Itinerario de Formación Inicial ‘ Centro América

MISIONEROS CLARETIANOS

Prefectura Provincial de Formación , Centroamérica 2007

ÍNDICE GENERAL

PRESENTACIÓN

INTRODUCCIÓN

I. MARCO SITUACIONAL: VER

  1. Realidad social  
  2. Realidad eclesial  
  3. Realidad congregacional y provincial

II. MARCO DOCTRINAL: JUZGAR

DIAGNÓSTICO:  

  1. Desafíos mayores  
  2. Opciones prioritarias

 ILUMINACIÓN:  

  1. Formación personalizada, diferenciada y liberadora  
  2. Formación integral e integradora  
  3. Formación carismática y espiritual  
  4. Formación inculturada y para la misión universal
  5. Formación de formadores  

II. MARCO OPERATIVO: ACTUAR

LA FORMACIÓN DE LOS FORMANDOS

  1. Etapa I: PASTORAL VOCACIONAL Y ACOGIDA  
  2. Etapa II: PROPEDÉUTICO  
  3. Etapa III: TRIENIO FILOSÓFICO  
  4. Etapa IV: POSTULANTADO  
  5. Etapa V: NOVICIADO  
  6. Etapa VI: POSNOVICIADO  
  7. Etapa VII: AÑO DE EXPERIENCIA DE VIDA MISIONERA
  8. Etapa VIII: TRIENIO TEOLÓGICO

LA FORMACIÓN DE LOS FORMADORES  

ANEXOS:

  1. Documentos y Encuentros eclesiales y congregacionales  
  2. Etapas de la formación inicial: número, nombre, tiempo, lugar  
  3. Fichas para leer la Autobiografía  
  4. La Fragua como propuesta pedagógica  
  5. Temas formativos en el postulantado  
  6. Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios
  7. Evaluación del año de experiencia de vida misionera  
  8. Temas formativos mensuales en el trienio teológico
  9. Preparación para la Profesión Perpetua  
  10. Preparación para el Diaconado claretiano  
  11. Preparación para el Prebiterado claretiano  
  12. Referencia de apéndices importantes  

ORACIÓN AL CORAZÓN DE MARÍA

I. MARCO SITUACIONAL: VER

La formación es un proceso que se desarrolla en situaciones concretas, en el hoy de la sociedad y de la Iglesia. El momento actual nos ofrece esperanzas nuevas y lanza a la vez retos inéditos que afectan a nuestra formación[1]. El actual contexto sociocultural, eclesial y congregacional en Centroamérica suscita estímulos positivos y nuevas posibilidades, pero también presenta obstáculos que pueden entorpecer o retrasar el proceso formativo. Por eso es necesario habituarse a un continuo análisis.

 1.REALIDAD SOCIAL

Nos encontramos con muchos jóvenes donde quiera que vayamos de nuestros países y posiciones en Centroamérica. Y descubrimos en ellos:

  1. a)Una conciencia muy extendida de la dignidad de la persona, de la personalidad y de los sentimientos, pero también formas diversas de culto al yo, individualismo, subjetivismo, énfasis en los sentimientos (apasionamientos), crisis y pérdida de identidad, baja autoestima, fragmentación personal, inseguridad, inestabilidad, inconsistencia, fragilidad (heridas, afectividad maltrecha), miedo a la libertad y al riesgo e inmadurez humana.
  2. b)Una valoración del sentido y de la defensa de la vida, y, al mismo tiempo, expresiones de desprecio y agresión contra ella (aborto, violencia, violación de los derechos humanos, inseguridad ciudadana), que generan incluso una verdadera cultura de la muerte.
  3. c)El hambre de valores auténticos y de una espiritualidad profunda junto a la superficialidad (poca capacidad para vivir el silencio y afrontar la soledad), poco sentido crítico, crisis de valores, dificultad de vivir armónicamente, de asumir compromisos estables (inconstancia e infidelidad) y un grave auge de caminos falsos (droga, hedonismo, consumismo, fanatismo, maras, grupos espiritualistas, pornografía).
  4. d)La lucha por la libertad, la democracia, la justicia y la paz en contraste con nuevos modos de violencia estructural, opresión, explotación, dependencia y pobreza (manipulación desde los medios de comunicación, desempleo, trabajo en las maquilas, migración, insuficiente inversión social, ausencia de seguridad social, vulnerabilidad, inequidad).
  5. e)La difusión de los medios de comunicación social, de la información y de la cultura tecnológica a través de las grades redes de comunicación social y, a la vez, la baja calidad e insuficiente cobertura de la educación, y la manipulación y tergiversación que con frecuencia se ejerce desde los medios, dificultando la comunicación y dando una formación meramente parcial, ingenua y débil.
  6. f)Una evidente sensibilidad hacia el pluralismo cultural y religioso y un divorcio no menos evidente entre fe y cultura.
  7. g)Una preocupación creciente por la solidaridad y una pérdida paralela del sentido de la gratuidad, del trabajo, de las responsabilidades y compromisos (inclinados a lo fácil, cómodo, inmediato, suave, rentable, desechable); les cuesta afrontar las dificultades, el sufrimiento y los fracasos.
  8. h)Una valoración nueva de la igualdad entre los sexos, junto a una inmadurez afectiva y sexual (desintegración familiar, homosexualidad, amor libre, infidelidad, divorcios, violencia intrafamiliar y de género).
  9. i)La preocupación por la ecología, junto con nuevas formas de explotación egoísta e indiscriminada de la naturaleza (deforestación, extracción de minerales a cielo abierto, embalses, agroindustria, contaminación y erosión).

