Capítulo 2

                  C A P I T U L O 21

 

 

              PERIODO ENTRE LOS AÑOS 1871-1899

 

 

     Este período corresponde al generalato de P. Xifré, después de la muerte del P. Fundador. El será el gran impulsor de la extensión en la Congregación y el que le dará consistencia y estabilidad en el campo vocacional y formativo.

 

     I. P. JOSÉ XIFRÉ (1858-1899)

 

     1. Fidelidad a la vocación

 

     Una de las grandes preocupaciones del P. Xifré fue estimular la fidelidad a la vocación. En la circular Ser fieles a la voca­ción[1] y en el Espíritu de la Congrega­ción[2] exhorta a ella y da orienta­cio­nes para ayudar a los hermanos a superar algunas dificultades vocaciona­les[3]:

 

*Conviene que seáis siempre fieles y agradecidos a la gracia de la vocación que habéis recibido del Señor, conforme os lo avisa San Pablo; (…) de donde debéis inferir cuán agradecidos habéis de estar a la gracia de la vocación, cuán fieles a la misma y cuán perfectos en el cumplimiento de vuestro alto ministerio+[4].

 

     1.1. Jesucristo es el modelo a seguir si queremos ser fieles a la vocación, superar las dificultades a la misma y conseguir el verdadero celo apostóli­co[5].

 

     Son, también, los Apóstoles y discípulos de Jesucristo quienes nos dan un ejemplo a seguir[6]. Ellos fueron divinamente llamados, como nosotros, a la salvación de las almas en todo el mundo. Ellos cooperaron con fidelidad a la vocación cumpliendo con exactitud las prescripciones de su Divino Maestro. Sin pararse ante las dificultades, ni amedrentarse por las amenazas ni sacrificios, incluso el de la vida, hicieron resonar su voz por toda la tierra; y después de haber cumplido las exigencias de su vocación, recibieron el eterno galardón que se les había prometido.

 

     1.2. La fidelidad a la vocación transciende la idea de la simple permanencia en la misma hasta la muerte. Ser fieles no es sólo un concepto de tiempo, sino de calidad de vida. La fidelidad implica que el misionero lleve una vida santa, se conforme a ella según sus más radicales exigencias y esté adornado de las virtudes que corresponden a su vocación[7]. Más aún, la misma misión a la que ha sido llamado le exige que dé testimo­nio de vida evangélica. El misionero, que ha de ser luz del mundo y sal de la tierra para todos los hombres, ha de ser santo. En su vida debe ser espejo y modelo de virtudes si quiere represen­tar a Cristo, dar testimonio de El y ser instru­mento de salvación para todo el mundo[8].

    

     1.3. Los medios indispensables para conseguir la fidelidad y la santidad de vida son el ejercicio de las virtudes, la asidua oración y la frecuencia de los Sacramen­tos, la fiel guarda de los votos y la observancia regular. Todo ello le supondrá “hacerse violen­cia” a sí mismo[9] e, incluso, sufrir persecuciones, en cuyo caso lo mejor es manifes­tar, sin demora, la situación tanto al Superior General como al Prelado para hacer lo que mejor conven­ga[10].

 

     De una manera especial, la obediencia religiosa hay que situarla dentro del marco de la fidelidad a la vocación. Como dice el P. Xifré, los apóstoles fueron fieles a la vocación cuando cumplieron, a pesar de las dificultades, los mandatos del Señor[11]. Discernida la vocación, el religioso ha de ser fiel a ella siendo fiel al proyecto congregacional. Ello implica, entre otras muchas cosas, actos de adhesión y de obediencia a personas, normas, estructuras, situaciones, etc… incluidas o supuestas en el mismo proyecto. Para ello, Dios, que llama y otorga la gracia de la vocación, concede también al llamado las gracias necesarias para vivir en constante fidelidad y llevar a cabo las exigencias vocacionales, especialmente en la obediencia[12].

 

     2. Tentaciones vocacionales

 

     Son muchas y variadas las tentaciones que puede sufrir el misionero, a lo largo de su vida[13]. Sin embargo, hay un conjun­to de ellas que giran en torno a las posibilidades de la persona para realizar el proyecto vocacional o a la capacidad de dar una respuesta adecuada a la llamada de Dios. Dada la grandeza de la vocación misionera y la radicalidad de su compromiso y exigen­cias, por una parte, y los límites de todo tipo que toda persona encuentra en sí misma, es normal que broten dudas, interrogantes, desánimos, tibieza, etc…, que cuestionan la fidelidad. Esto sin quitar las asechan­zas del Maligno que no cejará en su empeño por derribar el mayor número de vocaciones posibles.

 

     2.1. Una de las principales tentaciones es la tristeza. Ella es la fuente de muchos males para la persona y, de una manera especial, para el misionero. En algunos casos incapacita para el ministerio, pues no se puede predicar la Buena Noticia con ánimo triste, y en otros es causa de que muchos abandonen la vocación. De aquí la importan­cia de hacer un serio discernimiento cuando el misionero esté afectado de esta tentación[14].

 

     La tristeza es el mayor enemigo del misionero[15]. Y no sólo porque le inhabilita personalmente, sino también porque le impide el ministerio. Un misionero triste es un triste misionero[16]. Es una de las grandes tentaciones que se presenta con muchos rostros[17].

 

     2.2. Otra tentación grave es la tibieza. El P. Xifré la califica como *un mal por cierto muy deplorable y en alto grado perjudi­cial+ y, consciente de ello, pone sobreaviso a todos los misioneros de la Congregación[18].

 

     La tibieza consiste *en una languidez, negligencia, desdén y hastío en el desempeño de la oración y demás obras y ejercicios espirituales, difiriéndolos y omitiéndolos con facilidad+[19]. El tibio no conoce ni vive la radicalidad de su vocación y se contenta con lo mínimo en el cumplimiento de sus compromisos misioneros; vive instalado en su vida mediocre, cómoda e imperfecta; realiza la oración y la práctica de los sacramentos sin ganas, con rutina, sin deseos de mejorar ni de convertirse; desarrollando una tendencia egocéntrica, el móvil de sus actos es la vanidad, la adulación, el prestigio, etc…[20].

 

     Al tibio le falta un elemento fundamental para la misión apostólica, esto es, el amor apostólico; y por lo mismo *carece de la unción tan indispensable al Misionero para conmover y convertir+; podrá agradar, pero no convencerá ni convertirá[21].

 

     2.3. También la soberbia, la poca humildad, puede poner en peligro la vocación, particularmente, por falta de amor a la Congregación y a los Superiores. El soberbio la puede perder por su desafec­ción para con los hermanos. Hay personas engreídas, poco humildes, que desprecian a los demás y que quieren conver­tirse en el centro de todos. Estas personas desdeñan las orientaciones de la Congregación[22] y de los Superiores[23]. A la larga, deja­rán la Congregación de un modo u otro[24].

 

     3. Modo de superar las tentaciones vocacionales

 

     En general, el P. Xifré exhorta a los misioneros a vivir con alegría la propia vocación siguiendo los consejos del Señor y a imitación de los Apóstoles, los primeros Misioneros; ellos salieron contentos después de sufrir por el Evangelio[25]. Y da a los misioneros algunas orientaciones concretas y prácticas para superar las tentaciones que acechan su vocación. Esas orientacio­nes se pueden reagrupar en motivos de confianza y en medios.

 

     3.1. Motivos de confianza.

 

     11. El primero es la misericordia y la fidelidad de Dios para con nosotros. Aunque las tentaciones sean muy fuertes, no hay razón para desanimarse. Si se pone la confianza en Dios, y no en nosotros mismos, se superará la tentación. Dios, que es omnipo­tente y misericordioso, es también fiel[26].

 

     21. El segundo es la providencia de Dios, su modo de proceder con relación al hombre. Quien hizo fuertes y victoriosos a los profetas cuidará también de los misioneros si viven humildes y confiados. Dios, como lo prometió a sus discípulos al enviarlos a misionar por todo el mundo, tiene una providencia muy particular con los misioneros y varones apostólicos[27].

 

     3.2. Medios que se aconsejan:

 

     11. La oración vocacional. Siguiendo la orientacio­nes dadas a los probandos[28], los misioneros han de pedir al Señor lo que necesitan de salud, ciencia y virtud para ser fieles[29].

 

     21. La renovación de la conciencia vocacional. En las tentaciones contra la vocación, cuando se pone en crisis la fidelidad a la misma, hay que volver a la llamada del Señor[30].

 

     31. La colaboración personal. Los misioneros deben hacer de su parte todo lo que está en su mano para superar los obstáculos vocacionales; tendrán que luchar. Deben cuidar prudentemente de la salud con los medios que tiene a su alcance; han de sacar el máximo provecho a su inteligencia con una apli­cación asidua y constante, enriquecida con el método más apropiado[31].

 

     41. Según el P. Xifré, la humildad es el primer medio para perseverar en la propia vocación[32]. La humildad *es la raíz y el fundamen­to de las demás virtudes+ y, en consecuencia, *es lo que ante todo debéis estudiar y apren­der+[33]. Jesucristo la enseñó, de palabra y obras, a sus discípu­los que quiso que fuesen humildes ministros del Evangelio y les reprendió cuando se vanagloriaron del fruto de sus trabajos misioneros.

 

     La humildad consiste en tener un justo conocimiento de sí mismo. Es el convencimiento que tenemos de lo poco que somos por nosotros mismos y de lo mucho, todo, que hemos recibido de Dios. Es saber que todos los dones que el Señor nos ha concedido, nos los ha dado para que los administremos bien en nuestro favor y en el de los demás. Es ser conscientes de que de todo ello le hemos de dar cuenta a El en el momento oportuno[34].

 

     Dos vicios contrarios a la humildad, ridículos y muy poco elegantes por cierto, son la vanidad y la vanagloria. Las Sagradas Escrituras y la Historia de la Iglesia atestiguan el rechazo que Dios tiene a las personas que se atribuyen a sí mismas la gloria que sólo a El le pertenece. Por otra parte, no hay razón para gloriarse de sí mismo. Todas las buenas cualidades del misionero, la voz, la figura, la buena presencia, el talento, la capacidad de trabajo, la atracción misionera, etc…, son dones de Dios. Todo lo hemos recibido de El para que fructifi­quen. Y de todo hemos de darle cuenta como buenos administrado­res[35].

 

     Como medios para conseguir la humildad y superar los vicios que se derivan de la falta de ella (la vanidad y la vanagloria), propone: la vigilancia sobre los propios sentimientos, meditar la humildad de Jesucristo, pedirla al Señor con confianza, la rectitud de intención y el ofrecimiento de las obras a Dios, y el examen diario con el arrepentimiento y la penitencia por las faltas cometidas[36].

