Capitulo 1

                  C A P I T U L O 1

 

 

 

            PRIMERA ORGANIZACIÓN DE LA FORMACIÓN

 

                          1849-1870

 

 

 

     La Congregación, fundada por San Antonio María Claret con un reducido grupo de sacerdotes, no contemplaba, en los primeros años de su existencia (1849-1857), la posibilidad de incorporar estudiantes a la misma.

 

     En las Constituciones del año l857, prácticamente las mismas del año l849 con algunos pequeños cambios, se afirmaba que la Congregación la formaban solamente sacerdotes y hermanos ayudantes[1].

 

 

     I. ESTUDIANTES EN LA CONGREGACIÓN (1858)

 

     1. El P. Xifré, preocupado por la expansión de la Congrega­ción, consultó al P. Fundador la oportunidad de admitir en la misma a estudiantes[2]. Escribiendo éste al P. General, le sugería que cuando viesen a un joven con buena disposición lo admitiesen, aunque no fuese sacerdote, ni estuviese ordenado, con tal de que estuviese adelantado en la carrera y diera garantía de perseve­rancia[3]. Las dificultades económicas de la Congregación, que preocu­paban al P. Xifré, condicionaban, a la vez, la posibilidad de aceptar a jóvenes sin haber terminado los estudios.

 

     En otra carta, llena de espiritualidad evangélica y de confianza en la providencia del Señor, animaba al P. Xifré de esta manera:

 

*Y así no repare en admitir sujetos que considere idóneos por su saber y virtud y den esperanzas de utilidad, aunque sean jóvenes y no estén del todo ordenados+[4].

 

     En esa época, el P. Fundador solamente hablaba de personas adelantadas en los estudios y con buenas disposiciones y voluntad para pertenecer a la Congregación y perseverar en ella. De todos modos, fue un paso trascendental que cambiaría en el futuro la fisonomía de la Congregación[5].

 

     2. Con motivo de la Primera Junta del Instituto (1859)[6], Claret y Xifré tuvieron que hablar de los estudiantes y de la posibili­dad de que éstos hicieran los estudios en las casas de la Congrega­ción. Así se deduce de una carta del 15 de junio de 1859 en la que el P. Fundador comunica­ba al P. Xifré que había hablado con el Sr. Nuncio sobre el asunto y que éste le había concedido que los estudiantes de la Congrega­ción podían hacer los estudios en nuestras casas como si fuera en los seminarios[7]. Fueron unas facultades que, según se deriva de una carta del P. Fundador al Sr. Nuncio, fechada el 11 de ese mismo mes[8], le fueron concedidas oralmente en la conversación que debió de tener lugar tres días más tarde, el día 14 de junio.

 

     Para obtener la facultad por escrito, el Nuncio debió de pedir a Claret que le hiciera una petición oficial y formal. Así lo hizo mediante carta del 28 de julio de 1859[9]. Días más tarde, el 11 de agosto, contestaba el Nuncio concediéndole la facultad por escrito y poniendo algunas observaciones en el oficio de la concesión[10]. El 12 de agosto el P. Fundador comuni­caba al P. Xifré la facultad dada por el Nuncio[11] y le enviaba, a la vez, unos apuntes suyos, muy breves, sobre los estudios que se deberían hacer en la Congregación, intitulados Plan de estudios de la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María[12].

 

     3. No obstante lo anterior, un hecho iba a perturbar la paz del P. Xifré en este asunto. El 25 de septiembre de l859 el P. General enviaba al P. Claret una solicitud para su tramitación ante la Santa Sede, en la que se pedía la aprobación del Instituto y de las Constituciones. También solicitaba varias gracias, entre ellas la facultad de que los estudiantes de la Congregación pudieran hacer los estudios en nuestras casas bajo la supervisión del Superior General. Era la misma facultad que el Nuncio había concedido verbalmente y por escrito al P. Fundador y a la Congregación y que el P. Xifré quería asegurar con una aprobación pontificia. La respuesta a la petición, que llegó un año más tarde, el 19 de octubre de 1860, fue negati­va[13].

 

     Ante esta situación, el P. Xifré preguntó lógicamente al P. Fundador sobre el valor de la facultad concedida por el Nuncio un año antes. El P. Fundador tranquilizó al P. General y, a la vez, le prometió consultar al Nuncio para mayor seguridad. La respuesta de éste debió de ser positiva, como lo atestigua la carta que el P. Fundador escribió al P. Xifré el 12 de diciembre de 1860[14].

 

     4. En la práctica, la Congregación usó de la facultad dada por el Nuncio como si nada hubiera acontecido. De hecho, el P. Fundador, que de una manera oficiosa conocía ya la negativa de la Santa Sede, aconsejó admitir, mediante carta del 29 de junio de 1860[15], a un estudiante, el futuro P. Donato Berenguer, quien todavía no había terminado la carrera eclesiástica, dando al mismo tiempo algunas normas para concluir sus estudios. El 3 de mayo de 1861 escribía al P. Xifré mostrando su satisfacción por haber instituido una cátedra de Derecho canónico y le daba algunas normas prácticas sobre oratoria, moral y conocimiento del francés[16].

 

     5. De esta manera fueron comenzando los primeros centros formativos de la Congregación en Vic. En el año 1861 se inauguró el primer noviciado para sacerdotes y estudiantes, aunque el de hermanos debió de comenzar antes para atender a los candidatos que ingresaban. Del 1861 al 1868, año en el que la Congregación tuvo que abandonar España a causa de la revolución, existieron dos noviciados en Vic con sus respectivos maestros y reglamentos formativos[17].

 

     También el escolasticado se inició probablemente en 1861 con los primeros admitidos, aunque ya con anterioridad se daban algunas clases. Hay una estadística que señala 5 estudiantes en el curso 64-65, 7 en el 65-66, 10 en el 66-67, 11 en el 67-68 y 11 en el 68-69. Entre los profesores se cuenta a los PP. Jaime Clotet, Bernardo Sala, Lorenzo Font, Pablo Vallier y Félix Bruch. Durante el verano se daban conferencias a cargo de los profesores anteriores y de otros, entre ellos el P. Xifré. Parece ser que el Maestro de estudiantes y sacerdotes novicios era también el Prefecto de los estudiantes profesos[18].

 

 

     II. ACEPTACIÓN DE ESTUDIANTES EN LAS CONSTITUCIONES (1862)   

     La segunda Junta General de la Congregación (II Capítulo General) de 1862 dio un paso importantísimo en orden a la formación en la Congregación. Aceptó oficialmente en las Constituciones la categoría de estudian­tes y promulgó las primeras directivas para su formación y el ingreso en la Congregación[19].

 

 

     III. DOCUMENTOS VOCACIONALES Y FORMATIVOS

 

     1. P. Fundador

 

     1.1. Plan de estudios (1859)

 

     El Plan de estudios de la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, citado anteriormente y que Claret envió al P. Xifré, tiene sobre todo el gran valor histórico de ser el primer documento formativo que escribió el P. Fundador para la Congrega­ción.

 

     Son unos sencillos apuntes con algunas ideas sobre los estudios que se deberían hacer en la Congrega­ción, en nuestras casas[20]. Entre las propuestas cabe destacar.

 

     11. En cuanto al tiempo y materias se estudiarán tres años de Filosofía y cuatro de teología.

 

     21. En cuanto al método: habrá dedicación completa al estudio todos los días, menos los festivos; los sacerdotes o los que están para ordenarse, además de estudiar, prepararán sermones y pláticas y podrán ayudar en alguna misión; por último, dice el P. Fundador, *se hace en el día una necesidad el estudiar y saber la lengua francesa+[21].