 2.REALIDAD ECLESIAL

Nos encontramos, también, con bastantes jóvenes en la Iglesia. Y observamos:

  1. a)La tendencia de la Iglesia a hacerse católica y pluricéntrica, el camino del ecumenismo y del diálogo interreligioso e intercultural, el acercamiento al mundo de los jóvenes y la encarnación en la realidad y en las culturas de los pueblos, que a la vez se ven frenados por el afán de uniformidad y de centralismo, por las tensiones internas y por la tentación de replegarse sobre sí misma y aislarse del mundo de los jóvenes, especialmente indígenas, campesinos y de zonas sub-urbanas.
  2. b)Los esfuerzos que la Iglesia ha hecho por conocer e insertarse en el mundo de los jóvenes, por acercarles dinámica, atractiva y convincentemente el mensaje del Evangelio, y por el rescate de su identidad cultural y su protagonismo en la Iglesia y en la sociedad. Sin embargo, el crecimiento demográfico ha desbordado las posibilidades de la Iglesia de llegar a tanto joven, ha provocado cansancio, indiferencia y conformismo, y hoy vemos a grandes sectores juveniles como ovejas sin pastor o en manos de las abundantes iglesias evangélicas.
  3. c)Los trabajos educativos de la Iglesia con su presencia en colegios y escuelas, con numerosos grupos y movimientos juveniles; pero, a la vez, reconocemos que pocas veces se pasa de trabajar con adolescentes y que se echa en falta itinerarios sistemáticos de crecimiento en la educación de la fe de los jóvenes.
  4. d)Muchas tareas con los jóvenes se llevan con otros, en misión compartida (escuelas, colegios, grupos, pastorales, movimientos); pero tamién se ha dado un debilitamiento y abandono de los grupos juveniles unidos a sus comunidades y de la pastoral juvenil, mientras han proliferado movimientos juveniles supraparroquiales y grandes concentraciones (jornada mundial de la juventud).
  5. e)No han faltado las vocaciones, pero sí un verdadero acompañamiento y discernimiento, una pastoral vocacional conjuntada.

 3. REALIDAD CONGREGACIONAL

En las diversas posiciones que llevamos los misioneros claretianos en Centroamérica están presentes los jóvenes. Resaltamos:

  1. a)Las diversas pastorales y grupos juveniles en zonas urbanas y rurales, campesinas, indígenas y afro; nos ha faltado coordinar y cualificar más el trabajo con los jóvenes a nivel provincial.
  2. b)Los numerosos centros de educación y proyectos educativos llevados en misión compartida con los laicos; pero no tenemos ni el personal ni el tiempo suficientes que requieren para que sean fuente vocacional no sólo para la sociedad sino también para la Iglesia y la Congregación.
  3. c)El influjo positivo de los documentos abundantes que nos ha dado la Congregación para facilitar la formación inicial; pero nos está costando tenerlos como verdaderos subsidios de consulta y apoyo.
  4. d)Los esfuerzos realizados en la pastoral vocacional, desde su organización y animación hasta el acompañamiento y discernimiento vocacional. Pero nos ha faltado más empeño en llevar una pastoral vocacional en todas nuestras posiciones -a veces, en los mismos promotores vocacionales designados-, y, también, en cualificar nuestro acompañamiento y discernimiento vocacional en cada país. Trabajamos con los jóvenes, pero no hacemos una suficiente pastoral vocacional. Reconocemos la dificultad de suscitar vocaciones de los pueblos indígenas, afro y de las zonas rurales. También, los frecuentes desniveles académicos entre los candidatos. Además, no hemos sabido promover vocaciones para misioneros hermanos.
  5. e)El camino recorrido en la formación incial. La provincia va tomando rostro nativo. Tenemos este Itinerario Formativo. Pero reconocemos que cuesta acompañar y consolidar en nuestros formandos la interiorización e integración de los valores que definen nuestra vida misionera de cara a la consistencia vocacional, la identidad claretiana, la vida de comunidad y la disponibilidad a la misión universal.
  6. f)La mayor atención prestada a la madurez humana y afectiva en los formandos ha reducido el número de salidas en los primeros años de profesión y ministerios; pero aún se precisa mayor calidad humana, espiritual, intelectual y apostólica en los formandos, mayor consistencia vocacional[2].
  7. g)La revisión de posiciones realizada en la formación inicial (ubicación de las casas, centros académicos, talante formativo, apostolados) y la particpación en diversos encuentros de formación a nivel de CICLA y de provincia. Pero seguimos buscando caminos para una inculturación más profunda de nuestros procesos formativos e interesados en cualificarlos más carismáticamente, abiertos a la misión universal. Son pocos los formandos que logran estudiar una lengua distinta de la propia.
  8. h)La renovación, cualificación y trabajo en equipo de los formadores; la participación en la Escuela Corazón de María, a nivel congregacional, y en otras Escuelas de formadores a nivel latinoamericano; la participación, también, en los encuentros de formadores y formandos a nivel provincial y de CICLA. Sin embargo, no es fácil mantener el equipo de formadores. Nos preocupan, además, las deficiencias y descuidos en el acompañamiento espiritual de los formandos. Los formadores necesitan especializarse en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos[3].

