Itinerario de Formación Inicial ‘ Centro América

MISIONEROS CLARETIANOS

Prefectura Provincial de Formación , Centroamérica 2007

ÍNDICE GENERAL

PRESENTACIÓN

INTRODUCCIÓN

I. MARCO SITUACIONAL: VER

  1. Realidad social  
  2. Realidad eclesial  
  3. Realidad congregacional y provincial

II. MARCO DOCTRINAL: JUZGAR

DIAGNÓSTICO:  

  1. Desafíos mayores  
  2. Opciones prioritarias

 ILUMINACIÓN:  

  1. Formación personalizada, diferenciada y liberadora  
  2. Formación integral e integradora  
  3. Formación carismática y espiritual  
  4. Formación inculturada y para la misión universal
  5. Formación de formadores  

II. MARCO OPERATIVO: ACTUAR

LA FORMACIÓN DE LOS FORMANDOS

  1. Etapa I: PASTORAL VOCACIONAL Y ACOGIDA  
  2. Etapa II: PROPEDÉUTICO  
  3. Etapa III: TRIENIO FILOSÓFICO  
  4. Etapa IV: POSTULANTADO  
  5. Etapa V: NOVICIADO  
  6. Etapa VI: POSNOVICIADO  
  7. Etapa VII: AÑO DE EXPERIENCIA DE VIDA MISIONERA
  8. Etapa VIII: TRIENIO TEOLÓGICO

LA FORMACIÓN DE LOS FORMADORES  

ANEXOS:

  1. Documentos y Encuentros eclesiales y congregacionales  
  2. Etapas de la formación inicial: número, nombre, tiempo, lugar  
  3. Fichas para leer la Autobiografía  
  4. La Fragua como propuesta pedagógica  
  5. Temas formativos en el postulantado  
  6. Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios
  7. Evaluación del año de experiencia de vida misionera  
  8. Temas formativos mensuales en el trienio teológico
  9. Preparación para la Profesión Perpetua  
  10. Preparación para el Diaconado claretiano  
  11. Preparación para el Prebiterado claretiano  
  12. Referencia de apéndices importantes  

ORACIÓN AL CORAZÓN DE MARÍA

I. MARCO SITUACIONAL: VER

La formación es un proceso que se desarrolla en situaciones concretas, en el hoy de la sociedad y de la Iglesia. El momento actual nos ofrece esperanzas nuevas y lanza a la vez retos inéditos que afectan a nuestra formación[1]. El actual contexto sociocultural, eclesial y congregacional en Centroamérica suscita estímulos positivos y nuevas posibilidades, pero también presenta obstáculos que pueden entorpecer o retrasar el proceso formativo. Por eso es necesario habituarse a un continuo análisis.

 1.REALIDAD SOCIAL

Nos encontramos con muchos jóvenes donde quiera que vayamos de nuestros países y posiciones en Centroamérica. Y descubrimos en ellos:

  1. a)Una conciencia muy extendida de la dignidad de la persona, de la personalidad y de los sentimientos, pero también formas diversas de culto al yo, individualismo, subjetivismo, énfasis en los sentimientos (apasionamientos), crisis y pérdida de identidad, baja autoestima, fragmentación personal, inseguridad, inestabilidad, inconsistencia, fragilidad (heridas, afectividad maltrecha), miedo a la libertad y al riesgo e inmadurez humana.
  2. b)Una valoración del sentido y de la defensa de la vida, y, al mismo tiempo, expresiones de desprecio y agresión contra ella (aborto, violencia, violación de los derechos humanos, inseguridad ciudadana), que generan incluso una verdadera cultura de la muerte.
  3. c)El hambre de valores auténticos y de una espiritualidad profunda junto a la superficialidad (poca capacidad para vivir el silencio y afrontar la soledad), poco sentido crítico, crisis de valores, dificultad de vivir armónicamente, de asumir compromisos estables (inconstancia e infidelidad) y un grave auge de caminos falsos (droga, hedonismo, consumismo, fanatismo, maras, grupos espiritualistas, pornografía).
  4. d)La lucha por la libertad, la democracia, la justicia y la paz en contraste con nuevos modos de violencia estructural, opresión, explotación, dependencia y pobreza (manipulación desde los medios de comunicación, desempleo, trabajo en las maquilas, migración, insuficiente inversión social, ausencia de seguridad social, vulnerabilidad, inequidad).
  5. e)La difusión de los medios de comunicación social, de la información y de la cultura tecnológica a través de las grades redes de comunicación social y, a la vez, la baja calidad e insuficiente cobertura de la educación, y la manipulación y tergiversación que con frecuencia se ejerce desde los medios, dificultando la comunicación y dando una formación meramente parcial, ingenua y débil.
  6. f)Una evidente sensibilidad hacia el pluralismo cultural y religioso y un divorcio no menos evidente entre fe y cultura.
  7. g)Una preocupación creciente por la solidaridad y una pérdida paralela del sentido de la gratuidad, del trabajo, de las responsabilidades y compromisos (inclinados a lo fácil, cómodo, inmediato, suave, rentable, desechable); les cuesta afrontar las dificultades, el sufrimiento y los fracasos.
  8. h)Una valoración nueva de la igualdad entre los sexos, junto a una inmadurez afectiva y sexual (desintegración familiar, homosexualidad, amor libre, infidelidad, divorcios, violencia intrafamiliar y de género).
  9. i)La preocupación por la ecología, junto con nuevas formas de explotación egoísta e indiscriminada de la naturaleza (deforestación, extracción de minerales a cielo abierto, embalses, agroindustria, contaminación y erosión).

 2.REALIDAD ECLESIAL

Nos encontramos, también, con bastantes jóvenes en la Iglesia. Y observamos:

  1. a)La tendencia de la Iglesia a hacerse católica y pluricéntrica, el camino del ecumenismo y del diálogo interreligioso e intercultural, el acercamiento al mundo de los jóvenes y la encarnación en la realidad y en las culturas de los pueblos, que a la vez se ven frenados por el afán de uniformidad y de centralismo, por las tensiones internas y por la tentación de replegarse sobre sí misma y aislarse del mundo de los jóvenes, especialmente indígenas, campesinos y de zonas sub-urbanas.
  2. b)Los esfuerzos que la Iglesia ha hecho por conocer e insertarse en el mundo de los jóvenes, por acercarles dinámica, atractiva y convincentemente el mensaje del Evangelio, y por el rescate de su identidad cultural y su protagonismo en la Iglesia y en la sociedad. Sin embargo, el crecimiento demográfico ha desbordado las posibilidades de la Iglesia de llegar a tanto joven, ha provocado cansancio, indiferencia y conformismo, y hoy vemos a grandes sectores juveniles como ovejas sin pastor o en manos de las abundantes iglesias evangélicas.
  3. c)Los trabajos educativos de la Iglesia con su presencia en colegios y escuelas, con numerosos grupos y movimientos juveniles; pero, a la vez, reconocemos que pocas veces se pasa de trabajar con adolescentes y que se echa en falta itinerarios sistemáticos de crecimiento en la educación de la fe de los jóvenes.
  4. d)Muchas tareas con los jóvenes se llevan con otros, en misión compartida (escuelas, colegios, grupos, pastorales, movimientos); pero tamién se ha dado un debilitamiento y abandono de los grupos juveniles unidos a sus comunidades y de la pastoral juvenil, mientras han proliferado movimientos juveniles supraparroquiales y grandes concentraciones (jornada mundial de la juventud).
  5. e)No han faltado las vocaciones, pero sí un verdadero acompañamiento y discernimiento, una pastoral vocacional conjuntada.

 3. REALIDAD CONGREGACIONAL

En las diversas posiciones que llevamos los misioneros claretianos en Centroamérica están presentes los jóvenes. Resaltamos:

  1. a)Las diversas pastorales y grupos juveniles en zonas urbanas y rurales, campesinas, indígenas y afro; nos ha faltado coordinar y cualificar más el trabajo con los jóvenes a nivel provincial.
  2. b)Los numerosos centros de educación y proyectos educativos llevados en misión compartida con los laicos; pero no tenemos ni el personal ni el tiempo suficientes que requieren para que sean fuente vocacional no sólo para la sociedad sino también para la Iglesia y la Congregación.
  3. c)El influjo positivo de los documentos abundantes que nos ha dado la Congregación para facilitar la formación inicial; pero nos está costando tenerlos como verdaderos subsidios de consulta y apoyo.
  4. d)Los esfuerzos realizados en la pastoral vocacional, desde su organización y animación hasta el acompañamiento y discernimiento vocacional. Pero nos ha faltado más empeño en llevar una pastoral vocacional en todas nuestras posiciones -a veces, en los mismos promotores vocacionales designados-, y, también, en cualificar nuestro acompañamiento y discernimiento vocacional en cada país. Trabajamos con los jóvenes, pero no hacemos una suficiente pastoral vocacional. Reconocemos la dificultad de suscitar vocaciones de los pueblos indígenas, afro y de las zonas rurales. También, los frecuentes desniveles académicos entre los candidatos. Además, no hemos sabido promover vocaciones para misioneros hermanos.
  5. e)El camino recorrido en la formación incial. La provincia va tomando rostro nativo. Tenemos este Itinerario Formativo. Pero reconocemos que cuesta acompañar y consolidar en nuestros formandos la interiorización e integración de los valores que definen nuestra vida misionera de cara a la consistencia vocacional, la identidad claretiana, la vida de comunidad y la disponibilidad a la misión universal.
  6. f)La mayor atención prestada a la madurez humana y afectiva en los formandos ha reducido el número de salidas en los primeros años de profesión y ministerios; pero aún se precisa mayor calidad humana, espiritual, intelectual y apostólica en los formandos, mayor consistencia vocacional[2].
  7. g)La revisión de posiciones realizada en la formación inicial (ubicación de las casas, centros académicos, talante formativo, apostolados) y la particpación en diversos encuentros de formación a nivel de CICLA y de provincia. Pero seguimos buscando caminos para una inculturación más profunda de nuestros procesos formativos e interesados en cualificarlos más carismáticamente, abiertos a la misión universal. Son pocos los formandos que logran estudiar una lengua distinta de la propia.
  8. h)La renovación, cualificación y trabajo en equipo de los formadores; la participación en la Escuela Corazón de María, a nivel congregacional, y en otras Escuelas de formadores a nivel latinoamericano; la participación, también, en los encuentros de formadores y formandos a nivel provincial y de CICLA. Sin embargo, no es fácil mantener el equipo de formadores. Nos preocupan, además, las deficiencias y descuidos en el acompañamiento espiritual de los formandos. Los formadores necesitan especializarse en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos[3].

 MARCO DOCTRINAL: JUZGAR

  1. 1.DIAGNÓSTICO

Este marco situacional que acabamos de ver nos cuestiona y afecta, y nos urge a una acción formativa más audaz[4]. Identificamos seis desafíos mayores que emergen con mayor fuerza en este momento y a los que queremos responder con seis opciones prioritarias en la formación inicial.

1.1.   DESAFÍOS MAYORES

1.2.   OPCIONES PRIORITARI

1) ¿Cómo lograr que todos -y especialmente los encargados- nos responsabilicemos de la pastoral vocacional y cómo cualificar el acompañamiento y discernimiento vocacional?

2) ¿Cómo afrontar las deficiencias y falta de valores de los candidatos (fruto de la desintegración familiar, las pobrezas, la influencia de los medios de comunicación social) y prestar una mayor y mejor atención a su madurez humana y afectiva?

3) ¿Cómo asegurar mejor la consistencia vocacional en todas las etapas de la formación inicial, dada tanta fragmentación, crisis y conflictos existenciales?

4)¿Cómo evitar las deficiencias y descuidos en la identidad carismática y en el acompañamiento espiritual?

5)¿Qué hacer –en la formación como ministros idóneos de la palabra- ante la diversidad cultural de nuestros candidatos y la misión universal de la Congregación?

6)¿Quiénes llevarán adelante estos procesos formativos complejos e interpeladores?

 1) Poner como prioridad de prioridades la pastoral vocacional, llegando a vocacionalizar todas las pastorales y a promover y formar los agentes y equipos de pastoral vocacional.

2) Potenciar el acompañamiento y la formación personalizada, diferenciada y liberadora de los formandos, y a la vez con sentido comunitario.

3) Cuidar el acompañamiento y la formación integral e integradora para coseguir la unidad personal.

4)Prestar atención al acompañamiento y la formación en nuestro carisma y espiritualidad claretianos.

5)Fomentar desde la formación inicial el servicio misionero de la palabra cuidando la inculturación del carisma claretiano y la apertura y disponibilidad a la misión universal.

6)Impulsar la preparación continua de formadores idóneos que se dediquen seriamente, en misión compartida, a la tarea formativa encomendada.

 2. ILUMINACIÓN:

El objetivo de la formación claretiana es seguir a Jesucristo misionero, tal como se propone en el evangelio, hasta configurarnos con Él[5]. Nuestra formación es para la misión. De ahí que la misión sea la clave de toda nuestra formación y el núcleo promocional de las nuevas vocaciones claretianas, a la vez que un principio de discernimiento, de animación pedagógica y de experimentación para todo el proceso de incorporación a nuestra Congregación[6].

Necesitamos buenos misioneros. Por eso, es tiempo de reavivar en nosotros el propio don vocacional, orar por las vocaciones e implicarnos en la promoción, discernimiento y acompañamiento de las vocaciones claretianas. Además, hay que cultivar, acrecentar y formar bien esas vocaciones. Hoy, por ser cambio de época, los desafíos de la misión evangelizadora son mayores. Se precisa mayor calidad y maduración humana, espiritual, intelectual y apostólica en los formandos y en los formadores.

Queremos acompañar el proceso de formación inicial en la Provincia en las distintas dimensiones, etapas[7], prioridades y lugares de manera personalizada, diferenciada, liberadora, integral e integradora, carismática y espiritual, inculturada y abierta a la misión universal. Queremos orientar nuestra formación inicial y el acompañamiento espiritual a la preparación de misioneros que cultiven la experiencia de del Dios de Jesús, sean servidores proféticos de la palabra y aseguren mejor su consitencia vocacional y su sentido de pertenencia a la Congregación. Y queremos, también, cuidar la preparación continua de nuestros formadores para que lleven a cabo seriamente su tarea formativa en misión compartida.

Para responder a estos desafíos contamos con referencias suficientes y actualizadas, y con pautas sólidas para los procesos formativos, sobre todo en el Plan General de Formación (PGF), en el Directorio Vocacional Claretino (DVC) y en los Encuentros de Superiores Mayores, en Vic, y de Prefectos de Formación, en Bangalore[8].

2.1.   FORMACIÓN PERSONALIZADA, DIFERENCIADA Y LIBERADORA[9].

Entendemos la formación como un proceso personalizado. Es preciso que en nuestro itinerario formativo atendamos a cada persona en su singularidad, la valoremos en todo lo que ella es, respetemos y estimulemos su ritmo de crecimiento. En el proceso formativo la persona ha de ir tomando conciencia de su propia realidad, del don recibido, en orden a desarrollar todas sus posibilidades humanas y espirituales. Es necesario que apelemos a la conciencia y responsabilidad personales, así como a la interiorización personalizada de los valores[10].

El acompañamiento debe ayudar a cada uno a descubrirse (acompañamiento psicológico), reconocer el don recibido de Dios (acompañamiento espiritual) y desarrollarlo (acompañamiento histórico). El acompañamiento debe ser diferenciado por los rasgos de personalidad, la edad, los contextos socioculturales de cada uno, la condición laical, diaconal o presbiteral.

Nuestra formación deber ser en y para la libertad, de manera que nos ayude a ser cada vez más libres y nos prepare para vivir en comunidad y para la misión liberadora y profética propia de nuestro carisma. Esto exige que a lo largo del itinerario formativo, aprendamos a conocernos mejor a nosotros mismos, a liberarnos de motivaciones inconscientes negativas, de miedos y de todos aquellos condicionamientos que nos impiden asumir responsablemente los compromisos de nuestra vida misionera. Exige, sobre todo, que desarrollemos la capacidad de mantener relaciones interpersonales profundas y de hacer opciones libres, referidas a los valores del Reino y estimuladas por motivaciones auténticas. La formación en libertad es una formación atenta a los signos de los tiempos, que promueve una constante relación con el Señor y los hermanos de comunidad, y que desarrolla en nosotros la audacia propia de los profetas.

Los formadores potencien el acompañamiento y la formación personalizada de los formandos prestando especial atención a la experiencia de fe, la integración afectivo-sexual y las relaciones humanas.

2.2.   FORMACIÓN INTEGRAL E INTEGRADORA[11].

Uno de los objetivos de la formación es la preparación del formando para vivir y experimentar la unidad personal en la vivencia de la propia vocación. “Lo que no se integra se convierte en desintegrador. El diálogo interior es la interacción de la persona con las diferentes fuerzas y facultades que hay dentro de su propia vida de tal forma que se integren en torno al proyecto vocacional de la persona”[12].La unidad personal se da cuando, sin divisiones ni rupturas internas, la persona conserva la propia identidad en la oración, en el apostolado, en la vida de comunidad y en los cambios institucionales y congregacionales. Unidad de vida entre consagración y misión, oblación a Dios y entrega a los hermanos, pasión por Dios y pasión por la humanidad, alabanza y servicio, palabra y espíritu apostólico, fe y caridad, contemplación y acción.

La formación integral del misionero claretiano comprende el desarrollo armónico y equilibrado de todas las facetas de la personalidad desde el don recibido. Ser claretianos es para nosotros el modo concreto de ser hombres, cristianos, religiosos y apóstoles. La armonización de todas estas facetas nos permitirá lograr aquella unidad de la vida misionera en virtud de la cual quedan perfectamente integrados el espíritu de unión con Dios, la vida de comunidad, el estudio y la acción apostólica, evitando toda dicotomía o extremismo (acompañamiento psico-histórico-espiritual). Esta integración se logra cuando se ha desarrollado la columna vertebral y cuando el amor personal a Cristo se convierte en el centro.

2.3.   FORMACIÓN CARISMÁTICA Y ESPIRITUAL[13].

Nuestra identidad se expresa claramente en las Constituciones. Ellas son la referencia inmediata de nuestro proceso formativo. Somos seguidores de Jesucristo al estilo de los apóstoles; formados por el Espíritu en la fragua del Corazón de María; en comunidad misionera; llamados a evangelizar desde el ministerio de la palabra; en la misión universal de la Iglesia; según nuestras exigencias, opciones y sujetos preferenciales. La conciencia de ser comunidad de misioneros apostólicos para el servicio de la palabra es el principio configurador y dinamizador de la formación carismática en la Congregación.

La vivencia comunitaria del carisma claretiano es la espiritualidad de la Congregación y tiene estos rasgos que la configuran y caracterizan:

  •     Una espiritualidad de oyentes y servidores de la palabra.
  •     Una espiritualidad del seguimiento de Jesús tal como se propone en el evangelio.
  •     Una espiritualidad eucarística.
  •     Una espiritualidad de total entrega al Padre.
  •     Una espiritualidad de filiación cordimariana.
  •     Una espiritualidad de servicio sacrificado y abnegado.

 Acompañamiento espiritual es toda ayuda que ilumina, sostiene y guía al claretiano en su empeño por discernir la voluntad de Dios para alcanzar la plenitud de su vida misionera. En el acompañamiento espiritual se ha de procurar ayudar a la persona a que:

  •   Se conozca a sí misma, se acepte y se posea desde la propia libertad.
  •   Se distancie de sí para iniciar el camino de conversión a Dios, y darse oblativamente a los demás. En este momento es importante prestar una atención particular a la experiencia de Dios que se va dando en la persona; a la escucha de la Palabra; a su oración personal y comunitaria; a los diversos descubrimientos que va haciendo de la presencia de Cristo; a su lectura crítica de la realidad; a la manera cómo vive su pertenencia a la comunidad y sus experiencias apostólicas; y a sus pruebas, crisis y tentaciones, que le invitan a dejar el camino iniciado.
  •   Busque siempre la voluntad de Dios en las circunstancias concretas de la vida.

Se realiza la tarea del acompañamiento espiritual mediante una pedagogía que, por un lado, ilumina, sugiere y anima a la persona para que valore lo que es y lo que está llamada a ser; y, por otro, promueve su responsabilidad para que, gradualmente, sea él quien escoja o asuma como propios los caminos que le propone el Espíritu de Dios.

2.4.   FORMACIÓN INCULTURADA Y PARA LA MISIÓN UNIVERSAL[14].

Llamados por vocación a ser ministros de la palabra, la formación de nuestros misioneros debe ser un proceso de iniciación al ministerio de la palabra, entendido como un auténtico modo de ser (acoger la palabra), de actuar (anunciarla) y de significar (testimoniarla). Por lo mismo, el estudio, la meditación y la contemplación de la Palabra de Dios han de ocupar un lugar fundamental en nuestra vida, pero también el diálogo intercultural e interreligioso.

En cuanto misioneros, vivimos insertos en las diversas realidades de los pueblos y culturas en los que estamos conservando, al mismo tiempo, nuestra disponibilidad para la misión universal de la Congregación.

Nuestro proceso formativo misionero es un proceso interpersonal, histórico y cultural, en el que la persona del claretiano crece y se perfecciona abriéndose a la comunión e insertándose en la historia. Esto significa que nuestro estilo de formación debe ser fuertemente sensible a las necesidades y características del ser humano de hoy. Debemos formarnos desde la opción congregacional por los pobres. Las casas formativas, situadas en culturas y ambientes diferenciados y populares, tendrán un carácter testimoniante y reflejarán austeridad, sencillez y decoro. La cercanía del pueblo incide de una manera especial en el proceso formativo. Sus valores y experiencias de vida son interpelantes tanto para los formadores como para los formandos.

En una Congregación como la nuestra, extendida por todos los continentes y llamada a una misión universal, es preciso mantener unidas la necesidad de insertarnos en la cultura de cada pueblo y la disponibilidad y apertura para ser enviados a cualquier lugar. Esto exige que nuestra formación, al mismo tiempo que se realiza y prepara para vivir en una cultura y pueblo determinados, asumiendo su manera de ser y valores, cuide todos aquellos aspectos que se derivan de la apertura a la universalidad.

2.5.   FORMACIÓN DE FORMADORES[15].

Es el fundamento para construir un buen proyecto formativo. A través de los formadores actúa el Espíritu de Jesús. Por eso ha de ser una actitud permanente de ellos vivir a la escucha del Espíritu y estar atentos a sus mociones e inspiraciones. Los formadores necesitan una preparación específica, que sea verdaderamente técnica, pedagógica, espiritual, humana, teológica y pastoral, para realizar eficazmente sus tareas. Además de la preparación previa al comienzo de su cargo, precisan una formación permanente que les ayude a superar la rutina y, sobre todo, que les permita una renovación continua y un talante profético. La preparación de los formadores debe incluir especialización en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos.

El intercambio con otros formadores, el análisis de situaciones y problemas formativos concretos, la consulta a expertos, el conocimiento actualizado del mundo juvenil, los encuentros breves o los programas sistemáticos dedicados a la actualización teológica y pedagógica, las experiencias apostólicas y la renovación espiritual permitirán a los formadores evaluar su tarea y disponerse para seguir realizándola más fructuosamente.

Los formandos aprecian que el formador sea una persona de calidad, bien preparada en su campo, actualizada y con autoridad personal y moral. Para ello ha de utilizar personalmente cada día todo lo referente a su misión (carisma claretiano, espiritualidad, psicología y pedagogía).

III. MARCO OPERATIVO: ACTUAR

Hemos visto en el marco doctrinal cómo necesitamos cultivar, acrecentar y formar bien las vocaciones misioneras; cómo hoy se precisa mayor calidad y maduración humana, espiritual, intelectual y apostólica tanto en los formandos como en los formadores.

El primer desafío, al que hay que responder operativamente, es referente a la Pastoral Vocacional: cómo lograr que todos –especialmente los encargados- nos responsabilicemos de ella y cómo cualificar el acompañamiento y discernimiento vocacional. La respuesta en nuestra Provincia, aunque la iniciamos en líneas generales aquí, se encuentra desarrollada en el Programa de Acompañamiento Vocacional (PAV), publicado aparte.

Los otros cinco desafíos mayores a los que tenemos que responder operativamente son propiamente de la Formación Inicial. Cuatro, de la formación de los formandos; y el último, de la formación de los formadores. Y, aunque iniciamos la respuesta operativa aquí, la culminamos luego en los proyectos comunitarios de cada una de las estapas formativas.

Contamos con pautas sólidas para nuestro marco operativo, sobre todo en el Directorio Vocacional Claretiano (DVC), el Plan General de Formación (PGF) y los Encuentros de Superiores Mayores, en Vic, y de Prefectos de Formación, en Bangalore[16].

 1.LA FORMACIÓN DE LOS FORMANDOS

Tomando en consideración las claves iluminativas expuestas, consideramos conveniente la planificación del proceso formativo en etapas graduales[17]. Dentro de cada etapa, resaltaremos las dimensiones humana, cristiana, claretiana y, como una especificación de ésta, oyentes y servidores de la palabra. Cada dimensión tiene su objetivo operacional, varias metas con sus actividades y los cambios esperados en el formando. Al final de cada etapa penemos el pasaje: celebraciones, gestos simbólicos y experiencias puntuales con las que reconocemos el paso de una etapa a otra.

A las diversas etapas con sus cuatro dimensiones hay que añadir, como ejes transversales que atraviesan y están presente en todo, las cinco opciones prioritarias de la Provincia: misión compartida, solidaridad con los pobres y excluidos, espiritualidad y estilo de vida comunitario, pastoral vocacional y formación, y revisión de posiciones[18].

Con estas etapas formativas ubicadas en diversos países centroamericanos, se favorece, además, el proceso pedagógico de los formandos, el enriquecimiento de las diversas culturas y centros de estudio, la apertura a la universalidad de nuestro carisma, la promoción vocacional y el horizonte apostólico.

I ETAPA:   PASTORAL VOCACIONAL Y ACOGIDA

DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato ha llegado a descubrir la importancia de la base humana de su vocación y que debe desarrollarla integral y armónicamente.

Meta 1: Procurar que el candidato empiece a descubrir y asumir su historia personal, sus logros y vacíos, y a redimensionarlos en clave vocacional.

 Actividades:

  1. 1.Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. 2.Participando el candidato en las convivencias grupales y entrevistas mensuales, donde empiece a ser consciente de su historia personal, a redimensionarla vocacionalmente como “historia de salvación” y a conocer y asumir sus logros y vacíos.
  3. 3.Trabajando fichas que ayuden a profundizar en el conocimiento de su historia personal y familiar.
  4. 4.Visitando, por parte de las personas del EPV, a los candidatos en los ambientes en que se desenvuelven (familia, amistades,…) para entenderlos y conocerlos mejor; e incorporando a sus familias al Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV).
  5. 5.Realizando, en el momento propuesto por el PAV, el test psicológico MMPI como ayuda para conocer mejor su personalidad.
  6. 6.Facilitando a los candidatos, en los casos que el EPV juzgue conveniente, a que lleven un acompañamiento psicológico.

Meta 2: Ayudar al candidato a descubrir sus motivaciones vocacionales, a entender con claridad el proceso de formación inicial y a asumirlo.

Actividades:

  1. Programando y realizando, por parte del EPV, convivencias y entrevistas mensuales con los candidatos, donde se detecten sus motivaciones vocacionales y su identificación con nuestra vida y misión.
  2. Aplicando a los candidatos un test para ayudar a detectar sus aptitudes vocacionales.
  3. Realizando con los candidatos actividades que permitan verificar su nivel académico e intelectual y ayudándoles a complementar, de manera especial, lo referente a técnicas de estudio, expresión oral, lectura comprensiva, redacción, ortografía y mecanografía.
  4. Concientizando a los candidatos de que nuestra formación misionera implica una dedicación seria a los estudios, que nuestro estilo de vida es en comunidad, y promoviendo actitudes para ello.
  5. Dando a conocer claramente a los candidatos nuestro proceso de formación inicial y su posterior incorporación a la misión plena.
  6. Promoviendo en los candidatos un contacto crítico con la realidad desde el trabajo, el estudio y las relaciones humanas y de amistad.

Cambios esperados

  • Con adecuada salud física y equilibrio psíquico. Sabe que debe desarrollar armónicamente las condiciones físicas, intelectuales y morales correspondientes a su edad. Capaz de confrontarse con la verdad de sí mismo y con la realidad en la que vive. Expresa el conocimiento de sí. Ha roto las actitudes escapistas, defensivas o cerradas. Muestra cierta madurez afectiva y sexual, suficiente transparencia y autenticidad, y disponibilidad para seguir profundizando en su historia personal y clarificando sus motivaciones.
  • Vive buenas relaciones familiares y es capaz de dejarla y convivir con otros. Sabe manejar de manera sencilla los conflictos en las relaciones humanas. Con actitudes sociales que favorecen la vida en comunidad: suficiente sentido del orden, higiene, disciplina, apertura al diálogo. Vive una práctica sencilla de la solidaridad, justicia, servicio, alegría. Conoce el proceso de formación inicial y nuestro estilo de vida en comunidad, y muestra interés por comprometerse en él. Con la libertad y la capacidad de dar los pasos necesarios para ingresar en la casa formativa. Tiene adecuado nivel académico e intelectual, disposición a los estudios y capacidad de aprendizaje.

  DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato vive el don de la fe recibido en el bautismo y está dispuesto a comprender y responder a la vocación divina con mayor radicalidad en su vida.

Meta 1:   Ayudar al candidato a fundamentar los contenidos de la fe cristiana.

Actividades:

  1. 1.Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. 2.Facilitando al candidato materiales adecuados (como catecismos de adultos) para que pueda profundizar teóricamente en la fe, y complementar su formación para celebrar el sacramento de la Confirmación (en caso de que no lo haya recibido).
  3. 3.Realizando un taller de oración y vivencia de los sacramentos y los tiempos litúrgicos.
  4. 4.Trabajando fichas que ayuden a profundizar en el conocimiento de su historia de fe y su imagen sobre Dios, Jesús, María, estados de vida…

Meta 2: Procurar que el candidato se arraigue en la vivencia de la fe y responda a la vocación que va descubriendo.

Actividades:

  1. 1.Fomentando la experiencia de oración y de encuentro con Dios a través del contacto con la Palabra, la iniciación litúrgica y la vivencia progresiva de los sacramentos.
  2. 2.Realizando entrevistas personales y actividades que permitan observar la profundidad de vida cristiana y de fe del candidato.
  3. 3.Promoviendo la vivencia de alguna experiencia espiritual fuerte (retiros juveniles, retiros de iniciación, jornadas, cursillos, encuentros, experiencia de misión) que ayude a profundizar en el seguimiento de Jesús.
  4. 4.Programando, acompañando y evaluando la participación en algún grupo juvenil, servicio eclesial o experiencia apostólica.
  5. 5.Facilitando al candidato folletos de testigos de la fe: misioneros, mártires, vidas ejemplares (claretianos o no).

Cambios esperados

  • Ha estudiado, profundizado y complementado la formación de su fe cristiana. Ha celebrado los sacramentos de iniciación cristiana y el de la reconciliación. Ha trabajado el conocimiento de su historia de fe, su imagen sobre Dios. Conoce los distintos estados de vida en el seguimiento de Jesús.
  • Vive su opción cristiana en la cotidianidad, en sus ambientes familiar y ordinario. Ha experimentado la oración personal, la vida litúrgica de la Iglesia y la vivencia de los sacramentos, especialmente de la eucaristía. Ha sido capaz de participar en algún grupo juvenil y de llevar un compromiso apostólico en su comunidad o parroquia. Vive su condición cristiana como donación a los demás. Va descubriendo su vocación y es capaz de responder a ella.

 DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato se siente atraído por el seguimiento de Jesús desde la vida misionera claretiana y ha optado por iniciar el proceso de profundización del carisma en nuestra casa de formación.

Meta 1: Ayudar a que el candidato vaya descubriendo y valorando los elementos básicos de la vida claretiana.

Actividades:

  1. 1.Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. 2.Brindando una buena acogida a los jóvenes en general que se acercan a nuestras comunidades; y de manera particular a quienes se muestran interesados en conocer nuestra manera de ser y hacer en la Iglesia y en el mundo (candidatos).
  3. 3.Realizando con cada candidato entrevistas personales y actividades, que permitan mostrarle nuestro carisma, nuestra espiritualidad y nuestro servicio misionero, y observar el nivel de motivación auténtica que estos aspectos inyectan en los jóvenes.
  4. 4.Insertando, en el acompañamiento personal y de grupo, el trabajo de fichas que ayuden a profundizar la triple manera de vivir la identidad claretiana (hermano consagrado, diácono permanente, presbítero) y nuestros elementos claretianos: carisma, espiritualidad, servicio misionero, historia, organización congregacional,
  5. 5.Presentando pedagógicamente, en varias fases, el proceso de descubrimiento, clarificación y decisión de la vocación y la alegoría de La Fragua, como una singular experiencia de Dios que nuestro Fundador vivió, resaltando el primer núcleo: “Quid prodest”[19].
  6. 6.Proporcionándole literatura para que pueda ir conociendo e identificándose con nuestra vida y misión: vida de San Antonio María Claret, los Mártires Claretianos de Barbastro y otros mártires, Historia de la Congregación (Huellas de Claret), La Misión Claretiana, Espiritualidad Cordimariana, etc.
  7. 7.Mostrando la figura de María como fuente interior de generosidad en estos momentos de búsqueda y de zozobra[20].
  8. 8.Informando y ofreciendo ayuda al candidato sobre los requisitos para continuar la formación inicial en la siguiente etapa.

Meta 2: Proporcionar al candidato una inclinación inicial al apostolado.

Actividades:

  1. Facilitándole contactos con grupos juveniles apostólicos que le mantengan abierto a la realidad circundante y que supongan para él mismo un adecuado medio de crecimiento.
  2. Procurando el contacto del candidato con diversas realidades (pobreza, enfermedad, dolor).
  3. Acercándole a aquellos apostolados claretianos que le hagan crecer en motivaciones misioneras.
  4. Aprovechando tiempos propicios, especialmente la Semana Santa, para experiencias de misión y ver sus aptitudes para el apostolado.

  Cambios esperados

  • El candidato tiene conciencia de ser llamado, y la expresa en sus actitudes. Aprecia y cuida el descubrimiento vocacional que ha hecho en esta etapa. Manifiesta rectitud de intención (transparencia en el acompañamiento). Entiende y conoce sus motivaciones y aquello que le hace identificarse con el seguimiento de Jesús según nuestra manera de ser y de hacer en la Iglesia y en el mundo. Conoce nuestra espiritualidad misionera y cordimariana, y experimenta una vivencia sencilla de ella. Es capaz de tomar una decisión madura y discernida, a su nivel, ratificada por el acompañante.
  • Sabe vivir su condición cristiana como donación a los demás. Es abierto, sensible y solidario. Le motiva la misión y tiene aptitudes para el apostolado. Sabe acoger las sugerencias fraternas.

  DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato ha descubierto en la Palabra (de manera especial, desde la lectura de textos vocacionales) motivaciones que promueven en su vida el seguimiento de Jesús desde un estilo de vida concreto.

Meta 1: Promover en el joven las actitudes de escucha, silencio y diálogo sereno, desde lo que va descubriendo de sí.

Actividades:

  1. Motivando y ejercitando la dimensión humana de la escucha, del silencio y de la comunicación en la realidad.
  2. Fomentando en el candidato una lectura sensible y creyente de su historia y de los ambientes en los que se desenvuelve.
  3. Poniendo cuidado en los estudios de todos los aspectos que mejor preparen para el ministerio de la palabra: técnicas de estudio, lectura, redacción, ortografía, expresión, estudio de las lenguas.
  4. Escribiendo su autobiografía y comunicando en ella diversas experiencias.

 Meta 2: Aportar al joven herramientas que le permitan dejarse interpelar por la Palabra y desde ella abrirse a dar un sí a Dios.

Actividades:

  1. Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. Recurriendo a la Palabra en todos los momentos del acompañamiento y discernimiento vocacional, y de manera especial, a textos que ayuden a los jóvenes a confrontarse vocacionalmente[21].
  3. Empleando ejercicios de lectura espiritual, oración, meditación y comunicación de la Palabra.
  4. Acompañando al candidato a descubrir que la Palabra debe iluminar la realidad, y que la realidad es la constante actualización de la Palabra, y por tanto debe ser leída desde la Palabra.
  5. Realizando entrevistas personales y actividades que permitan observar el impacto que la Palabra va teniendo en el candidato, y, a su vez, a éste descubrir y vivir la Palabra y la realidad como lugar de encuentro vocacional.
  6. Presentando desde el principio el ideal de llegar a ser un día servidor de la palabra.

Cambios esperados

  • Tiene una adecuada base humanas para el silencio y la escucha. Es abierto al diálogo. Capaz de expresarse, de comunicar y comunicarse. Capaz de cooperar con otras personas, escuchándolas y buscando comprenderlas. Mira con sensibilidad su propia historia y la realidad social. Tiene disposición para el estudio, la lectura y la escritura, y capacidad de aprendizaje.
  • Es capaz de escuchar la Palabra y de sentirse motivado e interpelado por ella al seguimiento de Cristo. Vive la Palabra y la realidad como lugar de encuentro vocacional. Tiene capacidad para compartir libremente lo que suscita la Palabra en su vida.

PASAJE

  1. Informes de las personas del Equipo de PV que acompañó el proceso y opiniones de personas cercanas.
  2. Aprobación de la Congregación.
  3. Celebración de la Opción Vocacional donde el joven comparta su decisión con el grupo vocacional, con las personas cercanas al proceso, con su familia, y su comunidad. Entrega de un signo sencillo dentro de la misma.

 II ETAPA:   PROPEDÉUTICO
(1er. año de filosofía)

DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante ha crecido en la formación humana integral, en el desarrollo armónico de las condiciones físicas, intelectuales y morales correspondientes a su edad, y en las actitudes sociales que favorecen la vida en comunidad.

Meta 1: Capacitar al formando para que se conozca bien a sí mismo y crezca física y psíquicamente.

Actividades:

  1. Practicando el deporte, la higiene, las actividades artísticas, las aficiones y el aprecio de la naturaleza.
  2. Iniciándose en la práctica del silencio.
  3. Teniendo entrevistas con el acompañante para ayudarle en el auto conocimiento y aceptación de sí mismo.
  4. Llevando un acompañamiento psicológico, partiendo del MMPI del año anterior, con entrevistas periódicas para darle seguimiento.
  5. Programando charlas y pláticas sobre auto-conocimiento personal y reelaborando la historia personal, hecha en la etapa anterior.
  6. Realizando talleres básicos de crecimiento humano (eneagrama), sesiones grupales sobre relaciones interpersonales, mecanismos de defensa y técnicas para expresar los sentimientos.
  7. Iniciándose en la elaboración del proyecto personal de vida: finalidad‑intencionalidad, aspectos metodológicos.
  8. Haciendo presente a la familia en el proceso educativo mediante una adecuada relación del candidato con ella: visitas de la familia, acontecimientos familiares, vacaciones, visita del formador a la familia, responsabilidad de gastos.

Meta 2: Procurar que el formando adquiera las actitudes que favorezcan la vida comunitaria.

Actividades:

  1. Realizando un Retiro de integración al inicio del año, donde además de conocerse, se le exponga con toda claridad las bases y normas de la formación claretiana en la Provincia.
  2. Creando un clima de fraternidad, apertura y responsabilidad en el que el aspirante pueda orientar maduramente su afectividad y sexualidad.
  3. Teniendo las reuniones comunitarias mensuales para evaluar y corregir el caminar de la comunidad e iniciarse en la corrección fraterna.
  4. Aplicando técnicas y dinámicas de integración grupal, también al trabajo y estudio: videos, juegos, compartir en grupo, planificaciones y organigramas.
  5. Elaborando un plan comunitario de actividades: tareas, horarios, actividades comunitarias, deporte.
  6. Programando charlas, pláticas y talleres sobre elementos básicos para las relaciones interpersonales y el conocimiento de los otros, en complementación con las pláticas de crecimiento humano.
  7. Compartiendo las experiencias personales en encuentros programados o espontáneos, eucaristías, cumpleaños y paseos comunitarios.

Meta 3: Fomentar una formación intelectual sólida que permita una nivelación académica suficiente para responder a las exigencias de los estudios filosóficos.

Actividades:

  1. Teniendo charlas de motivación e iniciación técnica al estudio, con aplicación de diversos métodos.
  2. Aprovechando al máximo las clases y las oportunidades que nos brinda la universidad.
  3. Programando a lo largo del año clases extra de gramática, redacción y ortografía.
  4. Practicando asiduamente la lectura y expresión oral.

Meta 4: Favorecer en el formando las actitudes sociales y el conocimiento crítico de la realidad.

Actividades:

  1. Iniciándose en el conocimiento de la realidad del país donde se llega con pláticas sobre características geográficas, económicas, políticas, culturales y religiosas.
  2. Realizando, en los primeros días de integración, exposiciones y un espacio-museo sobre la cultura de los países: fechas y hechos significativos, signos o símbolos propios.
  3. Elaborando un mural para la exposición de noticias o acontecimientos importantes de la realidad Centroamericana.
  4. Dando criterios elementales para el uso, confrontación y discernimiento de los medios de comunicación social disponibles.
  5. Teniendo talleres y charlas de iniciación en la lectura crítica de la realidad, con espacios determinados para analizar y compartir los hechos más importantes, invitando a personas conocedoras de la materia y participando en el taller del Inter en la Conferencia de Religiosos.

Cambios esperados

  • Ha empezado a tener un adecuado autoconocimiento y aceptación de sí mismo, de su historia personal, y a orientar maduramente su afectividad y sexualidad. La relación con su familia y sus amistades es realista y adecuada. Ha clarificado un poco más sus motivaciones vocacionales.
  • Escucha, conoce y valora a los demás del grupo y tiene capacidad para mejorar las relaciones interpersonales y para la vida comunitaria.
  • Cuenta con hábito de estudio, de lectura y de escritura, y ha mostrado su capacidad de aprendizaje.
  • Empieza a ver la realidad sociopolítica y cultural de forma crítica y a apreciar, respetar y valorar lo diverso.

 DIMENSIÓN CRISTIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante profundizó en la formación en los valores fundamentales de la iniciación cristiana y avanzó en el proceso de discernimiento de su vocación.

 Meta 1: Procurar la nivelación en cuanto a contenidos de la fe cristiana desde la centralidad de la persona de Jesucristo.

Actividades:

  1. Teniendo charlas y reflexiones que muevan al apasionamiento por la persona de Jesús.
  2. Realizando un taller de profundización de la propia identidad cristiana.
  3. Programando en los primeros meses un taller de iniciación a la oración misionera, siguiendo un estilo de oración espontánea.

Meta 2: Descubrir la presencia de Dios en la propia historia y discernir la propia vocación.

Actividades:

  1. Teniendo charlas -o cualquier otra técnica- sobre la sacramentalidad de la realidad, la historia –como Historia de Salvación-, las culturas y las personas.
  2. Reflexionando y compartiendo la fe y la propia vida, desde la realidad.
  3. Realizando celebraciones litúrgicas apropiadas y orando desde la Palabra de Dios.
  4. Dando una iniciación al acompañamiento psico-histórico-espiritual.

Cambios esperados

  • Ha progresado en el conocimiento y vivencia de los contenidos elementales de la iniciación cristiana. Tiene capacidad para hacer una opción básica de fe, desde la centralidad de la persona de Jesús.
  • Ha asumido poco a poco el hábito de la oración personal diaria. Se ha iniciado en la vida litúrgica de la Iglesia y en la vivencia de los sacramentos, especialmente de la eucaristía. Sabe experimentar y compartir la fe desde el contexto de la historia (personal, grupal y social). Se ha iniciado en la práctica del acompañamiento espiritual. Ha avanzado en el discernimiento de su propia vocación.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante continuó el proceso de discernimiento vocacional desde la experiencia de la comunidad formativa claretiana.

 Meta 1: Ahondar, desde la comunidad formativa, en la clarificación de las motivaciones vocacionales claretianas.

Actividades:

  1. Realizando el Retiro de integración al inicio del año y los Retiros mensuales.
  2. Teniendo pláticas y entrevistas periódicas con el formador.
  3. Usando técnicas y recursos específicos y especializados (entrevistas, etc).
  4. Compartiendo las experiencias vocacionales en las Eucaristías y Retiros.
  5. Haciendo evaluaciones e informes periódicos, comunitarios y personales.

Meta 2: Iniciar en el conocimiento y vivencia de los elementos básicos claretianos.

Actividades:
  1. Programando pláticas de información elemental sobre la Congregación y la Provincia: introducción a la historia de la Congregación y las Constituciones, Carta de la Provincia, Cartas del Padre General y del Provincial.
  2. Realizando talleres sobre los rasgos fundamentales de la espiritualidad claretiana: rasgos históricos y vocacionales de la vida de San Antonio María Claret[22]; lectura y reflexión de la primera parte de su Autobiografía desde una clave más existencial[23].
  3. Presentando la alegoría de La Fragua como una singular experiencia de Dios que nuestro Fundador vivió a lo largo de su vida misionera, resaltando el primer núcleo: “Quid prodest”[24].
  4. Mostrando a María como madre y modelo de respuesta a la llamada de Dios[25].
  5. Leyendo la vida de claretianos que han vivido, trabajado e incluso dado la vida por el evangelio, como los cofundadores y nuestros hermanos mártires.
  6. Motivando y celebrando las fiestas claretianas y cordimarianas.

 Meta 3: Impulsar una formación inicial en el apostolado misionero.

Actividades:

  1. Realizando variadas actividades culturales, manuales y artísticas que permitan desarrollar la creatividad.
  2. Teniendo contacto con realidades pastorales diversas, que favorezcan la observación, el acompañamiento y la sensibilización ante los más pobres.
  3. Exponiendo la misión claretiana, la situación actual de la Congregación y algunos hechos sobresalientes de su historia.
  4. Preparando, acompañando y evaluando experiencias misioneras de donación a los demás, especialmente en Semana Santa y fin de año.

Cambios esperados

  • Va descubriendo la llamada de Dios a la misión en la propia vida y se siente por ello impactado y seducido. Capaz de afrontar las dificultades, resistencias y tentaciones vocacionales propias de este momento del proceso. Dócil y disponible ante la llamada.
  • Conoce y vive los elementos claretianos básicos. Sabe contemplar la figura de Cristo misionero y de María como madre y modelo de respuesta fiel a la llamada gratuita de Dios. Le entusiasma la figura de nuestro Fundador como modelo de respuesta vocacional. Ha logrado una identificación primaria con la Congregación.
  • Tiene sensibilidad ante las realidades de la vida, especialmente ante situaciones de pobreza e injusticia. Sabe orientar sus actitudes de servicio, y tiene capacidad de observación y donación.

  DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante se inició en el proceso de escucha, vivencia, celebración y comunicación de la palabra.

 Meta 1:  Iniciarse en el conocimiento y la vivencia de las bases humanas de la comunicación de la palabra hablada y escrita.

Actividades:

  1. Desarrollando la dimensión humana de la escucha (de su propia historia, de las realidades de la vida), del silencio, de la interioridad y de la comunicación.
  2. Favoreciendo la capacidad de admiración y contemplación de la naturaleza, de los acontecimientos, de las personas, del arte, de la propia vida.
  3. Aprovechando las clases de gramática, redacción y ortografía.
  4. Reforzando con un taller sobre: antropología y fenomenología de la palabra; formas diversas de expresión de la palabra (oral y escrita); interioridad, silencio y escucha; medios de comunicación social.

Meta 2: Continuar el discernimiento vocacional desde la confrontación con la Palabra de Dios.

 Actividades:

  1. Realizando un taller de iniciación básica a la Biblia e incluyendo una Celebración de la Palabra con entrega de la Biblia, como símbolo de la Palabra de Dios para su proceso vocacional[26].
  2. Presentando la centralidad de la Palabra de Dios en el carisma misionero claretiano, como marco vocacional: la Palabra de Dios en Claret y en la Congregación; el misionero claretiano, oyente y servidor de la palabra[27].
  3. Profundizando en la experiencia de María como la que escucha y medita la Palabra en su corazón.
  4. Escuchando, meditando y compartiendo la Palabra de Dios en la Escritura y los acontecimientos, y programando tiempos y espacios de silencio y de escucha para ello: celebraciones litúrgicas, oración personal.
  5. Dando orientaciones para una lectura orante de la Palabra en clave claretiana e iniciándose a la Lectio Divina desde textos vocacionales y textos de la liturgia de día[28].
  6. Programando tiempos y espacios de silencio que favorezcan la escucha y la interiorización de la Palabra, y tiempos y espacios para compartirla.
  7. Aprendiendo, a la luz de la Palabra, a leer y asumir la propia historia y la de los demás, y a clarificar y consolidar la respuesta a la llamada de Dios.

Meta 3: Iniciar la preparación y realización del apostolado como servicio misionero de la palabra.

 Actividades:

  1. Dando un conocimiento teórico y haciendo una realización práctica de actividades apostólicas que impliquen la escucha (observar, recoger información, sensibilizarse) y el anuncio de la palabra.
  2. Participado en talleres de análisis de la realidad.
  3. Aprovechando la experiencia misionera de la Semana Santa donde la Palabra ocupa un lugar privilegiado.
  4. Cuidando la preparación y la evaluación de los apostolados: sentido, metodología, actitud.
  5. Acercándose a lugares donde se percibe el rostro sufriente de Cristo para crecer en sensibilidad misionera.
  6. Iniciándose en la oración apostólica a partir de las experiencias realizadas, leídas desde la Palabra.

 Cambios esperados

  • Se ha iniciado en el conocimiento y la vivencia de las bases humanas de la comunicación de la palabra hablada y escrita. Ha desarrollado la dimensión humana de la comunicación. Es capaz de guardar silencio, escuchar e interiorizar. Tiene capacidad de admiración y contemplación. Ha crecido en el hábito de lectura, y avanzado en la ortografía y capacidad de expresarse.
  • Conoce la centralidad de la Palabra en nuestro carisma. Tiene capacidad de escuchar, celebrar y compartir con gozo la Palabra. Ha aprendido de María a escuchar y meditar la Palabra en su corazón. Se ha introducido en la lectura orante y vocacional de la Palabra. Desde ella ha clarificado y consolidado su respuesta vocacional.
  • Se ha iniciado en la preparación y realización del servicio misionero de la palabra, sobre todo en la escucha y observación de la realidad. Ha crecido en sensibilidad misionera. Sabe preparar y evaluar las experiencias apostólicas, y orar a partir de ellas.

PASAJE

  1. Evaluación.
  2. Celebración comunitaria donde se les entrega un signo vocacional.

 III ETAPA:   TRIENIO FILOSÓFICO                                          
 (2º, 3º y 4º de filosofía)

 DIMENSIÓN HUMANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando ha llegado a un grado de madurez humana desde una síntesis vital a partir de la experiencia del aspirantado y de los estudios filosóficos.

Meta 1: Crecer en el conocimiento de sí mismo y desarrollar algunas facultades humanas, especialmente el sentido de libertad y responsabilidad.

 Actividades:

  1. Integrando el acompañamiento con los elementos psico-histórico-espiritual[29].
  2. Realizando, desde la perspectiva de la Vida Religiosa, talleres de crecimiento humano: afectividad, sexualidad, celibato…
  3. Fortaleciendo la aceptación serena de la propia realidad, de la historia personal y de la cultura.
  4. Participando activamente en la elaboración del Proyecto Comunitario y aprendiendo a elaborar el Proyecto Personal y revisándolo en las entrevistas.
  5. Practicando una pedagogía del silencio y los medios útiles para la salud corporal y psíquica: deporte, higiene, aficiones.
  6. Ofreciendo ocasiones donde asumir responsabilidades, tomar decisiones, fomentar el espíritu de iniciativa, creatividad, espíritu de servicio y solidaridad.
  7. Aprovechando las vacaciones como período para trabajar la relación familiar y el fortalecimiento afectivo.

Meta 2: Crecer en la vida de comunidad desde la maduración afectiva y sexual, y desde la entrega a los demás.

Actividades:

  1. Cultivando actitudes que favorezcan la convivencia humana: sentido del orden, disciplina, laboriosidad y corresponsabilidad.
  2. Siendo transparente frente al acompañante y la comunidad.
  3. Viviendo relaciones interpersonales sanas, dentro y fuera de la casa formativa.
  4. Participando activa y creativamente en la vida de la comunidad y asumiendo con normalidad y naturalidad las tareas domésticas como elemento formativo.
  5. Creando los espacios adecuados para la comunicación y optimizándola en los encuentros comunitarios.

Meta 3: Lograr una adecuada comprensión de los estudios filosóficos, desde la realidad Latinoamericana.

 Actividades:

  1. Madurando y viviendo la pedagogía del silencio, con momentos concretos en el horario.
  2. Concientizando en la necesidad de aprovechar al máximo las horas de clase y las libres.
  3. Aprovechando al máximo la biblioteca del centro de estudio y los medios de estudio en casa.
  4. Participando en conferencias y talleres relacionados con la formación académica y expresiones culturales.
  5. Potenciando una formación académica adecuada y un método personal de estudio, de lectura e investigación.

Meta 4: Profundizar en las actitudes sociales y en el conocimiento crítico de la realidad.

Actividades

  1. Potenciando los talleres de sensibilización por la realidad de nuestra gente pobre.
  2. Participando y ensayando análisis de la realidad coyuntural de nuestros países.
  3. Cultivando el sentido ético y estético y la creatividad mediante variadas actividades culturales, manuales y artísticas.
  4. Desarrollando la capacidad de juicio desde el contacto con diversas realidades: pobreza, enfermedad, dolor.
  5. Realizando experiencias de trabajo remunerado o no remunerado.
  6. Aprendiendo un uso ecológico de los recursos.

Cambios esperados

  • Tiene un adecuado autoconocimiento y aceptación de sí mismo, de su historia personal, y sabe orientar maduramente su afectividad y sexualidad. Capaz de conocerse a sí mismo y a los demás sin miedos ni complejos; de expresar sus sentimientos y de afrontar la vida y sus retos, con serenidad y fortaleza. Tiene constancia de juicio y capacidad de elección. Domina los impulsos y muestra coherencia entre acciones, palabras y actitudes. Sabe aceptar las dificultades y elementos conflictivos de la propia historia, desdramatizando y desbloqueando las situaciones. Con capacidad para manejar la libertad con responsabilidad.
  • Capaz de trabajar en equipo y mantener relaciones interpersonales sanas y constructivas. Valora el matrimonio y el voto de castidad. Capaz de asumir la vida con alegría en perspectiva del servicio misionero.
  • Tiene una formación académica adecuada y ha adquirido un método personal de estudio, de lectura y de investigación. Tiene sensibilidad artística.
  • Con capacidad de ver y comprender la realidad de modo crítico y desde la fe. Aprecia los elementos valiosos de la propia cultura y está abierto a otras culturas y formas de pensamiento. Tiene conciencia del valor de la justicia, de las situaciones de pobreza y violencia, y aprecio y respeto a la dignidad e igualdad de la mujer.

 DIMENSIÓN CRISTIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando completó, doctrinal y vivencialmente, el proceso de formación en los elementos fundamentales de la fe cristiana y profundizó en su vocación.

Meta 1: Descubrir progresivamente a Jesucristo y crear las condiciones que preparan para un encuentro personal con él.

Actividades:

  1. Programando charlas, talleres y retiros para el acercamiento a Jesús.
  2. Facilitando el conocimiento y vivencia de las virtudes cristianas, en especial las que tienen una mayor proyección vocacional: la disponibilidad para el servicio fraterno, la castidad, la capacidad de entrega y sacrificio.
  3. Posibilitando tiempos y espacios de silencio, reflexión personal y contemplación; de oración personal y comunitaria; de iniciación y práctica de la liturgia de las horas.
  4. Practicando semanalmente la Lectio Divina o la lectura vocacional de la Palabra.

Meta 2: Profundizar en la espiritualidad cristiana y en la propia vocación desde la realidad latinoamericana, la liturgia y los estudios filosóficos.

 Actividades:

  1. Cultivando la vida de oración, los sacramentos, los valores evangélicos y las diversas presencias y llamadas del Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial.
  2. Iniciándose en la oración litúrgica y en su pedagogía.
  3. Realizando un taller sobre espiritualidad latinoamericana[30].
  4. Escuchando la voz de Dios en las necesidades más urgentes de nuestra gente, y dejándonos afectar en nuestro estilo de vida y espiritualidad por la realidad y el contacto con los pobres.
  5. Proyectando y compartiendo nuestra vivencia espiritual en la Parroquia.
  6. Realizando regularmente escrutinios verificadores de la madurez cristiana y avanzando en la práctica del acompañamiento espiritual mediante el diálogo personal y frecuente con el formador.
  7. Asumiendo los conocimientos filosóficos desde la perspectiva cristiana en nuestros ambientes de pobreza.
  8. Aprovechando los libros de salmos y cánticos, inspirados en la espiritualidad latinoamericana.

Cambios esperados

  • Conoce y vive los elementos fundamentales de la vida cristiana. Con capacidad de confrontar su vida con la figura de Jesús que llama al seguimiento y a la misión. Sabe lo que significa la vida de gracia y ha crecido en la conciencia de su vocación. Contempla a Dios en la naturaleza, en los acontecimientos y en la propia vida. Cultiva la vida de oración. Con capacidad de entrega y sacrificio, de vivir la castidad; con disponibilidad para el servicio fraterno.
  • Sabe poner en diálogo la realidad, la fe y la filosofía. Con capacidad para hacer una opción fundamental de fe cristiana tras los estudios de filosofía en nuestro contexto de pobreza. Capaz de dejarse acompañar espiritualmente por el formador y la comunidad. Ha profundizado y clarificado su vocación en la Iglesia.

 DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando profundizó en el discernimiento y maduración de la propia vocación desde la opción misionera claretiana.

 Meta 1: Continuar el proceso de purificación y consolidación vocacional con el acompañamiento del formador y la comunidad.

 Actividades:

  1. Realizando el encuentro mensual formador / formando e incluirlo en el proyecto personal.
  2. Programando momentos donde compartir las experiencias de la vida diaria con la comunidad y aprovechando los Retiros mensuales.
  3. Escuchando atenta y responsablemente las directrices recibidas de los demás y haciendo periódicamente evaluaciones e informes comunitarios y personales.
  4. Procurando tener confesor conocido por el formador.

Meta 2: Ahondar en el proceso de conocimiento y asimilación de los elementos fundamentales claretianos.

 Actividades:

  1. Calendarizando semanalmente charlas y/o pequeños talleres sobre estudios congregacionales: rasgos de la figura de Claret[31]; lectura existencial de la Autobiografía (II parte)[32]; valoración de las Constituciones[33]; Historia de la Congregación[34]; materiales sobre los Mártires claretianos; documentos e informaciones de la Congregación.
  2. Estudiando el Plan General de Formación[35].
  3. Deteniéndose en la descripción alegórica de La Fragua: núcleos básicos –especialmente el “Quid prodest”- y proceso de crecimiento[36].
  4. Descubriendo y aceptando a María como madre que acompaña en el camino vocacional y protege en las dificultades[37]; creando un ambiente que facilite la vivencia y la expresión de la filiación cordimariana, y celebrando cuidadosamente las fiestas marianas resaltadas en la liturgia y en la vida de la Congregación.
  5. Dando realce a las fiestas misioneras y celebraciones propias de la Congregación: Pentecostés, patronos de las misiones, DOMUND, Inmaculado Corazón de María, fundación de la Congregación, Beatos Mártires de Barbastro, San Antonio Mª Claret…
  6. Relacionándose con otras congregaciones, que permitan valorar otros carismas y conocer mejor el propio, y presentando concretamente los modos de vivir el carisma claretiano.
  7. Escuchando las experiencias de vida que comparten los claretianos que nos visitan y las actividades apostólicas que tienen encomendadas.

Meta 3: Fortalecer y compartir en comunidad las experiencias de apostolado tanto propias como de otros misioneros .

 Actividades:

  1. Fomentando la sensibilidad misionera y actitudes que abran a la universalidad de la misión.
  2. Participando en las comunidades familiares y realizando los apostolados del fin de semana[38], fin de año y Semana Santa, bien planificados, acompañados y evaluados.
  3. Priorizando los apostolados que favorezcan la inserción en la realidad de los pobres.
  4. Potenciando los espacios para compartir el caminar del apostolado y las experiencias de misión.
  5. Teniendo gestos de desprendimiento y comunicación de bienes.
  6. Visitando comunidades y posiciones apostólicas claretianas significativas, especialmente en Guatemala.

Cambios esperados

  • Capaz de ir respondiendo a la llamada de Dios desde la opción misionera claretiana. Capaz de escuchar las orientaciones recibidas del formador y de la comunidad. Sabe desprenderse de sí mismo, romper y buscar una respuesta más auténtica. Ha purificado, consolidado y madurado las motivaciones vocacionales.
  • Conoce y le ilusiona el modelo de Claret y de los Mártires de Barbastro. Está decidido e identificado con los rasgos de la vocación y de la espiritualidad claretianas. Valora de forma inicial las Constituciones. Se va configurando con la vocación claretiana desde la vivencia comunitaria. Sabe buscar en comunidad e identificarse con la Congregación. Es capaz de desinstalarse por la práctica asidua del examen personal y la revisión de vida.
  • Capaz de compartir la fe con la gente sencilla en las experiencias de apostolado. Ha despertado el sentido de liderazgo y de respuesta a los distintos retos.

 

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando ha preparado su base humana, religiosa y vocacional que le posibilita la iniciación y crecimiento en el ministerio de la palabra.

 Meta 1: Aprender a escuchar y expresarse a partir de las realidades humanas, desde donde toma fuerza la Palabra de Dios.

 Actividades:

  1. Ahondando la dimensión humana de la escucha (de su propia historia, de las realidades de la vida), del silencio y de la comunicación y en los obstáculos para escuchar y hablar comunicativamente[39].
  2. Habituándose a la lectura y usando técnicas para su comprensión.
  3. Aprovechando los estudios como medio de expresión y comprensión de la realidad, y de poner en práctica el diálogo filosofía-Palabra-culturas.
  4. Cultivando la sensibilidad artística e introduciéndose en el uso y percepción crítica de los medios de comunicación que más utilizamos y en las diversas técnicas y formas de expresión.
  5. Dedicándose al estudio de otras lenguas y culturas.
  6. Elaborando el boletín propio y diversos afiches.

 Meta 2: Descubrir la importancia de la Sagrada Escritura como mediación privilegiada del encuentro con Dios, del descubrimiento de su voluntad y del discernimiento vocacional.

 Actividades:

  1. Cultivando, diariamente y en tiempos establecidos, la actitud de silencio y oración, donde se pueda acoger, escuchar, meditar e interiorizar la Palabra en la Escritura y los acontecimientos cotidianos.
  2. Releyendo la propia historia personal a la luz de la Palabra y de los modelos que en ella encontramos.
  3. Prosiguiendo con la Lectio Divina desde textos vocacionales y de la liturgia del día, e introduciéndose al Proyecto Palabra-Misión y a la lectura comunitaria de la Biblia.
  4. Conociendo y venerando a María como oyente y servidora de la Palabra.
  5. Aumentando los conocimientos bíblicos, para hacer una mejor aplicación de la Palabra de Dios a nuestra vida.
  6. Fundamentando bíblicamente la espiritualidad liberadora.
  7. Compartiendo con regularidad la Palabra de Dios en celebraciones litúrgicas y el apostolado.

Meta 3: Iniciarse en las dimensiones misioneras de la palabra: proclamación, celebración, comunicación y compromiso que posibilita una nueva escucha.

