26 – TALLER DE FORMACION: “LOS DESAFIOS DE LAS COMUNIDADES FORMATIVAS INTERCULTURALES”

TALLER DE FORMACION

“LOS DESAFIOS DE LAS COMUNIDADES FORMATIVAS INTERCULTURALES”

 Vic, 3 – 10 noviembre de 2008

“La caridad de Cristo me urge” (2 Cor 5,14)

“Mi Espíritu es para todo el mundo” (P. Claret)

Presentación

A diferencia de lo que sucedió en otros momentos de la historia, en la actualidad personas de diferentes culturas y continentes se conocen, se encuentran y se interrelacionan a un ritmo cada vez más acelerado debido a las migraciones, a los viajes y al trabajo en empresas multinacionales. El mundo se está convirtiendo en una aldea global en la que ningún grupo humano puede ya vivir aislado o al margen de los demás.

A pesar de las dificultades iníciales que tuvo que afrontar la Congregación para consolidarse por causa de las convulsiones políticas y sociales de la España de entonces, el celo misionero de los primeros claretianos la impulsó a establecerse en tierras remotas y en pueblos que tenían afinidades lingüísticas y culturales con España. La Congregación siempre estuvo en la vanguardia de la evangelización y llegó a nuevos pueblos y culturas. Sus planteamientos teóricos y operativos estuvieron siempre en sintonía con la misionología de la Iglesia de cada época.

Siguiendo el camino de la Iglesia universal, intentamos ser significativos en nuestra tarea de evangelización misionera mediante un compromiso por la adaptación e inculturación. Emprendimos el proceso de renovación iniciado por el Concilio Vaticano II. Ahora nos encontramos en un momento en el que los encuentros interculturales se han hecho normales en casi todas las esferas de la vida.

No es algo nuevo en la historia de la Congregación contar con candidatos de diferentes culturas en un centro formativo. Ya en 1908 llegó a Cervera el primer grupo de postulantes alemanes. A lo largo de nuestra historia diversas generaciones de estudiantes fueron destinados a diferentes misiones en las que gastaron su vida en la tarea evangelizadora. En los últimos 5 años, el P. General ha destinado alrededor de 42 estudiantes, sobre todo de Asia y África, para formarse en los diferentes centros formativos internacionales. La novedad de la situación actual es el nuevo marco mundial, eclesial y congregacional, muy diferente del que vivieron los postulantes alemanes que fueron a Cervera o los estudiantes españoles que fueron a Colombia o a Argentina.

Nuestra experiencia de formación en contextos interculturales en los años pasados nos estimula a hacer acopio de estas experiencias, a profundizar en ellas y a lograr que nos ayuden a afrontar mejor los actuales retos formativos.

Usamos el término “intercultural” para referirnos al contexto de la comunidad en la que conviven juntos, compartiendo la vida y la misión, claretianos provenientes de diversas culturas y continentes. La formación claretiana en estos centros interculturales se basa en los siguientes presupuestos:

1. La riqueza cultural, que cada uno de sus miembros trae a la comunidad claretiana, tiene la virtualidad de favorecer positivamente el crecimiento personal de los individuos y de enriquecer la vida comunitaria.

2. El encuentro de claretianos de diversas culturas en un contexto comunitario manifiesta no sólo los más altos valores culturales que hay en ellos sino también sus limitaciones. De esta manera se revela la bondad de Dios, Padre de todos, y la naturaleza pecadora de los seres humanos. Así, la convivencia intercultural en contexto formativo sirve para cultivar la gratitud y la humildad. Estas virtudes favorecen, a su vez, la responsabilidad y el compromiso en la vida personal y comunitaria y en la misión.

3. El carácter único de cada claretiano y su irrepetible historia vocacional trascienden los marcos culturales. El carisma claretiano tiene la virtualidad de crear vínculos personales, comunión fraterna y espíritu de familia, que son dones del Espíritu. Es tarea de la comunidad y de sus miembros caminar hacia niveles de madurez espiritual y de cristocentrismo que trasciendan las excesivas preocupaciones egocéntricas y etnocéntricas.

4. Una formación integral en una comunidad intercultural tiene la virtualidad de preparar misioneros que, siguiendo el modelo de la Encarnación, puedan inculturarse verdaderamente en el contexto de la misión a la que son enviados y enriquecer dicha misión desde sus propios recursos culturales.