 MARCO DOCTRINAL: JUZGAR

  1. 1.DIAGNÓSTICO

Este marco situacional que acabamos de ver nos cuestiona y afecta, y nos urge a una acción formativa más audaz[4]. Identificamos seis desafíos mayores que emergen con mayor fuerza en este momento y a los que queremos responder con seis opciones prioritarias en la formación inicial.

1.1.   DESAFÍOS MAYORES

1.2.   OPCIONES PRIORITARI

1) ¿Cómo lograr que todos -y especialmente los encargados- nos responsabilicemos de la pastoral vocacional y cómo cualificar el acompañamiento y discernimiento vocacional?

2) ¿Cómo afrontar las deficiencias y falta de valores de los candidatos (fruto de la desintegración familiar, las pobrezas, la influencia de los medios de comunicación social) y prestar una mayor y mejor atención a su madurez humana y afectiva?

3) ¿Cómo asegurar mejor la consistencia vocacional en todas las etapas de la formación inicial, dada tanta fragmentación, crisis y conflictos existenciales?

4)¿Cómo evitar las deficiencias y descuidos en la identidad carismática y en el acompañamiento espiritual?

5)¿Qué hacer –en la formación como ministros idóneos de la palabra- ante la diversidad cultural de nuestros candidatos y la misión universal de la Congregación?

6)¿Quiénes llevarán adelante estos procesos formativos complejos e interpeladores?

 1) Poner como prioridad de prioridades la pastoral vocacional, llegando a vocacionalizar todas las pastorales y a promover y formar los agentes y equipos de pastoral vocacional.

2) Potenciar el acompañamiento y la formación personalizada, diferenciada y liberadora de los formandos, y a la vez con sentido comunitario.

3) Cuidar el acompañamiento y la formación integral e integradora para coseguir la unidad personal.

4)Prestar atención al acompañamiento y la formación en nuestro carisma y espiritualidad claretianos.

5)Fomentar desde la formación inicial el servicio misionero de la palabra cuidando la inculturación del carisma claretiano y la apertura y disponibilidad a la misión universal.

6)Impulsar la preparación continua de formadores idóneos que se dediquen seriamente, en misión compartida, a la tarea formativa encomendada.

 2. ILUMINACIÓN:

El objetivo de la formación claretiana es seguir a Jesucristo misionero, tal como se propone en el evangelio, hasta configurarnos con Él[5]. Nuestra formación es para la misión. De ahí que la misión sea la clave de toda nuestra formación y el núcleo promocional de las nuevas vocaciones claretianas, a la vez que un principio de discernimiento, de animación pedagógica y de experimentación para todo el proceso de incorporación a nuestra Congregación[6].

Necesitamos buenos misioneros. Por eso, es tiempo de reavivar en nosotros el propio don vocacional, orar por las vocaciones e implicarnos en la promoción, discernimiento y acompañamiento de las vocaciones claretianas. Además, hay que cultivar, acrecentar y formar bien esas vocaciones. Hoy, por ser cambio de época, los desafíos de la misión evangelizadora son mayores. Se precisa mayor calidad y maduración humana, espiritual, intelectual y apostólica en los formandos y en los formadores.

Queremos acompañar el proceso de formación inicial en la Provincia en las distintas dimensiones, etapas[7], prioridades y lugares de manera personalizada, diferenciada, liberadora, integral e integradora, carismática y espiritual, inculturada y abierta a la misión universal. Queremos orientar nuestra formación inicial y el acompañamiento espiritual a la preparación de misioneros que cultiven la experiencia de del Dios de Jesús, sean servidores proféticos de la palabra y aseguren mejor su consitencia vocacional y su sentido de pertenencia a la Congregación. Y queremos, también, cuidar la preparación continua de nuestros formadores para que lleven a cabo seriamente su tarea formativa en misión compartida.

Para responder a estos desafíos contamos con referencias suficientes y actualizadas, y con pautas sólidas para los procesos formativos, sobre todo en el Plan General de Formación (PGF), en el Directorio Vocacional Claretino (DVC) y en los Encuentros de Superiores Mayores, en Vic, y de Prefectos de Formación, en Bangalore[8].

2.1.   FORMACIÓN PERSONALIZADA, DIFERENCIADA Y LIBERADORA[9].

Entendemos la formación como un proceso personalizado. Es preciso que en nuestro itinerario formativo atendamos a cada persona en su singularidad, la valoremos en todo lo que ella es, respetemos y estimulemos su ritmo de crecimiento. En el proceso formativo la persona ha de ir tomando conciencia de su propia realidad, del don recibido, en orden a desarrollar todas sus posibilidades humanas y espirituales. Es necesario que apelemos a la conciencia y responsabilidad personales, así como a la interiorización personalizada de los valores[10].

El acompañamiento debe ayudar a cada uno a descubrirse (acompañamiento psicológico), reconocer el don recibido de Dios (acompañamiento espiritual) y desarrollarlo (acompañamiento histórico). El acompañamiento debe ser diferenciado por los rasgos de personalidad, la edad, los contextos socioculturales de cada uno, la condición laical, diaconal o presbiteral.

Nuestra formación deber ser en y para la libertad, de manera que nos ayude a ser cada vez más libres y nos prepare para vivir en comunidad y para la misión liberadora y profética propia de nuestro carisma. Esto exige que a lo largo del itinerario formativo, aprendamos a conocernos mejor a nosotros mismos, a liberarnos de motivaciones inconscientes negativas, de miedos y de todos aquellos condicionamientos que nos impiden asumir responsablemente los compromisos de nuestra vida misionera. Exige, sobre todo, que desarrollemos la capacidad de mantener relaciones interpersonales profundas y de hacer opciones libres, referidas a los valores del Reino y estimuladas por motivaciones auténticas. La formación en libertad es una formación atenta a los signos de los tiempos, que promueve una constante relación con el Señor y los hermanos de comunidad, y que desarrolla en nosotros la audacia propia de los profetas.