 

     1.2. Reglamento formativo (1862)

 

     Terminado el II Capítulo General, el P. Fundador se puso enseguida a trabajar sobre el primer documento formativo global, no sólo de estudios, de la Congregación. Según una carta al P. Xifré del 2 de agosto de 1862[22], el P. Fundador había entregado el 28 de julio en Segovia al P. Clemente Serrat el reglamento para los Estudian­tes y el reglamento para el Pedagogo o Prefecto. Los capítu­los sobre los aspiran­tes, novicios, maestro y coadjutor fueron redactados unos meses más tarde, entre agosto y diciembre del l862. De hecho, el P. Funda­dor remitió al P. Xifré todos los documentos de una manera definitiva el 20 de diciembre del 1862 con el nombre de Reglamen­to[23]. Todos ellos formaban un conjunto titulado Regla­men­to para los Aspiran­tes, Proban­dos y Estudiantes de nuestra Congregación y sus respectivos Maes­tros[24].

 

 

 

 

 

     11. Los Aspirantes, los Proban­dos y el Maestro

 

     Una vez admitidos oficialmente los estudiantes en la Congrega­ción, la acogida de las nuevas vocaciones fue organizada, ya desde el principio, por el mismo P. Fundador.

 

     a) Los aspirantes y su maestro

 

     Los aspirantes son los que han sido aceptados por la Congregación para que hagan la prueba de dos semanas antes del noviciado[25]. Según el reglamento, los Aspirantes (sacer­dotes, estudian­tes y herma­nos) han de ser acogidos en una comunidad de la Congrega­ción, atendidos con cariño por los responsables y ayudados al discerni­miento vocacional[26].

 

     Para ello han de permane­cer en la casa durante 15 días y serán muy obedien­tes al Maestro. Este, personalmente o por medio del Ayudante, les enseñará *con amabilidad+ todo lo conveniente en el orden moral, educativo y material[27].

 

     Se les señala, asimismo, varias ocupacio­nes y tareas para que conozcan la Congregación, conformen su espíritu al espíritu de la misma y consoliden su voluntad con propósitos especiales propios del camino de perfección que van a iniciar[28]. Por último, si durante este tiempo, dan esperanzas de ser personas llamadas a la Congrega­ción, iniciarán el año de prueba.

 

     b) Objetivo del noviciado

 

     Dado que el misionero ha sido llamado por Dios a un ministe­rio apostólico, un ministerio *sublime e importante+, ha de poseer todas las virtudes que le capaciten para el mismo. En este sentido el noviciado, como año de prueba, tiene como objetivo el poner los fundamentos de las mismas[29].

 

     c) Los novicios

 

     La primera preocupación de los novicios ha de ser conseguir el fin del noviciado. Por lo mismo, *su primera atención ha de dirigirse+ a obtener las virtudes, poniendo los fundamentos de las mismas y practicando para ello con esmero los medios mas eficaces[30].

 

     Las virtudes que señala el P. Fundador son: la fe, la confianza, la humildad, la obediencia, la rectitud de intención, la oración y la fidelidad a la vocación[31].

 

     Terminado el año de noviciado, si los novicios han adquirido la formación adecuada para ser buenos misioneros y *están decididos y resueltos a permanecer en la Congregación+, se prepararán con diez días de ejercicios para la admisión definiti­va mediante su Consagra­ción a Dios y al Inmaculado Corazón de María[32].

 

     d) El Maestro de novicios

 

     En orden a la formación de los novicios y para poder cumplir su función de guiar, enseñar y regular[33] la vida del noviciado, el Maestro ha de ser para todos *luz, camino, padre, maestro y ejemplar+[34].

 

     La persona llamada a desempeñar *este importantísimo cargo+ ha de ser un miembro de la Congregación, que reúna y posea *las cualidades de madurez, amabilidad, discreción y conocimientos que para esta función se requieren+[35].

 

     En el ejercicio de sus funciones el Maestro ha de tener en cuenta, sobre todo, las siguientes obligaciones:

 

     * ha de ser hombre *devotísimo+ de Dios y de la Virgen[36].

     * ha se ser *fidelísimo+ al Superior[37].

     * y, en relación a los novicios, será Padre, Maestro y Médico (y psicólogo), y cuidará de su salud espiritual y corporal[38].

 

     Respecto a la salud espiritual, el Maestro ayudará al novicio a formar su personalidad misionera y le acompañará en su crecimiento vocacional. Le ofrecerá orientaciones formati­vas, le iniciará en la oración y en la vida espiritual, le inculca­rá las actitudes propiamente misioneras y le ayudará a superar las tentaciones[39]. Con el novicio tendrá un contacto personal para conocerle más íntimamente y ayudarle en su vocación[40].

 

     En cuanto a la salud corporal, el Maestro se interesará de un modo particular por todo aquello que le pueda afectar, como la comida, el vestido, el trabajo, el modo de estudiar, la pereza o la ociosidad, el tipo de mortificación y la participación en los recreos[41]. En los casos de enfermedad, se informará debida­mente y prescribirá los remedios convenientes a las *enfermedades y temperamentos de cada uno+[42].

 

     e) El ayudante del Maestro

 

     Para ayudar al Maestro se le asignará un ayudante[43]. Dotado del mismo espíritu y cualidades que el Maestro, trabajará en íntima relación con él y le sustituirá cuando fuere necesa­rio[44].

 

     21. Los Estudian­tes y el Pedagogo (o Prefecto)[45]

 

     El P. Fundador parte de un principio de pedagogía diferen­cial al establecer que los estudiantes se regirán en su forma­ción: primero, por las normas prescritas para los sacerdotes que sean compatibles con su condición de estudiantes; y, segundo, por las orientaciones formativas específicas que se establecen para ellos en el reglamento[46].

 

     El objetivo de la formación es llegar a ser minis­tros idóneos para promover siempre, con la pa­labra, el testimo­nio de vida y la acción apostólica, la mayor gloria de Dios y el bien de las almas[47].

 

     a) Los Estudiantes

 

     Para ello, los estudiantes harán con *cuidado y fervor+ su oración perso­nal[48], y cumplirán el ritmo de oración comuni­ta­ria[49] y de lectura espiri­tual, en particular de la Palabra de Dios, que se ha establecido[50].

 

     En un marco de formación integral y armónica, los estudian­tes cul­tivarán el entendimiento y el corazón con la cien­cia y la virtud[51]:

 

     En orden a la virtud, aunque han de aspirar a estar adornados de todas las virtudes[52], no obstante, buscarán aque­llas que tienen una relación directa con el estudio a fin de que el trinomio ciencia-virtud-devoción conserve la justa proporción y armonía en su vida[53]. Así tendrán en cuenta los siguientes criterios:

 

     * la primera virtud que han de procurar es la humildad de entendi­miento y voluntad[54].

     * la segunda, la rectitud de la intención en los estu­dios[55], para no perder nunca de vista el objeti­vo de la forma­ción.

     * y la tercera la aplicación, intensa y equilibra­da, al estudio[56], acompañada de obediencia y mortificación[57].

 

     Además, serán respetuosos con los profesores[58] y ejemplares en su conducta; darán testimonio de vida a sus compañeros; y brillarán por su prudencia y modestia[59].

 

     En orden al estudio, además de lo dicho antes, los estudian­tes:

 

     * podrán hacer la carrera sacerdotal en la propia casa, en el Seminario o en la Uni­versidad, según decida el Superior[60].

     * seguirán algunas orientaciones didácticas para aprender más y mejor, como pensar en la lección, tomar apuntes y notas, repetir las explicacione­s, etc…[61].

     * podrán realizar estudios particulares y complementarios, según las cualida­des personales[62].

