Ordenación Episcopal de Mons. Jacek Kiciński, CMF

Ordenación Episcopal de Mons. Jacek Kiciński, CMF

Wroclaw, Polonia. El 19 de marzo, solemnidad de san José, fue ordenado obispo el claretiano polaco Jacek Kiciński. La ceremonia, que duró tres horas, tuvo lugar en la catedral de San Juan Bautista de Wroclaw. El ordenante fue el arzobispo de Wroclaw, monseñor Józef Kupny, acompañado por el nuncio apostólico Celestino Migliore y el anciano cardenal Henryk Roman Gulbinowicz, arzobispo emérito. Concelebraron numerosos obispos y sacerdotes, entre los cuales había un nutrido grupo de claretianos polacos venidos de diversos países.

Asistieron también representantes de varias confesiones cristianas, así como autoridades civiles de la ciudad y algunas hermanas de las ramas femeninas de la Familia Claretiana. Al final de la celebración, después de bendecir al pueblo que abarrotaba la catedral, el nuevo obispo pronunció una alocución en la que agradeció de manera muy pormenorizada los apoyos y augurios recibidos y comentó el lema de su escudo episcopal: “Ut unum sint” (Que todos sean uno). En representación del P. General, asistió a la ceremonia el P. Gonzalo Fernández, Vicario General, que también dirigió unas palabras de saludo y agradecimiento. El nuevo obispo auxiliar se ocupará especialmente de la atención a los sacerdotes jóvenes de la diócesis, a la vida consagrada y a los intelectuales cristianos.

Así se formarán los seminaristas de Francisco

Así se formarán los seminaristas de Francisco

Tomado desde: http://www.periodistadigital.com/religion/vida-religiosa/2016/03/18/asi-se-formaran-los-nuevos-seminaristas-iglesia-religion-espana-mundo-educacion-jesus-dios-papa-documento-novedades-sentimientos-juventud.shtml

(José Antonio Méndez, Alfa y Omega).- Un documento que prepara la Santa Sede, al que ha tenido acceso Alfa y Omega, recoge iniciativas que llevan años aplicándose en España. Entre otras novedades, se propone «un trabajo sistemático» en el ámbito psicológico, educar los sentimientos, y crear redes internacionales de seminarios. Ni con dispensa podrán ser ordenados los menores de 25

Casi tres años lleva la Santa Sede trabajando en la redacción de la nueva Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, el documento marco que va a fijar la formación que recibirán los seminaristas de todo el mundo en las próximas décadas.

El documento, que están estudiando las conferencias episcopales de todo el mundo y a cuyo borrador ha tenido acceso Alfa y Omega, se fija como objetivo que los seminarios sean escuelas de formación integral, donde los jóvenes «se configuren con Cristo» como «discípulos», al tiempo que «puedan conocer, detectar y trabajar de forma sistemática», en los años de formación, las «carencias y defectos» derivadas de su «situación familiar, social y cultural», para trabajarlos con ayuda psicológica y espiritual.

La nueva Ratio recoge experiencias que llevan años aplicándose en España con la intención de ayudar a los jóvenes a superar sus «cada vez más frecuentes carencias de formación humanística» y la inmadurez humana y afectiva con que llegan al seminario.

27 años, como mínimo habitual

Como informó en exclusiva Alfa y Omega la semana pasada, la Santa Sede se plantea retrasar dos años la edad mínima para recibir la ordenación sacerdotal, de los 23 a los 25 años. Ordinariamente, la Iglesia exige ya que los seminaristas tengan al menos 25 años para ser ordenados sacerdotes, aunque contempla la posibilidad de que jóvenes de 23 y 24 años puedan ordenarse con una dispensa especial de su obispo. Ahora, la nueva Ratio propone subir dos años tanto la edad mínima con dispensa (que pasaría de los 23 a los 25 años), como la edad mínima de ordenación habitual, que se incrementaría desde los 25 a los 27 años.