Hemos organizado el Taller sobre los desafíos de las comunidades formativas interculturales para evaluar nuestras experiencias formativas y aprender de ellas. El acento experiencial del Taller ha dejado fuera las consideraciones teológicas y otro tipo de reflexiones. Hemos querido que los participantes se llevaran consigo algunas herramientas prácticas y experienciales que les resultasen útiles para el trabajo en sus comunidades formativas y organismos. Se requiere, pues, una ulterior profundización y reflexión a diferentes niveles para completar lo que no se ha podido hacer en el Taller.

Si nuestra Congregación es capaz de aprovechar las oportunidades que nos ofrece el contexto intercultural de nuestro tiempo y sabe abordar los desafíos que se derivan de él, nos haremos más disponibles a la acción del Espíritu, verdadero arquitecto de nuestra historia.

Mathew Vattamattam cmf

Prefecto General de Formación

Conclusiones del Taller

 1.INTRODUCCION

En el año dedicado a San Pablo, el apóstol de las naciones, que supo romper barreras raciales y culturales, resuena en nuestro corazón su palabra desafiante: “la caridad de Cristo nos urge” a lanzarnos a la misión universal con el desafío de la interculturalidad desde los procesos de la formación, e impulsados por el fuego del amor de Cristo.

También nuestro Fundador nos invita a asumir sus actitudes, haciendo que nuestro espíritu sea como el de él para el mundo entero.

Esta iniciativa se enmarcó en las orientaciones indicadas por el XXIII Capítulo General, cuando dice:

– Fomentar una actitud de apertura a la naturaleza multicultural de la Congregación a partir de la formación inicial. (PTV, 72.1)

– Consolidar y organizar nuevas comunidades formativas multiculturales en la Congregación. (PTV, 72.2)

Convocados por la prefectura General de formación, 15 claretianos de Inglaterra, España, Perú, Argentina, Colombia, México, Estados Unidos, Camerún, India, El Salvador y Nigeria, nos hemos reunido en Vic del 3 al 10 de noviembre del 2008 para evaluar y reflexionar sobre “LOS DESAFIOS DE LAS COMUNIDADES FORMATIVAS INTERCULTURALES”. [1]

La metodología utilizada en el Taller fue la del método inductivo que favoreció la participación activa de todos desde la experiencia personal y de las comunidades formativas.

Los objetivos para estos días de trabajo han sido:

  • Evaluar las experiencias de las comunidades y extraer lecciones para mejorar en el futuro.
  • Tomar conciencia de la dinámica comunitaria de las comunidades interculturales.
  • Descubrir nuestros dones y limitaciones en el trato con las personas provenientes de otros contextos culturales.
  • Formular, partiendo de la experiencia, algunas orientaciones para la preparación de los estudiantes antes de ser enviados, para recibirlos en los nuevos destinos y también para su formación en las comunidades que les reciben.
  • Prestar atención a cualquier tema de tipo intercultural que sea significativo y que los participantes deseen tratar.

El punto de partida:

Empezamos el 3 de Noviembre con la presencia del P. General entre nosotros, quien nos compartió sus inquietudes respecto a la interculturalidad, que no es nuevo en la Congregación, pero que nos toca vivirlo en nuevo contexto mundial.

El P, General compartió las razones que motivan los destinos de estudiantes a aquellos organismos que están afectados por la falta de vocaciones. Las razones son principalmente para responder a la necesidad de exigencias de evangelización en aquéllas áreas del mundo y la convicción de que la presencia en aquellas áreas tienen una función estratégica para el desarrollo de muchas misiones nuevas. El P. General citó el ejemplo de nuestra presencia en Francia que es ahora más importante ya que estamos creciendo rápidamente en los países africanos del área francesa.

Continuamos el recorrido analizando y reflexionando sobre el concepto de cultura a partir de nuestra propia experiencia de interculturalidad. El P. Jesús Palacios presentó el estudio realizado sobre “Formación multicultural en la historia de la Congregación”. Nos hizo caer en cuenta de que esta temática siempre ha estado presente en la historia de la Congregación aunque con diferentes matices según los contextos históricos.

  1. 2.EVALUACIÓN DE LAS EXPERIENCIAS DE LAS COMUNIDADES INTERCULTURALES:

En este momento del Taller nos detuvimos a evaluar por grupos las experiencias de las comunidades formativas interculturales a través del método de análisis conocido como F.O.D.A. Este consiste en echar una mirada a una situación o aspecto concreto de la realidad, señalando descriptivamente las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas de dicha situación.

