Etapa de iniciación: Noviciado

Etapa de iniciación: Noviciado

 1. Naturaleza y finalidad

348.     El noviciado es un tiempo de iniciación integral en el seguimiento de Cristo evangelizador[1] , según el carisma claretiano, en orden a la incorporación a la Congregación, mediante la profesión religiosa. Se ordena a que los novicios puedan tener un mejor conocimiento de la vocación divina tal como se propone en la Congregación, experimenten su modo de vida, conformen la mente y el corazón con su espíritu evangelizador; y, al mismo tiempo, puedan ser comprobadas su intención e idoneidad [2]

2. Requisitos

349.     Serán considerados idóneos los postulantes que vayan progresando adecuada-mente en aquellas actitudes que orientan hacia las exigencias de la vida religiosa y de las actividades del Instituto[3] . La necesaria coordinación entre los responsables de la pastoral juvenil vocacional, del postulantado y del noviciado contribuirá a obtener un juicio acertado sobre la idoneidad del candidato para ingresar en el noviciado.

350.     Pueden ser admitidos al noviciado los postulantes que, habiendo cumplido 17 años, deseen ser misioneros claretianos, posean las necesarias dotes de salud física y psíquica, aptitud y madurez humana, espiritual y vocacional y carezcan de impedimento canónico[4] . La admisión corresponde al Superior Mayor con el voto consultivo de su Consejo; la dimisión, en el caso de que fuera necesario, al Superior Mayor .[5]

351.     Además de la solicitud escrita de admisión al noviciado[6] , los candidatos que no lo hayan hecho al ingresar en el postulantado han de presentar el certificado de bautismo, de confirmación y de estado libre[7] , así como un certificado médico.

3. Objetivos generales

352.     Dimensión humana

  • Avanzar en un proceso de maduración que permita al candidato optar consciente y libremente por la vida claretiana y asumir desde el principio las exigencias que se derivan de ella.

353.     Dimensión cristiana

  • Fundamentar la vida de unión con Cristo, el Hijo y Enviado del Padre, hecho hombre de la Virgen María por obra del Espíritu Santo.[8]

354.     Dimensión claretiana

  • Iniciarse en la vida religiosa, según el carisma, espíritu y misión de San Antonio María Claret y de la Congregación.

4. Objetivos específicos y medios

355.     Los objetivos y medios que se sugieren deben ser puestos en práctica a través de una metodología que combine equilibradamente la exposición teórica, la lectura personal, el trabajo individual y en grupo, la ejercitación práctica, la oración personal y la celebración comunitaria.

4.1. Dimensión humana

4.1.1. Objetivos específicos

356.     Son los siguientes:

  • Lograr un clima de *ruptura+ con el estilo de vida anterior, de desierto, de silencio y de *nueva apertura+ a los valores de la vida misionera.
  • Conocer, aceptar e integrar armónicamente los diferentes aspectos que conforman a la persona, teniendo especialmente en cuenta el desarrollo de la capacidad de juicio sobre sí y sobre la realidad.
  • Integrarse afectiva y efectivamente en el noviciado en un ambiente familiar sencillo y austero.
  • Cultivar las virtudes humanas que dan más credibilidad a los discípulos de Cristo[9]: laboriosidad, respeto a uno mismo y a los demás, alegría, oblatividad, disponibilidad, cordialidad, sencillez, constancia y firmeza de voluntad, fidelidad a la palabra dada, dignidad personal en el porte y lenguaje.
  • Asumir, integrar y desarrollar la afectividad y la sexualidad.
  • Fomentar el sentido de responsabilidad y libertad en la toma de decisiones personales.
  • Cuidar la sensibilidad y la expresión artísticas (música, literatura, artes plásticas).

4.1.2. Medios

357.     Son los siguientes:

  • Para facilitar el clima de desierto y de ruptura: aprovechamiento de las condiciones que se derivan de la ubicación del noviciado; uso crítico y moderado de los medios de comunicación social (radio, TV, prensa); moderación en la relación externa con familiares y amigos; acciones que favorezcan el desprendimiento y la disponibilidad.
  • Para crear un ambiente adecuado: organización del ritmo de vida de modo que favorezca la amistad, la convivencia, y el compartir la fe, las cualidades y dones; participación en la elaboración del proyecto comunitario y en sus sucesivas evaluaciones; distribución de tareas y responsabilidades.
  • Para ir creciendo en madurez: presentación de los criterios de madurez humana y de alguna caracterología; nociones pedagógicas de la escucha, y del acompañamiento; autoexamen de los propios sentimientos y emociones; espacios prolongados de silencio, así como ocasiones para cultivar relaciones humanas armoniosas; prácticas de expresión oral y de redacción escrita; espacios abiertos para la creatividad y el desarrollo de las propias aptitudes humanas; ejercicios de trabajo físico y manual y actividades deportivas frecuentes; cultivo de actividades artísticas; revisiones de vida; experiencias de encuentro con realidades de pobreza y marginación.