     * y deberán evitar, ejercitando la mortificación, lecturas de otro tipo que puedan llevar a la disipación o puedan descen­trar de los estudios que se hacen[63].

 

     Durante los días libres y festivos, y en tiempo de vacacio­nes, los estudian­tes se dedicarán a actividades apostólicas, a prepararse en la predicación y oratoria[64], a estudiar las lenguas naciona­les y extranjeras[65] y a repasar las materias estudiadas[66].

 

     b) El Pedagogo de los estudiantes

 

     El pedagogo, elegido entre los más *observantes y virtuosos+ de la Congregación, será un hombre *manso, amable,.. modesto y grave+, maduro y con dominio de sí mismo[67].

 

     Sus funciones están en consonancia con las exigencias formativas señaladas para los estudiantes por el P. Fundador.

Así, el formador:

 

     * promoverá una formación armónica en la piedad y en la adquisición de la ciencia y la virtud (humil­dad, modestia, mortificación de las pasiones y de la volun­tad)[68].

     * estimulará el estudio, común y personal, y el aprovecha­miento del tiempo[69].

     * dará las oportunas orientaciones metodológicas para mejor aprovechar en el estudio[70].

     * y cuidará, con muchísimo interés, de la salud de sus encomendados[71].

 

     Para cumplir su función será consciente de la altísima misión que se le ha confiado[72], dará las lecturas y conferencias necesa­rias[73], hará con amabilidad las correcciones oportunas[74] y trabajará en íntima unión y colaboración con el Superior de la comunidad[75].

 

     1.3. Otras orientaciones vocacionales y formativas

 

     A lo largo de su vida, el P. Fundador, además de sus obras sobre la vocación y la formación seminarística, expuso su pensamiento en cartas, apuntes y notas, dando orientacio­nes vocaciona­les y formativas a la Congregación según las circuns­tancias[76]. Además de lo que ha expresado en su correspon­dencia con Xifré, re­cordamos aquí otros testimonios.

 

     11. Nada más fundar la Congregación, Claret andaba con mucha atención antes de aceptar nuevas incorpora­cio­nes a la comunidad cuidando al máximo que no se integrasen personas no adecuadas. Había que cuidar muy bien la selección de los candidatos[77].

 

     21. Ante la escasez de misioneros y las abundantes peticio­nes que le hacen, insiste constantemente en la necesidad de orar y de pedir al Señor que envíe operarios a su mies[78]. En su Autobiografía recomendó el rezo del Oficio Parvo de la Virgen en el noviciado porque así *Ella nos proveería de sujetos que aumenta­rían, dilatarían y conservarían la Congregación+[79].

 

     31. De cara a las dificultades que la Congregación estaba encon­trando en su desarrollo, expansión y crecimiento, dice al P. Xifré que se empeñe todo lo que pueda para promover vocacio­nes, que no hay que dormirse, que sin pérdida de tiempo trabaje en *reunir y formar jóvenes+, y, que, si para ello es necesario edificar, que lo haga con toda libertad sin respeto humano y sin preocuparse de los gastos[80]. Más en concre­to:

 

     * En 1867, ayudando al P. Xifré a resolver algunas dificul­ta­des sobre la admisión de estudiantes, Claret le contestó dándole varias soluciones. Y añade un pensa­miento que -dice el santo- *Vd. con los Srs. Consultores lo rumiarán+. El pensa­miento del F. Fundador era sobre la posibilidad de admitir estudiantes, *de buena disposición, vocación y que prometan fundadas esperan­zas+, que completasen su formación humanística en la Congrega­ción. Estos estudiantes podrían estar distribuidos por nuestras casas, hacer los estudios de Filosofía y Teología en los seminarios de las ciudades adonde fueran destina­dos y realizar algunas prácticas apostólicas u otras cosas compatibles con los estu­dios[81].

     * Y estando en Roma para el Concilio Vaticano I escribió en 1869 una Nota Vocacional muy interesante[82]. Se trataba de suscitar vocacio­nes fomentan­do la formación de acólitos en la iglesias y parroquias. A éstos se les enseñará latín, rúbricas, canto llano, etc…, debiendo permanecer en sus propios pueblos. Todos los misioneros se han de responsa­bi­lizar de esta tarea tanto cuando van de misión como en nuestras propias casas (donde debe haber un encargado para ello). La experiencia en algunas diócesis, dice el P. Fundador, ha sido positiva, pues estos acólitos *son en el día buenos seminarista+[83].

 

     41. A pesar de las tentacio­nes y dificultades que, sin duda, pondrá Satanás para impedirlo, hay que luchar para ser fiel a la vocación. Para ello, se debe valorar la vocación misionera, vivir con alegría, estar siempre ocupado y rezar a María Santísima[84].

 

     2. P. Xifré

 

     2.1. La Instrucción importantísima (1862)

 

     Con el fin de dar a conocer la Congregación, el P. Xifré escribió, en el año 1862, una Instrucción importantísima para los aspirantes a la Congregación de Misioneros del Inmaculado Corazón de María[85]. Es el primer documento de promoción voca­cio­nal de la Congre­ga­ción y su intención la expresa el mismo P. General en la introducción, al presentarla en breve síntesis a la Congrega­ción:

 

*Hemos pensado dar esta noticia para que así los aspiran­tes como sus directores obren con conocimiento de causa, y a fin de que sepan a qué han de atenerse, lean con atención los motivos inducentes, las ventajas, los requi­sitos e impedimentos así para misioneros como para estu­diantes y hermanos+[86].

 

     En la Instrucción aparecen ya algunos requisi­tos e impedi­mentos para ingresar en la Congregación. Primero, se exponen las motivaciones (motivos, ventajas, etc…) para ser misionero en la Congregación; luego, más en concreto, se habla de las condicio­nes para admitir a los sacer­dotes y a los jóvenes en calidad de estudian­tes o de hermanos.

 

     Para regular y facilitar el discernimiento vocacional de los que han de examinar a los candidatos, se publica en 1864 otra Instructio en forma de interrogato­rio[87]. Esta instrucción, que tiene una influencia ignaciana, sirvió de base para los capítulos XVIII-XX de la primera parte de las Constituciones de 1865.

 

     2.2. Las Máximas importantísimas (1862)

 

     Fruto también de lo tratado en el II Capítulo General fue el documento que el P. Xifré publicó a fines de septiembre del 62, titulado Máximas importantísimas en todo tiempo y para todos los Misioneros, pero con más especialidad para los que están en el año de proba­ción[88]. Es un breve documento de 10 máximas sobre las actitu­des que el probando debe cultivar durante el Noviciado (confian­za, humildad, alegría, etc…) y sus relaciones con los Superiores y el Director.

 

     El novicio ha de creer plenamente y ha de tener la seguridad de la realización de su vocación. Para ello ha de confiar en que el Señor, que lo ha elegido, le dará la aptitud, todo lo que sea necesario, para cumplir el proyecto vocacional al que ha sido llamado. Ha de confiar en el Corazón de María, porque es nuestra Madre y Formadora. Y ha de confiar en la Congregación, que ruega por todos sus miembros y les ayuda con todos los medios necesarios para ser fieles[89].

 

     Junto a esta seguridad personal, fundada en el Señor, en el Corazón de María y en la Congregación, el novicio ha de tener, también, mucha humildad[90] y confianza en sí mismo; no ha de tener miedo ni ha de estar triste cuando tenga tentaciones de desconfianza o cuando experimente las propias limitaciones. Por lo mismo, nunca debe agobiarse ni por los muchos trabajos que tuviere, ni por la carencia de talento o de conocimientos necesarios a su vocación; ni, tampoco, por las muchas faltas e imperfecciones que comete o por las tentaciones que debe soportar[91].