 

 

     II. DOCUMENTOS VOCACIONALES Y FORMATIVOS

 

     1. Vocaciones

 

     En la misma línea de la Instrucción importantísi­ma, de la que ya hemos hablado, y con contenidos muy semejantes, aunque diversamente organiza­dos, se publicaron más tarde:

 

     1.1. La Relación interesante del origen y objeto de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Estímulos y requisitos para ingresar en ella de 1883[37].

 

     1.2. Y las diversas ediciones de la Relación sumaria del Instituto Religioso de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María[38].

 

     En estos documentos vocacio­na­les, escritos en un principio por el P. Xifré y continuados por los siguientes Superiores Genera­les[39], se habla ya explícitamente y de una manera clara de los requisitos para la admisión de los *niños postulantes+ y de los *postulan­tes+.

 

     2. Postulantes

 

     2.1. El P. Xifré, siguiendo la sugerencia del P. Fundador y contando ya con la realidad de algunos niños y adolescen­tes aspiran­tes que habían sido admitidos en la casa de Barbastro, escri­bió en 1876 un primer Reglamento especial para la admisión de individuos en clase de aspirantes en las Residen­cias de nuestra Congregación[40]. En él se permite a los Supe­rio­res para que, en sus respecti­vas casas, puedan admitir interina­men­te a postulantes que reúnan las dotes y requisitos que prescri­ben las Constitucio­nes, conforme a algunas instruc­ciones concretas[41].

 

     En este primer Reglamento, además de autorizar a los Superiores para que en sus respec­ti­vas casas pudieran admitir niños, desarrolla una Regla de vida para los candidatos, que forma un pequeño código formativo: tiempo de descanso, oración y vida espiritual, estudio, y servicios comunitarios y domésti­cos. Un Padre de la comunidad, nombrado por el Superior, que tenga *cualidades proporcionadas+ a su función, se encargará del grupo de postulan­tes. Dos elementos pedagógicos se tienen en cuenta:

 

     11. La gradualidad: *se les dirigirá media hora de medita­ción acomodada a su edad…+.

 

     21. Y el conocimiento de la Congregación, tanto práctico (vida comunita­ria) como teórico: *Habrá también, por la noche, otra conferencia sobre la segunda parte de las Constitu­ciones, que asimismo deberán aprender de memoria, haciendo, el encarga­do, alguna explicación sobre las mismas+[42].

 

     El P. Xifré, una vez que abrió la Congrega­ción a niños y adolescentes, siguió sistematizando esta etapa formativa mediante la redacción de varios Reglamentos progresivamente mejorados y actualizados.

 

     2.2. Más tarde, siguiendo las orientacio­nes del V Capítulo General como se verá más adelante, redactó un Reglamento para los Colegios de nuestra Congregación, que incluyó en la edición del Espíritu de la Congrega­ción del año 1892[43].

 

     Es un Reglamento formativo con un Plan de Estu­dios para toda la carrera[44]. Va dirigido a todos los centros, no sólo a los postulanta­dos, aunque a éstos se dirige principalmente y la mayor parte del mismo. Se dan algunos criterios para la admisión de postulantes y novicios, y para la expulsión de los primeros. Respecto a la edad, los postulan­tes han de ser *menores de quince años+ para que sean admitidos, y en cuanto a los novicios que tengan *vocación decidida para el estado religioso y espíritu apostóli­co+[45]. Y se insiste en que el modo de dar las ins­truc­cio­nes sea *todo propor­cionado a su condición y edad+, y en fomentar, la piedad, el respeto y amor a la Congrega­ción­[46]. Aun­que no tiene ningún apartado o capítulo dedica­do al superior o formador, se habla de sus funciones a lo largo del reglamento.

 

     El plan de estudios, con su horario correspondiente, prescribe para los postulantes cuatro años: dos de Latinidad y dos de Humanidades; para los estudiantes de Filosofía, tres; y para los de Teología, cuatro: dos de Teología dogmática y dos de Moral. Y siguiendo la tradición, impulsada por el P. Funda­dor[47], se establece el estudio de lenguas extranjeras: francés, inglés, italiano y alemán[48].

 

     2.3. Fi­nalmente, en 1894, redactó un nuevo Reglamento para los Colegios de Postulantes del Instituto de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de Ma­ría[49], que recoge, amplía y desarro­lla los anteriores reglamentos, aunque no incluye ningún Plan de estudios[50]. Es un verdadero tratado de pedago­gía exclu­si­vamente para esta etapa formativa y fruto de la experiencia congrega­cio­nal[51]. Este reglamento servirá de base para reglamen­tos poste­rio­res.

 

     Es un momento de crecimiento congregacional y con él se intenta dar *unifor­midad, harmonía, orden+ a la formación de nuestros postulantes con normas prácticas, precisas, a veces muy minuciosas, y horarios muy detallados para las diversas circuns­tancias de la vida colegial[52]. Todo ello, junto a los demás objetivos formativos que se van señalando, va orientado a conseguir una formación de calidad y ordenada a la misión apostóli­ca[53]. Por lo mismo, los formadores deben concen­trar sus esfuerzos en que los postulantes alcancen el objetivo formativo de esta etapa en el orden físico, intelectual y espiritual[54].

 

     11. En esta línea, además de la formación física, moral e intelectual, los postulantes han de adquirir el espíritu de piedad y recogimiento a través de unos medios comunes de oración (señalados en el *Directorio+ claretiano) y de otros particulares (las tradicio­nales *devociones particulares+). La piedad, en línea con la tradición de la Congregación, cultivará especialmen­te el amor a la Eucaristía, al Corazón de María (a la que se le llama *nuestra Madre+) y a los Santos con medios típicamente claretianos (Misa, visitas al Smo., Rosario, novenas, etc…). Los postulantes, en su oración, deberán rogar por los superiores de la Congregación, por los compañeros de Colegio y por el aumento de las vocaciones.

 

     21. Hay referencias a los deberes del P. Superior y artículos especialmente dedicados a los formadores (PP. Prefec­tos, Profesores y Coadjuto­res); todo ello para describir con claridad sus respecti­vas funciones y delimitar bien sus competen­cias. Y para coordi­nar, revisar y estimular la formación se habla de las *Juntas mensuales+ que, como su nombre indica, se reunirán una vez al mes, después del capítulo local.

 

     a) El Prefecto tiene varias funciones; para desempeñar­las adecuadamente, además de cumplir con fidelidad el reglamento, debe orar mucho particular­mente al Corazón de María[55]. Es él quien orienta la formación integral de los postulan­tes[56]. Debe cuidar de la salud corporal de sus encomendados y especial­mente *debe ser más solícito para los mismos si alguno llegara a enfermar+. Debe estar atento, junto con los demás formadores, al estudio y al aprovechamiento científico de los postulantes. Ha de procurar con mucho esmero que se formen, ya desde su admisión en el Colegio, en el espíritu de la verdadera y sólida piedad. Ha de instruirles en la doctrina cristiana, en la vida moral y sacramental, en la vocación religiosa y en las exigencias que ella comporta, y en urbanidad. Y debe vigilar, por sí o por otros, la marcha del centro formativo y el comporta­miento de los candidatos en los distintos momentos de su vida. No obstante, la función más importante del Prefecto de postulan­tes es *formar bien su corazón+ para el ejercicio de las virtudes[57].

 

     La pedagogía ha de ser gradual. El acto de la meditación y plática de los domingos y fiestas ha de ser acomodado a sus necesida­des y capacidad. Más aún, el Prefecto debe desarrollar una pedagogía personalizada y adaptada a cada uno de los postulan­tes. Ha de inculcarles que siempre obren por conciencia, por amor y temor de Dios, y nunca por miedo o por respeto humano. Y ha de conversar periódicamente con cada uno de ellos: ade­más de las instrucciones que debe dar al grupo sobre algunos temas específi­cos, ha de ofrecerles instruc­ciones personales según las necesidades y condiciones de cada uno[58].

 

     b) Los PP. Coadjutores o Auxiliares han de formar equipo con el Prefecto, trabajando todos ellos en unidad de sentimientos y de acción. Y así han de vivir en *harmonía+ con él, han de tener *con él un mismo sentir y querer respecto a la marcha del Colegio+ y han de ver *en todo una misma cosa con el Rdo. P. Prefecto, para conseguir que haya la unidad de acción y completa harmonía+[59].

 

     c) Los Profesores, además de la cualificación y la prepara­ción académica, han ser *muy espirituales+. Deben fomentar siempre y en todo *el espíritu de piedad, el respeto y el amor a la Congregación+ y han de ser sumamente comprensivos con los más necesitados a los cuales han de ayudar con verdadero *celo y paciencia+.

 

     3. Novicios

 

     3.1. Organización de los primeros noviciados

 

     Los primeros noviciados de la Congregación sufrieron varias vicisitudes tanto en su instalación y organización como en su programa formativo. Hasta el año 1888, en que se instaló en Cervera, los noviciados estuvieron principalmente en Vich, Prades, Thuir y Gracia, y, de nuevo, en Vich. Había dos tipos de noviciado en dos secciones separadas; uno, para sacerdotes y estudiantes y otro, para hermanos ayudantes. Desde el punto de vista formativo, los novicios hermanos, con su maestro, convivían con los hermanos profesos; y los novicios sacerdotes y estudian­tes formaban una única sección con los estudiantes profesos bajo un solo formador, que era, a la vez, maestro y prefecto; más aún, los novicios estudiantes, durante el período del noviciado, simultaneaban los estudios eclesiásticos con las actividades propias del año de prueba[60]. Esta última situación, no del todo ni siempre deseada, fue objeto de varias consideraciones en orden a su modifica­ción[61].

 

     Ra­zones de escasez de personal, por una parte, y las insegurida­des de instalación, debido a los cambios forzosos de lugar, por otra, impidieron una más adecuada organización formativa. No obstante, con la reorganización de los centros formativos y el traslado del noviciado de estudiantes y el de hermanos a Cervera, en 1888, la situación cambió[62].

 

     3.2. Tratado pedagógico para los novicios

 

     En 1888 se publica el tratado pedagógico Prácticas Espiri­tuales para uso de los novicios de la Congregación[63]. Aunque no conste en la impresión, es una obra escrita por el P. Vallier, por disposición del P. Xifré. Sigue muy de cerca los pasos de la que escribió para los novicios jesuitas el P. Idiáquez, S.J., aunque está adaptada según el espíritu de la Congregación[64].

 

     Por otra parte, aunque la fuente sea un tratado para los novicios jesuitas, sin embargo, está reorientado y enriquecido con fuentes y referencias claretianas tomadas de las Constitucio­nes, El Espíritu de la Congregación del P. Xifré y de la tradición congregacional. También es de destacar el amplio e intenso matiz mariano que lo caracteriza, por las muchas referencias que hace a la Virgen, perfectamente en consonancia con el espíritu claretiano.

