Segunda Parte Capítulo 8 – Etapa de preparación: postulantado

Etapa de preparación: postulantado

1. Naturaleza y finalidad

325.     El postulantado es la etapa de formación inmediatamente preparatoria para el noviciado[1] . Se ordena a que los candidatos se preparen adecuadamente para comenzar su iniciación en la vida misionera [2] y la Congregación alcance un juicio ponderado sobre las garantías ofrecidas por ellos[3] .

2. Requisitos

326.     Los requisitos por parte del candidato son:

  • Mostrar signos de vocación claretiana, discernibles a través de sus aptitudes personales básicas, de su recta intención, de una conducta humana y cristiana coherente y de su voluntad positiva de seguir a Cristo en la Congregación[4] .
  • Solicitar por escrito su ingreso al Superior Mayor antes de comenzar el postulantado[5] .
  • Presentar los certificados de bautismo, confirmación (si la hubiere recibido) y de estado libre, así como un certificado médico en el que conste que goza de buena salud física y psíquica para la vida misionera. Si si viere necesario, puede procederse a una adecuada verificación de sus actitudes psíquicas con ayuda de algún especialista, salvando siempre los derechos de la persona a la intimidad y a la buena fama[6] .
  • Realizar por escrito, en el acto de admisión, una declaración, firmada por él mismo y dos testigos y conformada en lo posible a las leyes del país, en la que haga constar el carácter no laboral de sus vínculos con la Congregación y la ausencia de impedimentos para su ingreso en ella, a tenor de nuestro derecho[7] . Al término del postulantado hará su solicitud de ingreso en el noviciado al Superior Mayor[8] .

3. Objetivos generales

327.     Dimensión humana

  • Adquirir el grado de madurez humana que se requiere para vivir con aprovechamiento la experiencia del noviciado. [9]

328.     Dimensión cristiana

  • Completar y profundizar, doctrinal y vivencialmente, la iniciación cristiana[10] y el conocimiento de la propia vocación en la Iglesia.

329.     Dimensión claretiana

  • Tener un conocimiento suficiente de la vida y misión claretiana para hacer una primera opción seria por ella[11] con las progresivas rupturas y adhesiones que implica.

4. Objetivos específicos y medios

4.1. Dimensión humana

4.1.1. Objetivos específicos

330.     Son los siguientes:

  • Descubrir y potenciar los rasgos constitutivos de la madurez de la persona, especialmente los que constituyen la base humana para la experiencia del noviciado.
  • Vivir y desarrollar las facultades que implica: corporalidad, inteligencia, voluntad, sensibilidad.
  • Prestar una atención especial a la madurez afectiva y sexual.
  • Potenciar y cultivar la capacidad para la vida comunitaria.
  • Crecer en la capacidad de reflexión y de sentido crítico, tanto respecto de sí mismo como de los demás y de la realidad en general.
  • Tomar conciencia y asumir la propia historia personal, familiar y social.

4.1.2. Medios

331.     Con relación al desarrollo personal:

  • Examen psicológico amplio del candidato y ayuda cuando fuera necesaria.
  • Práctica de los medios naturales útiles para la salud corporal y psíquica, como el deporte, la higiene, las actividades artísticas, las aficiones y el aprecio de la naturaleza.
  • Ofrecimiento de ocasiones para asumir responsabilidades, tomar decisiones, fomentar el espíritu de iniciativa, creatividad, espíritu de servicio y solidaridad.
  • Creación de hábitos de laboriosidad, autodisciplina, constancia de juicio y capacidad de elección conforme a unos valores superiores.
  • Iniciación en la práctica del silencio.
  • Dominio de los impulsos y coherencia entre acciones, palabras y actitudes.
  • Examen de los propios sentimientos, emociones y deseos para contrastarlos con los valores por los que se quiere optar.
  • Serena aceptación de las dificultades y elementos conflictivos de la propia historia, desdramatizando y desbloqueando las situaciones.
  • Revisión de las relaciones familiares y de amistad, de modo que se adopte ante ellas una actitud realista y constructiva.

332.     Con relación a la sensibilización a los valores:

  • Admiración y respeto ante la obra de Dios y la del hombre; educación, afecto y amistad hacia las personas (especialmente con los compañeros de comunidad); autoaceptación (sexual, caracterológica) y relaciones interpersonales constructivas; valoración del matrimonio y del voto de castidad.
  • Aprecio de los elementos valiosos de la propia cultura, apertura a otras culturas y formas de pensamiento, y sensibilidad artística.
  • Conciencia frente al valor de la justicia, de las situaciones de pobreza y violencia y aprecio y respeto a la dignidad e igualdad de la mujer.