 

     Además de estos motivos de confianza, el novicio ha de poner algunos medios para ser humilde y para superar las tentacio­nes o los límites personales. Los medios que se aconsejan son:

 

     * La oración[92]. Los probandos han de pedir al Señor lo que necesitan en salud, ciencia y virtud para ser fieles. Han de orar insisten­temente al Corazón de María, como Madre y Formadora. Y ha de tener confianza en las oraciones de los propios hermanos que ruegan por ellos.

     * El conocimiento propio mediante la introspección. Para fomentar la humildad, el probando *entrará con frecuencia dentro de sí mismo, estudiando lo que es y lo que debe ser+[93].

     * La dirección espiritual. En las tentaciones, angustias y en los momentos de tristeza, además de luchar contra ellas y de orar, es imprescindible y necesario acudir al director espiritual o al superior[94].

 

     3. P. Clotet

 

     3.1. Referente a los hermanos éstos disponían, como punto de referencia formativo, de un Reglamen­to muy detallado en la última parte de las Constitucio­nes[95].

 

     3.2. Más adelante, el P. Clotet escribió para ellos el Direc­to­ri dels Hermanos Ajudants de la Congregació del Inmaculat Cor de Maria ó sian Instruccions prácticas para combinar los seus traballs domestichs ab lo cumpliment de la reglas de dita Congregació, directo­rio con contenidos de instrucción para los oficios, además de otros de tipo espiri­tual y religio­so[96].

 

 

     IV. CAPÍTULOS GENERALES

 

     Los tres primeros Capítulos fueron presididos por el P. Fundador[97].

 

     1. I Capítulo General. Vich 1859

 

     El I Capítulo General, llamado Junta General de la Congrega­ción se celebró en Vich el 28 de mayo de 1859 y trató de la interpretación de algunos puntos de las Constituciones (congre­gantes, paseo, la oración “oh Virgen y Madre de Dios”, ayuno, etc…)[98]. No hubo ninguna referencia a la formación.

 

     2. II Ca­pítulo General. Gracia 1862

 

     Del 7 al 14 de julio de 1862 se tuvo en Gracia la segunda Junta General de la Congregación (II Capítulo General), según prescri­bían las Reglas[99]. Fue un Capítulo importantísimo bajo muchos aspectos, pero especialmente por el tema formativo. En concreto:

 

     11. Se instituyó la categoría de estudian­tes mediante decretos, que corregían los números 5 y 13 de las Constitu­ciones de 1857[100]. Por lo tanto, el texto constitucional n1 5[101] que­da­ba de la siguiente manera: Además (la Congregación) constará de Sacer­dotes, Estudiantes y Hermanos coadjutores

 

     21. Se decidieron asuntos sobre el aspirantado, el novicia­do, la consagración y la incorporación definitiva a la Congrega­ción[102].

 

     31. Por último, se solicitó que los estudian­tes, que saliesen voluntariamente de la Congregación o fueran expulsados por su culpa, deberían indemnizar a la Congrega­ción por los gastos y perjuicios ocasionados durante los estudios[103].

 

     3. III Capítulo General. Gracia 1864

 

     El III Capítulo General se tuvo en Gracia del 3 al 6 de julio de 1864. Entre los asuntos que deliberó hay uno de gran importan­cia por la interpretación auténtica de nuestro espíritu misionero y por su referencia indirecta a la formación. Se trata de un nueva activi­dad, la atención a los seminarios, que puede ser aceptada en la Congregación bajo dos vertiente: la dirección espiritual de los seminaristas y el profesorado en ciencias eclesiásticas[104].



    [1] Cf. CC., 1857, nn. 5, 41.

    [2] Cf. J. ÁLVAREZ GÓMEZ, CMF, Misioneros Claretianos: I, Retorno a los orígenes, Madrid 1993, pp. 415-416.

    [3]*Yo soy de parecer que, cuando vean a un joven con disposición, etc, etc…, lo admitan, aunque no sea sacerdote, ni ordenado siquiera, con tal de que esté adelantado en la carrera y ofrezca esperanza de perseverar en la Congregación, (…)+ (Carta del 4 de agosto de 1858: EC. I, p. 1624).

    [4] Carta del 30 noviembre 1858: EC. I, pp. 1678-1680; cf., también, carta al P. Xifré del 6 marzo 1863: EC. II, pp. 636-637.

    [5] El primer estudiante que ingresó en la Congregación fue Hilario Brossosa. Recién ordenado diácono, fue admitido el 1 de julio de 1858 (Cf. MARIANO AGUILAR, Historia de la Congregación de Misioneros Hijos del I. Corazón de María, tomo I, Barcelona 1901, p. 100).

    [6] La Primera Junta del Instituto (I Capítulo General), se celebró en Vic el 28 de mayo de 1859; fue muy breve y se centró en algunos temas de ascética y de discipli­na (AG, CMF: AD, 1, 9).

    [7] Cf. EC. I, p. 1788.

    [8] Cf. EC. I, p. 1783.

    [9] Cf. carta al nuncio Barili, EC. I, pp. 1835-1836.

    [10] Cf. AG CMF: CF, 11, 22, 9; también en J. BERMEJO, Epistolario Pasivo de San Antonio María Claret, II, 1858-1864 (EPCL), Madrid 1994, pp. VIII, 821; cita en pp. 350-353.

    [11] Cf. carta del 12 de agosto de 1859: EC. II, p. 16.

    [12] Cf. J. M. LOZANO, Constituciones y textos sobre la Congrega­ción de Misioneros (CCTT), Barcelona 1972, pp. 609-610.

    [13] Cf. AG CMF: BA, 2, 3, 1.

    [14] Cf. EC. II, p. 210.

    [15] Cf. EC. II, p. 147.

    [16] Cf. EC. II, p. 279.

    [17] Cf. C. FERNÁNDEZ, La Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, vol. I, Madrid 1967, pp. 237-238.

    [18] Cf. C. FERNÁN­DEZ, o.c., pp. 242-247.

    [19] Como se explica más adelante (IV, 2), el Capítulo trató asuntos sobre el aspiran­ta­do, el novicia­do, la consagración y la incorporación definitiva a la Congrega­ción.

    [20]*Yo me entretenía en escribir unos apuntes relativos a los estudios y no he tenido tiempo. Aquí van cual los tenía al escribir la presente+ (Cf. carta del 12 de agosto de 1859: EC. II, p. 16).

    [21] Cf. J. M. LOZANO, CCTT, p. 610. Para el P. Fundador el estudio de las lenguas tuvo gran importancia en orden a la misión universal. El mismo las cultivó (Cf. J. M. PALACIOS, El estudio personal de las lenguas en San Antonio M. Claret: Studia Claretiana, IX (1991), pp. 81-107) y las recomendó con frecuencia a los semina­ristas (cf. El colegial o seminarista teórica y prácticamente instruido, t. I, Barcelona 1860, pp. 292-203; t. II, Barcelona 1861, pp. 406-407) y a los misioneros en formación de la Congregación (cf. más adelante, al hablar del Reglamente formativo).

    [22] Cf. EC. II, p. 509.

    [23]*Sirve la presente para decir a usted que, considerando cuánto conviene formar bien en la ciencia y virtud a los jóvenes que Dios llame a la Congregación, he pensado escribir este Reglamento que tengo el gusto de acompañarle con la presente, a fin de que se ponga en práctica en todas sus partes, por ser ésta la voluntad de Dios y de María Santísima, nuestra querida Madre+ (Carta al P. José Xifré, Madrid, 20 diciembre 1862: EC. II, pp. 576-577).