 

     Esta obra, como dice el P. Ramón Ribera, ha producido mucho bien en la Congregación y ha sido, después de las Constituciones, *el molde en que se han for­mado la mayor parte de los Misioneros que hoy integran la Congre­gación+[65].

 

     El objeto del libro es hacer y presentar una suma de las prácticas de la que, si los Novicios forman *una santa costum­bre+, hay que esperar abundantes frutos de formación y perseve­rancia vocacional. Se trata de suscitar un hábito en el pensar y hacer, que les permita centrar su vida en el camino recto de la vida religiosa, ejercitarse con facilidad en las virtudes que son propias de su estado, actuar con reflexión y profundidad, y superar las dificultades de la vida. Sobre todo, se intenta con ella ayudar al novicio a que haga todo en unión con Cristo hasta llegar a una perfecta imitación de El, de sus obras, y de su modo y estilo de hacer y de comportarse[66]. El tratado, aunque abun­dan­te en sugerencias prácticas muy detalladas y minuciosas, tiene como valor el tomar la Palabra del Dios del Evangelio y el ejemplo de Jesús como puntos de referencia para la adquisición de las costumbres y de los hábitos religiosos.

 

     11. El objetivo del Noviciado es que el novicio llegue a encarnar la definición del Misionero Claretiano, como Hijo del Inmaculado Corazón de María. Por eso se pone la definición al principio de la obra para que el novicio vea hacia dónde camina y el fin que se ha proponer. Por lo mismo, la ha de leer y meditar para asimilarla y tenerla siempre presente cuando ejecute todas las demás prácticas del Novicia­do[67]. De esta manera, la definición del Misionero, Hijo del Inmaculado Corazón de María, debe como *informar+ todo el proceso formativo de los novicios En última instancia, el novicio ha de tener desde el principio, una idea clara de que su vocación es misionera y de que se ha de formar en clave misionera y apostóli­ca[68].

 

     21. La formación ha de ser personalizada. Uno de los objetivos del tratado es ayudar a que los novicios actúen y obren siempre y habitualmente desde la propia interiori­dad personal, asimilando reflexivamente los valores formativos que se les ofrecen y superando la rutina y la banalidad[69]. Todo ejercicio de obediencia y toda ayuda que reciba el novicio desde fuera, tanto personal[70] como comunitaria, no ha de ir en perjuicio de su formación personal. Al contario, el novicio ha de acostumbrar­se a obrar *con presencia de espíritu, pensando en lo que hace+ y haciendo *todo por Dios y según Dios+[71].

 

     31. Las instrucciones a los novicios han de ocupar un lugar relevante. Como típico *acto de comuni­dad+ se tendrá la llamada *Lección de memoria+ cuyo objeto era fomentar la piedad y ejercitar la memoria durante el año de prueba[72]. Son importan­tes las actitudes y las disposiciones que había que desarrollar en el estudio en una perspectiva misionera, ya que *todas estas cosas bien declaradas y entendidas sirven con el tiempo para el ministerio de salvar almas+[73].

 

     41. Entre las actitudes y virtudes, se pueden destacar algunas:

 

     a) La humildad, una virtud connatural a la vida del novicio que ha de durar toda la vida[74]. La oración, los servicios a los demás y los trabajos manuales han de ser realizados con espíritu humilde; con la humildad se pueden vencer eficazmente las tentaciones, etc…[75]. La meta final es identificarse con la definición del Misionero, cuyo contenido describe el tercer grado de humildad, el más alto al que se puede aspirar[76].

 

     b) El celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas ha de ser un propósito continuo de todo misionero y que, por lo mismo, *ya desde el noviciado dirigirá a este fin sus oracio­nes+[77]. En efecto, ya desde el primer momento de la mañana, el novicio, ofreciendo a Dios las obras, haciendo oración y partici­pando en la Eucaristía[78] ha de pensar en que está realizando el acto más importan­te de todo el día[79].

 

     b) El espíritu de oración, lo mismo que la búsqueda de la gloria de Dios, está presente a lo largo de todas las Prácticas Espiritua­les. El texto evangélico, que se propone como referen­cia para las actividades concretas, crea en los novicios un clima de fe y de unión con Dios a través de intenciones, afectos, deseos y propósitos. Y para revisar y potenciar este clima, se prescri­ben los exámenes particulares de la presencia de Dios[80] y del recogimiento interior[81].

 

     4. Hermanos profesos

 

     En general, las Constituciones y el Directorio fueron, como ya dijimos en el capítulo anterior, el libro que sirvió de base para la instrucción y formación técnica de los hermanos en los primeros años[82].

 

     Un programa más completo y ordenado, lo escribió el P. Clotet en 1886 con el nombre de Conferencias de los hermanos ayudantes[83]. Contenía tres bloques temáti­cos: 11. la lectura, la escritura, la aritmética y la ortografía; 21. el catecismo, la práctica de las virtudes, los ejercicios de piedad y la práctica de los sacramentos de la confesión y comunión; 31. el buen desempeño de los cargos domésticos. Las conferencias eran dadas por el P. Ministro, o por otro sacerdote destinado para ello por el Superior, conforme a una distribución trimestral[84].

 

     5. Estudiantes profesos y profesores

 

     5.1. Los aspectos formativos de los estudiantes profesos estaban regulados, al principio, en los primeros Reglamentos para postulantes y en las Prácticas Espirituales de los novicios. Ellos sirvieron también de orientaciones formativas en sus puntos fundamentales junto con las Constituciones (que habían recogido el Reglamento del P. Fundador), las Disposiciones Capitulares en sus partes correspondientes, las orientaciones del P. General y las tradiciones de los centros formativos[85].

 

     5.2. El P. Clotet, con la aprobación del P. General, publicó en 1886 un Reglamento para los estudios eclesiásticos de los Hijos de Inmacula­do Corazón de María[86]. Para el acierto en los estudios, dice el P. Clotet, es necesario un Reglamento que favorezca la uniformidad en la enseñanza y el aprovechamiento de los alumnos. Por eso, es conveniente fijar las materias, los autores, el calendario, el horario y la metodología tanto en la enseñanza como en el aprendizaje[87].

 

     5.3. El P. Xifré escribió, con fecha de 3 de noviembre de 1889, un opúsculo intitulado Avisos importantes a los profesores de los colegios, para nuestros centros formativos[88]. Aunque, como él mismo dice, *no hemos pretendido escribir un tratado de Pedagogía+, sin embargo, los avisos forman un cuerpo de instruc­ciones muy prácticas, útiles y pedagógicas para *desempeñar el cargo importantísimo de Profesor+[89]. Son instruc­ciones muy en línea con nuestro espíritu claretiano, con la misión apostólica y con las orienta­ciones de las Constitucio­nes. Las instrucciones son de dos tipos: generales, para cualquier profesor que actúa en cuanto tal; y otras, especiales, referidas a las materias propias de la carrera sacerdo­tal. Nos fijaremos en algunos puntos de las primeras.

 

     11. Ser profesor es *un cargo importantísimo+ y así debe ser valorado. Más que un cargo, *oficio es y ministerio muy merito­rio+, *más que angélico es divinísimo+, pues forma la inteligen­cia y el corazón de los jóvenes. El Hijo del Corazón de María no debe olvidar que es un profesor *religioso+ y deberá actuar en consecuencia con espíritu religioso y misionero[90]. Por lo mismo, en el ejercicio de su misión el profesor ha de ser humilde, actuará siempre con rectitud de intención y seguirá las orienta­ciones de los Superiores[91].

 

     21. Para ser digno profesor, en orden a formar la inteligen­cia, ha de tener preparación científi­ca y pedagógica:

 

     a) la preparación científica implica *un estudio serio y profundo+ y la actualización de las materias previa a las clases que ha de dar[92].

 

     b) la preparación pedagógica supone motivación en el profesor (*enseñar con interés+), hacerse inteligible al alumno (*sensibi­li­zar+ la enseñanza para comprenderla mejor), promover el interés por la materia (*amenizar la enseñanza+) y usar una metodología adecuada (*enseñar con método+)[93].

 

     31. Para ser profesor-educador, en orden a formar los corazones de los jóvenes, deberá:

 

     a) *moralizar+, es decir, sazonar las enseñanza y las ciencias con la sal de la devoción y el amor de Dios. Hay muchas maneras de hacerlo oportunamente, pero *el primero y principal medio de moralización es el ejemplo del Maestro+, es decir el testimonio de vida[94].

 

     b) *trato urbano+, es decir, ser persona educada en las relaciones con todos, estudiantes, profesores, prefectos y padres de familia tanto en la clase como fuera de ella. Así será ejemplo a imitar por parte de los alumnos y misionero de cara a los seglares atrayéndolos a la fe[95].

 

     c) *corregir+ con acierto a los alumnos, es decir atendiendo *a la calidad del sujeto corregido, a la materia de la correc­ción, al tiempo y al modo del mismo+[96].

 

     5.4. Para completar las orientaciones pedagógicas dadas a los profesores, el P. Xifré escribió, el 20 de diciembre de 1889, los Avisos importantes a los Estudiantes Profesos de la Congrega­ción de Misioneros Hijos del Corazón de María[97]. El propósito de los avisos es urgir a los estudiantes a que se dediquen con intensidad y competencia al estudio. En primer lugar, habla de la obligación que tiene el estudiante de estudiar y, luego, del modo de hacerlo[98].

 

     11. La obligación del estudio está motivada en la obedien­cia, en la justicia, en la santidad (perfección religiosa), en la misión apostólica (el ministerio apostólico) y el bien de la Congregación y de la Iglesia)[99].

 

     a) En el cumplimiento de la obligación del estudio, el estudiante se realiza como perfecto religioso alcanzando la santidad a la que se ha comprometido; estudiar es una dimensión fundamental de su vida. Sin el estudio, el estudiante no se preparará adecuada­mente para el ministerio apostólico, lo cual tendrá consecuencias funestas en el futuro.

 

     b) Los estudian­tes deben buscar el bien de la Congrega­ción, *a la que debemos profesar amor de hijos con su madre+, a través del estudio. Ahora, este bien, fruto del amor a la Congregación, no se consigue si el estudiante se hace inútil por falta de conocimien­to y por falta de aplicación al estudio que le exige su vocación misionera[100].

 

     c) Los sacerdotes y misioneros ignorantes son enormemente perjudiciales para la Iglesia. Le hacen mucho mal en el ministe­rio, y favorecen a sus enemigos y la expansión de las malas doctrinas.

 

     d) El P. Xifré dedica también unas reflexiones para *desvane­cer pretextos y sofismas del amor propio+ sobre el estudio. Eran ideas que circulaban en el ambiente de entonces, que podían hacer mucho mal a los estudiantes[101].