4.2. Dimensión cristiana

4.2.1. Objetivos específicos

358.     Son los siguientes:

  • Profundizar en el seguimiento de Cristo como centro unificador de toda experiencia espiritual, como aquel que nos dispone a cumplir siempre la voluntad del Padre y a hacernos dóciles al Espíritu.[10]
  • Plantear la propia vida desde la elección gratuita del Padre, la aceptación del Evangelio como norma de vida y el sentido de Iglesia.
  • Personalizar e interiorizar el espíritu de las bienaventuranzas, a ejemplo de María, modelo de escucha y de respuesta a la Palabra de Dios.
  • Asimilar, teórica y experiencialmente, los fundamentos bíblicos, teológicos y espirituales de la vida cristiana, que permitan alcanzar los fines propios del noviciado y responder así a la vocación recibida.

4.2.2. Medios

359.     Con relación a las experiencias:

  • Profundización en la oración personal con tiempos largos dedicados a ella y una adecuada pedagogía de la misma (fundamentación bíblica y teológica, métodos, dificultades, diversidad de expresiones). Acentuación de la oración apostólica.
  • Fomento de una espiritualidad comprometida y compartida con el pueblo de Dios (grupos apostólicos, agentes de evangelización, comunidades populares).
  • Incorporación a nuestras expresiones de fe los valores religiosos de la gente del entorno.
  • Celebración diaria de la eucaristía[11] y de la liturgia de las horas, y celebraciones frecuentes (personales y comunitarias) de la reconciliación.

360.     Con relación al estudio:

  • Introducción a la Escritura en general y a una lectura vocacional de la misma en particular.
  • Presentación de la figura de Dios Padre en el AT y NT acentuando especial-mente su providencia y la confianza en Él.[12]
  • Introducción al misterio de Cristo, muerto y resucitado; atención especial a los relatos vocacionales, en los que aparece como Maestro y Señor que llama a su seguimiento.[13]
  • Meditación de los textos joánicos y paulinos que tratan sobre la acción del Espíritu en el creyente para suscitar la docilidad a sus inspiraciones.[14]
  • Presentación de la figura de María tal como aparece dentro de la historia de salvación, acentuando la elección libre y gratuita Dios hace de Ella, y la respuesta de fe obediente que Ella da, como sierva y discípula de su Hijo.
  • Iniciación en el misterio de la Iglesia.
  • Reflexión sobre la vocación religiosa: discernimiento vocacional (signos, aptitudes, motivaciones, dificultades), teología y aspectos psicopedagógicos.
  • Introducción a la espiritualidad cristiana y acercamiento a los grandes autores de la tradición espiritual de la Iglesia.[15]
  • Iniciación en la oración litúrgica y pedagogía de la misma (su sentido de oración eclesial con Jesús; sus diversas manifestaciones de alabanza, acción de gracias, intercesión; el significado teológico espiritual de la liturgia de las horas y de los sacramentos de iniciación y reconciliación).
  • Iniciación teórico práctica en el acompañamiento espiritual, el discernimiento y el examen particular.

4.3. Dimensión claretiana

4.3.1. Objetivos específicos

361.     Son los siguientes:

  • Conocer y experimentar el seguimiento de Jesucristo pobre, virgen y obediente[16] en el anuncio del Evangelio y madurar la opción por Él.
  • Descubrir el sentido de la filiación cordimariana y fomentar su vivencia.
  • Conocer y amar a nuestro Fundador, crecer en el sentido de identidad claretiana y pertenencia a la Congregación y profundizar en su patrimonio espi-ritual.
  • Experimentar de una forma estable la vida comunitaria misionera de acuerdo con las Constituciones.
  • Dedicarse al estudio de las materias relacionadas con la finalidad del noviciado.
  • Asimilar el espíritu misionero y prepararse para el apostolado según las orientaciones de los últimos Capítulos Generales.[17]
  • Aceptar el discernimiento y la mediación del Maestro, superiores y hermanos de comunidad. [18]