El resultado de nuestro análisis es el siguiente:

2.1.      Fortalezas

–  Presencia de personas de diversas culturas y nacionalidades en los centros formativos.

–  Lengua y valores de otras culturas.

–  Estilos diferentes de trabajar, orar, estudiar, convivir.

–  Testimonio de vida y misión de nuestros hermanos.

–  Intercambios de personas para asumir la misión claretiana (práctica de la itinerancia).

–  Documentos claretianos que nos ayudan a asumir nuestros compromisos.

–  Misión compartida con los seglares y benefactores.

–  Fortalecimiento de la dimensión universal del carisma.

–  Futuro congregacional con un nuevo rostro.

–  Posibilidad de cambio y de conversión; y de enriquecimiento en aspectos que la propia cultura desarrolló poco.

–  Vivir la interculturalidad como signo de unidad y fraternidad evangélica.

 2.2.      Oportunidades

–  Interculturalidad: signo positivo de la globalización y posibilidad para la evangelización.

–  Abundantes posibilidades de comunicaciones: nuevas tecnologías y medios para abrir la mente y el corazón.

–  Movilidad de personas y grupos.

–  Recursos para conocer otras lenguas y formas culturales y analizar el fenómeno de la interculturalidad.

–  Posibilidad de superar prejuicios, individualismos y cambiar estereotipos.

–  Apertura y disponibilidad de las personas hacia la realidad mundial para la misión universal.

–  Experimentar nuevas espiritualidades.

–  Crecimiento humano y espiritual, desarrollando aspectos de la persona que afloran debida al nuevo contexto.

 2.3.      Debilidades

–  Poca preparación y sensibilidad de los formadores que provoca confusión.

–  Escasa preparación previa de los estudiantes que son enviados a una comunidad intercultural y de quienes los reciben.

–  Dificultad para asumir los valores de otras culturas.

–  Inflexibilidad en los prejuicios y pre-conceptos frente a las otras culturas.

–  Presumir de su propia cultura.

–  Guetos culturales.

–  Poco compromiso debido a la poca claridad y comprensión del espíritu claretiano.

–  Falta de una buena selección de vocaciones para convivir claretianamente.

–  Realidad formativa intercultural por necesidad numérica (desde donde hay abundancia a donde hay escasez) y –a veces- no tanto por opción.

2.4.      Amenazas

–  Diversidad de ideologías.

–  Secularización, materialismo y consumismo.

– Xenofobia: exclusión y marginación.

–  Imposición cultural, individualismo y pérdida de identidad.

–  Etnocentrismo: aislamiento cultural.

–  Discriminación, prejuicios, temor a ser rechazado por el contexto social y/o cultural.

–  Relaciones humanas utilitaristas.

–  Falta de vocaciones en algunos lugares, que impide destinos interculturales.

–  Sospechas y falsas acusaciones.

–  Utilizar los argumentos culturales para esconder las incoherencias personales.

A partir del elenco anterior procedimos a interrelacionar las cuatro variables del F.O.D.A.

Nuestra mayor fortaleza es la presencia de personas de diversas culturas en las comunidades formativas claretianas. Nuestra condición humana lleva insertas a la vez debilidades en todas las personas. Fortaleza y debilidades nos ofrecen oportunidades y amenazas que vamos a analizar a continuación:

  1. 1.Nuestras fortalezas nos ofrecen la oportunidad para…

*  Superar prejuicios y cambiar estereotipos.

*  Aprender lenguas y valores de otras culturas, nuevos estilos de espiritualidad.

*  Transformar la mente, el corazón y la misión.

ü  Participar, con mayor movilidad, en la misión universal de la Congregación y de la Iglesia hacia nuevos horizontes.

*  Colaborar en la misión claretiana donde no hay vocaciones.

*  Ser signo profético en la globalización actual: testimoniar la tolerancia, inclusión y respeto.

*  Seguir cambiando el rostro de la Congregación, descentralizando y posibilitando mayor diversidad.

2. Nuestras fortalezas tienen la amenaza de…

*  Peligro de un pragmatismo utilitarista al momento de hacer los destinos ad gentes

*  Absolutizar los medios de comunicación en contra de la vida comunitaria.

*  Itinerancia ficticia si no hay diálogo y consulta

*  Sufrimiento de las personas si no hay una preparación previa.

*  Convertir nuestras comunidades en espacios de aislamiento personal, si no se asume un auténtico diálogo intercultural.