Otra de las novedades de la Ratio está en la exigencia de un curso propedéutico obligatorio en todos los seminarios del mundo, «no inferior a un año y no superior a dos», como los introductorios que se proponen hoy en España. A lo largo de ese curso, se reforzará la dimensión espiritual del joven y se le educará «en el uso de las reglas del discernimiento vocacional» que le conduzcan a «una decisión más libre para continuar la formación sacerdotal o elegir otro camino».

Psicólogos desde el principio

La nueva Ratio propone también que los formadores y directores espirituales cuenten con el trabajo de psicólogos ya desde esta etapa, para que el candidato pueda «identificar y aceptar sus propias virtudes y defectos, que serán objeto de un trabajo sistemático durante las siguientes etapas», así como propiciar «un análisis de la realidad familiar y social de la que proceden los seminaristas» para adquirir una visión de «crítica constructiva» de su propia vida. Se incluirá también una educación en «hábitos relacionados con el cuidado de la salud física y psíquica: deporte, alimentación, higiene, manejo de los sentimientos y de la sexualidad…». Estas pruebas psicológicas serán también de ayuda a los rectores para valorar la idoneidad de esa persona para continuar el proceso formativo.

Cuidado con las vocaciones adultas

La cada vez más frecuente llegada de adultos a los seminarios también se contempla en la nueva Ratio. Como explica Santiago Bohigues, secretario de la Comisión de Clero de la Conferencia Episcopal, «cada vez hay seminaristas de más edad, que se rinden a la vocación tras terminar la carrera, empezar a trabajar y ver que no pueden acallar la llamada de Dios. Esto es una riqueza, pero también un reto, porque son personas hechas, con hábitos más acendrados y una visión de sí mismos que, si no responde a la realidad, cuesta más reconducir». Por eso, la Ratio plantea un No rotundo a cualquier tendencia a «disminuir las exigencias» de la formación humana, espiritual, psicológica y afectiva de los seminaristas solo por ser adultos, pues considera «fundamental garantizar el adecuado acompañamiento vocacional» de quienes tienen más edad.

Unidad con los religiosos

La Santa Sede también estudia pedir que cada conferencia episcopal elabore una Ratio nacional, como la que existe ya en España y que, según confirman desde la CEE a Alfa y Omega, «actualmente se está revisando y actualizando». Ese documento debe garantizar la unidad de criterios en cada país, que se ofrezca «la mejor oferta formativa posible tanto en los seminarios numéricamente relevantes como en los de menor tamaño», y un trabajo «en comunión» con las casas de formación de religiosos.

Asimismo, la nueva Ratio «globalizará» la formación de los seminaristas -al pedir la creación de organizaciones nacionales e internacionales de seminarios que trabajen por áreas geográficas según necesidades comunes-, pero sin perder de vista lo local. De hecho, solicitará que cada seminario elabore un proyecto formativo propio, «teniendo en cuenta el plano pastoral de la diócesis, su tradición formativa y las características culturales» de la sociedad.

Formación continua y fraterna

La nueva Ratio también incide en la formación continua tras los años del seminario, e incluye un anexo sobre la fraternidad, para evitar el aislamiento de los sacerdotes. En Roma ya se estudian propuestas como las de los convictorios de Valencia, Getafe o Toledo, que permiten a los sacerdotes recién ordenados vivir juntos para propiciar la comunión fraterna. Todo, para preparar, ya desde el seminario, a «sacerdotes maduros» y dispuestos a servir a Dios y a la Iglesia.

Encuentro de los Misioneros Hermanos de la Provincia de San José del Sur

Encuentro de los Misioneros Hermanos de la Provincia de San José del Sur

Buenos Aires, Argentina. Convocados por la Prefectura de Formación, entre los días 14 y 15 de marzo, se ha tenido en la comunidad de Buenos Aires un encuentro de los Misioneros hermanos de la Provincia de San José del Sur. Han participado en el mismo el P. Joaquín Medina, Prefecto de Formación, los Hnos. Hernando Pulido, Fernando Kuhn, Mario Masín, Marcos Niclis y los estudiantes de votos temporales Franco Torres y Adrián Fernández Centurión. Llamaba la atención la presencia en el encuentro de lo que podemos considerar tres generaciones diferentes de Misioneros Hermanos.