 

     21. No sólo hay que estudiar. Hay que saber hacerlo[102]. Comentando el dicho de Séneca sobre los perezosos, *nihil agendo, aliud agendo, male agendo+, el estudiante ha de estudiar *porque Dios lo quiere, lo que Dios quiere y del modo como Dios quie­re+[103]. En consecuencia:

 

     a) Se ha de estudiar con rectitud de intención. Intención que hay que examinar y rectificar con frecuencia.

 

     b) Hay que estudiar con motivación (*con interés+), con buena metodología (*con buena distribución y con método+) y con aprovechamiento de todo el tiempo disponible.

 

     c) No se deben estudiar cosas inútiles, superiores a las propias fuerzas o que vayan en contra de la obediencia.

 

     d) Cuando falte la salud o el talento, en principio, no hay que desanimar­se. Hay que seguir luchando y poner la confianza en Dios y en la Congregación.

 

     Por último, una referencia interesante a las ciencias profanas. El corazón misionero del P. Xifré, sin duda influencia­do por la amplia visión del P. Fundador en este campo, comprendió que, aunque a las ciencias sagradas se les debía prestar una atención preferente, no se podían descuidar las profanas[104].

 

     Además de que las ciencias sagradas se conocen mejor en conexión con las profanas, la fe y la luz de Evangelio se pueden trasmitir más adecuadamente cuando se conoce al hombre que se ha de evangelizar, sus ideas, su cultura, su modo de vivir. Es una tradición de la Iglesia que ha estado presente en la Iglesia desde S. Pablo y los santos Padres[105].

 

 

 

 

 

 

     III. CAPÍTULOS GENERALES[106]

 

     1. IV Capítulo General. Gracia 1876[107]

 

     El Capítulo no trató nada importante sobre el tema vocacio­nal y formativo. Interpretando el n. 28 de las Constituciones, hay una pequeña indicación sobre el modo de llamar por las mañana a los miembros que viven en comunidades grandes, como Noviciados y Colegios, lo cual se deja al criterio de los Superiores[108].

 

     2. V Capítulo General. Madrid 1888[109]

 

     Entre los varios asuntos relativos a las vocaciones y formación, cabe destacar:

 

     2.1. Postulantes

 

     El Capítulo pide[110] que se examine con diligencia a los postulantes antes de entrar en la Congregación, para ver si reúnen las cualidades prescritas por nuestras Constituciones[111]. El régimen formativo de los postulantes ha de ser distinto al de los novicios y profesos, aunque, por razones especiales, tengan que convivir con ellos[112]; por lo cual se cree necesario iniciar la refor­ma del reglamento para postulan­tes[113]. Es muy importan­te discer­nir bien el *carácter y conduc­ta+ de los candidatos de tal manera que no se apruebe para ingresar al noviciado a aquellos que no den signos de *vocación y buen espíritu+[114].

 

     2.2. Novicios.

 

     Una vez adquirido el edificio de la ex‑universidad de Cervera, el Noviciado se separará, por fin, del escolasticado y del postulantado. De esta manera podrá tener toda la independen­cia que pide el derecho[115]. Se insiste en que se ponga *sumo cuidado y esmero+ en el discernimiento y en la selección vocacional de los novicios. Para ello se pide al Superior y al Maestro:

 

     11. Que observen el tempera­mento y las inclinaciones de los novicios; su sumisión, piedad y perseverancia; las reacciones en las humillacio­nes y en los recreos, etc…

 

     21. Que corrijan los defectos que observaren. Si no se dieran cambios fa­vorables, se les persuadirá a los novicios *con suavidad y buenas formas+ que abandonen la Congregación.

 

     31. Por último, que apliquen el interro­gatorio prescrito en la Congregación, el cual está basado en lo que dicen las Constitu­ciones sobre las dotes que han de tener los novicios[116].

 

     2.3. Hermanos Coadjutores

 

     Entre otras cosas se habla de la formación de los hermanos. En principio, las conferencias prescritas en las Constitucio­nes[117] se tendrán normalmente.

 

     Sin embargo, en las casas y residen­cias donde haya pocos hermanos, se les da­rán sólo *conferencias sobre la doctrina cristiana, el modo de hacer bien los ejercicios espirituales y el de recibir con fruto los santos Sacramentos, y sobre la observancia de las Reglas+. Sobre el número y duración de las conferencias lo determinará el Superior, de acuerdo con el Gobierno General[118].

 

     2.4. Apostolado de la enseñanza.

 

     Después de afirmar la conveniencia y la necesidad de que en la Congregación hubiera siempre personas preparadas para la enseñan­za, el Capítulo dispuso:

 

     11. Que se impulsara esta preparación por todos los medios posibles,

 

     21. Que organizasen clases de Pedagogía y se seleccionase para su estudio a personal entre los Estudiantes y entre los hermanos,

 

     31. Que se les proporcionasen en su momento, si fuese nece­sario, los títulos o grados oportunos y los au­tores más acredita­dos y recomendables,

 

     41. En última instancia, *que se tra­bajara con el mayor esmero para que la enseñanza que se da en nuestros Colegios y Noviciado, así como en las Escuelas de pri­mera enseñanza, esté a la mayor altura de perfección que sea po­sible+[119].

 

     2.5. Algunos criterios formativos

 

     11. Sobre las visitas a los centros formativos

 

     Durante el año de noviciado, los novicios no recibirán visitas de ningún tipo. Los postulantes, estudiantes y hermanos, salvo excepciones, solamente una vez a la semana, en concreto los jueves por la mañana[120].

 

     21. Sobre los trabajos de los profesores

 

     Los profesores de los colegios internos y externos, normalmente, están *dispensados completamente de la predicación y del confesionario+, pues han de dedicarse de lleno a prepararse debidamente para las clases[121].

 

     31. Sobre el provincialismo

 

     Dados los grandes males que causa a la vida religiosa, tanto el provincialismo como el nacionalismo, el Capí­tulo lamenta *que se haya introducido en nues­tro campo esta cizaña+ y llama la atención para que este mal, *fuente de tantos otros+, se extirpe de raíz. En concreto, encarga a los PP. Maestros y a todos los Supe­riores que pongan *especialísimo cuidado+:

 

     a) En promover entre los hermanos, de palabra y con el ejemplo, *el espíritu de humildad y desprendimiento, de abnega­ción y de caridad apostóli­ca,

 

     b) Que vigilen y corrijan con celo y prudencia a fin de que no cunda entre nosotros *tal calamidad+,

 

     c) Y que, por último, sin consideracio­nes de ningu­na especie, denuncien al Gobierno General a los que promueven este mal[122].

 

     3. VI Capítulo General Extraordinario. Cervera 1895[123]

 

     3.1. Admisión de candidatos

 

     En el futuro no se deben admitir a la profesión ningún novicio cuyos padres son pobres y están necesitados de su ayuda[124]. Respecto a la salud, además de exigir a los postulan­tes el certificado de salud cuando entran en la Congregación, se recomienda especialmente que sean *nuevamente recono­cidos antes de ingresar en el Noviciado+, para detectar posibles enferme­dades heredita­rias, que, a veces, han sido mortales[125].

 

     3.2. Formación de los estudiantes

 

     El Capítulo pide con fuerza que los Superiores de nuestros centros *continúen vigi­lando para que en todas partes haya la limpieza y ventilación con­venientes+[126]. Asimismo, debido a la muerte de varios estudiantes, el Capí­tulo urge a los Superiores, y de un modo más in­mediato a los Prefec­tos:

 

     11. Que no permitan que los estudiantes cometan excesos en estudiar en horas de descanso, en escribir más tiempo de lo conveniente, etc…[127].

 

     21. Que traten de evitar en los estudiantes los excesos en correr, hacer movimien­tos violentos, beber *frío estando sudados+, la humedad y las corrientes de aire, etc…[128].

 

     3.3. Criterios para la admisión y la formación de los hermanos[129]  

 

     11. Como norma general no se deben admitir, como aspirantes hermanos, a los que no hayan cumplido los quince años.

 

     21. Los aspirantes, antes de ser aceptados, han de haber sido probados *en las virtudes más esenciales al Religioso+.

 

     31. Hay que cerciorarse muy bien del estado de su salud. Por lo tanto, además del certificado de buena sa­lud que deben traer al ingresar en la Congregación, han de ser reconoci­dos de nuevo por otro médico.

 

     41. En caso de duda para la profesión, a los novicios hermanos se les puede prorrogar el noviciado por un período de seis meses más. Terminado el mismo, o son aceptados o serán *irrevoca­blemente despedidos+.

 

     51. Tanto el P. Ministro como el P. Maestro de hermanos, evitarán *con sumo cuidado+ las relaciones de los pro­fesos con los novicios. Si algún hermano profeso ha de orientar a los hermanos novicios en los trabajos mecánicos, se ha de elegir a personas observantes que *sirvan a los Novicios de edificación y no de ruina espiri­tual+.

 

     3.4. Formadores

 

     11. Prefecto de estudiantes

 

     El Capítulo interpreta el texto de las Constituciones que dice que los prefectos no señalen leccio­nes demasiado largas a los estudiantes[130]. Aunque sea ésta una responsabilidad de los profeso­res, no obstante, los prefectos deben dialogar con ellos sobre el tema a fin de no dañar la salud de los jóvenes misione­ros[131].

 

     21. Profesores

 

     Se hace una llamada a los profesores de nuestros colegios y de nuestras comunidades (los conferenciantes de formación permanen­te) para que pongan *sumo cuidado+ en el desempeño de la función que se les ha encomendado[132].

 

     31. Ministros locales

 

     Los Padres Ministros, como verdaderos formadores y responsa­bles de los hermanos, son los que han de conceder los permisos para salir de casa o tener algún día de paseo[133].

 

    3.5. Algunos criterios formativos

 

     11. Sobre la oración según las Constituciones

 

     Se interpreta adecuadamente el n. 88 de las Constitucio­nes[134] afirmando que el Superior de los centros de formación debe estar atento a que todos, tanto Profesos como Novicios, *saquen abundante fruto de las prácticas espirituales+, designan­do para ello las más acomodadas a unas y otras seccio­nes[135].

 

     21. Sobre la cuenta de conciencia mensual

 

    Según las Constituciones[136], la cuenta mensual que se ha de dar, sponte, al superior y confesor, *no es preceptiva, sino directi­va+. No obstante, el Capítulo, teniendo en cuenta su importancia para la vida espiritual y vocacional, *no puede menos de recomendar vivísima­mente esa bendita práctica y encarecer a los predicadores de nues­tras Comunidades que encomien cual se merece sus excelencias y exhorten suavemente a la práctica de esta importante Regla+[137].