3. Nuestras debilidades nos ofrecen la oportunidad para…

ü  Enriquecernos en aspectos que la propia cultura o personalidad ha desarrollado poco.

*  Abrirnos a los otros, a sus valores, riquezas culturales y a trascendernos, superando guetos y prejuicios culturales.

*  Madurar y potenciar las actitudes de paciencia, apertura, diálogo, respeto, humildad y tolerancia.

*  Mejorar la distribución del personal en la Congregación.

 4. Nuestras debilidades dan ocasión a las amenazas de…

*  Juicios temerarios que lesionan la dignidad personal.

*  Superficialidad en las relaciones humanas.

*  Experiencia de multiculturalidad sin recorrer la vía de la interculturalidad.

*  Desprecio a lo diverso que genera conflictos en el intercambio cultural.

*  Antitestimonio ante el pueblo de Dios si no se resuelven problemas de relaciones interculturales.

*  Experiencias de fracaso y depresión en personas que, sobrellevando un destino, no viven un proceso de transformación y crecimiento.

*  Agotamiento de los formadores que improvisan y se desgastan por no estar capacitados para formar en la interculturalidad.

*  Inserción mediocre en los diversos ámbitos de la vida misionera por limitaciones serias en el aprendizaje del idioma.

  1. 3.PROPUESTAS PARA LAS COMUNIDADES FORMATIVAS INTERCULTURALES:

Después de haber compartido y analizado las experiencias de las comunidades formativas interculturales de la Congregación, dedicamos un espacio considerable del Taller a consensuar propuestas para optimizar la formación intercultural. Agrupamos las propuestas en los tres bloques siguientes:

3.1.      Propuestas a la Congregación sobre la interculturalidad

Valoramos positivamente el camino de interculturalidad que venimos transitando como Congregación. Creemos que es un signo de los tiempos y del Espíritu que debemos seguir asumiendo proféticamente. Por lo mismo, consideramos importante:

  1. 1.Continuar y acentuar el proceso de destinos interculturales entre los diversos organismos de la Congregación según las necesidades de la misión.
  2. 2. Asegurar que las personas destinadas cuenten con las actitudes y habilidades necesarias para una experiencia intercultural misionera positiva.
  3. 3.Hacer los destinos interprovinciales, en lo posible, al menos de dos personas al mismo organismo.
  4. 4.Enviar a los gobiernos provinciales y los equipos formativos con anticipación un informe de la persona destinada a ese organismo.
  5. 5.Acompañar de forma cercana y sistemática los procesos de inserción en la cultura y en el ministerio evangelizador de las personas y comunidades.
  6. 6.Seguir reflexionando sobre la interculturalidad y sus consecuencias en nuestra vida misionera para brindar elementos teóricos y prácticos que iluminen la experiencia.
  7. 7.Asumir las actitudes esenciales que hagan posible la interculturalidad: el diálogo y la escucha, la apertura sincera, la superación de prejuicios y estereotipos y la fraternidad misionera como unidad en la diversidad.
  8. 8.Promover talleres para reflexionar y experimentar la interculturalidad.
  9. 9.Sugerir al P. General que escriba una Circular por la que anime y oriente la vivencia de la interculturalidad en nuestra Congregación.

10.Evaluar, sistematizar y socializar las experiencias de comunidades apostólicas interculturales que existen en la Congregación.

11.Asumir posiciones y emprendimientos evangelizadores orientados decididamente a estar cerca de las culturas oprimidas y excluidas.

12.Incluir en las opciones misioneras los desafíos que surgen del fenómeno de las migraciones y los grandes desplazamientos humanos.

3.2.      Propuestas para la formación de formadores:

Destacando el esfuerzo de los formadores que, con sus aciertos y errores, se comprometieron en el proceso formativo de las comunidades interculturales, consideramos necesario las siguientes propuestas:

  1. 1.Propiciar que el formador cuide su propio proceso de formación y crecimiento.
  2. 2.Incorporar los temas de la interculturalidad en la Escuela Corazón de María.
  3. 3.Alentar al formador para que aprenda otro idioma además del propio.
  4. 4.Posibilitar la continuidad de los formadores en los procesos formativos.
  5. 5.Facilitar que los formadores tengan una experiencia pastoral previa en contextos interculturales.
  6. 6.Recibir de la Prefectura General de Formación subsidios sobre la inter-culturalidad.
  7. 7.Realizar talleres de interculturalidad cada dos o tres años.
  8. 8.Tratar el tema de la interculturalidad en las reuniones de los formadores por Conferencias.