El encuentro se planteó en el marco de profundizar en la reflexión sobre la formación específica del Misionero Hermano, teniendo como trasfondo la reciente aprobación del Plan de Formación de la Provincia y el hecho de que siete estudiantes de la etapa de formación inicial están orientando su vocación desde la dimensión laical.

Ha sido una valiosa experiencia y un rico espacio de compartir inquietudes y búsquedas que dan sentido a la vocación como elemento integrante de nuestra Congregación, y que ofrece pistas también para orientar los procesos de los estudiantes que se preparan tanto para el ministerio ordenado como para el ministerio laical.

Compartimos un breve comunicado con el que se ha querido sintetizar la rica reflexión de estos días:

 Desde sus orígenes las vocaciones específicas de hermanos y presbíteros fueron constitutivas  de nuestra congregación. A partir del capítulo del 67 hasta hoy es posible ver un creciente reconocimiento del aporte común entre sacerdotes y hermanos que se ve reflejado tanto en los términos que se usan para expresarlo como en la práctica misma dentro de las comunidades.

El último capítulo general ha puesto el acento en que somos misioneros. Esa es nuestra vocación común.

La vida y misión que compartimoscomo claretianos en nuestra provincia de San José del sur es el marco en el que se inscribe el discernimiento de cada vocación específica como regalo de Dios para su Puebloy su Creación entera.

Ser fieles hoy a esa misión, con los sujetos, los ejes y las pastoralesque se han discernido como prioritarios nos exige replantearnos tanto elmodelo eclesial que subyace a nuestro modo de comprender la misión, como la diversidad de ministerios que creemos preciso reconocer y promover en un contexto históricoen el que la manera tradicional de vivir la sacramentalidad, el ministerio ordenado y la consagraciónhan entrado en crisis. Esto nos obliga a replantear tanto la identidad de la vocación sacerdotal como laical.

Frente a estos desafíos nos parece que lo prioritario es pensar una formación común como misioneros, que nos permitan ver ante todo, qué tipo de misión queremos y cómo estamos dispuestos a vivir las opciones discernidas. Así mismo, esa formación común también habrá de contemplar lo específico de la vocación laical como el ministerio ordenado.

Al mismo tiempo, las llamadas que Dios nos continúa haciendo desde las mismas realidades nos urgen a buscar una formación académica que permita un diálogo fecundo entre los estudios teológicos y otros saberes que puedan intervenir de acuerdo a la persona y al caso, teniendo en cuenta los dones, las cualidades y trayectos propios de cada persona.

Ordenación de Ken Masuda

Ordenación de Ken Masuda

Hoy 19 de Marzo de 2016, coincidiendo con la festividad de S. Jose esposo de María y patrón de los seminarios, tuvo lugar en la sencilla pero majestuosa catedral de Osaka (Japón) la ordenación de Francisco de Jesús Ken Masuda; estuvo presidida por el arzobispo de Osaka,Monseñor Thomas Aquinas Maeda. En la celebración también fueron ordenados dos miembros del clero secular, uno como sacerdote (de origen coreano) y otro como diácono.

Ken Masuda desde muy corta edad tuvo una relación muy cercana con los claretianos, acudió al Jardin de Infancia de Hirakata y posteriormente al Instituto de educación secundaria que regentábamos anteriormente en ese mismo lugar. El P. Franquesa que fue director del Instituto y falleció hace ya varios años, estuvo presente a través de su cáliz, portado por el padre de Ken, Sr. Masuda, en el ofertorio.

DSCN8293Fue una ceremonia sencilla y entrañable a la que asistieron fieles y amigos de Ken venidos desde varios lugares de la diócesis de Osaka, en especial Hirakata (su parroquia) e Imaichi (donde colaboró pastoralmente), así como de Tokyo y Saitama (donde curso sus estudios de grado y postgrado y trabajó pastoralmente) y Nagoya, donde ha estado ejerciendo su año pastoral tras la profesión perpetua y el diaconado.