Actividades:

  1. Cuidando la preparación, la inculturación y la evaluación de los apostolados desde el servicio de la palabra: ver (escuchar, analizar, detectar, sensibilizarse), juzgar (meditar, confrontar, aprender) y actuar (hablar, enseñar, testimoniar).
  2. Compartiendo y comunicando la Palabra en las experiencias misioneras cada semana (comunidades familiares), Semana Santa y fin de año.
  3. Tomando conciencia del mundo que nos rodea y aprendiendo a detectar los signos de los tiempos a la luz de la Palabra de Dios.
  4. Familiarizándose con diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra: música, imagen, escritura, dramatización, etc.
  5. Descubriendo y ejercitando la variedad de formas celebrativas de la Palabra.
  6. Aprendiendo a orar y a escuchar la Palabra desde las experiencias apostólicas vividas[40].

Cambios esperados

  • Sabe escuchar y expresarse a partir de las realidades humanas. Tiene hábito de lectura y comprende lo que lee. Los estudios de filosofía le han aumentado la capacidad de diálogo con las ciencias humanas. Sabe cultivar la sensibilidad artística. Es capaz de un manejo básico y crítico de los medios y técnicas de comunicación. Está abierto al estudio de otras culturas y lenguas. Ha crecido en la capacidad de expresarse, especialmente por escrito.
  • Sabe escuchar la Palabra asiduamente, y, con gozo, celebrarla, compartirla y aplicarla. Tiene capacidad de leer la propia vida desde la Historia de Salvación; de discernir y responder a la llamada de Dios desde la confrontación con la Escritura. Tiene a María como modelo de oyente y servidora de la Palabra.
  • Se ha iniciado en las dimensiones misioneras de la palabra. Es capaz de compartir y comunicar la Palabra en las experiencias apostólicas. Tiene conciencia del mundo que le rodea y es capaz de detectar los signos de los tiempos a la luz de la Palabra. Está familiarizado con los diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra. Sabe ejercitar la variedad de formas celebrativas de la Palabra. Capaz de escuchar la Palabra desde las experiencias apostólicas.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación de cara al Postulantado
  2. Celebración comunitaria del inicio del Postulantado canónico y entrega de un signo vocacional.

 

IV Etapa:   POSTULANTADO                                      

(1er. semestre de 1º de teología)

DIMENSIÓN HUMANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante ha adquirido el grado de madurez humana que se requiere para vivir con aprovechamiento la experiencia del noviciado.

Meta 1: Favorecer, en el cambio de Managua a Armenia, aquellos rasgos constitutivos de la madurez, especialmente los que son básicos para la experiencia del noviciado.

Actividades:
  1. Llevando un acompañamiento y discernimiento personal y comunitario.
  2. Fortaleciendo el hábito de laboriosidad, iniciativa, autodisciplina, creatividad, constancia de juicio, capacidad de elección conforme a unos valores superiores, espíritu de servicio y solidaridad.
  3. Avanzando en la práctica del silencio, sano sentido de soledad y reflexión.
  4. Revisando las relaciones familiares y de amistad, adoptando ante ellas una actitud realista y constructiva.

 Meta 2: Cualificar las bases humanas para la vivencia comunitaria.

Actividades:
  1. Aprendiendo a vivir el amor fraterno en ambiente de familia, por encima de las diferencias de origen, edad, cultura y opinión.
  2. Construyendo un clima de diálogo; relaciones de estima, respeto y servicio; e integrando la diversidad en la unidad.
  3. Usando ejercicios de comunicación profunda y esclarecedora.
  4. Trabajando en equipo.

Meta 3: Progresar en la capacidad de reflexión y de sentido critico, tanto respecto a sí mismo como de los demás, de los estudios teológicos y de la realidad en general.

Actividades:
  1. Apreciando los elementos valiosos de la propia cultura, teniendo apertura a otras culturas y formas de pensamiento, y fomentando la sensibilidad artística.
  2. Haciendo conciencia frente al valor de la justicia, de las situaciones de pobreza y violencia en la nueva realidad de El Salvador, y mostrando aprecio y respeto a la dignidad de la mujer.
  3. Estudiado con esmero las primeras materias introductorias de la teología.

Cambios esperados

  • Manifiesta mayor integración personal. Asume con serenidad las dificultades y los elementos conflictivos de su propia historia. Vive una relación más realista y constructiva con familiares y amigos. Capacidad de interiorización personal profunda.
  • Se ha fortalecido su capacidad para la vida en comunión. Da testimonio de vida fraterna. Privilegia los valores comunitarios. Capaz de prestar diversos servicios a la comunidad.
  • Valora su cultura y se interesa y aprecia otras culturas y formas de pensamiento. Capacidad intelectual para asimilar con ilusión los estudios de teología iniciados. Expresa mayor interés frente al valor de la justicia, las situaciones de pobreza y violencia.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante ha completado y profundizado, doctrinal y vivencialmente, la iniciación cristiana y el conocimiento de la propia vocación en la Iglesia, logrando una síntesis de cara al Noviciado.

Meta 1: Clarificar y completar contenidos de nuestra fe cristiana, y profundizar en el seguimiento de Jesús tal como se propone en el evangelio.

 Actividades:

  1. Continuando con el descubrimiento de Jesucristo, hijo de María, como amigo; fijándose en sus actitudes y estilo de vida tal como aparece en el evangelio (virginidad, pobreza y actitud de absoluta entrega a los planes del Padre); y creando las condiciones que preparan para un encuentro y entrega total a Él.
  2. Haciendo una presentación sintética de la espiritualidad cristiana, particularmente de lo que significa la vida de gracia (conversión), y de la vocación, a partir de la llamada universal a la santidad.
  3. Realizando trabajos de síntesis de la propia identidad cristiana ante el noviciado[41].

Meta 2: Favorecer el crecimiento en las opciones de fe y profundizar en la espiritualidad cristiana y en la propia vocación desde la nueva realidad de El Salvador, la liturgia y los primeros estudios de teología.

 Actividades:

  1. Intensificando los momentos de oración personal y litúrgica, desde las nuevas claves de la teología y desde la nueva realidad.
  2. Acentuando el acompañamiento espiritual y el discernimiento, de cara al conocimiento y la fundamentación de la propia vocación y al paso al Noviciado.
  3. Ejercitando la contemplación de Dios en la naturaleza, en los acontecimientos, en la propia vida.
  4. Realizando gestos de desprendimiento y comunicación de bienes (en la comida, uso de Internet y del dinero), de disponibilidad y de servicio fraterno, de entrega y de sacrificio.

 Cambios esperados

  • Se ven fortalecidas sus convicciones profundas de fe tras iniciar los estudios teológicos. Con capacidad de síntesis de la propia realidad cristiana. Tiene condiciones para vivir el Noviciado como momento de encuentro con Jesucristo y de entregarse totalmente a Él. Ha crecido la atracción por Jesús, sus actitudes y estilo de vida. Conoce los rasgos propios del seguimiento de Jesús, tal como aparece en el evangelio.
  • Tiene un mayor conocimiento y fundamentación de la propia vocación en la Iglesia. Valora el acompañamiento espiritual. Con capacidad de escucha y de silencio, de desprendimiento y comunicación de bienes, de disponibilidad y servicio fraterno, de entrega y de sacrificio. Se fortalece su capacidad de escucha al Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante tiene un conocimiento suficiente de la vida y de la misión claretiana para iniciar el Noviciado, con las progresivas rupturas y adhesiones que implica.

 Meta 1: Favorecer el discernimiento y crecimiento en las opciones de fe hacia la vida evangélica claretiana.

 Actividades:

  1. Teniendo encuentros formativos grupales con el acompañante cada semana y entrevistas personal cada mes[42].
  2. Familiarizándose progresivamente con el estilo de vida propio del noviciado[43].
  3. Entrenándose en las necesarias rupturas que comporta el noviciado y nuestra vida misionera: uso del teléfono e internet, uso de los bienes, pertenencias y del dinero, relación con la familia y amistades, permisos, ritmo comunitario.
  4. Preparándose para las nuevas adhesiones propias del noviciado, haciendo oración personal y lectura espiritual diaria y realizando las prácticas de piedad enraizadas en la historia de la Congregación: examen, rosario, visita al Santísimo Sacramento, lectura y retiro espiritual.

 Meta 2: Potenciar el conocimiento del carisma y misión claretiana.

 Actividades:

  1. Leyendo sobre la vida del Fundador, los episodios fundamentales de la historia de la Congregación y de la Provincia, y las personas que más han destacado como misioneros, y siguiendo al tanto de la realidad de la Provincia.
  2. Introduciéndose al noviciado como La Fragua, como experiencia de fuego, del amor de Dios, desde el núcleo “Patris mei”[44].
  3. Valorando las Constituciones como nuestro proyecto evangélico de vida, como la traducción del Evangelio en clave congregacional; como la expresión de un credo, de una fe vocacional común[45].
  4. Facilitando la vivencia y la expresión de la filiación cordimariana, celebrando cuidadosamente las fiestas marianas y el mes de mayo.
  5. Teniendo un taller, coloquio, lecturas sobre los tres modos de vivir el carisma: hermano, diácono permanente, presbítero.

Meta 3: Acompañar las experiencias apostólicas desde una clave más carismática.

Actividades:
  1. Cultivando la sensibilidad misionera frente al valor de la justicia, las situaciones de pobreza y violencia y el respeto a la dignidad e igualdad de la mujer.
  2. Fomentando las actitudes de apertura a la universalidad.
  3. Confrontando lo vivido en el apostolado en las reuniones con el formador.
  4. Analizando las experiencias apostólicas semanales y de Semana Santa desde la perspectiva del carisma claretiano.
  5. Compartiendo en las eucaristías y oración comunitaria la espiritualidad que va generando las experiencias apostólicas.

Cambios esperados

  • Tiene conciencia de la llamada de Dios y es capaz de consolidarla e integrarla en toda su vida personal. Ha crecido en la docilidad al Dios que se nos revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo. Se ha familiarizado con el estilo de vida propio del noviciado y se ha entrenado en las necesarias rupturas y adhesiones que comporta.
  • Ha profundizado en la identificación con el carisma y ampliado el conocimiento de la realidad de la Provincia y de la historia de la Congregación. Valora las Constituciones como la traducción del Evangelio en clave congregacional. Conoce y valora los tres modos de vivir el carisma claretiano. Vive y expresa la dimensión cordimariana y misionera. Practica la pedagogía del silencio y de la escucha.
  • Muestra mayor sensibilidad misionera y apertura a la universalidad. Sabe enriquecer su espiritualidad con las diversas experiencias apostólicas.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante está preparado en el conocimiento y lectura orante de la Sagrada Escritura a partir de su experiencia de vida y misión, y de algunos textos vocacionales, en orden al discernimiento de la propia vocación misionera en el noviciado.

 Meta 1: Crecer en la capacidad de silencio, soledad, escucha, contemplación y reflexión.

Actividades:

  1. Programando tiempos y espacios concretos y leyendo libros o subsidios que ayuden a cultivar cuidadosamente estas capacidades.
  2. Favoreciendo la admiración y contemplación de la naturaleza, de los acontecimientos, de las personas, del arte, de la propia vida.
  3. Poniendo por escrito (u otras formas de lenguaje no verbal) los frutos de la admiración, contemplación, meditación y reflexión.

 Meta 2: Clarificar e ir consolidando la respuesta a la llamada de Dios desde la Palabra.

 Actividades:

  1. Aprovechando, desde la vida y el carisma, las clases introductorias a la Escritura que permitan una mejor comprensión de la misma: historia de Israel, formas literarias, ambiente, etc.
  2. Descubriendo la Palabra como operativa y como origen de nuestra vocación.
  3. Haciendo oración personal y revisión de la propia vida a la luz de la Palabra.
  4. Practicando algunos métodos sencillos que ayuden a orar desde la Palabra[46].
  5. Leyendo textos que presentan a figuras bíblicas en sintonía con la vocación claretiana, especialmente los referidos a María[47].
  6. Resaltando en las celebraciones eucarísticas la unidad de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía y su conexión con la vida.
  7. Subrayando en las Celebraciones de la Palabra el momento de la escucha y compartiendo comunitariamente la vivencia de la Palabra de Dios.

 Meta 3: Asumir el servicio de la palabra como principio configurador y organizador de nuestra vida y acción apostólica.

Actividades:

  1. Entendiendo y experimentando que el servicio misionero de la palabra no es una simple acción pastoral sino el núcleo de nuestro carisma apostólico, un dinamismo integrador de todo nuestro ser, de nuestro actuar y de nuestro significar.
  2. Participando los fines de semana y Semana Santa en experiencias que ayuden a conectar Palabra y realidad como elementos que se iluminan mutuamente: presencia-servicio entre marginados, anuncio explícito de la Palabra.
  3. Cuidando la preparación y el acompañamiento formativo de estas experiencias.
  4. Orando y confirmando el llamado de Dios desde las experiencias apostólicas[48].

Cambios esperados

  • Ha crecido en la capacidad de silencio, soledad, escucha, contemplación y reflexión. Tiene capacidad de admiración y contemplación. Presta atención especial al uso del lenguaje (oral y escrito) como capacidad para hablar de sí mismo y de la realidad que le rodea.
  • Muestra mayor capacidad para leer y asumir la propia historia a la luz de la Palabra. Tiene una mejor comprensión de la Escritura. Ha descubierto la Palabra como origen de su vocación. Tiene capacidad de orar personalmente y revisar su propia vida a la luz de la Palabra. Es capaz de compartir comunitariamente la vivencia de la Palabra. Resalta en las celebraciones eucarísticas la unidad de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía y su conexión con la vida.
  • Ha descubierto que el servicio de la palabra no es una simple acción pastoral, sino el núcleo de nuestro carisma apostólico, un dinamismo que configurar y organizar toda nuestra vida y acción apostólica. Sabe conectar en sus experiencias apostólicas Palabra y realidad. Es capaz de preparar bien los apostolados y dejarse acompañar desde ellos. Sabe orar y confirmar el llamado de Dios desde las experiencias apostólicas.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación para entrar al Noviciado.
  2. Trabajo de síntesis personal sobre las motivaciones para pasar al Noviciado.
  3. Ejercicios Espirituales.

Celebración de inicio del Noviciado y entrega del signo de las Constituciones.

V ETAPA:   NOVICIADO (abierto a México y Antillas)

DIMENSIÓN HUMANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio ha avanzado en un proceso de maduración humana que le permite optar consciente y libremente por la vida claretiana y asumir desde el principio las exigencias que se derivan de ella.

 Meta 1: Favorecer el crecimiento en la unidad de vida (integración de los diversos aspectos de la vida religiosa: oración, comunión, estudio, misión).

 Actividades:

  1. Reelaborando la autobiografía personal desde claves propias del Noviciado y realizando el proyecto de vida personal.
  2. Recordando nociones de la escucha y del acompañamiento; procurando espacios prolongados de silencio y ocasiones para cultivar relaciones humanas armoniosas.
  3. Dialogando frecuentemente con el Maestro y dejándose orientar, corregir y acompañar por la propia comunidad formativa.
  4. Propiciando un clima de ruptura –no ficticio‑ con el estilo de vida anterior, de desierto, de silencio y de nueva apertura a los valores de la vida misionera.
  5. Moderándose en la relación externa con familiares y amigos, y haciendo uso crítico, moderado y responsable del teléfono, del internet y de los medios de comunicación social.
  6. Impulsando acciones de desprendimiento, donación y generosidad misionera.
  7. Ejercitando el trabajo físico y manual y actividades deportivas frecuentes.
  8. Desarrollando espacios para la creatividad y las propias aptitudes humanas, cuidando la sensibilidad y la expresión artística (música, literatura, artes plásticas).
  9. Realizando un taller de formación humana integral, en diversas etapas, para conseguir la unidad personal[49].

Meta 2: Integrarse afectiva y efectivamente en el noviciado en un ambiente de vida fraterna.

 Actividades:

  1. Favoreciendo los diálogos interpersonales en profundidad, la amistad, la convivencia y el compartir la fe, las cualidades y dones, evitando provincialismos y nacionalismos.
  2. Trabajando en equipo y cumpliendo responsablemente los cargos y tareas asignadas.
  3. Haciendo frecuentes revisiones de vida y practicando la corrección fraterna.
  4. Apreciando y respetando la cultura, nacionalidad y organismo de cada novicio sin encerrarse en lo propio.
  5. Practicando la comunicación de bienes dependiendo en todo de la Congregación y poniendo todo al servicio de la misma.
  6. Creando espacios para la celebración fraterna (celebración de cumpleaños, paseos, actividades recreativas).

Meta 3: Desarrollar la capacidad de juicio sobre la realidad.

 Actividades:

  1. Realizando el taller de introducción al conocimiento de la realidad de Guatemala y de los países de los novicios y teniendo apertura a la realidad latinoamericana y mundial.
  2. Haciendo lectura crítica de los medios de comunicación social (noticieros, diarios…).
  3. Teniendo experiencias de encuentro con realidades de pobreza y marginación, y favoreciendo la fidelidad a la situación del pueblo y al tiempo presente como elemento de discernimiento vocacional.
  4. Realizando el taller de Justicia, Paz e Integridad de la Creación.
  5. Respetando, amando y cuidando la vida, como un valor humano y un don de Dios que hay que compartir.

Cambios esperados

  • Conoce, acepta e integra armónicamente los diferentes aspectos que conforman a la persona. Tiene especialmente en cuenta el desarrollo de la capacidad de juicio sobre sí. Asume integra y desarrolla la afectividad y la sexualidad. Es capaz de asumir los retos de la vida de forma serena, madura y responsable. Persona libre y bien integrada que vive la propia identidad y acepta positivamente los conflictos existenciales desde la consistencia de la opción fundamental. Ha cultivado las virtudes humanas: laboriosidad, respeto a sí mismo y a los demás, alegría, oblatividad, disponibilidad, cordialidad, sencillez, constancia, firmeza de voluntad, fidelidad a la palabra dada, dignidad personal en el porte y lenguaje. Tiene sentido de responsabilidad y libertad en la toma de decisiones personales. Capaz de asumir y optar libre y decididamente por el estilo propio de la vida misionera.
  • Sabe dejarse acompañar y acepta la corrección fraterna. Capaz de mantener unas relaciones fraternas y maduras desde la donación. Con mayor conciencia en el uso y administración de los bienes comunitarios.
  • Tiene mayor respeto por la vida, y todo lo que genere vida y amor. Con capacidad de sensibilizarse con la realidad de sufrimiento de nuestros pueblos.

DIMENSIÓN CRISTIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio culmina su año de Noviciado con la Profesión Religiosa como expresión de su seguimiento y configuración con Cristo, misionero del Padre y ungido por el Espíritu para anunciar el Reino.

 Meta 1:Tomar conciencia de la propia vocación como seguimiento de Cristo evangelizador del Reino y unificar en torno a Él toda la experiencia espiritual.

 Actividades:

  1. Realizando talleres sobre las imágenes de Jesús, eclesiología latinoamericana y mariología bíblica en perspectiva vocacional; sobre la oración, la liturgia y los sacramentos con espíritu contemplativo y apostólico; sobre espiritualidad cristiana acercándose a los grandes autores de la tradición espiritual de la Iglesia.
  2. Actualizando e interiorizando el proyecto de vida de Jesús, haciendo una introducción al misterio de Cristo, muerto y resucitado, y poniendo especial atención a los relatos vocacionales, en los que aparece como Maestro y Señor que llama a su seguimiento.
  3. Profundizando en la oración personal[50] con tiempos largos dedicados a ella y una adecuada pedagogía de la misma (fundamentación bíblica y teológica, métodos, dificultades, diversidad de expresiones) y acentuando la oración apostólica[51].
  4. Fomentando una espiritualidad comprometida y compartida con el pueblo de Dios (grupos apostólicos, agentes de evangelización, comunidades eclesiales y populares).
  5. Haciendo referencia crítica y constante a la realidad de nuestros pueblos (a través de noticias, MCS, estudio, contacto con la gente), iluminándola desde la fe, en clave de JPIC.

Meta 2: Profundizar en el discernimiento de la vocación recibida y responder a ella con autenticidad.

 Actividades:

  1. Meditando en el misterio de la Iglesia y participando en la vida de la Iglesia local (apostolado, encuentros, cursos, celebraciones).
  2. Estudiando y recibiendo testimonios de las diferentes formas de vida en el seguimiento de Jesús.
  3. Promoviendo con fidelidad la oración personal y comunitaria según el espíritu de nuestras Constituciones.
  4. Reflexionando sobre la vocación religiosa: discernimiento vocacional (signos, aptitudes, motivaciones, dificultades), teología y aspectos psicopedagógicos.
  5. Haciendo vivencia y ambientación de los tiempos litúrgicos; celebrando diaria y vivencialmente la Eucaristía y de la liturgia de las horas; teniendo celebraciones frecuentes (personales y comunitarias) de la reconciliación, y compartiendo en las celebraciones el don de la propia vocación.
  6. Aprovechando el Retiro espiritual mensual y la práctica anual de los Ejercicios espirituales.
  7. Avanzando teórica y prácticamente en el acompañamiento espiritual[52], el discernimiento y el examen particular[53].

Cambios esperados

  • Capaz de asumir, teórica y vivencialmente, los elementos bíblicos, teológicos y espirituales de la vida cristiana. Vive la fe como adhesión total a Jesús. Goza de una unión firme y constante con Cristo como opción fundamental de vida. Mantiene una apertura de mente y de corazón a la acción del Espíritu para discernir los acontecimientos, desde la clave del Reino, y secundar sus inspiraciones. Muestra su amor filial a María. Vive una espiritualidad comprometida y compartida con el pueblo de Dios. Sabe ver la realidad con el sentido crítico que da la fe e integra el espíritu de unión con Dios y la acción apostólica.
  • Capaz de plantearse la propia vida desde la elección gratuita del Padre, la aceptación del Evangelio como norma de vida y el sentido de Iglesia. Reconoce y valora las diferentes formas de vida en el seguimiento de Jesús y el don de la propia vocación. Posee una actitud de radicalismo –no de rigorismo- en el enfoque de toda la existencia. Tiene disposición para el desprendimiento de todas las cosas. Capaz de adherirse a la fe de la comunidad cristiana y proseguir la misión histórica de Jesús. Es testigo que ha visto y oído. Valora los medios espirituales del Retiro mensual y de los Ejercicios anuales para progresar en la vida misionera. Se deja acompañar espiritualmente, es sensible al discernimiento y practica el examen particular.

 DIMENSIÓN CLARETIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio se ha apasionado y optado por el seguimiento de Cristo y sus exigencias evangélicas según nuestro carisma en la Iglesia.

Meta 1: Conocer y experimentar el seguimiento de Jesucristo, pobre, casto y obediente, y madurar la opción por Él en la vida religiosa claretiana.

 Actividades:

  1. Estudiando el seguimiento de Cristo, tal como se propone en el Evangelio, como regla suprema de la vida religiosa claretiana.
  2. Leyendo y meditando las Constituciones desde la clave del seguimiento, la imitación y la configuración con Cristo.
  3. Realizando un taller y otros medios con los contenidos centrales de la vida consagrada y los votos: fundamentos bíblicos, históricos, teológicos y carismáticos; aspectos psicopedagógicos; dimensión teologal, fraterna y apostólica[54].
  4. Fomentando los medios para contemplar e imitar a Cristo: la meditación, la lectura espiritual, el examen de conciencia, la castidad, la pobreza, la obediencia y las virtudes apostólicas[55].
  5. Evaluándose desde la práctica de las virtudes recomendadas a los novicios: fe viva, confianza, humildad evangélica, docilidad al Espíritu, rectitud de intención, fidelidad[56].
  6. Haciendo una presentación más profunda de los tres modos posibles de vivir la única vocación claretiana y ubicándose en uno de ellos; y de las diversas instituciones que integran la Familia Claretiana.
  7. Viendo los aspectos jurídicos del Noviciado y de la profesión religiosa en el Código de Derecho Canónico (CIC) y en nuestro Directorio[57].
  8. Aceptando el discernimiento y la mediación del maestro, superiores y hermanos de comunidad.

Meta 2: Profundizar en la experiencia vocacional, apostólica y misionera de San Antonio María Claret, en la presentación del carisma claretiano y en las Constituciones.

 Actividades:

  1. Conociendo y meditando a fondo la vida del P. Fundador, su Autobiografía y sus escritos, haciendo lecturas diarias sobre su vivencia espiritual‑apostólica y estudiando con especial atención su itinerario vocacional y los rasgos de su figura: espiritualidad, estilo de vida y misión[58].
  2. Dando a conocer la vida de San Antonio María Claret, su espíritu y su obra apostólica.
  3. Entendiendo el significado y la aplicación de la alegoría de La Fragua al Noviciado y a toda la vida misionera profundizando en el “Patris mei”[59].
  4. Celebrando con espíritu congregacional las fiestas y fechas claretianas.
  5. Realizando talleres sobre nuestra historia, el carisma de la Congregación, las Constituciones[60].
  6. Siguiendo las sugerencias que nos ayudan a la interiorización de las Constituciones: leerlas, estudiarlas, meditarlas, celebrarlas, examinarnos desde ellas, orarlas.
  7. Utilizando símbolos de nuestra tradición espiritual: iconografía del P. Fundador, del hecho de la fundación, de los mártires claretianos, y otros.

Meta 3: Ahondar en el sentido de la filiación cordimariana y fomentar su vivencia.

 Actividades:

  1. Realizando un taller y otros medios donde se fundamente nuestra espiritualidad cordirmariana: María, Madre y Formadora; el título oficial de Hijos del Inmaculado Corazón de María; fragua del fuego del Espíritu; modelo de escucha y cumplimiento de la Palabra; significado de nuestra entrega filial y apostólica; modelo y compañera en el seguimiento de Cristo[61].
  2. Fomentando la espiritualidad cordimariana del Magníficat y de la alianza entre el Espíritu y María en las celebraciones y devociones marianas.
  3. Promoviendo lecturas concretas sobre nuestra espiritualidad cordimariana.
  4. Reconociendo a María en el propio itinerario vocacional.
  5. Utilizando símbolos de nuestra tradición espiritual: iconografía del Corazón de María, y otros.

 Meta 4: Experimentar de forma estable la vida comunitaria misionera de acuerdo con las Constituciones.

 Actividades:

  1. Realizando un taller y otros medios con los contenidos básicos de la vida comunitaria claretiana[62]: fundamentos bíblico-teológicos, características carismáticas; dinamismos internos (Eucaristía, oración, estilo de vida familiar, participación en el gobierno y en la ordenación comunitaria, colaboración en la misión).
  2. Estudiando e interiorizando sobre la comunidad misionera el capítulo 1 de las Constituciones y lo que sobre ella dicen nuestros documentos capitulares y cartas circulares.
  3. Evaluando el estilo de vida: comunión de bienes, actitudes fraternas, disponibilidad y docilidad al Espíritu, relaciones interpersonales abiertas, diálogo transparente, respeto a la persona, donación misionera.
  4. Viviendo como una riqueza la diversidad cultural de la comunidad del noviciado, siendo cada vez más intercultural.
  5. Celebrando las fiestas de más relieve para la comunidad y sus miembros, y teniendo relaciones de amabilidad, hospitalidad y servicialidad con quienes la visitan.

 Meta 5: Conocer y experimentar la misión claretiana, así como sus concreciones en las prioridades de la Congregación y en los proyectos de cada organismo.

 Actividades:

  1. Realizando talleres sobre el análisis de la realidad en Guatemala[63] y sobre la Misión Claretiana[64].
  2. Estudiando los documentos de los últimos capítulos generales y los proyectos de vida misionera de cada organismo y asumiendo teórica y vivencialmente las prioridades.
  3. Leyendo las informaciones de la Congregación y de cada organismo: cartas, boletines, revistas, circulares.
  4. Aprovechando las visitas de los misioneros para sensibilizarse con distintas realidades de la misión y teniendo contactos con claretianos de otras comunidades y organismos para compartir sus trabajos misioneros.
  5. Programando, dejándose acompañar y evaluando experiencias apostólicas concretas, en equipo, durante los fines de semana, la Navidad y la Semana Santa, en el campo de la catequesis y la animación de la fe, y de la marginación y la pobreza.
  6. Recibiendo orientaciones para la práctica del apostolado y técnicas del mismo y fomentando dinámicas de solidaridad, comunicación, colaboración y comunión.

 Cambios esperados

  • Vive apasionado por el seguimiento de Jesucristo, Misionero del Padre, en medio de los cambios del mundo, y ha madurado la opción por Él en la vida religiosa claretiana. Tiene conciencia de lo que implica la Profesión Religiosa, el asumir los Votos Religiosos y es capaz de optar por ingresar en la Congregación. Da garantías de fidelidad, fortaleza y constancia en su opción fundamental.
  • Vibra con el espíritu de Claret en el hoy congregacional. Ha crecido en él la identificación con el ser y quehacer claretiano. Ha crecido en el sentido de identidad claretiana y pertenencia a la Congregación. Ha profundizado en el patrimonio espiritual. Asume los valores de las Constituciones.
  • Fomenta la vivencia de la filiación cordimariana. Camina con María, discípula del Señor, dócil y obediente a la Voluntad del Padre.
  • Capaz de vivir de una forma estable la vida comunitaria misionera. Vive la comunión de bienes y relaciones interpersonales abiertas. Valora y acepta el discernimiento y la mediación del maestro, superiores y hermanos de comunidad. Capaz de vivir como una riqueza en la comunidad la diversidad cultural: la interculturalidad. Es amable, hospitalario y servicial.
  • Tiene una mayor identificación y configuración con Cristo Misionero, al estilo claretiano. Ha asimilado el espíritu misionero y lo ha demostrado en las experiencias de apostolado. Es responsable, creativo, alegre y goza de sensibilidad y celo misionero en la acción evangelizadora. Fomenta la solidaridad, la comunicación, la colaboración y la comunión.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio, con la ayuda de una lectura asidua de la Palabra de Dios en clave vocacional claretiana, ha fundamentado el proceso de unión y configuración con Cristo evangelizador como centro unificador de su experiencia espiritual.

 Meta 1: Potenciar el dominio de la comunicación oral y escrita en orden al anuncio misionero de la palabra.

Actividades:

  1. Aplicando ámbitos y técnicas para oír y hablar bien.
  2. Favoreciendo una comunicación interpersonal profunda y evangélica.
  3. Practicando diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra: música, imagen, escritura, dramatización, etc.
  4. Aprovechando los tiempos para leer y sintetizar las lecturas.
  5. Elaborando diversos materiales y el boletín propio de “La Saeta”.

 Meta 2: Profundizar en la experiencia de Dios y en la respuesta vocacional a partir de la escucha y asimilación de la Palabra en clave claretiana.

 Actividades:

  1. Formulando al inicio del noviciado algún tipo de compromiso de lectura de la Palabra e incluyéndolo en el proyecto personal.
  2. Realizando talleres y seminarios sobre iniciación en el ministerio de la palabra; los fundamentos bíblicos de la vocación[65], de la oración, de la vida religiosa y los votos y de nuestro carisma[66].
  3. Teniendo una dedicación diaria y reposada a la lectura de la Palabra de Dios, especialmente de los textos que ofrece la liturgia y de los relatos bíblicos de vocación que fundamentan nuestro carisma: experiencia de Claret, Constituciones, textos marianos, etc[67].
  4. Poniendo atención a la celebración de la Eucaristía, y particularmente a la homilía, como momento privilegiado de escuchar, compartir y vivir la celebración y el anuncio de la Palabra.
  5. Propiciando la lectura de la Palabra de Dios de diversos modos, especialmente la Lectio Divina y la lectura vocacional claretiana[68].
  6. Centrando los Ejercicios Espirituales, que preceden y preparan la primera profesión, en el seguimiento de Cristo, casto, pobre y obediente, a partir de la Palabra de Dios.
  7. Resaltando la inspiración bíblica de oraciones marianas tradicionales, como el rosario y otras.
  8. Articulando todos los contenidos del noviciado e integrando todas las dimensiones de la vida misionera desde la Palabra.

Meta 3: Vivir las acciones apostólicas como servicio misionero de la palabra, dando un especial relieve a la Escritura y su lectura en el contexto histórico actual.

Actividades:

  1. Realizando actividades apostólicas que impliquen de forma especial la comunicación de la experiencia personal de la Palabra vivida y la escucha en el caminar del pueblo.
  2. Fomentando una lectura de la Palabra con el pueblo de Dios desde la realidad y el propio contexto socio-cultural y religioso en las diferentes acciones apostólicas que animamos como misioneros.
  3. Publicando la vida y misión del noviciado en el boletín propio de “La Saeta”.

Cambios esperados

  • Tiene la capacidad de interiorizar y comunicar creativamente a los demás la experiencia personal vivida. Ha potenciado el dominio de diversas técnicas de expresión y comunicación de la palabra. Es capaz de escuchar, hablar y escribir bien. Está habituado a leer y sintetizar por escrito las lecturas. Su comunicación interpersonal es profunda y evangélica.
  • Posee una lectura habitual, vocacional y continuada de la Escritura y, desde ella, fundamenta su proceso de unión y configuración con Cristo evangelizador, ilumina los diversos acontecimientos e interpreta los signos de los tiempos y lugares. Sabe, desde la Palabra, fundamentar, alimentar y articular todos los contenidos aprendidos en el noviciado y todas las dimensiones de la vida misionera.
  • Sabe leer la Palabra desde la realidad (experiencias vividas, contexto socio-cultural y religioso, universal). Tiene la capacidad para comunicar a los demás la experiencia personal de la Palabra vivida y de la escucha en el caminar del pueblo. Vive las acciones apostólicas como servicio misionero de la palabra. Tiene apertura a lo universal y aprecio de las culturas.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación para la Profesión.
  2. Elaboración de síntesis personal del Noviciado.
  3. Ejercicios Espirituales.
  4. Celebración de la Profesión Religiosa.

VI ETAPA:   POSNOVICIADO

(2º semestre de 1º de teología)

 DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso ha conocido, aceptado e integrado los diferentes aspectos que conforman a la persona y a la vida de comunidad, especialmente la capacidad de juicio responsable y libre sobre sí mismo y sobre la realidad.

Meta 1: Cultivar el sentido de responsabilidad y de libertad en la toma de decisiones, y aquellas virtudes humanas necesarias para su experiencia de misión.

Actividades:
  1. Retomando y afinando el proyecto personal.
  2. Continuando el acompañamiento personal y comunitario.
  3. Usando crítica y moderadamente los medios de comunicación.
  4. Siguiendo en la tarea de asumir, integrar y madurar la afectividad y la sexualidad de cara al año de experiencia.
  5. Trabajando la personalización de las cualidades de cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión.
  6. Aprovechando las vacaciones desde la responsabilidad y el afianzamiento afectivo.

Meta 2: Subrayar los rasgos más sobresalientes de nuestro estilo de vida en comunidad.

Actividades:

  1. Trabajando en equipo y practicando la disponibilidad y desprendimiento en el servicio.
  2. Profundizando las relaciones humanas armoniosas, en clima de diálogo, estima, respeto y servicio.
  3. Asumiendo con constancia y perseverancia y compartiendo las distintas actividades a realizarse.
  4. Aceptando y sacando provecho de las determinadas mediaciones comunitarias: superiores, proyecto comunitario, reuniones, programaciones y evaluaciones, correcciones.

Meta 3: Convertir el estudio de la teología y el análisis de la realidad en dinamismos misioneros.

Actividades:

  1. Encontrándose de cerca con las realidades de pobreza y marginación y acrecentando la sensibilidad.
  2. Manejando análisis críticos de la realidad de los pueblos a los que serán enviados en el año de misión.
  3. Poniendo especial interés en el conocimiento de las situaciones de injusticia, pobreza y marginación.
  4. Estudiando con responsabilidad, constancia, rigor y técnica suficiente, y motivando y orientando el estudio desde el anuncio del evangelio.
  5. Cultivando las técnicas de comunicación y lenguaje para ejercer con acierto y de forma atrayente el ministerio.

Cambios esperados:

  • Capacidad para afrontar los conflictos de sus opciones. Posee un suficiente equilibrio psíquico de base y una capacidad para superar los conflictos y tensiones internos y externos de la vocación misionera. Capacidad de entrega y generosidad, coherencia, constancia, estabilidad y perseverancia. Madurez afectiva, buen carácter, capacidad de donación de sí mismo, y disposición para la adaptación a otras personas. Fidelidad a la opción tomada.
  • Valora el proyecto comunitario como un dinamismo normal y necesario. Es capaz de una apertura e integración comunitaria más profunda y responsable.
  • Constancia en el trabajo, en el estudio y en sus tareas apostólicas. Mayor consolidación del hábito personal de estudio.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso ha asimilado la espiritualidad de Jesús evangelizador y está decidido a seguirle experimentando la misión.

Meta 1: Aprender de la práctica de Jesús en relación con el Padre y con el Pueblo.

Actividades:
  1. Teniendo lectura-talleres-retiros relacionados con el Cristo Misionero (Lucas y Marcos).
  2. Contemplando a Jesús en sucesivas escenas de los Evangelios y captando los rasgos fuertes de su espiritualidad.
  3. Asegurándose la amistad personal de Jesús, Amigo-y-Maestro, en la fidelidad a los votos de misionero “consagrado” al servicio del Reino.
  4. Aprovechando y profundizando las diversas clases de teología.
  5. Preparándose para asumir los ministerios de Lectorado y Acolitado en clave misionera[69].

Meta 2: Profundizar en la espiritualidad cristiana vivida en el Noviciado y en la consistencia de la propia respuesta vocacional de cara al año de experiencia de vida misionera.

Actividades:

  1. Continuando la vivencia de la oración personal y litúrgica (oración-vida) desde lo vivido en el Noviciado.
  2. Enriqueciendo con materiales apropiados (hechos de vida, experiencias…) la Liturgia de las Horas.
  3. Participando en celebraciones de religiosidad popular y talleres de lectura popular de la Biblia.
  4. Sabiendo leer en los acontecimientos y experiencias de dificultad, de fracaso, adversidad, rechazo, la fidelidad práctica a nuestro compromiso cristiano.
  5. Llevando un adecuado y continuo acompañamiento espiritual de cara a recoger y sintetizar lo vivido en el Noviciado y de cara también a contar con los fundamentos para el año de experiencia de vida misionera.

Cambios esperados

  • Ha crecido en su pasión por el Reino y por el Cristo misionero de los evangelios. Vive a diario las actitudes evangélicas y la espiritualidad que conllevan los ministerios de Lectorado y Acolitado. Tiene voluntad de servir a Dios y al pueblo cristiano mediante el anuncio fiel de la Palabra. Tiene conocimiento y vivencia profunda de la eucaristía. Es capaz de alimentar su espiritualidad misionera con los estudios de teología.
  • Capaz de descubrir en la historia la acción salvadora de Dios. Conoce los elementos esenciales de la vida misionera. Capaz de vivir tras el Noviciado los fundamentos puestos para la vida misionera. Fiel a los compromisos. Sabe afrontar las dificultades y fracasos.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso, identificado con su vocación claretiana como consagrado, está dispuesto a incorporarse a una comunidad o posición apostólica claretiana para tener su año de experiencia misionera y ejercitar la actitud apostólica con responsabilidad, creatividad y sentido de equipo.

Meta 1: Saber integrar armónicamente la oración (tanto personal como comunitaria), la vida de comunidad, el estudio, el trabajo manual, las actividades apostólicas y el conveniente descanso de cara al año de experiencia misionera.

Actividades:

  1. Elaborando con realismo, concreción, sencillez y flexibilidad el proyecto personal y cumpliéndolo fielmente.
  2. Avanzando en la práctica del discernimiento personal y comunitario y del acompañamiento personal teniendo entrevistas personales con el formador para confrontar la marcha del proyecto personal y su incidencia en el crecimiento integral.
  3. Cuidando especialmente el hábito de oración y estudio personal, y el trabajo en grupo.
  4. Integrando las herramientas adquiridas en el noviciado respecto a la oración y vida de comunidad, ahora desde un ritmo de vida más lleno de actividades.

Meta 2: Fundamentar y sintetizar el conocimiento del carisma y de la misión claretiana.

Actividades:

  1. Profundizando en el conocimiento y amor de Claret misionero.
  2. Entendiendo La Fragua como símbolo del taller en el que nos forjamos como misioneros a lo largo de nuestra vida e introduciéndose al “Caritas Christi”[70].
  3. Aprendiendo de María, modelo en el seguimiento de Cristo[71].
  4. Teniendo las Constituciones como una guía e instrumento de formación y animación para el servicio misionero en la Iglesia[72].
  5. Dando, desde nuestro carisma, una perspectiva misionera y comprometida a los ministerios del Lectorado y Acolitado a los que se prepara[73].

Meta 3: Fomentar la sensibilidad misionera y las actitudes de disponibilidad y servicio comprometido.

 Actividades:

  1. Programando talleres de actualización sobre el análisis de la realidad[74] y sobre la Misión Claretiana[75] de cara al lugar donde hará su año de misión.
  2. Ampliando y profundizando el conocimiento del Proyecto Provincial de Vida Misionera (PPVM) y de la situación actual de la Provincia y de las comunidades y posiciones donde hará su año de misión.
  3. Estudiando orientaciones y técnicas para la elaboración de un proyecto pastoral y la práctica del apostolado.
  4. Realizando las actividades apostólicas con responsabilidad, creatividad y sentido de equipo.
  5. Cuidando especialmente la sensibilidad por las culturas como una habilitación para la tarea misionera.
  6. Sabiendo y experimentando que las tareas de misión son una fuente de espiritualidad.

Cambios esperados

  • Sabe integrar armónicamente todas las dimensiones y tareas de su vida misionera. Capaz de asumir y aplicar las herramientas adquiridas en el noviciado.
  • Está identificado con su vocación claretiana. Tiene sentido de pertenencia congregacional y capacidad de vivir el carisma como construcción del Reino. Capaz de iniciativa y creatividad en la edificación de la comunidad. Tiene interés creciente por la vida y misión de la Congregación y Provincia.
  • Está habilitado para la tarea misionera y dispuesto a incorporarse a una comunidad claretiana para experimentar su vida consagrada a la misión. Tiene sensibilidad misionera, disponibilidad y desprendimiento de sí para servir a los más pobres. Con capacidad para analizar pastoralmente la realidad y elaborar un proyecto pastoral. Conoce el Proyecto Provincial de Vida Misionera (PPVM) y las prioridades de la Provincia. Es responsable, creativo y tiene sentido de equipo. Ha descubierto que la acción misionera es una fuente de espiritualidad.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso está habituado al uso de la Biblia y suficientemente preparado y sensibilizado a una vivencia y proclamación sana y depurada de la Palabra de Dios.

Meta 1: Prestar una atención especial al uso del lenguaje, oral y escrito, como capacidad para hablar de sí mismo y de la realidad que le rodea y como capacidad para comunicar la palabra.

Actividades:

  1. Haciendo ejercicios prácticos de reflexión y comunicación de la palabra, oral y escrita, que ayuden a comunicarla como misionero en el próximo año de experiencia.
  2. Aprovechando los estudios como medio de expresión y comprensión de la realidad, y de poner en práctica el diálogo teología-Palabra-culturas.
  3. Siguiendo con el cultivo de la sensibilidad artística y con el uso y percepción crítica de los medios de comunicación que más utilizamos, y con las diversas técnicas y formas de expresión: mimo, danza, composición de canciones, etc.

 Meta 2: Crecer en la docilidad al Dios que se nos revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo.

 Actividades:

  1. Teniendo un amor intenso a la Palabra de Dios y un contacto diario (lectura y meditación) con la Sagrada Escritura, haciendo de la oración el momento privilegiado de acoger y meditar esa Palabra.
  2. Confrontando nuestra vida con la Palabra para crecer en fidelidad al Evangelio.
  3. Pidiendo incesantemente a Dios que nos haga ministros idóneos de la palabra y viviendo la espiritualidad propia de los ministerios del Lectorado y Acolitado[76].
  4. Subrayando en las Celebraciones de la Palabra el momento de comunicación.
  5. Estudiando seriamente la Escritura para no hacer decir a la Palabra lo que nosotros queremos y para superar gradualmente la tendencia al subjetivismo.
  6. Analizando en la oración los hechos de vida y contrastándolos con el Evangelio[77].

Meta 3: Convertir, de cara al año de misión, las experiencias apostólicas en escuela en la que, al mismo tiempo que el formando anuncia la Palabra, es formado como misionero.

Actividades:

  1. Realizando un taller-coloquio-reflexión para crecer en la toma de conciencia del mundo que nos rodea y aprender a detectar los signos de los tiempos y de los lugares a la luz de la Palabra de Dios.
  2. Orando desde la experiencia apostólica, de modo que favorezca la capacidad para el encuentro con Dios y el descubrimiento de su voluntad en la realidad de los más pobres y marginados.
  3. Fomentando el conocimiento teórico y la sensibilidad práctica tanto con las actividades apostólicas que impliquen el anuncio de la Palabra o donde ésta ocupe un lugar privilegiado, como con los servicios misioneros de los lugares de la misión donde pueda ser enviado.
  4. Creciendo en actitudes propias de nuestro carisma misionero: apertura a lo universal, aprecio de las culturas y conciencia de la necesidad de inculturación y de diálogo interreligioso.
  5. Preparándose desde el servicio misionero de la palabra, propio de nuestro carisma, para los ministerios del lectorado y acolitado[78].

Cambios esperados

  • Tiene capacidad de meterse y conocer la realidad que le rodea. Maneja bien el lenguaje oral y escrito. Es capaz de un manejo crítico de los medios y técnicas de comunicación. Está preparado para el conocimiento cercano de otras culturas y lenguas. Los estudios de teología le han aumentado la capacidad de poner en diálogo fe, ciencias humanas y culturas.
  • A través de la lectura asidua de la Palabra ha consolidado su identidad como discípulo de Jesús y redescubierto la misión que Él confió de anunciar el Reino. Sabe que Dios se revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo. Capaz, como María, de escuchar, acoger y compartir la Palabra. Los estudios de las materias bíblicas le han ayudado a superar la tendencia al subjetivismo. Sabe analizar en la oración los hechos de vida y contrastarlos con la Palabra. Vive la espiritualidad propia de los ministerios del lectorado y acolitado.
  • Suficientemente preparado y sensibilizado a una vivencia y proclamación sana y depurada de la Palabra de Dios. Tiene capacidad para el encuentro con Dios y el descubrimiento de su voluntad en la realidad de los más pobres y marginados. Tiene más conciencia del mundo que le rodea y es más capaz de detectar los signos de los tiempos y lugares a la luz de la Palabra. Sabe ejercitar la variedad de formas celebrativas de la Palabra. Es capaz de escuchar la Palabra desde las experiencias apostólicas. Ha crecido en las actitudes propias de nuestro carisma misionero: apertura a lo universal, aprecio de las culturas y conciencia de la necesidad de inculturación y de diálogo interreligioso. Practica el servicio propio de los ministerios del lectorado y acolitado.

PASAJE

  1. Trabajo de síntesis sobre las herramientas con que cuenta para ir a la Misión.
  2. Celebración de envío al año de misión donde se les confiere los ministerios del lectorado y acolitado centrados en el texto programático de Claret (Lc 4, 14) y se les entrega el signo misionero: una agenda donde apuntar su diario.

VII ETAPA:   AÑO DE EXPERIENCIA MISIONERA

 DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero formando camina hacia un adecuado equilibrio personal que le va preparando a una opción definitiva.

 Meta 1: Facilitar y comprobar el afianzamiento de las convicciones y el crecimiento en la integración de los elementos de la personalidad.

 Actividades:

  1. Llevando a la misión herramientas que le permitan continuar su crecimiento personal y vocacional incluso en medio de frustraciones y conflictos.
  2. Elaborando y evaluando el proyecto personal que complete los elementos para el crecimiento integral.
  3. Sabiendo hacer propuestas, asumir responsabilidades, tomar decisiones, fomentar el espíritu de iniciativa y creatividad, espíritu de servicio y solidaridad.
  4. Manteniendo comunicación epistolar con el formador de su etapa.
  5. Aprovechando las visitas de los miembros del gobierno provincial y del acompañante asignado.

Meta 2: Vivir la experiencia concreta de una comunidad misionera.

Actividades:

  1. Asumiendo el Proyecto de la comunidad donde se está haciendo la experiencia de vida misionera.
  2. Participando activamente en las distintas programaciones y evoluciones.
  3. Dejándose acompañar personal y comunitariamente (la comunidad que acoge se compromete a estar cercana; el superior u otro será su “formador”)[79].
  4. Realizando responsablemente las tareas comunitarias personalmente y en equipo.

Meta 3: Meterse en la realidad de la misión y ponerse al servicio de las personas, especialmente de las más necesitadas.

Actividades:
  1. Conociendo críticamente la realidad social, eclesial y claretiana.
  2. Manteniéndose en contacto y sensibilizándose con sectores más empobrecidos.
  3. Asumiendo las responsabilidades acorde a la etapa formativa.
  4. Llevando a cabo algún taller de inculturación.
  5. Participando en cursos y encuentros que se ofrecen en la realidad donde se está.
  6. Prestando atención a la Doctrina Social de la Iglesia.

Cambios esperados

  • Ha sabido utilizar el proyecto personal como un dinamismo de crecimiento integral. Su personalidad se va haciendo cada vez más libre y recia. Ha afianzado sus convicciones y desarrollado las capacidades de desprendimiento, disponibilidad, superación de prejuicios y adaptación a los ambientes. Sabe integrar mejor las frustraciones y los conflictos. Mostró que es capaz de hacer propuestas, asumir responsabilidades, tomar decisiones, tener iniciativa y creatividad, servir y solidarizarse.
  • Valora el proyecto comunitario. Da sentido y sabe participar en las programaciones y evaluaciones. Ha buscado el acompañamiento personal y comunitario y se ha dejado acompañar. Ha crecido en la capacidad para trabajar en equipo. Es responsable.
  • Ha crecido en madurez afectiva expresada en donación a los más necesitados, generosidad, acogida, respeto, comprensión, capacidad de perdón y de consuelo. Muestra mayor conocimiento de la realidad donde se ha estado y disponibilidad para adaptarse a nuevas situaciones; sabe inculturarse. Se va afianzando en los valores trascendentales de la vida: la verdad, la justicia, la paz, el amor y es capaz de comprometerse por los mismos.

 DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero formando, tras su año de experiencia de vida misionera, ha crecido en su vida espiritual traducida en una progresiva identificación con Cristo Misionero.

Meta 1: Favorecer desde la fe la visión de la realidad personal, comunitaria, social y eclesial.

 Actividades:

  1. Creciendo en la relación filial con el Padre y en la unión firme y constante con Cristo, mediante el cultivo de una oración asidua, particularmente en los momentos de aridez y dificultad.
  2. Abriendo el corazón y la inteligencia a la acción del Espíritu para discernir los acontecimientos y secundar sus inspiraciones.
  3. Utilizando subsidios sobre claves de interpretación: proyectos pastorales, pastorales específicas, actas, crónicas, libros, etc.
  4. Impulsando la apertura y enriquecimiento de la fe desde el contacto con experiencias de misión compartida, diversos agentes de evangelización, otras congregaciones, iglesias, tradiciones religiosas.
  5. Realizando lecturas con referencia a temas específicos: Reino, Iglesia, Cultura, Evangelización.

 Meta 2: Saber integrar en la conciencia personal la vida de oración, la vida de comunidad y el trabajo apostólico.

 Actividades:

  1. Cultivando una espiritualidad liberadora que propicie actitudes de cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión, y que se encarne en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados.
  2. Practicando asiduamente una oración que parta de la vida de la gente, y participando de la eucaristía y en grupos de oración con el pueblo.
  3. Teniendo Retiros y elaborando y revisando periódicamente el proyecto personal.
  4. Haciendo examen diario sobre actitudes y la integración de la oración, vida de comunidad y apostolado; analizando detenidamente las propias motivaciones y encauzándolas rectamente.
  5. Plasmando logros y dificultades en un diario formativo y elaborando tres crónicas durante el año, donde se exprese la integración entre oración, comunidad y apostolado.
  6. Propiciando diálogos periódicos con el acompañante en la misión[80].

 Cambios esperados

  • Se siente más identificado con Cristo Misionero. Da profundidad y sentido a la vida. Interpreta y discierne toda la realidad (personal, comunitaria, social y eclesial) y los cambios del mundo desde la fe. Sabe cultivar la oración también el los momentos de aridez y dificultad. Sabe sentir con la Iglesia y la entiende como Pueblo de Dios en marcha y como misterio de comunión.
  • Sabe orar desde la vida. Muestra mayor capacidad para integrar los diversos aspectos formativos y va dando mayor unificación a su vida misionera. Valora y busca el acompañamiento espiritual y los dinamismos para el crecimiento en la vida misionera. Muestra mayor vaciamiento de sí mismo. Sabe encarnar la espiritualidad en la solidaridad con los más pobres y marginados: actitudes de cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero formando ha fortalecido su identificación con la propia vocación claretiana, con la Congregación, la Provincia y sus opciones misioneras.

 Meta 1: Experimentar el seguimiento de Jesucristo misionero y el ser claretiano desde la integración en una comunidad misionera.

 Actividades:

  1. Propiciando un ambiente de acogida y fraternidad: preparación, presentación, información, proyecto de comunidad y de misión.
  2. Cultivando las virtudes que identifican al misionero con Cristo evangelizador: la caridad, la humildad, la mansedumbre, la modestia y la mortificación, y renovando cada día el propósito de adelantar en el camino del Señor[81].
  3. Utilizando el proyecto personal como medio para integrar todas las dimensiones de la vida misionera desde la consciencia de consagrado por el Reino.
  4. Aprovechando los momentos comunitarios importantes: programación, oración, celebración, corrección fraterna, evaluación, formación, esparcimiento.
  5. Evaluando periódicamente el estilo de vida: comunión de bienes, actitudes fraternas, disponibilidad, apertura, docilidad al Espíritu, relaciones interpersonales abiertas, respeto a la persona, donación misionera, dejarse evangelizar.
  6. Cuidando especialmente la oración personal, el estudio y el trabajo en equipo, y usando las herramientas adquiridas durante los años de formación ahora desde un ritmo de vida distinto.
  7. Teniendo relaciones de amabilidad, hospitalidad y servicialidad con quienes visitan la comunidad.

Meta 2: Favorecer la vivencia del carisma y de la espiritualidad claretiana en la misión.

Actividades:

  1. Experimentando, en la alegoría de La Fragua, la etapa del yunque, del “Caritas Christi”[82].
  2. Valorando la Eucaristía como signo e instrumento de oblatividad y de configuración con Cristo.
  3. Amando filialmente a María, Madre de la Iglesia, formadora de apóstoles[83].
  4. Confrontándose existencialmente con los elementos configurativos de la vocación claretiana que se contienen en las Constituciones y observándolas “con todo el cuidado posible”.
  5. Celebrando con espíritu congregacional las fiestas y fechas claretianas.
  6. Expresando y sintetizando todo lo vivido y sentido en un diario, y confrontando perió–y de manera especial al final- la marcha de la experiencia de misión con algún acompañante señalado[84].

Meta 3: Aprender en la misión, dejarse evangelizar y crecer en la entrega generosa desde las opciones provinciales.

Actividades:

  1. en los proyectos pastorales de la Provincia.
  2. Conociendo e impulsando los proyectos misioneros que hay en la zona donde se ha sido enviado.
  3. 3.Teniendo una dedicación exclusiva a los destinatarios de la misión y dejándose acompañar por ellos.
  4. 4.Participando en talleres que fomenten la sensibilidad misionera y el conocimiento de las diferentes pastorales.
  5. 5.Integrándose en equipos misioneros formados por laicos cualificados.
  6. 6.Encarnando la espiritualidad en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados: cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión, promoción…

Cambios esperados

  • Se va consolidando su opción por el Reino. Capaz de integrar todas las dimensiones de la vida misionera desde la consciencia de consagrado por el Reino. Ha crecido en la conciencia de pertenencia congregacional, con sus luces y sombras, pero con el sentido gozoso de haber recibido la misión común; esto se traduce en capacidad de convivencia real, universalidad, disponibilidad, y en las virtudes del misionero claretiano: caridad, humildad, mansedumbre, modestia y mortificación. Vive con realismo y alegría las consecuencias de nuestro estilo de vida.
  • Ha experimentado los golpes con los martillazos de las virtudes y acciones en la misión. Está identificado con la vocación claretiana, la Congregación y sus opciones misioneras. Valora la Eucaristía como signo e instrumento de oblatividad y de configuración con Cristo. Ama filialmente a María, Madre y formadora de apóstoles. Sabe confrontarse existencialmente con la propuesta de las Constituciones que observa con todo el cuidado posible.
  • Ha crecido en sensibilidad misionera y en entrega generosa. Ha experimentado la misión como oportunidad de dejarse evangelizar, como fuente de aprendizaje y de una espiritualidad más encarnada. Se ha identificado más con la Provincia y su Proyecto de Vida Misionera (PPVM). Ha clarificado sus perspectivas y posible especialización misionera.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

La vida del formando se ha centrado más en la escucha de la Palabra, en las Escrituras y en la historia, como fundamento de su ser misionero.

Meta 1: Practicar la comunicación oral y escrita y utilizar los medios de comunicación social al alcance.

Actividades:

  1. 1.Realizando trabajos apostólicos centrados en la palabra y medios de comunicación.
  2. 2.Fomentando el hábito de lectura desde la nueva situación misionera: análisis, cultura, poesía, historia, espiritualidad, teología, pastoral.
  3. 3.Teniendo contactos con diferentes lenguas, culturas y espacios de diálogo interreligioso.
  4. 4.Llevando con fidelidad el diario personal de misión.
  5. 5.Escribiendo al menos tres vivencias que se va teniendo de la misión y enviándolas a la casa formativa.

Meta 2: Fraguar una espiritualidad misionera centrada en la Palabra.

Actividades:

  1. Ejercitándose en una lectura inculturada y actualizada de la Palabra (Lectio Divina en clave claretiana) que impulse e ilumine las realidades concretas de la misión.
  2. Promoviendo celebraciones comunitarias de la Palabra donde se comparte su resonancia, se iluminen situaciones personales y comunitarias y se hagan presentes las situaciones del pueblo.
  3. Comunicando y compartiendo en comunidad sus experiencias apostólicas.
  4. Realizando las experiencias apostólicas desde la unión con Cristo, el Hijo enviado por el Padre, urgido por la caridad de Cristo; trabajando con dedicación y generosidad, y asumiendo con fortaleza y alegría los sacrificios, dificultades, pruebas y fracasos del apostolado.
  5. Leyendo la realidad como palabra de Dios y escuchándola con actitud evangélica.
  6. Sabiendo integrar desde la Palabra todas las dimensiones de la vida misionera.

Meta 3: Fomentar la inserción en el Pueblo de Dios para compartir la vida de la gente y testimoniar la cercanía de la Palabra encarnada.

 Actividades:

  1. Integrándose en el caminar y la espiritualidad bíblica de las comunidades eclesiales de base.
  2. Participando en talleres de lectura popular de la Biblia.
  3. Realizando trabajos apostólicos centrados en la Palabra con jóvenes, adultos, catequistas, delegados, etc.
  4. Dejándose interpelar por el mismo pueblo y valorando los proyectos pastorales existentes.
  5. Desarrollando la sensibilidad e intuición para captar los retos y urgencias del Reino y para darles las respuestas misioneras adecuadas.

Cambios esperados

  • Se ha metido y conocido la realidad concreta de la misión. Ha practicado diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra. Ha fomentado el hábito de lectura. Ha tenido contacto con diversas culturas y lenguas. Ha sabido llevar su diario y compartir su experiencia con la casa formativa.
  • Es la Palabra de Dios la primera fuente de su espiritualidad. Muestra mayor capacidad para integrar la contemplación de la Palabra con la atención a la realidad histórica y a los problemas de hoy, especialmente de los más pobre y necesitados. Crece en la convicción del puesto privilegiado de la Palabra en la vida del misionero. La pasión por la Palabra le alimenta e impulsa a entregarla a los demás. Sabe comunicar y compartir en comunidad sus experiencias apostólicas. Es capaz de leer la realidad como palabra de Dios y de escucharla con actitud evangélica.
  • Relee el carisma desde las interpelaciones de la actualidad social y eclesial. Sabe ser servidor de la palabra en comunidad. Capaz de compartir la vida de la gente, dejarse interpelar por el pueblo y dar testimonio de la cercanía de la Palabra encarnada. Ha desarrollado la sensibilidad e intuición misioneras. Sabe valorar un proyecto pastoral y tiene capacidad de elaborarlo.

PASAJE

  1. Evaluación personal y con el misionero o comunidad que le ha acompañado más de cerca en el año de misión[85].
  2. Relectura del diario misionero especialmente de las situaciones más significativas.
  3. Celebración de acogida del año de experiencia de misión, al continuar con la teología.

VIII ETAPA:   TRIENIO TEOLÓGICO

(2º, 3º y 4º de teología)

 DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero en formación ha logrado una madurez integral suficiente en orden a una opción definitiva.

Meta 1: Culminar el proceso de hacernos responsables de nuestra propia madurez, formación y unidad de vida.

Actividades:

  1. Asumiendo cada uno la actualización responsable y realista del proyecto personal.
  2. Valorando el trabajo como instancia formativa.
  3. Participando en la gestión, toma de decisiones y evaluación de las actividades (formativas, administrativas).
  4. Llevando el acompañamiento psico-histórico-espiritual[86] para la madurez y opción definitiva.
  5. Profundizando en la formación para conseguir la unidad personal: aceptación positiva del conflicto existencial, personas libres y bien integradas, revisar y potenciar las motivaciones vocacionales, vivencia de la propia identidad, consistencia de la opción fundamental, la eficiencia personal[87].

 Meta 2: Desarrollar las capacidades y actitudes para vivir en comunidad local y provincial.

Actividades:

  1. Asumiendo e integrando la pluralidad de edades, culturas, procedencias, maneras de ser.
  2. Capacitándose para el diálogo y el discernimiento.
  3. Coordinando la reunión de la comunidad formativa.
  4. Participando plenamente en la elaboración y evaluación del proyecto comunitario en un clima de verdadero discernimiento.
  5. Cultivando relaciones personales y comunitarias profundas mediante la generosidad, la acogida, el respeto, la comprensión y la capacidad de perdón y de consuelo.
  6. Participando activa y creativamente en la vida de la comunidad y asumiendo con normalidad y naturalidad las tareas domésticas como elemento formativo y testimonio de pobreza.
  7. Favoreciendo el conocimiento y la comunicación a nivel provincial: encuentros, Carta de la Provincia, visitas, experiencias de misión…

Meta 3: Capacitarse, mediante una sólida preparación intelectual, para cumplir la misión evangelizadora en el mundo.

Actividades:

  1. Consolidando, con las técnicas necesarias, un verdadero hábito personal de lectura y estudio (no sólo de teología, sino también de literatura, poesía, historia…).
  2. Concretando las lecturas personales en el proyecto personal.
  3. Realizando los estudios con responsabilidad, constancia, rigor y técnica suficiente.
  4. Ejercitándose en la expresión hablada y escrita, y en la expresión artística (música, literatura, artes plásticas).
  5. Asegurando un ambiente apropiado, una biblioteca actualizada y otros instrumentos de capacitación técnica.
  6. Motivando y orientando los estudios hacia el anuncio del evangelio, convirtiéndolos en un dinamismo misionero.
  7. Desarrollando la sensibilidad por la cultura y aprendiendo desde la fe a dialogar con ella.
  8. Favoreciendo los estudios de sociología religiosa y de las religiones, y de otras materias que nos ayuden a cumplir nuestra misión, según las opciones prioritarias de la Provincia y de la Congregación.
  9. 9.Estudiando una lengua distinta a la propia, y las lenguas de las culturas indígenas y afroamericanas presentes en Centroamérica[88].

Meta 4: Acentuar, con espíritu crítico, la apertura y solidaridad hacia la realidad y las culturas exigidas por la dimensión universal de nuestro carisma.