4.3.2. Medios

362.     Con relación a las experiencias:

  • Celebración de las fiestas de la Congregación: Fundador, Corazón de María, compatronos; aniversarios de la aprobación de las Constituciones, de la canonización del P. Claret, de la Fundación de la Congregación, de la gracia de la conservación de las especies sacramentales y de los Beatos Mártires de Barbastro. Algunas de estas celebraciones se pueden compartir con miembros de otras comunidades y con las otras ramas de la Familia Clare-tiana.
  • Reuniones y contactos periódicos con claretianos de otras comunidades para compartir sus trabajos misioneros, recibir información de los proyectos provinciales, de asuntos de gobierno y otros.
  • Visitas a algunas de nuestras comunidades, sobre todo cuando se celebren profesiones, ordenaciones, envíos misioneros, o acontecimientos significati-vos.
  • Utilización de símbolos de nuestra tradición espiritual: iconografía del Corazón de María, del P. Fundador, del hecho de la fundación, de los mártires claretianos, y otros.
  • Puesta en práctica de algunas dinámicas orientadas a fomentar unas buenas relaciones interpersonales.
  • Fomento de dinámicas de solidaridad, comunicación, colaboración y comunión.
  • Celebración de las fiestas de más relieve para la comunidad y sus miembros; relaciones de amabilidad, hospitalidad y servicialidad con quienes la visitan.
  • Experiencias apostólicas concretas, en equipo, en el campo de la catequesis y de la animación litúrgica, y de la marginación y la pobreza.
  • Contactos con claretianos que trabajan en nuestras misiones.

363.     Con relación al estudio:

  • Presentación de los fundamentos bíblicos, históricos y teológicos de la vida religiosa.
  • Estudio de sus contenidos básicos: la consagración y los votos (sus fundamentos bíblicos, teológicos y carismáticos; sus aspectos psicopedagógicos; su dimensión teologal, fraterna y apostólica); la comunidad claretiana como comunidad misionera; la misión del claretiano en el contexto de la misión de la Iglesia.
  • Estudio de la experiencia de Claret, a través de la Autobiografía y de otros escritos suyos (autobiográficos y espirituales, principalmente), con especial atención a su itinerario vocacional y a su expresión simbólica en la alegoría de la fragua.
  • Presentación del carisma y espíritu claretianos, y estudio de las Constituciones, del Directorio, de los documentos de los últimos Capítulos Generales; una síntesis de la historia de la Congregación (personas y acontecimientos más relevantes) y de su situación actual en el mundo.
  • Presentación sistemática, seguimiento y evaluación de las virtudes recomen-dadas a los novicios en las Constituciones: fe viva,[19] confianza[20], humildad evangéca[21], docilidad al Espíritu[22], rectitud de intención,[23] fidelidad.[24]
  • Fundamentación de la espiritualidad cordimariana, de las virtudes claretianas misioneras, de los tres modos posibles de vivir la única vocación claretiana (presbíteros, diáconos, hermanos), y presentación de las diversas instituciones que integran la Familia Claretiana.
  • Conocimiento de la sociedad actual y de aquellas necesidades que más reclaman nuestra atención.
  • Orientaciones para la práctica del apostolado y técnicas del mismo (nociones de pastoral general y catequética; dinámicas diversas).

5. Características

364.     Teniendo en cuenta lo señalado por el derecho[25], el Gobierno Provincial puede organizar el noviciado de modos diversos, según las necesidades y circunstancias de cada zona.

365.     A modo de excepción, en casos particulares, por concesión del Superior General con el consentimiento de su Consejo, un candidato puede hacer el noviciado en una casa del Instituto distinta de la del noviciado, siempre bajo la dirección de un religioso que haga las veces de maestro.[26]

366.     La duración mínima del noviciado ha de ser de doce meses; la máxima, de dos años[27]. En casos particulares, el Superior Mayor puede prolongar el tiempo de prueba hasta un máximo de seis meses [28]sobre la duración ordinaria.

367.     Es aconsejable que el candidato realice el noviciado en su país de origen, a fin de evitar dificultades que obstaculicen el proceso formativo.[29] Queda siempre a salvo la posibilidad de organizar noviciados interprovinciales según las necesidades y circunstancias concretas.

368.     En la programación formativa se han de recoger los diversos elementos indicados en el derecho universal[30], en las Constituciones y en el Directorio[31], y los presentados en este Plan de Formación.

