Introducción

1. La Palabra de Dios en la formación del claretiano como oyente-servidor de la Palabra

 

1). Llamados por vocación a ser ministros de la Palabra en el Pueblo de Dios[1], los últimos Capítulos Generales nos han recordado que acoger la Palabra de Dios, anunciarla y ser testigos de ella, debe ser el núcleo de nuestra espiritualidad misionera y apostólica. La práctica de nuestro Fundador de la lectura diaria y vocacio­nal de la Biblia, y su acogida como Palabra de Dios, han de ser para nosotros rasgos de familia, que nos permitan dar razón constante de que somos oyentes-servidores de la Palabra. Por lo mismo, el estudio, la meditación y la contemplación de la Palabra han de ocupar un lugar fundamental en nuestra vida. La hemos de leer en clave carismática a la luz de los desafíos que reclaman nuestro servicio misionero, nos hemos de dejar interpe­lar por ella y la hemos de escuchar como invitación a una vida nueva[2].

 

2).La iniciación en el ministerio de la Palabra, entendido como un modo de ser, de actuar y de significar[3], ha de ser uno de los ejes del proceso formativo de los jóvenes misioneros. Esto implica un aprecio creciente de la Palabra de Dios que lleve al conocimiento sapiencial y exegético de la Biblia mediante una formación académica, a través de la «lectio divina» y otros métodos de lectura[4].

 

 

  1. Objetivo y finalidad del Proyecto Formativo IMP

 

3).El proyecto formativo Iniciación en el ministerio de la Palabra (IMP) pretende desarro­llar uno de los dinamismos recogidos en el PGF: la Palabra de Dios[5]. Quiere ser un instrumento pedagógico que ayude a lograr que la Palabra de Dios esté en el centro de nuestra espiritualidad[6].

4).En este sentido, el proyecto se ofrece a formadores y formandos como un subsidio que, convenientemente adaptado y concretado en cada contexto socio-cultural, ayude a:

  1. a) Entender la Biblia como el lugar privilegiado para su proceso de configuración con Cristo, desde la perspectiva misionera claretiana.
  2. b) Descubrir en el camino del pueblo de Israel, en el itinerario de la primera comunidad cristiana y, sobre todo, en la persona de Jesús los criterios normativos para su relación con los hombres y las culturas de todos los tiempos y lugares.
  3. c) Abrir a nuestros formandos, desde esta clave hermenéutica cristológica, religiosa y misionera, al diálogo con las culturas y tradiciones religiosas de los pueblos.

 

 

  1. Características del IMP

 

5).El IMP es un proyecto típicamente claretiano. Además de las orientaciones eclesiales, contiene los elementos propios de nuestro carisma y espiritualidad en torno a la Palabra de Dios. Por lo mismo, ha tenido en cuenta el estilo que Claret tuvo de asimilar la Palabra de Dios y sus enseñanzas, y las orientaciones de la tradición congregacional expresadas en las Constituciones, Directorios, Capítulos Generales, Circulares de los PP. Generales y otros documentos de la Congregación. Recoge también las experien­cias formati­vas que se han hecho o se están haciendo en la Congregación en torno a la Palabra de Dios.

 

6). Es un proyecto que recoge la reflexión teórico-pedagógica sobre las propias experiencias y sobre experiencias no congregacionales, y presupone las exigencias objetivas de todo proceso formativo desde la Palabra y para la Palabra.

 

7).Dada la situación de pluralismo cultural y religioso en que se desarrolla nuestra vida y misión como claretianos, es preciso decir de entrada que, en este proyecto, entendemos por «Palabra» fundamentalmente la revelación que Dios ha hecho de sí a través de la Sagradas Escrituras. Esto no significa afirmar que la Biblia sea el único lugar y forma en que Dios ha hablado a lo largo de la historia, ni que estemos dispensados de formar a los nuestros en el diálogo intercultural e interreligioso. Esta es una tarea formativa que no podemos eludir en fidelidad al carisma y a la misión recibidos. Con todo, en este proyecto sólo se insinúan algunas líneas que deben ser adaptadas y concretadas por los Organismos o zonas congregacionales a través de otros dinamismos formativos.

 

8).El Proyecto consta de dos partes y unos apéndices. La primera aporta las claves teológicas, carismáticas y formativas desde las que se plantea el tema de la Palabra de Dios. La segunda presenta, para cada etapa de la formación inicial, los objetivos, criterios formativos, medios y experiencias significativas que se han considerado más idóneos para una iniciación en la escucha y asimilación, en clave claretiana, de la Sagrada Escritura. Por su importancia formativa, se ha añadido un capítulo séptimo dedicado a dos momentos muy significativos de la etapa final de la formación inicial (profesión perpetua y órdenes sagradas) y la primera de la formación permanente (el quinquenio). Finalmente los apéndices recogen una serie de materiales útiles en orden a enriquecer y poner en práctica el proyecto.

     [1] Cf. CC 6, 46.

     [2] Cf. CPR 54; SP 13; 14; 14.1.

     [3] Cf. SP 21.

     [4] Cf. SP 21; 21.2.

     [5] Cf. PGF 197-203.

     [6] Cf. SP 13.