Los formadores potencien el acompañamiento y la formación personalizada de los formandos prestando especial atención a la experiencia de fe, la integración afectivo-sexual y las relaciones humanas.

2.2.   FORMACIÓN INTEGRAL E INTEGRADORA[11].

Uno de los objetivos de la formación es la preparación del formando para vivir y experimentar la unidad personal en la vivencia de la propia vocación. “Lo que no se integra se convierte en desintegrador. El diálogo interior es la interacción de la persona con las diferentes fuerzas y facultades que hay dentro de su propia vida de tal forma que se integren en torno al proyecto vocacional de la persona”[12].La unidad personal se da cuando, sin divisiones ni rupturas internas, la persona conserva la propia identidad en la oración, en el apostolado, en la vida de comunidad y en los cambios institucionales y congregacionales. Unidad de vida entre consagración y misión, oblación a Dios y entrega a los hermanos, pasión por Dios y pasión por la humanidad, alabanza y servicio, palabra y espíritu apostólico, fe y caridad, contemplación y acción.

La formación integral del misionero claretiano comprende el desarrollo armónico y equilibrado de todas las facetas de la personalidad desde el don recibido. Ser claretianos es para nosotros el modo concreto de ser hombres, cristianos, religiosos y apóstoles. La armonización de todas estas facetas nos permitirá lograr aquella unidad de la vida misionera en virtud de la cual quedan perfectamente integrados el espíritu de unión con Dios, la vida de comunidad, el estudio y la acción apostólica, evitando toda dicotomía o extremismo (acompañamiento psico-histórico-espiritual). Esta integración se logra cuando se ha desarrollado la columna vertebral y cuando el amor personal a Cristo se convierte en el centro.

2.3.   FORMACIÓN CARISMÁTICA Y ESPIRITUAL[13].

Nuestra identidad se expresa claramente en las Constituciones. Ellas son la referencia inmediata de nuestro proceso formativo. Somos seguidores de Jesucristo al estilo de los apóstoles; formados por el Espíritu en la fragua del Corazón de María; en comunidad misionera; llamados a evangelizar desde el ministerio de la palabra; en la misión universal de la Iglesia; según nuestras exigencias, opciones y sujetos preferenciales. La conciencia de ser comunidad de misioneros apostólicos para el servicio de la palabra es el principio configurador y dinamizador de la formación carismática en la Congregación.

La vivencia comunitaria del carisma claretiano es la espiritualidad de la Congregación y tiene estos rasgos que la configuran y caracterizan:

  •     Una espiritualidad de oyentes y servidores de la palabra.
  •     Una espiritualidad del seguimiento de Jesús tal como se propone en el evangelio.
  •     Una espiritualidad eucarística.
  •     Una espiritualidad de total entrega al Padre.
  •     Una espiritualidad de filiación cordimariana.
  •     Una espiritualidad de servicio sacrificado y abnegado.

 Acompañamiento espiritual es toda ayuda que ilumina, sostiene y guía al claretiano en su empeño por discernir la voluntad de Dios para alcanzar la plenitud de su vida misionera. En el acompañamiento espiritual se ha de procurar ayudar a la persona a que:

  •   Se conozca a sí misma, se acepte y se posea desde la propia libertad.
  •   Se distancie de sí para iniciar el camino de conversión a Dios, y darse oblativamente a los demás. En este momento es importante prestar una atención particular a la experiencia de Dios que se va dando en la persona; a la escucha de la Palabra; a su oración personal y comunitaria; a los diversos descubrimientos que va haciendo de la presencia de Cristo; a su lectura crítica de la realidad; a la manera cómo vive su pertenencia a la comunidad y sus experiencias apostólicas; y a sus pruebas, crisis y tentaciones, que le invitan a dejar el camino iniciado.
  •   Busque siempre la voluntad de Dios en las circunstancias concretas de la vida.

Se realiza la tarea del acompañamiento espiritual mediante una pedagogía que, por un lado, ilumina, sugiere y anima a la persona para que valore lo que es y lo que está llamada a ser; y, por otro, promueve su responsabilidad para que, gradualmente, sea él quien escoja o asuma como propios los caminos que le propone el Espíritu de Dios.

2.4.   FORMACIÓN INCULTURADA Y PARA LA MISIÓN UNIVERSAL[14].

Llamados por vocación a ser ministros de la palabra, la formación de nuestros misioneros debe ser un proceso de iniciación al ministerio de la palabra, entendido como un auténtico modo de ser (acoger la palabra), de actuar (anunciarla) y de significar (testimoniarla). Por lo mismo, el estudio, la meditación y la contemplación de la Palabra de Dios han de ocupar un lugar fundamental en nuestra vida, pero también el diálogo intercultural e interreligioso.

En cuanto misioneros, vivimos insertos en las diversas realidades de los pueblos y culturas en los que estamos conservando, al mismo tiempo, nuestra disponibilidad para la misión universal de la Congregación.