Actividades:
  1. 1.Teniendo una reunión mensual para comentar noticias de actualidad y analizarlas críticamente.
  2. 2.Realizando talleres que ayuden a la capacitación en Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), a valorar las culturas y a descubrir en ellas la presencia de Dios.
  3. 3.Cultivando los análisis críticos de la realidad, la compasión, la disponibilidad, el aprecio por los valores ajenos, la iniciativa y la creatividad.
  4. 4.Haciendo suscripciones a revistas de diálogo entre la fe y la cultura.
  5. 5.Articulando nuestro trabajo con los movimientos populares y organizaciones de Justicia y Paz.
  6. 6.Profundizando en la opción por una formación inserta e inculturada en medios populares, dando sentido a la ubicación de nuestra casa formativa en Armenia.

Cambios esperados

  • Posee un adecuado equilibrio personal. Sabe cuidarse la salud física y psíquica. Cuenta con una personalidad libre y recia para la misión: sentido de la responsabilidad y de la fidelidad a la palabra dada, capacidad de soledad y de silencio, autodisciplina, austeridad y laboriosidad, espíritu de sacrificio y abnegación, perseverancia, rectitud moral, capacidad de integrar las frustraciones y conflictos. Tiene capacidad de autocrítica y libertad madura y responsable. Posee también una adecuada madurez afectiva. Sabe vivir las consecuencias de la opción fundamental que ha hecho, cuidando especialmente la sinceridad, el discernimiento y la renuncia.
  • Protagonista y corresponsable de la vida comunitaria, tanto en la elaboración del proyecto comunitario como en la realización de los servicios y tareas necesarios para la vida en común, y en la evaluación periódica de lo realizado. Sabe dialogar, participar, discernir y tomar decisiones en equipo. Es capaz de asumir e integrar la pluralidad.
  • Realiza los estudios con responsabilidad, constancia, rigor y técnica suficiente. Posee una sólida preparación intelectual para cumplir la misión evangelizadora en el mundo. Ha estudiado motivado y orientado por el anuncio misionero de la palabra. Sabe de los procesos de inculturación misionera, se ha sensibilizado e introducido en el diálogo entre fe y cultura. Tiene habilidad suficiente en la expresión hablada y escrita.
  • Con una visión esperanzada de la realidad, sensibilidad ante los signos de los tiempos, responsabilidad ante Dios y ante los hermanos, fortaleza y alegría, confianza ante las dificultades que se presentan e imponen ciertas renuncias. Con capacidad de juicio crítico de la realidad y actitud compasiva ante los que sufren; disponibilidad para adaptarse a nuevas situaciones e inculturarse; espíritu de iniciativa y aprecio por los valores ajenos. Con sensibilidad por los valores de la verdad, la justicia, la paz, el amor y la capacidad de compromiso.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero en formación, habiendo crecido en su identificación con Cristo, ungido y enviado a la misión del Reino, se decide a seguirle definitivamente.

Meta 1: Integrar el estudio de la teología con la fe y la vida en torno al seguimiento de Cristo.

Actividades:

  1. 1.Buscando el conocimiento y la vivencia perpetua y fiel de los votos en Jesús, Hijo amado y “consagrado” (entregado) a la Causa del Padre.
  2. 2.Tomando como trasfondo el programa profético de Jesús: Lc 4, 14-30[89].
  3. 3.Programando las temáticas formativas de cada mes, entrelazando en su tratamiento la lectura, el estudio, la oración, la espiritualidad y la práctica[90].
  4. 4.Haciendo un estudio apasionado y constante de la Teología, conectándola con la fe, la oración, la vida y la misión.
  5. 5.Elaborando una síntesis personal de la fe, y verificando la propia madurez cristiana con objetividad y ánimo de crecimiento.

Meta 2: Acentuar el acompañamiento de la propia vocación como misionero del Reino.

Actividades:

  1. 1.Resaltando el sentir con la Iglesia universal y con la Iglesia local en las celebraciones litúrgicas del año, oración, vida sacramental, aniversarios de acontecimientos, etc.
  2. 2.Practicando una oración personal y comunitaria más centrada en la persona de Cristo en el Evangelio y en la vida de nuestros pueblos centroamericanos, con sus culturas, sufrimientos y esperanzas.
  3. 3.Viviendo un acercamiento definitivo a la persona de Jesucristo, buscando la configuración personal con su “kénosis” o despojamiento de todo y de cualquier apego, en función de la entrega total al Padre y a su Causa.
  4. 4.Entrando en contacto con experiencias de las comunidades o grupos y personas de los pueblos e Iglesias locales más en sintonía con nuestro carisma misionero, y haciéndonos presentes en las realidades y acontecimientos más afines a nuestra misión en la Iglesia.
  5. 5.Aprendiendo a pedir ayudas puntuales y regulares al formador y a personas experimentadas espiritualmente.

Cambios esperados

  • Decidido a seguir definitivamente a Cristo, consagrado al servicio del Reino. Con capacidad real de afrontar con solidez y equilibrio las cuestiones teológicas y de integrar los estudios en la vida espiritual y apostólica desde la perspectiva de los desfavorecidos y excluidos.
  • Capaz de integrar los diversos aspectos de la formación y de unificar su vida en torno al seguimiento de Cristo misionero. Capaz de vivir las consecuencias del estilo de vida consagrada. Con capacidad de entregarse, de despojarse de todo y de cualquier apego. Sabe hacerse presente y estar disponible para la misión. Capaz de afrontar las crisis y dificultades personales no como algo que hace dudar de la propia vocación, sino al contrario, como retos que se enfrentan y asumen desde el amor personal a Jesucristo y la fidelidad a su llamada.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

Identificado con su vocación claretiana, el misionero en formación se incorpora definitivamente a la Congregación y sus opciones, inicialmente capacitado para la misión.

Meta 1: Fortalecer el proceso de configuración con Cristo con las claves y la madurez propias de esta etapa de teología.

Actividades:

  1. 1.Creciendo en el seguimiento de Cristo, Misionero del Padre, a través de la experiencia vocacional, y la vivencia de la comunidad, la misión, los votos y las virtudes apostólicas[91].
  2. 2.Aceptando con realismo y alegría las consecuencias del peculiar estilo de vida que nace de la profesión religiosa.
  3. 3.Prestando especial atención a la integración de los estudios de teología con todo lo que conllevan de crisis, búsquedas y nuevos planteamientos en la espiritualidad.
  4. 4.Procurando que los temas de JPIC puedan desarrollarse más en la oración, la reflexión sobre los votos y nuestra identidad apostólica.
  5. 5.Aprovechando los Retiros mensuales para examinarse y adelantar en el proceso de configuración con Cristo.
  6. 6.Reforzando el acompañamiento espiritual.

Meta 2: Volver a Claret y al carisma de la Congregación y cuidar la preparación específica para la profesión perpetua.

Actividades:

  1. Profundizando en el conocimiento y amor a Claret: lectura continuada, contextualizada y aplicada de la Autobiografía (III parte); contacto con los géneros literarios y los distintos contextos históricos; dando a conocer su vida, su espíritu y su obra apostólica, y potenciando y consolidando ésta.
  2. Procurando un conocimiento cada vez más amplio y profundo de la formación claretiana y de nuestra identidad carismática[92]; de la historia de la Congregación, de su situación actual en las diversas partes del mundo y de sus proyectos misioneros[93].
  3. Tomando en cuenta de una forma particular el estudio de las Constituciones de cara a la profesión perpetua[94].
  4. .Ahondando en el conocimiento y la vivencia de La Fragua como itinerario espiritual claretiano, especialmente el núcleo del “Spiritus Domini”[95].
  5. Descubriendo la dimensión cordimariana desde la perspectiva misionera y desde la relación personal con María y su Corazón “consagrado”, Fragua-forjadora (Madre) del seguimiento fiel[96].
  6. Prestando especial atención a aquellas materias de teología que guardan un vínculo más estrecho con nuestro carisma misionero.
  7. Intensificando la relación con las personas de la propia comunidad y Provincia y, en ellas, con toda la Congregación.
  8. Elaborando de cara a la Profesión Perpetua una programación personal y de grupo con insistencia en lo misionero, a partir del Plan General de Formación[97].
  9. Personalizando la Definición del misionero perpetuo, y dando a la celebración litúrgica de la profesión perpetua toda su fuerza de radicalización e irradiación vocacional cristiano-misionera.

Meta 3: Capacitarse, de manera concreta, para la misión.

 Actividades

  1. Evaluando detenidamente las experiencias misioneras: el año de misión en Panamá, Honduras o Guatemala[98]; la Semana Santa y fines de semana, en El Salvador; a final de cada año, especialmente en Honduras y Panamá.
  2. Fortaleciendo los vínculos de contacto y conocimiento de las comunidades y obras de la Congregación, sobre todo de la Provincia, en sus opciones prioritarias a través del NUNC, Carta de la Provincia, comunicación con los que se encuentran en el año de experiencia misionera, misioneros que pasan compartiendo su experiencia y quehacer.
  3. Programando talleres de formación pastoral: estudio y vivencia de los sacramentos[99]; métodos pastorales y de evaluación; criterios que se requieren para las diferentes áreas pastorales; participación en los encuentros provinciales de pastoral diferenciada y estudio de sus conclusiones; administración y elaboración de proyectos para la misió
  4. trabajos apostólicos que permitan colaborar con otras personas (creyentes o no) en la tarea de la construcción del Reino y asumiendo responsabilidades pastorales en equipo: pastoral juvenil vocacional, programas de formación del laicado, promoción claretiana de desarrollo (PROCLADE), utilización alternativa de todos los medios de comunicación social posibles.
  5. Abriendo las experiencias pastorales a lugares y ámbitos no parroquiales e incluso no eclesiales, y participando en las causas de los grupos marginales y en movimientos populares que luchan por los derechos humanos y por la paz y la justicia.
  6. revistas especializadas en pastoral.
  7. Revisando y evaluando las experiencias apostólicas, a fin de evitar el activismo y la dispersión, y sean verdaderamente formativas.

 Cambios esperados

  • Es capaz de vivir los votos y las virtudes apostólicas que le configuran con Cristo misionero, y de aceptar con realismo y alegría las consecuencias del estilo de vida propio de la profesión religiosa. Ha sabido integrar la novedad de los estudios de teología en su camino espiritual. Valora los Retiros y acompañamientos espirituales como tiempos de revisar y adelantar en su fidelidad vocacional. Misionero identificado con los pobres y su causa, para anunciar a todos, en las diversas situaciones de la vida, la Buena Nueva del Reino, como lo hizo Jesús.
  • Ha profundizado y ampliado su conocimiento y amor a Claret, la Congregación y las Constituciones. Vive la dimensión cordimariana desde la relación personal con María, Fragua del seguimiento fiel, y desde la perspectiva misionera. Capaz de ser creativo fruto del estudio y de la apertura a la misión compartida. Sabe relacionarse con las personas de la propia comunidad y de la Provincia. Conoce y vive la vocación como un bien de la persona en su totalidad. Está identificado con su vocación claretiana, ha personalizado “la forma” o definición del misionero claretiano y se ha incorporado definitivamente a la Congregación. Misionero, como Claret, urgido por la caridad de Cristo a trabajar con dedicación y generosidad en el anuncio del Evangelio.
  • Conoce las comunidades de la Provincia, sus obras y opciones prioritarias. Ha asumido como prioridad de prioridades la Pastoral vocacional. Es capaz de percibir en la realidad, con sensibilidad e intuición, los retos y urgencias del Reino. Sabe asumir responsabilidades pastorales en equipo, y vivir y trabajar en comunidad y en grupo, en desinstalación, itinerancia e inserción. Tiene capacidad de coordinación. Capaz de vivir y trabajar en cualquier lugar de nuestra Congregación, siendo testimonio de vida comunitaria y misionera. Habla otra lengua además de la propia. Tiene la capacidad de comprender a las personas y sus circunstancias y una fuerte disposición para servir. El asunto central en sus inquietudes interiores no es tanto el de los problemas personales, sino el interés por la historia de los hombres y mujeres y de los pueblos, así como por el anuncio del Reino.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

La Palabra de Dios ha modelado y estructurado la personalidad del misionero en formación (sus valores, sus intereses, sus motivaciones), lo ha llevado a la plena configuración con Cristo Misionero y lo ha capacitado para ser ministro idóneo de la palabra.

Meta 1: Profundizar en el arte de la palabra y en el fenómeno de la comunicación y sus medios.

Actividades:

  1. Favoreciendo una comunicación interpersonal profunda y evangélica.
  2. Programando tiempos y libros concretos de lectura.
  3. .Retomando el fenómeno de la comunicación y de los pequeños y grandes medios de comunicación, ahora desde la teología de la palabra y de su anuncio misionero en toda acción pastoral, facilitando el uso de las nuevas tecnologías y preparándose algunos en medios de comunicación social.
  4. Discerniendo los criterios para el uso del Internet.
  5. Elaborando y difundiendo materiales de comunicación popular.
  6. Colaborando en la Carta de la Provincia.

Meta 2: Ahondar en la acogida, interiorización y asimilación de la Palabra de forma que llegue a ser fundamento y dinamismo de la vida misionera.

Actividades:

  1. Promoviendo el conocimiento sapiencial y exegético de la Biblia y haciendo del estudio bíblico una de nuestras preocupaciones centrales.
  2. Realizando talleres en torno a la Palabra que ayuden a enriquecer carismáticamente los estudios teológicos de la Biblia: lectura comunitaria de la Biblia, proyecto Palabra-Misión, Camino de Emaús.
  3. Escuchando la Palabra de Dios desde los signos de los tiempos, lugares y culturas (realidad histórica integral); ejercitándose en una lectura inculturada y actualizada de la Palabra, que realmente impulse e ilumine las realidades concretas de la misión y urja al compromiso en la transformación de las estructuras.
  4. Creando en la comunidad un ámbito de fe y de relaciones donde se pueda compartir fraternalmente la escucha, la vivencia, la celebración y el anuncio de la Palabra con los hermanos de comunidad y donde, a partir de ella, tenga lugar el discernimiento comunitario y formativo.
  5. Evaluando el grado de asimilación de la Palabra de Dios y haciéndola punto de referencia en el acompañamiento personal.
  6. Resaltando, en la preparación y en la celebración de la Profesión Perpetua, la seriedad de dar la propia palabra definitiva en respuesta a la Palabra de Dios que nos llamó en Cristo-Jesús.

Meta 3: Capacitarse en las formas ministeriales del servicio misionero de la palabra.

Actividades:

  1. Haciendo un estudio serio (teológico-litúrgico-pastoral) y un uso práctico de la variedad y riqueza de posibilidades misioneras y formas celebrativas de la Palabra, en la comunidad y con el pueblo (experiencias, creación de esquemas y materiales).
  2. Revisando las formas y los contenidos de los servicios de la palabra que nosotros mismos venimos prestando en nuestros apostolados.
  3. Realizando experiencias y un taller teórico-práctico sobre las diversas formas de predicación (acentuando en ellas la dimensión misionera y profética) como comunicadores “claretianos” de la Palabra del Reino.
  4. Practicando variados lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la Palabra de Dios: música, imagen, dramatización…
  5. Procurando que todas las actividades apostólicas se recojan, sinteticen y expresen por algún medio de comunicación.
  6. Elaborando el boletín, blog popular y programa de televisión “Construyendo el Reino”.

Cambios esperados

  • Conoce el arte de la palabra y el fenómeno de la comunicación y sus medios. Capaz de una comunicación interpersonal profunda con los hermanos de comunidad y una comunicación asidua con la Provincia. Sabe elaborar materiales de comunicación popular y otros medios de comunicación social.
  • Tiene a la Palabra como fundamento y dinamismo de la vida misionera. Conoce sapiencial y exegéticamente la Biblia. Es capaz de crear en la comunidad un ámbito de fe y de relaciones donde se pueda compartir fraternalmente la escucha de la Palabra. Es habitual oyente de la Palabra, estudioso apasionado que se deja interpelar por ella, la acoge desde una óptica vocacional y la comparte con sus hermanos y los laicos. Es capaz de pasar de la escucha y la acogida de la Palabra a la obediencia en libertad y seguimiento de Jesucristo. Sabe escuchar y acoger las otras palabras de Dios que nos llegan a través de la historia y la cultura de los pueblos, en sus silencios y clamores. Es capaz de integrar la escucha, el estudio, la contemplación y el anuncio de la Palabra, prestando atención a la realidad histórica y a los problemas de los más pobres. Es capaz de dar, en respuesta a la Palabra de Dios, la propia palabra definitiva en la Profesión Perpetua.
  • Está habilitado en las formas ministeriales del servicio misionero de la palabra. Es capaz de reconocer los desafíos que la realidad plantea a nuestro servicio misionero de la palabra. Capaz de un diálogo intercultural e interreligioso. Con la capacidad suficiente, tanto para afrontar las dificultades de la misión como para proseguir su crecimiento en la vida evangélica.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación para la Profesión Perpetua.
  2. Trabajo de síntesis de fe, tras culminar el proceso de formación inicial.
  3. Celebración creativa y misionera de la Profesión Perpetua, en torno a la fiesta de San Antonio María Claret.
  4. Celebración del envío al primer destino y de entrada en el Quinquenio.

2.LA FORMACIÓN DE LOS FORMADORES

¿Quiénes llevarán adelante estos procesos formativos complejos e interpeladores? Sin lugar a duda, necesitamos preparar formadores idóneos que se dediquen seriamente, en misión compartida, a la tarea formativa encomendada[100]. Ellos son el fundamento para construir un buen proyecto formativo.

OBJETIVO OPERACIONAL:

Los formadores, en misión compartida, se han preparado idóneamente y se dedican seriamente a la tarea formativa encomendada.

Meta 1: Cuidar la preparación de quien va a asumir la responsabilidad fundamental de la formación inicial en la Provincia.

Actividades:

  1. Seleccionando y preparando personal adecuado y suficiente para llevar a cabo el Itinerario de Formación Inicial de la Provincia.
  2. Participando en la Escuela de Formadores “Corazón de María” o en otras escuelas de formadores a nivel latinoamericano.
  3. Conociendo el Itinerario de Formación Inicial (IFI) de la Provincia y especialmente lo que corresponde a la etapa formativa asignada.
  4. Iniciándose en los estudios sobre el carisma claretiano, espiritualidad, psicología y pedagogía.
  5. Acercándose a las comunidades formativas y teniendo experiencias de iniciación.

Meta 2: Instruirse bien en la tarea formativa encomendada, especialmente en los aspectos específicamente claretianos y en el acompañamiento y formación integral.

Actividades:

  1. Conociendo bien y aprovechando el Plan General de Formación (PGF) y otros documentos y subsidios congregacionales sobre la formación inicial: Iniciación al Ministerio de la Palabra (IMP), Formación en misión profética (FPC, El formador claretiano, Iniciación a la Vida Misionera (IVM).
  2. Aplicando la experiencia espiritual y pedagógica de la Fragua a la formación inicial.
  3. Especializándose en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos.
  4. Aprovechando la formación continua para formadores dada en las Conferencias de religiosos y religiosas de cada país.
  5. Capacitándose en el acompañamiento psico-histórico-espiritual y poniéndolo en práctica.
  6. Promoviendo una formación armónica que abarque todas las dimensiones formativas.

Meta 3:  Procurar desempeñar, con toda solicitud y en misión compartida, la tarea formativa como el servicio primordial confiado.

Actividades:

  1. Construyendo una relación fluida con los misioneros en formación desde una actitud de acogida y escucha y el acompañamiento personal frecuente.
  2. Acompañando a los formandos en sus distintas etapas de crecimiento, respetando su ritmo y ofreciéndoles en cada momento la ayuda necesaria para su desarrollo.
  3. Participando en los encuentros locales e interprovinciales de formadores.
  4. Asumiendo clases en los Centros de académicos donde acuden nuestros Estudiantes.
  5. Buscando apoyo y colaboración de otros hermanos en la tarea formativa y en servicios específicos: experiencias de misión, talleres, Ejercicios Espirituales, economía.
  6. Fomentando los equipos interdisciplinares de formación inicial: acompañamiento psicológico, estudios académicos, vida religiosa, experiencias apostólicas.
  7. Evaluando la tarea formativa y disponiéndose para seguir realizándola más fructuosamente.

Meta 4: Cuidar la fidelidad en la vivencia de los propios compromisos religiosos y el entusiasmo por la propia vocación.

Actividades:

  1. Viviendo a la escucha del Espíritu y estando atentos a sus mociones e inspiraciones.
  2. Afirmando la identidad carismática, el sentido de pertenencia a la Congregación y la disponibilidad para la misión.
  3. Elaborando el proyecto personal y dejándose acompañar espiritualmente.
  4. Haciendo nuestra la profecía de la vida ordinaria, y haciendo de nuestro patrimonio espiritual alimento para el caminar cotidiano.
  5. Cultivando en la oración personal el don de la filiación, del discernimiento y de la intercesión.
  6. Dando un testimonio alegre de vida misionera.
Cambios esperados
  • El formador ha tenido una preparación inicial idónea en carisma claretiano, espiritualidad y psicología. Conoce el PGF, el IFI de la Provincia y ha profundizado lo que corresponde a su etapa formativa. Se ha acercado a las comunidades formativa y ha tenido una experiencia guiada de iniciación. Tiene una necesaria competencia cultural y pedagógica.
  • Ha estudiado y sabe manejar el PGF, el IFI de la Provincia y otros documentos y subsidios congregacionales sobre la formación inicial. Es capaz de aplicar y profundizar la experiencia espiritual y pedagógica de La Fragua en su etapa. Se va especializando poco a poco en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos. Sabe llevar un acompañamiento integral y armónico. Ha aprovechado las reuniones y formaciones de formadores a su alcance para actualizarse.
  • Ha desempeñado la tarea formativa como el servicio primordial confiado, con toda solicitud y en misión compartida. Tiene la capacidad humana de intuición y de acogida, de adaptación y de sintonía con los formandos. Con disponibilidad de tiempo y buena voluntad para acompañar integral y armónicamente a cada formando. Sabe respetar el ritmo de cada formando y ofrecerles en cada momento la ayuda necesaria para su desarrollo. Tiene la capacidad de abordar con realismo y serenidad las cuestiones y problemas formativos que surgen. Es exigente a la hora de poner en práctica el plan formativo. Busca la corresponsabilidad y es abierto a formar equipo con otros formadores. Sabe buscar apoyo y colaboración de otros: misioneros, expertos, disciplinas… Tiene sensibilidad, experiencia pastoral y se identifica con las opciones prioritarias de la Provincia. Es capaz de evaluar su tarea formativa y de impulsarla.
  • Es capaz de vivir a la escucha del Espíritu y de estar atento a sus mociones e inspiraciones. Tiene como alimento para el caminar cotidiano nuestro patrimonio espiritual. Afirma la identidad carismática, el sentido de pertenencia a la Congregación y la disponibilidad misionera. Sabe cultivar en la oración el don de la filiación, del discernimiento y de la intercesión. Vive la profecía de la vida ordinaria y da un testimonio alegre de vida misionera. Acompaña y forma con su testimonio de vida y sus orientaciones.


[1] Cf. PGF 42-49; Encuentro de Superiores Mayores: Los desafíos a la formación claretiana, Panorama actual de la formación, Vic 2004; Encuentro de Prefectos de Formación, Nuestra evaluación, Bangalore 2006.

[2] “Los largos años de la formación inicial (entre 10 y 14) en un buen número de formandos no parecen rendir resultados proporcionales en relación con la madurez espiritual y humana requeridas para un misionero…La gente no acepta más proclamaciones desde el púlpito salvo que vengan respaldadas por la autenticidad de vida del misionero.” (Encuentro de Prefectos de Formación, Desafíos en la formación. Bangalore 2006).

[3] Cf. Acta de visita generalicia, 1ª recomendación. P. Urrabazo, 2006.

[4] “Si queremos ser eficaces en nuestra sociedad de hoy, tenemos que ser fieles tanto a nuestra herencia como a los signos de los tiempos. Para ser relevantes en nuestro tiempo necesitamos estimular a nuestros formandos y a los formadores a un esfuerzo que nos permita pasar:

  • de la mediocridad a la excelencia
  • de la cultura del confort a la cultura del compromiso
  • de una orientación desde los roles a una orientación desde las metas
  • de un planteamiento diocesano de vida sacerdotal a un estilo profético y religioso
  • de la sumisión y la complacencia a la libertad y la responsabilidad
  • de las reacciones momentáneas e irreflexivas a acciones fundadas en la propia identidad como hijos del Corazón de María” (Encuentro de Prefectos de Formación, Nuestra herencia formativa. Bangalore 2006).

[5] Cf. PGF 12-13.

[6] Cf. CC 72; PGF 14.

[7] Cf. Anexo 2, Etapas de la formación inicial: número, nombre, tiempo, lugar.

[8] Cf. Anexo 1: Documentos y Encuentros eclesiales y congregacionales.

Encuentro de Superiores Mayores: Los desafíos a la formación claretiana, Panorama actual de la formación, Prioridades para el sexenio, Vic 2004;

Encuentro de Prefectos de Formación: Nuestra reflexión, Sugerencias prácticas, Bangalore 2006.

[9] Cf. PGF, 31-32; 36-39; IVM, pp. 424-425; PTV, 73.3.; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 45-46.

“La infidelidad y la falta de perseverancia es una consecuencia natural de vivir unas vidas superficiales que no están fundadas sobre realidades profundas y estables. Una de las realidades estables en una persona es el misterio del propio ‘sí mismo’ que transciende las propias pasiones, emociones y pensamientos pasajeros. Uno de los aspectos más fascinantes de la formación es la alegría y el dolor del descubrimiento de sí mismo y la consecución de la libertad interior. Esto es un proceso progresivo de auto-posesión y de auto-donación que es central para nuestra consagración a Jesús y para el compromiso con su misión. Una realidad más estable y profunda que hace posible un compromiso permanente y gozoso es el misterio de Dios que llama a la persona. Sólo cuando una persona está en contacto con su propio “yo verdadero” y con Dios, “la roca de su vida”, es cuando puede ser consistente en sí mismo” (Encuentro de Prefectos de Formación, Desarrollo de la capacidad de diálogo para crecer en madurez vocacional y humana. Bangalore 2006).

[10] “En un contexto en el que las estructuras externas no sirven de mucho apoyo a nuestro estilo de vida, es importante tener sólidas estructuras internas para vivir con gozo nuestro compromiso” (Encuentro de Prefectos de Formación, Desafíos en la formación, Bangalore 2006).

[11] Cf. PGF, 33; 60; 101; IVM, pp. 409-431; FPC, pp. 82-84.

“Un itinerario formativo fragmentado que atiende solamente a la dimensión intelectual, espiritual o psicológica por separado, puede formar eventualmente a personas no integradas que fácilmente abandonarán en los momentos críticos de la vida” (Encuentro de Prefectos de Formación, Formación como transformación, Bangalore 2006).

[12] Encuentro de Prefectos de Formación, Diálogo dentro de uno mismo, Bangalore 2006.

[13] Cf. PGF, 18-28; 187-192; IVM, pp. 188-195; FPC, pp. 79-82; PTV, 73.3; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 44; Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación de la identidad claretiana, Vic 2004.

“La realidad de la vocación y la respuesta a ella se fundan en nuestra experiencia de fe y en la apertura para escuchar y responder a la llamada de Dios en libertad. Es de fundamental importancia que nuestros programas de formación y el clima formativo de los centros y organismos favorezcan y alimenten una profunda vida espiritual. Nuestro carisma solamente puede interiorizarse en un ambiente espiritual” (Encuentro de Prefectos de Formación, Formación para una profunda vida interior. Bangalore 2006).

[14] Cf. CC, 46; PGF, 40-41; IMP, 1-2; 7; 19; FPC, pp. 86-88; PTV, 72.2.; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 47.

Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación para la vida comunitaria, la apertura a la multiculturalidad, la misión universal y los valores de JPIC, Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación: Diálogo interpersonal, diálogo de diversidad, diálogo para la interculturalidad claretiana, Formación para la interculturalidad, Bangalore 2006.

[15] Cf. CC, 68; 77; PGF, 107-113; 413-418; Dir, 184; 194; 210-213; 249-250; IMP, 53; El formador claretiano, pp. 97-105; FPC, pp. 71-89; PTV, 56; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 42-43; Acta visita canónica general, 2006, 2ª recomendación.

Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación de formadores, Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación, Formación de formadores y estructuras formativas. Bangalore 2006.

[16] Cf. Anexo 1: Documentos y Encuentros eclesiales y congregacionales.

Encuentro de Superiores Mayores, Prioridades para el sexenio: formación de la identidad claretiana, Formación de formadores, Formación para la vida comunitaria, la apertura a la multiculturalidad, la misión universal y los valores de JPIC, Formación para vivir con gozo el celibato en el contexto actual, Promoción vocacional y formación de los misioneros hermanos, Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación, Sugerencias prácticas: Formación para la interioridad y la contemplación, Formación específica claretiana, Acompañamiento personal de los formandos, Formación de formadores y estructuras formativas, Formación para los consejos evangélicos, Formación para la interculturalidad, Otras sugerencias prácticas, Bangalore 2006.

[17] Cf. Anexo 2: Etapas de la formación inicial: número, nombre, tiempo, lugar.

[18] Cf. Proyecto Provincial de Vida Misionera (PPVM), 2007.

[19] Cf. DVC 97-104; Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica.

[20] Cf. IVM 480-481.

[21] Cf. DVC, apéndice 2, Textos vocacionales en la Biblia, pp. 223-226.

[22] Cf. IVM, La experiencial vocacional de Claret, pp 120-130.

[23] Cf. Anexo 3: Fichas para leer la Autobiografía.

[24] Cf. Apéndice 4: La Fragua como propuesta pedagógica.

[25] Cf. IVM, pp. 481-482.

[26] Cf. IMP, apéndice 9, pp. 139-146.

[27] Cf. IMP, pp. 25-32; apéndices 3 y 4; IVM, pp. 316-321.

[28] Cf. IMP, apéndice 5; IVM, pp. 322-333.

[29] Cf. Guía psico-histórico-espiritual, “Cuaderno de bitácora para acompañar caminantes”, Carlos Rafael Cabarrús, Desclée de Brouwer, 2000.

[30] Cf. “Espiritualidad de la liberación”, Leonardo Boff; “Espiritualidad de la liberación”, Vigil y Casaldáliga; “Nuestra espiritualidad”, Pedro Casaldáliga; “Espiritualidad latinoamericana”, Fernando Bermúdez.

[31] Cf. IVM, pp. 130-143.

[32] Cf. Anexo 3: Fichas para leer la Autobiografía.

[33] Cf. IVM, pp. 435-452; I Comentario a las Constituciones: Qué son las Constituciones y cómo leerlas, pp. 19-37; II Comentario a las Constituciones: la Constitución fundamental, la Comunidad Misionera y la Oración.

[34] Cf. IVM, pp. 147-174.

[35] Cf. PGF: 1) Los agentes y los modelos inspiradores (90-144); 2) Los factores formativos (145-180); 3) Los dinamismos y medios (181-242); 4) Etapa de preparación: postulantado (325-347).

[36] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[37] Cf. IVM, pp. 482-483.

[38] Los apostolados de fin de semana en esta etapa suelen ser en la pastoral juvenil y vocacional, en las Aldeas S.O.S., en Casa Alianza (con niños de la calle).

[39] Cf. “Llamados a vivir con el corazón consagrado a la escucha y al servicio de la Palabra de Dios”: bases humanas sobre el silencio, la palabra y la escucha para la iniciación al carisma claretiano. Teófilo Cabestrero, Cuadernos de Formación Claretiana, Nº 15.

[40] Cf. FPC, apéndice 1: oración apostólica.

[41] Cf. Anexo 5: Temas formativos en el Postulantado.

[42] Cf. Anexo 5: Temas formativos en el Postulantado.

[43] Cf. IVM, pp. 41-63; PGF 348-378.

[44] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[45] Cf. II Comentario a las Constituciones sobre la Configuración con Cristo, pp. 541-641 y el Credo de la Comunidad Claretiana, pp. 787-790.

[46] Cf. IMP, apéndice 5.

[47] Cf. IMP, apéndices 3 y 4.

[48] Cf. FPC, apéndice 1.

[49] Cf. IVM, pp. 410-431.

[50] Cf. IVM, pp. 340-364.

[51] Cf. FPC, apéndice 1.

[52] Cf. IVM, apéndice 3; Guía psico-histórico-espiritual, “Cuaderno de bitácora para acompañar caminantes”, Carlos Rafael Cabarrús, Desclée de Brouwer, 2000.

[53] Cf. IVM, apéndice 8.

[54] Cf. IVM, pp. 229-255; “Seducidos por el Dios de los pobres. Los votos religiosos desde la justicia que brota de la fe.”, Carlos Rafael Cabarrús, Instituto Centroamericano de Espiritualidad (ICE), 1994.

[55] Cf. IVM, pp. 391-406.

[56] Cf. IVM, pp. 368-388.

[57] Cf. IVM, pp. 489-514.

[58] Cf. IVM pp. 120-143; “Una vida al servicio del Evangelio”, Juan Manuel Lozano; “Huellas de Claret”, Vicente Sanz.

[59] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[60] Cf. PGF 11-89; IVM; Comentarios a las Constituciones; Directorio; “Huellas de Claret”, Vicente Sanz.

[61] Cf. IVM, pp. 484-485; “La misión en el corazón”, Teófilo Cabestrero.

[62] Cf. IVM, pp. 259-284.

[63] Cf. IVM, apéndice 5, pp. 544-548; “¿Victoria de los vencidos?”, Teófilo Cabestrero.

[64] Cf. IVM, pp. 288-311.

[65] Cf. IMP, apéndice 2; DVC, apéndice 2.

[66] Cf. IVM, pp. 316-321.

[67] Cf. IMP, La Palabra de Dios en Claret y la Congregación, pp. 25-32; apéndices 3 y 4.

[68] Cf. IMP, apéndice 5: Métodos para leer y orar la Sagrada Escritura; IVM, Orientaciones para una lectura orante de la Palabra en clave claretiana, pp. 322-335; apéndices 6 y 7.

[69] Cf. PGF 436-439; apéndice 3: V, 3.1; apéndice 4: 6.1.; Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[70] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[71] Cf. IVM, pp. 475-480.

[72] Cf. IVM, pp. 452-458; II Comentario a las Constituciones sobre el Capítulo VII, Nuestra Misión, y sobre el Capítulo VIII, el Progreso en la vida misionera.

[73] Cf. Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[74] Cf. IVM, apéndice 5, pp. 544-548.

[75] Cf. IVM, pp. 288-311.

[76] Cf. PGF 438; IMP 143 a) y b); Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[77] Cf. FPC, apéndice 1.

[78] Cf. Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[79] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[80] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[81] Cf. IVM, pp. 391-406.

[82] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[83] Cf. IVM, p. 485.

[84] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[85] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[86] Cf. Guía psico-histórico-espiritual, “Cuaderno de bitácora para acompañar caminantes”, Carlos Rafael Cabarrús, Desclée de Brouwer, 2000.

[87] Cf. IVM, pp. 421-431.

[88] Cf. “El conocimiento de las lenguas al servicio de la misión”, José María Palacios, Prefectura General de Formación, Roma 1998.

[89] Cf. EMP 3.

[90] Cf. Anexo 8: Temas formativos mensuales en el trienio teológico.

[91] Cf. PGF 50-89; IVM pp. 206-311. 391-406.

[92] Cf. PGF 11-49; IVM pp. 178-202.

[93] Cf. IVM pp. 147-174; “Claves para leer la historia de la Congregación”, Jesús Álvarez; “Huellas de Claret”, Vicente Sanz.

[94] Cf. III Comentario a las Constituciones sobre el nº 71; el Capítulo XI, los Misioneros en formación; el Capítulo XII, los Misioneros Hermanos, Diáconos y Sacerdotes; y la Fórmula de Profesión.

[95] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[96] Cf. IVM, pp. 485-486.

[97] Cf. PGF, 419-424; apéndice 3, V, 1; apéndice 4, 5.3; Anexo 9: Preparación para la Profesión Perpetua.

[98] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[99] Anexos 10 y 11: Preparación para el Diaconado y el Presbiterado claretiano.

[100] Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación de formadores. Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación, Formación de formadores y estructuras formativas. Bangalore 2006.

Plan de Formación en México

Provincia Claretiana de México

Plan de Formación en México (PFM) 

Febrero de 2009

Presentación

Presentamos el Plan de Forma­ción en México (PFM), actualizado por el Consejo provincial de formación y aprobado por el equipo de go­bierno de la Provincia.

 Con ello seguimos dando cumplimiento a las disposiciones de la Congregación que, desde la promulgación del Plan General de Formación (“Formación de Misioneros”, PGF, Roma, 1994), nos exhorta a “procurar que se elabore el plan provincial de formación, teniendo como marco el plan general de formación y que sea aplicado y evaluado en la Pro­vincia” (PGF 263).

Intentamos también, ser fieles a las disposiciones de nuestros Capítulos provinciales.

 En el PFM, pretendemos recoger la gran tradición for­mativa de nuestra Congregación, al mismo tiempo que sus avan­ces más significativos en materia pedagógica. Por ello “antes de ser considerado como un compendio de orientaciones, criterios y normas, es preciso verlo como una propuesta de vida misio­nera” (Aquilino Bocos, CMF, Formación de Misioneros, PGF, p.8), según las circunstancias específicas de nuestra Provincia de México.

Para la elaboración y actualización de este trabajo se ha contado con el apoyo incondicional de todos los formadores, de algunos miem­bros de la Provincia y estudiantes, con sus aportes, así como del go­bierno provincial con su revisión y sugerencias.

Esta tarea ha implicado, además, abrirse a nuevas expe­riencias y un esfuerzo considerable de adaptación a las circuns­tancias cambiantes de la realidad.

Quienes trabajamos directa­mente en esta tarea, hemos sentido que el esfuerzo bien ha va­lido la pena dada su importancia, su fin y sus consecuencias, “pues si la conversión de un pecador es una obra grandemente meritoria, cuánto más lo será la formación de misioneros idó­neos que, a su debido tiempo, serán como instrumentos de sal­vación de muchos” (CC 77).

Anhelamos que todos los hermanos de Provincia, sintoni­zando con estas inquietudes, asuman corresponsablemente la tarea de contribuir a la formación de misioneros con su interés, información sobre esta labor, sugerencias, apoyos concretos y, sobre todo, con su testimonio de vivencia gozosa del don de la propia vocación, lo cual conduce a “desear ardientemente que ese mismo don les sea concedido también a otros y que nuestra Congregación crezca más cada día para anunciar el Reino de Dios” (Cfr. CC 58).

México, D. F., a 2 de Febrero de 2009

Celebración de la Vida Consagrada

Prefectura Provincial de Formación

Promulgación

A TODOS LOS MISIONEROS CLARETIANOS DE MÉXICO

Que la paz del Señor habite en sus corazones.

Es motivo de alegría poder presentar a la Provincia:

EL PLAN DE FORMACIÓN EN MÉXICO

que después de un proceso de participación provincial y del trabajo del Prefecto Provincial de Formación y su Consejo de formación, presentamos buscando ser fieles al espíritu de la Congregación en el área formativa.

Nos congratulamos con este trabajo que, partiendo de la realidad y con base en una sana doctrina eclesial y congregacional, da los pasos necesarios para dar continuidad, ruptura y novedad a este plan que responde a los desafíos que la pastoral vocacional, así como la formación inicial y permanente, exigen a la misión claretiana.

En la reunión de nuestro último Consejo de gobierno de este año se ha dado su aprobación y por lo tanto con este documento

PROMULGAMOS SU APROBACIÓN OFICIAL

Deseamos que todos los claretianos de México, en fidelidad a nuestros compromisos del pasado XIV Capitulo provincial, conozcamos y pongamos en práctica este plan que incluye a todo misionero hijo del Inmaculado Corazón de María (Claretiano) en México.

Nuestra Madre en su Corazón Inmaculado siga fraguando nuestras personas en bien del Reino y San Antonio María Claret, cuyo nacimiento celebramos este día, interceda por nosotros para conseguir el objetivo de nuestra vida formativa: ser hombres, cristianos y apóstoles de acuerdo con las exigencias y a la altura de los tiempos y lugares.

In Corde Matris

Alejandro Cerón Rossainz, CMF

Superior Provincial

Curia Provincial, D.F. a 23 de diciembre del 2008.

Natalicio de San Antonio María Claret, fundador y padre.

Siglas utilizadas

Documentos del Vaticano II

GS         Constitución Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo actual

LG         Constitución Lumen Gentium sobre la Iglesia

OT         Decreto Optatam Totius sobre la formación sacerdotal

PC         Decreto Perfectae Caritatis sobre la adecuada renovación de la vida religiosa

PO         Decreto Prebiterorum Ordinis sobre el ministerio y vida de los presbíteros

Documentos de los papas

EN         Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi (1975)

MQ        Motu proprio Ministeria Quaedam (1972)

EiA        (1999)   Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America

PDV      Exhortación apostólica Pastores dabo vobis (1992)

Rmi        Encíclica Redemptoris Missio (1991)

VC         Exhortación apostólica postsinodal Vita Consecrata (1996)

Caminar desde Cristo (2002)

Documentos de la Santa Sede

CIC       Código de Derecho Canónico (1983)

DPV      Desarrollo de la Pastoral de las Vocaciones en las Iglesias particulares (1992)

PFS        Directrices sobre la preparación de los formadores en los seminarios (1993)

CC         Instrucción Caminar desde Cristo. Sobre la renovación de la Vida Consagrada en el tercer milenio (2002)

PI           Instrucción Potissimum Institutioni. Sobre la formación en los institutos de vida consagrada (1990)

RFIS      Ratio formationis institutionis sacerdotalis (1985)

VFC      Documento sobre la vida fraterna en comunidad (1994)

Documentos del episcopado

DM        Documentos de Medellín (1968)

DP         CELAM, Documentos de Puebla (1979)

EJST      CEM, Carta pastoral: Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos (2000)

PVCE    CELAM, La pastoral vocacional en el Continente de la Esperanza (1994)

SD         CELAM, Documentos de Santo Domingo (1992)

DA        CELAM, Documento de Aparecida (2007)

Escritos del fundador

Aut.       Autobiografía

CI          El colegial instruído

EA         Escritos autobiográficos

EC         Epistolario Claretiano

EE         Escritos espirituales

Documentos de la Congregación

CC         Constituciones CMF

CPR       El claretiano en el proceso de renovación congregacional (1985)

DVC      Directorio vocacional claretiano (2000)

Dir         Directorio CMF (1999)

EMP      En misión profética (1997)

IMP       Proyecto de Iniciación en el ministerio de la Palabra (1997)

MCH     La Misión del claretiano hoy (1979)

OSG      Ordo studiorum generalis (1929-1959)

PGF       Plan General de Formación (1994)

PTV       Para que tengan vida (2003)

SP          Servidores de la Palabra (1991)

CE         Congreso de Espiritualidad (2001)

Circulares de los Padres Generales

EsC        El Espíritu de la Congregación, José Xifré, 1880.

CF         Claretianos en formación, Gustavo Alonso, 1990.

HP         Herencia y profecía, A. Bocos, 1998.

MH        Los misioneros hermanos, A. Bocos, 1997.

TM         Testamento misionero de nuestros mártires, A. Bocos, 1992.

              A todos los Misioneros Claretianos, J. Ma. Abella B., 2005.

              Con motivo de la Beatificación de A. Solá, J. Ma. Abella B., 2005.

              A todos los Misioneros Claretianos en la muerte de JP II, J. Ma. Abella B., 2005.

              Discurso a la Asamblea General de Cicla, J. Ma. Abella B., 2005.

              Del recuerdo al compromiso, J. Ma. Abella B., 2005.

CACG   Carta de anuncio del XXIV Capítulo General, J. Ma. Abella B., 2008.

Otras

NPVM   Nuestro Proyecto de vida misionera, Comentarios a las Constituciones, 3 V. (1989,1991, 1997).

P.A.Fu.  Programa de acción para el futuro, XIII Capítulo Provincial de México (1998).

RAPAF Resumen de actas y programa de acción para el futuro, XIV Capítulo Provincial de México (2004).

PAGP    Plan de acción del Gobierno Provincial (2007-2010).

CAPM Visita Canónica Generalicia, Carta abierta a la Provincia de México. Gonzalo Fernández Sanz (2007).

I. Marco de la realidad

Como cualquier plan de formación para nuestros formandos, metodológicamente, habría que partir de una pregunta inicial: ¿Qué tipo de misioneros claretianos queremos formar? La formación es un proceso dirigido hacia la construcción de determinados sujetos, que en este caso serían los agentes que requerirán nuestra Iglesia y nuestro país. Esto nos remite a otro interrogante: ¿Cómo será el México que van a encontrar en los primeros años de su vida consagrada, quienes están entrando ahora a nuestra casa de formación? Obviamente también hay otras preguntas colaterales: ¿En qué Provincia se van a mover, con qué recursos y limitaciones? ¿Qué tipo de Iglesia los condicionará? ¿Qué relectura hace hoy la Congregación de nuestro propio carisma en la Iglesia? ¿Cuál es la actuación que corresponde a los cristianos y religiosos en el momento actual?, etc.

Si aceptamos este planteamiento inicial, se impone partir de un análisis de realidad fundamentado y profundo, sin que esto implique un rigor científico. No necesitamos de momento análisis coyunturales, de corta duración –si bien no se descartan y se recomienda que se hagan periódicamente-, sino más bien un análisis estructural, es decir, que refleje la estructura y composición de los diversos sujetos, y que, de preferencia, sea prospectivo, de modo que nos facilite prever el futuro próximo, con la provisionalidad que tiene toda realidad nacional. Como toda percepción, nuestra visión de la realidad está hecha desde determinada perspectiva (“la vista de un punto cualquiera es siempre un punto de vista”). Como creyentes, miramos la realidad con los ojos de Dios, es decir, desde los pobres y sufrientes, que además, es desde donde menos se desfigura el análisis, pues no requiere de justificaciones de la realidad imperante. Por supuesto que la realidad mexicana estará también condicionada por la realidad latinoamericana y mundial, de modo que se habrá de partir de este contexto más amplio.

1.1 El modelo económico dominante y su crisis

La economía mundial está actualmente sobredeterminada por el modelo de globalización neoliberal, el cual es hegemónico, imperialista y totalizador. La economía política es como un arte para organizar toda la colectividad, tomando en cuenta los principales factores condicionantes. Los economistas organizarán una sociedad según los objetivos que les indiquen las fuerzas políticas preponderantes: o bien la maximalización de las ganancias para unos cuantos, o bien la satisfacción de las necesidades básicas de las mayorías.

Este modelo ha ido entrando en crisis, que se irá agudizando más porque funciona sobre la base de una gran disputa entre los poderosos: una guerra económica, financiera y tecnológica. Dicho modelo ha debilitado el derecho internacional y avanza sin control; ha agravado las problemáticas de muerte, pobreza, desigualdad y exclusión para las grandes mayorías; ha acelerado la conflictividad, el uso de la fuerza y las violaciones a los Derechos Humanos; no puede frenar la devastación de recursos naturales y los daños irreversibles a la naturaleza; busca imponerse con el respaldo del armamentismo y militarización; ha debilitado la fuerza vital de las naciones, culturas, tradiciones religiosas y de los más elementales principios éticos y morales. Ante el desprestigio del modelo neoliberal, en Latinoamérica, la mayoría de los gobiernos parecen irse alejando de él, al menos de sus formas más radicales.

1.2 La realidad nacional

El modelo neoliberal genera las siguientes cifras alarmantes: la mitad de la población no satisface suficientemente sus necesidades, y un 23% de los mexicanos viven en extrema pobreza, es decir, no ganan ni dos dólares diarios para conseguir los mínimos necesarios para una supervivencia sana. Al mismo tiempo, la riqueza de cinco magnates mexicanos supera con 10 mil millones de dólares a todo lo que tienen juntos ese 23% de los mexicanos pobres. El 10% de la población más acaudalada del país concentra una porción de ingreso equivalente al del 70% de los hogares mexicanos. La pobreza -unida a las presiones consumistas de la publicidad y al alcohol y la droga- ha hecho crecer la violencia, tanto la de los cárteles mismos, como la violencia callejera, trayendo una gran inseguridad entre la población.

1.3 La soberanía nacional

Dada la condición actual de globalización -ningún país se basta a sí mismo, pues todos somos interdependientes-, un país soberano sería aquel que puede satisfacer autónomamente todas sus necesidades. Nuestra vinculación orgánica con la economía estadounidense es explicable, dada nuestra gran frontera con aquel país. Sin embargo, nos hemos excedido en concesiones. Basten estos ejemplos: la dependencia alimentaria, el manejo de nuestras reservas petroleras, el flujo migratorio, la política exterior, entre otras.

1.4 La reforma del Estado

En estos años se ha dado un indudable avance democrático. Los resultados de las elecciones todavía no alcanzan suficiente credibilidad, pero se van aplicando mecanismos para organizar las elecciones cada vez mejor. Se ha avanzado en la autonomía de los Poderes de la Unión, así como en los derechos humanos, aunque aún falte mucho por hacer. Otro tanto puede decirse acerca de la libertad de expresión y de la transparencia administrativa. Por el contrario, la democracia partidista se está desacreditando por la corrupción, la ambición, el oportunismo y la poca fidelidad a la ideología que lo identifique. Ante esto, en la sociedad civil emergen movimientos sociales que van creciendo en creatividad y experiencia, exigiendo nuevas formas organizativas.

Se vive, pues, una profunda crisis del estado corporativo, la cual afecta a sus instituciones y su régimen político de representatividad y de gobierno. Grandes sectores de la población desconfían de ellas; pero al mismo tiempo, los movimientos sociales han venido consolidando diversas dinámicas y diferencias identitarias. En una palabra, este Estado no puede ya ni conducir ni representar la dinámica y el perfil de la sociedad mexicana. Todo indica la necesidad de rediseñar un gran Proyecto Nacional; aunque se está dando una fuerte disputa por definir las reformas que habría que hacerle al nuevo Estado, lo cual alcanza a concepciones alternativas y escenarios para la propia nación mexicana, definida ya como “pluricultural”.

Esta polarización política e ideológica se manifiesta en diversas coyunturas -tal como ahora sucede en torno a la reforma energética-. De no llegarse a acuerdos mínimos de convivencia, mediante un nuevo pacto social, puede preverse un crecimiento de la violencia y desórdenes incontenibles, lo cual daría pie a la represión y a la tentación de un Gobierno fuerte y autoritario, que más bien postergaría, la inconformidad. Pero las fuerzas de cambio volverán a manifestarse, tarde o temprano, y con mayor violencia.

1.5 Crisis de valores

La realidad sociopolítica y la polarización mencionada anteriormente tienen forzosamente que reflejarse a nivel ideológico. La globalización económica va aparejada con una globalización cultural, la cual, en su fragmentación de retazos de tradiciones culturales, lleva consigo valores éticos diferentes a los de nuestra tradición. Van abriéndose así nuevos sistemas de valores, más o menos fundamentados, que obligarán al Estado a una mayor tolerancia.

1.6 Vida eclesial

Nuestro pueblo mexicano es reconocido por su profundo sentido religioso. Todavía su mayoría es considerada católica.

Nuestra Iglesia ha propiciado esfuerzos de renovación pastoral expresada en la liturgia, el rescate de la religiosidad popular, la atención a la Sagrada Escritura, la cuestión social, etc.

La voz de la Iglesia, a través de sus pastores y de otros agentes y grupos comprometidos apostólicamente, se deja escuchar cada vez con más insistencia en cuestiones trascendentes para la vida de nuestro pueblo.

Hay jóvenes sensibles a valores humanos y cristianos, como la justicia y la búsqueda de la paz. Se integran en las estructuras eclesiales que trabajan con una pastoral social.

Algunos han respondido a la tarea evangelizadora de la Iglesia y son esperanza para acercar a otros jóvenes.

Por otro lado se acentúa la tendencia a una “involución” eclesial expresada en el reforzamiento de lo institucional, como búsqueda de seguridad ante la amenaza de voces disidentes, dentro y fuera de su ámbito.

El llamado “neoconservadurismo religioso” pretende el retorno a una religiosidad rígida y moralizante, pero no cuestiona el sistema político y económico excluyente y antievangélico.

La cultura postcristiana contamina el valor de la fe de nuestros jóvenes. Algunos pierden el sentido de trascendencia. Otros toman con demasiada “naturalidad” el divorcio entre la fe y la vida.

La mayoría de los jóvenes viven desorientados y confundidos. Muchos buscan respuestas en una religiosidad de tipo sentimental y mágica. Entre los “católicos”, se descubren carencias en su evangelización y en el sentido de Iglesia con mezclas sincretistas y nuevos movimientos religiosos.

La participación de los jóvenes en nuestras iniciativas apostólicas es muy baja. Nos faltan estrategias que hagan atrayente para ellos el mensaje del Evangelio, vivido en la Iglesia y con impronta misionera.

1.6.1 Desafíos para la Iglesia

Con la situación cultural de la modernidad tardía, se ha venido modificando la realidad social del campo religioso mexicano. Algunos de estos cambios parecen irreversibles, y la Iglesia tiene que reconocerlo, como condición para cumplir con su misión evangelizadora:

  1. 1.El proceso de secularización ha ido avanzando.
  2. 2.La religiosidad popular es un espacio de encuentro con Jesucristo, por lo que no hay que verla como un modo secundario de la vida cristiana.
  3. 3.Se ha transitado de una situación de monopolio religioso católico a otra de pluralismo religioso, lo cual implica actitudes de tolerancia y respeto.
  4. 4.La voz de la Iglesia puede ser proclamada a través de los mass-media, ofreciendo el Evangelio de manera profética, haciéndose oír por un auditorio mayor.
  5. 5.La realidad de pobreza y opresión en que viven las mayorías de los mexicanos debe hacer sentir con mayor viveza la “opción por los pobres”.
  6. 6.Hace falta una profecía al interior de la Iglesia.

1.7 Vida provincial

Contemplamos con esperanza la vida misionera de nuestra Provincia expresada tanto en sus personas como en sus proyectos.

La provincia ha ido dando muestras de apertura hacia la Congregación y la Iglesia universal, mediante la participación en encuentros, reflexiones, programas conjuntos y la generosidad para ofrecer algunas de sus personas para la misión universal.

Desde el punto de vista del personal, resulta esperanzador, aunque claramente insuficiente.

El proceso de envejecimiento y disminución es aceptado con bastante serenidad.

La mayoría lo vive como “el tiempo que nos ha tocado vivir” e incluso trata de sacar partido de esta situación.

En general, se nota a las personas satisfechas en su vocación misionera, agradecidas con la Provincia y con la Congregación por todo lo recibido. Se tiene un sentido muy realista de la situación actual, pero pocas ideas respecto del futuro. Domina el sentimiento de que “otros pensarán y decidirán lo que conviene hacer”. La mayoría se centra en su trabajo personal y en el ámbito comunitario. Se hace difícil pensar en términos de Provincia. Es humanamente comprensible la actitud de quien quisiera que todo cambiara sin tener que cambiar nada personal. Pero sabemos que esto es imposible. Todo cambio exige renuncias.

En algunos se siente un tanto apagada la “mística misionera”. Esto se expresa en: insensibilidad ante los “gritos del pueblo”, oración rutinaria y poco incidente en la vida, superficialidad en la relación fraterna, mínimo interés por lo claretiano, descuido de la formación permanente y temor o aversión a la “revisión de posiciones y obras”.

La falta de ilusión y mística misionera de algunos y el pesimismo de otros, provoca antitestimonio y no contribuye a suscitar entusiasmo vocacional en las nuevas generaciones.

En cualquier caso, es necesario no abandonarse a actitudes pesimistas. Miramos al pasado, no para lamentarnos, sino para discernir, aprender y seguir caminando.

1.7.1. La formación en la Provincia

En el campo formativo se han dado experiencias muy significativas con las que se intenta responder a los desafíos presentados por la realidad. El Plan General de Formación ha ido iluminando este caminar. Este mismo proyecto (Plan de Formación en México), es fruto de experiencias intensas y trabajo armónico y conjunto.

En lo que respecta a la formación inicial se trabaja con serenidad y entusiasmo. Muchos hermanos de Provincia valoran esta labor, confían en los equipos formativos y apoyan según sus posibilidades.

Aunque las vocaciones son cada vez más escasas, no han faltado nuevos llamados a la vida misionera. A pesar de la escasez no se ha descuidado la selección y acompañamiento de los candidatos y hemos ido clarificando el modo de ”acogerlos” en nuestra comunidad.

Nos sentimos agradecidos por la llegada de dos estudiantes de Indonesia, quienes se integran a la vida y misión de nuestra Provincia de México.

La Provincia ha venido colaborando con algunos organismos de la Congregación en el campo formativo. Muestra de esto son las iniciativas del Noviciado “interprovincial” de Centroamérica y del Teologado mexicano que acoge a los estudiantes de la Delegación de Antillas. La Provincia West de los Estados Unidos ocasionalmente nos pide colaboración.

Algunos de nuestros hermanos se muestran cada vez más interesados en iniciativas de formación continua. Por una parte, se han venido consolidando las reuniones en la zona metropolitana, sumándose la comunidad de Toluca. El resto de las comunidades aseguran tener algunos espacios de estudio y reflexión. Algunos miembros de nuestra Provincia han participado en los espacios formativos que ofrece la Congregación (Fragua, Escuela del Corazón de María, etc.).

Se ha puesto mayor esmero en el acompañamiento de los hermanos mayores y enfermos a través de la Residencia Marcelino Gallardo.

La realidad vivida por los jóvenes que solicitan su ingreso a nuestra comunidad, es muy compleja y desconcertante. Aún cuando se trata de personas muy entusiastas, en muchos casos padecen fragilidad emocional. Asimismo es común la falta de un sustrato fuerte en la madurez de su personalidad, en la vivencia de su fe, en la claridad de sus opciones.

Hay temores ante el compromiso definitivo y ante lo profundo. También son frecuentes las dificultades de tipo académico o escolares.

Conforme nuestros estudiantes avanzan en su formación, corremos el riesgo de formarlos para unos ideales y compromisos misioneros poco comunes en nuestra Provincia; o de reprimirlos y mantenerlos en una actitud conformista, ante una realidad provincial poco comprometida. Si no estamos atentos a las incoherencias, el peligro del desencanto está latente.

Somos conscientes del impacto que tiene la Provincia, sus personas y apostolados en la formación inicial.

Se percibe, asimismo, una falta de gusto o entusiasmo para ser formadores; más aún, en la mayoría hay un rechazo explícito a esta tarea.

II. Iluminación doctrinal

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).

“Dios creó todas las cosas para el hombre… y envía Profetas hasta el día señalado, en que se digna venir y él mismo hizo y enseñó para que todos tengan vida y la tengan en abundancia, por este mismo motivo envía y enviará siempre Apóstoles y discípulos” (San Antonio María Claret).

En un sub-continente y en un país caracterizado por fuertes contrastes socioculturales, políticos y económicos; marcado por lacerantes desigualdades y falta de respeto a la dignidad de las mayorías; entendemos la vida consagrada en general, y nuestra vida y misión claretiana en particular, caracterizada como una señal profética en medio de la tensión entre modernización y exclusión, propias de las tendencias socioculturales globalizantes que impone el modelo neoliberal (EMP 59.1; CLAR Asamblea General 1997).

Cristo nos da el método “vengan y vean” (Jn 1,39); “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6). Con Él podemos desarrollar las potencialidades que están en las personas y formar discípulos misioneros (DA 276).

Para responder a las exigencias de la formación en el momento actual, el Capitulo General, nos ofrece tres orientaciones fundamentales: Cultivar la vivencia del Espíritu Santo, fuente de vida (PTV 69-70), buscar siempre y en todo la gloria de Dios (PTV 8) y la consistencia vocacional (PTV 55-56).

Conscientes de nuestra común vocación a reproducir el modo de vida y la existencia de Cristo (CC 3; 4; 5;12) según el carisma misionero de San Antonio Mª Claret (CC 39), realizado en comunión de vida apostólica (CC 4; 159); volvemos nuestra mirada al Fundador en quien, por vez primera, se encendió la luz de esta nueva comunidad con su vocación y especial tarea misionera en la Iglesia (MCH 52). Por ello, tenemos siempre ante nuestros ojos el memorial del misionero con el que Claret soñó:

“Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa. Que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todos los hombres en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias; se alegra en los tormentos y dolores que sufre y se gloría en la cruz de Jesucristo. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Cristo en orar, en trabajar, en sufrir, en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de los hombres” (CC 9).

Este carisma, como experiencia del Espíritu, ha sido acogido, servido, desarrollado y enriquecido por las distintas generaciones de misioneros, dando sentido a nuestro proyecto de vida. De muchas y muy diversas maneras se ha reconocido esta gracia fundacional como raíz de unidad y consistencia de nuestra comunidad. El talante misionero ha sido y deberá seguir siendo punto de referencia, estímulo permanente e instancia crítica para confrontar y revisar el comportamiento -vida y actitudes- de nuestras tareas en general (MCH 71) y de nuestra labor formativa en particular, desde esta familia que reconoce en Claret a un padre, por el don peculiar que él recibió del Espíritu para bien de la Iglesia (CC 11; 15; 17, 68; CF 4.2).

Por esta razón asumimos plenamente el planteamiento pedagógico de nuestro Plan General de Formación (PGF) aprobado y promulgado en 1994 y del Directorio Vocacional Claretiano (DVC), publicado en el año 2000. Entendemos dichos planes como la propuesta de vida misionera que nuestra Congregación ofrece para acoger, iniciar y acompañar a cuantos se sienten movidos por el mismo espíritu y quieren ser misioneros al estilo de Claret en nuestra comunidad apostólica (PGF 1).

No olvidamos, sin embargo, que este ideal carismático se realiza en el aquí y ahora de nuestra realidad provincial y en comunión con la Iglesia que peregrina en México. En consonancia con esta múltiple realidad, también asumimos los retos, los criterios y las prioridades expresadas por nuestra Iglesia particular y los organismos orientadores de la Vida Consagrada, en sus documentos formativos (CEM-Comisión Episcopal de Seminarios y Vocaciones: Normas básicas y Ordenamiento básico de los estudios para la formación sacerdotal en México, 1996; Vocaciones; Documentos orientadores de la CLAR y la CIRM, etc.).

Por eso, siendo fieles al espíritu del evangelio y al magisterio eclesial latinoamericano y mexicano e intentando dar respuesta desde la formación inicial a los desafíos que nos presenta esta realidad, a continuación enunciamos algunas líneas-fuerza que han de orientar la formación de los misioneros claretianos en la Provincia de México:

1. Centralidad del seguimiento de Jesús y del compromiso con su proyecto a favor del Reino

Esta insistencia ha de formar parte del corazón del claretiano desde su formación inicial. Se trata de un seguimiento caracterizado por la pascua: pasa por la cruz y la resurreción y camina hacia el Padre con la fuerza y la presencia del Espíritu. En virtud de este seguimiento, el formando claretiano es un hombre “abrasado” por el fuego del amor de Dios que no se conforma con el estado actual de las cosas sino que, aprendiendo a discernir los males de la sociedad a la que es enviado (San Antonio Ma. Claret: Aut. 357-358, 695), busca su transformación desde el horizonte del Reino de Dios y su justicia (Mt 6,33). A este mismo respecto, el magisterio de la Iglesia nos dice: “el seguimiento es fruto de una fascinación que responde al deseo de realización humana, al deseo de vida plena. El discípulo es alguien apasionado por Cristo, a quien reconoce como el Maestro que lo conduce y acompaña” (DA 277).

2. Espiritualidad encarnada, profética, liberadora e inculturada (MCH y EMP; Pue. 726; 761)

El claretiano de México, se ha de dejar seducir y formar por el Espíritu (Jer 20,7). Sólo desde “la brisa suave de Dios” (Re 19,9-18) le será posible comprometerse con las grandes causas de nuestro pueblo y del mundo. Para ello cultivará un encuentro profundo y continuado con Jesucristo, el Señor de la historia y se alimentará de los dos libros a través de los cuales Dios habla: su Palabra en la vida del pueblo y su Palabra escrita en la Biblia (PTV 13). “El Espíritu Santo es el alma y el animador de la espiritualidad cristiana, por esto es preciso confiarse a su acción que parte del íntimo de los corazones, se manifiesta en la comunión y se amplía en la misión” (Caminar desde Cristo, 20).