 

     31. Sobre los estudios

 

     Los libros de texto para nuestros centros, aun en contra de lo que piense algún profesor o superior, serán aquellos que publique nuestra Congregación, teniendo en cuenta el ahorro­, la uniformidad y el interés de la Congrega­ción[138]. El Capítulo llama, además, la atención a los estudiantes por las críticas a los Profesores o los autores de texto designados por la Congrega­ción y les pide que sean *muy respetuosos y humildes+ en este punto[139].

 

     En cuanto a la ense­ñanza de lenguas, en vez de hacerla en los años de Gramática, se hará durante los estudios de Filosofía. Así los postulantes po­drán estudiar más latín, lengua *que es la base de las ciencias eclesiásticas+[140].

 

     41. Sobre los ministerios de los ministros locales

 

     De modo semejante a lo establecido para los profesores en el Capítulo General anterior, los ministros locales, encargados de los hermanos, se absten­drán normalmente de confesar al público a fin de que se puedan dedicar convenientemente a la formación de los mismos[141].

 

     3.6. Causas para expulsar a los novicios

 

     El Capítulo explicita y explica con detalles el sentido auténtico de las causas para despedir a los novicios[142], según constan en nuestras Constitucio­nes[143].

 

     En los casos en que los novicios, sin estar comprendidos en ninguna de las causas de expulsión, viviesen de una manera tibia, floja o apática en el servicio de Dios, el Maestro deberá ayudarles con todos los medios posibles a salir de esta situación de duda. Como criterio general, *ningún novicio debe llegar al fin del noviciado permaneciendo en este estado de duda o indiferen­cia+; debe clarificarse antes de que termine el año de prueba[144].

 

     Del tema de las expulsiones de los novicios el maestro deberá informar periódicamente a los superiores inmediatos y también durante la visita[145].

 

     3.7. Causas para expulsar a los profesos

 

     También el Capítulo se detuvo ampliamente[146] en la clarifi­ca­ción de algunas causas para expulsar a los profesos y en el proceso a seguir, según las Constituciones[147] y según el decreto Auctis admodum, promulgado por la Congregación de Obispos y Regulares en 1892 en torno a la expulsión de los profesos ordenados in sacris[148].

 

 

     4. VII Capítulo General Extraordinario. Sto. Domin­go,     1896[149]

 

     4.1. Admisión y expulsión de los postulantes

 

     Serán los superiores locales, delegados por los superiores provinciales, los responsables de la admisión y expulsión de los postulantes, siguiendo la norma vigente hasta el momento[150].

 

     4.2. Normas de higiene

 

     El Capítulo ratifica y recomienda de nuevo lo dicho y tratado en el Capítulo ante­rior y anima a los Padres Superio­res, Ministros, Prefectos y Maestros a que continúen observando las normas de higiene que se dieron al efecto[151].

 

     4.3. Responsabilidades de los ministros locales

 

     El Capítulo recomienda a los ministros, encargados de la formación de los hermanos, que se informen debidamente de sus de­beres, según constan en las Constituciones y demás disposicio­nes; y que, en orden a conferen­cias prescritas, sigan lo dispuesto en el Capítulo General de Madrid[152].

 

 

     IV. DISPOSICIONES GENERALES

 

     En el año 1897 se publicó el ya citado resumen de las *disposi­ciones, ordenaciones y avisos+ emanados de los capítulos generales y de las circulares del P. Xifré en orden alfabéti­co[153]. El libro presenta sintética y sistemática­mente las orientacio­nes pastora­les y formativas, y las ordenacio­nes jurídicas de la vida de la Congregación *desde el principio de nuestra existencia canónica+, que estaban muy dispersas en varias publica­ciones. Es un libro muy práctico y pedagó­gi­co, pues ayuda a encontrar con facilidad lo que se desea sobre los asuntos que se tratan. Será el germen de las Disposicio­nes Generales de los años posteriores y del C.I.A. y base de nuestros derecho congregacio­nal.



    [1] J. XIFRÉ, circular sobre Ser fieles a la vocación: Anales, 3 (1891), pp. 245-255. Se encuentra también en COLECCIÓN DE CIRCULARES, Madrid 1941, pp. 866, en pp. 209-220. En este caso y en otros posteriores, las citas se harán por este libro con la sigla ColCC.

    [2] J. XIFRÉ, Espíritu de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (E.C.), Madrid 1892, pp. 235.

    [3] J. XIFRÉ, Ib., ColCC., p. 209; también en E.C., pp. 35-36.

    [4] J. XIFRÉ, E.C., pp. 35-36.

      *La palabra vocación no es vaga ni fantásti­ca. Ella entraña deberes, medios y promesas o amenazas, según haya sido la correspondencia+ (Ib., ColCC., p. 209).

    [5]*Jesucristo Nuestro Señor que es camino, verdad y vida; Jesucris­to Nuestro Señor que nos llamó y envía, como a El envió el Eterno Padre; Jesucristo Nuestro Señor ha de ser nuestro modelo, nuestro maestro, nuestro médico, nuestro Padre, amigo y refugio. Imitémosle. Sigamos sus avisos, sus consejos, sus ejemplos. Demos de El fiel testimonio, predicando con fervor y exactitud sus doctrinas, y como verdade­ros discípulos suyos abracemos con valor su cruz, viviendo únicamente con El, y muriendo al mundo, a las familias, a la patria y a nosotros mismos+ (J. XIFRÉ, Ib., ColCC., p. 219).*Recibid, carísimos Hermanos, el cáliz que han bebido tantos, y especialmente Jesucristo, nuestro divino Maestro; alegraos cuando os veáis perseguidos+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 36).

    [6]*(…) tened presente que no debéis pretender ser de mejor condición que los profetas, los Apóstoles y el mismo Jesucristo, todos los cuales padecieron, sufrieron y abrazaron con amor el hambre, la sed, los azotes, los tormentos, la muerte,(…)+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 36).

    [7]*Mas, Hermanos míos muy queridos, no basta permanecer en la vocación; es necesario vivir bien en ella (…). De nada sirve el nombre de Misionero si no se vive adornado de las virtudes que corresponden al buen Misionero+ (J. XIFRÉ, ColCC., p. 213).

    [8]*En virtud de nuestro ministerio debemos ser luz del mundo y sal de la tierra; si no acreditamos con la santidad estas propiedades, no serviremos sino para ser desechados y pisados de los demás (…)+ (P. XIFRÉ, Ib., ColCC., p. 213).

      *Ahora bien: el Misionero que por su profesión, por su elevado ministerio y oficio divinísimo está obligado a dar testimonio de Jesucristo, a representarle debidamente y a procurar la salvación y santificación de los demás, debe ser espejo y modelo de virtudes, según el citado Concilio; debe ser irreprensible y dechado de perfección, de lo contrario, no conseguirá, ni llenará el objeto de su vocación se perderá a sí mismo y ocasionará igual detrimento a los demás+ (Ib., ColCC., p. 214).

    [9]*Hermanos carísimos: es indispensable al Misionero ser muy ejemplar y modelo de todas las virtudes. Mas para conseguirlo es necesario hacerse violencia; es imprescindible sujetar nuestras inclinaciones, aun las buenas. Conviene sobremanera subordinar nuestra voluntad y rendir nuestro juicio a quienes están en lugar de Dios. Lo conocéis y predicáis+ (Ib., ColCC., p. 218).

    [10] J. XIFRÉ, E.C., p. 36.

    [11]*Ellos (los apóstoles) cooperaron con fidelidad a la vocación cumplien­do con exactitud las prescripciones de su Divino Maestro+ (J. XIFRÉ, Ib., ColCC., p. 210).

      *Sin pararse ante las dificultades, ni amedrentarse por las amenazas ni sacrificios, incluso el de la vida, hicieron resonar su voz por toda la tierra; y después de haber llenado el objeto de su vocación, recibieron el eterno galardón que se les había prometido+ (Ib.).

    [12]*Nosotros, pues, hermanos carísimos, hemos sido agraciados con la divina vocación, la cual tiene el objeto aquí expresado. Para conseguirlo tenemos trazados los medios; y aunque, según la doctrina común de los teólogos y Santos Padres, la vocación no es obligatoria directamente, lo es indirecta­mente. Dios Nuestro Señor, según los referidos, concede a cada uno el espíritu del estado para que lo elige, y le prepara los auxilios y gracias convenientes para el desempeño de los deberes que van anejos al mismo+ (J. XIFRÉ, ColCC., p. 210).

    [13]*Hermanos carísimos: vosotros sabéis muy bien que la vida del hombre en este mundo es una guerra continua; que en el estado de la naturaleza caída, no es posible vivir en él sin tentaciones (…). Jesucristo las padeció, los santos las tuvieron (…). Jesucristo las permite para acrisolarnos (…)+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 37).

    [14] Cf. J. XIFRÉ, E.C., pp. 71-74.

    [15]*El enemigo mayor que puede tener el Misionero es la tristeza+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 71).

    [16]*El triste hace fastidiosa la virtud, se inhabilita para todo y se expone a todos los peligros y pecados (…) es peligrosa (…) en el Misionero es intolerable: vosotros tenéis que predicar la virtud con sus caracteres de amabilidad, atracción y gozo, lo que sería imposible si estuvieseis tristes+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 71).

    [17]*(La tristeza es) el arma de que se valdrá Lucifer para tentaros y haceros retroceder (…) Si alguna vez os asalta la tristeza, recordad que la tristeza con inquietud, decaimiento o desconfianza, nunca viene de Dios+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 72). Sobre los rostros de la tristeza, cf. pp. 72-74.

    [18]*La facilidad de caer en la misma y los tristes efectos que podría ocasionar en el Misionero, nos obliga a llamar sobre la materia toda vuestra atención+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 39).

    [19] J. XIFRÉ, E.C., p. 40.

    [20] Cf. J. XIFRÉ, E.C., p. 40.

    [21] Cf. J. XIFRÉ, E.C., p. 40.

    [22]*Desconocida por ellos la humildad y engreídos con su pretendida ciencia, desprecian a los demás y pretenden, como si fuesen oráculos, ser acatados por todos. De aquí procede el mirar con desdén los avisos, las pláticas y las mismas Constituciones. Un proceder tan impropio prueba con harta evidencia que aquel que lo tiene vive no más que corporalmente en la Congregación, estando su corazón ocupado, o sea en posesión del enemigo de su alma. En justo castigo de una conducta tan perniciosa, pronto saldrá o será expulsado del Instituto en que debía salvarse+ (J. XIFRÉ, ColCC., p. 216).

    [23]*lo que hay en el fondo de los referidos no es sino espíritu de orgullo, desafecto, antipatía y antagonismo con la superioridad. No pueden sufrir la sujeción ni el ser inferiores a nadie+ (J. XIFRÉ, ColCC., p. 216).