6. El Maestro de novicios y sus colaboradores

369.     El maestro de novicios es designado por el Superior Mayor con el consentimiento de su Consejo. Ha de ser profeso perpetuo y estar dotado de las cualidades humanas, religiosas y apostólicas que le permitan cumplir plenamente su misión.[32] Además de una conveniente experiencia apostólica, debe poseer un gran amor a la Congregación, aptitudes pedagógicas, y las dotes necesarias de madurez, amabilidad, prudencia y sólida doctrina respecto a la naturaleza y misión de la Congregación en la Iglesia. [33]

370.     El maestro desempeña la función de ayudar a los novicios, con su palabra y ejemplo, a formarse en la vida misionera de la Congregación.[34] A tal fin, ha de:

  • Acompañar personalmente a cada novicio, orientándolo de manera persona-lizada e inculcándole las virtudes humanas y cristianas. [35]
  • Poner empeño en crear y animar una verdadera comunidad de fe y amor entre los novicios.
  • Procurar que éstos consigan la unidad de vida misionera que les permita integrar de manera armoniosa el espíritu de unión con Dios y la acción apostólica.
  • Discernir y comprobar la vocación de los novicios.[36]

371.     Para que pueda dedicarse por entero a una tarea de tanta importancia ha de estar libre de todas las obligaciones y cargos que se lo impidan.

372.     El maestro debe informar periódicamente al Superior Mayor sobre la marcha del noviciado y de cada novicio.[37]

373.     La dirección de los novicios queda reservado sólo al maestro, bajo la autoridad de los Superiores Mayores.[38] El maestro puede contar con colaboradores, que trabajen en equipo y compartan responsabilidades y funciones. Estos dependen de él en lo que se refiere a la dirección del noviciado y a la aplicación del plan de formación.[39]

7. Momentos especiales

374.     El inicio del noviciado debe ir precedido de no menos de cinco días íntegros de ejercicios espirituales[40]. Conviene celebrar el rito de iniciación según el ritual propio de la Congregación.[41]

375.     Para completar la formación de los novicios pueden programarse uno o más períodos de ejercicio del apostolado fuera de la comunidad del noviciado, teniendo siempre en cuenta las prescripciones del derecho al respecto.[42]

376.     Tres meses antes de la fecha prevista para terminar el noviciado, el novicio ha de solicitar por escrito al Superior Mayor la admisión a la profesión religiosa, expresando su voluntad de perseverancia, su disponibilidad para el cumplimiento de las Constituciones[43] y su conciencia actual de misionero claretiano según la vocación laical, diaconal o presbiteral.[44]

377.     Es necesario cuidar la preparación inmediata antes de la profesión, proporcionando al candidato el tiempo suficiente de oración y silencio para disponerse adecuadamente a emitir los votos. Todos los miembros de la comunidad, especialmente el superior, el maestro y los compañeros, están obligados a dar sus informes para un recto discernimiento.[45]

378.     Por la primera profesión, que se ha de celebrar según el rito propio de la Congregación[46], el novicio queda incorporado al Instituto[47]. Para que sea válida han de cumplirse las prescripciones del derecho universal y congregacional.[48] La profesión se realiza por la consagración a Dios, mediante la emisión de los votos de pobreza, castidad y obediencia y por un acto público de entrega al Corazón de María en orden a realizar el fin de la Congregación según las Constituciones. [49]La celebración litúrgica de la profesión no deberá revestir una particular solemnidad[50]. Respecto del acta, registro y comunicación de la profesión, se deben seguir las normas de nuestro derecho.[51]



[1] cf PI 45.

[2] cf CIC 646; CC 61; Dir 194.

[3] cf Dir 198.

[4] cf CIC 642, 643; Dir 198

[5] cf CIC 641, 653, 1; CC 69; Dir 201, 269.

[6]cf Dir 200

[7] cf CIC 645

[8] cf Dir 195.

[9] cf CC 68.

[10] cf Dir 195, 196.

[11] cf CC 61

[12] cf CC 63, 67.

[13] cf CC 61

[14] cf CC 65.

[15] cf PI 47.

[16] cf CIC 652, 2.

[17] cf Dir 195.

[18] cf Dir 196.

[19] cf CC 62.

[20] cf CC 63.

[21] cf CC 64

[22] cf CC 65.

[23] cf CC 66.

[24] cf CC 67

[25] cf CIC 647; Dir 204, 206.

[26] cf CIC 647; Dir 204.

[27] cf CIC 648; CC 69

[28] cf CIC 653, 2; Dir 208.

[29] cf PI 47

[30] cf CIC 646-653.

[31] cf CC 61-71; Dir 194-231

[32] cf CIC 651; Dir 210.

[33] cf CC 68.

[34] cf CC 68.

[35] cf Dir 211

[36] cf CIC 652, 1.

[37] cf Dir 213.

[38] cf CIC 650.

[39] cf CIC 651, 2.

[40] cf Dir 202.

[41] cf Dir 203.

[42] cf CIC 648, 2; CC 69.

[43] cf Dir 217.

[44] cf Dir 205

[45] cf Dir 225.

[46] cf Dir 229.

[47] cf CIC 654, CC 70; Dir 214

[48] cf CIC 656; Dir 218

[49] Dir 215

[50] cf OPR 5; PI 56

[51] Dir 230-231