Entendemos que la espiritualidad es la vida según el Espíritu: caminar en el Espíritu. Pero siempre con el Espíritu de Jesús. La espiritualidad es una peculiar forma de seguir a Jesús, de vivir en Jesús según el Espíritu, quien en cada uno de los momentos y en cada circunstancia de la historia nos induce a vivir en plenitud la filiación, la fraternidad y la misión (CE1).

El proyecto de Iniciación en el Ministerio de la Palabra (IMP) y el proyecto Palabra-Misión serán la garantía de una lectura eclesial, congregacional y comunitaria. Esta “lectio divina” lejos de ser enajenante deberá formarnos para un compromiso misionero de sintonía con el pueblo en el que estamos insertos, defensa de la vida y cuidado de la creación; así como de superación de la miseria, la injusticia, la violencia, la conculcación de los derechos humanos, etc.

El XXII Capítulo General de nuestra Congregación nos ha hablado fuerte en este sentido al subrayar la dimensión profética de nuestro servicio misionero de la Palabra (EMP). Orientación reafirmada en el XXIII Capítulo (PTV, 38-40).

La Iglesia, sensible a las necesidades del hombre de hoy, nos recuerda el ejemplo de Jesús, que “salió al encuentro de personas en situaciones muy diversas: hombres y mujeres, pobres y ricos, judíos y extranjeros, justos y pecadores… invitándoles a todos a su seguimiento” (DA 147). “Como Iglesia, que asume la causa de los pobres, alentamos la participación de los indígenas y afroamericanos en la vida eclesial” (DA 94) “Vemos con esperanza el proceso de inculturación discernido a la luz del magisterio. Es necesario promover más la vocaciones y los ministerios ordenados procedentes de otras culturas” (DA 94).

3. Servidores de la Palabra desde una conciencia nueva de eclesialidad y en misión compartida

Dado que nuestra vocación en el pueblo de Dios es “el ministerio de la Palabra” (CC 46) y desde las líneas inspiradoras de la exhortación apostólica Vita Consecrata (46-54), los llamados de nuestros Pastores (SD 85-93; CEM Plan Pastoral, 52-53), y la insistencia del XXIII Capítulo General (3ª. Prioridad), nuestra formación estará atenta a representar en la Iglesia una experiencia profética de la fraternidad, sensible a la comunión de carismas inter-eclesiales promoviendo la “misión compartida”, y en diálogo respetuoso y mutuamente cuestionador con nuestra realidad sociocultural (PTV 37. 66).

Para ello no hemos de olvidar que “la fecundidad de la vida religiosa depende de la calidad de la vida fraterna en comunidad” (CIVCSVA, Vida fraterna en comunidad 71), desvinculada de todo autoritarismo; de la “desclericalización” de nuestra imagen y prácticas en la relación con la jerarquía y el laicado (cfr. Carta circular del padre General, Aquilino Bocos: “Los misioneros hermanos”); y de la estrecha colaboración “con otros”, hombres y mujeres de buena voluntad que buscan la transformación del mundo según el designio de Dios (CC. 46b), (PTV 36, 37, 66.2).

4. Renovada opción preferencial por los pobres (Pue 382. 707. 1134. 733. 769. EiA 58. EJST 183-222; PTV 40. 67)

En la declaración “Para que tengan vida” (no. 40), la Congregación renueva decididamente su opción por los pobres, los excluidos y los amenazados en su derecho a la vida. Este compromiso “redescubierto” por la Iglesia posconciliar, es uno de los aportes más fecundos de la vida consagrada de nuestro sub-continente a la Iglesia universal. Entendemos esta opción como aquella que configuró toda la vida y misión de Jesús (Lc 4,16ss.). A ella estamos obligados como discípulos de Cristo (VC 82), pues pertenece al núcleo del evangelio y es una dimensión del Reino de Dios (SD 178).

En coherencia, la formación del claretiano en México, ayudará a descubrir el rostro de Cristo en los pobres (Pue 31ss., SD 178), comprometiéndonos con su liberación a través del acompañamiento y solidaridad con sus causas así como de la selección de nuestras obras apostólicas.

Benedicto XVI, en su discurso inaugural en Aparecida, nos recuerda “que el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro” (DI 3). Esta es la tarea esencial de la reevangelización que incluye la opción preferencial por los pobres, la promoción humana integral y la auténtica liberación cristiana” (DA 146).

5. Compromiso apostólico efectivo con las opciones y los sujetos preferenciales de nuestra misión evangelizadora

A la luz de la “carta programática” MCH, reafirmada por la congregación en su magisterio posterior (PTV 30-45), la formación del claretiano en México, ha de subrayar con insistencia las opciones y destinatarios preferentes de nuestra evangelización y prepararnos para ello: el mundo no cristiano y los grupos descristianizados, los pobres, el suscitar y formar nuevos evangelizadores, los jóvenes y la familia. A este respecto, la Iglesia nos lleva a contemplar los rostros de quienes sufren: indígenas y afroamericanos, mujeres excluidas, jóvenes sin oportunidades, los pobres, desempleados, migrantes, desplazados y los excluidos que no son solamente “explotados”, sino “sobrantes” y “desechables”, los campesinos sin tierra, niños y niñas prostituidos, las víctimas del aborto, drogadictos, presos, personas con capacidades diferentes, portadores y víctimas de enfermedades graves como el sida, secuestrados, víctimas de la violencia y del terrorismo…, etc. (DA 65).

Nuestra Provincia de México, en sus últimos capítulos y planes provinciales también ha insistido en estas prioridades de su tarea misionera. En este discernimiento nos orienta el Proyecto Pastoral de la CEM, 1996-2000, al señalar sus líneas pastorales en relación con la promoción humana y la cultura cristiana.

Nuestros programas formativos estarán constantemente atentos para ser fieles a la misión que surge de nuestro carisma y a los “nuevos desafíos” que representan los “Areópagos de la misión” (VC 96-99). Entre ellos anotamos: la inculturación y el diálogo con “las culturas” donde desarrollamos nuestra acción evangelizadora, el mundo de los jóvenes influenciados por los efectos de la “posmodernidad”, la presencia en los medios de comunicación social, la pastoral urbana y suburbana, la pastoral de los grupos indígenas (PTV 45; 68.5).

III. Desafíos y prioridades

Teniendo en cuenta la situación de nuestra realidad y las exigencias de nuestra formación expresadas en el Plan General de Formación y “magisterio congregacional” (PTV 56); así como en las orientaciones de la Iglesia de México y América Latina, señalamos los desafíos más importantes que según la experiencia que estamos teniendo, afectan directamente a la consistencia y a la fidelidad vocacional (CAPM 55):

1. Dimensión humana. Cómo formar personas maduras e integradas, particularmente en su dimensión afectiva y sexual; lo cual exige un lúcido autoconocimiento y una convicción y responsabilidad éticas, así como el proceso adecuado para identificar y tratar posibles conflictos, heridas, experiencias negativas, etc. que les haga capaces de la donación que requiere la vida consagrada para la misión (CAPM 55; PAGP 7.2).

2. Dimensión cristiana. Cómo formar personas de fe profunda, que tengan su raíz en la vida evangélica con una experiencia personalizada y cultivada mediante el hábito diario de oración personal, meditación de la Palabra y celebración de la Eucaristía y la Reconciliación (CAPM 55; PAGP 5.1 y 6.1).

3. Dimensión claretiana. Cómo formar misioneros, profetas, servidores auténticos de la Palabra de la Vida y testigos del Reino, incluyendo una perspectiva martirial (Circular con motivo de la beatificación del A. Solá 4.1), que no se identifica únicamente con el deseo de ser sacerdotes, sino que se basa en una espiritualidad misionera expresada de formas diversas, desde nuestro propio contexto socio-eclesial y en apertura universal e intercultural (CAPM 55; PAGP 1.1, 1.3, 2.1).

A lo largo del presente Plan y en las actividades concretas de todo el proceso formativo, intentaremos dar respuesta a estos desafíos. La planeación y programación de cada etapa girará en torno a estas tres dimensiones de nuestro estilo de vida y misión.

IV. Etapas

Esquema general

1. La formación inicial. Abarca las siguientes etapas:

1.1. Etapa de discernimiento vocacional:

1.1.1. Acogida vocacional (alternativa)

1.1.2. Propedéutico

1.1.3. Aspirantado (1° y 2° de filosofía, o de estudios de pastoral para los hermanos)

1.2. Etapa de preparación: Postulantado (3° de filosofía, o de estudios especiales para hermanos)

1.3. Etapa de iniciación: Noviciado (en Guatemala)

1.4. Etapa de desarrollo y consolidación: Misioneros en formación (teología o estudios especiales para los hermanos)

Momentos especiales:

1.4.1. E C A (experiencia comunitario-apostólica o “año de misión”)

1.4.2. Preparación para la profesión perpetua

1.4.3. Preparación para los ministerios y el orden

2. La formación continua. Se ubican en ella los claretianos que han concluido su formación inicial: los presbíteros (y diáconos) después de su ordenación; y los hermanos, después de su profesión perpetua o del final de sus estudios especiales.

2.1. Modos ordinarios de la formación continua (etapas diferenciadas)

2.1.1. Misioneros en juventud (hasta los 39 años)

2.1.2. Misioneros en madurez (de los 40 a los 59 años)

2.1.3. Misionero en plenitud (de los 60 años en adelante)

2.2. Modos extraordinarios de la formación continua (especializaciones académicas, períodos sabáticos y experiencias misioneras extraordinarias).

2.2.1. Plan de especializaciones

2.2.2. Periodos sabáticos

2.2.3. Experiencias misioneras extraordinarias

Definición, estructura y objetivos de cada etapa

En la siguiente parte, señalamos la naturaleza de cada etapa, la estructuración que se le ha dado en la Provincia de México y los objetivos general y específicos, junto con sus respectivas líneas de acción. No indicamos en este plan las actividades concretas y la programación pues éstas, por su misma naturaleza, son más susceptibles de modificación. Las dejamos para la programación semestral o anual de cada etapa y equipo formativo.

1. La formación inicial

1.1. Etapa de discernimiento vocacional:

1.1.1. Acogida vocacional

Definición

Esta modalidad se caracteriza por recibir jóvenes con indicios de signos vocacionales, para favorecer su discernimiento, con un acompañamiento específico, mientras terminan sus estudios de preparatoria o siguen algún curso de nivelación (PGF 324). Es una de las formas por medio de las cuales, la comunidad claretiana realiza la acogida y el desarrollo inicial de las vocaciones (PGF 308). Se mantiene como alternativa para los candidatos que presentan serias dificultades para continuar los estudios de bachillerato en sus casas o que, por razones justificadas, conviene apoyarlos adelantando su ingreso a la comunidad.

Lugar: Guadalajara

Estructura

Generalmente estos jóvenes no deberán ser menores de 18 ni mayores de 23 años. Excepcionalmente podrá ser aceptado algún menor de edad. Realizan sus estudios viviendo en libertad responsable y favoreciendo la vida fraterna, bajo el seguimiento de un formador.

Estos casos son aprobados por el Consejo Provincial de formación.

Los estudiantes que estén en su tercer año de estudios de preparatoria o siguen algún curso de nivelación, participarán en el programa del curso propedéutico.

El financiamiento se dará:

1. por los familiares de los mismos estudiantes, o por ellos mismos mediante un trabajo remunerado,

2. por bienhechores de nuestra congregación, y

3. por la economía provincial.

Objetivo general

Acompañar a los aspirantes en su discernimiento, teniendo como punto de referencia, el conocimiento de su propia realidad, el entorno sociocultural y el seguimiento de Cristo, en orden a su opción vocacional.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Favorecer al desarrollo de los jóvenes en su realidad física, sexual, afectiva, psíquica, intelectual y sociocultural.

1.1 Promoviendo los hábitos de prevención y de higiene que les garanticen una vida saludable.

1.2 Madurando los aspectos psico-biológicos y sociales de la sexualidad, para relacionarse con todo tipo de personas.

1.3 Potenciando la capacidad de diálogo y manejo equilibrado de los afectos según su temperamento, estímulos y edad.

1.4 Cultivando el hábito de estudio que les permita cursar sus estudios satisfactoriamente e incrementar su cultura general.

1.5 Propiciando el conocimiento crítico de la realidad del país y del mundo.

1.6 Fomentando el espíritu de laboriosidad, inculcando la obligación de participar en la ley común del trabajo.

2. Dimensión cristiana

Ayudar al aspirante a profundizar su compromiso bautismal y el seguimiento de Cristo, de acuerdo con su compromiso con el Dios del Reino.

2.1 Promoviendo el encuentro personal con Cristo para ayudarlo a crecer en el conocimiento de su vida y misión.

2.2 Potenciando la vivencia de los valores cristianos que lo lleve a un mayor compromiso vocacional.

2.3 Propiciando el conocimiento de las verdades fundamentales de nuestra fe.

2.4 Iniciando su acompañamiento espiritual e impulsando su vida sacramental.

2.5 Favoreciendo la toma de conciencia sobre su compromiso apostólico como cristiano, iniciándolo en alguna experiencia pastoral.

3. Dimensión claretiana

Conocer lo elemental del carisma claretiano y de nuestro servicio misionero en la Iglesia y en el mundo.

3.1 Impulsando el conocimiento de la vida del padre Fundador y la identidad de la congregación.

3.2 Fomentando el aprecio del carisma misionero claretiano y el lugar que ocupa en la Iglesia.

3.3 Dando a conocer las diferentes opciones y prioridades de la misión claretiana.

1.1.2. Propedéutico

Definición

El curso propedéutico o introductorio es otro cauce de acogida vocacional no institucionalizado (PGF 308).

Se dirige a acompañar más de cerca el proceso de discernimiento vocacional de aquellos jóvenes mayores de 18 años (y, como principio, menores de 29), que han concluido o están concluyendo sus estudios de Bachillerato pre-universitario.

Se establece como condición para aceptar a un candidato en este programa, que haya sido acompañado vocacionalmente por algún claretiano o comunidad local y, con esta recomendación, también haya madurado inicialmente su inquietud vocacional, acompañado por los responsables de la PVC a nivel provincial, durante un tiempo oportuno.

Estructura

Será de septiembre hasta julio. En cuatro primeros módulos de dos meses con ejes temáticos seleccionados sobre las dimensiones: humana, cristiana y claretiana. Y un mes de misión, un mes de experiencia familiar y finalmente en julio se presentan los exámenes Ceneval y de lectoescritura para ingresar a filosofía.

Serán cuatro módulos, siguiendo el método “selección de ejes temáticos desde la pedagogía hermenéutica”. Se trata de la profundización cognitiva y vivencial de una serie de contenidos sobre los temas que consideramos importantes de acuerdo con nuestros fines. Lo importante es mirar hacia la manera de interpretar los contenidos, reflexionarlos y vivirlos. Así, todos los módulos tratarán temas desde las dimensiones: formación humana, cristiana y claretiana, con la característica de que los contenidos de los módulos permitan el ingreso de personas a cada uno de ellos en cualquier momento de los mismos, en todo caso, el encargado de la etapa es quien puede nivelar personalizadamente al candidato que lo requiera.

Lugar: actualmente, esta etapa formativa se realiza en la comunidad de Guadalajara.

Responsable

Está diseñado para tener por lo menos un acompañante claretiano.

1.1.3.1 Objetivo General

Contribuir a que los candidatos que se sientan atraídos por nuestro instituto, lleguen a madurar su decisión de incorporarse a nuestra vida misionera. (PGF 281; PFM 196).

Objetivos específicos y líneas de acción (PFM 197- 210)

1. Dimensión humana

Procurar la formación humana integral del candidato y el desarrollo armónico de las condiciones físicas, intelectivas y morales.

  • Invitando al candidato a cultivar los valores que favorezcan su integración a la vida de comunidad: sentido del orden, disciplina, apertura al diálogo, solidaridad, responsabilidad, y espíritu de servicio.
  • Creando un clima de fraternidad, apertura y confianza del candidato hacia nuestra comunidad, para que pueda madurar con alegría su decisión de ingreso.
  • Procurando un hábito de estudio en el candidato.
  • Evaluando la salud física y psíquica del candidato.
  • Advirtiendo a los candidatos que la congregación no tiene intención de admitirlos si presentaran alguna contraindicación para su desarrollo como personas y como misioneros en nuestra comunidad: homosexualidad, drogas, alcoholismo, enfermedades mortales o contagiosas (Dir 199 y 218).
  • Favoreciendo el hacerse cargo de su historia personal y trabajando por su desarrollo humano integral.
  • Dándole herramientas para salir al encuentro con los demás desde las claves de la vida y el trabajo en equipo comunitario.
  • Haciendo frecuentemente ejercicio físico, especialmente con el deporte.

2. Dimensión Cristiana:

Cuidar la vivencia del don de la fe recibida en los sacramentos de iniciación y proporcionar una formación cristiana que disponga al candidato a comprender y a responder a la vocación divina.

  • Fomentando su experiencia de vida en la oración a través de la iniciación del rezo de la liturgia de las horas y otros modos de oración.
  • Propiciando el acercamiento a la Sagrada Escritura como fuente del discernimiento cristiano.
  • Estimulando al candidato a la práctica y vivencia progresiva de los sacramentos de la eucaristía y la reconciliación.
  • Motivándolos a tener un acompañante en su camino espiritual.
  • Dándoles instrumentos que les permitan descubrir a Dios en el contexto de la postmodernidad.
  • Haciéndoles conocer y vivir más la experiencia cristiana como fundamento de su vida espiritual.
  • Llevándoles a un conocimiento más profundo y vivencial de las convicciones de fe cristiana.
  • Dotándoles de herramientas creativas para iniciarse en la oración compartida.
  • Mostrándoles la necesidad de poseer una sensibilidad cristiana que lleva al desprendimiento, la responsabilidad por el otro y el gozo de la filiación divina común.
  • Contribuyendo a que los candidatos descubran, valoren y vibren con la propuesta del proyecto de Jesús, hombre libre y pleno.

3. Dimensión Claretiana:

Proseguir el discernimiento y cultivo vocacional del formando, presentando de forma clara y adecuada la figura de Claret y las características de nuestro servicio misionero en la Iglesia.

  • Presentando la figura de Cristo Misionero y de María como Madre y modelo de respuesta fiel a la llamada gratuita de Dios.
  • Dando a conocer y contagiar entusiasmo por la figura de nuestro Fundador como modelo de imitación de Cristo y de respuesta vocacional.
  • Exponiendo la misión claretiana, la situación actual de la Congregación y su historia universal y provincial en sus aspectos más sobresalientes.
  • Proponiendo los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia como un camino firme para la realización humana y trascendente de los llamados a consagrar su vida como sacerdotes y/o religiosos claretianos.

1.1.3. Aspirantado

Definición

Esta etapa se inicia al término del Propedéutico. Es un modo institucional como la Provincia acepta a un candidato (PGF 307). Esta etapa, en general,… tiene un planteamiento claramente vocacional. Se trata de continuar el proceso de discernimiento vocacional, ofreciendo al candidato, mediante un proyecto formativo apropiado, todos los elementos necesarios para que pueda recibir una formación adecuada (PGF 315), atendiendo principalmente a la formación humana, como base para la vivencia profunda de la vocación.

Estructura

En términos generales, los estudiantes que inician esta etapa formativa han concluido sus estudios de preparatoria, pero es posible que algunos de ellos hayan terminado o al menos iniciado estudios superiores. Es posible también que algunos hayan tenido experiencias laborales importantes. Por consiguiente la edad cronológica en que se encuentran es mayor a los 18 años.

En forma general, en este proyecto se incluyen los “estudiantes no profesos” que se perfilan hacia el ministerio ordenado y, también aquellos que optan por vivir su consagración religiosa como misioneros hermanos. Por tanto durante este periodo normalmente se cursan los dos primeros años de la filosofía, quedando abierta la posibilidad de otros estudios, según convenga a los misioneros hermanos.

Este momento de la formación es conducido al menos por un Prefecto nombrado por el Gobierno Provincial. En lo posible se le dotará de un auxiliar. Apoyado(s) por el resto de la comunidad local, acompañan a los estudiantes en su proceso vocacional y en sus inicios en la vida de comunidad.

El sostenimiento económico de esta etapa es compartido tanto por la Provincia como por familiares de los mismos estudiantes, dado que no pertenecen jurídicamente a nuestra Congregación.

Lugar: actualmente, esta etapa formativa se realiza en la comunidad de Guadalajara.

Objetivo general

Estimular el desarrollo del potencial humano y cristiano en los formandos, que los capacite para continuar su proceso de discernimiento vocacional, para su ingreso al postulantado.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Procurar la formación humana integral del formando y el desarrollo armónico de las condiciones físicas, intelectuales y morales correspondientes a su edad..

1.1. Cuidando la salud personal y comunitaria.

1.2. Cultivando el conocimiento personal para aumentar la capacidad de autocontrol y autoestima, logrando así un crecimiento personal y mejores relaciones humanas.

1.3. Creando un clima de respeto, apertura y responsabilidad donde el formando pueda orientar maduramente su afectividad y sexualidad.

1.4. Cultivando las virtudes que contribuyan a formar una personalidad más sólida, libre e integrada.

1.5. Desarrollando armónicamente sus aptitudes artísticas individuales y comunitarias.

1.6. Fomentando su excelencia académica en la investigación científica.

1.7. Potenciando el estudio de las lenguas modernas, especialmente del inglés, con perspectiva misionera.

1.8. Propiciando su encuentro con la realidad que vive nuestra sociedad.

1.9. Atendiendo al cuidado y aprovechamiento de los recursos disponibles: humanos, materiales y de tiempo.

2. Dimensión cristiana

Cuidar la vivencia del don de la fe recibido en el bautismo y proporcionar una formación cristiana completa que disponga al aspirante a comprender y responder a la vocación divina.

2.1. Forjando una actitud de fe, esperanza y amor, con una perspectiva trinitaria, eclesial y congregacional.

2.2. Ayudando al aspirante a discernir la voluntad de Dios en su vida.

2.3. Propiciando un ambiente adecuado para su encuentro con Dios.

2.4. Desarrollando en ellos una adecuada formación en la doctrina cristiana.

2.5. Orientando en su corazón e inteligencia la apertura a la acción del Espíritu Santo, aceptando en fe la mediación de los formadores y de la comunidad para continuar el proceso de discernimiento vocacional.

2.6. Acompañando de manera sistemática, gradual y comprometida, su apostolado de acuerdo al nivel formativo de cada uno.

3. Dimensión claretiana

Ofrecer los elementos necesarios para que el formando prosiga el discernimiento y cultivo vocacional, asimilando de forma clara y adecuada los elementos de nuestro carisma en la Iglesia

3.1. Compartiéndoles la figura de Cristo misionero al estilo de los apóstoles en comunidad.

3.2. Formándose en la fragua del Corazón de María, reconociéndola como: Madre, Modelo y Maestra.

3.3. Acogiendo la figura del padre Fundador, como modelo inspirador del seguimiento de Cristo y de respuesta vocacional.

3.4. Dando a conocer la historia, el patrimonio carismático y el quehacer actual de la Congregación.

3.5. Asumiendo, en el proceso gradual de los aspirantes, las exigencias, opciones y sujetos preferenciales de nuestra Congregación.

1.2. Postulantado

Definición

Es la etapa de formación inmediatamente preparatoria para el noviciado. Tiene como finalidad que los candidatos se preparen adecuadamente para su iniciación en la vida misionera y la Congregación alcance un juicio ponderado sobre las garantías ofrecidas por ellos (Dir 186; PGF 325).

Estructura

En nuestra Provincia el postulantado durará aproximadamente un año. Su inicio será, en torno al 24 de octubre.

La formación de los postulantes se encomienda a los mismos formadores de los aspirantes.

Para quienes se perfilan por la vocación sacerdotal, normalmente coincidirá con el tercer año de los estudios de filosofía.

En el caso de los hermanos y de los estudiantes en situaciones especiales, el equipo formativo propondrá el momento oportuno de su realización.

Además de lo anterior, su organización se basará en lo establecido por nuestras Constituciones (CC 59), Directorio (Dir. 186-194) y Plan General de Formación (325-347).

Lugar: se realiza en la comunidad de Guadalajara.

Objetivo general

Lograr que los Postulantes profundicen y vivan de forma más explícita los valores humanos, cristianos y claretianos necesarios en su proceso de discernimiento, para su ingreso al Noviciado.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Acompañar a los formandos a fin de que logren una madurez humana que los prepare a vivir con provecho la experiencia del noviciado.

1.1 Cultivando en los formandos una adecuada salud corporal que favorezca su desarrollo integral.

1.2 Desarrollando su capacidad intelectiva y reflexiva, a fin de favorecer una actitud crítica ante la vida.

1.3 Favoreciendo el desarrollo de su capacidad volitiva, transformando las ideas en acciones concretas.

1.4 Prestando una atención especial a su madurez afectivo-sexual.

1.5 Potenciando y cultivando en los postulantes la capacidad de autoconocimiento y de relación interpersonal.

2. Dimensión cristiana

Propiciar en los formandos la reflexión y vivencia de su ser cristiano y el conocimiento de la propia vocación en la Iglesia.

2.1 Descubriendo progresivamente a Jesucristo como amigo y crear las condiciones que preparen para un encuentro personal y comunitario con Él.

2.2 Esforzándose por seguir con fidelidad a Cristo, que buscó ante todo la realización del proyecto del Reino.

2.3 Dejándose acompañar por el Espíritu que se manifiesta en la familia, en la comunidad, en el pueblo y en los acontecimientos.

2.4 Encarnando la espiritualidad en la solidaridad efectiva con los más pobres y marginados.

3. Dimensión claretiana

Ofrecer a los postulantes un conocimiento suficiente de la vida y misión claretiana para hacer una primera opción seria por ella, con las progresivas rupturas y adhesiones que implica.

3.1 Tomando conciencia de la llamada de Dios, desde la escucha de su Palabra, para realizar un serio discernimiento vocacional.

3.2 Descubriendo y aceptando a María como Madre que nos forma en la fragua de su Corazón y nos acompaña en las dificultades del caminar vocacional.

3.3 Entrando en contacto con la figura del padre Fundador, ampliando el conocimiento de la realidad de la Provincia y de la historia de la Congregación.

3.4 Fomentando la sensibilidad misionera en el servicio de la Palabra y las actitudes de apertura a la universalidad.

3.5 Familiarizándose progresivamente con el estilo de vida congregacional y entrenándose en las necesarias rupturas que comporta de cara a los votos y a la fraternidad.

1.3. Noviciado

Definición

Es el tiempo de iniciación integral en el seguimiento de Cristo evangelizador, según el carisma claretiano, para la incorporación a la Congregación mediante la profesión religiosa. Se busca en él ayudar a los novicios a: tener un conocimiento más profundo de la vocación divina según nuestro carisma, experimentar el estilo de vida congregacional, conformar la mente y el corazón con el espíritu evangelizador; y, al mismo tiempo, poder comprobar su recta intención e idoneidad (PGF 348; CIC 646; PI 45; CC 61; Dir 195).

Estructura

A partir del curso 1997-98, los novicios de la Provincia mexicana realizan esta probación en el noviciado de la Provincia de Centroamérica.

En su estatuto jurídico, este noviciado se entiende como estructura de dicha Provincia anfitriona, “abierto” a la participación de la Provincia de México y de las Delegaciones de Antillas, Estados Unidos y España entre otros (Organismos huéspedes). Por lo mismo, salvaguardando las prescripciones del Derecho universal y congregacional, nos apegamos a lo que los superiores mayores de Centroamérica dispongan sobre los modos y formas de organización (Dir 204-206).

Desde el punto de vista fraterno-congregacional, se trata de un proyecto conjunto de los Organismos mencionados. Para tal efecto, desde sus orígenes ha habido diálogo y hemos ido concretando diversos acuerdos que nos comprometen corresponsablemente a vigilar su buena marcha y el logro de sus objetivos. Entre estos, destacamos:

El establecimiento de doce meses como duración del noviciado (CC 69; Dir 197).

La distribución equitativa, entre los Organismos mayores participantes, de los costos económicos del proyecto según el número de sus novicios.

La Provincia de Centroamérica designa al maestro y pone a disposición del noviciado los recursos materiales y de personal, existentes en el Centro Claret de Guatemala.

El cuadro de “profesores eventuales” será completado por las provincias huéspedes, de acuerdo a la programación anual.

Los responsables de la formación de los Organismos se comprometen a coordinar la elaboración del proyecto, verificar su realización y evaluarlo periódicamente. Asimismo, a “hacer acto de presencia” y a estar constantemente comunicados con el maestro y los respectivos novicios.

Lugar: tiene por sede la ciudad de Guatemala.

Objetivos específicos y líneas de acción

Objetivo general

Iniciar integralmente a los novicios en el seguimiento de Cristo evangelizador, según el carisma claretiano, para su incorporación a la Congregación mediante la profesión religiosa.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Avanzar en un proceso de maduración que permita al novicio optar consciente y libremente por la vida claretiana y asumir desde el principio las exigencias que se derivan de ella.

1.1 Propiciando el crecimiento personal.

1.2 Fortaleciendo el acompañamiento personal.

1.3 Logrando un clima de ruptura -no ficticio- con el estilo de vida anterior; de desierto, de silencio y de nueva apertura a los valores de la vida misionera.

1.4 Fomentando el conocimiento crítico de la realidad.

1.5 Generando un ambiente de vida fraterna.

2. Dimensión cristiana

Consolidar la vida de los novicios como seguimiento y configuración con Cristo, misionero del Padre y ungido por el Espíritu para anunciar el Reino.

2.1 Profundizando en la vivencia de la fe cristiana de los novicios.

2.2 Concientizando la propia vocación como seguimiento de Cristo evangelizador del Reino y unificando en torno a Él toda experiencia espiritual, a ejemplo de María.

2.3 Asimilando los elementos esenciales de la vida cristiana que permitan alcanzar los fines propios del noviciado.

2.4 Avivando el espíritu de la oración apostólica y la vivencia sacramental-litúrgica.

3. Dimensión claretiana

Apasionar al novicio en el seguimiento de Cristo pobre, virgen y obediente; según nuestro carisma en la Iglesia

3.1 Conociendo y experimentando el seguimiento de Jesucristo pobre, virgen y obediente en el anuncio del Evangelio y madurando la opción por Él.

3.2 Descubriendo el sentido de la filiación cordimariana y fomentando su vivencia.

3.3 Profundizando en la experiencia vocacional, apostólica y evangelizadora del padre Claret.

3.4 Experimentando de forma estable la vida comunitaria misionera de acuerdo con las Constituciones.

3.5 Conociendo nuestra historia y nuestros proyectos congregacionales y provinciales.

3.6 Concientizando los elementos jurídicos que conlleva la profesión religiosa.

4. Dimensión de oyentes y servidores de la Palabra

Fundamentar las dimensiones humana, cristiana y claretiana de nuestra vida misionera a partir de la lectura asidua de la Palabra de Dios escrita.

4.1 Profundizando la experiencia de Dios y la respuesta vocacional, a partir de la escucha de la Palabra en la oración personal y comunitaria.

4.2 Estudiando sistemáticamente los fundamentos bíblicos de las dimensiones de la vida religiosa claretiana.

4.3 Viviendo las acciones apostólicas que se realizan como servicio misionero de la Palabra, dando un especial relieve a la Escritura y a su lectura en el contexto histórico actual.

1.4. Misioneros en formación

Definición

Esta etapa, llamada “período institucional” (CC 72) o “postnoviciado” (Dir 234), abarca desde la primera profesión hasta la profesión perpetua (en el caso de los hermanos), o hasta la ordenación (en el caso de los estudiantes). Se ordena a proseguir la labor iniciada en el Noviciado, capacitando a la vez al formando, para desempeñar la misión propia de su vocación específica en el Instituto.

Estructura

En la Provincia de México, esta etapa coincide con la capacitación teológica y pastoral adecuada a los hermanos y a los estudiantes encaminados al ministerio ordenado.

Desde el curso 1999-2000, por disposición de sus superiores, participan en esta estructura los formandos de la Delegación de Antillas. Esta etapa formativa también está abierta a otros Organismos.

Normalmente esta etapa se vive en régimen colegial, en nuestro “centro formativo” con duración de cuatro años.

Durante esta etapa se realizan además tres momentos especiales:

1. Experiencia comunitario-apostólica (ECA o “año de misión”, al terminar el segundo año),

2. Preparación para la profesión perpetua.

3. Preparación para los ministerios y órdenes.

El Gobierno Provincial designa como responsable inmediato a un prefecto bajo la supervisión del prefecto provincial de formación (CC 77; Dir 248-251).

A partir del año 1999, en colaboración con otras congregaciones formamos parte en la fundación del Instituto de Formación Teológica, Intercongregacional de México (IFTIM), para la formación de religiosos candidatos al ministerio ordenado.

Lugar: la sede es el centro formativo Lourdes 19 – A, col. María del Carmen, en la ciudad de México.

    

OBJETIVO GENERAL:

Ayudarnos en comunidad a vivir con gozo y esperanza la vocación misionera claretiana, promoviendo una progresiva identificación y comunión con Cristo, en el Ministerio de la Palabra, desde nuestro contexto latinoamericano y caribeño, para responder a los desafíos de nuestro tiempo.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Lograr una madurez integral fundada en valores trascendentes, y adecuada al proceso formativo de cada uno, en orden a la opción definitiva en la Congregación.

1.1 Promoviendo el desarrollo y la madurez integral de cada persona en la comunidad, valorando sus carismas y ministerios.

1.2. Alcanzando una preparación científica adecuada, que cualifique al formando para el diálogo con la humanidad contemporánea y para ser auténtico y creíble Servidor de la Palabra.

1.3. Acrecentando una sólida integración personal, la convivencia fraterna y el espíritu de servicio, con el fin de alcanzar una mayor apertura, sensibilidad y solidaridad con las Iglesias y pueblos que nos preparamos a servir.

2. Dimensión cristiana

Crecer en una intensa vida espiritual desde el contexto eclesial latinoamericano, que lleve a una progresiva identificación y comunión con Cristo, enviado por el Padre y ungido por el Espíritu para anunciar la Buena Nueva a los pobres.

2.1. Afianzando la consagración religiosa, mediante el crecimiento existencial en la configuración con Cristo en docilidad a la acción del Espíritu.

2.2. Ejercitándose como oyentes y servidores de la Palabra de Dios, que constituye uno de los ejes del proceso formativo claretiano.

2.3. Amando filialmente a María, formadora de apóstoles, que en el evento guadalupano, lanza al formando una tarea evangelizadora de auténtico compromiso con el pueblo.

2.4. Propiciando en el estudiante una mayor apertura, sensibilidad y solidaridad con la Iglesia, entendida como pueblo de Dios y misterio de comunión para la misión.

3. Dimensión claretiana

Identificarse con la propia vocación claretiana, la congregación y sus opciones, capacitando al formando para la misión y el ejercicio de la actividad apostólica con responsabilidad, creatividad y sentido comunitario.

3.1. Creciendo en el seguimiento de Cristo, Misionero del Padre y Palabra de vida, a través de la vivencia de los votos y de las virtudes apostólicas.

3.2. Profundizando en el conocimiento de la persona y obra de Claret y de nuestra filiación cordimariana, según el carisma congregacional.

3.3. Intensificando la relación fraterna con las personas de la propia comunidad y de los respectivos Organismos Mayores y, en ellos, con toda la Congregación.

3.4. Favoreciendo la identificación con el ministerio de la Palabra, según las exigencias y opciones de la misión claretiana y ejercitando acciones evangelizadoras en sintonía con ella.

Momentos especiales de los “misioneros en formación”

1.4.1. Experiencia comunitario-apostólica

Definición

Se trata de uno de los “momentos especiales” del itinerario de nuestra formación inicial contemplado en el PGF 391 (Dir 238).

Se dirige a:

1. favorecer la madurez del formando en su proceso de crecimiento vocacional,

2. desarrollar su capacidad de integración en una comunidad primariamente “no formativa”,

3. intensificar el contacto con una realidad pastoral determinada, y a

4. preparar, en cierto modo, la decisión para solicitar la incorporación definitiva a la Congregación.

Estructura

Como norma general, se establece un período de un año como tiempo adecuado para realizar esta experiencia y se ubica, normalmente, durante el tercer año de la profesión de votos temporales. Para tal efecto, se interrumpen los estudios y se envía al formando a una casa distinta de la formativa, atendiendo a las prioridades congregacionales y provinciales.

Para la elección del lugar y proyecto más conveniente a esta experiencia, durante el año previo a la misma se suscitará un serio discernimiento entre los superiores mayores, las comunidades de la posible elección, los formandos involucrados y su prefecto. Realizado este discernimiento, se presentarán al respectivo Consejo de Gobierno las alternativas más viables, correspondiendo a éste la decisión.

Aunque no se trate de “comunidades formativas”, se preferirán aquellas comunidades que, además de ofrecer una amplia perspectiva pastoral en consonancia con las opciones, sujetos preferenciales y prioridades congregacionales, garanticen el acompañamiento integral de los formandos en sus dimensiones humana, cristiana y claretiana.

Durante dicho año, el formando se ajustará a un “plan personal” de vida y misión, se apegará al régimen de vida de la comunidad, dependerá de la autoridad de la misma, especialmente de quien sea designado para el caso, y estará bajo la supervisión del respectivo prefecto de formación.

Al finalizar la experiencia, la comunidad y el formando realizarán una seria evaluación que presentarán a los superiores mayores y al equipo de la comunidad formativa a la que, normalmente, regresará el formando para concluir su período institucional.

Objetivo general:

Propiciar al misionero en formación un ambiente adecuado para su integración gradual en la vida y misión de su Organismo mayor, ayudándolo a afianzar vivencialmente su vocación misionera, a preparar mejor la decisión de solicitar la profesión perpetua y a orientar pastoralmente el final de sus estudios.

Objetivos específicos:

1. Dimensión humana

Acompañar al formando en su tarea de reforzar las virtudes humanas que lo dispongan a desarrollar su experiencia comunitaria apostólica, inmerso en la realidad.

2. Dimensión cristiana

Ayudar al formando a encarnar la vivencia de su fe en la realidad del pueblo y de la comunidad a la que es enviado.

3. Dimensión claretiana

Asimilar vivencialmente, con el formando, la experiencia de la vocación claretiana que le ofrecen la comunidad y el pueblo donde desarrolla su experiencia; identificándose con las opciones evangelizadoras de la Congregación y capacitándose para el servicio misionero de la Palabra.

Nota: Las líneas de acción y actividades dependerán del trabajo que deban realizar los formandos y del proyecto de la comunidad a la que sean enviados.

1.4.2. Preparación a la profesión perpetua

Definición

Este momento especial de preparación para la profesión perpetua abarca los seis meses que pide el Directorio (Dir 241; PGF 419-424).

Los candidatos a la profesión perpetua son los misioneros en formación (estudiantes o hermanos) que hayan vivido, al menos por tres años, la profesión religiosa (CC 70. 72). La idoneidad de dichos candidatos se basa en la certeza moral, por parte del formando, de su comunidad y de los superiores respectivos, de que el profesando conoce y vive la vocación como un bien para su persona (CC 71; PGF 422).

Para llegar a dicha certeza se requiere el diálogo entre el candidato, su prefecto y sus superiores. Si no hubiere obstáculo, la comunidad local avalará la solicitud del profesando para iniciar su tiempo de preparación y, cuando el gobierno de su organismo mayor lo considere oportuno, se realizará la aprobación para profesar perpetuamente, basada en los informes (CC 71. Dir 228).

Estructura

Durante el año anterior a su profesión perpetua el candidato manifestará explícitamente su deseo de incorporarse definitivamente a la Congregación.

En diálogo con el candidato y con el resto de los hermanos de comunidad, el formador juzgará sobre la conveniencia de avalar este deseo del candidato y comunicará su parecer al superior mayor. Si él y su Consejo estiman que ha llegado el momento oportuno, indicarán al profesando y al formador su visto bueno para elaborar la solicitud canónica y determinarán el lugar y el modo de realizar la preparación inmediata (Dir. 224).

Los seis meses de preparación para la profesión perpetua se realizarán preferentemente en régimen de comunidad formativa (Dir 241).

Los responsables directos de dicha preparación son el profesando, el formador, o bien y su superior inmediato.

El superior mayor y su Consejo comunicarán oportunamente, al profesando y a su comunidad, la fecha de aprobación (Dir 228), a fin de elaborar los informes correspondientes (Dir 227). Se procurará aprobar a los candidatos antes del inicio de los seis meses de preparación.

Objetivo general

Propiciar al formando una sólida preparación que lo capacite plena y conscientemente para emitir su profesión perpetua como claretiano y así responda a su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Preparación remota

Discernir entre formando y superiores la conveniencia de iniciar el proceso de preparación para la profesión perpetua, sus modalidades y sus trámites, mediante un proceso de concientización y la elaboración de un plan acorde a la situación del candidato.

1.1. Incrementando el diálogo entre el formando, el formador y el superior mayor, que garantice la seriedad adecuada para este discernimiento.

1.2. Evaluando la madurez en la respuesta que el propio candidato ha ido dando, a lo largo de su proceso formativo en la congregación.

1.3. Intensificando la vivencia práctica de todos los aspectos de la vida misionera en el contexto del respectivo Organismo mayor, en apertura a la misión universal de la Congregación.

1.4. Privilegiando la oración y la calidad de su participación en la vida comunitaria.

1.5. Estudiando algunos temas apropiados y estructurados de acuerdo a un plan, en consonancia con las exigencias del PGF y la situación de la realidad.

1.6. Presentando, para su aprobación, el plan de preparación que seguirá durante la etapa de preparación establecida por el Directorio.

2. Preparación establecida por el Directorio

Intensificar, durante los seis meses previos a la profesión perpetua, la reflexión sobre los fundamentos teóricos y la vivencia de los aspectos prácticos de nuestra vida religioso-misionera; cumpliendo, a la vez, las prescripciones jurídicamente establecidas.

2.1. Presentando, al menos siete meses antes de la celebración de su profesión, la solicitud escrita de la misma, dirigida a su superior mayor.

2.2. Intensificando el diálogo con los formadores, los superiores y los hermanos de comunidad, para evaluar su idoneidad y progreso en la vida misionera. De aquí surgirán los datos necesarios para los informes.

2.3. Una vez aprobado, apegándose con fidelidad y entusiasmo a un plan de preparación, elaborado junto con el formador y aprobado por los superiores, que deberá contemplar las tres dimensiones de nuestra formación misionera: humana, cristiana y claretiana (PGF Apéndice 3, V, 1.).

2.4. Escribiendo, un mes antes de la profesión, una carta al padre General para manifestar su disponibilidad al servicio misionero de la Congregación (Dir 225).

3. Preparación inmediata

Vivir en ambiente de familia religiosa, la preparación próxima al acontecimiento de la profesión perpetua del candidato, una vez aprobado por los superiores.

3.1. Propiciando un mayor acercamiento, diálogo y animación, al resto de las comunidades del Organismo al que pertenece, a su familia y al pueblo de Dios.

3.2. Realizando al menos una semana de ejercicios espirituales intensos.

3.3. Preparando, con su comunidad y con el pueblo, la liturgia de profesión.

3.4. Elaborando su propio proyecto personal de cara a su futuro inmediato, como profeso perpetuo.

1.4.3. Preparación a los ministerios y el orden

Definición

Se trata del tiempo inmediato de preparación para ser instituido como acólito y lector; o bien, para ser ordenado como diácono o presbítero.

Las exigencias señaladas para este proceso se centran en lo indicado por el Derecho Universal (LG 29; CIC 236; 288; 1031, 2; 1032, 3) y el propio (Dir 254. 257-268). Aunque también se insiste en la reflexión y actitudes desde la perspectiva claretiana de dichos ministerios (PGF 436-438, 442, 449).

Estructura

El candidato o sujeto ideal de quien hablamos es:

1. para los ministerios de acólito y lector: el profeso perpetuo que ha realizado al menos dos años de estudios teológicos o, en el caso de los hermanos, al menos después de algunos estudios básicos de pastoral.

2. para el diaconado: el profeso perpetuo que ya ha ejercido suficientemente los ministerios de acólito y lector, está finalizando o ha concluido sus estudios básicos de teología, reside ordinariamente en una comunidad fuera del régimen de seminario y es promovido por la misma comunidad.

En nuestro contexto, hasta el momento sólo se ha entendido y experimentado el diaconado como proceso pedagógico (y por tanto transitorio) hacia la ordenación presbiteral, pero no se descarta la posibilidad del Diaconado permanente (CC 7).

3. para el presbiterado: el diácono que ha ejercido su ministerio al menos durante los intersticios que exige el Derecho y que haya dado muestras de verdadero espíritu de servicio como pastor y como ministro de la Palabra y de los sacramentos, desde una perspectiva evangelizadora auténticamente claretiana.

Junto con la solicitud formal que el candidato debe presentar al superior mayor y su Consejo, es conveniente expresar la promoción por parte de la comunidad en la que el candidato desempeña su ministerio. Para conocer su sentir inicial, dicha comunidad avalará al candidato mediante una carta dirigida al superior mayor y su Consejo, quienes darán su visto bueno con el fin de proceder con los trámites canónicos.

Para prepararse adecuadamente cada candidato, o grupo de candidatos, han de presentar, junto con su petición, el propio plan de preparación inmediata donde especificarán las líneas de acción y actividades para lograr los respectivos objetivos.

Objetivo general

Preparar de modo más intenso a los candidatos, tanto doctrinal como espiritualmente, para recibir y desempeñar su vocación ministerial, según el carisma claretiano en la Iglesia y en respuesta a los desafíos de la realidad.

1.4.3. Preparación para la institución en los ministerios de acólito y lector

Objetivo específico

Profundizar en los aspectos centrales de los ministerios del acolitado y lectorado para prepararse convenientemente a ejercerlos en la Iglesia, desde nuestro servicio misionero como claretianos.

Líneas de acción

1.1. Discerniendo entre el candidato, su comunidad y los superiores, sobre la oportunidad para iniciar el proceso de promoción a los ministerios de acólito y lector.

1.2. Realizando, en comunión, los trámites canónicos para dicha promoción.

1.3. Elaborando, cumpliendo y evaluando, en común acuerdo, un plan de preparación para los ministerios que abarque, teórica y prácticamente, las dimensiones humana, cristiana y claretiana de nuestra vida y misión (PGF, apéndice 3, V, 2.1.).

1.4. Preparando, una vez aprobado el candidato, la celebración litúrgica; tanto con la comunidad claretiana como con el pueblo de Dios.

1.5. Elaborando, dentro del proyecto personal, un plan para el ejercicio de estos ministerios.

1.4.3.2. Preparación a la ordenación como diácono

Objetivo específico

Prepararse espiritual y doctrinalmente para recibir y desempeñar el orden del diaconado desde nuestro servicio misionero claretiano, buscando responder a los desafíos presentados por la realidad.

Líneas de acción

2.1. Discerniendo entre el candidato, su comunidad y los superiores, sobre la oportunidad para iniciar el proceso de promoción al orden del diaconado.

2.2. Realizando, en comunión, los trámites canónicos para dicha promoción.

2.3. Elaborando, cumpliendo y evaluando, en común acuerdo, un plan de preparación próxima al diaconado que abarque, teórica y prácticamente, las dimensiones humana, cristiana y claretiana de nuestra vida y misión (PGF, apéndice 3, V, 2.2.)

2.4. Aplicando al candidato un examen para descubrir su idoneidad como pastor y servidor de la Palabra y de los sacramentos; mediante la tutoría y los sinodales designados por los superiores mayores.

2.5. Propiciando la participación de la comunidad claretiana, de la familia sanguínea y del pueblo de Dios en la promoción y preparación del candidato.

2.6. Realizando los ejercicios espirituales, al menos durante los cinco días que prescribe el Derecho.

2.7. Preparando, una vez aprobado el candidato, la celebración litúrgica; tanto con la comunidad claretiana como con el pueblo de Dios.

2.8. Elaborando, para su aprobación, un proyecto para el ejercicio de su ministerio diaconal.

1.4.3.3. Preparación a la ordenación como presbítero

Objetivo específico

Profundizar doctrinal y vivencialmente algunos aspectos específicos del ministerio ordenado, desde el carisma claretiano, para disponer a los candidatos a asumir con mayor madurez los compromisos eclesiales y misioneros que conlleva la vocación presbiteral.

Líneas de acción

3.1. Discerniendo entre los candidatos, su comunidad y los superiores, sobre la oportunidad para iniciar el proceso de promoción al Presbiterado.

3.2. Realizando, en comunión, los trámites canónicos para dicha promoción.

3.3. Elaborando, cumpliendo y evaluando, en común acuerdo, un plan sistemático de preparación próxima al presbiterado que abarque, teórica y prácticamente, las dimensiones humana, cristiana y claretiana de nuestra vida y misión (PGF, apéndice 3, V, 2.3.)

3.4. Propiciando la participación de la comunidad claretiana, de la familia sanguínea y del pueblo de Dios, en la promoción y preparación del candidato.

3.5. Realizando los ejercicios espirituales, al menos durante los cinco días que prescribe el Derecho.

3.6. Preparando, una vez aprobados los candidatos, la celebración litúrgica; tanto con la comunidad claretiana como con el pueblo de Dios.

3.7. Elaborando, para su aprobación, un proyecto para el ejercicio de su ministerio presbiteral durante la primera etapa de su formación continua.

1.4.4. Perfil del misionero al concluir su formación inicial

Después de haber recorrido todo el proceso de la formación inicial, los misioneros claretianos formados en la Provincia de México, se reflejarán en el siguiente “perfil”, que presupone un conocimiento profundo y una experiencia vital de nuestra vida y misión como “hijos del Inmaculado Corazón de María” (CC 59).

1. Expresará gozo profundo por el don de la propia vocación de modo que su testimonio anime a otros que hayan recibido este mismo don de parte de Dios (CC 58).

2. Entre todas sus virtudes, destacará por su fe viva y profunda, capaz de sostenerla, especialmente cuando experimente dudas en la fidelidad a su vocación (CC 62).

3. Poseerá una personalidad recia para la misión, caracterizándose por una salud física y psíquica adecuada a nuestro estilo de vida. Asimismo, tendrá asumidas las propias carencias.

4. Con sentido de comunión y de misión, habrá madurado la orientación de su vida a una plena configuración con Cristo, representando en la Iglesia su virginidad, pobreza, obediencia, en total disponibilidad para el anuncio del Reino. De este modo, su consagración será su primera forma de evangelizar (MCH 149).

5. Expresará una visión esperanzadora de la realidad y sintonizará con las opciones, destinatarios preferenciales y prioridades de la congregación.

6. Estará “a la altura de los tiempos” y sabrá responder a los desafíos que la realidad presenta a nuestra misión, mediante un hábito continuo de estudio y la formación académica correspondiente a su vocación específica: presbiteral, diaconal o laical.

7. La motivación misionera orientará sus estudios. Entre ellos, destacará su interés por: el análisis crítico de la realidad, la “traducción” pastoral de sus reflexiones, el acervo cultural de la humanidad, y las lenguas, especialmente el dominio del inglés.

8. Denotará entusiasmo y familiaridad en la vida fraterna, expresándola en una vida perfectamente común y apostólica. Para ello, mostrará signos de haber asimilado los medios humanos de maduración personal y de crecimiento comunitario, transparentándolos en: relaciones interpersonales equilibradas, disposición para el trabajo en equipo y serenidad aún para asumir el conflicto.

9. Demostrará haber asimilado el conocimiento teórico y práctico de la misión claretiana manifestándolo, sobre todo, en su disponibilidad para las tareas que se le encomienden y para ir a los lugares donde se le envíe.

10. Habrá desarrollado o adquirido la capacidad para articular: los ideales y la realidad, la contemplación y la acción, los propios carismas y el carisma congregacional. Por tanto, evitará las “dicotomías” armonizando en su “ser claretiano”, el modo concreto de ser hombre, cristiano, religioso, misionero, laico o sacerdote (MCH 132).

2. La formación continua

Definición

La formación continua es un proceso global de renovación que abarca todos los aspectos de la persona del claretiano y de la congregación en su conjunto. Se caracteriza por ser:

abierto, porque dura toda la vida;

global, porque abarca toda la persona y todas las dimensiones de su personalidad
           (humana –lo físico, lo psíquico, lo intelectual…–, cristiana, y claretiana); y

multiplicador, porque conlleva la renovación de las comunidades y de la misión
             congregacional. (PGF 460).

Se ubican en ella los misioneros que han concluido su formación inicial: los presbíteros y diáconos, después de su ordenación y los hermanos, después de su profesión perpetua o del final de sus estudios especiales.

Para un claretiano, la formación continua es una exigencia para ser fieles al propio proyecto personal de vida, a la acción renovadora del Espíritu, al proceso de renovación congregacional y a los retos de nuestra labor misionera (PGF 462-472). Como Claret y en consonancia con la tradición congregacional, hemos de “estar a la altura de los tiempos para ejercer fructuosamente el ministerio” (CC 56; Dir 144; EMP 34-35.2).

Estructura

La formación continua se desarrolla en tres niveles:

Nivel personal. Este nivel se expresa en el “Proyecto personal” de vida y misión.

De él nos ha hablado la congregación en el CPR no. 67, aunque encontramos antecedentes desde los “propósitos” que hacía el Fundador cuando concluía los ejercicios espirituales. En 1987, la Prefectura General de Formación, elaboró unas “orientaciones para su realización”. El EMP (34.3) insiste en la conveniencia de elaborarlo convencidos de su necesidad. El XXIII Capítulo General lo señala como dinamismo de crecimiento espiritual (PTV 70.3).

Se encomienda a los superiores locales, a la Comisión de formación continua y al Superior Provincial la animación y supervisión de estos proyectos.

Nivel comunitario (local). Este nivel se expresa en el “Proyecto comunitario” de vida y misión (PGF 480. 486-491). En él se señalarán los tiempos y medios que se dedicarán a la formación continua y la manera de evaluarla (EMP 34.2).

El Gobierno Provincial, y especialmente la comisión de formación continua, animarán a las comunidades a incluir un apartado especial sobre la formación continua en sus proyectos de vida y misión.

Nivel provincial. Corresponderá al Gobierno Provincial elaborar y promover un plan provincial de formación continua durante el período de su servicio de animación (PGF 481. 492; EMP 34.1; P.A.Fu. 8.1.).

Dicho plan, abarcando todas las dimensiones de la persona, en su contexto de vida fraterna para la misión, incluye todas las iniciativas ordinarias y extraordinarias que coadyuvan al crecimiento personal y comunitario.

En el “Plan de Formación Continua” (PFC), se contemplan, en primer lugar los “modos ordinarios de formación” englobados en tres etapas diferenciadas según la edad de las personas: misioneros en juventud (equivalente al “Quinquenio”), misioneros en madurez y misioneros en plenitud.

En segundo lugar se exponen los “modalidades extraordinarias de la formación continua” que incluyen: las “especializaciones”, los “períodos sabáticos” y algunas “experiencias misioneras particulares”.

2.1. Modos ordinarios de la formación continua (etapas diferenciadas)

2.1.1. Misioneros en juventud

Definición

Es el primer momento fuerte de formación continua, en la Provincia de México abarca hasta los 39 años. Es la etapa que sigue inmediatamente a la formación básica, en la que el misionero joven descubre una nueva manera de mantenerse fiel a Dios, respondiendo adecuadamente a los desafíos de su nueva situación (PI 70; SP 22.1-2).

Análisis y estructura

Esta etapa es un momento de transición entre una formación más tutelada y otra más autónoma, es el paso típico entre el ser y el hacer, es el momento de la discrepancia entre planes y logros, entre deseos y realidad.

Las formas de conducta aprendidas, con frecuencia, pierden su validez ante situaciones nuevas, y esto pide poner en constante ejercicio la capacidad de cambio y la propia escala de valores. Es el momento de enfrentar con realismo la vivencia y desarrollo de la afectividad, con todas sus consecuencias (PDV 76: SP 22.1).

Durante esta etapa hay quienes tienen la sensación o la actitud de que la formación “ya se acabó”, con todo lo que esto puede significar. Es frecuente la tendencia a querer romper con la tradición y desestimar a los adultos mayores. Se da en muchos casos el problema del activismo y se tiende al desaliento. En algunos se presentan problemas de adicción.

Hay cierto miedo a lo desconocido, así como inseguridad para tomar decisiones. Existe temor al conflicto, a la crítica y al rechazo, o la búsqueda de responder a todas las expectativas, de quedar bien con todos, de cuidar la imagen. Con frecuencia, el no resolver lo anterior puede conducir a huir al mundo privado o a la búsqueda de compensaciones afectivas.

Siendo la formación continua un proceso global de renovación que abarca todos los aspectos de la persona del religioso (PI 68), esta etapa debe dar una importancia especial a: la vida espiritual vivida en armonía con la acción (CPR 56); el acompañamiento pastoral para que los Claretianos vayan integrando su preparación ministerial con la experiencia de la vida; la renovación doctrinal, actualizando y aplicando en la práctica lo aprendido durante la formación básica (OSG 252 ss); el proceso psicológico de adaptación a la comunidad y al servicio misionero.

La ayuda especial que se da a los “adultos jóvenes” en la Provincia, de acuerdo a lo que recomienda el XXI Capítulo General (SP 22.2) se puede concretar en: su inserción en comunidades que vivan con empeño el proyecto misionero de vida claretiana en todas sus dimensiones; encomendarles responsabilidades que se ajusten lo más posible a su proceso y situación personal; asegurar un acompañamiento continuado; ofrecer encuentros anuales de formación y revisión.

Objetivo general

Que los misioneros en juventud, al integrarse plenamente a la vida de la Provincia, descubran una nueva forma de ser fieles a su identidad claretiana y se sitúen como servidores de la Palabra, en la dinámica del pueblo de Dios, en una comunidad particular.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Cuidar la salud física y mental que garantice el sano desarrollo de la persona en la misión evangelizadora encomendada.

1.1. Visitando periódicamente al médico, además de revisar valores y actitudes existenciales.

1.2. Cultivando las virtudes propias de una sana convivencia fraterna.

1.3. Solicitando ayuda psicológica cuando la persona no pueda resolver, por sí misma, actitudes de conflicto.

1.4. Potenciando el nivel intelectual y académico.

2. Dimensión cristiana

Procurar que el seguimiento de Cristo fundamente y consolide la vocación religiosa y el ministerio apostólico.

2.1. Creciendo en la vida de la gracia desde la recepción y administración de los sacramentos.

2.2. Dedicando diariamente un tiempo a la lectura y meditación de la Sagrada Escritura, especialmente a través del proyecto “Palabra Misión”.

2.3. Cultivando el espíritu de oración personal y comunitario.

2.4. Continuando seriamente el proceso de vida espiritual, a fin de responder coherentemente a la propia vocación, iluminados por la vida y doctrina de la Iglesia.

3. Dimensión claretiana

Vivir con plenitud la vocación claretiana respondiendo a los desafíos de la realidad.

3.1. Participando críticamente en la realidad de nuestro mundo y Congregación.

3.2. Promoviendo reuniones de misioneros jóvenes donde se compartan experiencias personales y se profundice sobre el carisma claretiano.

3.3. Promoviendo entre los misioneros jóvenes experiencias fuertes de apostolado.

2.1.2. Misioneros en madurez

Definición

Este segundo momento de la formación continua en México, abarca de los 40 a los 59 años. Es la etapa más importante de la vida, en la que los misioneros maduros revisan y reafirman, a la luz del Evangelio, su opción vocacional original que les lleve a la madurez de vida, superadas las dificultades inherentes a esta peculiar etapa (DVC 362).

Análisis y estructura

Esta etapa de la vida del hombre se caracteriza por el realismo de la persona, la madurez de la libertad, la tolerancia con las propias carencias y las de los demás. Es el tiempo de buscar la síntesis, se tiene mejor sentido de la continuidad y de la historia, hay una mayor seguridad personal, existe una acumulada experiencia y un sentido de satisfacción y gozo por lo vivido. La fe se ha purificado de falsas expectativas y se vive de una manera más coherente y comprometida.

Esta etapa implica, sin embargo, una problemática con características peculiares calificada como “demonio meridiano”, en la que se presenta el riesgo de la rutina y la consiguiente tentación de la desilusión por falta de resultados. Frecuentemente existe confusión, vacío, despertar de los instintos, hastío, aburrimiento y envejecimiento. Puede haber pérdida de fe y falta de identidad vocacional y de sentido de pertenencia.

Los misioneros que se encuentran en esta etapa necesitan ánimos, que los valoren por su inteligencia, responsabilidad y logros pastorales, y que les sea posible profundizar en la formación en todas sus dimensiones: humana, cristiana y claretiana.

Para crecer en esta etapa, es necesario enfrentarse, aceptarse y no evadirse de sí mismo; no descargar sobre los demás nuestros problemas, aceptar que los demás los critiquen, dejarse acompañar por un Director Espiritual y examinar el puesto real que la oración ocupa en su vida.

Objetivo general

Que los misioneros en madurez, sintiéndose realizados vocacionalmente, den nuevo empuje y motivaciones a la opción fundamental de su vida, afrontando las dificultades de esta etapa con el pleno convencimiento que Dios tiene sobre ellos un designio abarcador de toda su existencia.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Procurar los recursos que ayuden a lograr en el misionero en madurez un equilibrio intelectual, afectivo y operativo, suficiente para superar las situaciones propias de esta etapa.

1.1. Promoviendo el cuidado de la salud física y mental, realizando un chequeo médico anual.

1.2. Procurando una alimentación sana y balanceada, adecuada de acuerdo con la edad.

1.3. Realizando el ejercicio físico más recomendado en su situación.

1.4. Recurriendo a la ayuda profesional psicoterapéutica, si fuera necesario.

1.5. Propiciando en la comunidad un estilo de vida verdaderamente familiar.

1.6. Favoreciendo el nivel intelectual y pastoral.

2. Dimensión cristiana

Favorecer una intensa vida espiritual que posibilite una madurez cristiana, capaz de dar sentido a la vida misionera, desde los valores del Reino.

2.1. Propiciando una auténtica vida de oración, personal y comunitaria.

2.2. Teniendo una fuerte y asidua vida sacramental.

2.3. Promoviendo la actualización teológica y bíblica.

3. Dimensión claretiana

Vivir fiel y gozosamente la propia vocación, según el carisma claretiano en la Iglesia, promoviendo con el testimonio nuevas vocaciones para la Congregación.

3.1. Animando el estudio y la reflexión de nuestra espiritualidad misionera en la Iglesia.

3.2. Potenciando los procesos de evangelización misionera como lugar de formación.

3.3. Propiciando la cualificación evangelizadora, según cualidades y aptitudes.

2.1.3. Misioneros en plenitud

Definición

El tercer momento de la formación continua abarca de los 60 años en adelante. Es la etapa de la plenitud de vida en la que los “misioneros mayores” reconociendo la disminución de sus facultades vitales y de su ministerio apostólico, afrontan su nueva realidad, en actitud serena, testimoniante, oblativa y esperanzadora.

Análisis y estructura

Esta etapa se caracteriza por haber gastado la vida en el servicio misionero. Es la etapa en que se constata un proceso de disminución, en algunos casos de enfermedad o inactividad, de progresivo alejamiento del ministerio pastoral y de cargos directivos. Es un momento crucial pues de la aceptación de él depende en mucho la plenificación de la vida con sentido pascual.

Hay en esta etapa una gran heterogeneidad debida a factores innatos o adquiridos, entre los cuales tienen una importancia especial las experiencias personales vividas en etapas anteriores. Más que hablar de una edad determinada, hablamos de una situación existencial.

Se pueden distinguir, en general, tres diferentes modos de llegar a esta etapa, cada uno con características propias: el primero es llegar a la edad cronológica conservando la energía y la capacidad necesarias para satisfacer las propias necesidades, llevando adelante los propios asuntos y teniendo una vida productiva; un segundo modo se da cuando se empieza a dar una cierta disminución de las energías físicas y psíquicas, por lo que es necesaria una ayuda especial para satisfacer las necesidades básicas; el tercero es aquel en el que la persona presenta una clara disminución de facultades físicas y psíquicas que lo incapacitan para adaptarse a las nuevas condiciones de la vida.