      *(Oh soberbia, adónde conduces! Movidos de ella, siguen, siempre con apariencias de celo, quejándose y lamentando la marcha, o sea la conducta de los Superiores, aprovechando cualquier pretexto para hacerlos odiosos, y lo que nos ha causado mayor sentimiento es que se haya murmurado en cosas notables, aun de los Superiores que por su conducta y buenas cualidades han merecido la confianza del Gobierno general+ (Ib., ColCC., p. 217).

    [24] El V Capítulo General, celebrado en Madrid en 1888, trató el punto relativo a las expulsiones y apostasías ocurridas en los últimos años. Entre las varias causas que han podido originarlas, dice el Capítulo, se aducen las murmuraciones y críticas a los Superiores y a sus disposiciones, y la falta de humildad verdadera manifestada en la falta de indiferencia acerca de los cargos y destinos. Entre los remedios que se ofrecen, se propone el ejercicio de la indiferencia y el espíritu de humildad y del desprendimiento (Cf. V CAPITULO GENERAL, sesión 3, 10 de junio, AG CMF: AD, 1, 22).

    [25]*Eso mismo debéis hacer vosotros, carísimos hermanos; alegraos siempre en el Señor: en las murmuraciones, en las calumnias y afrentas, en las persecuciones, en los trabajos y padecimientos, en las enfermedades y en la misma muerte; llenaos de gozo, porque Jesús os hace partícipes de su cáliz, y dignos de padecer alguna cosa por su nombre. Este, carísimos hermanos, es uno de los consejos que os doy, y que quisiera que no olvidéis nunca. Tened alegría (…), alegría que procede de la virtud+ (J. XIFRÉ, E.C., pp. 70-71).

    [26]*Pero se dirá que son muy fuertes (las tentaciones), las más peligro­sas, y que tenéis que consentir. Hermanos: el que sean fuertes o peligrosas no es motivo para decaer; si no, decidme: para vencer )confiáis en Dios o en vosotros mismos; Si lo primero, os digo que es omnipotente para libraros (…) entended que fiel es Dios para no permitiros tentaciones superiores a la gracia y fuerzas que quiere daros. Si confiáis en vosotros, os digo que, aunque la tentación fuese menos grave, caeríais en ella+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 38).

    [27]*La obra a que sois llamados es muy grandiosa (…) mas no por eso debéis desmayar. Aquel mismo que hizo tan fuertes y siempre victoriosos a Moisés y a Josué, Aquel que dió tan poderoso brazo a Gedeón, (…). Aquel, en fin, cuya Providencia siempre vigila por los que militan por su causa, como lo hacen los Misioneros, a quienes nunca ha desamparado si han vivido humildes y confiados, este Dios, pues, estará con nosotros, nos asistirá en nuestras empresas, juzgará nuestra causa+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 67).

      *Dios nuestro Señor siempre ha reprendido la desconfianza, de tal modo que ni aun en sus discípulos la pudo nunca tolerar, y así siempre se la afeó muchísimo; y no es extraño; porque la desconfianza hiere a la providencia y bondad de Dios, y por esto con ella se le hace mayor injuria+ (Ib., p. 68).

      Respecto a la salud, *el Dios que da la dirección y movimiento a ellas (causas segundas), tiene providencia muy particular de los Misioneros; como se ve por las promesas que hizo a sus discípulos cuando los envió a misionar, y por lo que leemos en la historia de los grandes varones apostólicos+ (Ib., p. 73).    

      Este es el pensamiento del P. Fundador cuando se dirige de un modo particular a los novicios, como personas más frágiles y con menos experiencia en la vida vocacional y, por lo mismo, más tentadas e inclinadas a la desconfianza. Hay que ayudarles a que comprendan que ese modo de proceder de Dios es un *paradigma+ para nosotros; es decir, que también va dirigido a nosotros. Así, aunque sean personas limitadas, con fallos, faltas e imperfeccio­nes, no se han de desanimar pues el Señor hará brillar en ellos su poder, su omnipotencia y la eficacia de su gracia.

    [28] Cf. Nuestro, cap. 11, Xifré, 2.2.

    [29]*Por lo tanto, Hermanos, confiad en Dios y fortaleceos; no os espantéis por la falta de ciencia: estudiad lo posible, pedidla a Dios y quedad seguros de que se os concederá, como lo tiene prometido: Si quis indiget sapientia, postulet a Deo, qui dat omnibus affluenter+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 67).

    [30]*Por lo tanto, si os asalta alguna vez la tentación; si el enemigo os mueve e incita a que desistáis en la empresa (…) no desfallezcáis, (…); entonces acordaos de la gracia de la vocación (…)+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 36).

    [31]*Por lo tanto, Hermanos, confiad en Dios y fortaleceos; no os espantéis por la falta de ciencia: estudiad lo posible,(…)+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 67).

    [32] Contestando a la pregunta: )Cuáles son los medios eficaces para perseverar en ella (en la vocación)?, el P. Xifré responde *11. Profunda humildad, haciendo frecuentes actos de esta virtud+ (Cf. J. XIFRÉ, E.C., II parte, p. 164).

    [33] J. XIFRÉ, E.C., p. 74.

    [34]*no son cosa nuestra, sino de Dios, para que negociemos la salvación nuestra y de los demás, y para que le demos estrecha cuenta del uso que de ellos habremos hecho+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 76).

    [35] Cf. J. XIFRÉ, E.C., pp. 76-77.

    [36] Cf. J. XIFRÉ. E.C., pp. 76-77.

      Dada la importancia de la humildad para el P. Xifré, raíz de todas las virtudes y salvaguarda de la vocación, no es de extrañar que hable de ella en muchas ocasiones directa o indirectamente (Cf. circulares en E.C., II parte, pp. 37, 92, 94, 98, 99, 107, 112, 113, 127, 133, 137, 139, 164).

    [37] J. XIFRÉ, Relación interesante del origen y objeto de la Congrega­ción de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Estímulos y requisitos para ingresar en ella, Barcelona (Gracia) 1883, pp. 4; AG CMF: BE, 13, 1, 1.

    [38] J. XIFRÉ, Relación sumaria del Instituto Religioso de los Misione­ros Hijos del Inmaculado Corazón de María, Madrid 1891, AG CMF: BA, 2, 28, 1; Madrid 1895, AG CMF: BA, 2, 28, 22.

    [39] Cf. M. ALSINA, Aranda de Duero 1908, AG CMF: BE, 13, 1, 5; Madrid 1920, AG CMF: BE, 13, 1, 4.

    [40] J. XIFRÉ, Reglamento especial para la admisión de individuos en clase de aspirantes en las Residencias de nuestra Congregación, Thuir, 17 de enero de 1876: documento autógrafo en AG CMF: CF, 8, 1, 15b. Fue publicado también por el P. Juan Postíus en la revista Iris de Paz, n. 1645, enero 1929, pp. 7-8.

    [41]*2. Se autoriza la admisión de niños de doce años que sepan leer y escribir con expedición, que revelen bondad de vida, de buena salud y buen talento: menores de dicha edad no se admitirán, a no ser que tengan, además de lo dicho, alguna dote extraordina­ria (…). 3 Aquellos que en los quince años de edad tuviesen que principiar latinidad, sólo podrán pretender entrar en clase de Hermanos Coadjutores, a no ser que probasen tener virtud y talento extraordi­nario+ (J. XIFRÉ, Reglamento especial…, 1876, pp. 1-2).

      La casa de Barbastro había organizado, ya antes, cursos de latín para algunos niños y adolescentes. Los primeros colegios de postulantes fueron Barbastro, Alagón y Segovia y se fundaron formalmente en 1876 (Cf. M. AGUILAR, Historia de la Congregación de Misioneros Hijos del I. Corazón de María, I, Barcelona 1901, cap. XVI, p. 583; C: FERNÁNDEZ, La Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, Compendio histórico, I, Madrid 1967, cap. XXVI, pp. 862 ss).

    [42] Cf. J. XIFRÉ, Reglamento especial…, 1876, pp. 2-3.

    [43]*(…) en conformidad a lo establecido en el Capítulo general celebrado en Madrid el año 1888, y oído el parecer de los Rdos. Padres Consultores generales, y de los Prefectos, Maestros y Profesores de los expresados Colegios, nos hemos decidido a presentaros el siguiente Reglamento y Plan de estudios, esperando de vuestro reconocido celo y amor a la congregación que lo recibiréis con agrado y os prestaréis gustosos a cumplirlo fielmente+ (J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios de nuestra Congregación, en E.C., Madrid 1892, pp. 217-229).

    [44] Cf. Ib., pp. 220-221.

    [45] Cf. Ib., pp. 217-218.

    [46]*Tanto en la parte científica como en todo lo demás, foméntese siempre el espíritu de piedad, respeto y amor a la Congregación, aun en las explicaciones y preguntas sobre las mismas ciencias+ (Ib., p. 225).

    [47] El P. Funda­dor recordó muchas veces la necesidad de estudiar lenguas extranjeras para ampliar la acción evangelizado­ra de los Misioneros. Así lo sugirió en el primer Plan de Estudios seminarísti­cos superiores que redactó para la Congrega­ción y en el Reglamento formativo, como hemos visto en el capítulo 11.

    [48] En los jueves y domingos, *el Francés en los cursos de Preparación y Analogía, y el Inglés para los de Sintaxis y Retórica. Más bien que el Alemán, se recomienda el estudio del Italiano cuando las circunstancias lo permitan+ (Ib., pp. 221, 226).

    [49] Imp. San Francisco de Sales, Madrid 1894.

    [50] J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios de Postulantes del Instituto de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, Madrid 1894, AG. CMF: 11, 4, 22, op. 100, pp. 29.

    [51]*(…) hemos orado, hemos observado y hemos oído el parecer de muchos de nuestros hermanos para que nada faltase al presente reglamento, según la idea y el plan que para la debida marcha de dichos Colegios nos habíamos trazado+ (J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios…, 1894, Introduc­ción, p. 3).

    [52]*Deseamos en ellos (en los Colegios de postulantes) uniformidad, harmonía y orden+ (J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios…, 1894, Introducción, p. 3).

      *Hemos llegado al término de nuestro trabajo, largo y dificultoso es verdad. Debía serlo atendidas las menudencias de que debíamos hacernos cargo para conseguir la uniformidad, harmonía y orden que tanto dejaba que desear+ (Ib., Advertencias finales, p. 29).

    [53]*(…) sean nuestros Colegios semilleros fecun­dos de jóvenes virtuosos e instruidos, que a su tiempo den a nuestra amada Congrega­ción días de gloria y a la Santa Iglesia ministros idóneos e irreprensibles+ (J. XIFRÉ, Regla­mento para los Colegios…, 1894, Introduc­ción, p. 4).

