Directorio Vocacional Claretiano

DIRECTORIO VOCACIONAL CLARETIANO

Roma, enero 2000

AVivan gozosamente todos los Misioneros el don de la propia vocación. Además, deben desear ardientemente que ese mismo don les sea concedido también a otros y que nuestra Congregación crezca más cada día para anunciar el Reino de Dios. Consideren todos dirigida a sí mismos la exhortación divina :Rogad al Señor de la mies que envíe oreros a su mies. Recuerden también que nuestras palabras y el estilo de la vida misionera sonla mejor invitación a abrazar la voluntad del Señor. Todos y cada uno tenemos el deber de fomentar las vocaciones (CC. 58).

A(Oh Madre benditísima, mil alabanzas os sean dadas por la fineza de vuestro Inmaculado Corazón y habernos tomado por hijos vuestros! Haced, Madre mía, que correspondamos a tanta bondad, que cada día seamos más humildes, más fervorosos y más celosos de la salvación de las almas. (Aut 493)

C O N T E N I D O

 SIGLAS

NOTAS HISTÓRICAS

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I: LA VOCACIÓN

CAPÍTULO II: PASTORAL VOCACIONAL

CAPÍTULO III: RESPONSABLES Y ANIMADORES DE LA PASTORAL VOCACIONAL CLARETIANA

CAPÍTULO IV: DINAMISMOS Y MEDIOS DE ANIMACIÓN VOCACIONAL

CAPÍTULO V: ÁMBITOS DE LA PASTORAL VOCACIONAL

CAPÍTULO VI: PRINCIPIOS Y CRITERIOS DE DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

CAPÍTULO VII:LA ACOGIDA VOCACIONAL

CAPÍTULO VIII:CULTIVAR LA PROPIA VOCACIÓN

APÉNDICES

ÍNDICE DE MATERIAS

INDICE GENERAL

SIGLAS UTILIZADAS

Documentos del Vaticano II

AA          Decreto Apostolicam Actuositatem sobre el apostolado de los           seglares (1965)

AG          Decreto Ad Gentes sobre la actividad misionera de la Iglesia (1965)

GS          Constitución Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo actual (1965)

LG          Constitución Lumen Gentium sobre la Iglesia (1964)

OT          Decreto Optatam Totius sobre la formación sacerdotal (1965)

PC          Decreto Perfectae Caritatis sobre la adecuada renovación de la vida religiosa (1965)

PO         Decreto Presbyterorum Ordinis sobre el ministerio y vida de los presbíteros (1965)

SC          Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia

 Documentos del Papa

Pablo VI

EN          Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi (1975)

ET          Exhortación apostólica Evangelica Testificatio (1971)

Juan Pablo II

ChL         Exhortación apostólica Christifideles Laici (1989)

EEVR        Elementos esenciales de la doctrina de la Iglesia sobre la Vida Religiosa (1983)

EIA         Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Africa (1995)

EiA         Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America (1999)

EiAS        Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Asia (1999)

PDV         Exhortación apostólica Pastores Dabo Vobis (1992)

RD          Exhortación apostólica Redemptionis Donum (1984)

RM          Carta encíclica Redemptoris Missio (1991)

VC          Exhortación apostólica postsinodal Vita Consecrata (1996)

Documentos de la Sede Apostólica

AAS         Acta Apostolicae Sedis

CIC         Código de Derecho Canónico (1983)

DGC         Directorio General para la Catequesis (1998)

DPV         Desarrollo de la Pastoral de las Vocaciones en las Iglesias Particulares (1992)

DPVIP       Desarrollo del cuidado pastoral de las Vocaciones en las Iglesias Particulares: Experiencias del pasado y proyectos para el futuro (1981). II Congreso Internacional de Obispos y otros responsables de las vocaciones eclesiásticas.

E.C.        La Educación Católica (1977).

NVNE        Nuevas vocaciones para una nueva Europa (1997).

PI          Instrucción Potissimum Institutioni (1990)

RC          Instrucción Renovationis Causam (1969)

RI          Instrucción Religiosorum Institutio (1961)

VFC         Documento La vida fraterna en comunidad (1994)

 Documentos de Conferencias Episcopales

CVTE        Civilización del amor. Tarea y esperanca. CELAM (1995).

DM          Documentos. Medellín (1968).

DP          La Evangelización en el presente y en el futuro de América Latina.    Puebla (1979).

PVCE        La Pastoral Vocacional en el Continente de la Esperanza (1994).

SD          Documentos. Santo Domingo (1992).