En esta etapa se vive de lo que se sembró anteriormente. Además, puede ser la época de la sabiduría y la serenidad, de la libertad interior, la simplicidad y la paz espiritual. Cuando la eficacia no se apoya en las propias capacidades, sé es mejor instrumento de la iniciativa de Dios para los demás. La técnica da paso al amor, y la influencia a la humildad.

En esta etapa pueden brillar las virtudes teologales que integren y guíen la propia vida. Cuando ya no existen posibilidades de seguir trabajando por los demás se pone la esperanza en la fuerza del Espíritu Santo. Cuando hay temor de asumir responsabilidades, el amor hace permanecer fieles, con la fortaleza de Dios, realizando una vida de fe profunda.

La tercera edad presenta problemas nuevos, que se han de afrontar previamente con un esmerado programa de apoyo integral. El progresivo alejamiento de la actividad, la enfermedad en algunos casos o la inactividad forzosa, son una experiencia que puede ser altamente formativa (PDV 77; VC 70). Junto con el crecimiento personal, puede presentarse el peligro de un cierto individualismo, acompañado a veces del temor de no estar adecuados a los tiempos, así como con otros fenómenos de rigidez y cerrazón.

Objetivo general

Que el “misionero mayor”, consciente de la plenitud a la que ha sido llamado, se confirme en la misión que aún se encuentra realizando, manteniendo desde la fe y la Palabra de Dios, una actitud serena y esperanzadora y dando un auténtico testimonio de consagración, en las actuales circunstancias de su vida.

Objetivos específicos y líneas de acción

1. Dimensión humana

Utilizar todos los recursos y estrategias para dar un nuevo sentido a la vida del misionero mayor, sin que éste se deje llevar por el desaliento, la frustración o la automarginación.

1.1. Procurando el cuidado de la salud, física, pero sobretodo emocional.

1.2. Propiciando un ambiente fraterno de aceptación que mitigue la sensibilidad de esta edad.

1.3. Reestructurando el “seguro interno de la Provincia” y sus medios para la atención de los mayores y de los enfermos.

1.4. Organizando encuentros que ayuden a concientizar a los misioneros mayores la etapa que viven.

1.5. Promoviendo una terapia ocupacional adecuada, de acuerdo a las aficiones personales.

1.6. Ayudando a que transformen en sabiduría del corazón las experiencias y conocimientos acumulados.

2. Dimensión cristiana

Propiciar en el misionero, a la luz de su consagración religiosa, una vivencia espiritual profunda y testimoniante.

2.1. Viviendo una espiritualidad cristocéntrica y trinitaria.

2.2. Procurado una “vida en el Espíritu” sencilla, orante y testimoniante.

2.3. Motivando la celebración eucarística con marcado sentido sacrificial y vocacional.

2.4. Participando en la misión de la Provincia de forma distinta, pero fructuosa.

2.5. Procurando hacer de esta etapa una verdadera liturgia existencial encarnada, según el Espíritu de Jesucristo.

3. Dimensión claretiana

Valorar la historia personal de su vida consagrada y reafirmar la fidelidad a la propia vocación, de manera diferente.

3.1. Fomentando la espiritualidad misionera y cordimariana

3.2. Aportando su experiencia religiosa y claretiana, con sentido de “paternidad espiritual”.

3.3. Promoviendo su cooperación en el rescate de la “memoria histórica” de la Provincia.

3.4. Ayudando a no perder nunca el ideal del misionero claretiano.

3.5. Fomentando diversos modos de colaboración y participación extraordinaria en eventos formativos.

2.2. Modos extraordinarios de la formación continua (especializaciones académicas,
     períodos sabáticos y experiencias misioneras extraordinarias).

2.2.1. Especializaciones académicas

Definición

Las especializaciones académicas son un medio para la formación continua que implica estudios sistemáticos y prevé una conveniente titulación, en materias “eclesiásticas” o “civiles”.

Análisis y estructura

Con ellas se busca responder a las necesidades y opciones misioneras de la Congregación, desde las aptitudes personales, tendiendo puentes para un diálogo misionero con la cultura, a fin de ejercer con mayor competencia nuestra vocación como “servidores de la Palabra”.

Las especializaciones de los miembros de la Provincia, serán orientadas desde los últimos años de la formación inicial. Pueden realizarse viviendo en cualquier casa de la Provincia donde se cuente con los medios adecuados y, en algunos casos, en el extranjero.

Serán promovidos a ellas sólo los profesos perpetuos, de acuerdo a las inclinaciones personales, así como a las necesidades y opciones congregacionales. Se recomienda un tiempo previo de experiencia pastoral que ayude a encauzar debidamente dichos estudios.

Quienes aspiren a una especialización, deberán mostrar sus habilidades personales, su disposición para el estudio, su amor a la Congregación, su perspectiva misionera y pistas viables de aplicación en la Provincia., sobre todo a partir de su inserción plena en la vida de la Provincia.

Objetivo general

Complementar la formación inicial de los claretianos de México con una sólida preparación científica que contribuya a una acción misionera más profunda y cualificada, equilibrando las necesidades y opciones de la Provincia con las aspiraciones y aptitudes de las personas.

Objetivos específicos

Dimensión humana

Apoyar las aspiraciones legítimas de los claretianos que, deseando ser fieles al proyecto personal de vida, buscan desarrollar sus potencialidades académicas, insertos en la historia y en la realidad de nuestro pueblo.

Dimensión cristiana

Atender, desde la fe y conciencia crítica, a los desafíos de la realidad de nuestro mundo; sintonizando con la llamada a dar “razón de nuestra esperanza” mediante el conocimiento profundo y cualificado de las ciencias.

Dimensión claretiana

Prestar atención a los signos de los tiempos para afrontar, con espíritu claretiano y mediante el estudio sistemático, los desafíos contemporáneos a nuestra misión evangelizadora.

Criterios operativos:

1. La prefectura de formación, con la aprobación del Gobierno Provincial, programará las solicitudes de quienes pidan especializarse, jerarquizándolas de acuerdo con la antigüedad y con las necesidades provinciales.

2. Para cualquier especialización, aprobada por el Gobierno Provincial, la administración provincial asumirá todos los gastos, aunque se pueden establecer otros acuerdos con el especializando, su comunidad u otras instituciones.

3. Las especializaciones dentro y fuera del país, aprobadas por el Gobierno Provincial, comprometen a éste a respetar el proyecto de especialización: lugar, universidad, economía, etc., según los términos y plazos acordados.

4. Dentro del ámbito de su autoridad y posibilidades, los superiores y las comunidades locales también pueden apoyar a alguno de sus miembros que solicite especializarse.

5. El Gobierno Provincial, las comunidades locales y los superiores procurarán, en la medida de lo posible y sin menoscabo del proyecto comunitario, un “status privilegiado” en el régimen de vida de los “especializandos”, liberándolos de algunas obligaciones y ministerios que les impidan dedicarse con empeño a sus estudios.

6. Las especializaciones en el extranjero serán promovidas en aquellos casos en que el campo lo amerite o las aptitudes misioneras del interesado lo respalden, siempre en sintonía con las necesidades y programa de la Provincia.

7. Para las especializaciones en el extranjero se dará preferencia a quienes estén a mitad de la etapa de “misioneros en juventud”, hayan mostrado identidad vocacional y equilibrio psico-emocional, posean los títulos académicos correspondientes a su formación inicial, manifiesten facilidad para las lenguas, denoten entusiasmo y tengan las aptitudes requeridas para dichos estudios.

8. Los períodos vacacionales de los especializandos y otros planes “extracurriculares” deberán dialogarse y aprobarse en la comunidad local. En el caso de los estudios en el extranjero, se requiere la aprobación del Gobierno Provincial.

9. Una vez titulados, los “especializados” compartirán generosa y creativamente con la Provincia sus logros y conocimientos mediante la divulgación de su tesis, jornadas de información o estudio, publicaciones, biblioteca, etc. Se procurará, en lo posible, dedicarlos a tareas concordes con el campo de su especialidad o afines, pero sin menoscabo de la disponibilidad misionera.

2.2.2. Períodos sabáticos

Definición

Los “períodos sabáticos” son tiempos determinados en los que cada misionero, libre de compromisos apostólicos y comunitarios, puede elaborar un plan personal, convenientemente aceptado por los superiores, que responda a sus necesidades de descanso, renovación espiritual, cualificación misionera y contacto con nuevas realidades de evangelización (FM 502).

Análisis y estructura

Los “períodos sabáticos” son una exigencia: por razón del desánimo que suele suceder, después de algunos años; por el peligro de la rutina o el cansancio físico debido al trabajo excesivo; por el cansancio psicológico, causado, a menudo, por las incomprensiones, malentendidos, prejuicios, problemas personales, ocasionados por las relaciones inadecuadas o diferencias con ala autoridad; por la necesidad de buscar caminos para la pastoral o un reforzamiento espiritual que anime y comprometa al misionero.

Al interior de una cultura de los resultados se ha generado el culto al rendimiento a toda costa. Las personas quedan sometidas a ritmos frenéticos, destructivos y, por ello mismo, inhumanos. Esta situación también afecta a los misioneros.

Los “períodos sabáticos” no deben reducirse a una puesta al día en lo doctrinal, ni a una rehabilitación o terapia para quienes sufren de una dependencia o adicción, sino a una formación en el sentido pleno del término, de carácter unitario, integral y pluridimensional, que acompaña el proceso vital del misionero; una oportunidad para el crecimiento personal, la conversión, la renovación humana, cristiana y claretiana. Es un tiempo de vida nueva que ofrece nuevas energías, nuevo dinamismo, nuevo entusiasmo (PDV 83).

Al hablar de “períodos”, se quiere indicar que no se tratará siempre de “un año” en el que se interrumpen las actividades ordinarias. Las urgencias y necesidades pueden presentar la conveniencia de períodos más breves (de algunos meses de duración), sea para que una misma persona pueda realizar este tipo de experiencia en distintas ocasiones, sea para que varios misioneros tengan la oportunidad al mismo tiempo.

Estos “períodos sabáticos” se deben ofrecer a todos, y muy particularmente a los que no han tenido otras posibilidades de renovación (PGF 503).

Tomando en cuenta las etapas de la formación continua en la Provincia se proponen estos “períodos sabáticos” especialmente en el paso de la etapa de “juventud” a la etapa de “madurez” y de ésta a la etapa de plenitud. No se descarta la posibilidad de hacer coincidir un período de estos con alguna celebración jubilar de la vida religiosa o de la ordenación.

El gobierno general y otros organismos congregacionales ofrecen otras alternativas, como “La fragua”, los cursos de renovación claretiana, o la “escuela del Corazón de María” para los formadores, etc.

Corresponde al Superior Provincial y a su Consejo atender y dar respuesta a estas solicitudes, discerniendo sobre su oportunidad, en diálogo con la comunidad de los interesados, salvando oportunamente su suplencia. Para ello es necesario un plan que especifique el lugar, el tiempo y la modalidad.

Objetivo general

Dar continuidad a la formación de los misioneros, promoviendo una renovación integral de los mismos, en las dimensiones humana, cristiana y claretiana de su vida, atendidas las circunstancias de edad, salud, vida fraterna y ministerio pastoral.

Objetivos específicos y líneas de acción

2.2.2.1. “Períodos sabáticos” ordinarios

Elaborar un plan de “períodos sabáticos” que abarque las diferentes etapas de la formación continua.

1. Creando la conciencia de la necesidad de estos “períodos sabáticos”.

2. Fomentando en toda la Provincia una nueva cultura sabática.

3. Solucionando las dificultades inherentes a este plan.

2.2.2.2. “Períodos sabáticos” extraordinarios

Facilitar, en situaciones apremiantes, los “períodos sabáticos” para evitar algunos males.

1. Elaborando un estudio socio-psicológico y espiritual de cada misionero.

2. Procurando un acompañamiento personalizado de todos los misioneros, según las necesidades surgidas en el proyecto personal.

3. Promoviendo la colaboración generosa de las comunidades y de los superiores para hacer posible este plan.

2.2.3. Experiencias misioneras extraordinarias

Definición

Son momentos especiales en la vida de los misioneros que ayudan a romper la inercia de una actividad apostólica ordinaria, abren el espíritu a nuevos valores y horizontes, sobre todo en lugares “de misión” o “Iglesias en formación” (PGF 504).

Estructura

Se proponen estas experiencias especialmente para los claretianos, que aún deseándolo, se han visto impedidos en el desarrollo de su potencial misionero en ambientes socio-culturales “diversos”. Se trata de tiempos breves que puede armonizarse con algún “período sabático”.

Para la elección del lugar se dará prioridad a nuestras misiones en la Provincia, pero sin excluir “misiones” de otro Organismo Mayor de la Congregación o de otras instancias eclesiales. Se elaborará un proyecto en consonancia con las opciones, sujetos preferenciales y prioridades provinciales y congregacionales. Este deberá ser aprobado por el Gobierno Provincial.

Objetivo general

Propiciar que el claretiano entre ocasionalmente en contacto con realidades, culturas y valores distintos o “novedosos” respecto a los que normalmente han centrado su ministerio, a fin de motivarlo a testimoniar y vivir más plenamente su consagración para la misión (PGF 504).

Objetivos específicos y líneas de acción

2.1.1.1. “Experiencias misioneras extraordinarias” en México

Motivar y coordinar, a través de la prefectura de apostolado y los responsables de la formación continua, momentos extraordinarios en “lugares de misión”, con finalidad formativa; preferentemente en posiciones de la Provincia, pero sin excluir experiencias de otras congregaciones o diócesis.

1.1. Concientizando al personal de la Provincia sobre la oportunidad de estas experiencias.

1.2. Elaborando un plan con motivaciones y finalidad formativas.

1.3. Programando coordinadamente dichas experiencias, con los interesados, sus comunidades locales y las comunidades “de destino”.

1.4. Evaluando y divulgando los resultados.

2.1.1.2. “Experiencias misioneras extraordinarias” fuera de México

Favorecer “experiencias misioneras extraordinarias” fuera del territorio de la Provincia, en acuerdo con el gobierno general o con los respectivos Organismos Mayores.

2.1. Discerniendo en cada caso su posibilidad y conveniencia, basados en un plan apegado a la realidad y a necesidades objetivas.

2.2. Previendo la coordinación necesaria entre el misionero interesado, su comunidad y los respectivos superiores.

2.3. Estando atentos a iniciativas análogas promovidas por el Gobierno General o por otros Organismos.

2.4. Evaluando y publicando los resultados para crecer, como Provincia, en actitudes misioneras y en apertura cultural.

V. Responsables y estructuras provinciales de animación y coordinación

El no. 240 del PGF nos recuerda que:

La responsabilidad del crecimiento vocacional y de la formación misionera, por su extraordinaria importancia, corresponde a toda la Congregación, a la Provincia y a la comunidad formativa. De una manera especial está encomendada a los Superiores en sus distintos niveles. Se lleva a cabo también a través de otras mediaciones personales y de diversas estructuras de animación y coordinación vocacional y formativa.

Asumiendo lo que se refiere a todos; en el ámbito de nuestra Provincia de México desempeñan un papel especial de responsabilidad: el Superior Provincial y su Consejo, el prefecto provincial de formación, el Consejo provincial de formación y los equipos formativos.

1. El Superior Provincial y su Consejo, tienen bien señalado en el PGF (nn. 246-247) las responsabilidades y funciones que indican las Constituciones, el Derecho común y el congregacional.

2. La Prefectura provincial de formación, también encuentra en el PGF (260-264), los objetivos y tareas que le corresponden.

3. El Consejo provincial de formación, del que nos habla el Dir. 165 y el PGF en los nn. 265-272, será constituido en la Provincia de México de la siguiente manera:

3.1. Será integrado por el prefecto provincial de formación, los formadores de las distintas etapas, un representante de los formandos profesos y, ocasionalmente, por misioneros de otros sectores de la vida de la Provincia, según posibilidades.

3.2. En su organización interna el prefecto de formación desempeñará el papel de coordinación y se designará un secretario. Las consultas y acuerdos de este Consejo serán recogidas diligentemente en un libro de actas.

3.3. Se reunirá ordinariamente tres veces al año, programando convenientemente sus sesiones. Si fuere necesario se programarán reuniones extraordinarias.

3.4. Entre las principales funciones del Consejo destacan: la elaboración y evaluación de éste y de los demás proyectos y programas formativos, el análisis y la presentación de soluciones a los diversos problemas de la formación y la asesoría consultiva a la Prefectura de formación en todo lo referente a sus funciones.

4. Los Equipos formativos en las etapas de formación inicial, ejercerán su función coordinadora, según las disposiciones que les señalan las Constituciones y el Derecho, de acuerdo a la etapa puesta bajo su responsabilidad.

Entre todos los responsables de esta tarea se procurará generar un ambiente de serenidad, respeto, diálogo y trabajo, basado en la corresponsabilidad fraterna y la delimitación de funciones según el Derecho, las Constituciones, el Directorio y este mismo Plan.

Según su campo específico de animación y coordinación, no olviden el objetivo básico de este Plan: la formación de misioneros, orientando todas sus iniciativas, de modo armónico, sistemático y progresivo, a favorecer el crecimiento y la madurez vocacional de cuantos se sienten llamados a compartir nuestra vida misionera en la Iglesia (PGF, p. 7).

VI. Evaluación y seguimiento

Este Plan, que involucra a todos los miembros de la Provincia y a los estudiantes de otros Organismos que se forman en México, será evaluado, al menos anualmente, en cada uno de sus apartados, por los respectivos responsables y los involucrados en él. Las modificaciones que la experiencia recomiende para mejorarlo, serán discernidas por el consejo provincial de formación y aprobadas por el Gobierno Provincial.

Apéndice I

PLAN DE PASTORAL VOCACIONAL CLARETIANA

2007-2010

Definición

La pastoral vocacional es la específica y compleja actividad de la Comunidad eclesial por la que, en íntima unión con la pastoral general, se compromete en la tarea de suscitar, acoger, acompañar y proporcionar la adecuada formación a las vocaciones. Por medio de esta actividad la Iglesia crea condiciones para que cada cristiano pueda optar, con madurez y libertad, por una forma específica de seguimiento de Jesús, según la voluntad de Dios sobre su vida. [1]

Estructura

La pastoral general debe explicitar propuestas vocacionales claras y directas, siguiendo la práctica del mismo Señor, que llamó a sus apóstoles, y de los mismos apóstoles, que llamaron a otros para el ministerio y para el seguimiento de Cristo. [2]

La pastoral vocacional es categoría unificadora, que ha de hacerse presente en toda la pastoral. La cruza transversalmente y la orienta. Existe un flujo permanente entre la pastoral general, que debe confluir en la animación vocacional para favorecer la opción vocacional y la pastoral vocacional que, a su vez, debe permanecer abierta a otras dimensiones, insertándose en ellas[3].

La juventud es el período en que la persona se va afirmando y madurando, consciente de su propia identidad. Al ser el momento de las opciones que condicionan y determinan toda la vida, es también el tiempo propicio para encarar la opción vocacional. Por ello, la pastoral de las vocaciones, aunque no es exclusivamente juvenil, encuentra en la pastoral juvenil su espacio privilegiado[4].

Una pastoral de juventud bien organizada y articulada con la pastoral vocacional específica es básica para la promoción de las vocaciones[5].

En esta línea, el Plan de Acción del Gobierno General 2003-2009, crea el Secretariado de pastoral vocacional, dentro de la prefectura de apostolado y en coordinación con la de formación, para impulsar en todas las estructuras pastorales la promoción vocacional claretiana. En consonancia, nuestro XIV Capítulo Provincial estableció como línea de acción en esta materia: “Por eso asumimos como prioridad de prioridades que todos los claretianos de México, trabajemos de manera seria y eficaz en la pastoral vocacional”. La primera actividad de esta línea de acción, ubica a la pastoral vocacional en la prefectura de apostolado, partiendo del principio que toda pastoral debe ser vocacional.

La PVC mantiene una estrecha relación con la prefectura de formación en cuanto que debe existir una línea coherente de criterios en la selección vocacional, en los procesos de discernimientos, en las orientaciones provinciales y congregacionales y , en este sentido el responsable de la PVC debe conocer las estructuras establecidas en el plan formativo, la gradualidad de los procesos de formación, las variables de perseverancia de los candidatos, los lineamentos eclesiales, congregacionales y provinciales al respecto, las orientaciones pedagógicas contemporáneas, las estrategias para promover las vocaciones a la vida religiosa misionera y los cauces de acogida vocacional.

Los superiores locales asumen, en el ámbito comunitario, la inmediata responsabilidad de la animación vocacional[6]

La coordinación de la PVC a nivel provincial es delegada en el Gobierno Provincial quien trabajará en asesoría y conexión con el resto del equipo de pastoral vocacional[7].

Este equipo se conforma con los encargados zonales y el nombramiento de encargados locales de la PVC, quienes de manera directa colaborarán con el Gobierno Provincial.

Se buscará animar desde el Gobierno Provincial – prefectura de apostolado, de forma estratégica, las distintas zonas geográficas y se acentuará el trabajo en aquellas que resulten más significativas en lo vocacional.

La economía de las actividades desarrolladas por los promotores provinciales de PVC, dependerán de la economía provincial y se nutrirá de las aportaciones de las comunidades, de donativos y de actividades vocacionales específicas.

El trabajo se organizará por regiones geográficas encomendando al encargado zonal la animación de estas zonas en corresponsabilidad con el Gobierno Provincial.

El Gobierno Provincial a través de la prefectura de apostolado se ocupará de definir el perfil del candidato a la vida congregacional, hará llegar oportunamente a cada claretiano, a todas las comunidades y a los equipos de laicos, los planes y programas correspondientes, coordinará su eventual evaluación, hará presencia personal, epistolar o por otros medios de comunicación en las comunidades para el cumplimiento de sus objetivos y promoverá el diálogo en todo lo que concierna a este fin.

No debemos dejar por supuesto que el primer responsable de animar esta tarea a nivel local es el superior respectivo, apoyando al encargado local, en caso de que no sea él, el buen funcionamiento de la PVC de su comunidad. Cuando el superior local sea el encargado puede delegar esta tarea en otro miembro designado por la comunidad con el consecuente apoyo en esta labor considerada “prioridad de prioridades”.

Objetivo general.

       Que los claretianos de México, en misión compartida, realicen una pastoral vocacional sistemática que proporcione candidat@s a la familia claretiana.

Objetivos específicos y líneas de acción.

  1. 1.Comunidad provincial

1.1.      Vivir con alegría nuestra vocación claretiana; pidiendo al Espíritu suscite nuevas vocaciones a la   familia claretiana por la fuerza de la Palabra y el testimonio misionero.

1.1.1.   Apoyar seria y formalmente la promoción vocacional en toda la Provincia claretiana de México y en cada comunidad.

  • Reestructurando el funcionamiento de la PVC provincial a través de una zonificación estratégica.
  • Impulsando la vocacionalización en todas nuestras estructuras pastorales.
  • Reelaborando el proyecto Claret-Provoca, precisando los objetivos y la evaluación.
  • Exigiendo a cada comunidad que diseñe un plan concreto para promover candidatos a nuestro estilo de vida.
  • Ofreciendo subsidios de acompañamiento vocacional.
  • Promover una formación efectiva y afectiva de los agentes de la familia claretiana, pudiendo ser una escuela formativa en la espiritualidad y mística misioneras.
  • Realizando encuentros periódicos de programación y coordinación entre los encargados zonales y el Superior Provincial y de los encargados zonales en su respectiva zona.
  • Evaluando periódicamente y actualizando el plan provincial de pastoral vocacional claretiana.

  1. 2.Comunidad local

2.1. Asumir como familia claretiana el protagonismo de testigos convocantes, convencidos que la comunidad local es fundamental en la pastoral vocacional.

2.1.1.                  Motivando, el superior, a los integrantes de su comunidad para que tengan una vivencia gozosa de su vocación misionera y se sientan interpelados a compartirla.

  • Apoyando al vocacionero local de su comunidad en las diversas actividades para promover la vocación claretiana.
  • Aprovechando los dinamismos internos de la vida comunitaria.
  • Promoviendo la formación permanente vocacional en la comunidad.

2.1.2.                  Recordando que cada claretiano debe vocacionalizar su labor apostólica como corresponsable de la pastoral vocacional claretiana.

  • Testimoniando la propia vocación en espacios juveniles.
  • Privilegiando la pastoral juvenil para promover la pastoral vocacional reanimando la propia vocación.
  • Vocacionalizando los espacios pastorales (homilías, pláticas pre-sacramentales, atención a enfermos, decanatos, reunión de grupos, animación de grupos misioneros, dirección espiritual, etc.) para dar a conocer la vocación claretiana.
  • Atendiendo a las personas interesadas en iniciar un proceso de discernimiento vocacional.

2.1.3.                  Desarrollando comunidades como lugares pedagógicos que ayude a los interesad@s en su discernimiento vocacional (despertar, clarificar y madurar) previo a la canalización de los candidatos a los encargados zonales y Consejo de formación.

  • Atendiendo amablemente a quiénes se acerquen a la comunidad con propósitos vocacionales.
  • Invitando a los candidatos a participar de nuestra vida fraterna: oración, comida, deporte, actividades apostólicas, etc.
  • Acompañando el proceso de discernimiento de los jóvenes y encauzarlos con los coordinadores de la PVC a su debido tiempo.
  • Ambientando vocacionalmente los espacios comunitarios y de atención a los feligreses de nuestras comunidades teniendo como mínimo el “rincón vocacional” en nuestros templos.

2.1.4.                  Programando la comunidad, una pastoral vocacional claretiana integrada a la pastoral de conjunto.

  • Integrando armónicamente en el plan apostólico local la dimensión vocacional, recordando que la pastoral vocacional es el elemento transversal de la pastoral eclesial –vocacionalización-
  • Promover una temática vocacional y claretiana en los distintos procesos catequético-formativos de la pastoral a todos sus niveles.

2.1.5.                  Privilegiando algunas efemérides eclesiales y congregacionales en cada comunidad, como espacios propicios para la propuesta vocacional claretiana.

  • Fiesta del aniversario de la fundación de la Congregación y de la Provincia.
  • Fiestas del padre Fundador y de los compatronos de la Congregación.
  • Fiesta de los mártires de Barbastro, de San Joaquín y de la familia claretiana.
  • Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.

2.2. Trabajar en misión compartida proponiendo a la comunidad cristiana, con claridad y entusiasmo, nuestro proyecto de vida misionera.

2.2.1. Formando y fortaleciendo equipos de PVC con laicos de nuestras comunidades y miembros de la familia claretiana: MCM, RMI y SSCC.

  • Promoviendo, donde no lo hay, el grupo de laicos y familia claretiana pro-vocaciones.
  • Realizando periódicamente encuentros de formación y actualización en pastoral vocacional.

3.         Agentes de pastoral vocacional claretiana

3.1.            Convocar, formar y capacitar equipos de pastoral vocacional con religiosos y laicos (RED VOCACIONAL), especialmente con miembros de la familia claretiana, para una promoción vocacional integra en comunión con instancias diocesanas.

3.1.1.   Integrando consagrados (as) y laicos (as) al trabajo vocacional a nivel provincial.

  • Integrando a la familia claretiana – claretianas, cordimarianas, seglares claretianos- en el trabajo vocacional.
  • Convocando a los colaboradores mas cercanos que muestren interés en esta labor, de acuerdo al perfil del promotor vocacional, para integrarlos a los equipos vocacionales.
  • Estableciendo contacto con equipos vocacionales de congregaciones femeninas en orden a colaborar conjuntamente.

3.1.2.   Programando con consagrados (as) y laicos especialmente de la familia claretiana, el trabajo de la comunidad local en favor de la PVC.

  • Seleccionando tiempos para la programación semestral de actividades y eventos.
  • Compartiendo personal y recursos para favorecer la integración del equipo optimizando esfuerzos y resultados.

3.1.3.   Integrándonos en el trabajo de CICLA y de la PV de la Diócesis en dónde tengamos presencia, fortaleciendo los lazos de comunión.

  • Conociendo y participando en las actividades vocacionales organizadas por las instancias diocesanas.
  • Participando en los encuentros de CICLA.

3.1.4.   Convocando a los agentes de pastoral vocacional claretiana, a reuniones y talleres de capacitación para un mejor desempeño de esta labor.

  • Ofreciendo sistemáticamente material reciente sobre PV.
  • Informando e invitando a participar en cursos y talleres que ofrezcan otras instancias.
  • Organizar un taller de capacitación de PVC para los agentes locales de familia claretiana.

3.1.5.   Sensibilizando a las familias sobre su responsabilidad en la educación y en la pastoral     vocacional de sus hijos.

  • Fortaleciendo la pastoral familiar para despertar en las familias la conciencia de su responsabilidad en la pastoral vocacional.
  • Visitando y acompañando a las familias en el proceso de discernimiento de su hijo.
  • Difundiendo los calendarios vocacionales entre las familias de nuestras comunidades.
  • Elaborar material sencillo que provoque la participación familiar en la vocación de los hijos.

4.         Candidatos

4.1. Detectar la idoneidad y clarificar las motivaciones vocacionales en la primera etapa de selección.

4.1.1.      Desarrollando un proceso de acompañamiento personalizado con los candidatos respetando tiempos y espacios adecuados.

  • Implementar en el proceso de seguimiento los candidatos el proyecto de la fragua.
  • Fortalecer la relación con las familias de los candidatos.

4.1.2.      Descubriendo las motivaciones conscientes e inconscientes que llevan a los candi-datos a solicitar el ingreso.

  • Valerse de las técnicas de entrevista y material adecuado que facilite la captación de motivaciones del candidato.
  • Experiencias misioneras, en tiempos ordinarios y extraordinarios, que nos permitan conocer mejor al joven.

4.2.Orientar desde el carisma claretiano un trato íntimo con el Señor para abrirse a su gracia en un diálogo recogido y fecundo que de respuesta a las interrogantes del mundo de hoy.

4.2.1.      Pidiendo a los candidatos en proceso de discernimiento, un clima de silencio y oración para escuchar la voz de Dios.

  • Exigir un tiempo a la oración personal y frecuencia de los sacramentos.
  • Participar en algún momento de oración litúrgica de la comunidad claretiana cercana.
  • Valorar el silencio como medio favorable para interiorizar y encontrarse con Dios.

4.2.2.      Presentando el don de seguir a Cristo, misionero del Padre, en comunidad de vida apostólica.

  • Participar en retiros espirituales que subrayen a Jesús como el Hijo enviado del Padre.
  • Profundizar en el material vocacional que resalte la dimensión cristológica del llamamiento.

4.2.3.      Conduciéndolos a la lectura vocacional y asidua de la Palabra de Dios que ilumina nuestros pasos y nos hace descubrir su voluntad.

  • Iniciación en la lectura vocacional de la Sagrada Escritura, valiéndose de la lectio divina, como servidores de la palabra.
  • Proporcionar el material bíblico (diario), como herramienta de crecimiento espiritual que la misma Congregación nos proporciona.

4.2.4.      Presentando a María como fiel oyente de la Palabra, Madre, Maestra y Formadora de discípulos y misioneros.

  • Motivar a los jóvenes para rezar el rosario en clave vocacional.
  • Hacer una lectura mariana de la biografía del padre Claret, presentando a María como fiel oyente y servidora de la palabra.

4.2.5.      Iluminando los diferentes procesos personales con la experiencia vocacional de Claret.

  • Ofrecer rasgos sobresalientes de la vida del padre Fundador.
  • Evocar y aplicar la respuesta vocacional del padre Claret.

4.2.6.      Fomentando el contacto y una actitud crítica con la realidad del mundo en que vivimos.

  • Participándoles de los desafíos que presenta el mundo a los evangelizadores.
  • Proponer como temas de reflexión la justicia y paz e integridad de la creación (JPIC).
  • Ofrecer instrumentos para despertar una visión ubicada y realista del mundo actual.
  • Sensibilizándoles frente a las necesidades de los más pobres.

4.3.Mantener un buen nivel de exigencia a la hora de seleccionar a los candidatos basados en el perfil del misionero claretiano que promovemos.

4.3.1.      Siendo cuidadosos en la selección vocacional procurando elevar la calidad de nuestra vida misionera.

  • Respetar los criterios de selección que se disponen a nivel congregacional y provincial.

4.3.2.      Exigiendo exámenes médicos previos al ingreso.

  • Certificado médico general y de laboratorio: inmunodeficiencia adquirida, EGO, biometría hemática, química sanguínea QS (glucosa en sangre), reacciones febriles,   etc

4.3.3.      Valiéndose de pruebas psicológicas que permitan dar un diagnóstico y un pronóstico de cómo se encuentra el sujeto en su vida psíquica.

Pruebas proyectivas y de personalidad: Vgr Rochards, MPI II, IQ, etc.

Este Plan de pastoral vocacional claretiana se presentó en su versión original en el encuentro de responsables de la PVC en México, celebrado en Morelia, Mich. del 17 al 21 de diciembre del 2007, siendo esta versión el fruto de su evaluación y su actualización.

Apéndice II

PLAN SISTEMÁTICO DE INICIACION APOSTÓLICA (PSIA)

Objetivo general:

Que en el contexto de la Provincia de México, los formandos experimenten práctica y gradualmente la misión claretiana hoy, según sus exigencias, opciones y destinatarios preferenciales (PGF 239).

1. PRÁCTICAS DE SERVICIO MISIONERO ORDINARIO

Entendemos por prácticas de servicio misionero ordinario, aquellas experiencias apostólicas que van ejercitando a los formandos en las técnicas y métodos de la pastoral a lo largo de todo su proceso de formación inicial. Regularmente se tienen estas prácticas en los días del “fin de semana”.

1.1. Pastoral vocacional claretiana (PVC), “aspirantes en familia” (PAF) y etapa de acogida vocacional

Los candidatos admitidos en estos procesos normalmente no realizan prácticas apostólicas directas. El interés principal para con ellos es de un proceso intenso de “catequización”.

Se procurará allegarles textos catequéticos y de iniciación en la espiritualidad misionera.

En la medida de lo posible se les integrará como “un participante más” en algún grupo juvenil o comunidad cristiana.

Pueden procurarse experiencias esporádicas de sensibilización en asilos de huérfanos y de ancianos.

Esto no obsta para desarrollar otras iniciativas de acuerdo al proceso de maduración vocacional y apostólica ya tenida por los candidatos desde las comunidades de las que provienen.

1.2. Aspirantes en familia, acogida vocacional y curso propedéutico

Durante estas modalidades de acogida vocacional no se exige el desarrollo de ninguna tarea apostólica. Sin embargo, se procurará la integración a un grupo juvenil y a la comunidad eclesial de la que provienen o donde vivan.

De acuerdo a un programa, durante el tiempo de semana santa-pascua se organizará con todos en grupo una experiencia extraordinaria de “misión” en plan de vivencia, enriquecimiento y sensibilización, con intenciones de discernimiento y maduración del propio llamado vocacional.

1.3. Aspirantado (1° y 2° de filosofía, o de bienio teológico-pastoral para los hermanos)

Esta es la primera etapa en que los formandos, viviendo ya en comunidad claretiana, son introducidos en un proceso de práctica apostólica, colaborando en procesos pastorales de forma sistemática y acompañada. Según sus capacidades y experiencia, durante esta etapa se procurará comprometerlos en:

  1. a)Coordinación de procesos de catequesis infantil (formación de catequistas).
  2. b)Catequesis de grupos juveniles.

1.4. Postulantado. (3° de filosofía)

Durante esta etapa de preparación para el noviciado, se procurará que los postulantes tengan experiencias temporales de sensibilización en ambientes de pobreza y marginación. No se trata de dar seguimiento estable a proyectos pastorales sino de participación, durante dos o tres meses, en experiencias de atención a: sordos, ciegos, otros discapacitados, drogadictos, enfermos psiquiátricos, reclusorio, ambientes de prostitución, etc.

1.5. Noviciado

Según el proyecto del noviciado de Guatemala, durante el año de probación, los novicios tendrán experiencias de “práctica de la misericordia”, especialmente en asilos. En lo posible también colaborarán en algunos servicios catequéticos, de pastoral juvenil y familiar.

1.6. Misioneros en formación

Los estudiantes de esta etapa centrarán su atención en las siguientes tareas:

a) 1° y 2° de teología (o de especialización para los hermanos).

Seguimiento-coordinación de procesos de “pastoral de conjunto” en ambientes parroquiales, especialmente en grupos de: coordinación de catequesis, pastoral juvenil y vocacional, Comunidades de base o grupos análogos, atención a movimientos apostólicos, etc.

b) 3° y 4° de teología.

Aquí se ubicará la etapa de “especialización apostólica”. Durante ella se elige el área apostólica más acorde con las inclinaciones y aptitudes del formando, en consonancia con las necesidades de la Provincia y en diálogo con los superiores respectivos. Entre otras, pueden abordarse procesos en: pastoral juvenil vocacional (P.J.V.) y/o pastoral vocacional claretiana (P.V.C.), animación de la vida consagrada, pastoral indígena en “la urbe”, sordos, medios de comunicación social, pastoral universitaria, misiones populares renovadas, etc.

2. EXPERIENCIAS MISIONERAS EXTRAORDINARIAS.

2.1. Durante los tiempos de vacaciones escolares (semana santa-pascua, verano, navidad…).

A lo largo de todos los años de la formación inicial, se procurarán experiencias de trabajo extraordinario en nuestras comunidades de “iglesias en formación” y, en algunos casos, aún en comunidades de este tipo no atendidas por claretianos. Los sujetos preferenciales de estas experiencias son los indígenas, campesinos y grupos marginados de zonas suburbanas.

2.2. Durante el año de ECA (experiencia comunitario-apostólica).

Se realizará después del segundo año de teología, interrumpiendo los estudios y procurando al formando, experiencias en comunidades y tareas apostólicas prioritarias de la Provincia.

Se estructurará de acuerdo al Plan de esta etapa señalado en el PFM y al proyecto pastoral de la comunidad en donde se realice dicha experiencia.

3. SINTESIS PASTORAL

Se procurará que antes de finalizar el ciclo institucional, los formandos elaboren por escrito una “Síntesis” evaluativa y proyectiva de su proceso pastoral.

En base a ella se suscitará un diálogo con los formadores y el Gobierno Provincial, para planear su futura inserción plena en la vida ordinaria de la Provincia.

En relación a la formación continua nos proponemos promover decididamente los elementos básicos (PAGP 7.2):

a) Realizando cada claretiano de la Provincia su historial médico: físico y psicológico.

b) Ofreciendo a la Provincia subsidios que abarquen las dimensiones básicas de los misioneros.

c) Sacar más partido de las especializaciones con las que contamos

d) Promover que los miembros de la Provincia que se encuentran entre los 40 y 65 años, participen en la experiencia de reiniciación claretiana llamada “la fragua”, y que los que no han visitado los lugares claretianos lo puedan hacer en el programa llamado “encuentro con Claret”.

e) Cuidar con mayor esmero el acompañamiento a los hermanos mayores y a los enfermos, que se encuentran en la casa de recuperación provincial “Marcelino Gallardo”

Apéndice III

LA REALIDAD DE LOS FUTUROS MISIONEROS

Como cualquier plan de formación para nuestros seminaristas, metodológicamente, habría de partir de una pregunta inicial: ¿Qué tipo de misioneros claretianos queremos formar? La formación es un proceso dirigido hacia la construcción de determinados sujetos, que en este caso serían los agentes que requerirán nuestra Iglesia y nuestro país. Por supuesto que el Seminario no forma a partir de cero, sino que presupone una formación previa. Por tanto, también nos preguntamos: ¿Qué vocaciones nos están llegando? Esto nos remite a otro interrogante: ¿Cómo será el México que van a encontrar en los primeros años de su sacerdocio, quienes están entrando ahora al seminario? Obviamente también hay otras preguntas colaterales: ¿En qué Provincia se van a mover, con qué recursos y limitaciones? ¿Qué tipo de Iglesia los condicionará? ¿Qué relectura hace hoy la Congregación de nuestro propio Carisma en la Iglesia? ¿Cuál es la actuación que corresponde a los cristianos y religiosos en el momento actual?, etc.

            Si aceptamos este planteamiento inicial, se impone partir de un análisis de realidad fundamentado y profundo, sin que esto implique un rigor científico. No necesitamos de momento análisis coyunturales, de corta duración –si bien no se descartan y se recomiendan hacerse periódicamente-, sino más bien de un análisis estructural, es decir, que refleje la estructura y composición de los diversos sujetos, y que de preferencia, sea prospectivo, de modo que nos facilite prever el futuro próximo, con la provisionalidad que tiene toda realidad nacional. Como toda percepción, nuestra visión de la realidad está hecha desde determinada perspectiva (“la vista de un punto cualquiera es siempre un punto de vista”). Como creyentes, miramos la realidad con los ojos de Dios, es decir, desde los pobres y sufrientes, que además, es desde dónde menos riesgos hay de desfigurar el análisis, pues no requiere de justificaciones de la realidad imperante. Por supuesto que la realidad mexicana estará también condicionada por la realidad latinoamericana y mundial, de modo que se habrá de partir de este contexto más amplio.[8]

  1. 1.El modelo económico dominante y su crisis
  1. a)La economía mundial está actualmente sobredeterminada por el modelo de globalización neoliberal, el cual es hegemónico, imperialista y totalizador.

La economía política no es una ciencia “dura”, es decir, una episteme cuyos resultados son indubitables, precisos y sin alternativas (como serían las matemáticas, la física o la química). Se parece más a un arte para organizar toda la colectividad, tomando en cuenta los principales factores condicionantes. Los economistas, pues, organizarán una sociedad según los objetivos que les indiquen las fuerzas políticas preponderantes: o bien la maximalización de las ganancias por unos cuantos, o bien la satisfacción de las necesidades básicas de las mayorías. Por lo tanto, la economía dependerá, en última instancia, de la correlación de fuerzas políticas existentes en la sociedad en cuestión.

Hacia finales del siglo XX, coexistían en el mundo dos sistemas excluyentes –el Capitalismo y el Socialismo-, que rivalizaban en organizar el Planeta de acuerdo a su respectiva ideología (la “guerra fría”). Ya a principios del siglo pasado -con la fuerte recesión que trajo consigo el crack bursátil de 1929-, dentro del capitalismo mismo se fraguó la salida sugerida por Keynes, es decir, que los gobiernos organizaran intensa obra pública para dar dinero a la población y que ésta pudiera gastar, lo cual dinamizó la economía. Con este modelo surgieron en Latinoamérica los gobiernos propiamente “populistas”, que entonces tuvieron bastante éxito y lograron crear fuentes de trabajo, buenos salarios, prestaciones, movilidad social y la formación de una clase media consumista. En México se fraguó entonces (1936-1968) el llamado “milagro mexicano”, de reconocimiento mundial, cuyo modelo se conoce como “desarrollo estabilizador”, el cual posibilitó, a la vez, crecimiento económico, estabilidad de precios y salarios, y control de la inflación.

Con la caída del Muro de Berlín y del llamado “socialismo real”, hacia la década de los ochentas del siglo pasado, se fue imponiendo otro modelo económico: el llamado neoliberalismo, aspirando a ser un modelo global e integral. Se proclama “científico”, “moderno”. Los conductores de este modelo son las grandes corporaciones trasnacionales, que se sobreponen a los gobiernos mismos. Se basa en el libre mercado, sin frenos ni restricciones, con la suposición de que una “mano invisible” regulará automáticamente los procesos económicos, traduciéndose en el bien común de todos.

Para lograr sus objetivos, se realizan tratados comerciales, para abolir cualquier proteccionismo, con el argumento que en un mundo global, tales restricciones resultan rémoras. Juzgando de “ineficaces” a los gobiernos calificados de “populistas”, promueven la privatización, no sólo de las empresas paraestatales, sino de todos los servicios públicos (agua, medio ambiente, basura, turismo, seguridad social, educación, etc., etc.), y tratan de controlar los recursos naturales, principalmente el agua y los energéticos. Con esto, se despoja a los estados de sus decisiones en la macroeconomía, las cuales quedan a merced de instituciones financieras mundiales, tales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, etc. Dado que lo que se busca es la mayor ganancia, los grandes capitales no se invierten en empresas productivas, sino que prefieren dedicarse a la especulación financiera, produciendo enormes crisis. Ya que dicha especulación financiera parece menos riesgosa y de mayores ganancias que la producción de bienes, se invierte menos, con lo que disminuyen los bienes básicos en circulación, aumentando tan sólo aquellos productos dirigidos a las clases medias consumistas.

Por supuesto que no todo en el neoliberalismo es negativo. Hay que reconocer que con este modelo se encontraron varias formas de hacer ahorros; aunque al mismo tiempo, se fraguaron gigantescos emporios financieros. Dado que la libertad de mercado trae consigo otras libertades, de alguna manera el modelo promueve la justicia, los derechos humanos, la democracia, el desarrollo, la gobernabilidad, la ciudadanía, el “estado de derecho”, etc.; pero tan sólo en la medida que tales valores le resulten funcionales. El imperialismo económico, pues, ha ido de la mano del militarismo y de la violación de los derechos humanos, pretextando luchar contra el terrorismo. El mundo gasta en armamento medio billón de dólares anuales. Estados Unidos tiene bases militares en 135 países, y se reserva prácticamente el monopolio mundial de la violencia militar. Podemos, pues, decir, que el modelo económico se implanta con la fuerza de las armas, y si no bastaran éstas, las grandes cadenas y agencias noticiosas, especialmente televisivas, se encargarán de moldear la opinión pública internacional.

b) Este modelo ha ido entrando en crisis, que se irá agudizando más, pues:

  • funciona sobre la base de una gran disputa entre los poderosos: una guerra económica, financiera y tecnológica,
  • ha debilitado el derecho internacional, por lo que avanza salvajemente y sin control,
  • ha agravado las problemáticas de muerte, pobreza, desigualdad y exclusión para las grandes mayorías…, así como formas nuevas de control,
  • ha acelerado la conflictividad, el uso de la fuerza y las violaciones a los Derechos Humanos,
  • no puede frenar la devastación de recursos naturales y los daños irreversibles a la naturaleza,
  • requiere de imponerse con el respaldo del creciente armamentismo y militarización, propiciando que la privatización del gran negocio de las armas se convierta en el gran negocio de las guerras y violencias,
  • ha debilitado la fuerza vital de las naciones, culturas, tradiciones religiosas y de los más elementales principios éticos y morales.[9]

Ante el desprestigio del modelo neoliberal, en Latinoamérica, la mayoría de los Gobiernos parecen irse alejando de él, al menos de sus formas más radicales. Lula en Brasil, Cristina Kirchner en Argentina y Bachelet en Chile, Tavaré Vázquez en Uruguay, pese a que aceptan en lo fundamental el neoliberalismo, se han esforzado en mitigarlo, con reformas sociales significativas. Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Raúl Castro en Cuba, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua, pese a sus discursos radicales, tampoco han logrado salirse del modelo. Por otra parte, la recesión de Estados Unidos y la prolongada guerra de Irak han debilitado su influencia, de modo que es previsible que los Demócratas alcancen el Gobierno y moderen un poco más los planteamientos radicales. Algunos analistas piensan que estamos entrando en una crisis histórica mundial. El factor geopolítico revela que la hegemonía estadounidense podría ir menguando. Europa se consolida económicamente y marca su influencia mundial, especialmente en África. China e India, junto con Japón, son un centro indudable en Asia. Brasil e Indonesia son economías emergentes. Los países árabes, con su petróleo, tienden a mantenerse como bloque.

  1. 2.La realidad nacional

Respecto a las desigualdades que genera el modelo, las cifras siguientes ilustran fehacientemente el caso mexicano: la mitad de la población no satisface suficientemente sus necesidades, y un 23% de los mexicanos vive en extrema pobreza, es decir, no ganan ni dos dólares diarios para conseguir los mínimos necesarios para una supervivencia sana. Al mismo tiempo, la riqueza de cinco magnates mexicanos supera con 10 mil millones de dólares a todo lo que tienen juntos ese 23% de los pobres mexicanos. El 10% de la población más acaudalada del país concentra una porción de ingreso equivalente al del 70% de los hogares mexicanos. La pobreza –unida a las presiones consumistas de la publicidad y al alcohol y la droga- han hecho crecer la violencia, tanto la de los cárteles mismos, como la violencia callejera, trayendo una gran inseguridad entre la población.

Quienes han tenido mayor lucidez en denunciar la inviabilidad de este modelo, han sido, curiosamente, los pueblos más excluidos. Desde su cultura ancestral -de mayor apego a la naturaleza y al cuidado de los recursos naturales y la siembra del propio alimento, el intercambio de bienes y servicios, etc.-, los indígenas muestran formas organizativas multiseculares, que ahora resultan modelo para el desarrollo autosustentable propuesto como alternativa.

La soberanía nacional. Supuesta la condición actual de globalización -ningún país se basta a sí mismo, pues todos somos interdependientes-, un país soberano sería aquel que puede satisfacer autónomamente todas sus necesidades. Nuestra vinculación orgánica con la economía estadounidense es explicable, dada nuestra gran frontera con aquel país. Sin embargo, nos hemos excedido en concesiones. Basten estos ejemplos:

  • La dependencia alimentaria.- Con el TLCAN nos hemos hecho dependemos del extranjero para los cereales y alimentos básicos; mientras la gran industria alimentaria mexicana exporta alimentos suntuarios. Es decir, nuestro estómago está hipotecado a nuestro “buen comportamiento” político.
  • Nuestras reservas petroleras.- Estamos sufriendo la embestida de las grandes trasnacionales de energéticos para garantizarle al vecino del Norte el flujo de petróleo.
  • El flujo migratorio.- Cada año han estado pasando al otro lado de la frontera unos 400,000 mexicanos, los cuales envían sus remesas a sus pueblos de origen. Es decir, dependemos de Estados Unidos para resolver el problema del desempleo y de la extrema pobreza, así como de la fuente de divisas que aportan los emigrados. Ahora, con el muro y el cambio de la política antimigratoria de Estados Unidos seguramente seremos afectados.
  • La política exterior.- Hace años México tuvo una política exterior independiente, y apoyaba a otros países con la “doctrina Estrada”: el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos. Ahora hemos perdido aquella soberanía diplomática y política. Con tratados y negociaciones ocultas nos hemos comprometido a combatir el narcotráfico y nos plegamos a las directrices del Norte en el combate a la contrainsurgencia, pretextando un supuesto terrorismo.
  • Soberanía militar.- El Ejército Mexicano debiera ser el mejor garante de nuestra independencia nacional. Es verdad que ante el poderío militar de nuestro vecino del Norte, resulta claramente insuficiente. Sin embargo, nuestro ejército cuenta con un presupuesto demasiado generoso, y se prepara recibir apoyos económicos de Estados Unidos (Plan Mérida), supuestamente para combatir el narcotráfico y el terrorismo. Esto hace sospechar que tenemos un “ejército de ocupación”, que tutela, ante todo, los intereses norteamericanos contra cualquier conato de contrainsurgencia que pudiera amenazar la seguridad nacional… de los Estados Unidos.
  1. 4.La reforma del Estado

A veces identificamos “estado” con “gobierno” o con “nación”. “Estado” es un pacto social, en el que los diversos actores políticos acuerdan –o imponen- determinada manera de relacionarse para evitar confrontaciones violentas. Incluye un marco legal y formas de administración pública. El “gobierno”, en cambio, es el aparato administrativo y los poderes instituidos para el ejercicio de la conducción, y la “nación” hace referencia a lo étnico cultural.

En nuestra historia como nación, hemos tenido algunos “estados”, que han significado los grandes hitos de nuestra vida social. El primer pacto social se dio después de la Independencia, en medio del conflicto entre españoles peninsulares y criollos.[10] En él se organizó el régimen republicano, siendo la religión católica la única reconocida y se abolieron las “castas”. El segundo pacto se plasmó en las leyes de Reforma, en 1857, después del conflicto entre conservadores y liberales. El tercer pacto se dio después de la Revolución Mexicana, en la Constitución de 1917, después del conflicto entre la oligarquía porfiriana y los diversos grupos revolucionarios. Con Lázaro Cárdenas este Estado revolucionario toma cuerpo, en beneficio de la burguesía nacionalista en alianza con los sectores populares. Fue de este pacto que salió el Partido Revolucionario Institucional. Llevamos, pues, más de un siglo con esta Constitución, sostenida en la mayor parte de tiempo por la hegemonía de dicho Partido, en el poder por más de 70 años. El modelo económico funcionó, al menos hasta 1968, con Díaz Ordaz. El descontento de las clases medias durante dicho sexenio expresó la necesidad de algunas adecuaciones.

Los Gobiernos neoliberales, a partir del sexenio de Miguel de la Madrid, trataron de ir modificando dicho pacto, mediante parches y enmiendas a la Constitución, al punto que tales modificaciones hicieron perder la coherencia y unidad de la Carta Magna. El deterioro del PRI en el poder, debido a sus características de fraude electoral, caudillismo y corrupción, fue ocasión del ascenso al Gobierno del Partido de Acción Nacional, de cuño conservador y con ideas claramente neoliberales. La tarea histórica esperada del Gobierno de Vicente Fox había sido la transición democrática, la cual quedó frustrada. Ahora es patente la alianza entre el PRI y el PAN, con la herencia de antiguos vicios. Felipe Calderón llegó débil, cuestionado por grandes sectores con motivo de la limpieza electoral. Tuvo, por tanto, que apoyarse en los llamados “poderes fácticos” -el ejército, las poderosas familias de empresarios, las televisoras y la Iglesia-, aparte de plegarse a los lineamientos norteamericanos, a los que México y Colombia son los únicos países del subcontinente que los siguen sin replicar. Otro poder real es el crimen organizado, contra el cual se lanzó el Presidente, cosa que le hace verse militarista y partidario de gobierno fuerte.

La transición democrática. En estos años se ha dado un indudable avance democrático.

Es verdad que los resultados de las elecciones todavía no alcanzan suficiente credibilidad; pero se van aplicando mecanismos para organizar las elecciones cada vez mejor. Se ha avanzado en la autonomía de los Poderes de la Unión, así como en los derechos humanos; aunque aún falte mucho por hacer. Otro tanto puede decirse acerca de la libertad de expresión y de la transparencia administrativa. Por el contrario, la democracia partidista se está desacreditando por la corrupción, la ambición, el oportunismo y la poca fidelidad a la ideología que lo identifique. Ante esto, en la sociedad civil emergen movimientos sociales que van creciendo en creatividad y experiencia, exigiendo nuevas formas organizativas.

Se vive, pues, una profunda crisis del estado corporativo, implementado por el PRI, la cual afecta a sus instituciones y su régimen político de representatividad y de gobierno. Grandes sectores de la población desconfía de ellas; pero al mismo tiempo, los movimientos sociales han venido consolidando diversas dinámicas y diferencias identitarias. En una palabra, este Estado no puede ya ni conducir ni representar la dinámica y perfil de la sociedad mexicana. Todo indica la necesidad de rediseñar un gran Proyecto Nacional; aunque se está dando una fuerte disputa por definir las reformas que habría que hacerle al nuevo Estado, lo cual alcanza a concepciones alternativas y escenarios para la propia nación mexicana, definida ya como “pluricultural”.

El escenario previsible para un futuro próximo es el de confrontaciones intensas entre estos dos modelos.La disputa de Proyectos de Nación explica buena parte de las estrategias y reacomodos políticos. El modelo neoliberal tratará de reformularse mediante una clase política reciclada, en aras de mantener y consolidar sus viejos rasgos, privilegios y habilidades (represión y cooptación, autoritarismo y corrupciones; aunque con un nuevo discurso políticamente correcto con el que se encubran las violaciones a los derechos humanos….). La novedad de los gobiernos panistas, a diferencia de los priístas, es su interés por vincular a la Iglesia Católica, mediante donativos y la aplicación de legislaciones al gusto de ésta.

La oposición real a dicho proyecto tendrá como tarea histórica diseñar un proyecto alternativo, realista y viable, probablemente mediante reformas paulatinas. Es la Izquierda quien plantea ese cambio de modelo económico y la reforma del Estado. Pese a que en las elecciones del 2006 casi la mitad de los votantes prefirieron esta alternativa, ahora está sumida en una profunda crisis. Nuestra Izquierda revela primitivismo, oportunismos y falta de liderazgos. Se encuentra debilitada y escindida, entre el liderazgo carismático de Andrés Manuel López Obrador, de cuño neopopulista de masas, y la fracción parlamentaria, más dispuesta a las negociaciones y arreglos en aras del gobierno. Existen, además, varios movimientos sociales y grupos armados al margen de dichas organizaciones políticas, las cuales reclaman mayor radicalidad. De recomponerse una Izquierda más moderna, se podría esperar de su triunfo un Gobierno menos dócil al extranjero -al modo de lo que sucede entre los países del Pacto Andino-, y una política social más justa.

Esta polarización política e ideológica se manifiesta en diversas coyunturas, tales como ahora sucede en torno a la reforma energética. De no llegarse a acuerdos mínimos de convivencia mediante un nuevo pacto social, puede preverse un crecimiento de la violencia y desórdenes incontenibles, lo cual daría pie a la represión y a la tentación de un Gobierno fuerte y autoritario, que más bien postergaría, la inconformidad. Pero las fuerzas de cambio volverán a manifestarse, tarde o temprano, y con mayor violencia.

  1. 5.Crisis de valores

La realidad sociopolítica y la polarización anterior tienen forzosamente que reflejarse a nivel ideológico. La globalización económica va aparejada con una globalización cultural, la cual, en su fragmentación de retazos de tradiciones culturales, lleva consigo valores éticos diversos a los de nuestra tradición. Van abriéndose así nuevos sistemas de valores, más o menos fundamentados, que obligarán al Estado a una mayor tolerancia. Los jóvenes son quienes mejor encarnan dichos valores.

  1. 6.Desafíos para la Iglesia

Con la situación cultural de la modernidad tardía, se ha venido modificando la realidad social del campo religioso mexicano. Algunos de estos cambios parecen irreversibles, y la Iglesia tiene que reconocerlo, como condición para cumplir con su misión evangelizadora:

  1. 1.El proceso de secularización ha ido avanzando, si bien con modalidades diferentes a las que preveían los clásicos de la sociología: el pueblo, en su mayoría, no ha dejado de creer en los valores religiosos; pero sí de practicar y de identificarse con una institución eclesial grande y anónima.
  2. 2.La religiosidad popular se va modificando, en la medida que lo hace la comunidad tradicional campesina, y a veces se refuncionaliza en los grupos pentecostales. Las masas suburbanas, descuidadas de la pastoral de la Iglesia, ante la precariedad de la vida, tienden a formas mágicas, fuera del control eclesiástico (la Santa Muerte).
  3. 3.Se ha transitado, de una situación de monopolio religioso católico, a otra de pluralismo religioso, lo cual implica actitudes de tolerancia y respeto.
  4. 4.En la concepción religiosa del Estado, México se ha debatido entre el modelo de Estado confesional, que se tuvo anterior y el Estado liberal, con una concepción de laicismo de tipo jacobino, anticlerical. Ahora parece que estamos transitando hacia un nuevo modelo de Estado laico, que tutelaría las diversidades religiosas o de concepciones del mundo, reconociendo así el pluralismo realmente existente.
  5. 5.Todo esto implica para la Iglesia una nueva pastoral, que ya no dependa del aparato gubernamental para marcar a toda la población sus directrices, sino que las proponga directamente a sola su feligresía.
  6. 6.El posicionamiento político de las cúpulas jerárquicas, como actores sociales, representa para la Iglesia, a la vez, una oportunidad y un desafío. Ahora su voz puede ser proclamada a través de los mass-media y hacerse oír por un auditorio mayor. Se esperaría que esta oportunidad se aproveche para proclamar el evangelio de manera profética. Sin embargo, con frecuencia la participación pública de algunos obispos los reduce a la misma categoría de otros actores políticos: al subirse al estrado público debieran prever que se les tratará igual a de los demás actores, pues en un mundo secularizado ya las investiduras dejan de contar. Muchas veces se echa de menos en ellos un discurso religioso o moral, pues da la impresión de un apoyo acrítico a las políticas del grupo gobernante.
  7. 7.La realidad de pobreza y opresión en que viven las mayorías de los mexicanos hace sentir con mayor viveza que algunos años atrás, la “opción por los pobres” y por el modelo económico político que mejor garantice sus intereses. Esto, obviamente, significará una mengua de los apoyos que brindan los “poderes fácticos” (políticos de derecha, TV, empresarios… y hasta las narcolimosnas del crimen organizado).
  8. 8.La difusión de valores ético-morales diferentes a los que promueve el Magisterio; pero que muchos sectores de la población acepta honestamente, obliga a respetar esas concepciones morales. Más que condenas, pareciera que lo que se pide sea mayor comprensión.
  9. 9.La identificación que manifiesta un sector de la cúpula eclesial con el Partido en el poder resta credibilidad a su palabra. Pone a muchos católicos en un predicamento absurdo: oponerse al modelo económico político imperante significa oponerse a la Iglesia toda, al Evangelio y a Dios.
  10. 10.Hace falta una profecía al interior de la Iglesia, que sería el espacio más exigido a los religiosos y que también se nos pedía a los claretianos.
  11. 11.De la respuesta a estas realidades dependerá la viabilidad y la credibilidad que siga teniendo el cristianismo en un amplio sector de la población.

La realidad juvenil

Ser joven en México es casi sinónimo de exclusión social. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), durante el año 2000 había en el país 33,613,437 jóvenes entre los 12 y los 29 años de edad, es decir, el 34.5% de la población total. De ellos, cerca de 14 millones no asistía a la escuela (más de 6 millones no había cursado ningún año de educación posprimaria). El empleo ha sido una experiencia conocida para la mayoría de las y los jóvenes, ya que el 64.7% indica que ha trabajado alguna vez en su vida y otro 10% ha realizado actividades laborales no remuneradas. El tiempo que tardan para emplearse va en relación inversa a la edad: el 50% de jóvenes entre 12 y 19 años tardó menos de un año en conseguir empleo mientras que el 17% de jóvenes entre 20 y 25 años tardó cuatro años o más. Hay 15 millones de jóvenes desempleados, 8 de ellos no estudian ni trabajan (sobre todo muchachas). 15.5 millones (el 60% de las y los jóvenes) no cuenta con servicio médico que les preste atención regular, ya que la mayoría pierde el derecho a la seguridad social que adquieren a través de sus padres, en tanto no demuestren que siguen estudiando. Casi la mitad de los jóvenes vive en ciudades con más de 100,000 habitantes.[11] En las barriadas son extorsionados por la policía, simplemente por la sospecha debida a su atuendo, por lo que constituyen un buen negocio. Esta situación es la misma de la mayoría de los países latinoamericanos.[i]

            Muchos de estos jóvenes de ambientes empobrecidos tuvieron que dejar sus hogares obligados por las circunstancias: cuando los hijos fueron creciendo, la pequeña vivienda resulta insuficiente para una familia. En este ambiente, los esposos procuran que sus hijos estén el mayor tiempo posible en la calle, a fin de procurarse algo de intimidad. A lo mejor el padre ya desapareció y la madre sale a trabajar lejos. Los jóvenes estorban, gastan mucho y no aportan nada, ni siquiera ayudan a sus hermanas con el trabajo doméstico. Hay formas de expulsión del muchacho del recinto familiar, al menos durante el día, de modo que algunos llegan a vivir prácticamente en la calle (los “niños de la calle”). En esas circunstancias, el muchacho es empujado a buscar fuera una familia sustituta -la banda”-, base del pandillerismo urbano actual.[12]

Quienes encarnan mejor los valores del tiempo son los jóvenes. Los científicos sociales ven al joven como producto de su tiempo, como resultado de la interacción de los procesos de desarrollo biológico, mental y social; pero también de las tendencias socioeconómicas y las influencias culturales: “La juventud aparece como una ‘construcción cultural’ relativa en el tiempo y en el espacio. Cada sociedad organiza la transición de la infancia a la vida adulta, aunque las formas y contenidos de esta transición son enormemente variables”. [13] La juventud, pues, es una condición de vida determinada fuertemente por el contexto sociocultural de la respectiva sociedad, de ahí la importancia que cobra el factor generacional para caracterizar a los jóvenes de cierto período.