    [54] O sea que *éstos (los postulantes) consigan el conveniente desarrollo corporal, y se instruyan en todos los conocimientos que la Congregación para aquella edad tiene establecido, y sobre todo para que se les eduque y forme su corazón en el espíritu de piedad, de celo y abnegación que corresponde a la carrera de Misionero, a la cual han sido llamados+ (J. XIFRÉ, Reglamen­to para los Colegios…, 1894, cap. 31, p. 9).

    [55]*Ore, pues, mucho el Prefec­to a fin de conseguir del cielo, y particu­larmente del Corazón Inmaculado de nues­tra Madre, el don especialí­simo de formar aquellos tiernos corazones para Dios y para nuestra Congrega­ción­+ (J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios…, 1894, cap. 31, art. 31, p. 16).

    [56] A través de estos documentos se va delineando la figura tradicional del formador claretiano. Hablando de la relación de los profesores con los postulantes, el reglamento dice: *Una vez salidos de ellas (de las clases), quedan de nuevo (los postulan­tes) bajo la inmediata inspección y cuidado del Rdo. P. Prefec­to+ (J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios…, 1894, cap. 31, art. 21, 61, p. 16).

    [57]*El tercero y ciertamente el más importante de los deberes del Rdo. P. Prefecto para con los Postulantes, es formar bien su corazón. De nada serviría un Postulante, por más dotes naturales que tuviera, si careciese de la virtud necesaria al minis­terio apostólico a que ha sido llamado+ (J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios…, 1894, cap. 31, art. 31, p. 16).

    [58]*Para estas instrucciones particulares procurará que, a lo menos una vez al mes, todos por turno vayan a su habita­ción, informán­dose muy por menudo de todo cuanto les ocurra y les convenga, según sus necesidades y temperamen­tos+ (J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios…, 1894, cap. 31, art. 31, n. 3, p. 20). Este contacto personal, que en la Congregación ha llegado hasta la dirección espiritual, ha sido una práctica tradicional entre nosotros.

    [59] Cf. J. XIFRÉ, Reglamento para los Colegios…, 1894, cap. 31, art. 51, pp. 24-25.

    [60] Cf. M. AGUILAR, Historia de la Congregación de Misioneros Hijos del I. Corazón de María, vol. I, pp. 293-300, 574-583, 614-626; C. FERNÁNDEZ, Compendio histórico de la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, vol.I, Madrid 1967, pp. 137-139; 359-386; 859-872; C. FERNÁNDEZ, La Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, vol.I, Madrid 1967, pp. 237-246; 691-707.

      Sobre las orientaciones formativas, además de la citas anteriores, Cf. F. NAVAL, Plan de un noviciado (manuscrito), sin lugar ni fecha, AG. CMF: GN, 7, 9, pp. 10. Lo debió escribir durante su estancia en Vich entre el 1881 y el 1888. El P. F. Naval fue auxiliar y coadjutor del maestro de novicios y profesor en Vich durante esos años; después fue profesor, y más tarde superior, en Cervera del 1888 al 1901. El plan para el noviciado que escribió incluye tanto a novicios como a profesos (estudiantes); contempla un noviciado según el estilo de Vich y no según el recién organizado de Cervera, que era sólo para novicios dedicados exclusivamente a las prácticas espirituales propias del año de prueba.

    [61] Ya el P. Clotet, el 26 de mayo de 1868, presentaba al Consejo General esta nota: *Junta General. Noviciado. Parece que conven­dría que se hiciese como en el de los otros Institutos reli­giosos, dedicándose solamente a cosas espiritua­les+ (C. FERNÁNDEZ, La Congregación de Misioneros…, p. 242).

    [62] El Capítulo *vió desde luego con satisfacción el camino expedito para estos planes con la adquisición del grandioso edificio de la ex-universidad de Cervera, donde podrá el Gobierno general de la Congregación colocar el Noviciado con toda la independencia que requieren los sagrados Cánones: cosa que, aunque muy deseada, no había sido factible hasta el presente. Esta independencia consistirá en separarlo, no sólo del Escolastica­do, sino que también del Postulantado+ (V CAPÍTULO GENERAL, sesión 4, tarde del 10 de junio de 1888).

      En la crónica de este aconteci­miento, aparecida en el Boletín Religioso de la Congregación de ese año, se decía: *Los novicios, que serán los que hayan terminado la Retóri­ca, no se dedicarán a las ciencias escolares durante el año de prueba; tendrán, no obstante, las clases correspondien­tes a un perfecto novicia­do+ (Cf. CMF. Boletín religioso de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, 4 (1887-1888), p. 163; Cf. también, C. FERNÁNDEZ, Compendio histórico…, p. 869).

    [63] [P. VALLIER], Prácticas Espirituales para uso de los novicios de la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María por disposición del Rmo. P. José Xifré, Superior General de la Congregación, Madrid 1888, pp. 271.

    [64] Sobre la elaboración por el P. Vallier cf. F. MEDARDO ALDUAN, Vida del siervo de Dios R.P. Pablo Vallier Escartín, Santiago de Chile 1919, pp.320-321; J. POSTÍUS, Informe al P. General sobre la obra del P. Vallier, (mecanografiado), Madrid 1928, AG. CMF, GR, 04, 19; R. RIBERA, El Novi­cio Instruido, Madrid 1931, Prólogo, p. IX-X). La obra del P. Francisco J. Idiáquez lleva como título: Prácticas e Industrias para el uso de los Hermanos Novicios de la Compañía de Jesús del Noviciado de Villagarcía. En Villagarcía. En la imprenta del Seminario. 1766, 121, 152 p., 34. El P. Postíus en el informe al P. General hace un análisis bastante crítico sobre la obra del P. Vallier. Desaconseja su reimpresión; y cree que es preferible hacer una obra totalmente claretiana para los novicios de la Congregación.

    [65] R. RIBERA, El Novicio…, Prólogo, pp. IX-X.

    [66] Cf. [P. VALLIER], Prácticas Espirituales…, Introducción, pp. 6-7.

    [67]*Pónese esta definición al frente del libro, para que fijando el Novicio sus ojos desde luego en ella, vea el término a que camina y el fin que en su año de prueba se ha proponer. Léala y medítela muchas veces, y no la pierda jamás de vista mientras pone en ejecución las siguientes prácticas, que aquí se proponen+ ([P. VALLIER], Prácticas Espirituales…, Introducción, p. 10).

    [68]*Todo Misionero ha de arder en celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas; éste ha de ser el propósito continuo de toda su vida; y ya desde el noviciado dirigirá a este fin sus oraciones, y hará penitencias, y se dispondrá lo mejor que le sea posible+ ([P. VALLIER], Prácticas Espiritua­les…, p. 214).

    [69]*Obrarán habitualmente por reflexión, evitando la rutina o inconside­ración en el obrar, carcoma frecuente que inutiliza la vida religiosa y todos los recursos, aun los extraordinarios+ ([P. VALLIER], Practicas espiritua­les…, Introducción, p. 6)

      *Si bien se observa, todas las prácticas propuestas a los Novicios en este libro tienen por objeto principal formar su espíritu, habituándolos a obrar en todo con consideración y nunca por mera costumbre o rutina, como ya se indicó en la introducción+ (Ib., Conclusión, p. 211).

    [70] Los novicios, a semejanza de los Apóstoles (Mat., 13, 36-40), deben dialogar con el Maestro para ser iluminados y orientados en su vida. Para ello, preguntarán al Maestro en las conferen­cias de comunidad o en la conversa­ción privada (Ib., pp. 98-99).

    [71] Cf. [P. VALLIER], Practicas espirituales…, Conclusión, p. 211.

    [72] Cf. [P. VALLIER], Prácticas Espirituales…, pp. 115-116.

    [73] [P. VALLIER], Prácticas Espirituales…, p. 115.

    [74]*Cuando un Novicio es probado en oficios humildes, no crea que aquello es para una prueba de paso; cuando barre, cuando sirve a los demás, hágalos con la intención y con el deseo de hacerlo para toda la vida, si lo quiere Dios y lo disponen los Superiores, en la persuasión de que es gran honra servir a Dios u que en eso está el darle gloria+ ([P. VALLIER], Prácticas Espirituales…, Conclusión, pp. 214-215).

    [75]*1. El que de verdad se humilla, tiene propicia la gracia para vencer. 2. Toda tentación llevada con humildad, es peso que nos hace hundirnos en el provechoso conocimiento de nuestra miseria. 3. La humildad en la tentación nos abre los ojos para ver que sin Dios caeremos+ ([VALLIER], Prácticas espiritua­les…, pp. 184-185).

    [76]*En el principio del libro se ha puesto la definición que del Misionero del Corazón de María dió nuestro Padre Fundador. En ella se describe un espíritu en el tercer grado de humildad. Un hombre que sólo mira a Dios, sólo desea a Dios, y que para sí, sólo apetece la privación, los trabajos, los sacrifi­cios (…). Para gloria suya y honra de su Santísima Madre, concédanos el Señor a todos los Misioneros, por lo menos, aspirar siempre con el deseo y con la obra a este sublime grado+ ([VALLIER], Practicas Espiritua­les…, Conclusión, pp. 216-217).

    [77] Cf. [VALLIER], Prácticas Espirituales…, Conclusión, pp. 214-215.

    [78] Cf. [P. VALLIER], Prácticas Espirituales…, p. 17. Como oración de ofrecimiento diaria, el novicio dirá la siguiente: *Abriendo en vuestra presencia, oh Dios mío, todos los senos de mi corazón, os ofrezco de mi pobreza todo el caudal de mis afectos; ofrezco en obsequio vuestro todas las obras y trabajos de este día, unidos a los méritos de la vida, pasión y muerte de Jesús, de su santísima Madre y de los Santos. Ofrezcoos el oro de la caridad, el incienso de la oración y la mirra de la mortificación+ (Ib., p. 18).

    [79] La búsqueda de la gloria de Dios está presente en todos los apartados del manual pedagógi­co. Su metodología lleva a ello. Cada capítulo, al comenzar y proponer un texto evangélico como referencia para una actividad concreta, está ya orientando hacia el Señor las intenciones, los afectos y las obras de los novicios.

    [80] Cf. [VALLIER], Prácticas Espirituales…, pp. 171-182.

    [81] [VALLIER], Prácticas Espirituales…, Conclusión, pp. 196-203.

    [82] Para el aprendizaje detallado de algunas cosas prácticas que mejorasen los oficios de los hermanos, existen unos *Apuntes útiles+, elaborados por ellos mismos en Cervera el año 1895 (Cf. AG CMF: 7, 4,2).

    [83] Cf. J. CLOTET, Conferencias de los hermanos ayudantes en Boletín Religioso CMF, 2 (1886), pp. 365-368.