333.     Con relación al estudio:

  • Instrucción sobre los componentes más esenciales de la madurez humana, acompañada de una reflexión personal y del contraste con el formador y posibles compañeros.
  • Adquisición de una formación académica adecuada y de un método personal de estudio, de lectura y de investigación.
  • Introducción progresiva en el análisis de la propia realidad sociopolítica y cultural.

4.2. Dimensión cristiana

4.2.1. Objetivos específicos

334.     Son los siguientes:

  • Lograr una formación cristiana (teórica y práctica) adecuada.
  • Descubrir progresivamente a Jesucristo, hijo de María, como amigo, y crear las condiciones que preparan para un encuentro personal con él (ruptura con el pecado, valoración y relativización del mundo).
  • Cultivar la vida de oración, los sacramentos, los valores evangélicos, y las diversas presencias y llamadas del Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial.
  • Vivir las virtudes cristianas, en especial las que tienen una mayor proyección vocacional: la disponibilidad para el servicio fraterno, la castidad, la capacidad de entrega y sacrificio.
  • Encarnar la espiritualidad en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados.

4.2.2. Medios

335.     Con relación a las experiencias:

  • Participación frecuente en los sacramentos de la eucaristía y de la penitencia y, si fuera el caso, preparación y celebración del sacramento de la confirmación.
  • Contemplación de Dios en la naturaleza, en los acontecimientos, en la propia vida.
  • Momentos de oración personal basada en la Palabra de Dios, principalmente en el Evangelio.
  • Introducción en la práctica de la oración compartida comunitariamente.
  • Participación en celebraciones de la religiosidad popular, talleres de oración o de Biblia.
  • Gestos de desprendimiento y comunicación de bienes.

336.     Con relación al estudio:

  • Catequesis básica progresiva, que complemente y oriente la experiencia que tiene el postulante como fundamento de su fe cristiana.
  • Presentación sintética de la espiritualidad cristiana, particularmente de lo que significa la vida de gracia, y de la vocación, a partir de la llamada universal a la santidad.
  • Nociones básicas sobre la oración (métodos, fórmulas litúrgicas o bíblicas, rosario y otras devociones).

4.3. Dimensión claretiana

4.3.1. Objetivos específicos

337.     Son los siguientes:

  • Tomar conciencia de la llamada de Dios en las experiencias vocacionales previas e integrarlas en esta etapa.
  • Crecer en la docilidad al Dios que se nos revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo.
  • Descubrir y aceptar a María como madre que acompaña en el camino vocacional y protege en las dificultades.
  • Entrar en contacto con la figura del Fundador, ampliar el conocimiento de la realidad de la Provincia y de la historia de la Congregación.
  • Fomentar la sensibilidad misionera y las actitudes de apertura a la universalidad.
  • Familiarizarse progresivamente con el estilo de vida propio del noviciado y entrenarse en las necesarias rupturas que comporta. [12]

4.3.2. Medios

338.     Con relación a las experiencias:

  • Contacto con el ambiente de procedencia (familia, amigos, grupos), com-paginándolo con una ruptura progresiva exigida por el proyecto de vida claretiana.
  • Frecuentes entrevistas de acompañamiento espiritual e iniciación en un plan de vida personal.
  • Celebración cuidada de las fiestas marianas resaltadas en la liturgia y en la vida de la Congregación; rezo de las oraciones marianas más tradicionales entre nosotros; creación de un ambiente que facilite la vivencia y la expresión de la filiación cordimariana.
  • Adquisición de hábitos comunitarios (respeto, aceptación mutua, generosa colaboración) y de estudio.
  • Realización de algunas actividades apostólicas: catequesis, animación litúrgica y acción social.
  • Visitas a comunidades y posiciones apostólicas claretianas; especialmente, si se puede, a la comunidad del noviciado y a otras que tengan experiencias pastorales significativas por su importancia en la vida de la Provincia.
  • Información, por parte de algunos claretianos, de las actividades apostólicas que tienen encomendadas.
  • Relaciones intercongregacionales que permitan valorar otros carismas y conocer mejor el propio.