Por supuesto que no todos los jóvenes presentan la misma sicología; aunque participen de ciertos rasgos comunes a su generación. Podemos distinguir distintos tipos de jóvenes, ya que no todos reaccionan de la misma manera a los condicionamientos sociopolíticos presentados. A modo de ejemplo, tenemos el estudio realizado en 1999 por la Fundación Santa María sobre la juventud española.[14] Ellos distinguieron cinco tipos de jóvenes, que también los encontramos en México, si bien su porcentaje varía mucho respecto a la sociedad española:

  1. a)El grupo anti-institucional, caracterizado por el vandalismo callejero, con postura inconformista y comportamientos arriesgados y aventureros, aunque de ello se produzcan efectos negativos sobre los demás (5%).
  2. b)El grupo libredisfrutador, también inconformista e anti-institucional; pero que renuncia a la violencia física y viven para la fiesta y el espectáculo (24,68%).
  3. c)El grupo institucional e ilustrado, el más numeroso e integrado socialmente. Viven contentos, estables, centrados. Asumen las estructuras y dinamismos de la sociedad y se sienten del lado de los vencedores (29,67%).
  4. d)El grupo altruista/comprometido, también integrado socialmente, con matiz religioso. También adoptan una actitud crítica ante la realidad social; aunque expuestos a ser “flor de un día”, por sus reticencias ante militancias estrictas (12,22%).
  5. e)El grupo retraído social, libres de gran parte de los estímulos que mueven el mundo juvenil. No son amantes de novedades, ni de salir con amigos, ni aspiran a sensaciones inéditas, ni se obsesionan por el éxito laboral o la acumulación del dinero (28,3%).

Para algunos especialistas, la generación que nació en los ochentas, la llamada “Generación del Milenio”, es la generación “más numerosa, la más rica, la mejor educada y la más étnicamente diversa de las generaciones. Desilusionados de las fantasías hippies, amargados por el “fin de las utopías” y desesperanzados por la crisis de fe, “fueron entrenados para ser actores y para alcanzar sus metas”. Sin avergonzarse de sus emociones, encuentran que ser “cool”, es decir, no dejarse afectar por nada ni por nadie, puede ser preferible. Por supuesto, estamos hablando de las clases media y media alta, que son las favorecidas.[15]

La religión de los jóvenes

            Según la Encuesta Nacional de la Juventud, realizada el año 2000 sobre 33´634,860 jóvenes de ambos sexos, la religión de los jóvenes varones entre 20 y 24 años (nuestros candidatos al seminario), sería así: Un tercio (35.1%) se reconoce católico practicante (con tendencia a disminuir según la edad). La mitad se siente católico no practicante (52%); apenas un 12.3% pertenece a otra religión.

            Pero aún los varones entre los 12 y los 30 años que se dicen católicos practicantes, carecen de formación religiosa, como se puede notar en lo que creen:

Temas

Sexo de joven

Hombre

No

El alma

88.1

11.5

El infierno

63.5

36.0

Los milagros

79.8

19.7

La virgen de Guadalupe

87.2

12.3

El pecado

84.8

14.8

Los horóscopos

24.9

74.6

El demonio

54.3

45.2

Los amuletos

23.2

76.3

Espíritus, fantasmas, espantos

40.3

59.2

Por lo que respecta a sus prácticas, aún los “católicos” dejan mucho qué desear: un 40% lee los horóscopos, más del 80% se persigna al pasar frente a un templo. Pero alienta saber que más de la cuarta parte ha participado en algún encuentro juvenil religioso y un 40% participa en peregrinaciones.

Frecuencia

Persignarse al pasar por templo

Leer horóscopos

Participar en peregrinaciones

Lectura de tarot, cartas

Prender veladoras a algún santo

Participar en encuentros juveniles religiosos

Hombres

Siempre

44.6

5.4

6.5

0.8

11.1

5.7

A veces

36.4

35.4

33.1

6.3

38.1

24.5

Nunca

18.5

58.7

59.9

92.3

50.2

69.3

No contestó

0.5

0.5

0.5

0.6

0.6

0.5

Total

100

100

100

100

100

100

Para la mayoría de los jóvenes varones, la religión es una fe alienada, que no influye en las principales actividades de su vida.

Influencia de las creencias religiosas sobre…

Hombres

No

No contestó

Tus actitudes sobre la sexualidad

17.4

78.3

4.3

Tus preferencias hacia un partido o candidato

7.7

88.7

3.6

Tus actitudes hacia el trabajo

24.3

71.5

4.2

Tus actitudes respecto a problemas sociales

22.5

73.8

3.7

Apéndice IV

HACIA LA FORMACIÓN DE MISIONEROS

(sugerencias para una iluminación)

  • Como pudo verse, la realidad con que se encontrarán nuestros formandos actuales será dramática. En su futuro ejercicio pastoral tendrán que optar. La viabilidad de la Iglesia en el futuro próximo se decidirá en el terreno de lo social. La falta de conciencia o una pastoral “angelista”, que pretendiera permanecer al margen, se traduciría, como es de suponerse, en sostén del “statu quo”, en este caso el modelo imperante, que requiere y solicita la legitimación religiosa. En cambio, es probable que próximamente vaya aumentando el profetismo de los cristianos en apoyo de otro modelo alterno emergente.
  • Este análisis estructural –dirigido un tiempo de media duración- debiera complementarse con “análisis coyunturales” –de corta duración-.
  • Esto significa desarrollar en los formandos el gusto por la lectura del periódico y el sentido crítico, en especial de la visión política difundida por la TV. Lo ideal sería que tuvieran alguna reflexión de fe sobre los acontecimientos. Al no iniciar en ellos el interés por la realidad que vive el pueblo, les estamos simplemente formando para ser apoyo del modelo imperante, cuya factura la cobraría la historia.
  • Las conclusiones del análisis tienen implicaciones sobre el anuncio del Evangelio y la forma de vivir la vida religiosa. Habría que buscar, entonces, en nuestro corpus doctrinal y programático de la Iglesia y de la Congregación, orientaciones para dichas tareas evangelizadoras y carismáticas (la “opción por los pobres”, el ministerio profético de la Palabra, el trabajo por la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación, etc.). Todo esto, aplicándola a los análisis que vayan haciendo sobre la realidad.
  • Para la “iluminación” de esta realidad, la teología tradicional conservadora resulta inadecuada. Se precisa otra reflexión teológica que verse sobre la vocación profética, la misión compasiva de Jesús, las concreciones del “Reino de Dios”, las tareas de servicio de la Iglesia, el rol del sacerdote, etc.



[1] DVC 49, cfr PGF 286

[2] DVC 64

[3] DVC 65

[4] DVC 67

[5] Idem

[6] DVC 113 cfr PGF 243-247,296.

[7] Dir 173

[8] El presente análisis se basa en el realizado por Miguel Álvarez, con quien coincido, procurando explicarlo un poco más pedagógicamente.

[9] Párrafo literal de Miguel Álvarez

[10] Esta pacto se plasmó en “Los Sentimientos de la Nación” de Morelos, en 1813, y fue reforzado con la Constitución de Apatzingán de 1814.

[11] Alfredo Nateras Domínguez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y coordinador del programa de culturas juveniles (La Jornada, México, 10 julio 2005). Investigación de Julieta Quilodrán, doctora en demografía por la Universidad Católica de Lovaina, Instituto Mexicano de la Juventud, (La Jornada, 25 de marzo de 2005). Encuesta Nacional de la Juventud 2000. José Antonio Pérez Islas, Maritza Urteaga Castro-Pozo: Historias de los jóvenes en México, Instituto Mexicano de la Juventud, la Secretaría de Educación Pública y el Archivo General de la Nación Extractos en La Jornada, 7 de marzo de 2005.

[12] Fabricio León: La Banda, el Consejo y otros Panchos”, Grijalbo, México, 1984

[13] Carles Feixa, citado por Gabriel Medina Carrasco: “La vida se vive en todos lados: la apropiación juvenil de los espacios institucionales” (Chile), en: http://www.sexualidadjoven.cl/estudios/est_Medina_LaVidaSeViveEnTodosLados.htm Consultado el 10 agosto 2005.

[14] E Bueno de la Fuente: “España, entre cristianismo y paganismo”, San Pablo, Madrid, 2002, pp.99-102.

[15] Dr. Julio A. Fonseca de la Universidad del Sagrado Corazón: “Conociendo la Generación Y”, en: http://oprla.collegeboard.com/ptorico/academia/diciembre03/conociendo.html



[i] En las barriadas de las grandes ciudades del continente se observan los siguientes factores:

  • La pobreza, que implica retraso del crecimiento, bajo peso corporal, nutrición inadecuada, infecciones respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, etc.
  • Las tasas de deserción escolar en las barriadas son asombrosamente elevadas en la adolescencia tardía. El nivel de educación influya en problemas tales como el embarazo en adolescentes, el abuso de sustancias y la violencia.
  • En 1995, el 75 por ciento de la población joven de la Región vivía en zonas urbanas y había aumentado a 80 por ciento en el año 2000.
  • El desempleo de los adolescentes es el doble del de los adultos, y muchos adolescentes que trabajan lo hacen en el sector informal.
  • Como ya se dijo anteriormente, la mitad de las muchachas del Continente entre los 15 y los 19 años tendrá un hijo, y se estima que cuatro de cada diez embarazos terminan en aborto. Sólo 1 de cada 10 adolescentes solteros y sexualmente activos utiliza algún método anticonceptivo. La mitad de las personas infectadas por el VIH tienen 24 años o menos.
  • Una prevalencia alta de violencia en la vida de las adolescentes de 13 a 14 años, tanto en el hogar como en la escuela.
  • El abuso de drogas y alcohol, amén de alta de tabaquismo.
  • La desintegración familiar, el consumismo y la familiaridad con miles de escenas violentas transmitidas por televisión.
  • Mundialización del mercado de narcóticos y de armas.

Plano Formativo – Brazil

 PROVÍNCIA CLARETIANA DO BRASIL

  Introdução

E Jesus crescia em sabedoria, em estatura e em graça, diante de Deus e diante dos homens (Lc 2,52).

            Com alegria e satisfação apresentamos a todos os irmãos de Província o Plano Provincial de Formação fruto do esforço generoso dos Prefeitos de Formação das duas gestões anteriores e da Equipe de Formadores e Formandos.

(more…)

Plan Provincial de Formacíon – Perú Bolivia

PROVINCIA DE PERÚ-BOLIVIA

LIMA, 2012

   PRESENTACIÓN

 Tras la celebración de las Asambleas, tanto de la Delegación de Bolivia (junio de 2010), como de la Delegación de Perú (julio de 2010), se constituyó la nueva Provincia de Perú-Bolivia el día 16 de julio del mismo año. En ese entonces el Consejo Provincial pidió al Prefecto Provincial de Formación, P. José San Román, cmf, que elaborara un esquema base de las distintas etapas de la Formación, el cual fue presentado en el Capítulo Provincial celebrado del 3 al 7 de enero de 2011. Después de celebrar el I Capítulo de la nueva Provincia y quedar constituido el nuevo Gobierno Provincial, se pusieron en marcha las decisiones del Capítulo, entre otras, la de constituir el Consejo de Formación de la Provincia y encargarle la elaboración del Plan Provincial de Formación.

 El Prefecto Provincial de Formación convocó a los miembros del Consejo Provincial de Formación en el mes de marzo de 2011. En dicha reunión, además de revisar y evaluar la marcha de la formación en sus distintas fases y centros formativos, se presentó un esquema de trabajo y un cronograma para la elaboración del Plan de Formación de la Provincia. Los formadores responsables de cada etapa se encargarían de elaborar sus respectivas propuestas en base al Plan General de Formación, la nueva realidad de la Provincia, los planes formativos anteriores y el esquema de las etapas formativas presentado por el P. José San Román Calvo, cmf.

 En el transcurso del año, vista la urgencia y la necesidad de contar con un plan de formación bien elaborado, se decidió solicitar la asesoría del P. Jesús María Palacios Alcántara, cmf, quién gustoso aceptó la invitación. Entre tanto los actuales responsables de la formación en la Provincia fueron trabajando la parte correspondiente a su etapa y enviando sus aportes al Prefecto Provincial de Formación.

Con el único objetivo de elaborar el borrador del nuevo Plan de Formación y presentarlo al Gobierno Provincial para su aprobación, se realizó un taller del 5 al 14 de diciembre. Participaron en dicho trabajo los PP. José Antonio Álvarez de Prado, Prefecto Provincial de Formación; Luis Ricardo Urbano Otárola, Formador de Postulantes; Warner Stalin Gómez Alarcón, Formador de Estudiantes y Sinecio Torres Linares, Formador de Aspirantes, cmff. Estuvo presente en la primera jornada, el P. Gerardo Rodríguez Garibay, cmf, quien junto al P. Joseph Kalakkal, del Secretariado de PJVC enviaron los aportes referentes a esa primera fase de la selección y acompañamiento de candidatos. El P. José San Román Clavo, cmf, Maestro de Novicios, envió sus aportes y sugerencias, sobre la etapa de Noviciado.

El borrador del Plan de Formación de la Provincia fue enviado a las comunidades para su conocimiento y el aporte de sugerencias y propuestas y finalmente en la reunión del Consejo Provincial celebrada el día 7 de febrero de 2012 se aprobó el Plan de Formación de la Provincia de Perú-Bolivia el cual entrará en vigencia a partir del día de su publicación.

 Mi agradecimiento a todos los que con verdadero celo y ardor misionero han participado en la elaboración de este plan, de vital importancia para la consolidación de la vida y misión de nuestra Provincia.

 Por intercesión de María, formadora de apóstoles, pido al Señor que este plan sea un instrumento eficaz en la formación de misioneros idóneos que, a su debido tiempo, darán a conocer la Buena Noticia e irradiarán el Reino de Dios por toda la tierra.

 Lima, 11 de febrero de 2012

 Juan Carlos Bartra Navarro, cmf

Superior Provincial

 INTRODUCCIÓN

Los Criterios seguidos en la elaboración del Plan Provincial de Formación fueron los siguientes:

  • La actualización del Plan Provincial según los criterios señalados en los propios documentos eclesiales y congregacionales sobre la formación.
  • La consideración de la nueva realidad de la Provincia, tomando en cuenta las orientaciones y decisiones del Capítulo Provincial.
  • La perspectiva holística del proceso formativo, según las orientaciones de la Prefectura General de Formación.

En la metodología de elaboración del Plan de Formación hemos seguido las siguientes directrices:

  • Hemos partido de lo que teníamos, los planes formativos anteriores y el organigrama de la formación por etapas presentado últimamente.
  • Hemos hecho referencia al Plan General de Formación, al Documento del Capitulo Provincial, y a la nueva realidad de nuestra Provincia, cuyas comunidades se extienden por Bolivia y Perú.
  • Hemos tenido en cuenta los nuevos Documentos de la Iglesia Universal, y Latinoamericana, así como de la Congregación, y las decisiones del Capitulo Provincial y el Consejo, sobre distintos aspectos de la formación, aplicándolos al contexto de la Provincia.
  • Hemos considerado la situación actual de la formación, escuchando a sus protagonistas, los formandos y formadores, así como a los Superiores Provinciales del Cono Sur, que han expresado su compromiso e interés por la buena marcha de la formación.

La tarea de tomar el pulso a la formación en el presente año ha estado a cargo de la Prefectura de Formación, y nos ha servido para determinar prioridades y objetivos que debemos procurar. Cada etapa ha sido revisada y presentada por el responsable de cada centro de formación.

Hemos realizado, tres redacciones del texto global del presente Plan y hemos aprobado el texto provisional para presentarlo al Gobierno Provincial.

De cara al futuro, este Plan de Formación que se ofrece ha de ser una referencia obligada en los centros vocacionales y en las casas formativas de la Provincia. Constituye el marco guía para elaborar, las programaciones anuales, y coordinar las actividades formativas de modo que se logre articular las distintas fases del proceso formativo. Asimismo el Plan de Formación será referente para ver la formación continua de las comunidades claretianas de la Provincia, según el esquema y la articulación propuestos para las distintas fases y alternativas de esta etapa, cuya duración es para toda la vida.

I. ESTRUCTURA DE LA FORMACION PROVINCIAL.

1.  RESPONSABLES Y COORDINADORES DE LA FORMACION.

1.1.   Organigrama.

1.2.      Responsables de la Formación.

La responsabilidad del crecimiento vocacional y de la formación misionera, por su extraordinaria importancia, corresponde a toda la Congregación, a la Provincia y a la comunidad formativa[1]. De una manera especial está encomendada a los Superiores en sus distintos niveles. Considerarán como misión propia suya el tratar de edificar esta comunidad fraterna en Cristo[2].

 1.2.1.         Los Superiores.

Han de ser guía, estímulo y ayuda para el sector vocacional y formativo de la Congregación, con su ejemplo, con su palabra y con su actuación. Considerarán la promoción vocacional y la formación, tanto inicial como permanente, como una prioridad a la que han de prestar especial atención y dedicación[3]. Desempeñan estas funciones de una manera personal, o con el equipo de gobierno, o delegando algunas funciones en otras personas o en estructuras, tanto de gobierno como de pastoral vocacional y formativa[4]. Su actuación, en algunos casos, está regulada por las normas del derecho universal y propio, las cuales señalan explícitamente las formas y los momentos en los que deben intervenir. Y, en otros, actúan conforme a su propia iniciativa y según las urgencias, necesidades y conveniencias de la Congregación, Organismo y Comunidad.

1.2.2.         El Superior Provincial.

  1. a)Ha de procurar con empeño que todo el Organismo se responsabilice y se comprometa en la promoción vocacional y que se ponga la máxima diligencia en el perfeccionamiento de los formandos y de los demás religiosos[5].
  2. b)Habrá de elegir a las personas más adecuadas para la formación[6], aunque éstas tengan que dejar otras funciones y trabajos[7].
  3. c)Velará por la aplicación de las normas y criterios eclesiales y congregacionales en todo lo referente a las admisiones y dimisiones de los candidatos a la profesión y a las órdenes sagradas[8].
  4. d)Promoverá la elaboración de los planes de pastoral vocacional y de formación inicial y permanente en la Provincia, los aprobará y seguirá de cerca su puesta en práctica.
  5. e)Mantendrá constante relación y unidad de criterios de actuación con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores[9].
  6. f)Alentará, con su presencia y sus orientaciones, a los centros vocacionales y a las comunidades formativas, visitándolos con frecuencia[10].
  7. g)En las visitas a las demás comunidades, especialmente en las canónicas, suscitará la conciencia y el compromiso por las vocaciones y la formación de la Provincia y estimulará los planes locales de formación permanente.
  8. h)Dotará a los centros y comunidades formativas de los medios necesarios para el cumplimiento de su misión.

1.2.3.         El Superior Local.

  1. a)Confortará a los hermanos de comunidad para que crezcan en su vocación misionera, permanezcan fieles a sus promesas y a las demás obligaciones de nuestra vida[11].
  2. b)Los superiores de las comunidades de la Provincia procurarán una relación fluida y unidad de criterios de actuación con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores[12].
  3. c)Los superiores de las comunidades de la Provincia alentarán la conciencia y el compromiso de sus miembros por las vocaciones y la formación y estimularán los planes locales de formación permanente.

1.2.4.    La Prefectura Provincial de Formación.

A)   Aspectos generales.

La Prefectura de Formación es una estructura de Gobierno constituida por el Capítulo Provincial, al aprobar la estructura de Gobierno[13].

  • La Prefectura tiene como objetivo específico animar y coordinar la pastoral vocacional y la formación inicial y permanente de la Provincia.
  • La responsabilidad última de la Prefectura corresponde al Superior Provincial. Al Prefecto le corresponde la responsabilidad formativa de manera inmediata y de forma habitual.
  • El Prefecto Provincial de Formación, bajo la autoridad del Superior Provincial, gozará de las facultades suficientes para cumplir la misión específica que se le ha encomendado[14].

B)    El Prefecto Provincial de Formación.

              Funciones (PGF, 263):

  • Informar y asesorar al Superior y Gobierno Provincial en los asuntos de pastoral vocacional, formación inicial y permanente, y ejecutar sus decisiones y orientaciones.
  • Crear entre los responsables de la pastoral vocacional y de la formación inicial un sentido de comunión y corresponsabilidad.
  • Coordinar criterios y métodos para lograr una eficaz pastoral vocacional y un proceso formativo unitario, gradual y orgánico.
  • Procurar que se elabore el Plan Provincial de Formación, teniendo como marco el PGF, y que sea aplicado y evaluado en la Provincia.
  • Evaluar periódicamente el proceso formativo, inicial y permanente, de la Provincia y ofrecer orientaciones para su mejor funcionamiento.
  • Informar al Prefecto General de Formación sobre la situación de la formación en su Organismo.

              Actividades (PGF 264):

        Entre las actividades del Prefecto se indican las siguientes:

  • La comunicación y relación con el Prefecto General de Formación y más frecuentemente con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores y formandos de los centros formativos.
  • Las visitas periódicas a los centros vocacionales y formativos y colaboración con ellos en las actividades propias.
  • La animación de la formación permanente de las comunidades y de la elaboración del proyecto personal de formación.
  • La convocatoria del Consejo Provincial de Formación según esté establecido y siempre que se juzgue conveniente.
  • La elaboración y actualización periódica del Plan Provincial de Formación y la revisión de los proyectos formativos locales.

1.2.5.    El Consejo Provincial de Formación (PGF. 265-272).

La composición del Consejo de Formación, sus competencias y su funcionamiento serán de acuerdo al siguiente reglamento.

  1. a)Composición.

El Superior Provincial con su Consejo ha establecido los siguientes cargos como miembros del Consejo de Formación. También, a propuesta del Prefecto de Formación, podrá renovar o cambiar los miembros del Consejo para un nuevo periodo según lo estime conveniente.

  • Prefecto Provincial de Formación.
  • Prefecto de Estudiantes.
  • Maestro de Novicios del Noviciado del Cono Sur.
  • Formador de Postulantes.
  • Formador de Aspirantes.
  • Responsables del Secretariado de PJVC.
  • Representante de los apostolados de la Provincia.
  • Represente de los Estudiantes.

b) Competencias.

  • El Consejo Provincial de Formación es, dentro de la Prefectura, un órgano consultivo que ejerce su corresponsabilidad y participación formativa en conformidad con lo que establece el Plan General de Formación. El área de competencia de este Consejo abarca desde la Pastoral Juvenil Vocacional hasta la formación permanente.
  • Los formadores de las distintas etapas y el Maestro de Novicios pertenecen al Consejo por derecho propio. Los representantes de los estudiantes y el de los apostolados serán elegidos por los miembros de sus respectivos sectores al comienzo de cada trienio, una vez constituidas las comunidades, y para un periodo de tres años. Son nombrados los que alcancen la mayoría de votos; en caso de empate se seguirán las normas de nuestro derecho. Si alguno de los representantes no aceptaran o tuviera que ser sustituido por otro, pasará a formar parte del Consejo el que le siga en número de votos.
  • Para preparar los asuntos que deben ser estudiados y agilizar la ejecución de las resoluciones, el Consejo elegirá de entre sus miembros a un Equipo de Coordinación de dos personas que será coordinado por el Prefecto Provincial de Formación.

c)  Son causas de sustitución:

  • El cese en los cargos de Formador o Maestro de novicios.
  • El no poder ejercer la representatividad para la que se fue elegido.
  • La aceptación por el Prefecto Provincial de Formación de una dimisión solicitada por alguno de los representantes.
  • La decisión expresa del Superior Provincial.
  • Los representantes que deseen dimitir presentarán su renuncia al Prefecto Provincial de Formación. En el caso de los misioneros en formación bastará con que cuenten con el visto bueno de su formador.
  1. d)Funciones del Consejo.
  • Asegurar la unidad y la continuidad del proceso formativo de la Provincia estudiando y confrontando las diversas programaciones y coordinando los criterios, métodos y acciones formativas.
  • Asesorar a la Prefectura de Formación en el cumplimiento de su misión formativa y en la realización de sus funciones y actividades propias[15], y ofrecer orientaciones en los asuntos en que sea consultado.
  • Ofrecer orientaciones, criterios y directrices a aquellos centros o formadores que lo necesiten.
  • Elaborar y actualizar cuando sea necesario el Plan Provincial de Formación y, una vez aprobado por el Gobierno Provincial, impulsar y evaluar su adecuado cumplimiento.
  • Evaluar su funcionamiento y el cumplimiento de sus resoluciones.
  • Desempeñar otras competencias que pueda asignarle el Gobierno Provincial (PGF 268). Para que el Consejo funcione adecuadamente se asegurará: La elección de un secretario por mayoría de votos de entre los asistentes a la primera reunión de cada trienio. A él corresponde levantar acta de todo lo tratado en cada reunión, comunicar los acuerdos adoptados al Gobierno Provincial y a los miembros del Consejo que no se hubieran hecho presentes, y enviar la información a la Provincia. La elaboración del orden del día de cada reunión por parte del Prefecto de Formación y su envío a los miembros del Consejo con suficiente antelación. Para confeccionar este orden del día se pedirá con anterioridad a los miembros del Consejo las cuestiones que estos deseen tratar.
  • Las resoluciones del Consejo serán fruto del diálogo y la reflexión en común. Se procurará llegar a ellas ordinariamente mediante el consenso. Si no fuera posible alcanzarlo, para resolver los asuntos de importancia se requerirá la mayoría absoluta o se pospondrán para un ulterior estudio.
  • El Consejo Provincial de Formación se convocará, de manera ordinaria, dos veces al año: al principio del curso – con carácter más programático – y al final del mismo – con carácter de evaluación; de manera extraordinaria, cuando el Prefecto Provincial de Formación lo estime necesario. El Equipo de Coordinación, se reunirá cuando sea necesario, a juicio del Prefecto Provincial o del Consejo de Formación. La duración de cada una de sus sesiones dependerá de los temas a tratar. Terminado el Consejo los Formadores podrán reunirse en forma particular, para tratar asuntos propios de su competencia.
  • Además de estas normas, el Consejo Provincial de Formación, una vez constituido, podrá establecer otras normas de funcionamiento para cumplir su misión.

II. Contexto

  1. 1.LA REALIDAD SOCIO-CULTURAL LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA.

El Plan General de Formación nos anima a que la formación se ha de realizar tomando en cuenta el contexto que nos rodea, pero abierta a la vez al horizonte de la universalidad propio de nuestro carisma (Cf.PGF 176). El Documento de Aparecida, nos ofrece una síntesis de la realidad social, eclesial y de la vida consagrada de América Latina y señala la urgencia de responder a los retos planteados[16].

Acertadamente, el Documento de Aparecida coloca el análisis de nuestra realidad dentro del gran fenómeno de la globalización que impacta “la cultura, la economía, la política, las ciencias, la educación, el deporte, las artes y también, naturalmente la religión” (n. 35).

1.1.      La situación socio-cultural (nn. 43-59).

  1. a)Un cambio de época. A lo primero que impacta la globalización es al ámbito socio-cultural. El modo de vivir la cultura y de insertarse en ella está condicionado por este cambio de época. Se ha desvanecido la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios. Se favorece la subjetividad individual que trae consigo también la inconsistencia e inestabilidad junto con la afirmación exasperada de derechos individuales y subjetivos. La ciencia y la técnica son puestas exclusivamente al servicio del mercado, con los únicos criterios de la eficacia, de la rentabilidad y de lo funcional. Eso propicia una nueva colonización cultural por imposición de culturas artificiales despreciando las locales.
  1. b)Riqueza de la diversidad cultural. Dentro de este marco universal hay que aceptar que en América Latina y El Caribe existe la riqueza de una diversidad cultural. Están presentes culturas indígenas, afroamericanas, mestizas, campesinas, urbanas y suburbanas con sus características peculiares (cf. n. 56). Estas culturas coexisten en condiciones desiguales con la llamada cultura globalizada. Ellas exigen reconocimiento y ofrecen valores que constituyen una respuesta a los antivalores de la cultura que se impone a través de los medios de comunicación de masas: comunitarismo, valoración de la familia, apertura a la trascendencia y solidaridad.
  1. c)Situación precaria de la mujer. Aparecida insiste en la urgencia, desde el punto de vista cultural, de la situación precaria que afecta la dignidad de muchas mujeres “sometidas a múltiples formas de violencia dentro y fuera de casa: tráfico, violación, servidumbre y acoso sexual; desigualdades en la esfera del trabajo, de la política y de la economía… explotación publicitaria…” (n. 48). La avidez del mercado descontrola el deseo de niños, jóvenes y adultos. Especialmente las nuevas generaciones que crecen en la lógica del individualismo pragmático y narcisista.
  1. d)Aspectos positivos del cambio cultural. Entre los aspectos positivos de este cambio cultural, aparece el valor fundamental de la persona, de su conciencia y experiencia, la búsqueda del sentido de la vida y la trascendencia.

1.2    La situación económica.

  1. a)El dios-dinero. El Documento de Aparecida inicia el n. 62 señalando que la globalización está conducida por una tendencia que privilegia el lucro y sigue una dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos. No solamente de los recursos físicos y monetarios sino sobre todo los de la información. Esto conduce a la exclusión de quienes no están suficientemente capacitados e informados, aumenta las desigualdades y mantiene en la pobreza a multitud de personas. Enseguida invita a contemplar los rostros de quienes sufren pobreza material o moral y son excluidos de la sociedad. Habla también de las nuevas pobrezas y hace ver que son fruto principalmente de una globalización sin solidaridad. Los excluidos no son solamente “explotados” sino “sobrantes” y “desechables”.
  1. b)La ambición del lucro. -Se pone de relieve el hecho de que las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados. Subordinan la preservación de la naturaleza al desarrollo económico con daños a la biodiversidad, con el agotamiento de las reservas de agua y de otros recursos naturales, con la contaminación del aire y del cambio climático. La actual concentración de renta y riqueza se da principalmente por los mecanismos del sistema financiero. Es también alarmante el nivel de corrupción en las economías que involucra tanto al sector público como al sector privado y la vincula en ocasiones con el narcotráfico.
  1. c)Marginación y pobreza. La población económicamente activa de la región está afectada por el subempleo (42%) y el desempleo (9%) y casi la mitad está empleada en trabajo informal. El trabajo formal se realiza en situaciones de injusticia: salarios bajos, y desprotección en el campo de la seguridad social que no permite una vida digna. Los campesinos, en su mayoría, sufren a causa de la pobreza por no tener acceso a tierra propia mientras existen grandes latifundios. Esto orilla a la migración y a la itinerancia dentro o fuera de sus propios países. Se da también un vergonzoso tráfico de personas que incluye la prostitución, aún de menores.

1.3    La dimensión socio-política.

  1. a)Desarrollo de democracia participativa. – En los socio-político se constata un cierto progreso democrático, aunque se dan también diversas formas de regresión autoritaria por vía democrática, a veces con corte neopopulista. Se está fortaleciendo la democracia participativa con la irrupción de nuevos actores sociales: indígenas, afroamericanos, mujeres, profesionales, clase media, sectores marginados organizados. Se notan esfuerzos en los Estados por definir y aplicar políticas públicas en los campos de la salud, educación, seguridad alimentaria, previsión social, acceso a la tierra y a la vivienda, creación de empleos y leyes que favorecen las organizaciones solidarias.
  1. b)El flagelo de la corrupción. – Por otro lado sigue vigente la corrupción en la sociedad y en el Estado. La vida social, en convivencia pacífica, se está deteriorando gravemente en muchos países latinoamericanos y caribeños por la violencia: robos, asaltos, secuestros, asesinatos. Aumenta el crimen organizado y el narcotráfico, los grupos paramilitares. Algunos Parlamentos o Congresos legislativos aprueban leyes injustas por encima de los derechos humanos. No se respeta la ecología. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida por intereses económicos.
  1. c)Aspectos positivos. En América Latina y el Caribe se aprecia una creciente voluntad de integración regional con acuerdos multilaterales. También es positiva la globalización de la justicia en el campo de los derechos humanos y de los crímenes contra la humanidad.

1.4.   Los pueblos indígenas y afroamericanos.

  1. a)Exclusión y desaparición de culturas. – Se constata que los indígenas y afroamericanos son “otros” diferentes, que exigen respeto y reconocimiento. La sociedad tiende a menospreciarlos, desconociendo su diferencia. Su situación social está marcada por la exclusión y la pobreza. Están amenazados en su existencia física, cultural y espiritual. Sufren grandes ataques a su identidad y supervivencia. Su progresiva transformación cultural provoca la rápida desaparición de algunas lenguas y culturas. La migración, forzada por la pobreza, está influyendo profundamente en el cambio de costumbres, de relaciones e incluso de religión.
  1. b)Valores de las culturas indígenas y afroamericanas. -Por otro lado, los indígenas y afroamericanos emergen ahora en la sociedad y en la Iglesia con sus valores de apertura a Dios, el aprecio de la familia, el sentido de solidaridad. La realidad latinoamericana cuenta con comunidades indígenas y afroamericanas muy vivas que aportan y participan activa y creativamente en la construcción de este continente.
  1. 2.LA REALIDAD DE LA IGLESIA LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE.

El Documento de Aparecida es un referente necesario y valioso para tener una mirada acertada de la realidad de la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe.

2.1.      Luces y sombras eclesiales en la evangelización.

          La Iglesia recordó su papel evangelizador con sus luces y sombras a lo largo de cinco siglos. Hablando del presente se constata el compromiso que ella ha tenido a favor de los pobres, de la justicia, de la defensa de los derechos humanos. Destaca los esfuerzos pastorales orientados hacia el encuentro con Jesucristo vivo que han dado y siguen dando frutos. Entre ellos: la animación bíblica y pastoral; la renovación litúrgica. Se cuenta con la abnegada entrega de misioneros y misioneras. Crecen los esfuerzos de renovación pastoral en las parroquias favoreciendo un encuentro con Cristo vivo, mediante nuevos métodos de evangelización. Se constata en algunos lugares un florecimiento de comunidades eclesiales de base. La doctrina social de la Iglesia ha animado el testimonio y la acción solidaria de los laicos y laicas.

          Por otro lado, se lamenta que haya en la Iglesia algunos intentos de volver a cierto tipo de eclesiología y espiritualidad contrarias a la renovación conciliar como otras reduccionistas. Todavía no se ha dado suficiente acompañamiento a los laicos. Se percibe una evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos y expresiones. En la evangelización, en la catequesis, en la pastoral persisten todavía lenguajes poco significativos para la cultura actual y especialmente para los jóvenes. El insuficiente número de sacerdotes y su no equitativa distribución imposibilitan que muchas comunidades puedan participar regularmente de la Eucaristía.

2.2.      Formación para el testimonio.

          Esto requiere mucho trabajo misionero de la Iglesia, mucha paciencia y perseverancia. No es algo que pueda resolverse sólo en el entorno eclesiástico. Vivimos una situación cultural amplia y difusa, que favorece la poca identificación a la fe católica y a la Iglesia. Aparecida quiere ayudar a los católicos a tener una conciencia clara de su identidad cristiana. La formación de la identidad pasa por la formación cristiana de base, por la intensa acción evangelizadora, por la catequesis y la formación mística, el testimonio positivo de la presencia y de la acción de la Iglesia en la vida de las personas y de la sociedad. Para ello quiere comprometerse con el testimonio y el anuncio de la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, de la actividad humana y del destino universal de los bienes y de la ecología. Se insiste en la comunión que debe vivirse en la Iglesia señalando los lugares eclesiales para la comunión: diócesis, parroquias, comunidades Eclesiales de Base, pequeñas comunidades, conferencias episcopales. También se habla de los discípulos misioneros con sus vocaciones específicas: obispos, presbíteros, diáconos, laicos y laicas, consagrados y consagradas.

2.3.      Espiritualidad y formación para la gran misión continental.

          La Iglesia en América Latina y El Caribe se compromete a vivir una espiritualidad trinitaria en su encuentro con Jesucristo y a favorecer una formación en todos los niveles y de todos los que la forman. Su misión es un compromiso con la vida especialmente en la promoción de la dignidad humana globalizando la solidaridad y dando prioridad a la opción por los pobres, a la familia y a la cultura. Para ello convoca a una gran misión en todo el continente. A través de ella busca promover una profunda conversión personal y pastoral de todos los agentes evangelizadores para que, con actitud de discípulos, todos podamos recomenzar desde Cristo una vida nueva en el Espíritu. Al mismo tiempo se quiere fomentar una formación kerigmática, integral y permanente que, siguiendo las orientaciones de Aparecida, impulse una espiritualidad de la acción misionera, teniendo como eje la vida plena en Jesucristo.

  1. 3.LA REALIDAD DE LA VIDA CONSAGRADA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE.

El Documento de Aparecida habló de la vida consagrada dentro del gran tema de ser discípulos misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Además de dedicarle un apartado dentro del capítulo quinto, en el que se habla de la comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia, menciona a los religiosos y religiosas en otros capítulos.

3.1.      Luces y sombras de la vida consagrada.

          Los consagrados y consagradas son nombrados en último lugar entre los discípulos misioneros (nn. 216-224). Antes se habla de los obispos, presbíteros, párrocos, diáconos permanentes, laicos y laicas. Subraya su papel de ser “testigos del Padre”, es decir de dar testimonio de vida. Esta vida consagrada es un don del Padre por medio del Espíritu. Es decir, entra dentro de los carismas que Él comunica, y “es un elemento decisivo para la misión de la Iglesia”. Pone de relieve con especial énfasis, entre las sombras de la vida de la Iglesia: “no pocas recaídas secularizantes en la vida consagrada influida por una antropología meramente sociológica y no evangélica” (n. 100 b). Por otro lado habla de la necesidad de que la vida consagrada sea mística, comunitaria y profética “hasta la entrega de la vida en continuidad con la tradición y martirio de sus miembros” (n. 220). Se recuerdan las nuevas formas de vida consagrada que hay que discernir, apreciar y formar. Hay que orar por las vocaciones a la vida consagrada y favorecer una conveniente promoción vocacional. La vida contemplativa es valorada por su testimonio del absoluto de Dios y por su vida de oración apostólica.

3.2.      Sentido de la consagración religiosa.

La vida consagrada es un camino de especial seguimiento de Cristo a través de una vida virginal, pobre y obediente como la de Él. Los votos convierten a sus miembros en testigos de libertad frente a los bienes (pobreza), frente a la erotización y banalización de las relaciones (castidad) y frente a una realidad que relativiza el valor de Dios (obediencia). Por su consagración están llamados a dar testimonio de la absoluta primacía de Dios y de su Reino.

3.3.    Vida consagrada misionera en una Iglesia de comunión.

El documento insiste en que la vida consagrada está llamada a ser experta en comunión dentro y fuera de la Iglesia. Los religiosos y religiosas bajo la orientación de los pastores desempeñan su misión evangelizadora en comunión con ellos a través del diálogo fecundo y amistoso. La vida consagrada está llamada está a ser espacio de anuncio explícito del evangelio, principalmente anunciado a los más pobres, como lo hicieron desde el inicio de la evangelización. Ha sido significativo en este sentido el aporte de la vida consagrada y su testimonio en la acción pastoral y su presencia en situaciones de pobreza, de riesgo y de frontera, en las periferias urbanas y del interior. El trabajo pastoral de los religiosos y religiosas debe orientarse, según el carisma de cada Instituto, a colaborar en la formación de cristianos discípulos misioneros para lograr una sociedad justa y humana.

3.4.      Monseñor Oscar Urbina, Arzobispo de Villavicencio (Colombia), nos presenta una visión del cambio cultural que está teniendo lugar y afecta de manera particular a las nuevas generaciones:

  • De una cultura antropocéntrica a un individualismo pragmático narcisista
  • De una cultura de la austeridad y la renuncia a la cultura del deseo.
  • De una cultura de axiología trascendental a una cultura de valores hedónicos.
  • De una cultura humano-natural a una cultura de lo funcional.
  • De la cultura de la complementariedad a la cultura de la tolerancia.
  • De la cultura de la cristiandad a la cultura de la indiferencia religiosa.
  • De los valores tradicionales a la cultura del bienestar.
  • De una cultura local a una cultura globalizante.
  • De una cultura rural, agrícola y tradicional a una cultura urbana e industrial.
  • De una cultura etno-céntrica blanca y patriarcal a un multiculturalismo étnico.
  1. 4.RETOS QUE PLANTEA ESTA REALIDAD A LA FORMACIÓN.

Exige poner mayor atención a los proyectos formativos de las casas de formación, pues los jóvenes son víctimas de la influencia negativa de la cultura postmoderna, especialmente de los medios de comunicación social, trayendo consigo la fragmentación de la personalidad, la incapacidad de asumir compromisos definitivos, la ausencia de madurez humana, el debilitamiento de la identidad espiritual, entre otros, que dificultan el proceso de formación de auténticos discípulos misioneros. Por eso:

  1. a)Es necesario antes del ingreso a la casa de formación, que los formadores y responsables hagan una esmerada selección que tenga en cuenta el equilibro psicológico de una sana personalidad, una motivación genuina de amor a Cristo, a la Iglesia, a la vez que tenga una capacidad intelectual adecuada a las exigencias del ministerio en el tiempo actual (cf. N 318)[17].
  1. b)Es necesario que el proyecto de la casa formativa ofrezca a los formandos un verdadero proceso integral: humano, espiritual, intelectual y pastoral, centrado en Jesucristo Enviado del Padre.
  1. c)Es fundamental que durante los años de formación, los candidatos sean auténticos discípulos, llegando a realizar un verdadero encuentro personal con Jesucristo en la oración con la Palabra, para que establezcan con Él relaciones de amistad y amor, asegurando un auténtico proceso de iniciación espiritual, especialmente, en el Período Propedéutico. La espiritualidad que se promueva deberá responder a la identidad de la propia vocación (cf. Aparecida 319).
  1. d)Es necesario tomar en cuenta, a lo largo de todo el proceso formativo, el aporte de las ciencias humanas y en particular la sicología en orden a conocer la personalidad de los candidatos a la vida religiosa, como viene siendo habitual en la práctica formativa de nuestra Provincia: al inicio del aspirantado, en el tiempo de preparación inmediata al noviciado, al finalizar el primer año de misionero en formación y al finalizar el año de pastoral. También, seguir ofreciendo a los formandos un tiempo de acompañamiento terapéutico cuando lo requieran para cultivar y mantener un desarrollo armónico de su personalidad.
  2. e)Con el fin de afrontar las situaciones planteadas por la posible presencia de formandos con tendencias homosexuales las instituciones eclesiales y congregacionales han puesto a nuestra disposición directivas claras y precisas que han de observarse en todo momento en los centros de formación y en la promoción vocacional. El superior mayor, los promotores vocacionales y los formadores cuidarán que se cumpla lo dispuesto en el PGF,[18] en el Directorio Vocacional[19] y en la Guía para el discernimiento vocacional de las personas con tendencias homosexuales en la pastoral vocacional y en la formación inicial (Curia Generalicia, Roma 29 de mayo, 2007).

iii. pastoral vocacional claretiana (PVC)

Se inserta aquí este capítulo de Pastoral Vocacional Claretiana, como etapa puente que entrelaza la pastoral vocacional con el inicio de la formación del joven como aspirante claretiano y su ingreso al Aspirantado.

1.  Objetivo.

El propósito de nuestra PVC es crear en las posiciones apostólicas de la Provincia las condiciones necesarias para que los adolescentes y jóvenes puedan descubrir su vocación y optar, con madurez y libertad, por una forma específica de seguimiento de Jesús, según la voluntad de Dios sobre su vida[20]. En ese contexto de Pastoral Vocacional general, haremos la propuesta específica de la vocación claretiana[21]

2.  Duración

No se puede señalar un periodo exacto de duración. Pero la experiencia nos dicta que no debe ser menor de seis meses ni prolongarse más allá de dos años; contando siempre con situaciones singulares que requieren un trato especial.

3.  Responsables.

3.1.   En el ámbito provincial.

Según nuestro derecho, el Superior Mayor tiene la responsabilidad última de la PVC en el ámbito provincial[22].

Responsable directo –no último, ni único- de nuestra PVC es el Secretariado provincial de PVC que está formado por dos claretianos designados por el Gobierno Provincial. Compartirán su dedicación exclusiva a la PVC con la Pastoral Juvenil claretiana (PJC).

3.2.   En el ámbito local.

El Superior local asume, en el ámbito comunitario, la inmediata responsabilidad de la animación vocacional[23]. Ellos son los responsables directos de acoger y atender a los jóvenes en la experiencia de discernimiento que realicen en su comunidad.

En cada una de nuestras comunidades existe un claretiano Animador local de la PVC designado por la comunidad claretiana[24].

El Animador local de la PVC es ayudado en su tarea por el Equipo Local de PVC, integrado por laicos y, donde sea posible, algún religioso o religiosa[25].

Los Acompañantes vocacionales, que son por encargo propio los miembros del Secretariado de PV; pero que también otros (claretianos, religiosas, sacerdotes, laicos cualificados…) siempre coordinados con el Secretariado de PVC.

  1. 4.Sedes.

La PVC se desarrolla en todos los espacios de jóvenes organizados en las distintas posiciones apostólicas de la Provincia y todos ellos están coordinados por el Secretariado de PVC.

Todas las comunidades de la Provincia son casas de acogida de los posibles vocacionables[26] y, en particular, son centros de acogida vocacional la casa del Aspirantado P. José María Humeres en Cochabamba y el Postulantado P. Eusebio Arróniz, en Magdalena del Mar (Lima).

  1. 5.Estructura.

Los encargados del Secretariado de PVC se orientarán por el Proyecto provincial de PVC.

Una vez terminado el proceso de selección inicial para los que manifiesten indicios de vocación a la vida claretiana, se iniciará con ellos el acompañamiento personal siguiendo el Itinerario Vocacional Claretiano que desemboca en la opción de ingresar al aspirantado, o de continuar el proceso de discernimiento, o de abandonarlo. Los momentos básicos del Itinerario se enuncian a continuación.

5.1.   Momentos del Itinerario Vocacional Claretiano (cf. PGF 301; DVC 97-104)

Cada persona recorre un itinerario singular para descubrir el proyecto de vida y la misión que Dios le ha confiado para responder a ella. Aunque es personal, sin embargo presenta aspectos comunes que permiten ser presentados pedagógicamente en tres etapas:

  1. a)Convocatoria.
  • Local (marzo-mayo)

El Animador de cada comunidad y el ELPV harán una convocatoria general invitando a los jóvenes que tengan inquietud por la vida claretiana haciendo la “propuesta vocacional”. Durante estos meses se puede hacer la Semana Vocacional Claretiana o cuando sea conveniente.

  • Nacional (junio-julio)

El Secretariado de PJVC hará dos encuentros nacionales (Perú y Bolivia) con los candidatos vocacionales en algunas comunidades claretianas para verificar su “conciencia de llamada”.

  1. b)Acompañamiento.
  • Local (agosto-septiembre)

El Animador de cada comunidad iniciará el acompañamiento vocacional tratando los aspectos de “idoneidad, motivaciones, dificultades, resistencias vocacionales y disponibilidad” de los jóvenes vocacionales. El Secretariado de PJVC facilitará las fichas vocacionales y folletos para responder a las expectativas del joven, contando con la creatividad del mismo Animador local.

  1. c)Respuesta e incorporación.
  • Provincial (Octubre-Noviembre)

El Secretariado de PJVC coordinará la convivencia-retiro vocacional (una en el Postulantado (Magdalena del Mar) y otra en el Aspirantado Cochabamba), para afirmar la “decisión y confirmación” de los jóvenes vocacionales. Los resultados de esta convivencia-retiro se comunicarán mediante un informe dirigido al Superior Provincial y a los formadores del Aspirantado y el Postulantado.

Después de terminar el itinerario vocacional se realizará una preparación inmediata donde el Animador local y el Secretariado de PJVC seguirán acompañando a los futuros aspirantes entre los meses de diciembre y enero. Posteriormente el mismo Secretariado coordinará con los formadores del Aspirantado y el Postulantado, todos los trámites necesarios para el ingreso de los aspirantes. A los aspirantes adultos y universitarios se les brindará un acompañamiento apropiado por un máximo de dos años.

IV. ETAPA DE PREPARACION

ASPIRANTADO Y POSTULANTADO

  1. 1.Naturaleza y finalidad.

Esta etapa tiene dos fases: El Aspirantado (que es la fase de preparación para el Postulantado) y el Postulantado, que “es la fase de formación inmediatamente preparatoria para el noviciado”. Se ordena, por un lado, a que los candidatos conozcan de un modo más cercano nuestra Congregación, se preparen adecuadamente para comenzar su iniciación en la vida misionera y, por otro, a que la Congregación pueda discernir con mayor garantía su grado de preparación e idoneidad[27].

  1. 2.Requisitos.
    1. a)Presentar indicios de vocación claretiana, discernibles a través de sus aptitudes básicas, de su recta intención, de una conducta humana y cristiana coherente y de su “voluntad positiva de seguir a Cristo en la Congregación”[28].
  1. b)Como criterio general, todos los candidatos tendrían que haber participado por lo menos durante un año de los servicios que presta el equipo de pastoral vocacional y/o llevar un acompañamiento personalizado con algún miembro de la Congregación. El Superior Provincial podrá admitir, si lo juzga oportuno, a algunos candidatos que no hayan seguido los cauces normales de preparación, pero que reúnan los demás requisitos, en conformidad con el N° 189 del Directorio.
  1. c)Ingresará al Aspirantado, previa solicitud por escrito, dirigida a los responsables del Secretariado de Pastoral Vocacional de la Provincia, en coordinación con el equipo de formadores[29].
  1. d)Al ingreso al Postulantado el joven escribirá una declaración firmada por él mismo y dos testigos y conformada en lo posible a las leyes civiles, en la que haga constar el carácter no laboral ni remunerativo, de sus vínculos con la Congregación y la ausencia de impedimentos para su ingreso en ella, a tenor de nuestro derecho[30].
  1. 3.El formador de aspirantes y postulantes.

Las cualidades requeridas para ser formador de aspirantes y postulantes están señaladas en el Plan General de Formación[31].

  1. 4.Características.

La presente etapa estará estructurada de esta manera:

  1. a)Lugar y Estructura.

Esta etapa de preparación, que abarca el Aspirantado y el Postulantado, se realizará normalmente en nuestras casas formativas.

El Aspirantado en la casa formativa José María Humeres, en Cochabamba (Bolivia) y el Postulantado en la casa formativa P. Eusebio Arróniz, en Magdalena del Mar, (Lima-Perú).

  1. b)Duración.

Esta etapa constará de dos fases: La fase del Aspirantado durará un año. El Postulantado durará dos años. Los últimos seis meses se intensificara la debida preparación para el ingreso al Noviciado. En ambas fases queda abierta la posibilidad de aumentarlas o disminuirlas según los casos particulares vistos por el equipo formativo y el Superior Provincial[32].

  • Aspirantado.

Es el primer paso concreto que da el candidato para pertenecer a la Congregación. Los jóvenes aspirantes discernirán su ingreso al Postulantado y el formador aprovechará para conocerlos más profundamente. En el año de Aspirantado se trabajará de manera especial la dimensión humana, como base de la experiencia del discernimiento para la siguiente fase y las etapas posteriores. Además se desarrollarán estudios complementarios, en la línea de los contenidos referentes a la vida religiosa. Al finalizar esta fase van al Postulantado P. Eusebio Arróniz de Magdalena del Mar, en Lima.

  • Postulantado.

En esta fase se sigue trabajando la dimensión humana como base para la experiencia del noviciado[33]. Durará dos años. En esta fase iniciarán el estudio de la Filosofía. Los postulantes, una vez terminado el curso académico de cada año, saldrán de vacaciones a sus casas. Esta experiencia durará el tiempo adecuado para que los jóvenes experimenten la realidad que viven sus familias y, al mismo tiempo, viviendo los valores de la vida religiosa, confronten sus procesos de crecimiento humano y vocacional con los factores que presenta la sociedad. Durante este tiempo el formador procurará visitarlos para así animarlos y a la vez conocer mejor a su familia. Dentro de esta fase, durante los últimos seis meses se intensificarán algunos aspectos, en orden a lograr una preparación más idónea y favorecer un discernimiento más profundo y sereno de cara al ingreso en el noviciado. Se caracterizará, entre otras cosas, por tener mayor tiempo de oración, y la frecuencia en el acompañamiento personal. Hacia el final de este periodo, cada uno de los postulantes debe solicitar por escrito al Superior Provincial la admisión al noviciado[34].

  1. 5.Régimen económico para el Aspirantado y Postulantado.

Aunque los aspirantes y postulantes no son miembros de la Congregación[35], han sido acogidos por ella, y, en cierto sentido, comparten su género de vida. La Provincia les ofrece los medios adecuados para cumplir los objetivos de esta etapa y ellos colaboran en la medida de sus posibilidades. Desde estos criterios el régimen económico se ajustará a las siguientes indicaciones:

  1. a)La administración de la Provincia cubrirá los gastos de matrícula, estudios, alimentación, viajes, vivienda y funcionamiento ordinario.
  1. b)La familia de cada candidato se hará cargo de los gastos de indumentaria, de salud (médicos, medicinas) y de cualquier gasto extraordinario, a menos que en algún caso particular se provea de otra manera.
  1. c)Si se dan las condiciones normalmente exigidas para el ingreso, el motivo económico no será obstáculo para la admisión.

6.  Aspirantado.

6.1.   Objetivo general: Iniciarse en el conocimiento y experimentar las principales dimensiones de nuestra forma de vida claretiana y así irse preparando para responder al llamado del Señor, de manera más consciente y comprometida.

6.2.   Objetivos específicos

  1. a)Que el candidato se acerque paulatinamente a su propia realidad humana.
  2. b)Crecer en la experiencia del encuentro con Dios y con María desde la fe y la oración.
  3. c)Integrarse en un estilo de vida comunitaria que sea fraterno y acogedor.
  4. d)Profundizar el discernimiento vocacional.
  5. e)Acercamiento a la misión claretiana.

6.3.   Actividad final.

El fin de esta etapa es el ingreso al Postulantado, con la celebración del rito previsto.

7.  Postulantado.

7.1.   Área de la dimensión humana.

a) Objetivo general: Adquirir el grado de madurez humana que se requiere para realizar la transición gradual del ambiente de procedencia a la vida religiosa, y vivir con aprovechamiento la experiencia del noviciado[36].

b) Objetivos específicos:

Descubrir, potenciar e integrar los rasgos constitutivos de la madurez de la persona, prestando una atención especial a la madurez afectiva y sexual[37]

  • Vivir y desarrollar las facultades de la corporalidad, inteligencia, voluntad y sensibilidad.
  • “Potenciar y cultivar la capacidad para la vida comunitaria” [38].
  • “Crecer en la capacidad de reflexión y de sentido crítico, tanto respecto de sí mismo como de los demás y de la realidad en general”[39].
  • “Tomar conciencia y asumir la propia historia personal, familiar y social”[40].

7.2.   Área de la dimensión cristiana.

a) Objetivo general: “Completar y profundizar, doctrinal y vivencialmente, la iniciación cristiana y el conocimiento de la propia vocación en la Iglesia”[41].

b) Objetivos específicos

  • “Descubrir progresivamente a Jesucristo, hijo de María, como amigo, y crear las condiciones que preparan para un encuentro personal con él (ruptura con el pecado, valoración y relativización del mundo)[42].
  • Cultivar la vivencia de los sacramentos y la acogida a las diversas presencias y llamadas del Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial[43].
  • “Vivir las virtudes cristianas, en especial las que tienen una mayor proyección vocacional: la disponibilidad para el servicio fraterno, la castidad, la capacidad de entrega y sacrificio[44].
  • “Encarnar la espiritualidad en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados”[45].

7.3.   Área de la dimensión claretiana.

a) Objetivo general: “Tener un conocimiento suficiente de la vida y misión claretiana para hacer una primera opción sería por ella con las progresivas rupturas y adhesiones que implica”[46].

b) Objetivos específicos

  • Tomar conciencia de la llamada de Dios a la vida misionera claretiana en las experiencias vocacionales previas e integrarlas en esta etapa[47].
  • “Familiarizarse progresivamente con el estilo de vida propio del noviciado y entrenarse en las necesarias rupturas que comporta”[48].
  • Descubrir y vivir la espiritualidad claretiana y la actualización que se viene realizando en la Congregación.
  • “Descubrir y aceptar a María como madre que acompaña en el camino vocacional y protege en las dificultades”[49].
  • Avanzar en el discernimiento de la vocación claretiana, teniendo en cuenta las diversas formas de vivirla.
  • Entrar en contacto con la figura del Fundador y ampliar el conocimiento de la historia de la Congregación, de manera particular la historia de la Provincia[50].
  • “Fomentar la sensibilidad misionera y las actitudes de apertura a la universalidad”[51]
  • Iniciar la formación apostólica (teórica y práctica) resaltando los acentos claretianos de la misma.

8.  Preparación inmediata para el ingreso al Noviciado.

a) Objetivo general: En esta fase se intensificaran algunos aspectos del proyecto del postulantado en orden a lograr una preparación más idónea y favorecer un discernimiento más profundo y sereno de cara al ingreso en el noviciado.

  • Actividad de Inicio

Se iniciará la preparación inmediata para el ingreso al Noviciado con un rito en el que se hará entrega de un signo.

b) Objetivos específicos.

  • Potenciar y cultivar la responsabilidad personal como un rasgo constitutivo de la madurez humana[52].
  • Profundizar las condiciones que preparan a un encuentro personal con Jesucristo[53].
  • Crecer en la toma de conciencia de la llamada de Dios para la vida misionera claretiana[54].
  • Entrenarse en las rupturas que comporta la vida del noviciado[55].

V. etapa de iniciacion-EL NOVICIADO DEL CONO SUR

  1. 1.Naturaleza y finalidad.

“El noviciado es un tiempo de iniciación integral en el seguimiento de Cristo evangelizador, según el carisma claretiano, en orden a la incorporación a la Congregación, mediante la profesión religiosa. Se ordena a que los novicios puedan tener un mejor conocimiento de la vocación divina tal como se propone en la Congregación, experimenten su modo de vida, conformen la mente y el corazón con su espíritu evangelizador; y, al mismo tiempo, puedan ser comprobadas su intención e idoneidad”[56].

2.  Requisitos.

Pueden ser admitidos al noviciado los postulantes que, habiendo cumplido 17 años, deseen ser misioneros claretianos, posean las necesarias dotes de salud física y psíquica, aptitud y madurez humana, espiritual y vocacional y carezcan de impedimento canónico[57].

Serán considerados idóneos los postulantes que hayan progresando adecuada­mente en aquellas actitudes que orientan hacia las exigencias de la vida religiosa y de las actividades del Instituto[58].

Además de la solicitud escrita de admisión al noviciado[59], los candidatos que no lo hayan hecho al ingresar en el postulantado han de presentar el certificado de bautismo, de confirmación y de estado libre[60], así como un certificado médico.

La admisión corresponde al Superior Mayor con el voto consultivo de su Consejo; la dimisión, en el caso de que fuera necesario, al Superior Mayor[61].

3.  Características del Noviciado del Cono Sur.

El noviciado interprovincial claretiano, abierto a novicios de los Organismos del Cono Sur, tiene algunos aspectos especiales que se irán desarrollando a lo largo de este capítulo y se plasmarán en el proyecto formativo del mismo. Una exposición completa de la etapa se encuentra en el Plan General de Formación, capítulo 9, al que se debe acudir para completar lo que se establezca aquí.

  1. a)El Noviciado del Cono Sur, se sitúa en la ciudad de Cochabamba (Bolivia), está bajo la jurisdicción de la Provincia de Perú-Bolivia, acoge a novicios de los diferentes Organismos de la zona del Cono Sur de América y cuenta para la formación con la colaboración de miembros pertenecientes a dichos Organismos. Los Superiores Provinciales ponen de manifiesto su compromiso de colaboración con el noviciado a todo nivel, especialmente, en preparar y proponer personal para llevar adelante este proyecto.
  1. b)La duración del noviciado es de 1 año completo. Suele comenzar el 2 de febrero y concluir en esa misma fecha al año siguiente.
  1. c)El Noviciado del Cono Sur pone empeño en llevar a cabo una formación integral que tiene en cuenta su ubicación en el contexto latinoamericano (aunque en lo esencial deberá coincidir con los objetivos y finalidad del resto de noviciados de la Congregación).
  1. d)La formación presta atención al reto que plantea el hecho de la multiculturalidad por la procedencia de los novicios de diversos países, si bien todos ellos retornan a sus respectivos Organismos congregacionales una vez concluido el año de noviciado”.
  2. e)Los estudios que complementan la formación, en la línea de los contenidos referentes a la vida religiosa, se reciben en el Centro Intercongregacional “Nazaret”, de la Conferencia Boliviana de Religiosos y Religiosas.
  1. f)La formación específica claretiana se realiza en la casa formativa.
  1. g)Formación apostólica: los novicios se ejercitan en el apostolado por periodos breves intercalados a lo largo de la etapa, es decir, consagrar unas horas semanales a determinadas acciones apostólicas. Asimismo, se podrá tener una misión en alguna de las comunidades de Bolivia por espacio de veinte días.
  1. h)La formación se complementa con diversos talleres, ejercicios espirituales, convivencias con los compañeros y compañeras del Intercongregacional “Nazaret”, acompañamiento espiritual, etc.
  1. 4.Objetivos y medios.

Se seguirán las Constituciones y las orientaciones de la Congregación acerca de la etapa de iniciación o noviciado[62].

Los objetivos específicos y medios que se sugieren deben ser puestos en práctica a través de una metodología que combine equilibradamente la exposición teórica, la lectura personal, el trabajo individual y en grupo, la ejercitación práctica, la oración personal y la celebración comunitaria. En particular se hace hincapié en los siguientes puntos:

4.1.   Dimensión humana.

a) Objetivo general: Avanzar en un proceso de maduración que permita al candidato optar consciente y libremente por la vida claretiana y asumir desde el principio las exigencias que se derivan de ella.

b) Objetivos específicos

  • Lograr un clima de «ruptura» con el estilo de vida anterior, de desierto, de silencio y de «nueva apertura» a los valores de la vida misionera.
  • Conocer, aceptar e integrar armónicamente los diferentes aspectos que conforman a la persona y en contacto con la realidad.
  • Integrarse afectiva y efectivamente en el noviciado fomentando un ambiente familiar sencillo y austero.
  • Asumir, integrar y desarrollar la afectividad y la sexualidad.
  • Cultivar las virtudes humanas que dan más credibilidad a los discípulos de Cristo.
  • Fomentar el sentido de responsabilidad y libertad en la toma de decisiones personales.
  • Cuidar la sensibilidad y las expresiones artísticas (música, literatura, artes plásticas).

4.2.   Dimensión cristiana.

a) Objetivo general: Fundamentar la vida de unión con Cristo, el Hijo y Enviado del Padre, hecho hombre de la Virgen María por obra del Espíritu Santo.

b) Objetivos específicos

  • Profundizar en el conocimiento de Dios e intimidad con el Señor y en el seguimiento de Cristo como discípulos y misioneros.
  • En el obligado discernimiento que ha de hacerse en el noviciado, plantear la propia vida desde la perspectiva vocacional al servicio de Dios, de la Iglesia y de los hombres.
  • Personalizar e interiorizar el espíritu de las bienaventuranzas, a ejemplo de María, modelo de escucha y de respuesta a la Palabra de Dios.
  • Asimilar, teórica y experiencialmente, los fundamentos bíblicos, teológicos y espirituales de la vida cristiana.