Escritos del Fundador

Aut         Autobiografía

CI          El Colegial Instruido (1860, 1861)

CMT         Carta al Misionero Teófilo (1858)

EA          Escritos Autobiográficos (1981)

EC          Epistolario Claretiano (1970, 1987)

EE          Escritos Espirituales (1985)

RE (A)      Reglamento para los Estudiantes (texto A) (1862)

RE (B)      Reglamento para los Estudiantes (texto B) (1862)

Documentos de la Congregación

1EC         Decreto sobre la Educación Cristiana(1967)

1F          Decreto sobre la Formación (1967)

1HH         Decreto sobre los Hermanos (1967)

1RG         Decreto sobre Régimen (1967)

1VR         Decreto sobre Vida Religiosa (1967)

2F          Decreto sobre la Formación (1973)

2HH         Decreto sobre los Hermanos (1973)

2RG         Decreto sobre Régimen (1973)

2VR         Decreto sobre Vida Religiosa (1973)

AG CMF      Archivo General CMF

AP          Decreto sobre el Apostolado (1967)

CA          Carta Abierta a la Cogregación (1973)

CAP. GEN.   Capítulo General

CC          Constituciones CMF (1986)

CCTT        Constituciones y Textos CMF (1972)

ColCC       Colección de circulares CMF (1941)

CPR         El Claretiano en el Proceso de Renovación Congregacional (1985)

DC          Declaración sobre el Carisma (1967)

Dir         Directorio CMF (1999)

DVC         Directorio Vocacional Claretiano (1999)

EMP         En Misión Profética (1997)

MCH         La Misión del Claretiano Hoy (1979)

MI          Decreto sobre misiones no-cristianas (1967)

OSG         Ordo Studiorum Generalis (1929, 1959)

PE          Declaración sobre el Patrimonio Espiritual (1967)

PGF         Plan General de Formación (1994)

RDV         Resumen alfabético de las disposiciones vigentes (1897)

SP          Servidores de la Palabra (1991)

 

PRESENTACIÓN

Siempre que hablamos entre nosotros, los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Misioneros Claretianos), sobre las vocaciones nos vemos obligados a recordar lo que dice el n. 58 de las Constituciones. Por eso considero un acierto que se haya incluido íntegro en el frontispicio del Directorio Vocacional Claretiano (DVC), que ahora tengo el gusto de presentar. En él se recogen los puntos de referencia, los objetivos, los criterios, las actitudes y las acciones más importantes que han de estar presentes en una adecuada pastoral vocacional claretiana.

1. La condición misionera de nuestra Congregación, su preocupación por el crecimiento del Reino, su pretensión de mantener vivo el deseo de Claret de que Dios Padre sea conocido, amado y servido[1], ha llevado a las distintas generaciones de los Claretianos a dedicar un especial esfuerzo por suscitar, seleccionar y cultivar las vocaciones. Desde el principio el mismo P. Fundador, los Capítulos y los Superiores Generales se han ocupado del incremento cuantitativo y cualitativo de la Congregación. El actual texto constitucional señala como un deber del Superior General Apromover en todas partes las vocaciones@[2].

2. A lo largo de nuestra historia, podemos constatar momentos de especial preocupación por el número de las vocaciones. A este respecto, el P. Claret le decía al P. J. Xifré: Aconviene hacer gente@[3], Aconviene no dormirse@[4]. En el año 1937, tras la muerte de tantos Estudiantes durante la guerra civil española, el Capítulo General hizo una llamada apremiante sobre las vocaciones. En el inmediato postconcilio, sacudidos por la fuertes convulsiones de los cambios socioculturales, económicos, políticos y religiosos comenzó experimentarse la carencia de vocaciones en países que hasta entonces habían sido grandes semilleros A medida que ha ido avanzando la cultura del secularismo y del hedonismo se ha hecho más urgente cuidar las fuentes y los indicios vocacionales dentro de una pastoral ordinaria. Por eso, también nosotros hubimos de repensar y empeñarnos seriamente en una renovada pastoral vocacional, particularmente en Europa y América.

Hoy la Congregación está teniendo una suerte muy desigual en torno a la vocaciones, según las zonas geográficas. Las estadísticas del 31 de diciembre de 1999 dicen que la Congregación actualmente está integrada por 3.005 miembros, de los cuales 722 son formandos. La mayor parte de ellos se hallan en Asia y África. Es evidente el desequilibrio que se está dando entre nosotros. Los países de tradición cristiana siguen padeciendo la carencia de nuevas vocaciones. Al mismo tiempo, en bastantes países donde se ha implantado últimamente la Congregación, va en aumento progresivo. Nuestra Comunidad Congregacional está adquiriendo un nuevo rostro, con rasgos bien diferenciados por la diversidad de culturas en las que está arraigando, creciendo y fructificando el carisma misionero de Claret.