      Las últimas palabras del santo han sido interpretadas en la Congregación como que los reglamentos fueron especialmente inspirados por el Señor y la Virgen (Cf. A. LARRAONA, Los Capítulos de las Constitu­ciones relativos a los estudiantes y al Prefecto: Studia Claretiana, 1 (1963), pp. 8-41).

    [24] Para completar la información, además del estudio de Larraona citado antes, Cf. J. M. LOZANO, CCTT, pp. 271-298; J. M VIÑAS, La Formación del Misionero en la Congregación según el Padre Fundador San Antonio M Claret: Cuadernos de Formación Claretiana, 1, Prefectura General de Formación, Roma 1987, pp. 24; J.M. VIÑAS, La formación de los novicios misioneros según el Padre Fundador, San Antonio M Claret: Cuadernos de Formación Claretiana, 2, Prefectura General de Formación, Roma 1988, pp. 20.

      Este Reglamento tuvo tal importancia en la ordenación formativa futura de la Congregación que:

      11. Pasó a formar parte del texto constitu­cional con algunas variantes. De hecho se incluyó como Apéndice en las Constitu­ciones de 1862 (las mismas de 1857 con las variantes introducidas por el Capítulo General de 1862) y así fue enviado a Roma para su aprobación en los primeros meses de 1863. Más tarde, el Apéndice pasó a formar parte del texto constitucio­nal aprobado por un decenio el 25 de diciembre de 1865. Por último, quedó establemente integrado en el texto de las Constitucio­nes cuando fueron éstas aprobadas definitiva­mente el 11 de febrero de 1870 y cuando fueron modificadas en 1924.

      21. Con él, a través de su inclusión en las Constituciones, se pusieron las bases para la organización de la formación académica y la realización de los estudios que se desarrollaron posteriormen­te en la Congregación (Cf. P. SCHWEIGER, circular De studiis in Congregatione impense fovendis, Annales, 45 (1959-1960), pp. 155-156; también, Ordo Studiorum Generalis (O.S.G), Romae 1959, Proemium, pp. X-XII).

    [25] Cf. J. M VIÑAS, n. 12.

    [26]*(…) y si durante estos días dan esperanzas de ser aptos para la Congregación, luego de finidos, comenzarán el año de prueba+ (n. 14).

    [27] Cf. n. 14.

    [28] Estas son las ocupaciones concretas que se les señala: *11. Leer y enterar­se bien de las Constituciones y prácticas del Instituto. 21. Formar según ellas el espíritu, haciendo ejerci­cios espirituales, y en ellos confesión general desde que entraron en el uso de razón. 31. Redactar y escribir los propósitos conforme a la perfección que requiere el nuevo estado. 41. Ocupar el tiempo que les resta en lo que el Maestro dispusie­re+ (n. 13).

    [29]*Es indispensable que el llamado de Dios a un ministerio tan sublime é importante como lo es el apostólico, esté adornado de las virtudes convenientes al efecto+ (n. 1).

      *Nada importa tanto a los Misioneros, nada es para ellos tan esencial, como el adorno de todas las virtudes: sin ellas es inútil su talento, estéril su voz, y vano su trabajo: por eso sus deseos, su primera atención ha de dirigirse a obtenerlas: y como el año de prueba es el destinado á poner los fundamentos de las mismas, todos, ora sean Sacerdotes, ora estudiantes o hermanos ayudantes, practicarán para esto con esmero los medios mas eficaces+ (n. 15).

    [30] Cf. n. 15.

    [31] Cf. nn. 16-22.

    [32]*Por último: Si finido el año de prueba, están decididos y resueltos a permanecer en la Congregación, y en ellos se observan las cualidades convenientes a un buen Misionero, harán con fervor diez días de ejercicios, que servirán de preparación inmediata a su admisión definitiva; la cual se efectuará con el acto solemne de Consagración a Dios y al Inmaculado Corazón de María. Esta consagración entrañará los juramentos de permanencia en la Congregación hasta la muerte y de no admitir dignidad alguna eclesiástica, sin el mandato expreso del Superior General o del Sumo Pontífice; y estos serán los únicos que podrán dispensar dichos juramentos. Y a fin de que ninguno quede privado del doble mérito de sus actos, el Superior podrá autorizar los votos simples temporales o perpetuos a los que tengan voluntad de hacerlos+ (n. 24).

    [33] Cf. n. 1.

    [34] Ib. n. 9.

    [35] Ib. n. 1.

    [36]*La primera hacia Dios y la Virgen Santísima, de quienes tiene que ser devotísimo a fin de alcanzar aquellas luces, que para cumplir bien sus deberes necesita+ (n.2).

    [37]*La segunda hacia el Superior a quien ha de ser fidelísi­mo, obrando siempre con su dependencia, y no autorizando nunca cosa alguna contraria a sus disposiciones o a su voluntad expresa o presunta+ (n. 3).

      *Si observare a alguno sin vocación o de malas costumbres, sobre lo cual vigilará muchísimo, hágale las reflexiones oportunas, y manifiéstelo al Superior sin pérdida de tiempo. Así mismo le dará también conocimiento con frecuencia del talento, salud y demás cualidades de cada uno; para lo que tendrá de todos ellos formada una lista+ (n. 8).

    [38]*La tercera hacia sus encargados, para los cuales ha de ser Padre, mirando mucho por su salud del alma y cuerpo: Maestro, enseñándoles las virtudes con las palabras y el ejemplo: Médico, in­dagando sus dolencias, y prescribiendo los remedios conformes a las enfermedades y temperamentos de cada uno+ (n.4).

    [39]*Para el alma: Les hará con espíritu las conferencias ascéticas dirigidas a su aprovechamiento, y se informará de si hacen todos y con puntualidad la meditación, la lectura espiri­tual, las visitas al Smo. y los exámenes. En las recreaciones estará siempre con ellos, les infundirá el desprendimiento de su patria, de sus padres y parientes, el espíritu de la mortificación y la abnegación de sí mismos: nunca permitirá que vayan solos a la portería; ni que tengan amistades particulares: y así para evitarlas,vi­gi­lará mucho, será muy exacto en el silencio, y no disimulará el que alguno entre en el cuarto de otro; disponiendo además que todos los días cambien de compañero en los recreos+ (n. 6; cf. también, n. 7).

    [40]*Los que están en el año de prueba le han de merecer mucha atención por motivo de las especiales tentaciones que padecen: escúchelos por tanto con paciencia, aunque sean pueriles o pesados; anímelos y confórtelos, dándoles consejos saludables y prudentes. Cuando vea alguno triste o ensimismado, llámelo al instante, examine la causa, y aplíquele el remedio conveniente+ (n. 7; cf. también, 8).

    [41]*Para el cuerpo: Mirará si tienen lo necesario así en el vestido como en la comida; si alguno trabaja demasiado, si en el estudio está con mala posición física, si lo hace en horas prohibidas: si alguno se da a la ociosidad o se deja llevar de la pereza, en fin si sin permiso del Superior se hacen mortificaciones no autorizadas por las Constituciones. Procu­rarà así mismo que nadie falte a los recreos, que para la salud se ordenaren+ (n. 5).

    [42]Cf. n. 5.

    [43]*(…) mas como esta carga es pesada, podrá tener un auxiliar con el nombre de Ayudante+ (n. 9).

    [44]*Este será elegido del mismo modo, y deberá tener el mismo espíritu y las mismas cualidades que el Maestro+ (n. 10).

      *Sus deberes consisten en substituir a este, y hacer en su ausencia o defecto cuanto para él mismo se ha dicho; dándole después exacta cuenta de todo lo ocurrido y practicando, y teniendo presente, que, así como si se cumple, el mérito de uno de otro será grande así también sería grave la responsabilidad si se faltare+ (n. 11).