Nuestro proceso formativo misionero es un proceso interpersonal, histórico y cultural, en el que la persona del claretiano crece y se perfecciona abriéndose a la comunión e insertándose en la historia. Esto significa que nuestro estilo de formación debe ser fuertemente sensible a las necesidades y características del ser humano de hoy. Debemos formarnos desde la opción congregacional por los pobres. Las casas formativas, situadas en culturas y ambientes diferenciados y populares, tendrán un carácter testimoniante y reflejarán austeridad, sencillez y decoro. La cercanía del pueblo incide de una manera especial en el proceso formativo. Sus valores y experiencias de vida son interpelantes tanto para los formadores como para los formandos.

En una Congregación como la nuestra, extendida por todos los continentes y llamada a una misión universal, es preciso mantener unidas la necesidad de insertarnos en la cultura de cada pueblo y la disponibilidad y apertura para ser enviados a cualquier lugar. Esto exige que nuestra formación, al mismo tiempo que se realiza y prepara para vivir en una cultura y pueblo determinados, asumiendo su manera de ser y valores, cuide todos aquellos aspectos que se derivan de la apertura a la universalidad.

2.5.   FORMACIÓN DE FORMADORES[15].

Es el fundamento para construir un buen proyecto formativo. A través de los formadores actúa el Espíritu de Jesús. Por eso ha de ser una actitud permanente de ellos vivir a la escucha del Espíritu y estar atentos a sus mociones e inspiraciones. Los formadores necesitan una preparación específica, que sea verdaderamente técnica, pedagógica, espiritual, humana, teológica y pastoral, para realizar eficazmente sus tareas. Además de la preparación previa al comienzo de su cargo, precisan una formación permanente que les ayude a superar la rutina y, sobre todo, que les permita una renovación continua y un talante profético. La preparación de los formadores debe incluir especialización en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos.

El intercambio con otros formadores, el análisis de situaciones y problemas formativos concretos, la consulta a expertos, el conocimiento actualizado del mundo juvenil, los encuentros breves o los programas sistemáticos dedicados a la actualización teológica y pedagógica, las experiencias apostólicas y la renovación espiritual permitirán a los formadores evaluar su tarea y disponerse para seguir realizándola más fructuosamente.

Los formandos aprecian que el formador sea una persona de calidad, bien preparada en su campo, actualizada y con autoridad personal y moral. Para ello ha de utilizar personalmente cada día todo lo referente a su misión (carisma claretiano, espiritualidad, psicología y pedagogía).

III. MARCO OPERATIVO: ACTUAR

Hemos visto en el marco doctrinal cómo necesitamos cultivar, acrecentar y formar bien las vocaciones misioneras; cómo hoy se precisa mayor calidad y maduración humana, espiritual, intelectual y apostólica tanto en los formandos como en los formadores.

El primer desafío, al que hay que responder operativamente, es referente a la Pastoral Vocacional: cómo lograr que todos –especialmente los encargados- nos responsabilicemos de ella y cómo cualificar el acompañamiento y discernimiento vocacional. La respuesta en nuestra Provincia, aunque la iniciamos en líneas generales aquí, se encuentra desarrollada en el Programa de Acompañamiento Vocacional (PAV), publicado aparte.

Los otros cinco desafíos mayores a los que tenemos que responder operativamente son propiamente de la Formación Inicial. Cuatro, de la formación de los formandos; y el último, de la formación de los formadores. Y, aunque iniciamos la respuesta operativa aquí, la culminamos luego en los proyectos comunitarios de cada una de las estapas formativas.

Contamos con pautas sólidas para nuestro marco operativo, sobre todo en el Directorio Vocacional Claretiano (DVC), el Plan General de Formación (PGF) y los Encuentros de Superiores Mayores, en Vic, y de Prefectos de Formación, en Bangalore[16].

 1.LA FORMACIÓN DE LOS FORMANDOS

Tomando en consideración las claves iluminativas expuestas, consideramos conveniente la planificación del proceso formativo en etapas graduales[17]. Dentro de cada etapa, resaltaremos las dimensiones humana, cristiana, claretiana y, como una especificación de ésta, oyentes y servidores de la palabra. Cada dimensión tiene su objetivo operacional, varias metas con sus actividades y los cambios esperados en el formando. Al final de cada etapa penemos el pasaje: celebraciones, gestos simbólicos y experiencias puntuales con las que reconocemos el paso de una etapa a otra.

A las diversas etapas con sus cuatro dimensiones hay que añadir, como ejes transversales que atraviesan y están presente en todo, las cinco opciones prioritarias de la Provincia: misión compartida, solidaridad con los pobres y excluidos, espiritualidad y estilo de vida comunitario, pastoral vocacional y formación, y revisión de posiciones[18].

Con estas etapas formativas ubicadas en diversos países centroamericanos, se favorece, además, el proceso pedagógico de los formandos, el enriquecimiento de las diversas culturas y centros de estudio, la apertura a la universalidad de nuestro carisma, la promoción vocacional y el horizonte apostólico.

I ETAPA:   PASTORAL VOCACIONAL Y ACOGIDA

DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato ha llegado a descubrir la importancia de la base humana de su vocación y que debe desarrollarla integral y armónicamente.

Meta 1: Procurar que el candidato empiece a descubrir y asumir su historia personal, sus logros y vacíos, y a redimensionarlos en clave vocacional.