339.     Con relación al estudio:

  • Lectura de la vida del Fundador; información sobre ciertos episodios fundamentales de la historia de la Congregación y de la Provincia; acercamiento a las personas que más han destacado como misioneros (lectura de los opúsculos de la colección *Claretia¬nos de ayer y hoy+).
  • Lectura personal diaria de la Palabra de Dios e iniciación en aquellas prácticas de piedad más enraizadas en la historia de la Congregación (retiro espiritual, examen, rosario, visita al Santísimo Sacramento).

5. Características

340.     La organización de esta etapa corresponde al Superior Mayor.[13] Entre los diversos lugares y modos, los más frecuentes entre nosotros son:

  • En el seminario menor o en una casa de acogida vocacional, durante el último período.[14]
  • En una casa señalada expresamente para este fin.
  • En una comunidad de la Congregación, aunque sin compartir toda la vida.[15] Como principio, se desaconseja que sea la comunidad del noviciado.[16] Es conveniente incluso que sea fuera de esa casa. No obstante, si el postulantado se establece en la casa noviciado, debe formar una sección aparte.[17]
  • En casos excepcionales, fuera de nuestras comunidades, con tal de que se garanticen un plan específico, algunos períodos de contacto con la Congre-gación o algunos de sus representantes y, sobre todo, la guía de un claretiano experto.[18]

341.     Tanto la admisión del candidato al postulantado como su eventual dimisión son competencia del Superior Mayor, debidamente asesorado por quienes han acompañado al candidato.[19] Si éste proviniera de otro instituto o de un seminario diocesano, es necesario que el Superior Mayor cuente con un informe emitido por el superior respectivo.[20]

342.     En principio, el postulantado debe hacerse en el país de origen y, a ser posible, dentro de la propia Provincia. Con todo, cuando los postulantes sean pocos o exista alguna razón que lo aconseje, los Organismos interesados pueden crear un centro común.

343.     La duración del postulantado, que nunca será menor de seis meses ni sobrepasar generalmente los dos años, corresponde determinarla al Superior Mayor. Será lo suficientemente amplia como para permitir la consecución de la finalidad y objetivos de este período formativo.[21]

344.     El postulantado tendrá un proyecto formativo aprobado por el Gobierno Provincial. Contendrá los objetivos y medios propios del postulantado claretiano, según las circunstancias locales y las modalidades determinadas por el Superior Mayor.

6. Responsable

345.     El responsable de esta etapa debe ser un misionero experimentado, con una preparación psicopedagógica y espiritual adecuada, con aptitudes para entrar en sintonía con los jóvenes y con suficiente experiencia pastoral.[22] Su nombramiento corresponde al Superior Mayor. A ser posible, contará con la colaboración de otros misioneros.

346.     La tarea formativa en esta etapa implica:

  • Recoger, en colaboración con el candidato, cuantos datos e informaciones sean útiles para discernir los signos de vocación claretiana y sus eventuales contraindicaciones.
  • Ayudar al postulante a conseguir los objetivos propios de la etapa y a lograr la madurez necesaria para tomar sus decisiones con las debidas garantías de libertad y responsabilidad.
  • Ofrecerle, independientemente de la forma de realizar el postulantado, una experiencia de grupo o de vida comunitaria claretiana en un ambiente favorable para el discernimiento.[23]
  • Asegurar la preparación suficiente (especialmente lingüística) si el postulante tuviese que realizar el noviciado en un país de lengua y cultura diferentes a las suyas.

347.     Para asegurar la continuidad en la formación, el responsable de esta etapa deberá estar en asiduo contacto con el maestro de novicios, con el responsable de la pastoral vocacional y con los formadores del seminario menor, si los hubiere.



[1]Dir 185

[2]cf PI 42; CIC 597, 2.

[3]cf PI 43; Dir 185.

[4]cf Dir 187.

[5]cf Dir 189.

[6]cf CIC 642 con 220.

[7]cf Dir 189.

[8]cf Dir 200.

[9]cf PI 43.

[10]cf PI 43; Dir 185.

[11]cf Dir 185.

[12]cf Dir 185.

[13]cf Dir 188.

[14]cf Dir 190; PGF 308.

[15]cf PI 44.

[16]cf PI 44

[17] cf Dir 191.

[18] cf Dir 191; PI 44.

[19] cf Dir 188, 269.

[20] cf CIC 241, 3

[21] cf Dir 192

[22] cf Dir 193

[23] cf Dir 190