    [45] El texto del P. Fundador sobre los Estudiantes y el Pedagogo tuvo varias versiones (Textos A, B, C, D). Nos referiremos normalmente al texto A (en algunos casos también al B) por ser el que redactó en primer lugar el P. Fundador y, por lo mismo, el más espontáneo y carismático. Lo citaremos por los números de los párrafos. Al formar parte de las Constitu­ciones de 1862 como Apéndice según ya hemos dicho anteriormente, la numeración (entre 166-185) sigue a la del texto constitucio­nal. Los reglamentos de los estudian­tes y del prefecto (pedagogo) forman un sólo cuerpo distribuídos en los capítulos XV y XVI (Cf. J. M Viñas, o.c., 1, pp. 10-11).

    [46] Cf. n. 166.

    [47]*(…) que a la verdad no debe ser otra mira que el hacerse cada día más y más idóneo para promover siempre la mayor glo­ria de Dios y el bien de las almas; por lo mismo en sus oraciones pe­dirán al Señor que les haga idóneos ministros suyos y poderosos en pa­labras, obras y ejemplos+ (n. 171).

      *El Pedagogo pensará en la excelencia del destino que se le ha confiado, que es no menos que formar virtuosos, sabios e idóneos mi­sioneros (…)+ (n. 181).

      *Sea todo su móvil la gloria de Dios, a quien han de pedir in­cesantemen­te les haga ministros idó­neos de su palabra, para extender su nombre y propagar su Reino por todo el mundo+ (n. 28b, texto B).

    [48]*(…) Harán con cuidado y fervor sus oraciones, tendrán gran devoción al Santísimo Sacramento, a María Santísima, a San Miguel, a San Luis Gonzaga. etc…+ (n. 169).

    [49]*Harán el ofrecimiento de obras. Tendrán media hora de ora­ción mental: en el principio y fin estarán hincados, pero el interme­dio se pondrán de pie oirán o servirán la Santa Misa y comulgarán en los días que les permita el Director, que a lo menos será una vez cada se­mana+ (n. 167).

    [50]*Todos tendrán la Santa Bi­blia, y en ella leerán cada día dos capítulos por la mañana y otros dos por la tarde; y un capítulo de Ro­dríguez cada día, menos el Viernes, que en lugar de Rodríguez leerán de la Pasión de Jesús; y el Sábado, que leerán de María Santísima+ (n. 168).

    [51]*Los Estudiantes han de cul­tivar a la vez el entendimien­to y el corazón, en que sembrarán la cien­cia y la virtud: y así como la tierra, por más bien cultivada que esté, si no tiene agua no produce, así sucede con los estudiantes; por lo mismo se han de procurar el agua o riego de la piedad+ (n. 169).

    [52] Cf. n. 170.

    [53] Cf. n. 182.

    [54]*(…) la humildad es la primera virtud que han de procurar adquirir los estudiantes,(…)+ (n. 171)

      *(…) han de empezar por la humildad de en­tendimiento y voluntad; por lo mis­mo desecharán todo pensamiento de vanagloria, soberbia y orgullo; no se complacerán en las funciones que hagan y salgan bien, ni gustarán que los alaben; al momento lo referirán todo a Dios; pensando que de Dios han recibido el talento y cuanto tie­nen, y a El se le ha de volver todo: de otra manera serían unos ladrones de la gloria de Dios; y merecedores de que el Señor les retirara su gra­cia. Jamás despreciarán ni se preferirán a nadie, por más corto que sea; por lo común los más cortos son más humildes y no pocas veces Dios se sirve de ellos para cosas grandes en su Iglesia. Acuérdense siempre de las palabras de Jesús que les dice: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y así hallaréis descanso para vuestras almas+ (n. 170).

    [55]*(…) la segunda ha de ser la rectitud de la intención que han de tener en los estudios, que a la verdad no debe ser otra mira que el hacerse cada día más y más idóneo para promover siempre la mayor glo­ria de Dios y el bien de las almas; por lo mismo en sus oraciones pe­dirán al Señor que les haga idóneos ministros suyos y poderosos en pa­labras, obras y ejemplos+ (n. 171).

    [56]*(…) la tercera virtud de los estudiantes ha de ser la aplicación al estudio, y así se aplicarán con tesón, constancia y per­severan­cia, pero de tal manera ha de ser su aplicación a las ciencias que no les haga olvidar las demás vir­tudes, ni les ha de sofocar ni debilitar la piedad y la devoción+ (n. 171; cf. también, n. 182).

    [57]*La aplicación ha de ir acompañada de la obediencia y de la mortifica­ción. Se ejercita la obediencia estudiando bien lo que señale el Preceptor, aunque se sienta alguna repugnancia, y subirá de punto la obediencia y se aumentará su mérito si en el tiempo libre y en las vacaciones se repasan aquellas materias que una vez se aprendieron, para no olvidarlas y entenderlas mejor+ (n. 172; cf. también, 173).

    [58] Cf. n. 173.

    [59] Cf. nn. 175b, 173.

    [60] Cf. n. 175a.

    [61] Cf. nn. 173, 175b.

    [62]*Sin embargo, si algún estudiante tie­ne más talento y memoria que le sobre tiempo después de sabidas y entendidas bien sus respectivas lecciones, que lo diga a quien corresponda y se darán las oportunas disposiciones+ (n. 172b).

      *(…) Y si alguno es de precoz talento y feliz memoria que sabe y entiende la lección antes que los otros, se le proporcionarán libros y otras clases a fin de apro­vecharle y así se le tendrá útilmente entretenido, (…)+ (n. 184).

    [63]*Ejercitarán la mortificación absteniéndose de leer periódicos, no­velas y otros libros que los seña­lados por el Preceptor o Director, aunque traten de las mismas mate­rias que se cursen, acordándose de aquel principio que dice Pluribus intentus minor est ad singula sensus+ (172b).

    [64]*El Superior cuidará que los estudiantes en los domingos, fiestas y tiempos e vacaciones se ejerciten en enseñar la doctrina cristiana, en escribir o copiar algunas pláticas o sermones, y aun en decirlas, aprendiéndo­las bien antes, ensayándose en las acciones, voz y demás, según las reglas de la oratoria, que han de procurar saber+ (Texto A, n. 177).

    [65]*En los meses de vacaciones y en el tiempo libre de entre año repasarán los principios de la lengua castellana, y los catalanes lo de la lengua catalana, a fin de expresarse con toda propiedad en el púlpito. Y además todos aprenderán la lengua francesa, que en el día es una necesidad para poder confesar a los extranjeros+ (Texto A, n. 178).

    [66] Cf. n. 172.

    [67]*El Pedagogo será elegido por el Superior local, por el tiempo que estime conveniente, que ha de procurar que siempre sea uno de los más observantes y virtuosos de la Congregación+ (n. 179).

      *El Pedagogo de los estudian­tes del Inmaculado Corazón de Ma­ría ha de ser manso, amable, al paso que modesto y grave; nunca se ha de enfadar con ellos, ni les ha de decir palabras imperio­sas, ni motes (…)+ (n. 187).