4.3.      Dimensión claretiana.

  1. a)Objetivo general: Iniciarse en la vida religiosa, según el carisma, espíritu y misión de San Antonio María Claret y de la Congregación
  1. b)Objetivos específicos
  • Conocer y experimentar el seguimiento de Jesucristo en clave claretiana.
  • Descubrir el sentido de la filiación cordimariana y fomentar su vivencia.
  • Conocer y amar a nuestro Fundador y crecer en el sentido de identidad claretiana y pertenencia a la Congregación.
  • Experimentar de una forma estable la vida comunitaria misionera de acuerdo con las Constituciones.
  • Asimilar el espíritu misionero y prepararse para el apostolado según el carisma de la Congregación.
  • Conocer y practicar las exigencias esenciales de la vida religiosa claretiana a través de la vivencia de los consejos evangélicos
  • Aceptar el discernimiento y la mediación del Maestro, de los superiores y de los hermanos de comunidad.

4.4.      Medios.

  1. a)Con relación al estudio:

1º bloque: contenidos relativos a la introducción en la vida del noviciado (dinamismos de conocimiento mutuo y autopresentaciones, legislación eclesial y congregacional sobre esta etapa del noviciado, plan formativo, programación comunitaria…).

2º bloque: contenidos relativos a la dimensión antropológica (ele-mentos de psicología, relación persona/comunidad, maduración humana (afectividad/sexualidad), higiene mental, autoconoci-miento).

3º bloque: contenidos relativos a la vida espiritual (vida de unión con Dios, la oración y sus métodos, formación litúrgica, vida sacra-mental, el acompañamiento espiritual, progreso en los caminos del espíritu…).

4º bloque: contenidos relativos al discernimiento vocacional (fundamentación bíblico-teológica de la vocación, revisión de la propia historia vocacional, las ayudas para el discernimiento, el análisis de las motivaciones, el examen de las cualidades necesarias, los pasos para la decisión…).

5º bloque: contenidos relativos a la vida religiosa (consagración, comunión/vida comunitaria, misión, votos, diversidad carismática en la Iglesia…)

6º bloque: contenidos relativos a los aspectos específicos de la Congregación (Fundador, carisma, historia del instituto, tradición, Constituciones y documentos capitulares, gobierno, misión del Instituto…).

7º bloque: contenidos relativos a aspectos formativos complementarios (trabajo, talleres, manualidades, hobbies, formación musical).

  1. b)Con relación a las experiencias:

–      Profundización en la oración personal con acentuación de la oración apostólica.

–      Fomento de una espiritualidad comprometida y compartida con el pueblo de Dios y con los valores religiosos de la gente del entorno.

–      Celebración de las fiestas de la Congregación, de la comunidad y utilización de símbolos de nuestra tradición espiritual.

–      Reuniones y contactos periódicos con claretianos de otros lugares y visitas a algunas de nuestras comunidades.

–      Fomento de dinámicas de solidaridad, comunicación, colaboración y comunión; y de relaciones de amabilidad, hospitalidad y servicialidad con quienes les visitan.

–      Experiencias apostólicas concretas, realizadas en equipo, en el campo de la catequesis y de la animación litúrgica.

–      Experiencia de misión (de 20 días), en contacto con la marginación y la pobreza.

  1. 5.El Maestro de novicios y sus colaboradores
    1. a)El responsable del acompañamiento formativo: es el “Maestro de novicios” según el Derecho y nuestros documentos[63].
  1. b)Podrá ser ayudado por un Auxiliar que formará equipo con él. La propuesta de las personas a las que se les confiarán los cargos de Maestro de Novicios y Auxiliar la harán conjuntamente los superiores mayores implicados en este proyecto interprovincial, haciendo el nombramiento el Superior Mayor de la Provincia de Perú- Bolivia.
  1. c)A ser posible los formadores serán de los distintos organismos que participan en el proyecto del noviciado.
  1. d)Las cualidades requeridas para ser Maestro de novicios están señaladas en nuestros documentos[64].
  1. e)Características del Auxiliar: Deberá ser una persona que, en principio, tenga también las mismas características propias del Maestro, que pueda reemplazarle en su ausencia.
  1. f)Otros colaboradores: Es conveniente también la presencia eventual de otros claretianos en la casa del noviciado para colaborar en las tareas formativas.
  1. g)Funciones: El maestro desempeña la función de ayudar a los novicios, con su palabra y ejemplo, a formarse en la vida misionera de la Congregación[65]. A tal fin, ha de:

–      Acompañar personalmente a cada novicio, orientándolo de manera personalizada e inculcándole las virtudes humanas y cristianas[66].

–      Poner empeño en crear y animar una verdadera comunidad de fe y amor entre los novicios.

–      Procurar que éstos consigan la unidad de vida misionera que les permita integrar de manera armoniosa el espíritu de unión con Dios y la acción apostólica.

–      Discernir y comprobar la vocación de los novicios[67].

  1. h)Otros puntos.

–      Para que pueda dedicarse por entero a una tarea de tanta importancia ha de estar libre de todas las obligaciones y cargos que se lo impidan.

–      El maestro debe informar periódicamente al Superior Mayor sobre la marcha del noviciado y de cada novicio.

–      La dirección de los novicios queda reservada sólo al maestro, bajo la autoridad de los Superiores Mayores. El maestro puede contar con colaboradores, que trabajen en equipo y compartan responsabilidades y funciones. Estos dependen de él en lo que se refiere a la dirección del noviciado y a la aplicación del plan de formación[68].

  1. 6.Ejercicios espirituales.

El inicio del noviciado debe ir precedido de no menos de cinco días íntegros de ejercicios espirituales[69]. Conviene preparar y celebrar el rito de iniciación según el ritual propio de la Congregación[70].

  1. 7.Petición de la profesión.

Tres meses antes de la fecha prevista para terminar el noviciado, el novicio ha de solicitar por escrito a su Superior Mayor la admisión a la profesión religiosa, expresando su voluntad de perseverancia, su disponibilidad para el cumplimiento de las Constituciones[71] y su conciencia actual de misionero claretiano según la vocación laical, diaconal o presbiteral[72]. Asimismo, hará una declaración escrita sobre varios puntos como se exponen en el Plan General de Formación. El novicio realizará también antes de la primera profesión, una vez aprobado para la misma, los trámites establecidos por nuestra legislación congregacional y de la Iglesia en relación con la cesión libre de la administración, el uso y el usufructo de los bienes.

  1. 8.Informes previos a la aprobación para la profesión.

Todos los miembros de la comunidad, especialmente el superior, el maestro y los compañeros, están obligados a dar sus informes para un recto discernimiento[73].

  1. 9.Primera profesión religiosa.

Ténganse en cuenta los siguientes criterios:

  1. a)La primera profesión, por la que el novicio queda incorporado al Instituto[74] se ha de celebrar según el rito propio de la Congregación[75].
  1. b)Para que sea válida han de cumplirse las prescripciones del derecho universal y congregacional[76]
  1. c)La celebración litúrgica de la primera profesión no deberá revestir una particular solemnidad[77].

VI. ETAPA DE CONSOLIDACIÓN VOCACIONAL

MISIONEROS EN FORMACIÓN

  1. 1.Naturaleza y finalidad.

“La etapa de misioneros en formación es la más larga de la formación inicial. Abarca desde la primera profesión hasta la profesión perpetua (en el caso de los hermanos), o hasta la ordenación (en el caso de los estudiantes). Para los formandos supone una experiencia de contraste y de realismo, no exenta normalmente de crisis y dificultades”[78]. Al choque emocional y racional entre la realidad vivida en el noviciado y la realidad de esta etapa, se suman las crisis propias de la edad y de los contrastes entre los ideales y la vida real.

“En esta etapa los misioneros deben proseguir la tarea iniciada en el noviciado y profundizar de manera integral en todos los aspectos de la vida misionera claretiana, en orden a la consolidación de la identidad y pertenencia congregacional, para la incorporación definitiva al Instituto y al servicio misionero de la Iglesia”[79].

2.  Características.

     2.1.   Fases:

  1. a)La primera fase está ubicada entre la primera profesión y el año de pastoral y vida comunitaria
  1. b)La segunda fase está determinada por la experiencia del año de pastoral y vida comunitaria
  1. c)La tercera fase se desarrolla después del año de pastoral en la que se inserta la preparación a la profesión perpetua y para la ordenación sacerdotal, en el caso de los estudiantes.

2.2.   Lugar y estructura.

Esta etapa de misioneros en formación se realizará normalmente en nuestro Estudiantado de Magdalena del Mar. El año de pastoral se realizará en alguna de las comunidades de la Provincia.

2.3.   Interculturalidad.

La formación para la interculturalidad se manifestará en sus diversas expresiones culturales, siempre desde los elementos fundamentales de nuestra identidad claretiana[80].

3.  El Prefecto.

Las cualidades requeridas para ser Prefecto de esta etapa se encuentran señaladas en el Plan General de Formación[81].

4.  Dinamismos principales:

  1. a)Acompañamiento personal

Un dinamismo formativo de primer orden es el acompañamiento espiritual. Conforme a la experiencia de nuestro Fundador y de la tradición del Instituto, cada formando establecerá en su proyecto personal la periodicidad y frecuencia de la entrevista personal con el Prefecto[82]. El director espiritual podrá ser otra persona distinta al Prefecto, siempre con la anuencia del mismo como indican nuestros documentos[83].

  1. b)Oración.

En esta etapa, la integración personal se hace más necesaria; por ello conforme al proyecto comunitario y al proyecto personal, los formandos habrán de personalizar y dar el debido espacio a la oración personal y comunitaria, a fin de que “aprendan por experiencia, en medio de los cambios del mundo, a vivir firme y constantemente unidos a Cristo, según nuestro carisma”[84].

  1. c)Estudio.

Es necesario desarrollar un itinerario personal, espiritual y académico, secuenciado, profundo, disciplinado que logre hacer un camino de crecimiento que respete el proceso personal del formando. Siendo el estudio uno de los dinamismos más característicos de esta etapa, se empeñarán en el mismo con la “dedicación y seriedad que requiere”[85]. Los misioneros en formación optarán a las titulaciones que ofrecen los centros de estudios en que se encuentren. En el periodo vacacional estudiarán cursos complementarios para su formación.

  1. d)La vida comunitaria.

Esta etapa es un tiempo apropiado para consolidar la actitud de oblatividad de la propia vida a través del compartir, trabajo en equipo, el quehacer cotidiano, buscando crecer en unas relaciones maduras. “Dado el carácter de nuestra vocación, los jóvenes han de formarse para la evangelización en comunidad misionera, asumiendo desde el principio un estilo de vida comunitario, pobre e inculturado”[86].

  1. e)Experiencias apostólicas.

Las experiencias apostólicas de los formandos, conviene que estén en la línea con las opciones del Capítulo General y Provincial, preferentemente, apostolados de servicio a los pobres, evangelización integral, justicia, paz e integridad de la creación, misión compartida, pastoral vocacional y pastoral bíblica.

5.  Dimensiones del desarrollo y consolidación de los misioneros en formación.

Asumimos todos los objetivos específicos y los medios propuestos en el Plan General de Formación[87] para esta etapa, orientados a que los formandos alcancen la madurez necesaria en todas las dimensiones de su vida.

5.1.      Nivel humano.

  1. a)Formarse en una personalidad libre, recia[88] y disponible, que despliegue las habilidades para unas relaciones maduras y los talentos personales puestos al servicio de los demás.
  1. b)La apertura, la transparencia y la docilidad en esta etapa favorece la consolidación de la respuesta vocacional, afianzando la sensibilidad a la verdad y la objetividad de las opiniones.[89].
  1. c)Es fundamental la maduración de su respuesta vocacional en los procesos de la frustración y los conflictos[90].
  1. d)Es importante que pueda crecer en la asunción de responsabilidades y llevarlas hasta el final mediante la habilidad del discernimiento y un sano sentido crítico.
  1. e)Promover una formación integral de la personalidad, madurando de modo especial la dimensión de la afectividad, propia de la castidad consagrada. Todo ello, buscando espacios de soledad, apertura y profundidad en las relaciones comunitarias y apostólicas.
  1. f)Capacitarse, mediante una sólida preparación intelectual[91] a la altura de los tiempos según sus capacidades y ejercitarse en las técnicas de estudio personal (lectura en voz alta, comprensión lectora, redacción, comentarios)
  1. g)Uso adecuado, según nuestro estilo de vida, de los TICS (Tecnologías de la información y de los medios de comunicación), particularmente del Internet.

5.2.   Nivel cristiano.

  1. a)Cultivo de un verdadero itinerario[92] de desarrollo gradual y de consolidación en la vida claretiana
  1. b)Valoración central y profunda de la vivencia sacramental eucarística y penitencial.
  1. c)Práctica de la transparencia en los formandos, como signo de docilidad a la acción de Espíritu.
  2. d)Fidelidad habitual a la práctica de oración personal y comunitaria, que será animada con el debido esmero.
  1. e)Dejarse cuestionar por la Palabra de Dios[93] en la realidad personal, comunitaria, pastoral, eclesial, social y mundial.
  1. f)Fomentar el amor filial a María, formadora de Jesús y de Claret, y ahora formadora de su vocación[94].
  1. g)Formarse en la fiel y seria vivencia de la liturgia y la Lectio Divina.

5.3.   Nivel Claretiano.

  1. a)Consolidar su conciencia vocacional configurándose con Jesucristo en la vivencia de los votos y las virtudes apostólicas[95].
  1. b)Identificación satisfactoria con su vocación claretiana en relación con su comunidad y servicio apostólico, asimilando positivamente las contrariedades de nuestra vida.[96].
  1. c)Vivencia formativa del apostolado en las comunidades claretianas y en otras, desde la interiorización de nuestro patrimonio carismático, conocido y valorado en su historia y demás documentos[97].
  1. d)Capacidad de trabajo en equipo y convivencia con lo diferente.
  1. e)Preparación intensa para la profesión perpetua y las órdenes.
  1. f)Desarrollo de la sensibilidad de las necesidades del pueblo, para responder claretianamente en el apostolado.
  1. g)Consolidar la actitud formativa fundamental de entrega a la construcción de la comunidad de forma activa, creativa y convincente.
  1. h)Empeñarse en adquirir una autoformación multicultural, integrando los valores de la propia cultura y los valores de los demás, intensificando lo que nos une y relativizando lo que nos separa.
  1. 6.Año de pastoral y vida comunitaria[98].

Se considera este período de gran transcendencia, antes de la consagración definitiva por la profesión perpetua. Aunque el formando se halla todavía en la etapa de ‘misioneros en formación’, dependiente por lo tanto del Prefecto de la etapa, se integrará plenamente a la comunidad a la que sea enviado como un miembro más de la misma. Durante este periodo se hará un plan formativo adecuado a los formandos.

  1. a)Objetivo fundamental: “que los formandos experimenten prácticamente la misión claretiana en las actuales circunstancias de la Iglesia y del propio Organismo” [99].
  1. b)Criterios de las experiencias apostólicas formativas (cf. PGF 235-242):

–      Se requiere una planificación encaminada al ejercicio del apostolado y la capacitación pastoral de los formandos.

–      Servirá para orientar a los formandos en la acción pastoral.

  1. c)Actitudes con las que deben llevar a cabo las actividades: unión e identificación con Cristo, el Hijo enviado del Padre; sentido de colaboración eclesial y de trabajo en equipo; fortaleza de ánimo para afrontar las pruebas y fracasos del apostolado; sensibilidad e intuición.
  1. d)Orientaciones: para asumir las actividades apostólicas: que se trate de actividades que estén en sintonía con nuestro carisma y a la vez sean eficazmente formativas; que respeten el ritmo de maduración de la persona del claretiano; que sean convenientemente acompañadas y evaluadas.
  1. e)Duración: 1 año. Finalizado el año de Pastoral se inicia la preparación a la Profesión Perpetua y las Órdenes.
  1. f)Lugar: En cualquiera de nuestras posiciones apostólicas, con preferencia las que se encuentran en zonas de misión, sea en Perú o en Bolivia.
  1. g)Acompañamiento: El responsable de acompañar al formando en este periodo lo designara el Superior Provincial[100]. Se procurará que el responsable del acompañamiento esté en coordinación con el Prefecto de Estudiantes.

VII. Preparación para la Profesión Perpetua y para las órdenes

1.  Descripción.

Es el periodo formativo que sigue al año de pastoral y que transcurre en una comunidad formativa.

Durante el mismo se realiza la preparación inmediata para la profesión perpetua y para las órdenes.

En lo académico se prepararán para optar al grado académico de Bachiller en Teología.

Lo que se dice a continuación se refiere a los Planes especiales – preparación para la profesión Perpetua y las Órdenes- cuyos criterios se indican más adelante.

  1. 2.Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para la profesión perpetua (cf. PGF 419-421):

2.1.      Criterios para este periodo. La preparación inmediata para la profesión perpetua se tendrá por un periodo de 6 meses, con los siguientes dinamismos[101]:

-Intensificación de la oración personal.

-Renovación de los fundamentos teóricos y vivenciales de la vida religiosa claretiana.

-Evaluación de la vida misionera en diálogo frecuente con el formador.

-Ofrecimiento a través de una carta personal al Padre General en la que le “expresarán su disponibilidad misionera para ser enviados donde sea necesario” [102].

-Preparación con un tiempo adecuado de silencio y oración.

-Aprovechamiento de las vacaciones de medio año para tener experiencias intensas de formación.

-Como momento fuerte los formandos, participarán en la experiencia de “Segundo Noviciado” del Cono Sur.

3.  Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para los ministerios propios de la condición laical (hermanos)[103]. Se trata de “ministerios no ordenados”, a los que podrían acceder los hermanos:

  1. a)Ministerios no instituidos: unos se relacionan directamente con el ministerio de la Palabra (catequesis, animación litúrgica, educación, etc.); otros preparan, acompañan o complementan el servicio misionero de la Palabra (servicios caritativos, de promoción humana y social, etc.) [104].
  1. b)Ministerios instituidos: Lectorado y Acolitado.
  1. c)Criterios a tener en cuenta en la formación de los hermanos según el Plan General de Formación[105].
  1. d)Estudio de los documentos de la Iglesia y la Congregación sobre la espiritualidad de los religiosos[106].

4.  Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el     diaconado[107]:

  1. a)Formarse en las actitudes de: configuración con Cristo, el servicio de la Palabra y el servicio a la caridad.
  1. b)Preparación inmediata mediante un plan (conocimiento de los documentos de la Iglesia sobre el diaconado, rituales de los sacramentos y conocimiento de los servicios que le competen).

5.  Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el presbiterado[108] Profundizar en las actitudes de: configuración con Cristo sacerdote, profeta y pastor, según la vocación claretiana.

  1. a)Preparación inmediata mediante un plan (ejercitación del ministerio de la Palabra y otros propios del diaconado, actos programados de vida espiritual, ahondar en la teología y espiritualidad del presbiterado y en su dimensión carismática claretiana, conocimiento de los rituales de los sacramentos y participación en una orientación personalizada).
  1. b)Duración de esta etapa: dos años o más. Durante los dos años posteriores al año de pastoral se intercalarán los planes específicos para la preparación a la profesión perpetua y a las Órdenes.
  1. c)Lugar: En una comunidad formativa de la Provincia.
  1. d)Acompañamiento: El responsable de esta fase será designado por el Superior Provincial.

VIII. Formación continua

1.  Descripción.

“La formación continua es un proceso global de renovación que abarca todos los aspectos de la persona del claretiano y de la Congregación en su conjunto” [109]. “La formación continua pretende la renovación de la vida personal y comunitaria del claretiano a la luz del evangelio y de nuestro carisma, en cada nueva situación histórica” [110].

  1. 2.Orientaciones generales.
    1. a)Orientaciones de la Congregación acerca de la formación continua[111]: Absoluta necesidad de la misma para ser fieles al Espíritu, para ser fieles al proceso de renovación congregacional y para ser fieles a la misión[112].
  1. b)El Gobierno Provincial elaborará un programa de Formación contínua, según las necesidades de la Provincia[113].
  1. c)Criterios congregacionales de formación continua:
  • Persuasión por parte de cada uno de su carácter imprescindible para la vida misionera.
  • Realizarse en la línea de nuestro carisma misionero.
  • En contacto con el mundo y abierta a la realidad.
  • En perspectiva de apertura y de disponibilidad misionera universal.
  • Con criterios de calidad.
  • Con métodos activos y participativos.
  • Posibles experiencias misioneras en el campo de la pobreza, la marginación o la increencia, abierto el espíritu a nuevos horizontes y valores[114].
  1. 3.Duración de la formación continua.

Es durante toda la vida misionera, con diversidad de modalidades.

4.  Seguimiento.

Responsables de la organización y desarrollo de la formación continua son, a diversos niveles, el Superior Mayor, asistido por los consejeros o prefectos, el superior local y las Prefecturas Generales de Formación y Espiritualidad.

5.  Modalidades.

Es necesario seguir potenciando los cauces, medios y procesos de formación continua[115]. Por tanto ponemos a consideración de los Miembros de la Provincia, para alcanzar esta meta las siguientes opciones:

5.1.   Formación Personal.

Cada misionero concederá a la lectura y al estudio el lugar que han de tener en nuestras vidas y que la comunidad facilite condiciones y recursos para ello[116].

Además se aprovecharán las oportunidades que nos brinda la misma comunidad claretiana; eventualmente, otras en las que pueda organizarse y compartirse alguna actividad formativa de renovación[117].

  1. a)Lugar: Esta fase se realiza en el ámbito personal básicamente.
  1. b)Responsable: Cada uno organizará su autoformación de acuerdo a su Proyecto personal.

5.2.   Quinquenio.

Es la primera experiencia de vida más autónoma. En esta etapa, el claretiano debe descubrir una nueva manera de ser fiel a Dios, de modo que pueda dar una respuesta adecuada a los desafíos que se le presentan en su nueva situación[118]. Cuidaremos especialmente el envío, la integración en las comunidades y el acompañamiento de los que están en los cinco primeros años de su iniciación a la vida apostólica[119].

a) Orientaciones de la Congregación acerca del quinquenio[120].

                   En esta etapa se debe dar una importancia especial:

–      A la vida espiritual vivida en armonía con la acción.

–      Al acompañamiento pastoral.

–      A la renovación doctrinal.

–      Y al proceso psicológico de adaptación a la comunidad y al apostolado.

Ayudas concretas para los que se encuentren en el quinquenio:

–      Que sean destinados a comunidades en las que se viva con empeño el proyecto misionero.

–      Encomendarles responsabilidades ajustadas a su capacidad y situación personal.

–      Asegurarles un acompañamiento personal.

–      Ofrecerles encuentros de formación y revisión con los de su misma fase, cada año.

–      Participación en los encuentros organizados por la Congregación, en América

b) Duración: 5 años. A criterio del Prefecto de Formación, en consulta con el interesado, podrá prolongarse un tiempo más.

  1. c)Lugar: El lugar para cada encuentro se decidirá cada año de acuerdo a la realidad de la Provincia.
  1. d)Seguimiento (o acompañamiento): responsable del mismo la Prefectura de Formación en contacto con el Superior Provincial y la colaboración de los mismos integrantes del quinquenio, según sus posibilidades.

5.3.      Formación de Formadores.

              Los formadores necesitan prepararse. No se improvisan[121]. En concreto:

  1. a)Es conveniente enviar a estudiar a algunos que sean considerados aptos para este servicio misionero habiendo tenido, en lo posible, alguna experiencia apostólica previa[122].
  1. b)Es preciso que los formadores ya en ejercicio procuren proseguir su autoformación mediante el estudio personal y la asistencia a talleres o cursos (sean congregacionales o de otras instituciones eclesiales), que los mantengan capacitados para realizar mejor su misión formativa. Especialmente en el Carisma Claretiano, espiritualidad, vida religiosa y sacerdotal.

5.4.      Especializaciones.

Las especializaciones tienen como objetivo completar la formación inicial con estudios más específicos o ampliados y convenientemente titulados[123].

La Congregación nos pide hoy: Preparar a los misioneros para responder a las necesidades de nuestros destinatarios, en los diferentes aspectos que la acción pastoral comprende, brindándoles una formación sólida, altamente cualificada y actualizada[124].

a) Orientaciones de la Congregación y de la Provincia, acerca de las especializaciones[125]:

–   Elaborar cuanto antes un plan de especializaciones e ir programándolas periódicamente[126].

–      Orientar a los formandos en los últimos años de la carrera hacia alguna especialización[127].

–      La iniciación de la especialización deberá producirse tras un tiempo de experiencia pastoral[128].

–      Tener en cuenta, las motivaciones, cualidades e inclinaciones de los misioneros

–      Promover aquellas especializaciones que respondan a las necesidades y opciones de la Provincia y la Congregación. En concreto en ciencias eclesiásticas y otras especializaciones civiles útiles para la misión[129].

  1. c)Duración: El tiempo que requiera la especialización.
  1. d)Lugar: En aquellas comunidades claretianas cercanas a facultades o institutos superiores en donde se puede lograr la especialización y obtener los títulos correspondientes.

e)  Seguimiento: Responsable del mismo es el Superior Mayor.

6.  Otros cauces de formación:

Se tendrán en cuenta otras instancias de formación continua[130] como son:

  1. a)Año sabático.
  1. b)Encuentros Provinciales de Formación (Apostolado, Biblia, Justicia, Paz e Integridad de la creación, Colegios, Parroquias, etc.).
  1. c)Encuentros interprovinciales.
  1. d)Cursos congregacionales.

ÍNDICE

                                                                                                                                                pág.

DEFINICIÓN DEL MISIONERO CLARETIANO                                                                      02

PRESENTACIÓN                                                                                                                     03

INTRODUCCIÓN.                                                                                                                  05

I.   ESTRUCTURA DE LA FORMACIÓN EN LA PROVINCIA PERÚ – BOLIVIA

1.    RESPONSABLES Y COORDINADORES DE LA FORMACIÓN.

1.1.   Organigrama.                                                                                                   07

1.2.   Responsables de la formación                                                                          08

1.2.1.     Los Superiores                                                                                                08

1.2.2.     El Superior Provincial.                                                                        08

1.2.3.     El Superior Local                                                                                09

1.2.4.     La Prefectura Provincial de Formación                                             09

1.2.5.     El Consejo Provincial de Formación.                                                  10

II. CONTEXTO

1.    LA REALIDAD SOCIOCULTURAL LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA

            1.1.      La situación sociocultural                                                                              14

            1.2.      La situación económica                                                                                 15

            1.3.      La situación sociopolítica                                                                               16

            1.4.      Los pueblos indígenas y afroamericanos                                                      16

2.  LA REALIDAD DE LA IGLESIA LATINAMERICA Y DEL CARIBE

     2.1.      Luces y sombras eclesiales en la evangelización                                           17

     2.2.      Formación para el testimonio                                                                        17

     2.3.      Espiritualidad y formación para la gran misión continental                       18

3.  LA REALIDAD DE LA VIDA CONSAGRADA EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

     3.1.      Luces y sombras de la vida consagrada                                                        18

     3.2.      Sentido de la consagración religiosa                                                              19

     3.3.      Vida consagrada misionera en una Iglesia de comunión                             19

     3.4.      Visión de Mons. Oscar Urbina (Arzobispo de Villavicencio)                       19

4.  RETOS QUE PLANTEA ESTA REALIDAD A LA FORMACIÓN                                   20

III. PASTORAL VOCACIONAL CLARETIANA

1.  Objetivo                                                                                                                      22

2.  Duración                                                                                                                     22

3.  Responsables

     3.1.      En el ámbito provincial                                                                                  22

     3.2.      En el ámbito local                                                                                           22

4.  Sedes                                                                                                                           23

5.  Estructura                                                                                                                   23

     5.1.      Momentos del itinerario vocacional claretiano                                            23

IV.  ETAPAS DE PREPARACIÓN ASPIRANTADO Y POSTULANTADO

  1. 1.Naturaleza y25
  2. 2.25
  3. 3.El formador de aspirantes y postulantes
  4. 4.Caracterí26
  5. 5.Régimen económico para el Aspirantado y                        27
  6. 6.

6.1.       Objetivo general                                                                                             27

6.2.       Objetivo específicos                                                                                        27

6.3.       Actividad final                                                                                                27

  1. 7.Postulantado

7.1.       Área de la dimensión humana                                                                       27

7.2.       Área de la dimensión cristiana                                                                      28

7.3.       Área de la dimensión claretiana                                                                    28

  1. 8.Preparación inmediata para el ingreso al                        29
  2. V.ETAPA DE INICIACIÓN – EL NOVICIADO DEL CONO SUR
    1. 1.Naturaleza y30
    2. 2.30
    3. 3.Características del Noviciado del Cono                        30
    4. 4.Objetivos y                        31

4.1.       Dimensión humana                                                                                       31

4.2.       Dimensión cristiana                                                                                       32

4.3.       Dimensión claretiana                                                                                     32

4.4.       Medios                                                                                                            33

  1. 5.El maestro de novicios y sus                        34
  2. 6.Ejercicios                        .35
  3. 7.Petición de la profesió35
  4. 8.Informes previos a la aprobación para la profesió            35
  5. 9.Primera profesión            35
    1. VI.ETAPA DE CONSOLIDACIÓN VOCACIONAL MISIONEROS EN FORMACIÓN
      1. 1.Naturaleza y37
      2. 2.Características

2.1.   Fases                                                                                                                37

2.2.   Lugar y estructura                                                                                          37

2.3.   Interculturalidad                                                                                            37

  1. El Prefecto                                                                                                                 37
  2. Dinamismos principales                                                                                          38
  3. Dimensiones del desarrollo y consolidación de los misioneros en formación

       5.1.   Nivel humano                                                                                                 39

       5.2.   Nivel cristiano                                                                                                39

       5.3.   Nivel claretiano                                                                                              40

  1. Año de pastoral y vida comunitaria                                                                        40

VII. PREPARACIÓN PARA LA PROFESIÓN PERPETUA Y PARA LAS ÓRDENES

  1. 1.Descripció            42
  2. 2.Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación de la profesión perpetua

2.1    Criterios para este periodo                                                                             42

  1. Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación de los ministerios propios de la condición laical                                                                         42
  2. Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el diaconado  43
  3. Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el presbiterado  43
  4. FORMACIÓN CONTINUA
    1. 1.Descripció                                                44
    2. 2.Orientaciones generales

2.1. Orientaciones de la Congregación acerca de la formación continua 44

  1. Duración de la formación continua                                                                        44
  2. Seguimiento                                                                                                              44
  3. Modalidades                                                                                                             44

5.1. Formación personal                                                                                          45

5.2. Quinquenio                                                                                                       45

5.3. Formación de formadores                                                                                 46

5.4. Especializaciones                                                                                               46

  1. Otros cauces de formación                                                                                      .47



[1]Can. 652.4; CC 58; 76; Dir 160.

[2] PI 27.

[3]PGF 247 §1.

[4] cf PGF 245.

[5] CC 113.5.

[6]PGF 247 §2.

[7] cf OT 5; 1F 76; PGF 247 §2

[8] cf Can 642; 653; 1025; 1028-1030; PGF 247 §4.

[9] cf RC 32; PI 52; PGF 247 §6.

[10] cf CC 134; PGF 247 §7.

[11]cf.CC 104.4; PGF 248 §3

[12] cf RC 32; PI 52.

[13]cf. Dir 412.

[14]cf. Dir 416; PGF 252.

[15] cf Dir 166; PGF 267

[16]Camilo Macise, XLIII Asamblea Nacional de la CIRM, México, 2007

[17]cf. can 241,1; 1051 y 1052

[18]cf. PGF 61-65.

[19] cf. DVC 280.

[20]    cf. DVC 49

[21]    Asumimos el concepto de “vocación” contenido en el DVC 7-48.

[22]    cf. DVC 112, donde se indican sus diversas funciones con sus correspondientes fuentes.

[23]    cf. PGF, 243-247, 296.

[24]    cf. DVC, 114-118

[25]    Así se viene realizando en algunas de nuestras posiciones. Es la línea congregacional ofertada por el Secretariado General de PV y asumida unánimemente por los participantes del Taller de Pastoral Vocacional celebrado en Arequipa en enero de 2012.

[26]    cf. Proyecto misionero de Perú-Bolivia (2011), n. 12 e.

[27] cf. PGF 325

[28]cf. PGF 326; DIR 188

[29] cf. DIR 179; PGF.

[30] cf. DIR 190, apéndice Nº 2

[31] cf. PGF 345-347; DIR 185-194

[32] cf. Dir. 193

[33] cf. PGF 327; Dir. 186

[34] cf. Dir. 193.

[35]Dir. 214; Can. 644; CC. 70; PEI. 44.

[36] Dir. 186

[37]PGF 330 §1-3.

[38]PGF 330 §2.

[39] PGF 330 §5

[40] PGF 330 §6

[41] PGF 328

[42] PGF 334 §2

[43] PGF 334 §3

[44] PGF 334 §4

[45] PGF 334 §5

[46] PGF 329

[47] cf. PGF 337 §1

[48] PGF 337 §6

[49] PGF 337 §3

[50] cf. PGF 337 §4

[51] PGF 337 § 5

[52] cf. PGF 330 §1

[53] cf. PGF 334 §2

[54] cf. PGF 337 §1

[55] cf. PGF 337 §6

[56]PGF 348; cf. Dir. 195-196

[57]cf. Can. 642, 643; Dir 199 a); PGF 350; DVC, Apéndice 8, pp. 255-256.

[58] cf. Dir 199, b).

[59] cf. Dir 201.

[60]cf.Dir 200.

[61]cf. Can 653, 1; CC 69; Dir 202, 271G.

[62]cf. PGF 348-378.

[63]cf. PGF 369.

[64]cf. PGF 369; Dir 210; 457 a); CC 68.

[65]cf. PGF 370; Dir. 211

[66]cf. PGF 370 1; Dir 211

[67].cf. Can. 652, §1.

[68]cf. Can. 650, §2; Dir 212

[69] cf. Dir 203, PGF. 374.

[70] cf. Dir 204, PGF, 378.

[71] cf. Dir 217.

[72] cf. Dir 206.

[73]cf. Dir 227.

[74] cf. Can. 654; CC 70; Dir 231.

[75] cf. Dir 231

[76]cf. Can 656; Dir 218-219

[77]cf. OPR 5; PI 56.

[78] PGF 379

[79] PGF 380; Dir 234.

[80] Dir. 239; PTV 72; §2; HAC. 63, 5

[81] PGF. 413-418; Dir 249-250

[82] PGF 410; 187-193; Dir. 236 §8

[83]PGF, 190; Dir 236 h)

[84] CC 73; PGF 396

[85].PGF 399

[86] PGF 405 Dir. 236 §6 MCH 228.

[87]PGF 386-388.

[88] PGF 386 §1.

[89] PGF 386.

[90] PGF 386 §1.

[91] PGF 386 §3.

[92] PGF 379.

[93] PGF 387 §4.

[94] PGF 387 §5 .

[95] PGF 388 §1.

[96] PGF 385.

[97] PGF 388 §5.

[98]cf. Dir 246.

[99]PGF 239.

[100]cf. Dir 246.

[101] Dir 241.

[102] Dir 225.

[103] PGF 434-441; Dir. 238.

[104] Dir. 254.

[105] PGF. 427-441; Dir. 255.

[106] Dir. 256.

[107] PGF 447-448; Dir. 257-260

[108] PGF 456-457; Dir 261-264

[109] PGF 460

[110] PGF 461

[111] PGF 462-472; 476-478

[112] Dir. 146; HAC. 55, 2.

[113] Dir 149

[114] PGF 504.

[115]Doc. Cap. Prov. 2011, Nº 14d; cf. Dir. 147; PGF. 482-520.

[116] CC. 56.HAC 55.2; Dir. 147, 1.

[117] Dir. 147, 2.

[118]PGF 506-507

[119]Dir 148; Doc. Cap. Prov. 2011, 13, e).

[120]PGF 508-511

[121]Dir. 168 b; Dir 247; PGF 108-109

[122]Dir 247.

[123]PGF 495

[124]Doc. Cap. Prov. 2011, Nº 14

[125]PGF 495-501

[126]Dir. 247.

[127]Dir. 245.

[128]PGF 501.

[129]Dir. 245.

[130]Dir. 247, 2.

MISIONEROS CLARETIANOS

PLAN PROVINCIAL

DE FORMACIÓN

pROVINCIA DE PERÚ-BOLIVIA

lIMA, 2012

DEFINICIÓN DEL MISIONERO CLARETIANO

“Un hijo del Inmaculado Corazón de María es

un hombre que arde en caridad y que

abrasa por donde pasa.

Que desea eficazmente y

procura por todos los medios encender

a todos los hombres en el fuego del divino amor.

Nada le arredra; se goza en las privaciones;

aborda los trabajos; abraza los sacrificios;

se complace en las calumnias;

se alegra en los tormentos y dolores

que sufre y se gloría en la cruz

de Jesucristo. No piensa sino

cómo seguirá e imitará a Cristo

en orar, en trabajar, en sufrir,

en procurar siempre y únicamente

la mayor gloria de Dios y

la salvación de los hombres”

PRESENTACIÓN

Tras la celebración de las Asambleas, tanto de la Delegación de Bolivia (junio de 2010), como de la Delegación de Perú (julio de 2010), se constituyó la nueva Provincia de Perú-Bolivia el día 16 de julio del mismo año. En ese entonces el Consejo Provincial pidió al Prefecto Provincial de Formación, P. José San Román, cmf, que elaborara un esquema base de las distintas etapas de la Formación, el cual fue presentado en el Capítulo Provincial celebrado del 3 al 7 de enero de 2011. Después de celebrar el I Capítulo de la nueva Provincia y quedar constituido el nuevo Gobierno Provincial, se pusieron en marcha las decisiones del Capítulo, entre otras, la de constituir el Consejo de Formación de la Provincia y encargarle la elaboración del Plan Provincial de Formación.

El Prefecto Provincial de Formación convocó a los miembros del Consejo Provincial de Formación en el mes de marzo de 2011. En dicha reunión, además de revisar y evaluar la marcha de la formación en sus distintas fases y centros formativos, se presentó un esquema de trabajo y un cronograma para la elaboración del Plan de Formación de la Provincia. Los formadores responsables de cada etapa se encargarían de elaborar sus respectivas propuestas en base al Plan General de Formación, la nueva realidad de la Provincia, los planes formativos anteriores y el esquema de las etapas formativas presentado por el P. José San Román Calvo, cmf.

En el transcurso del año, vista la urgencia y la necesidad de contar con un plan de formación bien elaborado, se decidió solicitar la asesoría del P. Jesús María Palacios Alcántara, cmf, quién gustoso aceptó la invitación. Entre tanto los actuales responsables de la formación en la Provincia fueron trabajando la parte correspondiente a su etapa y enviando sus aportes al Prefecto Provincial de Formación.

Con el único objetivo de elaborar el borrador del nuevo Plan de Formación y presentarlo al Gobierno Provincial para su aprobación, se realizó un taller del 5 al 14 de diciembre. Participaron en dicho trabajo los PP. José Antonio Álvarez de Prado, Prefecto Provincial de Formación; Luis Ricardo Urbano Otárola, Formador de Postulantes; Warner Stalin Gómez Alarcón, Formador de Estudiantes y Sinecio Torres Linares, Formador de Aspirantes, cmff. Estuvo presente en la primera jornada, el P. Gerardo Rodríguez Garibay, cmf, quien junto al P. Joseph Kalakkal, del Secretariado de PJVC enviaron los aportes referentes a esa primera fase de la selección y acompañamiento de candidatos. El P. José San Román Clavo, cmf, Maestro de Novicios, envió sus aportes y sugerencias, sobre la etapa de Noviciado.

El borrador del Plan de Formación de la Provincia fue enviado a las comunidades para su conocimiento y el aporte de sugerencias y propuestas y finalmente en la reunión del Consejo Provincial celebrada el día 7 de febrero de 2012 se aprobó el Plan de Formación de la Provincia de Perú-Bolivia el cual entrará en vigencia a partir del día de su publicación.

Mi agradecimiento a todos los que con verdadero celo y ardor misionero han participado en la elaboración de este plan, de vital importancia para la consolidación de la vida y misión de nuestra Provincia.

Por intercesión de María, formadora de apóstoles, pido al Señor que este plan sea un instrumento eficaz en la formación de misioneros idóneos que, a su debido tiempo, darán a conocer la Buena Noticia e irradiarán el Reino de Dios por toda la tierra.

Lima, 11 de febrero de 2012

Juan Carlos Bartra Navarro, cmf

Superior Provincial

INTRODUCCIÓN

Los Criterios seguidos en la elaboración del Plan Provincial de Formación fueron los siguientes:

  • La actualización del Plan Provincial según los criterios señalados en los propios documentos eclesiales y congregacionales sobre la formación.
  • La consideración de la nueva realidad de la Provincia, tomando en cuenta las orientaciones y decisiones del Capítulo Provincial.
  • La perspectiva holística del proceso formativo, según las orientaciones de la Prefectura General de Formación.

En la metodología de elaboración del Plan de Formación hemos seguido las siguientes directrices:

  • Hemos partido de lo que teníamos, los planes formativos anteriores y el organigrama de la formación por etapas presentado últimamente.
  • Hemos hecho referencia al Plan General de Formación, al Documento del Capitulo Provincial, y a la nueva realidad de nuestra Provincia, cuyas comunidades se extienden por Bolivia y Perú.
  • Hemos tenido en cuenta los nuevos Documentos de la Iglesia Universal, y Latinoamericana, así como de la Congregación, y las decisiones del Capitulo Provincial y el Consejo, sobre distintos aspectos de la formación, aplicándolos al contexto de la Provincia.
  • Hemos considerado la situación actual de la formación, escuchando a sus protagonistas, los formandos y formadores, así como a los Superiores Provinciales del Cono Sur, que han expresado su compromiso e interés por la buena marcha de la formación.

La tarea de tomar el pulso a la formación en el presente año ha estado a cargo de la Prefectura de Formación, y nos ha servido para determinar prioridades y objetivos que debemos procurar. Cada etapa ha sido revisada y presentada por el responsable de cada centro de formación.

Hemos realizado, tres redacciones del texto global del presente Plan y hemos aprobado el texto provisional para presentarlo al Gobierno Provincial.

De cara al futuro, este Plan de Formación que se ofrece ha de ser una referencia obligada en los centros vocacionales y en las casas formativas de la Provincia. Constituye el marco guía para elaborar, las programaciones anuales, y coordinar las actividades formativas de modo que se logre articular las distintas fases del proceso formativo. Asimismo el Plan de Formación será referente para ver la formación continua de las comunidades claretianas de la Provincia, según el esquema y la articulación propuestos para las distintas fases y alternativas de esta etapa, cuya duración es para toda la vida.

I. ESTRUCTURA DE LA FORMACION PROVINCIAL.

1.  RESPONSABLES Y COORDINADORES DE LA FORMACION.

1.1.   Organigrama.

PROVINCIA DE PERÚ-BOLIVIA

PVC

Aspirantado

Postulantado

Noviciado

Estudiantado

Formación

Permanente

Formador

Formador

Maestro de Novicios

Prefecto de EE.

Quinquenio

Aspirantes

Novicios

Auxiliar del

Maestro

Especializaciones

Superior Provincial

Prefectura de Formación

Consejo de Formación

Estudiantes y Hermanos

Postulantes

1.2.      Responsables de la Formación.

La responsabilidad del crecimiento vocacional y de la formación misionera, por su extraordinaria importancia, corresponde a toda la Congregación, a la Provincia y a la comunidad formativa[1]. De una manera especial está encomendada a los Superiores en sus distintos niveles. Considerarán como misión propia suya el tratar de edificar esta comunidad fraterna en Cristo[2].

1.2.1.         Los Superiores.

Han de ser guía, estímulo y ayuda para el sector vocacional y formativo de la Congregación, con su ejemplo, con su palabra y con su actuación. Considerarán la promoción vocacional y la formación, tanto inicial como permanente, como una prioridad a la que han de prestar especial atención y dedicación[3]. Desempeñan estas funciones de una manera personal, o con el equipo de gobierno, o delegando algunas funciones en otras personas o en estructuras, tanto de gobierno como de pastoral vocacional y formativa[4]. Su actuación, en algunos casos, está regulada por las normas del derecho universal y propio, las cuales señalan explícitamente las formas y los momentos en los que deben intervenir. Y, en otros, actúan conforme a su propia iniciativa y según las urgencias, necesidades y conveniencias de la Congregación, Organismo y Comunidad.

1.2.2.         El Superior Provincial.

  1. a)Ha de procurar con empeño que todo el Organismo se responsabilice y se comprometa en la promoción vocacional y que se ponga la máxima diligencia en el perfeccionamiento de los formandos y de los demás religiosos[5].
  2. b)Habrá de elegir a las personas más adecuadas para la formación[6], aunque éstas tengan que dejar otras funciones y trabajos[7].
  3. c)Velará por la aplicación de las normas y criterios eclesiales y congregacionales en todo lo referente a las admisiones y dimisiones de los candidatos a la profesión y a las órdenes sagradas[8].
  4. d)Promoverá la elaboración de los planes de pastoral vocacional y de formación inicial y permanente en la Provincia, los aprobará y seguirá de cerca su puesta en práctica.
  5. e)Mantendrá constante relación y unidad de criterios de actuación con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores[9].
  6. f)Alentará, con su presencia y sus orientaciones, a los centros vocacionales y a las comunidades formativas, visitándolos con frecuencia[10].
  7. g)En las visitas a las demás comunidades, especialmente en las canónicas, suscitará la conciencia y el compromiso por las vocaciones y la formación de la Provincia y estimulará los planes locales de formación permanente.
  8. h)Dotará a los centros y comunidades formativas de los medios necesarios para el cumplimiento de su misión.

1.2.3.         El Superior Local.

  1. a)Confortará a los hermanos de comunidad para que crezcan en su vocación misionera, permanezcan fieles a sus promesas y a las demás obligaciones de nuestra vida[11].
  2. b)Los superiores de las comunidades de la Provincia procurarán una relación fluida y unidad de criterios de actuación con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores[12].
  3. c)Los superiores de las comunidades de la Provincia alentarán la conciencia y el compromiso de sus miembros por las vocaciones y la formación y estimularán los planes locales de formación permanente.

1.2.4.    La Prefectura Provincial de Formación.

A)   Aspectos generales.

La Prefectura de Formación es una estructura de Gobierno constituida por el Capítulo Provincial, al aprobar la estructura de Gobierno[13].

  • La Prefectura tiene como objetivo específico animar y coordinar la pastoral vocacional y la formación inicial y permanente de la Provincia.
  • La responsabilidad última de la Prefectura corresponde al Superior Provincial. Al Prefecto le corresponde la responsabilidad formativa de manera inmediata y de forma habitual.
  • El Prefecto Provincial de Formación, bajo la autoridad del Superior Provincial, gozará de las facultades suficientes para cumplir la misión específica que se le ha encomendado[14].

B)    El Prefecto Provincial de Formación.

              Funciones (PGF, 263):

  • Informar y asesorar al Superior y Gobierno Provincial en los asuntos de pastoral vocacional, formación inicial y permanente, y ejecutar sus decisiones y orientaciones.
  • Crear entre los responsables de la pastoral vocacional y de la formación inicial un sentido de comunión y corresponsabilidad.
  • Coordinar criterios y métodos para lograr una eficaz pastoral vocacional y un proceso formativo unitario, gradual y orgánico.
  • Procurar que se elabore el Plan Provincial de Formación, teniendo como marco el PGF, y que sea aplicado y evaluado en la Provincia.
  • Evaluar periódicamente el proceso formativo, inicial y permanente, de la Provincia y ofrecer orientaciones para su mejor funcionamiento.
  • Informar al Prefecto General de Formación sobre la situación de la formación en su Organismo.

              Actividades (PGF 264):

        Entre las actividades del Prefecto se indican las siguientes:

  • La comunicación y relación con el Prefecto General de Formación y más frecuentemente con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores y formandos de los centros formativos.
  • Las visitas periódicas a los centros vocacionales y formativos y colaboración con ellos en las actividades propias.
  • La animación de la formación permanente de las comunidades y de la elaboración del proyecto personal de formación.
  • La convocatoria del Consejo Provincial de Formación según esté establecido y siempre que se juzgue conveniente.
  • La elaboración y actualización periódica del Plan Provincial de Formación y la revisión de los proyectos formativos locales.

1.2.5.    El Consejo Provincial de Formación (PGF. 265-272).

La composición del Consejo de Formación, sus competencias y su funcionamiento serán de acuerdo al siguiente reglamento.

  1. a)Composición.

El Superior Provincial con su Consejo ha establecido los siguientes cargos como miembros del Consejo de Formación. También, a propuesta del Prefecto de Formación, podrá renovar o cambiar los miembros del Consejo para un nuevo periodo según lo estime conveniente.

  • Prefecto Provincial de Formación.
  • Prefecto de Estudiantes.
  • Maestro de Novicios del Noviciado del Cono Sur.
  • Formador de Postulantes.
  • Formador de Aspirantes.
  • Responsables del Secretariado de PJVC.
  • Representante de los apostolados de la Provincia.
  • Represente de los Estudiantes.

b) Competencias.

  • El Consejo Provincial de Formación es, dentro de la Prefectura, un órgano consultivo que ejerce su corresponsabilidad y participación formativa en conformidad con lo que establece el Plan General de Formación. El área de competencia de este Consejo abarca desde la Pastoral Juvenil Vocacional hasta la formación permanente.
  • Los formadores de las distintas etapas y el Maestro de Novicios pertenecen al Consejo por derecho propio. Los representantes de los estudiantes y el de los apostolados serán elegidos por los miembros de sus respectivos sectores al comienzo de cada trienio, una vez constituidas las comunidades, y para un periodo de tres años. Son nombrados los que alcancen la mayoría de votos; en caso de empate se seguirán las normas de nuestro derecho. Si alguno de los representantes no aceptaran o tuviera que ser sustituido por otro, pasará a formar parte del Consejo el que le siga en número de votos.
  • Para preparar los asuntos que deben ser estudiados y agilizar la ejecución de las resoluciones, el Consejo elegirá de entre sus miembros a un Equipo de Coordinación de dos personas que será coordinado por el Prefecto Provincial de Formación.

c)  Son causas de sustitución:

  • El cese en los cargos de Formador o Maestro de novicios.
  • El no poder ejercer la representatividad para la que se fue elegido.
  • La aceptación por el Prefecto Provincial de Formación de una dimisión solicitada por alguno de los representantes.
  • La decisión expresa del Superior Provincial.
  • Los representantes que deseen dimitir presentarán su renuncia al Prefecto Provincial de Formación. En el caso de los misioneros en formación bastará con que cuenten con el visto bueno de su formador.
  1. d)Funciones del Consejo.
  • Asegurar la unidad y la continuidad del proceso formativo de la Provincia estudiando y confrontando las diversas programaciones y coordinando los criterios, métodos y acciones formativas.
  • Asesorar a la Prefectura de Formación en el cumplimiento de su misión formativa y en la realización de sus funciones y actividades propias[15], y ofrecer orientaciones en los asuntos en que sea consultado.
  • Ofrecer orientaciones, criterios y directrices a aquellos centros o formadores que lo necesiten.
  • Elaborar y actualizar cuando sea necesario el Plan Provincial de Formación y, una vez aprobado por el Gobierno Provincial, impulsar y evaluar su adecuado cumplimiento.
  • Evaluar su funcionamiento y el cumplimiento de sus resoluciones.
  • Desempeñar otras competencias que pueda asignarle el Gobierno Provincial (PGF 268). Para que el Consejo funcione adecuadamente se asegurará: La elección de un secretario por mayoría de votos de entre los asistentes a la primera reunión de cada trienio. A él corresponde levantar acta de todo lo tratado en cada reunión, comunicar los acuerdos adoptados al Gobierno Provincial y a los miembros del Consejo que no se hubieran hecho presentes, y enviar la información a la Provincia. La elaboración del orden del día de cada reunión por parte del Prefecto de Formación y su envío a los miembros del Consejo con suficiente antelación. Para confeccionar este orden del día se pedirá con anterioridad a los miembros del Consejo las cuestiones que estos deseen tratar.
  • Las resoluciones del Consejo serán fruto del diálogo y la reflexión en común. Se procurará llegar a ellas ordinariamente mediante el consenso. Si no fuera posible alcanzarlo, para resolver los asuntos de importancia se requerirá la mayoría absoluta o se pospondrán para un ulterior estudio.
  • El Consejo Provincial de Formación se convocará, de manera ordinaria, dos veces al año: al principio del curso – con carácter más programático – y al final del mismo – con carácter de evaluación; de manera extraordinaria, cuando el Prefecto Provincial de Formación lo estime necesario. El Equipo de Coordinación, se reunirá cuando sea necesario, a juicio del Prefecto Provincial o del Consejo de Formación. La duración de cada una de sus sesiones dependerá de los temas a tratar. Terminado el Consejo los Formadores podrán reunirse en forma particular, para tratar asuntos propios de su competencia.
  • Además de estas normas, el Consejo Provincial de Formación, una vez constituido, podrá establecer otras normas de funcionamiento para cumplir su misión.

II. Contexto

  1. 1.LA REALIDAD SOCIO-CULTURAL LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA.

El Plan General de Formación nos anima a que la formación se ha de realizar tomando en cuenta el contexto que nos rodea, pero abierta a la vez al horizonte de la universalidad propio de nuestro carisma (Cf.PGF 176). El Documento de Aparecida, nos ofrece una síntesis de la realidad social, eclesial y de la vida consagrada de América Latina y señala la urgencia de responder a los retos planteados[16].

Acertadamente, el Documento de Aparecida coloca el análisis de nuestra realidad dentro del gran fenómeno de la globalización que impacta “la cultura, la economía, la política, las ciencias, la educación, el deporte, las artes y también, naturalmente la religión” (n. 35).

1.1.      La situación socio-cultural (nn. 43-59).

  1. a)Un cambio de época. A lo primero que impacta la globalización es al ámbito socio-cultural. El modo de vivir la cultura y de insertarse en ella está condicionado por este cambio de época. Se ha desvanecido la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios. Se favorece la subjetividad individual que trae consigo también la inconsistencia e inestabilidad junto con la afirmación exasperada de derechos individuales y subjetivos. La ciencia y la técnica son puestas exclusivamente al servicio del mercado, con los únicos criterios de la eficacia, de la rentabilidad y de lo funcional. Eso propicia una nueva colonización cultural por imposición de culturas artificiales despreciando las locales.
  1. b)Riqueza de la diversidad cultural. Dentro de este marco universal hay que aceptar que en América Latina y El Caribe existe la riqueza de una diversidad cultural. Están presentes culturas indígenas, afroamericanas, mestizas, campesinas, urbanas y suburbanas con sus características peculiares (cf. n. 56). Estas culturas coexisten en condiciones desiguales con la llamada cultura globalizada. Ellas exigen reconocimiento y ofrecen valores que constituyen una respuesta a los antivalores de la cultura que se impone a través de los medios de comunicación de masas: comunitarismo, valoración de la familia, apertura a la trascendencia y solidaridad.
  1. c)Situación precaria de la mujer. Aparecida insiste en la urgencia, desde el punto de vista cultural, de la situación precaria que afecta la dignidad de muchas mujeres “sometidas a múltiples formas de violencia dentro y fuera de casa: tráfico, violación, servidumbre y acoso sexual; desigualdades en la esfera del trabajo, de la política y de la economía… explotación publicitaria…” (n. 48). La avidez del mercado descontrola el deseo de niños, jóvenes y adultos. Especialmente las nuevas generaciones que crecen en la lógica del individualismo pragmático y narcisista.
  1. d)Aspectos positivos del cambio cultural. Entre los aspectos positivos de este cambio cultural, aparece el valor fundamental de la persona, de su conciencia y experiencia, la búsqueda del sentido de la vida y la trascendencia.

1.2    La situación económica.

  1. a)El dios-dinero. El Documento de Aparecida inicia el n. 62 señalando que la globalización está conducida por una tendencia que privilegia el lucro y sigue una dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos. No solamente de los recursos físicos y monetarios sino sobre todo los de la información. Esto conduce a la exclusión de quienes no están suficientemente capacitados e informados, aumenta las desigualdades y mantiene en la pobreza a multitud de personas. Enseguida invita a contemplar los rostros de quienes sufren pobreza material o moral y son excluidos de la sociedad. Habla también de las nuevas pobrezas y hace ver que son fruto principalmente de una globalización sin solidaridad. Los excluidos no son solamente “explotados” sino “sobrantes” y “desechables”.
  1. b)La ambición del lucro. -Se pone de relieve el hecho de que las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados. Subordinan la preservación de la naturaleza al desarrollo económico con daños a la biodiversidad, con el agotamiento de las reservas de agua y de otros recursos naturales, con la contaminación del aire y del cambio climático. La actual concentración de renta y riqueza se da principalmente por los mecanismos del sistema financiero. Es también alarmante el nivel de corrupción en las economías que involucra tanto al sector público como al sector privado y la vincula en ocasiones con el narcotráfico.
  1. c)Marginación y pobreza. La población económicamente activa de la región está afectada por el subempleo (42%) y el desempleo (9%) y casi la mitad está empleada en trabajo informal. El trabajo formal se realiza en situaciones de injusticia: salarios bajos, y desprotección en el campo de la seguridad social que no permite una vida digna. Los campesinos, en su mayoría, sufren a causa de la pobreza por no tener acceso a tierra propia mientras existen grandes latifundios. Esto orilla a la migración y a la itinerancia dentro o fuera de sus propios países. Se da también un vergonzoso tráfico de personas que incluye la prostitución, aún de menores.

1.3    La dimensión socio-política.

  1. a)Desarrollo de democracia participativa. – En los socio-político se constata un cierto progreso democrático, aunque se dan también diversas formas de regresión autoritaria por vía democrática, a veces con corte neopopulista. Se está fortaleciendo la democracia participativa con la irrupción de nuevos actores sociales: indígenas, afroamericanos, mujeres, profesionales, clase media, sectores marginados organizados. Se notan esfuerzos en los Estados por definir y aplicar políticas públicas en los campos de la salud, educación, seguridad alimentaria, previsión social, acceso a la tierra y a la vivienda, creación de empleos y leyes que favorecen las organizaciones solidarias.
  1. b)El flagelo de la corrupción. – Por otro lado sigue vigente la corrupción en la sociedad y en el Estado. La vida social, en convivencia pacífica, se está deteriorando gravemente en muchos países latinoamericanos y caribeños por la violencia: robos, asaltos, secuestros, asesinatos. Aumenta el crimen organizado y el narcotráfico, los grupos paramilitares. Algunos Parlamentos o Congresos legislativos aprueban leyes injustas por encima de los derechos humanos. No se respeta la ecología. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida por intereses económicos.
  1. c)Aspectos positivos. En América Latina y el Caribe se aprecia una creciente voluntad de integración regional con acuerdos multilaterales. También es positiva la globalización de la justicia en el campo de los derechos humanos y de los crímenes contra la humanidad.

1.4.   Los pueblos indígenas y afroamericanos.

  1. a)Exclusión y desaparición de culturas. – Se constata que los indígenas y afroamericanos son “otros” diferentes, que exigen respeto y reconocimiento. La sociedad tiende a menospreciarlos, desconociendo su diferencia. Su situación social está marcada por la exclusión y la pobreza. Están amenazados en su existencia física, cultural y espiritual. Sufren grandes ataques a su identidad y supervivencia. Su progresiva transformación cultural provoca la rápida desaparición de algunas lenguas y culturas. La migración, forzada por la pobreza, está influyendo profundamente en el cambio de costumbres, de relaciones e incluso de religión.
  1. b)Valores de las culturas indígenas y afroamericanas. -Por otro lado, los indígenas y afroamericanos emergen ahora en la sociedad y en la Iglesia con sus valores de apertura a Dios, el aprecio de la familia, el sentido de solidaridad. La realidad latinoamericana cuenta con comunidades indígenas y afroamericanas muy vivas que aportan y participan activa y creativamente en la construcción de este continente.
  1. 2.LA REALIDAD DE LA IGLESIA LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE.

El Documento de Aparecida es un referente necesario y valioso para tener una mirada acertada de la realidad de la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe.

2.1.      Luces y sombras eclesiales en la evangelización.

          La Iglesia recordó su papel evangelizador con sus luces y sombras a lo largo de cinco siglos. Hablando del presente se constata el compromiso que ella ha tenido a favor de los pobres, de la justicia, de la defensa de los derechos humanos. Destaca los esfuerzos pastorales orientados hacia el encuentro con Jesucristo vivo que han dado y siguen dando frutos. Entre ellos: la animación bíblica y pastoral; la renovación litúrgica. Se cuenta con la abnegada entrega de misioneros y misioneras. Crecen los esfuerzos de renovación pastoral en las parroquias favoreciendo un encuentro con Cristo vivo, mediante nuevos métodos de evangelización. Se constata en algunos lugares un florecimiento de comunidades eclesiales de base. La doctrina social de la Iglesia ha animado el testimonio y la acción solidaria de los laicos y laicas.

          Por otro lado, se lamenta que haya en la Iglesia algunos intentos de volver a cierto tipo de eclesiología y espiritualidad contrarias a la renovación conciliar como otras reduccionistas. Todavía no se ha dado suficiente acompañamiento a los laicos. Se percibe una evangelización con poco ardor y sin nuevos métodos y expresiones. En la evangelización, en la catequesis, en la pastoral persisten todavía lenguajes poco significativos para la cultura actual y especialmente para los jóvenes. El insuficiente número de sacerdotes y su no equitativa distribución imposibilitan que muchas comunidades puedan participar regularmente de la Eucaristía.

2.2.      Formación para el testimonio.

          Esto requiere mucho trabajo misionero de la Iglesia, mucha paciencia y perseverancia. No es algo que pueda resolverse sólo en el entorno eclesiástico. Vivimos una situación cultural amplia y difusa, que favorece la poca identificación a la fe católica y a la Iglesia. Aparecida quiere ayudar a los católicos a tener una conciencia clara de su identidad cristiana. La formación de la identidad pasa por la formación cristiana de base, por la intensa acción evangelizadora, por la catequesis y la formación mística, el testimonio positivo de la presencia y de la acción de la Iglesia en la vida de las personas y de la sociedad. Para ello quiere comprometerse con el testimonio y el anuncio de la buena nueva de la dignidad humana, de la vida, de la familia, de la actividad humana y del destino universal de los bienes y de la ecología. Se insiste en la comunión que debe vivirse en la Iglesia señalando los lugares eclesiales para la comunión: diócesis, parroquias, comunidades Eclesiales de Base, pequeñas comunidades, conferencias episcopales. También se habla de los discípulos misioneros con sus vocaciones específicas: obispos, presbíteros, diáconos, laicos y laicas, consagrados y consagradas.

2.3.      Espiritualidad y formación para la gran misión continental.

          La Iglesia en América Latina y El Caribe se compromete a vivir una espiritualidad trinitaria en su encuentro con Jesucristo y a favorecer una formación en todos los niveles y de todos los que la forman. Su misión es un compromiso con la vida especialmente en la promoción de la dignidad humana globalizando la solidaridad y dando prioridad a la opción por los pobres, a la familia y a la cultura. Para ello convoca a una gran misión en todo el continente. A través de ella busca promover una profunda conversión personal y pastoral de todos los agentes evangelizadores para que, con actitud de discípulos, todos podamos recomenzar desde Cristo una vida nueva en el Espíritu. Al mismo tiempo se quiere fomentar una formación kerigmática, integral y permanente que, siguiendo las orientaciones de Aparecida, impulse una espiritualidad de la acción misionera, teniendo como eje la vida plena en Jesucristo.

  1. 3.LA REALIDAD DE LA VIDA CONSAGRADA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE.

El Documento de Aparecida habló de la vida consagrada dentro del gran tema de ser discípulos misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Además de dedicarle un apartado dentro del capítulo quinto, en el que se habla de la comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia, menciona a los religiosos y religiosas en otros capítulos.