3. Pero más allá de los números, el criterio constante que ha guiado desde siempre a la Congregación ha sido: Preferir la calidad a la cantidad. La Congregación ha tenido en todo momento muy claro que es obra de Dios y de María y que se le ha confiado la misión de anunciar el Evangelio por todos los medios posibles y en todas las partes del mundo, buscando la mayor gloria de Dios y la santificación de sus miembros. Haya muchas o haya pocas vocaciones, es obligado cuidar con especial esmero los criterios de selección, de acogida y de acompañamiento vocacional. El ideal de vida que nos trazó Claret en su memorial o definición del misionero no es para cualquier aspirante. Hace unos años se elaboró y editó el Plan General de Formación (PGF), en el que quedó delineada con precisión la figura del misionero claretiano y el itinerario a seguir en su formación. Ahora, con la publicación del Directorio vocacional claretiano (DVC), se ponen las bases que han de regir y orientar el discernimiento de los candidatos que desean ingresar en nuestra comunidad congregacional. Los criterios del discernimiento vocacional son la base de una fecunda renovación de la Congregación. Nos jugamos en ellos el futuro de nuestra misión en la Iglesia y en el mundo.

4. No sería adecuado contemplar este Directorio vocacional como mero instrumento práctico de pastoral. Subyace a todo lo que en él se dice una forma de ver, de presentar, de vivir el ideal de nuestra vida misionera como seguidores, discípulos y apóstoles de Jesús al estilo de Claret. Es preciso descubrir en sus páginas, la belleza, la armonía y la audacia que el Espíritu ha puesto en la vocación del Misionero Hijo del Inmaculado Corazón de María, como testigo y servidor del Evangelio del Reino. Por lo tanto, antes de empezarlo a usar como guía pastoral, cada claretiano debe mirarse en él como en un espejo y aceptar el desafío de la confrontación para revivir con gozo la gracia recibida y poderla compartir con alegría. Revivir la propia vocación, que siempre es convocación carismática, eclesial y humana, es el secreto dinamismo de toda renovación. Todos estamos siendo constantemente interpelados por la Palabra de Dios para que nos abramos al plan de salvación, al que, desde el principio, fuimos elegidos y destinados como servidores. Nuestras comunidades han de hallarse siempre dispuestas a hacer la inivitación: Avenid y veréis@ (Jn 1, 39). Necesitamos vocaciones nuevas para renovar la Congregación y dinamizarla en conformidad al carisma recibido y necesitamos renovar la Congregación para tener vocaciones nuevas, capaces de responder a los actuales desafíos que comporta la evangelización. De ahí que no se puede bajar el nivel de exigencia a la hora de seleccionar las vocaciones y no hay que tener miedo a ser menos si los candidatos no responden a las condiciones requeridas.

En esta perspectiva vuelvo a insistir en la necesidad de prestar especial atención a las vocaciones para Misioneros Hermanos. AFormamos la Congregación Presbíteros, Diáconos, Hermanos y Estudiantes, compartiendo todos la misma vocación@[5] Una propuesta vocacional para la Congregación no es completa si no incluye la figura del Misionero Hermano[6].

5. Lo que cabe esperar con la publicación del DVC es que todos los Misioneros Claretianos asumamos, desde los planteamientos que nos hace y las orientaciones que nos ofrece, la responsabilidad que en este momento tenemos frente a las vocaciones en la Iglesia y, particularmente, frente a aquellas que pueden estar orientadas a nuestra Congregación. No podemos desoir las reiteradas llamadas de la Iglesia, especialmente del Santo Padre, a discernir los signos de los tiempos en los que se puede escuchar la llamada a trabajar por el Reino de Dios. Para nosotros, el tema de las vocaciones va unido a la caridad apostólica. Nos apremia ver que Ala mies es mucha y los obreros pocos@ (Mt 9, 37).

6. El DVC, además de tener en cuenta los nuevos planteamientos y orientaciones de la Pastoral vocacional en la Iglesia, integra la rica herencia congregacional sobre este punto. Los Organismos y las Conferencias poseen una rica experiencia en el campo vocacional. Sus aportaciones han sido tenidas en cuenta y se han incorporado las sugerencias que llegaban de las distintas áreas geográficas y culturales. Todo ello ofrece la garantía de que el DVC es una obra compartida en criterios y orientaciones. Confiamos en que, en una Congregación como la nuestra, presente en tan diversos contextos sociales y culturales, se convierta en punto de referencia y resorte de unidad para seleccionar y acoger las vocaciones.