    [68]*Tres cosas ha de cuidar pro­mover en los estudiantes, a saber: La piedad, las virtudes y las ciencias, y todas a la vez. La piedad, cui­dará el Pedagogo que ninguno de los estudiantes falte a los ejercicios espirituales y prácticos de devoción, procurará que todos lo hagan y lo hagan bien, y por esto les enseñará el modo de hacer la oración mental, cómo han de oír la santa Misa y cómo han de recibir los santos Sa­cramentos de penitencia y comunión, no por costumbre ni porque se man­da, sino con amor, fervor y devoción, sacando cada vez más gra­cias de dichos Sacramentos. Cuidando siempre que se guarde un santo equilibrio, pues que a veces hay es­tudiantes que por el estudio aban­donan los Sacramentos y oraciones, o lo hacen mal, con disgusto y como por fuerza; y otros que por el que de tal manera se entregan a la fre­cuencia de sacramentos, oraciones y lecturas piadosas, que no cumplen con el estudio, a estos últimos se les ha de hacer entender que deben cercenar algo de sus devociones a fin de que puedan cumplir bien con sus obligaciones, y que con ellas agra­darán a Dios+ (n. 182).

      *El Pedagogo ha de cuidar que los estudiantes además de la devoción ejerciten las virtudes, singularmente la humildad, la modestia, la mortifi­cación de los sentidos, de las pasio­nes y singularmente de la voluntad (…)+ (n. 183).

    [69]*El Pedagogo cuidará que los estudiantes no pierdan misera­ble­mente el tiempo, sino que lo apro­vechen bien (…) La experiencia ha enseñado que los estudiantes, aunque grandes y adelantados en la carrera, aprovechan más si en las horas de estudio se reúnen todos en un cuarto o pieza común, vigilados por el Pedagogo, sin permitir que nadie se mueva has­ta terminado el plazo o tiempo se­ñalado para el estudio (…) ya que no puede salir de la pieza común hasta terminado el tiempo marcado para el estudio+ (n. 184).

      Cf. también lo dicho más arriba sobre los estudios complementarios.

    [70]*No conviene cargar cada día a los estudiantes de una grande lec­ción en materias difíciles, porque les abruma y cansa mucho; mejor es dar­les una lección regular, dejándoles lugar para tener otra clase de ma­terias fáciles y agradables, como len­guas, ciencias naturales, etc.; así es­tudian con gusto, se cansan menos y aun la misma variación es des­canso, y aprovechan muchísimo+ (n. 185).

    [71]*Algunos estudiantes se malo­gran por tres causas: 1) Por leer, estudiar o escribir después inmedia­tamente de haber comido o cenado. 2) Por tener el cuerpo muy inclina­do sobre el pecho mientras estudian o escriben. 3) Por estar mucho tiem­po de rodillas. El Pedagogo debe vi­gilar mucho para que el enemigo común no le coja alguno de los estudiantes, que siempre busca los mejores, y así es como los inutiliza y a veces les quita la vida con estas imprudencias+ (n. 186).

    [72]*El Pedagogo pensará en la excelencia del destino que se le ha confiado, que es no menos que formar virtuosos, sabios e idóneos mi­sioneros (Oh, qué premio tan grande se le espera en el cielo si cumple bien! Si el enseñar ignorantes es tan meritorio que tal será el méri­to que contraerá el Pedagogo que enseñará a los estudiantes de la Con­gregación para que sean buenos para sí e idóneos para salvar las almas de los prójimos?+ (n. 18o).

    [73]*El Pedagogo (…) para adquirir éstas y demás virtudes mucho les servirá la lectura de Ro­dríguez, de Escarameli y otros, y las pláticas que se les han de hacer+ (n. 183).

    [74]*(…) Cuando alguno haga una falta o no sepa la lección por falta de aplicación u otra causa culpable, el Pedagogo le amonestará, y si es menester se le aplicará la penitencia que el Superior tenga por conveniente+ (n. 187).

    [75]*Entre el Superior y el Peda­gogo ha de haber siempre la mayor armonía posible, de modo que el Su­perior pueda hacer toda confianza del Pedagogo y éste sin reserva alguna dirá al Superior todo lo bueno y lo malo de los estudiantes,y con el mismo Superior consultará sobre los medios que juzga prudentes se de­berían poner por obra para quitar algún defecto, adquirir alguna virtud, o adelantar en la piedad y en las ciencias; pero nada alterará sin con­sultar primero+ (n. 181).

      *El Pedagogo y el Superior juntamente formarán un plan o distribución del tiempo según las clases y ocupaciones de los estudian­tes+ (n. 184).

    [76] Ahora nos estamos refiriendo solamente a lo que escribió en relación a la Congrega­ción. Algunos testimonios han sido recogidos por J. BERMEJO, Textos espiritua­les y formativos de San Antonio M Claret: Cuadernos de Formación Claretiana, Prefectura General de Formación, nn. 4A y 4B, Roma 1989, pp. 50 y 35 respectivamen­te. Sobre la vocación y la formación sacerdotal, el P. Fundador escribió abundantemente; así, además de la obra en dos tomos antes citada de El colegial o seminarista teórica y prácticamente instruido, cabe recordar, entre otros, Modificaciones de los Estatutos del Seminario tridentino de Cuba, Barcelona 1854, pp. 30; Reglamento para el gobierno y régimen de El Escorial, Madrid 1861, pp. 8; La Vocación de los niños. Cómo se han de educar e instruir, Barcelona 1864, pp. 134. Cf. también J. BERMEJO, o.c., 4B, nn. 128, 129, 130, 142, 143, 144, 145, 146, 147, 152, 154, 155, 156).

    [77]*Algunos han pedido vivir con nosotros, pero nosotros vamos con mucho tino y vamos examinando sus físicos y morales, pues que en estas materias es preciso andar con tiento, porque una oveja sarnosa inficionaría a las demás+ (Carta a D. José Caixal, Vic, 5 septiembre 1849: EC. I, pp. 316-317; en J. BERMEJO, o.c., 4A, n. 59).

      En esta misma línea repetía Claret: *y en esto (aceptar jóvenes) deben andar con cuidado, no les suceda lo que a los Paúles de Madrid, que muchísimos jóvenes, después de haberse instruído en la casa y ordenado, se han salido (…)+ (Carta del 4 de agosto de 1858: EC. I, pp. 1624, 1625-1625; cf. J. BERMEJO, ib., n. 68; cf. también, n. 114).

    [78]*Roguemos al Padre celestial a fin de que envíe opera­rios, porque, a la verdad, los operarios son pocos y la mies es muy grande en España y fuera de ella (…)+ (Carta a D. José Xifré, Madrid, 30 noviembre 1858: EC. I , pp. 1678-1680; cf. en J. BERMEJO, o.c., 4A, nn. 72, 82, 88, 93).

    [79] Aut. 794. Sobre el tema habla ampliamente en un capítulo que él intitula “Capítulo importante a la Congregación(Cf. cap. X de la continuación, 793-795).

    [80]*créame, amigo, trabaje lo que pueda para aumentar el personal de la Congrega­ción, y, si para esto es menester levantar otro edificio. hágalo en hora buena y no se pare en gastos ni en qué dirá el mundo+ (Carta a D. José Xifré, Madrid, 6 marzo 1863: EC. II, pp. 636-637; cf. en J. BERMEJO, o.c., 4A, n. 90, 99).

      *Conviene no dormirse (…) Sólo en Dios y en ustedes de la Congregación del Inmaculado Corazón de María confío, y así le repito que, sin pérdida de tiempo, trabaje usted en reunir y formar jóvenes+ (Carta a D. José Xifré, Aranjuez, 1 mayo 1863: EC. II, pp. 650-651; cf. en J. BERMEJO, Ib., 4A, n. 90).

    [81] Cf. carta del 17 de septiembre de 1867: EC. II, pp. 1198-1200.