3.1.      Luces y sombras de la vida consagrada.

          Los consagrados y consagradas son nombrados en último lugar entre los discípulos misioneros (nn. 216-224). Antes se habla de los obispos, presbíteros, párrocos, diáconos permanentes, laicos y laicas. Subraya su papel de ser “testigos del Padre”, es decir de dar testimonio de vida. Esta vida consagrada es un don del Padre por medio del Espíritu. Es decir, entra dentro de los carismas que Él comunica, y “es un elemento decisivo para la misión de la Iglesia”. Pone de relieve con especial énfasis, entre las sombras de la vida de la Iglesia: “no pocas recaídas secularizantes en la vida consagrada influida por una antropología meramente sociológica y no evangélica” (n. 100 b). Por otro lado habla de la necesidad de que la vida consagrada sea mística, comunitaria y profética “hasta la entrega de la vida en continuidad con la tradición y martirio de sus miembros” (n. 220). Se recuerdan las nuevas formas de vida consagrada que hay que discernir, apreciar y formar. Hay que orar por las vocaciones a la vida consagrada y favorecer una conveniente promoción vocacional. La vida contemplativa es valorada por su testimonio del absoluto de Dios y por su vida de oración apostólica.

3.2.      Sentido de la consagración religiosa.

La vida consagrada es un camino de especial seguimiento de Cristo a través de una vida virginal, pobre y obediente como la de Él. Los votos convierten a sus miembros en testigos de libertad frente a los bienes (pobreza), frente a la erotización y banalización de las relaciones (castidad) y frente a una realidad que relativiza el valor de Dios (obediencia). Por su consagración están llamados a dar testimonio de la absoluta primacía de Dios y de su Reino.

3.3.    Vida consagrada misionera en una Iglesia de comunión.

El documento insiste en que la vida consagrada está llamada a ser experta en comunión dentro y fuera de la Iglesia. Los religiosos y religiosas bajo la orientación de los pastores desempeñan su misión evangelizadora en comunión con ellos a través del diálogo fecundo y amistoso. La vida consagrada está llamada está a ser espacio de anuncio explícito del evangelio, principalmente anunciado a los más pobres, como lo hicieron desde el inicio de la evangelización. Ha sido significativo en este sentido el aporte de la vida consagrada y su testimonio en la acción pastoral y su presencia en situaciones de pobreza, de riesgo y de frontera, en las periferias urbanas y del interior. El trabajo pastoral de los religiosos y religiosas debe orientarse, según el carisma de cada Instituto, a colaborar en la formación de cristianos discípulos misioneros para lograr una sociedad justa y humana.

3.4.      Monseñor Oscar Urbina, Arzobispo de Villavicencio (Colombia), nos presenta una visión del cambio cultural que está teniendo lugar y afecta de manera particular a las nuevas generaciones:

  • De una cultura antropocéntrica a un individualismo pragmático narcisista
  • De una cultura de la austeridad y la renuncia a la cultura del deseo.
  • De una cultura de axiología trascendental a una cultura de valores hedónicos.
  • De una cultura humano-natural a una cultura de lo funcional.
  • De la cultura de la complementariedad a la cultura de la tolerancia.
  • De la cultura de la cristiandad a la cultura de la indiferencia religiosa.
  • De los valores tradicionales a la cultura del bienestar.
  • De una cultura local a una cultura globalizante.
  • De una cultura rural, agrícola y tradicional a una cultura urbana e industrial.
  • De una cultura etno-céntrica blanca y patriarcal a un multiculturalismo étnico.
  1. 4.RETOS QUE PLANTEA ESTA REALIDAD A LA FORMACIÓN.

Exige poner mayor atención a los proyectos formativos de las casas de formación, pues los jóvenes son víctimas de la influencia negativa de la cultura postmoderna, especialmente de los medios de comunicación social, trayendo consigo la fragmentación de la personalidad, la incapacidad de asumir compromisos definitivos, la ausencia de madurez humana, el debilitamiento de la identidad espiritual, entre otros, que dificultan el proceso de formación de auténticos discípulos misioneros. Por eso:

  1. a)Es necesario antes del ingreso a la casa de formación, que los formadores y responsables hagan una esmerada selección que tenga en cuenta el equilibro psicológico de una sana personalidad, una motivación genuina de amor a Cristo, a la Iglesia, a la vez que tenga una capacidad intelectual adecuada a las exigencias del ministerio en el tiempo actual (cf. N 318)[17].
  1. b)Es necesario que el proyecto de la casa formativa ofrezca a los formandos un verdadero proceso integral: humano, espiritual, intelectual y pastoral, centrado en Jesucristo Enviado del Padre.
  1. c)Es fundamental que durante los años de formación, los candidatos sean auténticos discípulos, llegando a realizar un verdadero encuentro personal con Jesucristo en la oración con la Palabra, para que establezcan con Él relaciones de amistad y amor, asegurando un auténtico proceso de iniciación espiritual, especialmente, en el Período Propedéutico. La espiritualidad que se promueva deberá responder a la identidad de la propia vocación (cf. Aparecida 319).
  1. d)Es necesario tomar en cuenta, a lo largo de todo el proceso formativo, el aporte de las ciencias humanas y en particular la sicología en orden a conocer la personalidad de los candidatos a la vida religiosa, como viene siendo habitual en la práctica formativa de nuestra Provincia: al inicio del aspirantado, en el tiempo de preparación inmediata al noviciado, al finalizar el primer año de misionero en formación y al finalizar el año de pastoral. También, seguir ofreciendo a los formandos un tiempo de acompañamiento terapéutico cuando lo requieran para cultivar y mantener un desarrollo armónico de su personalidad.
  2. e)Con el fin de afrontar las situaciones planteadas por la posible presencia de formandos con tendencias homosexuales las instituciones eclesiales y congregacionales han puesto a nuestra disposición directivas claras y precisas que han de observarse en todo momento en los centros de formación y en la promoción vocacional. El superior mayor, los promotores vocacionales y los formadores cuidarán que se cumpla lo dispuesto en el PGF,[18] en el Directorio Vocacional[19] y en la Guía para el discernimiento vocacional de las personas con tendencias homosexuales en la pastoral vocacional y en la formación inicial (Curia Generalicia, Roma 29 de mayo, 2007).

iii. pastoral vocacional claretiana (PVC)

Se inserta aquí este capítulo de Pastoral Vocacional Claretiana, como etapa puente que entrelaza la pastoral vocacional con el inicio de la formación del joven como aspirante claretiano y su ingreso al Aspirantado.

1.  Objetivo.

El propósito de nuestra PVC es crear en las posiciones apostólicas de la Provincia las condiciones necesarias para que los adolescentes y jóvenes puedan descubrir su vocación y optar, con madurez y libertad, por una forma específica de seguimiento de Jesús, según la voluntad de Dios sobre su vida[20]. En ese contexto de Pastoral Vocacional general, haremos la propuesta específica de la vocación claretiana[21]

2.  Duración

No se puede señalar un periodo exacto de duración. Pero la experiencia nos dicta que no debe ser menor de seis meses ni prolongarse más allá de dos años; contando siempre con situaciones singulares que requieren un trato especial.

3.  Responsables.

3.1.   En el ámbito provincial.

Según nuestro derecho, el Superior Mayor tiene la responsabilidad última de la PVC en el ámbito provincial[22].

Responsable directo –no último, ni único- de nuestra PVC es el Secretariado provincial de PVC que está formado por dos claretianos designados por el Gobierno Provincial. Compartirán su dedicación exclusiva a la PVC con la Pastoral Juvenil claretiana (PJC).

3.2.   En el ámbito local.

El Superior local asume, en el ámbito comunitario, la inmediata responsabilidad de la animación vocacional[23]. Ellos son los responsables directos de acoger y atender a los jóvenes en la experiencia de discernimiento que realicen en su comunidad.

En cada una de nuestras comunidades existe un claretiano Animador local de la PVC designado por la comunidad claretiana[24].

El Animador local de la PVC es ayudado en su tarea por el Equipo Local de PVC, integrado por laicos y, donde sea posible, algún religioso o religiosa[25].

Los Acompañantes vocacionales, que son por encargo propio los miembros del Secretariado de PV; pero que también otros (claretianos, religiosas, sacerdotes, laicos cualificados…) siempre coordinados con el Secretariado de PVC.

  1. 4.Sedes.

La PVC se desarrolla en todos los espacios de jóvenes organizados en las distintas posiciones apostólicas de la Provincia y todos ellos están coordinados por el Secretariado de PVC.

Todas las comunidades de la Provincia son casas de acogida de los posibles vocacionables[26] y, en particular, son centros de acogida vocacional la casa del Aspirantado P. José María Humeres en Cochabamba y el Postulantado P. Eusebio Arróniz, en Magdalena del Mar (Lima).

  1. 5.Estructura.

Los encargados del Secretariado de PVC se orientarán por el Proyecto provincial de PVC.

Una vez terminado el proceso de selección inicial para los que manifiesten indicios de vocación a la vida claretiana, se iniciará con ellos el acompañamiento personal siguiendo el Itinerario Vocacional Claretiano que desemboca en la opción de ingresar al aspirantado, o de continuar el proceso de discernimiento, o de abandonarlo. Los momentos básicos del Itinerario se enuncian a continuación.

5.1.   Momentos del Itinerario Vocacional Claretiano (cf. PGF 301; DVC 97-104)

Cada persona recorre un itinerario singular para descubrir el proyecto de vida y la misión que Dios le ha confiado para responder a ella. Aunque es personal, sin embargo presenta aspectos comunes que permiten ser presentados pedagógicamente en tres etapas:

  1. a)Convocatoria.
  • Local (marzo-mayo)

El Animador de cada comunidad y el ELPV harán una convocatoria general invitando a los jóvenes que tengan inquietud por la vida claretiana haciendo la “propuesta vocacional”. Durante estos meses se puede hacer la Semana Vocacional Claretiana o cuando sea conveniente.

  • Nacional (junio-julio)

El Secretariado de PJVC hará dos encuentros nacionales (Perú y Bolivia) con los candidatos vocacionales en algunas comunidades claretianas para verificar su “conciencia de llamada”.

  1. b)Acompañamiento.
  • Local (agosto-septiembre)

El Animador de cada comunidad iniciará el acompañamiento vocacional tratando los aspectos de “idoneidad, motivaciones, dificultades, resistencias vocacionales y disponibilidad” de los jóvenes vocacionales. El Secretariado de PJVC facilitará las fichas vocacionales y folletos para responder a las expectativas del joven, contando con la creatividad del mismo Animador local.

  1. c)Respuesta e incorporación.
  • Provincial (Octubre-Noviembre)

El Secretariado de PJVC coordinará la convivencia-retiro vocacional (una en el Postulantado (Magdalena del Mar) y otra en el Aspirantado Cochabamba), para afirmar la “decisión y confirmación” de los jóvenes vocacionales. Los resultados de esta convivencia-retiro se comunicarán mediante un informe dirigido al Superior Provincial y a los formadores del Aspirantado y el Postulantado.

Después de terminar el itinerario vocacional se realizará una preparación inmediata donde el Animador local y el Secretariado de PJVC seguirán acompañando a los futuros aspirantes entre los meses de diciembre y enero. Posteriormente el mismo Secretariado coordinará con los formadores del Aspirantado y el Postulantado, todos los trámites necesarios para el ingreso de los aspirantes. A los aspirantes adultos y universitarios se les brindará un acompañamiento apropiado por un máximo de dos años.

IV. ETAPA DE PREPARACION

ASPIRANTADO Y POSTULANTADO

  1. 1.Naturaleza y finalidad.

Esta etapa tiene dos fases: El Aspirantado (que es la fase de preparación para el Postulantado) y el Postulantado, que “es la fase de formación inmediatamente preparatoria para el noviciado”. Se ordena, por un lado, a que los candidatos conozcan de un modo más cercano nuestra Congregación, se preparen adecuadamente para comenzar su iniciación en la vida misionera y, por otro, a que la Congregación pueda discernir con mayor garantía su grado de preparación e idoneidad[27].

  1. 2.Requisitos.
    1. a)Presentar indicios de vocación claretiana, discernibles a través de sus aptitudes básicas, de su recta intención, de una conducta humana y cristiana coherente y de su “voluntad positiva de seguir a Cristo en la Congregación”[28].
  1. b)Como criterio general, todos los candidatos tendrían que haber participado por lo menos durante un año de los servicios que presta el equipo de pastoral vocacional y/o llevar un acompañamiento personalizado con algún miembro de la Congregación. El Superior Provincial podrá admitir, si lo juzga oportuno, a algunos candidatos que no hayan seguido los cauces normales de preparación, pero que reúnan los demás requisitos, en conformidad con el N° 189 del Directorio.
  1. c)Ingresará al Aspirantado, previa solicitud por escrito, dirigida a los responsables del Secretariado de Pastoral Vocacional de la Provincia, en coordinación con el equipo de formadores[29].
  1. d)Al ingreso al Postulantado el joven escribirá una declaración firmada por él mismo y dos testigos y conformada en lo posible a las leyes civiles, en la que haga constar el carácter no laboral ni remunerativo, de sus vínculos con la Congregación y la ausencia de impedimentos para su ingreso en ella, a tenor de nuestro derecho[30].
  1. 3.El formador de aspirantes y postulantes.

Las cualidades requeridas para ser formador de aspirantes y postulantes están señaladas en el Plan General de Formación[31].

  1. 4.Características.

La presente etapa estará estructurada de esta manera:

  1. a)Lugar y Estructura.

Esta etapa de preparación, que abarca el Aspirantado y el Postulantado, se realizará normalmente en nuestras casas formativas.

El Aspirantado en la casa formativa José María Humeres, en Cochabamba (Bolivia) y el Postulantado en la casa formativa P. Eusebio Arróniz, en Magdalena del Mar, (Lima-Perú).

  1. b)Duración.

Esta etapa constará de dos fases: La fase del Aspirantado durará un año. El Postulantado durará dos años. Los últimos seis meses se intensificara la debida preparación para el ingreso al Noviciado. En ambas fases queda abierta la posibilidad de aumentarlas o disminuirlas según los casos particulares vistos por el equipo formativo y el Superior Provincial[32].

  • Aspirantado.

Es el primer paso concreto que da el candidato para pertenecer a la Congregación. Los jóvenes aspirantes discernirán su ingreso al Postulantado y el formador aprovechará para conocerlos más profundamente. En el año de Aspirantado se trabajará de manera especial la dimensión humana, como base de la experiencia del discernimiento para la siguiente fase y las etapas posteriores. Además se desarrollarán estudios complementarios, en la línea de los contenidos referentes a la vida religiosa. Al finalizar esta fase van al Postulantado P. Eusebio Arróniz de Magdalena del Mar, en Lima.

  • Postulantado.

En esta fase se sigue trabajando la dimensión humana como base para la experiencia del noviciado[33]. Durará dos años. En esta fase iniciarán el estudio de la Filosofía. Los postulantes, una vez terminado el curso académico de cada año, saldrán de vacaciones a sus casas. Esta experiencia durará el tiempo adecuado para que los jóvenes experimenten la realidad que viven sus familias y, al mismo tiempo, viviendo los valores de la vida religiosa, confronten sus procesos de crecimiento humano y vocacional con los factores que presenta la sociedad. Durante este tiempo el formador procurará visitarlos para así animarlos y a la vez conocer mejor a su familia. Dentro de esta fase, durante los últimos seis meses se intensificarán algunos aspectos, en orden a lograr una preparación más idónea y favorecer un discernimiento más profundo y sereno de cara al ingreso en el noviciado. Se caracterizará, entre otras cosas, por tener mayor tiempo de oración, y la frecuencia en el acompañamiento personal. Hacia el final de este periodo, cada uno de los postulantes debe solicitar por escrito al Superior Provincial la admisión al noviciado[34].

  1. 5.Régimen económico para el Aspirantado y Postulantado.

Aunque los aspirantes y postulantes no son miembros de la Congregación[35], han sido acogidos por ella, y, en cierto sentido, comparten su género de vida. La Provincia les ofrece los medios adecuados para cumplir los objetivos de esta etapa y ellos colaboran en la medida de sus posibilidades. Desde estos criterios el régimen económico se ajustará a las siguientes indicaciones:

  1. a)La administración de la Provincia cubrirá los gastos de matrícula, estudios, alimentación, viajes, vivienda y funcionamiento ordinario.
  1. b)La familia de cada candidato se hará cargo de los gastos de indumentaria, de salud (médicos, medicinas) y de cualquier gasto extraordinario, a menos que en algún caso particular se provea de otra manera.
  1. c)Si se dan las condiciones normalmente exigidas para el ingreso, el motivo económico no será obstáculo para la admisión.

6.  Aspirantado.

6.1.   Objetivo general: Iniciarse en el conocimiento y experimentar las principales dimensiones de nuestra forma de vida claretiana y así irse preparando para responder al llamado del Señor, de manera más consciente y comprometida.

6.2.   Objetivos específicos

  1. a)Que el candidato se acerque paulatinamente a su propia realidad humana.
  2. b)Crecer en la experiencia del encuentro con Dios y con María desde la fe y la oración.
  3. c)Integrarse en un estilo de vida comunitaria que sea fraterno y acogedor.
  4. d)Profundizar el discernimiento vocacional.
  5. e)Acercamiento a la misión claretiana.

6.3.   Actividad final.

El fin de esta etapa es el ingreso al Postulantado, con la celebración del rito previsto.

7.  Postulantado.

7.1.   Área de la dimensión humana.

a) Objetivo general: Adquirir el grado de madurez humana que se requiere para realizar la transición gradual del ambiente de procedencia a la vida religiosa, y vivir con aprovechamiento la experiencia del noviciado[36].

b) Objetivos específicos:

Descubrir, potenciar e integrar los rasgos constitutivos de la madurez de la persona, prestando una atención especial a la madurez afectiva y sexual[37]

  • Vivir y desarrollar las facultades de la corporalidad, inteligencia, voluntad y sensibilidad.
  • “Potenciar y cultivar la capacidad para la vida comunitaria” [38].
  • “Crecer en la capacidad de reflexión y de sentido crítico, tanto respecto de sí mismo como de los demás y de la realidad en general”[39].
  • “Tomar conciencia y asumir la propia historia personal, familiar y social”[40].

7.2.   Área de la dimensión cristiana.

a) Objetivo general: “Completar y profundizar, doctrinal y vivencialmente, la iniciación cristiana y el conocimiento de la propia vocación en la Iglesia”[41].

b) Objetivos específicos

  • “Descubrir progresivamente a Jesucristo, hijo de María, como amigo, y crear las condiciones que preparan para un encuentro personal con él (ruptura con el pecado, valoración y relativización del mundo)[42].
  • Cultivar la vivencia de los sacramentos y la acogida a las diversas presencias y llamadas del Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial[43].
  • “Vivir las virtudes cristianas, en especial las que tienen una mayor proyección vocacional: la disponibilidad para el servicio fraterno, la castidad, la capacidad de entrega y sacrificio[44].
  • “Encarnar la espiritualidad en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados”[45].

7.3.   Área de la dimensión claretiana.

a) Objetivo general: “Tener un conocimiento suficiente de la vida y misión claretiana para hacer una primera opción sería por ella con las progresivas rupturas y adhesiones que implica”[46].

b) Objetivos específicos

  • Tomar conciencia de la llamada de Dios a la vida misionera claretiana en las experiencias vocacionales previas e integrarlas en esta etapa[47].
  • “Familiarizarse progresivamente con el estilo de vida propio del noviciado y entrenarse en las necesarias rupturas que comporta”[48].
  • Descubrir y vivir la espiritualidad claretiana y la actualización que se viene realizando en la Congregación.
  • “Descubrir y aceptar a María como madre que acompaña en el camino vocacional y protege en las dificultades”[49].
  • Avanzar en el discernimiento de la vocación claretiana, teniendo en cuenta las diversas formas de vivirla.
  • Entrar en contacto con la figura del Fundador y ampliar el conocimiento de la historia de la Congregación, de manera particular la historia de la Provincia[50].
  • “Fomentar la sensibilidad misionera y las actitudes de apertura a la universalidad”[51]
  • Iniciar la formación apostólica (teórica y práctica) resaltando los acentos claretianos de la misma.

8.  Preparación inmediata para el ingreso al Noviciado.

a) Objetivo general: En esta fase se intensificaran algunos aspectos del proyecto del postulantado en orden a lograr una preparación más idónea y favorecer un discernimiento más profundo y sereno de cara al ingreso en el noviciado.

  • Actividad de Inicio

Se iniciará la preparación inmediata para el ingreso al Noviciado con un rito en el que se hará entrega de un signo.

b) Objetivos específicos.

  • Potenciar y cultivar la responsabilidad personal como un rasgo constitutivo de la madurez humana[52].
  • Profundizar las condiciones que preparan a un encuentro personal con Jesucristo[53].
  • Crecer en la toma de conciencia de la llamada de Dios para la vida misionera claretiana[54].
  • Entrenarse en las rupturas que comporta la vida del noviciado[55].

V. etapa de iniciacion-EL NOVICIADO DEL CONO SUR

  1. 1.Naturaleza y finalidad.

“El noviciado es un tiempo de iniciación integral en el seguimiento de Cristo evangelizador, según el carisma claretiano, en orden a la incorporación a la Congregación, mediante la profesión religiosa. Se ordena a que los novicios puedan tener un mejor conocimiento de la vocación divina tal como se propone en la Congregación, experimenten su modo de vida, conformen la mente y el corazón con su espíritu evangelizador; y, al mismo tiempo, puedan ser comprobadas su intención e idoneidad”[56].

2.  Requisitos.

Pueden ser admitidos al noviciado los postulantes que, habiendo cumplido 17 años, deseen ser misioneros claretianos, posean las necesarias dotes de salud física y psíquica, aptitud y madurez humana, espiritual y vocacional y carezcan de impedimento canónico[57].

Serán considerados idóneos los postulantes que hayan progresando adecuada­mente en aquellas actitudes que orientan hacia las exigencias de la vida religiosa y de las actividades del Instituto[58].

Además de la solicitud escrita de admisión al noviciado[59], los candidatos que no lo hayan hecho al ingresar en el postulantado han de presentar el certificado de bautismo, de confirmación y de estado libre[60], así como un certificado médico.

La admisión corresponde al Superior Mayor con el voto consultivo de su Consejo; la dimisión, en el caso de que fuera necesario, al Superior Mayor[61].

3.  Características del Noviciado del Cono Sur.

El noviciado interprovincial claretiano, abierto a novicios de los Organismos del Cono Sur, tiene algunos aspectos especiales que se irán desarrollando a lo largo de este capítulo y se plasmarán en el proyecto formativo del mismo. Una exposición completa de la etapa se encuentra en el Plan General de Formación, capítulo 9, al que se debe acudir para completar lo que se establezca aquí.

  1. a)El Noviciado del Cono Sur, se sitúa en la ciudad de Cochabamba (Bolivia), está bajo la jurisdicción de la Provincia de Perú-Bolivia, acoge a novicios de los diferentes Organismos de la zona del Cono Sur de América y cuenta para la formación con la colaboración de miembros pertenecientes a dichos Organismos. Los Superiores Provinciales ponen de manifiesto su compromiso de colaboración con el noviciado a todo nivel, especialmente, en preparar y proponer personal para llevar adelante este proyecto.
  1. b)La duración del noviciado es de 1 año completo. Suele comenzar el 2 de febrero y concluir en esa misma fecha al año siguiente.
  1. c)El Noviciado del Cono Sur pone empeño en llevar a cabo una formación integral que tiene en cuenta su ubicación en el contexto latinoamericano (aunque en lo esencial deberá coincidir con los objetivos y finalidad del resto de noviciados de la Congregación).
  1. d)La formación presta atención al reto que plantea el hecho de la multiculturalidad por la procedencia de los novicios de diversos países, si bien todos ellos retornan a sus respectivos Organismos congregacionales una vez concluido el año de noviciado”.
  2. e)Los estudios que complementan la formación, en la línea de los contenidos referentes a la vida religiosa, se reciben en el Centro Intercongregacional “Nazaret”, de la Conferencia Boliviana de Religiosos y Religiosas.
  1. f)La formación específica claretiana se realiza en la casa formativa.
  1. g)Formación apostólica: los novicios se ejercitan en el apostolado por periodos breves intercalados a lo largo de la etapa, es decir, consagrar unas horas semanales a determinadas acciones apostólicas. Asimismo, se podrá tener una misión en alguna de las comunidades de Bolivia por espacio de veinte días.
  1. h)La formación se complementa con diversos talleres, ejercicios espirituales, convivencias con los compañeros y compañeras del Intercongregacional “Nazaret”, acompañamiento espiritual, etc.
  1. 4.Objetivos y medios.

Se seguirán las Constituciones y las orientaciones de la Congregación acerca de la etapa de iniciación o noviciado[62].

Los objetivos específicos y medios que se sugieren deben ser puestos en práctica a través de una metodología que combine equilibradamente la exposición teórica, la lectura personal, el trabajo individual y en grupo, la ejercitación práctica, la oración personal y la celebración comunitaria. En particular se hace hincapié en los siguientes puntos:

4.1.   Dimensión humana.

a) Objetivo general: Avanzar en un proceso de maduración que permita al candidato optar consciente y libremente por la vida claretiana y asumir desde el principio las exigencias que se derivan de ella.

b) Objetivos específicos

  • Lograr un clima de «ruptura» con el estilo de vida anterior, de desierto, de silencio y de «nueva apertura» a los valores de la vida misionera.
  • Conocer, aceptar e integrar armónicamente los diferentes aspectos que conforman a la persona y en contacto con la realidad.
  • Integrarse afectiva y efectivamente en el noviciado fomentando un ambiente familiar sencillo y austero.
  • Asumir, integrar y desarrollar la afectividad y la sexualidad.
  • Cultivar las virtudes humanas que dan más credibilidad a los discípulos de Cristo.
  • Fomentar el sentido de responsabilidad y libertad en la toma de decisiones personales.
  • Cuidar la sensibilidad y las expresiones artísticas (música, literatura, artes plásticas).

4.2.   Dimensión cristiana.

a) Objetivo general: Fundamentar la vida de unión con Cristo, el Hijo y Enviado del Padre, hecho hombre de la Virgen María por obra del Espíritu Santo.

b) Objetivos específicos

  • Profundizar en el conocimiento de Dios e intimidad con el Señor y en el seguimiento de Cristo como discípulos y misioneros.
  • En el obligado discernimiento que ha de hacerse en el noviciado, plantear la propia vida desde la perspectiva vocacional al servicio de Dios, de la Iglesia y de los hombres.
  • Personalizar e interiorizar el espíritu de las bienaventuranzas, a ejemplo de María, modelo de escucha y de respuesta a la Palabra de Dios.
  • Asimilar, teórica y experiencialmente, los fundamentos bíblicos, teológicos y espirituales de la vida cristiana.

4.3.      Dimensión claretiana.

  1. a)Objetivo general: Iniciarse en la vida religiosa, según el carisma, espíritu y misión de San Antonio María Claret y de la Congregación
  1. b)Objetivos específicos
  • Conocer y experimentar el seguimiento de Jesucristo en clave claretiana.
  • Descubrir el sentido de la filiación cordimariana y fomentar su vivencia.
  • Conocer y amar a nuestro Fundador y crecer en el sentido de identidad claretiana y pertenencia a la Congregación.
  • Experimentar de una forma estable la vida comunitaria misionera de acuerdo con las Constituciones.
  • Asimilar el espíritu misionero y prepararse para el apostolado según el carisma de la Congregación.
  • Conocer y practicar las exigencias esenciales de la vida religiosa claretiana a través de la vivencia de los consejos evangélicos
  • Aceptar el discernimiento y la mediación del Maestro, de los superiores y de los hermanos de comunidad.

4.4.      Medios.

  1. a)Con relación al estudio:

1º bloque: contenidos relativos a la introducción en la vida del noviciado (dinamismos de conocimiento mutuo y autopresentaciones, legislación eclesial y congregacional sobre esta etapa del noviciado, plan formativo, programación comunitaria…).

2º bloque: contenidos relativos a la dimensión antropológica (ele-mentos de psicología, relación persona/comunidad, maduración humana (afectividad/sexualidad), higiene mental, autoconoci-miento).

3º bloque: contenidos relativos a la vida espiritual (vida de unión con Dios, la oración y sus métodos, formación litúrgica, vida sacra-mental, el acompañamiento espiritual, progreso en los caminos del espíritu…).

4º bloque: contenidos relativos al discernimiento vocacional (fundamentación bíblico-teológica de la vocación, revisión de la propia historia vocacional, las ayudas para el discernimiento, el análisis de las motivaciones, el examen de las cualidades necesarias, los pasos para la decisión…).

5º bloque: contenidos relativos a la vida religiosa (consagración, comunión/vida comunitaria, misión, votos, diversidad carismática en la Iglesia…)

6º bloque: contenidos relativos a los aspectos específicos de la Congregación (Fundador, carisma, historia del instituto, tradición, Constituciones y documentos capitulares, gobierno, misión del Instituto…).

7º bloque: contenidos relativos a aspectos formativos complementarios (trabajo, talleres, manualidades, hobbies, formación musical).

  1. b)Con relación a las experiencias:

–      Profundización en la oración personal con acentuación de la oración apostólica.

–      Fomento de una espiritualidad comprometida y compartida con el pueblo de Dios y con los valores religiosos de la gente del entorno.

–      Celebración de las fiestas de la Congregación, de la comunidad y utilización de símbolos de nuestra tradición espiritual.

–      Reuniones y contactos periódicos con claretianos de otros lugares y visitas a algunas de nuestras comunidades.

–      Fomento de dinámicas de solidaridad, comunicación, colaboración y comunión; y de relaciones de amabilidad, hospitalidad y servicialidad con quienes les visitan.

–      Experiencias apostólicas concretas, realizadas en equipo, en el campo de la catequesis y de la animación litúrgica.

–      Experiencia de misión (de 20 días), en contacto con la marginación y la pobreza.

  1. 5.El Maestro de novicios y sus colaboradores
    1. a)El responsable del acompañamiento formativo: es el “Maestro de novicios” según el Derecho y nuestros documentos[63].
  1. b)Podrá ser ayudado por un Auxiliar que formará equipo con él. La propuesta de las personas a las que se les confiarán los cargos de Maestro de Novicios y Auxiliar la harán conjuntamente los superiores mayores implicados en este proyecto interprovincial, haciendo el nombramiento el Superior Mayor de la Provincia de Perú- Bolivia.
  1. c)A ser posible los formadores serán de los distintos organismos que participan en el proyecto del noviciado.
  1. d)Las cualidades requeridas para ser Maestro de novicios están señaladas en nuestros documentos[64].
  1. e)Características del Auxiliar: Deberá ser una persona que, en principio, tenga también las mismas características propias del Maestro, que pueda reemplazarle en su ausencia.
  1. f)Otros colaboradores: Es conveniente también la presencia eventual de otros claretianos en la casa del noviciado para colaborar en las tareas formativas.
  1. g)Funciones: El maestro desempeña la función de ayudar a los novicios, con su palabra y ejemplo, a formarse en la vida misionera de la Congregación[65]. A tal fin, ha de:

–      Acompañar personalmente a cada novicio, orientándolo de manera personalizada e inculcándole las virtudes humanas y cristianas[66].

–      Poner empeño en crear y animar una verdadera comunidad de fe y amor entre los novicios.

–      Procurar que éstos consigan la unidad de vida misionera que les permita integrar de manera armoniosa el espíritu de unión con Dios y la acción apostólica.

–      Discernir y comprobar la vocación de los novicios[67].

  1. h)Otros puntos.

–      Para que pueda dedicarse por entero a una tarea de tanta importancia ha de estar libre de todas las obligaciones y cargos que se lo impidan.

–      El maestro debe informar periódicamente al Superior Mayor sobre la marcha del noviciado y de cada novicio.

–      La dirección de los novicios queda reservada sólo al maestro, bajo la autoridad de los Superiores Mayores. El maestro puede contar con colaboradores, que trabajen en equipo y compartan responsabilidades y funciones. Estos dependen de él en lo que se refiere a la dirección del noviciado y a la aplicación del plan de formación[68].

  1. 6.Ejercicios espirituales.

El inicio del noviciado debe ir precedido de no menos de cinco días íntegros de ejercicios espirituales[69]. Conviene preparar y celebrar el rito de iniciación según el ritual propio de la Congregación[70].

  1. 7.Petición de la profesión.

Tres meses antes de la fecha prevista para terminar el noviciado, el novicio ha de solicitar por escrito a su Superior Mayor la admisión a la profesión religiosa, expresando su voluntad de perseverancia, su disponibilidad para el cumplimiento de las Constituciones[71] y su conciencia actual de misionero claretiano según la vocación laical, diaconal o presbiteral[72]. Asimismo, hará una declaración escrita sobre varios puntos como se exponen en el Plan General de Formación. El novicio realizará también antes de la primera profesión, una vez aprobado para la misma, los trámites establecidos por nuestra legislación congregacional y de la Iglesia en relación con la cesión libre de la administración, el uso y el usufructo de los bienes.

  1. 8.Informes previos a la aprobación para la profesión.

Todos los miembros de la comunidad, especialmente el superior, el maestro y los compañeros, están obligados a dar sus informes para un recto discernimiento[73].

  1. 9.Primera profesión religiosa.

Ténganse en cuenta los siguientes criterios:

  1. a)La primera profesión, por la que el novicio queda incorporado al Instituto[74] se ha de celebrar según el rito propio de la Congregación[75].
  1. b)Para que sea válida han de cumplirse las prescripciones del derecho universal y congregacional[76]
  1. c)La celebración litúrgica de la primera profesión no deberá revestir una particular solemnidad[77].

VI. ETAPA DE CONSOLIDACIÓN VOCACIONAL

MISIONEROS EN FORMACIÓN

  1. 1.Naturaleza y finalidad.

“La etapa de misioneros en formación es la más larga de la formación inicial. Abarca desde la primera profesión hasta la profesión perpetua (en el caso de los hermanos), o hasta la ordenación (en el caso de los estudiantes). Para los formandos supone una experiencia de contraste y de realismo, no exenta normalmente de crisis y dificultades”[78]. Al choque emocional y racional entre la realidad vivida en el noviciado y la realidad de esta etapa, se suman las crisis propias de la edad y de los contrastes entre los ideales y la vida real.

“En esta etapa los misioneros deben proseguir la tarea iniciada en el noviciado y profundizar de manera integral en todos los aspectos de la vida misionera claretiana, en orden a la consolidación de la identidad y pertenencia congregacional, para la incorporación definitiva al Instituto y al servicio misionero de la Iglesia”[79].

2.  Características.

     2.1.   Fases:

  1. a)La primera fase está ubicada entre la primera profesión y el año de pastoral y vida comunitaria
  1. b)La segunda fase está determinada por la experiencia del año de pastoral y vida comunitaria
  1. c)La tercera fase se desarrolla después del año de pastoral en la que se inserta la preparación a la profesión perpetua y para la ordenación sacerdotal, en el caso de los estudiantes.

2.2.   Lugar y estructura.

Esta etapa de misioneros en formación se realizará normalmente en nuestro Estudiantado de Magdalena del Mar. El año de pastoral se realizará en alguna de las comunidades de la Provincia.

2.3.   Interculturalidad.

La formación para la interculturalidad se manifestará en sus diversas expresiones culturales, siempre desde los elementos fundamentales de nuestra identidad claretiana[80].

3.  El Prefecto.

Las cualidades requeridas para ser Prefecto de esta etapa se encuentran señaladas en el Plan General de Formación[81].

4.  Dinamismos principales:

  1. a)Acompañamiento personal

Un dinamismo formativo de primer orden es el acompañamiento espiritual. Conforme a la experiencia de nuestro Fundador y de la tradición del Instituto, cada formando establecerá en su proyecto personal la periodicidad y frecuencia de la entrevista personal con el Prefecto[82]. El director espiritual podrá ser otra persona distinta al Prefecto, siempre con la anuencia del mismo como indican nuestros documentos[83].

  1. b)Oración.

En esta etapa, la integración personal se hace más necesaria; por ello conforme al proyecto comunitario y al proyecto personal, los formandos habrán de personalizar y dar el debido espacio a la oración personal y comunitaria, a fin de que “aprendan por experiencia, en medio de los cambios del mundo, a vivir firme y constantemente unidos a Cristo, según nuestro carisma”[84].

  1. c)Estudio.

Es necesario desarrollar un itinerario personal, espiritual y académico, secuenciado, profundo, disciplinado que logre hacer un camino de crecimiento que respete el proceso personal del formando. Siendo el estudio uno de los dinamismos más característicos de esta etapa, se empeñarán en el mismo con la “dedicación y seriedad que requiere”[85]. Los misioneros en formación optarán a las titulaciones que ofrecen los centros de estudios en que se encuentren. En el periodo vacacional estudiarán cursos complementarios para su formación.

  1. d)La vida comunitaria.

Esta etapa es un tiempo apropiado para consolidar la actitud de oblatividad de la propia vida a través del compartir, trabajo en equipo, el quehacer cotidiano, buscando crecer en unas relaciones maduras. “Dado el carácter de nuestra vocación, los jóvenes han de formarse para la evangelización en comunidad misionera, asumiendo desde el principio un estilo de vida comunitario, pobre e inculturado”[86].

  1. e)Experiencias apostólicas.

Las experiencias apostólicas de los formandos, conviene que estén en la línea con las opciones del Capítulo General y Provincial, preferentemente, apostolados de servicio a los pobres, evangelización integral, justicia, paz e integridad de la creación, misión compartida, pastoral vocacional y pastoral bíblica.

5.  Dimensiones del desarrollo y consolidación de los misioneros en formación.

Asumimos todos los objetivos específicos y los medios propuestos en el Plan General de Formación[87] para esta etapa, orientados a que los formandos alcancen la madurez necesaria en todas las dimensiones de su vida.

5.1.      Nivel humano.

  1. a)Formarse en una personalidad libre, recia[88] y disponible, que despliegue las habilidades para unas relaciones maduras y los talentos personales puestos al servicio de los demás.
  1. b)La apertura, la transparencia y la docilidad en esta etapa favorece la consolidación de la respuesta vocacional, afianzando la sensibilidad a la verdad y la objetividad de las opiniones.[89].
  1. c)Es fundamental la maduración de su respuesta vocacional en los procesos de la frustración y los conflictos[90].
  1. d)Es importante que pueda crecer en la asunción de responsabilidades y llevarlas hasta el final mediante la habilidad del discernimiento y un sano sentido crítico.
  1. e)Promover una formación integral de la personalidad, madurando de modo especial la dimensión de la afectividad, propia de la castidad consagrada. Todo ello, buscando espacios de soledad, apertura y profundidad en las relaciones comunitarias y apostólicas.
  1. f)Capacitarse, mediante una sólida preparación intelectual[91] a la altura de los tiempos según sus capacidades y ejercitarse en las técnicas de estudio personal (lectura en voz alta, comprensión lectora, redacción, comentarios)
  1. g)Uso adecuado, según nuestro estilo de vida, de los TICS (Tecnologías de la información y de los medios de comunicación), particularmente del Internet.

5.2.   Nivel cristiano.

  1. a)Cultivo de un verdadero itinerario[92] de desarrollo gradual y de consolidación en la vida claretiana
  1. b)Valoración central y profunda de la vivencia sacramental eucarística y penitencial.
  1. c)Práctica de la transparencia en los formandos, como signo de docilidad a la acción de Espíritu.
  2. d)Fidelidad habitual a la práctica de oración personal y comunitaria, que será animada con el debido esmero.
  1. e)Dejarse cuestionar por la Palabra de Dios[93] en la realidad personal, comunitaria, pastoral, eclesial, social y mundial.
  1. f)Fomentar el amor filial a María, formadora de Jesús y de Claret, y ahora formadora de su vocación[94].
  1. g)Formarse en la fiel y seria vivencia de la liturgia y la Lectio Divina.

5.3.   Nivel Claretiano.

  1. a)Consolidar su conciencia vocacional configurándose con Jesucristo en la vivencia de los votos y las virtudes apostólicas[95].
  1. b)Identificación satisfactoria con su vocación claretiana en relación con su comunidad y servicio apostólico, asimilando positivamente las contrariedades de nuestra vida.[96].
  1. c)Vivencia formativa del apostolado en las comunidades claretianas y en otras, desde la interiorización de nuestro patrimonio carismático, conocido y valorado en su historia y demás documentos[97].
  1. d)Capacidad de trabajo en equipo y convivencia con lo diferente.
  1. e)Preparación intensa para la profesión perpetua y las órdenes.
  1. f)Desarrollo de la sensibilidad de las necesidades del pueblo, para responder claretianamente en el apostolado.
  1. g)Consolidar la actitud formativa fundamental de entrega a la construcción de la comunidad de forma activa, creativa y convincente.
  1. h)Empeñarse en adquirir una autoformación multicultural, integrando los valores de la propia cultura y los valores de los demás, intensificando lo que nos une y relativizando lo que nos separa.
  1. 6.Año de pastoral y vida comunitaria[98].

Se considera este período de gran transcendencia, antes de la consagración definitiva por la profesión perpetua. Aunque el formando se halla todavía en la etapa de ‘misioneros en formación’, dependiente por lo tanto del Prefecto de la etapa, se integrará plenamente a la comunidad a la que sea enviado como un miembro más de la misma. Durante este periodo se hará un plan formativo adecuado a los formandos.

  1. a)Objetivo fundamental: “que los formandos experimenten prácticamente la misión claretiana en las actuales circunstancias de la Iglesia y del propio Organismo” [99].
  1. b)Criterios de las experiencias apostólicas formativas (cf. PGF 235-242):

–      Se requiere una planificación encaminada al ejercicio del apostolado y la capacitación pastoral de los formandos.

–      Servirá para orientar a los formandos en la acción pastoral.

  1. c)Actitudes con las que deben llevar a cabo las actividades: unión e identificación con Cristo, el Hijo enviado del Padre; sentido de colaboración eclesial y de trabajo en equipo; fortaleza de ánimo para afrontar las pruebas y fracasos del apostolado; sensibilidad e intuición.
  1. d)Orientaciones: para asumir las actividades apostólicas: que se trate de actividades que estén en sintonía con nuestro carisma y a la vez sean eficazmente formativas; que respeten el ritmo de maduración de la persona del claretiano; que sean convenientemente acompañadas y evaluadas.
  1. e)Duración: 1 año. Finalizado el año de Pastoral se inicia la preparación a la Profesión Perpetua y las Órdenes.
  1. f)Lugar: En cualquiera de nuestras posiciones apostólicas, con preferencia las que se encuentran en zonas de misión, sea en Perú o en Bolivia.
  1. g)Acompañamiento: El responsable de acompañar al formando en este periodo lo designara el Superior Provincial[100]. Se procurará que el responsable del acompañamiento esté en coordinación con el Prefecto de Estudiantes.

VII. Preparación para la Profesión Perpetua y para las órdenes

1.  Descripción.

Es el periodo formativo que sigue al año de pastoral y que transcurre en una comunidad formativa.

Durante el mismo se realiza la preparación inmediata para la profesión perpetua y para las órdenes.

En lo académico se prepararán para optar al grado académico de Bachiller en Teología.

Lo que se dice a continuación se refiere a los Planes especiales – preparación para la profesión Perpetua y las Órdenes- cuyos criterios se indican más adelante.

  1. 2.Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para la profesión perpetua (cf. PGF 419-421):

2.1.      Criterios para este periodo. La preparación inmediata para la profesión perpetua se tendrá por un periodo de 6 meses, con los siguientes dinamismos[101]:

-Intensificación de la oración personal.

-Renovación de los fundamentos teóricos y vivenciales de la vida religiosa claretiana.

-Evaluación de la vida misionera en diálogo frecuente con el formador.

-Ofrecimiento a través de una carta personal al Padre General en la que le “expresarán su disponibilidad misionera para ser enviados donde sea necesario” [102].

-Preparación con un tiempo adecuado de silencio y oración.

-Aprovechamiento de las vacaciones de medio año para tener experiencias intensas de formación.

-Como momento fuerte los formandos, participarán en la experiencia de “Segundo Noviciado” del Cono Sur.

3.  Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para los ministerios propios de la condición laical (hermanos)[103]. Se trata de “ministerios no ordenados”, a los que podrían acceder los hermanos:

  1. a)Ministerios no instituidos: unos se relacionan directamente con el ministerio de la Palabra (catequesis, animación litúrgica, educación, etc.); otros preparan, acompañan o complementan el servicio misionero de la Palabra (servicios caritativos, de promoción humana y social, etc.) [104].
  1. b)Ministerios instituidos: Lectorado y Acolitado.
  1. c)Criterios a tener en cuenta en la formación de los hermanos según el Plan General de Formación[105].
  1. d)Estudio de los documentos de la Iglesia y la Congregación sobre la espiritualidad de los religiosos[106].

4.  Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el     diaconado[107]:

  1. a)Formarse en las actitudes de: configuración con Cristo, el servicio de la Palabra y el servicio a la caridad.
  1. b)Preparación inmediata mediante un plan (conocimiento de los documentos de la Iglesia sobre el diaconado, rituales de los sacramentos y conocimiento de los servicios que le competen).

5.  Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el presbiterado[108] Profundizar en las actitudes de: configuración con Cristo sacerdote, profeta y pastor, según la vocación claretiana.

  1. a)Preparación inmediata mediante un plan (ejercitación del ministerio de la Palabra y otros propios del diaconado, actos programados de vida espiritual, ahondar en la teología y espiritualidad del presbiterado y en su dimensión carismática claretiana, conocimiento de los rituales de los sacramentos y participación en una orientación personalizada).
  1. b)Duración de esta etapa: dos años o más. Durante los dos años posteriores al año de pastoral se intercalarán los planes específicos para la preparación a la profesión perpetua y a las Órdenes.
  1. c)Lugar: En una comunidad formativa de la Provincia.
  1. d)Acompañamiento: El responsable de esta fase será designado por el Superior Provincial.

VIII. Formación continua

1.  Descripción.

“La formación continua es un proceso global de renovación que abarca todos los aspectos de la persona del claretiano y de la Congregación en su conjunto” [109]. “La formación continua pretende la renovación de la vida personal y comunitaria del claretiano a la luz del evangelio y de nuestro carisma, en cada nueva situación histórica” [110].

  1. 2.Orientaciones generales.
    1. a)Orientaciones de la Congregación acerca de la formación continua[111]: Absoluta necesidad de la misma para ser fieles al Espíritu, para ser fieles al proceso de renovación congregacional y para ser fieles a la misión[112].
  1. b)El Gobierno Provincial elaborará un programa de Formación contínua, según las necesidades de la Provincia[113].
  1. c)Criterios congregacionales de formación continua:
  • Persuasión por parte de cada uno de su carácter imprescindible para la vida misionera.
  • Realizarse en la línea de nuestro carisma misionero.
  • En contacto con el mundo y abierta a la realidad.
  • En perspectiva de apertura y de disponibilidad misionera universal.
  • Con criterios de calidad.
  • Con métodos activos y participativos.
  • Posibles experiencias misioneras en el campo de la pobreza, la marginación o la increencia, abierto el espíritu a nuevos horizontes y valores[114].
  1. 3.Duración de la formación continua.

Es durante toda la vida misionera, con diversidad de modalidades.

4.  Seguimiento.

Responsables de la organización y desarrollo de la formación continua son, a diversos niveles, el Superior Mayor, asistido por los consejeros o prefectos, el superior local y las Prefecturas Generales de Formación y Espiritualidad.

5.  Modalidades.

Es necesario seguir potenciando los cauces, medios y procesos de formación continua[115]. Por tanto ponemos a consideración de los Miembros de la Provincia, para alcanzar esta meta las siguientes opciones:

5.1.   Formación Personal.

Cada misionero concederá a la lectura y al estudio el lugar que han de tener en nuestras vidas y que la comunidad facilite condiciones y recursos para ello[116].

Además se aprovecharán las oportunidades que nos brinda la misma comunidad claretiana; eventualmente, otras en las que pueda organizarse y compartirse alguna actividad formativa de renovación[117].

  1. a)Lugar: Esta fase se realiza en el ámbito personal básicamente.
  1. b)Responsable: Cada uno organizará su autoformación de acuerdo a su Proyecto personal.

5.2.   Quinquenio.

Es la primera experiencia de vida más autónoma. En esta etapa, el claretiano debe descubrir una nueva manera de ser fiel a Dios, de modo que pueda dar una respuesta adecuada a los desafíos que se le presentan en su nueva situación[118]. Cuidaremos especialmente el envío, la integración en las comunidades y el acompañamiento de los que están en los cinco primeros años de su iniciación a la vida apostólica[119].

a) Orientaciones de la Congregación acerca del quinquenio[120].

                   En esta etapa se debe dar una importancia especial:

–      A la vida espiritual vivida en armonía con la acción.

–      Al acompañamiento pastoral.

–      A la renovación doctrinal.

–      Y al proceso psicológico de adaptación a la comunidad y al apostolado.

Ayudas concretas para los que se encuentren en el quinquenio:

–      Que sean destinados a comunidades en las que se viva con empeño el proyecto misionero.

–      Encomendarles responsabilidades ajustadas a su capacidad y situación personal.

–      Asegurarles un acompañamiento personal.

–      Ofrecerles encuentros de formación y revisión con los de su misma fase, cada año.

–      Participación en los encuentros organizados por la Congregación, en América

b) Duración: 5 años. A criterio del Prefecto de Formación, en consulta con el interesado, podrá prolongarse un tiempo más.

  1. c)Lugar: El lugar para cada encuentro se decidirá cada año de acuerdo a la realidad de la Provincia.
  1. d)Seguimiento (o acompañamiento): responsable del mismo la Prefectura de Formación en contacto con el Superior Provincial y la colaboración de los mismos integrantes del quinquenio, según sus posibilidades.

5.3.      Formación de Formadores.

              Los formadores necesitan prepararse. No se improvisan[121]. En concreto:

  1. a)Es conveniente enviar a estudiar a algunos que sean considerados aptos para este servicio misionero habiendo tenido, en lo posible, alguna experiencia apostólica previa[122].
  1. b)Es preciso que los formadores ya en ejercicio procuren proseguir su autoformación mediante el estudio personal y la asistencia a talleres o cursos (sean congregacionales o de otras instituciones eclesiales), que los mantengan capacitados para realizar mejor su misión formativa. Especialmente en el Carisma Claretiano, espiritualidad, vida religiosa y sacerdotal.

5.4.      Especializaciones.

Las especializaciones tienen como objetivo completar la formación inicial con estudios más específicos o ampliados y convenientemente titulados[123].

La Congregación nos pide hoy: Preparar a los misioneros para responder a las necesidades de nuestros destinatarios, en los diferentes aspectos que la acción pastoral comprende, brindándoles una formación sólida, altamente cualificada y actualizada[124].

a) Orientaciones de la Congregación y de la Provincia, acerca de las especializaciones[125]:

–   Elaborar cuanto antes un plan de especializaciones e ir programándolas periódicamente[126].

–      Orientar a los formandos en los últimos años de la carrera hacia alguna especialización[127].

–      La iniciación de la especialización deberá producirse tras un tiempo de experiencia pastoral[128].

–      Tener en cuenta, las motivaciones, cualidades e inclinaciones de los misioneros

–      Promover aquellas especializaciones que respondan a las necesidades y opciones de la Provincia y la Congregación. En concreto en ciencias eclesiásticas y otras especializaciones civiles útiles para la misión[129].

  1. c)Duración: El tiempo que requiera la especialización.
  1. d)Lugar: En aquellas comunidades claretianas cercanas a facultades o institutos superiores en donde se puede lograr la especialización y obtener los títulos correspondientes.

e)  Seguimiento: Responsable del mismo es el Superior Mayor.

6.  Otros cauces de formación:

Se tendrán en cuenta otras instancias de formación continua[130] como son:

  1. a)Año sabático.
  1. b)Encuentros Provinciales de Formación (Apostolado, Biblia, Justicia, Paz e Integridad de la creación, Colegios, Parroquias, etc.).
  1. c)Encuentros interprovinciales.
  1. d)Cursos congregacionales.

ÍNDICE

                                                                                                                                                pág.

DEFINICIÓN DEL MISIONERO CLARETIANO                                                                      02

PRESENTACIÓN                                                                                                                     03

INTRODUCCIÓN.                                                                                                                  05

I.   ESTRUCTURA DE LA FORMACIÓN EN LA PROVINCIA PERÚ – BOLIVIA

1.    RESPONSABLES Y COORDINADORES DE LA FORMACIÓN.

1.1.   Organigrama.                                                                                                   07

1.2.   Responsables de la formación                                                                          08

1.2.1.     Los Superiores                                                                                                08

1.2.2.     El Superior Provincial.                                                                        08

1.2.3.     El Superior Local                                                                                09

1.2.4.     La Prefectura Provincial de Formación                                             09

1.2.5.     El Consejo Provincial de Formación.                                                  10

II. CONTEXTO

1.    LA REALIDAD SOCIOCULTURAL LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA

            1.1.      La situación sociocultural                                                                              14

            1.2.      La situación económica                                                                                 15

            1.3.      La situación sociopolítica                                                                               16

            1.4.      Los pueblos indígenas y afroamericanos                                                      16

2.  LA REALIDAD DE LA IGLESIA LATINAMERICA Y DEL CARIBE

     2.1.      Luces y sombras eclesiales en la evangelización                                           17

     2.2.      Formación para el testimonio                                                                        17

     2.3.      Espiritualidad y formación para la gran misión continental                       18

3.  LA REALIDAD DE LA VIDA CONSAGRADA EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE

     3.1.      Luces y sombras de la vida consagrada                                                        18

     3.2.      Sentido de la consagración religiosa                                                              19

     3.3.      Vida consagrada misionera en una Iglesia de comunión                             19

     3.4.      Visión de Mons. Oscar Urbina (Arzobispo de Villavicencio)                       19

4.  RETOS QUE PLANTEA ESTA REALIDAD A LA FORMACIÓN                                   20

III. PASTORAL VOCACIONAL CLARETIANA

1.  Objetivo                                                                                                                      22

2.  Duración                                                                                                                     22

3.  Responsables

     3.1.      En el ámbito provincial                                                                                  22

     3.2.      En el ámbito local                                                                                           22

4.  Sedes                                                                                                                           23

5.  Estructura                                                                                                                   23

     5.1.      Momentos del itinerario vocacional claretiano                                            23

IV.  ETAPAS DE PREPARACIÓN ASPIRANTADO Y POSTULANTADO

  1. 1.Naturaleza y25
  2. 2.25
  3. 3.El formador de aspirantes y postulantes
  4. 4.Caracterí26
  5. 5.Régimen económico para el Aspirantado y                        27
  6. 6.

6.1.       Objetivo general                                                                                             27

6.2.       Objetivo específicos                                                                                        27

6.3.       Actividad final                                                                                                27

  1. 7.Postulantado

7.1.       Área de la dimensión humana                                                                       27

7.2.       Área de la dimensión cristiana                                                                      28

7.3.       Área de la dimensión claretiana                                                                    28

  1. 8.Preparación inmediata para el ingreso al                        29
  2. V.ETAPA DE INICIACIÓN – EL NOVICIADO DEL CONO SUR
    1. 1.Naturaleza y30
    2. 2.30
    3. 3.Características del Noviciado del Cono                        30
    4. 4.Objetivos y                        31

4.1.       Dimensión humana                                                                                       31

4.2.       Dimensión cristiana                                                                                       32

4.3.       Dimensión claretiana                                                                                     32

4.4.       Medios                                                                                                            33

  1. 5.El maestro de novicios y sus                        34
  2. 6.Ejercicios                        .35
  3. 7.Petición de la profesió35
  4. 8.Informes previos a la aprobación para la profesió            35
  5. 9.Primera profesión            35
    1. VI.ETAPA DE CONSOLIDACIÓN VOCACIONAL MISIONEROS EN FORMACIÓN
      1. 1.Naturaleza y37
      2. 2.Características

2.1.   Fases                                                                                                                37

2.2.   Lugar y estructura                                                                                          37

2.3.   Interculturalidad                                                                                            37

  1. El Prefecto                                                                                                                 37
  2. Dinamismos principales                                                                                          38
  3. Dimensiones del desarrollo y consolidación de los misioneros en formación

       5.1.   Nivel humano                                                                                                 39

       5.2.   Nivel cristiano                                                                                                39

       5.3.   Nivel claretiano                                                                                              40

  1. Año de pastoral y vida comunitaria                                                                        40

VII. PREPARACIÓN PARA LA PROFESIÓN PERPETUA Y PARA LAS ÓRDENES

  1. 1.Descripció            42
  2. 2.Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación de la profesión perpetua

2.1    Criterios para este periodo                                                                             42

  1. Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación de los ministerios propios de la condición laical                                                                         42
  2. Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el diaconado  43
  3. Orientaciones de la Congregación acerca de la preparación para el presbiterado  43
  4. FORMACIÓN CONTINUA
    1. 1.Descripció                                                44
    2. 2.Orientaciones generales

2.1. Orientaciones de la Congregación acerca de la formación continua 44

  1. Duración de la formación continua                                                                        44
  2. Seguimiento                                                                                                              44
  3. Modalidades                                                                                                             44

5.1. Formación personal                                                                                          45

5.2. Quinquenio                                                                                                       45

5.3. Formación de formadores                                                                                 46

5.4. Especializaciones                                                                                               46

  1. Otros cauces de formación                                                                                      .47



[1]Can. 652.4; CC 58; 76; Dir 160.

[2] PI 27.

[3]PGF 247 §1.

[4] cf PGF 245.

[5] CC 113.5.

[6]PGF 247 §2.

[7] cf OT 5; 1F 76; PGF 247 §2

[8] cf Can 642; 653; 1025; 1028-1030; PGF 247 §4.

[9] cf RC 32; PI 52; PGF 247 §6.

[10] cf CC 134; PGF 247 §7.

[11]cf.CC 104.4; PGF 248 §3

[12] cf RC 32; PI 52.

[13]cf. Dir 412.

[14]cf. Dir 416; PGF 252.

[15] cf Dir 166; PGF 267

[16]Camilo Macise, XLIII Asamblea Nacional de la CIRM, México, 2007

[17]cf. can 241,1; 1051 y 1052

[18]cf. PGF 61-65.

[19] cf. DVC 280.

[20]    cf. DVC 49

[21]    Asumimos el concepto de “vocación” contenido en el DVC 7-48.

[22]    cf. DVC 112, donde se indican sus diversas funciones con sus correspondientes fuentes.

[23]    cf. PGF, 243-247, 296.

[24]    cf. DVC, 114-118

[25]    Así se viene realizando en algunas de nuestras posiciones. Es la línea congregacional ofertada por el Secretariado General de PV y asumida unánimemente por los participantes del Taller de Pastoral Vocacional celebrado en Arequipa en enero de 2012.

[26]    cf. Proyecto misionero de Perú-Bolivia (2011), n. 12 e.

[27] cf. PGF 325

[28]cf. PGF 326; DIR 188

[29] cf. DIR 179; PGF.

[30] cf. DIR 190, apéndice Nº 2

[31] cf. PGF 345-347; DIR 185-194

[32] cf. Dir. 193

[33] cf. PGF 327; Dir. 186

[34] cf. Dir. 193.

[35]Dir. 214; Can. 644; CC. 70; PEI. 44.

[36] Dir. 186

[37]PGF 330 §1-3.

[38]PGF 330 §2.

[39] PGF 330 §5

[40] PGF 330 §6

[41] PGF 328

[42] PGF 334 §2

[43] PGF 334 §3

[44] PGF 334 §4

[45] PGF 334 §5

[46] PGF 329

[47] cf. PGF 337 §1

[48] PGF 337 §6

[49] PGF 337 §3

[50] cf. PGF 337 §4

[51] PGF 337 § 5

[52] cf. PGF 330 §1

[53] cf. PGF 334 §2

[54] cf. PGF 337 §1

[55] cf. PGF 337 §6

[56]PGF 348; cf. Dir. 195-196

[57]cf. Can. 642, 643; Dir 199 a); PGF 350; DVC, Apéndice 8, pp. 255-256.

[58] cf. Dir 199, b).

[59] cf. Dir 201.

[60]cf.Dir 200.

[61]cf. Can 653, 1; CC 69; Dir 202, 271G.

[62]cf. PGF 348-378.

[63]cf. PGF 369.

[64]cf. PGF 369; Dir 210; 457 a); CC 68.

[65]cf. PGF 370; Dir. 211

[66]cf. PGF 370 1; Dir 211

[67].cf. Can. 652, §1.

[68]cf. Can. 650, §2; Dir 212

[69] cf. Dir 203, PGF. 374.

[70] cf. Dir 204, PGF, 378.

[71] cf. Dir 217.

[72] cf. Dir 206.

[73]cf. Dir 227.

[74] cf. Can. 654; CC 70; Dir 231.

[75] cf. Dir 231

[76]cf. Can 656; Dir 218-219

[77]cf. OPR 5; PI 56.

[78] PGF 379

[79] PGF 380; Dir 234.

[80] Dir. 239; PTV 72; §2; HAC. 63, 5

[81] PGF. 413-418; Dir 249-250

[82] PGF 410; 187-193; Dir. 236 §8

[83]PGF, 190; Dir 236 h)

[84] CC 73; PGF 396

[85].PGF 399

[86] PGF 405 Dir. 236 §6 MCH 228.

[87]PGF 386-388.

[88] PGF 386 §1.

[89] PGF 386.

[90] PGF 386 §1.

[91] PGF 386 §3.

[92] PGF 379.

[93] PGF 387 §4.

[94] PGF 387 §5 .

[95] PGF 388 §1.

[96] PGF 385.

[97] PGF 388 §5.

[98]cf. Dir 246.

[99]PGF 239.

[100]cf. Dir 246.

[101] Dir 241.

[102] Dir 225.

[103] PGF 434-441; Dir. 238.

[104] Dir. 254.

[105] PGF. 427-441; Dir. 255.

[106] Dir. 256.

[107] PGF 447-448; Dir. 257-260

[108] PGF 456-457; Dir 261-264

[109] PGF 460

[110] PGF 461

[111] PGF 462-472; 476-478

[112] Dir. 146; HAC. 55, 2.

[113] Dir 149

[114] PGF 504.

[115]Doc. Cap. Prov. 2011, Nº 14d; cf. Dir. 147; PGF. 482-520.

[116] CC. 56.HAC 55.2; Dir. 147, 1.

[117] Dir. 147, 2.

[118]PGF 506-507

[119]Dir 148; Doc. Cap. Prov. 2011, 13, e).

[120]PGF 508-511

[121]Dir. 168 b; Dir 247; PGF 108-109

[122]Dir 247.

[123]PGF 495

[124]Doc. Cap. Prov. 2011, Nº 14

[125]PGF 495-501

[126]Dir. 247.

[127]Dir. 245.

[128]PGF 501.

[129]Dir. 245.

[130]Dir. 247, 2.

Proyecto de Formación -Antillas

PRESENTACIÓN

PROYECTO DE FORMACIÓN ACTUALIZADO PARA LA DELEGACIÓN INDEPENDIENTE DE ANTILLAS PUERTO RICO, CUBA, REPUBLICA DOMINICANA, HAITÍ

CAPITULO I

MARCO DE LA REALIDAD

            Los países que forman la Delegación Independiente de Antillas son marcadamente diversos: Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, Haití; constatamos que es difícil una descripción unánime para todos los países. Sin embargo queremos que los claretianos de la Delegación se formen para vivir y trabajar en comunidad, apreciando las diferencias personales y culturales, y al servicio de la misión universal de la Congregación. (ESM 2004)

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JPIC Seminar in Claret College

JPIC Seminar in Claret College

St. Anthony Mary Claret College, Quezon city:

jpic seminarThe JPIC commission of the Apostolate of the province of Philippines hosted a half day seminar on Saturday 16th November, 2012, in St. Anthony Mary Claret college for all the Claretian formees in Manila. The participants were the students of the Theology house, students of Claret college, postulants, formators, some of the professors of the college, Claretian sisters and the collaborators of CUPA (Claretian Urban Poor association). Fr. Angel Calvo cmf who is at the forefront of the peace movement in the conflict ridden Mindanao region was the resource person.

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