Encuentro de los Misioneros Hermanos de la Provincia de San José del Sur

Buenos Aires, Argentina. Convocados por la Prefectura de Formación, entre los días 14 y 15 de marzo, se ha tenido en la comunidad de Buenos Aires un encuentro de los Misioneros hermanos de la Provincia de San José del Sur. Han participado en el mismo el P. Joaquín Medina, Prefecto de Formación, los Hnos. Hernando Pulido, Fernando Kuhn, Mario Masín, Marcos Niclis y los estudiantes de votos temporales Franco Torres y Adrián Fernández Centurión. Llamaba la atención la presencia en el encuentro de lo que podemos considerar tres generaciones diferentes de Misioneros Hermanos.

El encuentro se planteó en el marco de profundizar en la reflexión sobre la formación específica del Misionero Hermano, teniendo como trasfondo la reciente aprobación del Plan de Formación de la Provincia y el hecho de que siete estudiantes de la etapa de formación inicial están orientando su vocación desde la dimensión laical.

Ha sido una valiosa experiencia y un rico espacio de compartir inquietudes y búsquedas que dan sentido a la vocación como elemento integrante de nuestra Congregación, y que ofrece pistas también para orientar los procesos de los estudiantes que se preparan tanto para el ministerio ordenado como para el ministerio laical.

Compartimos un breve comunicado con el que se ha querido sintetizar la rica reflexión de estos días:

 Desde sus orígenes las vocaciones específicas de hermanos y presbíteros fueron constitutivas  de nuestra congregación. A partir del capítulo del 67 hasta hoy es posible ver un creciente reconocimiento del aporte común entre sacerdotes y hermanos que se ve reflejado tanto en los términos que se usan para expresarlo como en la práctica misma dentro de las comunidades.

El último capítulo general ha puesto el acento en que somos misioneros. Esa es nuestra vocación común.

La vida y misión que compartimoscomo claretianos en nuestra provincia de San José del sur es el marco en el que se inscribe el discernimiento de cada vocación específica como regalo de Dios para su Puebloy su Creación entera.

Ser fieles hoy a esa misión, con los sujetos, los ejes y las pastoralesque se han discernido como prioritarios nos exige replantearnos tanto elmodelo eclesial que subyace a nuestro modo de comprender la misión, como la diversidad de ministerios que creemos preciso reconocer y promover en un contexto históricoen el que la manera tradicional de vivir la sacramentalidad, el ministerio ordenado y la consagraciónhan entrado en crisis. Esto nos obliga a replantear tanto la identidad de la vocación sacerdotal como laical.

Frente a estos desafíos nos parece que lo prioritario es pensar una formación común como misioneros, que nos permitan ver ante todo, qué tipo de misión queremos y cómo estamos dispuestos a vivir las opciones discernidas. Así mismo, esa formación común también habrá de contemplar lo específico de la vocación laical como el ministerio ordenado.

Al mismo tiempo, las llamadas que Dios nos continúa haciendo desde las mismas realidades nos urgen a buscar una formación académica que permita un diálogo fecundo entre los estudios teológicos y otros saberes que puedan intervenir de acuerdo a la persona y al caso, teniendo en cuenta los dones, las cualidades y trayectos propios de cada persona.

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