 Actividades:

  1. 1.Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. 2.Participando el candidato en las convivencias grupales y entrevistas mensuales, donde empiece a ser consciente de su historia personal, a redimensionarla vocacionalmente como “historia de salvación” y a conocer y asumir sus logros y vacíos.
  3. 3.Trabajando fichas que ayuden a profundizar en el conocimiento de su historia personal y familiar.
  4. 4.Visitando, por parte de las personas del EPV, a los candidatos en los ambientes en que se desenvuelven (familia, amistades,…) para entenderlos y conocerlos mejor; e incorporando a sus familias al Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV).
  5. 5.Realizando, en el momento propuesto por el PAV, el test psicológico MMPI como ayuda para conocer mejor su personalidad.
  6. 6.Facilitando a los candidatos, en los casos que el EPV juzgue conveniente, a que lleven un acompañamiento psicológico.

Meta 2: Ayudar al candidato a descubrir sus motivaciones vocacionales, a entender con claridad el proceso de formación inicial y a asumirlo.

Actividades:

  1. Programando y realizando, por parte del EPV, convivencias y entrevistas mensuales con los candidatos, donde se detecten sus motivaciones vocacionales y su identificación con nuestra vida y misión.
  2. Aplicando a los candidatos un test para ayudar a detectar sus aptitudes vocacionales.
  3. Realizando con los candidatos actividades que permitan verificar su nivel académico e intelectual y ayudándoles a complementar, de manera especial, lo referente a técnicas de estudio, expresión oral, lectura comprensiva, redacción, ortografía y mecanografía.
  4. Concientizando a los candidatos de que nuestra formación misionera implica una dedicación seria a los estudios, que nuestro estilo de vida es en comunidad, y promoviendo actitudes para ello.
  5. Dando a conocer claramente a los candidatos nuestro proceso de formación inicial y su posterior incorporación a la misión plena.
  6. Promoviendo en los candidatos un contacto crítico con la realidad desde el trabajo, el estudio y las relaciones humanas y de amistad.

Cambios esperados

  • Con adecuada salud física y equilibrio psíquico. Sabe que debe desarrollar armónicamente las condiciones físicas, intelectuales y morales correspondientes a su edad. Capaz de confrontarse con la verdad de sí mismo y con la realidad en la que vive. Expresa el conocimiento de sí. Ha roto las actitudes escapistas, defensivas o cerradas. Muestra cierta madurez afectiva y sexual, suficiente transparencia y autenticidad, y disponibilidad para seguir profundizando en su historia personal y clarificando sus motivaciones.
  • Vive buenas relaciones familiares y es capaz de dejarla y convivir con otros. Sabe manejar de manera sencilla los conflictos en las relaciones humanas. Con actitudes sociales que favorecen la vida en comunidad: suficiente sentido del orden, higiene, disciplina, apertura al diálogo. Vive una práctica sencilla de la solidaridad, justicia, servicio, alegría. Conoce el proceso de formación inicial y nuestro estilo de vida en comunidad, y muestra interés por comprometerse en él. Con la libertad y la capacidad de dar los pasos necesarios para ingresar en la casa formativa. Tiene adecuado nivel académico e intelectual, disposición a los estudios y capacidad de aprendizaje.

  DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato vive el don de la fe recibido en el bautismo y está dispuesto a comprender y responder a la vocación divina con mayor radicalidad en su vida.

Meta 1:   Ayudar al candidato a fundamentar los contenidos de la fe cristiana.

Actividades:

  1. 1.Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. 2.Facilitando al candidato materiales adecuados (como catecismos de adultos) para que pueda profundizar teóricamente en la fe, y complementar su formación para celebrar el sacramento de la Confirmación (en caso de que no lo haya recibido).
  3. 3.Realizando un taller de oración y vivencia de los sacramentos y los tiempos litúrgicos.
  4. 4.Trabajando fichas que ayuden a profundizar en el conocimiento de su historia de fe y su imagen sobre Dios, Jesús, María, estados de vida…

Meta 2: Procurar que el candidato se arraigue en la vivencia de la fe y responda a la vocación que va descubriendo.

Actividades:

  1. 1.Fomentando la experiencia de oración y de encuentro con Dios a través del contacto con la Palabra, la iniciación litúrgica y la vivencia progresiva de los sacramentos.
  2. 2.Realizando entrevistas personales y actividades que permitan observar la profundidad de vida cristiana y de fe del candidato.
  3. 3.Promoviendo la vivencia de alguna experiencia espiritual fuerte (retiros juveniles, retiros de iniciación, jornadas, cursillos, encuentros, experiencia de misión) que ayude a profundizar en el seguimiento de Jesús.
  4. 4.Programando, acompañando y evaluando la participación en algún grupo juvenil, servicio eclesial o experiencia apostólica.
  5. 5.Facilitando al candidato folletos de testigos de la fe: misioneros, mártires, vidas ejemplares (claretianos o no).

Cambios esperados

  • Ha estudiado, profundizado y complementado la formación de su fe cristiana. Ha celebrado los sacramentos de iniciación cristiana y el de la reconciliación. Ha trabajado el conocimiento de su historia de fe, su imagen sobre Dios. Conoce los distintos estados de vida en el seguimiento de Jesús.
  • Vive su opción cristiana en la cotidianidad, en sus ambientes familiar y ordinario. Ha experimentado la oración personal, la vida litúrgica de la Iglesia y la vivencia de los sacramentos, especialmente de la eucaristía. Ha sido capaz de participar en algún grupo juvenil y de llevar un compromiso apostólico en su comunidad o parroquia. Vive su condición cristiana como donación a los demás. Va descubriendo su vocación y es capaz de responder a ella.

 DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato se siente atraído por el seguimiento de Jesús desde la vida misionera claretiana y ha optado por iniciar el proceso de profundización del carisma en nuestra casa de formación.

Meta 1: Ayudar a que el candidato vaya descubriendo y valorando los elementos básicos de la vida claretiana.

Actividades:

  1. 1.Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. 2.Brindando una buena acogida a los jóvenes en general que se acercan a nuestras comunidades; y de manera particular a quienes se muestran interesados en conocer nuestra manera de ser y hacer en la Iglesia y en el mundo (candidatos).
  3. 3.Realizando con cada candidato entrevistas personales y actividades, que permitan mostrarle nuestro carisma, nuestra espiritualidad y nuestro servicio misionero, y observar el nivel de motivación auténtica que estos aspectos inyectan en los jóvenes.
  4. 4.Insertando, en el acompañamiento personal y de grupo, el trabajo de fichas que ayuden a profundizar la triple manera de vivir la identidad claretiana (hermano consagrado, diácono permanente, presbítero) y nuestros elementos claretianos: carisma, espiritualidad, servicio misionero, historia, organización congregacional,
  5. 5.Presentando pedagógicamente, en varias fases, el proceso de descubrimiento, clarificación y decisión de la vocación y la alegoría de La Fragua, como una singular experiencia de Dios que nuestro Fundador vivió, resaltando el primer núcleo: “Quid prodest”[19].
  6. 6.Proporcionándole literatura para que pueda ir conociendo e identificándose con nuestra vida y misión: vida de San Antonio María Claret, los Mártires Claretianos de Barbastro y otros mártires, Historia de la Congregación (Huellas de Claret), La Misión Claretiana, Espiritualidad Cordimariana, etc.
  7. 7.Mostrando la figura de María como fuente interior de generosidad en estos momentos de búsqueda y de zozobra[20].
  8. 8.Informando y ofreciendo ayuda al candidato sobre los requisitos para continuar la formación inicial en la siguiente etapa.

Meta 2: Proporcionar al candidato una inclinación inicial al apostolado.

Actividades:

  1. Facilitándole contactos con grupos juveniles apostólicos que le mantengan abierto a la realidad circundante y que supongan para él mismo un adecuado medio de crecimiento.
  2. Procurando el contacto del candidato con diversas realidades (pobreza, enfermedad, dolor).
  3. Acercándole a aquellos apostolados claretianos que le hagan crecer en motivaciones misioneras.
  4. Aprovechando tiempos propicios, especialmente la Semana Santa, para experiencias de misión y ver sus aptitudes para el apostolado.

  Cambios esperados

  • El candidato tiene conciencia de ser llamado, y la expresa en sus actitudes. Aprecia y cuida el descubrimiento vocacional que ha hecho en esta etapa. Manifiesta rectitud de intención (transparencia en el acompañamiento). Entiende y conoce sus motivaciones y aquello que le hace identificarse con el seguimiento de Jesús según nuestra manera de ser y de hacer en la Iglesia y en el mundo. Conoce nuestra espiritualidad misionera y cordimariana, y experimenta una vivencia sencilla de ella. Es capaz de tomar una decisión madura y discernida, a su nivel, ratificada por el acompañante.
  • Sabe vivir su condición cristiana como donación a los demás. Es abierto, sensible y solidario. Le motiva la misión y tiene aptitudes para el apostolado. Sabe acoger las sugerencias fraternas.

  DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El candidato ha descubierto en la Palabra (de manera especial, desde la lectura de textos vocacionales) motivaciones que promueven en su vida el seguimiento de Jesús desde un estilo de vida concreto.

Meta 1: Promover en el joven las actitudes de escucha, silencio y diálogo sereno, desde lo que va descubriendo de sí.

Actividades:

  1. Motivando y ejercitando la dimensión humana de la escucha, del silencio y de la comunicación en la realidad.
  2. Fomentando en el candidato una lectura sensible y creyente de su historia y de los ambientes en los que se desenvuelve.
  3. Poniendo cuidado en los estudios de todos los aspectos que mejor preparen para el ministerio de la palabra: técnicas de estudio, lectura, redacción, ortografía, expresión, estudio de las lenguas.
  4. Escribiendo su autobiografía y comunicando en ella diversas experiencias.

 Meta 2: Aportar al joven herramientas que le permitan dejarse interpelar por la Palabra y desde ella abrirse a dar un sí a Dios.

Actividades:

  1. Utilizando, por parte de las personas del Equipo de Pastoral Vocacional (EPV) y según las posibilidades en nuestras zonas misioneras, el Proceso de Acompañamiento Vocacional (PAV) y otros subsidios para esta etapa.
  2. Recurriendo a la Palabra en todos los momentos del acompañamiento y discernimiento vocacional, y de manera especial, a textos que ayuden a los jóvenes a confrontarse vocacionalmente[21].
  3. Empleando ejercicios de lectura espiritual, oración, meditación y comunicación de la Palabra.
  4. Acompañando al candidato a descubrir que la Palabra debe iluminar la realidad, y que la realidad es la constante actualización de la Palabra, y por tanto debe ser leída desde la Palabra.
  5. Realizando entrevistas personales y actividades que permitan observar el impacto que la Palabra va teniendo en el candidato, y, a su vez, a éste descubrir y vivir la Palabra y la realidad como lugar de encuentro vocacional.
  6. Presentando desde el principio el ideal de llegar a ser un día servidor de la palabra.