    [84] Cf. Boletín Religioso CMF, 2 (1886), pp. 365-368.

    [85] El Reglamento del P. Xifré de 1892 fue escrito para los *Colegios de nuestra Congregación+ y para el *aprovechamiento espiritual y científico de los jóvenes Estudiantes de nuestros colegios+ (cf. Introducción); de hecho habla de los postulantes y de los profesos.

      Sobre las Prácticas Espirituales, el P. Xifré dice en la introducción a los Avisos importantes a los Estudiantes Profesos (de los que hablaremos más adelante) lo siguiente: *No es nuestro propósito hablar directamente de la santidad que debe tener todo Estudiante profeso, ni de los medios para conseguirla; trazado se halla el camino en nuestras Constituciones, y, si algo faltara, expreso está cuanto puede desearse al efecto en las Prácticas Espirituales, impresa para los novicios (…)+ (J. XIFRÉ, E.C., p. 187); cf. también, [P. VALLIER], Prácticas Espirituales…, pp. 8, 156-162.

      Esta aplicación pedagógica siguió posteriormente durante algunos años. El Reglamento del P. Serrat de 1900, aunque dirigido a los postulantes, dice en una nota en la Introducción que *Los Rdos. PP. Prefectos y Auxiliares de nuestros Colegios de Estudiantes Profesos, así como los RR. PP. Maestros y Coadjutores de Novicios podrán aplicarse en su tanto lo que en este Reglamento se prescribe a los RR. PP. Prefectos y Coadjutores de Postulantes+. Esta misma idea se repite en la Introducción a la edición del Reglamento del P. Alsina de 1907, en las Disposiciones Generales de 1900 (n. 100) y 1905 (n. 138 y 145), y en El Novicio Instruido , (Madrid 1931) del P. Ribera, pp. XI, 414-445).

    [86] Cf. J. CLOTET, Reglamento para los estudios eclesiásti­cos de los Hijos de Inmacula­do Corazón de María,en Boletín Religioso CMF, 2 (1886), pp. 231-232, 260-263, 277-280 y 294-295.

    [87] Cf. Ib., p. 232.

    [88] J. XIFRÉ, Avisos importantes a los profesores de los colegios, Imp. Antonio Pérez, Madrid 1889. Fueron publica­dos, también, en E.C., pp. 163-184; citaremos esta última publicación.

    [89] Ib., p. 183.

    [90] Cf. Ib., pp. 164-165, 172.

    [91] Cf. Ib., 165-166.

    [92] Cf. Ib., pp. 164-165. Como norma general los Profeso­res, para atender mejor su misión, no podían tomar otros ministerios.

    [93] Cf. Ib., pp. 166-172.

    [94]*Sean, pues, nuestros profesores modelos de virtud y observan­cia; no haya en ellos cosa alguna que desdiga del oficio que desempeñan; sean verdaderamente devotos; encomienden muy de veras al Señor y al Corazón de nuestra Madre los discípulos que se les han confiado; y de esta manera, no de otra, podrán llenar cumplida­mente sus deberes+ (Ib., p. 173).

    [95] Ib., pp. 174-175.

    [96] Cf. Ib., pp. 174-175. Como aparece en varias disposi­ciones congrega­cionales, los profeso­res no pondrán penitencia a nuestros postulantes y estudiantes, pues es una responsabilidad que le corresponde al P. Prefecto.

    [97] J. XIFRÉ, Avisos importantes a los Estudiantes Profesos de la Congrega­ción de Misioneros Hijos del Corazón de María, Imp. Antonio Pérez, Madrid 1890, pp. 37. Fueron publica­dos, también, en E.C., pp. 186-209; citaremos esta última publicación.

    [98] Cf. Ib., p. 187.

    [99] Cf. Ib., pp. 188-193.

    [100] En este caso, no sólo mancillará el nombre de la Congrega­ción y obstaculiza­rá el fruto del ministerio, sino que impedirá también el creci­miento congrega­cional. Ante estos casos, se pregunta el P. Xifré: *)Atraerán semejantes Misioneros muchas perso­nas para ingresar en nuestro Instituto?+ (Ib., p. 193).

    [101] Así, por ejemplo: *No siempre los que poseen más ciencia son de más provecho en la Iglesia, ni hacen más fruto en el ministerio de salvar almas; los Apóstoles rudos eran, y, sin embargo, convirtieron al mundo+, *Lo que más importa (…) es que seamos humildes y virtuosos, mas no estudiosos+, *para el ministerio de salvar almas lo que únicamente se necesita es virtud y alguna ilustración en materias de ciencias teológicas y morales; mas las profanas que llevamos entre manos mas bien estorban que aprovechan+, *ya se estudiarán las materias conforme vaya ocurriendo la necesidad+, *hay otros que no estudian o se dedican a cosas diferentes, y son observan­tes y devotos; bien podré yo hacer lo mismo+ (Cf. Ib., pp. 193-197).

    [102] Ib., pp. 197-209.

    [103] Cf. Ib., pp. 197-198.

    [104]*(…) está fuera de toda duda que, para corresponder a nuestra vocación, se han de cultivar además otras ciencias, por más que sean profanas (…) semejantes ciencias y estudios son necesarios al Misionero en la época presente y esto por muchas razones (…) necesario será, mayormente en los tiempos que atravesamos, adquirir grandes conoci­mientos científicos y literarios para difundir las verdade­ras doctrinas y defender la buena causa+ (Ib., p. 195).

    [105] Cf. Ib., pp. 194-196.

    [106] En este apartado citaremos los Capítulos con la sigla RDV que hace referencia al libro: CMF, Resumen alfabético de las Disposiciones Vigentes contenidas en los Capítulos Generales y en las Circulares, Madrid 1897, pp. 216.

    [107] IV CAPITULO GENERAL, Actas, AG CMF: AD, 1, 15.

    [108] IV CAPITULO GENERAL, Actas, ses. 7a, p. 9.

    [109] V CAPITULO GENERAL, Actas, AG CMF: AD, 1, 22.

    [110] Cf. Ses. 9, CMF, RDV, n. 590.

    [111] Cf. CC., 1870, I parte, nn. 56 y ss.

    [112] Cf. Ses. 4, CMF, RDV, n. 591.

    [113]*Síguese de aquí la ventaja de poder atender a la proyectada reforma del reglamento para postulan­tes, los cuales no conviene que sigan la marcha de los novicios y profesos, así en lo material como en lo espiri­tual. Mas como este proyecto requiere un meditado estudio, en el cual se tengan a la vista datos importantes, el Capítulo acordó nombrar una comisión que redacte las bases de un reglamen­to especial para postulantes+ (V CAPITULO GENERAL, sesión de la tarde, 10 de junio de 1888: AG CMF: AD, 1, 22).

      Esta comisión debió trabajar durante el Capítulo, pues tres días más tarde se dice: *Asimismo la comisión encargada de las bases para el reglamento de Postulantes presentó al Capítulo su trabajo; y, leídas que fueron, se aprobaron por unanimidad, quedando en tenerlas muy en cuenta luego que, con la instalación del Noviciado y Escolastica­do en el punto conveniente, queden los Colegios con solos los Postulantes+ (Ib., sesión de la tarde, 13 de junio de 1888).

    [114] Cf. Ses. 4, CMF, RDV, n. 592.

    [115] Cf. Ses. 4, CMF, RDV, n. 537.

    [116] Cf. Ses. 4, CMF, RDV, n. 538.

    [117] CC., 1870, III parte, n. 1

    [118] Cf. Ses. 12, CMF, RDV, n. 411.

    [119] Cf. Ses. 6, CMF, RDV, n. 351.

    [120] Cf. Ses. 9, CMF, RDV, n. 783.

    [121] Cf. Ses. 3, CMF, RDV, n. 203.

    [122]*esto es, (a) aquellos que manifies­ten desprecio o aversión hacia cualquiera nación o provincia, o hacia los naturales de ellas, ya censuran­do, ya apodando, ya de cualquiera otra manera rebajando las personas, las cosas o los usos y costumbres de éste o del otro país. Y adviértase que la obliga­ción de manifestar a los Superiores respectivos las contravencio­nes de éste y de cualquier otro encargo, incumbe a to­dos, y es un acto de caridad para con el que lo quebranta, para con la Congregación y para con las almas en general (Ses. 3, CMF, RDV, n. 676).

    [123] VI CAPÍTULO GENERAL EXTRAORDINARIO, Anales 5 (1895-1896), Apéndice.

    [124] Cf. Ses. 12, RDV, nn. 381, 539.

    [125] Cf. Ses. 14, CMF, RDV, n. 593.

    [126] Ses. 14, CMF, RDV, nn. 360, 422.

    [127] Cf. Ses. 14, CMF, RDV, n. 367.

    [128] Cf. Ses. 14, CMF, RDV, nn. 368, 370.

    [129] Cf. Ses. 19, CMF, RDV, n. 407.

    [130]*Lectiones nimis longas ipsis non imponere+(CC. 1870, I parte, n. 104, 91).

    [131] Cf. Ses. 3, CMF, RDV, n. 662.

    [132] Cf. Ses. 13, CMF, RDV, n. 670.

    [133] Cf. Ses. 3, CMF, RDV, n. 488; ses. 19, nn. 408, 486.

    [134] Cf. CC., 1870, I Parte, n. 88.

    [135] Cf. Ses. 3, CMF, RDV, n. 228.

    [136] Cf. CC., 1870, II parte, n. 41.

    [137] Cf. Ses. 5, CMF, RDV, n. 282.

    [138] Cf. Ses. 15, CMF, RDV, n. 356.

    [139] Cf. Ses. 16, CMF, RDV, n. 369.

    [140] Cf. Ses. 16, CMF, RDV, n. 357.

    [141] Cf. Ses. 19, CMF, RDV, nn. 204, 485.

    [142] Cf. Ses. 12, CMF, RDV, nn. 373-375.

    [143] Cf. CC., 1870, I parte, n. 67.

    [144] Cf. Ses. 12, CMF, RDV, n. 376.

    [145] Cf. Ses. 12, CMF, RDV, n. 476.

    [146] Cf. Ses. 12, CMF, RDV, nn. 377-378.

    [147] CC., 1870, I, parte, n. 68.

    [148] Cf. Ses. 12, CMF, RDV, n. 379.

    [149] VII CAPÍTULO GENERAL EXTRAORDINARIO, Anales 5 (1895-1896), Apéndice.

    [150] Cf. Ses. 3, CMF, RDV, n. 589.

    [151] Cf. Ses. 7, CMF, RDV, n. 423.

    [152] Cf. Ses. 6, CMF, RDV, n. 483.

    [153] CMF, Resumen alfabético de las Disposiciones Vigentes contenidas en los Capítulos Generales y en las Circulares, Madrid 1897, pp. 216.

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