Tras su ordenación presbiteral, Ken Masuda seguirá trabajando durante un año más en la diócesis de Nagoya en las comunidades parroquiales de Midorigaoka y Narumi donde sirven los misioneros claretianos. Su dominio del Inglés y Español, aparte de su idioma natal -Japonés, es de gran ayuda a la hora de atender a los numerosos inmigrantes de la diócesis, especialmente los de habla hispana que hasta ahora eran atendidos por el P. Fradera, quien se trasladará en breve a la parroquia de Hirakata, cerca de Osaka.

Es sin duda un momento de gracia para la Delegación de Asia Oriental y nos alegramos en el Señor porque ha sido grande con nosotros. Al mismo tiempo, le pedimos que nos siga bendiciendo con vocaciones llenas del espíritu misionero que animó a S. Antonio María Claret.

The Poor in our Claretian Formation

The Poor in our Claretian Formation

Is our formation bringing us closer to the poor? The life and mission of our Father Founder is characterized by simplicity and options in the service of those in need. The Gospel is filled with several accounts of helping the poor and empowering them, and has clearly articulated Jesus’ option to take side with the poor.

I raised this question because I believe that our relationship with the poor and our life choices reveal much about our spiritual journey. The poor that the Gospel is talking about is far more than those experiencing economic poverty although reaching out to them and the rest of those marginalized in society should be at the center of our mission as they were in Christ’s.

I do not intend to start any theological discourse on the theme of poverty here. Rather, I would like to ponder on how our formation is forming us to be people who not only feel with the poor but also know what it means to be truly poor – both in the physical and material aspects as well as in the spiritual plane. Staying in Barbastro during the first two months of 2016 brought me to reflect on the lives of our martyrs and on their faith in God. Theirs is a faith strong enough to leave everything behind for Him. I saw what it meant to speak of faith as something that is not a “refuge for the fainthearted, but something which enhances our lives” (Lumen Fidei). It made me ask myself how much of our current formation transforms us to be people of faith, to be people who believe that God is with us in the here-and-now, and has never abandoned us and never will. Does our faith allow us to respond whenever mission calls us, whatever is at stake in responding, and wherever our missionary vocation may bring us?

There is more to getting closer to the poor. There is more to being poor. Beyond the externals is an inner disposition of a consecrated person who has surrendered everything to God. Our ministries may vary but what is important above all else is belief in God, trust in His providence, and generosity in one’s response. It is only when we can respond based on this kind of faith that we can say that the person is free to be with the poor, to be poor, and to journey with the poor. This requires formation that puts God at the center of our mission, a formation that leads one to see Christ in the poor and to trust that in our nothingness and perhaps even helplessness, Christ is with us to provide what we can’t give and don’t have to give.

Leo Dalmao, CMF

Provincia Claretiana de Brasil – Ordenaciones Sacerdotales

Provincia Claretiana de Brasil – Ordenaciones Sacerdotales

Ordenación sacerdotal, Luiz Francisco Marvulo Martins CMF, por el obispo José Luis Ferreira Salles, en Itirapina (SP) el 23 de enero de 2016.

http://claret.org.br/upload/cms/28/pagina/fotos/89181.jpg?currentTime=1457079074137

Ordenación sacerdotal, Michael Ivo da Silva Oliveira CMF, por el obispo Vadir Mamede, el 30 de enero, 2016, Maceió (AL).

Ordenación sacerdotal, Francismar Antonio Girardi CMF, por el obispo Rafael Biernaski, el 13 de febrero de 2016, en Pato Branco (PR).

http://claret.org.br/upload/cms/28/pagina/fotos/89481p.jpg?currentTime=1457079148210

Ordenación sacerdotal de Fagner Geraldo Pereira de Almeida CMF, por el obispo Guilherme Porto, el 5 de marzo de 2016, en la Parroquia del Espíritu Santo, en Sete Lagoas (MG).