3.3.      Propuestas para mejorar el trabajo formativo en las comunidades interculturales

Consideramos que ha sido intenso y provechoso el trabajo formativo en las comunidades interculturales. Las siguientes propuestas son para optimizar los aportes y superar deficiencias:

  1. Preparar con suficiente antelación y acompañar a los candidatos destinados a los otros organismos.
  1. 2.Enviar un informe detallado del misionero destinado.
  1. Diseñar un programa de acogida en cada comunidad formativa teniendo en cuenta:

–             El aprendizaje serio y responsable del idioma.

–             Asimilación progresiva del contexto (historia, geografía, cultura).

–             Conocimiento básico del lugar de procedencia del misionero.

–             Dinámicas de inculturación e interculturalidad.

  1. Programar espacios concretos de reflexión sobre la interculturalidad en los que se ilumine de forma teórica y práctica la experiencia de vida misionera intercultural.
  1. 5.Ofrecer elementos teóricos (charlas, conferencias, estudios) de la vida comunitaria intercultural y la itinerancia misionera desde el inicio de la formación.
  2. 6.Favorecer el uso de dinámicas y metodologías que ayuden al conocimiento personal y a la integración comunitaria.
  3. 7.Elaborar y evaluar de manera participativa el proyecto comunitario intercultural.
  4. 9.Formar a los estudiantes en actitudes que ayuden a vivir la interculturalidad: apertura, diálogo, tolerancia, respeto, escucha, comunicación.
  1. Ambientar espacios físicos de la casa con elementos multiculturales.
  1. Capacitar a la comunidad con habilidades y recursos para la resolución positiva de conflictos.
  2. Conocer la realidad intercultural de toda la Congregación.

12.Compartir las características de la cultura y de la misión claretiana del lugar de procedencia de los formandos.

13.Compartir entre las diferentes comunidades formativas interculturales los recursos para dar a conocer su propia experiencia y la vida misionera de sus organismos.

  1. Disponer de materiales de los lugares de procedencia: presentaciones, publicaciones, documentales, etc.
  2. Asegurar la dedicación del formador para la integración de los diversos aspectos de la interculturalidad.

El Taller ha sido también una vital experiencia en torno a nuestro común estilo de vida como formadores claretianos procedentes de distintos contextos culturales. Hemos sido capaces de caer en la cuenta de nuestras fortalezas y debilidades culturales y personales que están influyendo a la hora de impulsar o limitar nuestro trabajo formativo. Más allá de las diferencias culturales que nos distinguen como africanos, asiáticos, europeos o americanos, hemos experimentado el espíritu carismático de nuestra congregación, el cual nos mantiene unidos como una familia de misioneros. Consideramos este el comienzo de una permanente búsqueda de la riqueza de la compleja realidad que lleva consigo la vida comunitaria intercultural.

Esperamos que las orientaciones de este Taller potencien la dimensión intercultural de nuestra vida misionera y estimulen el proceso cultural formación tan importante en nuestros centros formativos.

Cumplidos los objetivos del Taller, el trabajo para estimular e incrementar la dimensión intercultural de nuestra vida misionera debe continuar en los centros formativos y en los organismos de la Congregación. Las reflexiones y propuestas del mismo Taller pueden iluminar la acción formativa y la vida comunitaria y apostólica en nuestra Congregación. Es una tarea abierta y un camino nuevo que se debe ir consolidando entre nuestra Congregación con paciencia, esperanza y con el compromiso de todos los claretianos. La Prefectura de Formación tiene, a todos los niveles, una especial responsabilidad en este empeño.

Mathew Vattamattam, Prefecto General de la formación y
los Participantes de Taller
Vic, 10 Noviembre, 2008

 



[1] Los participantes de taller: Mathew Vattamattam (Curia Generalizia), Paul Smyth ( Facilitador, Inglaterra), Jesus Palacios (CESC, Vic), Antonio Rangel (México), Barthelomew Okafor (Nigeria), Carlos Julio Rosso (Colombia-Ecuador), Carlos Sánchez (Perú), Gustavo Carnero (Argentina), Irudaya Raj (Chennai), José María Bolívar (Bética), José Sánchez (USA West), Luis Ángel de las Heras (Santiago), Mathew Vadakkel (North East India), Mauricio Borge (central América), Michel Anchange (Centro África).