Se presenta como medio adecuado para ayudar a los Organismos Mayores, a las comunidades y a los miembros de la Congregación en la animación y promoción vocacional. Se propone animar y orientar nuestro trabajo en el campo de las vocaciones y ayudar a la elaboración de los proyectos provinciales y locales de pastoral vocacional. Porque no nos hallamos ante un tema más o menos importante, sino ante una prioridad que debe preceder a otras cosas importantes, invito a todos los Organismos Mayores a que secunden con generosidad y audacia esta prioridad. Lo cual supone dedicar el personal necesario, el más capaz para esta función de animación; implicar a todas las personas del Organismo: formandos, formadores, superiores, ancianos, enfermos, etc…; y hacer participar a las familias, colegios, parroquias, comunidades de base, centros juveniles. No debemos ahorrar esfuerzos y sacrificios para suscitar, acoger, acompañar y consolidar las vocaciones.

7. El DVC se publica durante el tiempo en que estamos celebrando el 150 aniversario de la fundación de la Congregación. Puede considerarse como fruto de tan gozosa conmemoración. Es, a la vez, expresión de nuestra esperanza en el futuro. La continuidad de la vida es posible cuando hay nuevas vocaciones. Y éstas florecen en el clima del reconocimiento y de la vivencia del don del Espíritu, quien, a su vez, suscita la respuesta, la entrega libre y generosa. Es bueno crear espacios y tiempos para que el Espíritu se deje sentir y pueda actuar. Demos, pues, cabida en nuestras comunidades a las nuevas vocaciones como portadoras de otra sensibilidad, de otras iniciativas, de otras formas de expresar y de servir la esperanza al mundo de hoy.

*** *** ***

Concluyo esta presentación con un sincero acto de acción de gracias al Padre y a María, Madre y Fundadora de la Congregación. Durante 150 años hemos experimentado la benevolencia y la misericordia divinas sobre nuestra Congregación de Misioneros. Hemos sido bendecidos con las vocaciones que el Señor ha querido darnos. Hemos sentido el influjo materno de María en muchas de estas llamadas y en la formación de los candidatos. Que nos hagamos dignos de tanta bondad y tanta solicitud maternal.

También quiero agradecer de todo corazón, en nombre de la Congregación y de cuantos se sientan beneficiados por este trabajo, al P. Jesús María Palacios, Prefecto General de Formación, quien tanto empeño ha mostrado por este Directorio, y a cuantos formaron parte de la Comisión Internacional que colaboraron en su elaboración.

Roma, 19 de marzo, 2000.

Fiesta de San José, patrono de la Congregación.

Aquilino Bocos Merino, C.M.F., Superior General.



[1] Cf Autobiografía, 233.

[2] CC 138,4.

[3] A. M. CLARET, Carta al P. Xifré (6 de enero de 1863): EC II, 636.

[4] IDEM, Carta al P. Xifré (30 de noviembre, 1858): EC I, 1678.

[5]CC 7.

[6]Remito una vez más a lo que escribí en la circular: ALos Misioneros Hermanos un desafío para la vida y misión de la Congregación@ (1997)

Circulares de los Superiores Generales

 

CF          C.G. Alonso, Claretianos en Formación (1990)

CMC         A. LEGHISA, El Corazón de María y la Congregación en el momento actual (1978)

 

DEVO        P. Schweiger, De vocationibus coop­tandis, seligendis, colendis et     de dono propiae vocationis aestimando (1955)

FNE       N. García, Formación de nuestros Estudiantes (1932)

FRMC        N. García, La Formación Religiosa, Misionera y Claretiana (1947)

Her         G. Alonso, Los Hermanos y la Misión Claretiana hoy (1981)

MH          A. Bocos, Los Misioneros Hermanos (1997)

HP          A. Bocos, Herencia y Profecía (1998)

RDR         M. Alsina, Remedios del descontento en la Religión (1906)

SFV         J. Xifré, Ser fieles a la vocación (1891)

TM          A. Bocos, Testamento Misionero de Nuestros Mártires (1992)

VM          N. García, La Vocación Misionera (VM), Anna­les, 34 (1938)

VOR         C. Serrat, Vocación religiosa (1902)

 

 

Otras siglas

 

DTVC        Diccionario Teológico de la Vida Consagrada, (1992)

EsC         P. José Xifré, El Espíritu de la Congregación (1880)

NPVM        Nuestro Proyecto de Vida Misionera I-II-III (Comentarios a las Constituciones)(1989, 1991, 1997)

 

 

Nota:       La referencia bibliográfica completa de la mayor parte de los documentos citados en esta tabla de siglas, o bien se encuentra en el Apéndice 1, o es fácilmente accesible por tratarse de documentos eclesiales y congregacionales muy conocidos.