    [82] Cf. J. M. LOZANO, CCTT, pp. 633-634. Según el P. Lozano, la escribió en torno al 24 de junio de 1869. En las notas que preparó para el Concilio Vaticano I y en las que tomó durante el mismo hay abundante naterial sobre las vocaciones, la formación sacerdotal y los seminarios (Cf. SAN ANTONIO MARIA CLARET, Escritos autobiográficos, edición preparada por los PP. JOSÉ M VIÑAS y JESΘS M BERMEJO, BAC, 1881, pp. 453-454, 456-461, 478, 480, 482-484, 486, 493-496).

    [83] Ib. p. 633. Sobre la propaganda vocacional: cf. carta a D. José Xifré, Madrid, 8 noviembre 1864: EC. II , p. 828; cf. en J. BERMEJO, o.c., 4A, n. 99.

    [84] Cf. carta al P. Domingo Ramonet, Madrid, 26 junio 1861: EC. II, pp. 316-317; en J. BERMEJO, o.c., 4A, n. 82. Otros, cf., también en J. BERMEJO, ib., nn. 90, 97.

    [85] J. XIFRÉ, Instrucción importantísima para los aspiran­tes a la Congregación de Misioneros del Inmaculado Corazón de María, en J. M. LOZANO, CCTT, pp. 617-625. Se publicó por vez primera en la Revista Católica, de Barcelona, el 20 de junio l862, antes del II Capítulo General (7-14 de julio), y se reeditó en la misma revista, una vez celebrado el Capítulo, el 10 de Agosto del mismo año. La segunda publicación, con retoques hechos por el P. Fundador, se hace eco de los cambios introduci­dos en la Congrega­ción por el Capítulo. En forma de hoja volante, reformada en su presentación y contenido, y con clara intención de propaganda vocacional, la Instrucción aparece de nuevo publicada en Perpignan por el Superior General (P. J. Xifré) el 20 de noviembre de 1872 (AG CMF: BE, 13, 1, 2) y en otros boletines diocesanos (Cf. J. ÁLVAREZ GÓMEZ, o.c., pp. 416-417).

    [86] J. M. LOZANO, CCTT, p. 619.

    [87] J. XIFRÉ, Instructio pro examine personali eorum qui in Congregatio­nem Missionarorum Immaculati Cordis B.M.V. admitti postulant, Barcelona 1864, CCTT, pp. 650-660.

    [88] Cf. J. M. LOZANO, CCTT, pp. 647-648.

    [89] El probando *pondrá toda su confianza en Dios y en la Santísima Virgen, a quienes se encomendará de todo corazón, e invocará con mucha frecuencia+ (J. M. LOZANO, CCTT, n. 1).

    [90]*Será muy humilde de corazón y entendimiento (…) y para imitar al Divino Maestro, amará los desprecios, reputándose digno de ellos+ (Ib. n. 2).

      *Jamás se buscará así mismo (…) ni se complacerá en lo que sepa (…) ni tampoco en las alabanzas (…)+ (Ib., n. 3).

    [91]*Nunca se agoviará (sic) por falta de talento, ni de conocimientos necesarios a su vocación, ni por los muchos quehaceres; tampoco por las muchas faltas que comete, ni aun por las tentaciones por más molestas y violentas que fuesen (…)+ (Ib., n. 7).

    [92]*Jamás se dejará vencer por la tristeza, y si alguna vez se halla sorprendido de ella, recurrirá a la oración; (…)+ (Ib., n. 6; Cf., también, n.1, antes citado).

    [93] Ib., n. 2.

    [94]*En sus apuros, tentaciones, tristezas o agovios (sic) nunca se descubrirá a otro que al Directos espiritual o al Superior+ (Ib., n. 8).

      *Tendrá por máxima imprescindible el manifestar todo su interior al Director y al Superior, a quienes descubrirá todas sus inclinaciones, efectuándolo según el modo y fórmula estableci­da al efecto+ (Ib., n. 5)

      *Jamás se dejará vencer por la tristeza, y si alguna vez se halla sorprendido de ella, recurrirá a la oración; mas si no se serena con ella, se descubrirá al Superior, manifestándole la causa cualquiera que sea, aunque procediese del mismo Superior+ (Ib., n. 6).

    [95] Cf. CC., 1857, Cap. XIV, nn. 141-150.

    [96] [CLOTET] CMFF, Directori dels Hermanos Ajudants de la Congregació del Inmaculat Cor de Maria ó sian Instruccions prácticas para combinar los seus traballs domestichs ab lo cumpliment de la reglas de dita Congregació, Vich 1858, pp. 95.

      Un estudio sobre los hermanos de la Congregación cf. E. SASTRE CMF, Los hermanos Coadjutores en las Constituciones del P. Claret y una Consueta de la casa de Vich: Claretianum, XXIX (1984), pp. 79-196.

    [97] El XIII Capítulo General (1934) dio una ordena­ción numérica a los capítulos de la Congregación; a ella nos atenemos (Anales, 30 (1934), pp. 420-421). No obstante, los Capítulos II y III no se celebraron en Vich (como afirma el XIII Capítulo General), sino en Gracia, como consta en las Actas de ambos Capítulos.

    [98] Cf. I CA­PÍTULO GENERAL, AG CMF: AD, 1, 9.

    [99] II CA­PÍTULO GENERAL, AG CMF: AD, 1, 11.

    [100] En la sesión de la mañana del día 8, se acordó: *31. que en el n1 5 (…) en lugar de la palabra misioneros se ponga estudiantes+. Y en la de la tarde: *11. que en el n1. 13, después de la palabra sacerdotes, se añada = y estudian­tes+ (AG CMF: AD, 1, 11).

    [101] El número 5 de las Constituciones de 1857 decía: Y además (la Congregación) constará de sacerdotes misioneros y hermanos ayudantes.

    [102] El día nueve, en la sesión de la tarde, se acordó promulgar varios decretos, entre los cuales uno: *21 para que todos los pretendientes así sacerdotes como estudiantes y hermanos estén por el espacio de 15 días en clase de aspirantes y que pasados éstos hagan los ejercicios y luego sean admitidos para el año de prueba con alguna formalidad, lo que se repetirá mutatis mutandis al fin del año para su admisión definitiva+ ­(AG CMF: AD,1, 11). Con lo cual se establecía un tiempo de aspirantado para todos los candidatos, previo al año de proba­ción.

    [103] El día trece de julio, en la sesión de la mañana, el Capítulo acordó, entre otros, el siguiente punto: *41. que se de un decreto para que los estudiantes hayan de indemnizar á la Congregación los gastos y prejuicios que le hayan ocasionado, pero esto solamente en el caso que se salgan de ella voluntaria­mente o sean echados por su culpa+ (II CAPÍTULO GENERAL, Actas, AG CMF: AD, 1, 11. p. 6). Esta norma se reafirmará posteriormente con varias disposicio­nes, añadiendo, además, que su cumplimiento es una condición para conceder los certificados de estudios a los que los soliciten (Cf. V CAPÍTULO GENERAL, 1888, sesión 7, AG CMF: AD, 1, 22; J. XIFRÉ, El Espíritu de la Congregación, (E.C), Madrid 1892, p. 209; CMF, Resumen alfabético de las disposiciones vigentes, Madrid 1897, n. 89, AG CMF: Biblioteca 9, 8, 53; CMF, Disposicio­nes Generales, Santo Domingo 1900, n. 84, AG CMF: Biblioteca 10, 2, 20). A partir del año 1905 la norma es derogada y ya no se recoge en ningún documento oficial.

    [104] En la sesión del día cuatro por la tarde se declaró: *41. Que es conforme al espíritu de la Congregación que los misioneros se dediquen a la dirección espiritual de los jóvenes en los seminarios, como igualmente al desempeño de sus Cátedras, sobre todo de rúbricas, oratoria sagrada y canto llano+ (III CA­PÍTULO GENERAL, AG CMF: AD, 1, 13).

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