Cambios esperados

  • Tiene una adecuada base humanas para el silencio y la escucha. Es abierto al diálogo. Capaz de expresarse, de comunicar y comunicarse. Capaz de cooperar con otras personas, escuchándolas y buscando comprenderlas. Mira con sensibilidad su propia historia y la realidad social. Tiene disposición para el estudio, la lectura y la escritura, y capacidad de aprendizaje.
  • Es capaz de escuchar la Palabra y de sentirse motivado e interpelado por ella al seguimiento de Cristo. Vive la Palabra y la realidad como lugar de encuentro vocacional. Tiene capacidad para compartir libremente lo que suscita la Palabra en su vida.

PASAJE

  1. Informes de las personas del Equipo de PV que acompañó el proceso y opiniones de personas cercanas.
  2. Aprobación de la Congregación.
  3. Celebración de la Opción Vocacional donde el joven comparta su decisión con el grupo vocacional, con las personas cercanas al proceso, con su familia, y su comunidad. Entrega de un signo sencillo dentro de la misma.

 II ETAPA:   PROPEDÉUTICO
(1er. año de filosofía)

DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante ha crecido en la formación humana integral, en el desarrollo armónico de las condiciones físicas, intelectuales y morales correspondientes a su edad, y en las actitudes sociales que favorecen la vida en comunidad.

Meta 1: Capacitar al formando para que se conozca bien a sí mismo y crezca física y psíquicamente.

Actividades:

  1. Practicando el deporte, la higiene, las actividades artísticas, las aficiones y el aprecio de la naturaleza.
  2. Iniciándose en la práctica del silencio.
  3. Teniendo entrevistas con el acompañante para ayudarle en el auto conocimiento y aceptación de sí mismo.
  4. Llevando un acompañamiento psicológico, partiendo del MMPI del año anterior, con entrevistas periódicas para darle seguimiento.
  5. Programando charlas y pláticas sobre auto-conocimiento personal y reelaborando la historia personal, hecha en la etapa anterior.
  6. Realizando talleres básicos de crecimiento humano (eneagrama), sesiones grupales sobre relaciones interpersonales, mecanismos de defensa y técnicas para expresar los sentimientos.
  7. Iniciándose en la elaboración del proyecto personal de vida: finalidad‑intencionalidad, aspectos metodológicos.
  8. Haciendo presente a la familia en el proceso educativo mediante una adecuada relación del candidato con ella: visitas de la familia, acontecimientos familiares, vacaciones, visita del formador a la familia, responsabilidad de gastos.

Meta 2: Procurar que el formando adquiera las actitudes que favorezcan la vida comunitaria.

Actividades:

  1. Realizando un Retiro de integración al inicio del año, donde además de conocerse, se le exponga con toda claridad las bases y normas de la formación claretiana en la Provincia.
  2. Creando un clima de fraternidad, apertura y responsabilidad en el que el aspirante pueda orientar maduramente su afectividad y sexualidad.
  3. Teniendo las reuniones comunitarias mensuales para evaluar y corregir el caminar de la comunidad e iniciarse en la corrección fraterna.
  4. Aplicando técnicas y dinámicas de integración grupal, también al trabajo y estudio: videos, juegos, compartir en grupo, planificaciones y organigramas.
  5. Elaborando un plan comunitario de actividades: tareas, horarios, actividades comunitarias, deporte.
  6. Programando charlas, pláticas y talleres sobre elementos básicos para las relaciones interpersonales y el conocimiento de los otros, en complementación con las pláticas de crecimiento humano.
  7. Compartiendo las experiencias personales en encuentros programados o espontáneos, eucaristías, cumpleaños y paseos comunitarios.

Meta 3: Fomentar una formación intelectual sólida que permita una nivelación académica suficiente para responder a las exigencias de los estudios filosóficos.

Actividades:

  1. Teniendo charlas de motivación e iniciación técnica al estudio, con aplicación de diversos métodos.
  2. Aprovechando al máximo las clases y las oportunidades que nos brinda la universidad.
  3. Programando a lo largo del año clases extra de gramática, redacción y ortografía.
  4. Practicando asiduamente la lectura y expresión oral.

Meta 4: Favorecer en el formando las actitudes sociales y el conocimiento crítico de la realidad.

Actividades:

  1. Iniciándose en el conocimiento de la realidad del país donde se llega con pláticas sobre características geográficas, económicas, políticas, culturales y religiosas.
  2. Realizando, en los primeros días de integración, exposiciones y un espacio-museo sobre la cultura de los países: fechas y hechos significativos, signos o símbolos propios.
  3. Elaborando un mural para la exposición de noticias o acontecimientos importantes de la realidad Centroamericana.
  4. Dando criterios elementales para el uso, confrontación y discernimiento de los medios de comunicación social disponibles.
  5. Teniendo talleres y charlas de iniciación en la lectura crítica de la realidad, con espacios determinados para analizar y compartir los hechos más importantes, invitando a personas conocedoras de la materia y participando en el taller del Inter en la Conferencia de Religiosos.

Cambios esperados

  • Ha empezado a tener un adecuado autoconocimiento y aceptación de sí mismo, de su historia personal, y a orientar maduramente su afectividad y sexualidad. La relación con su familia y sus amistades es realista y adecuada. Ha clarificado un poco más sus motivaciones vocacionales.
  • Escucha, conoce y valora a los demás del grupo y tiene capacidad para mejorar las relaciones interpersonales y para la vida comunitaria.
  • Cuenta con hábito de estudio, de lectura y de escritura, y ha mostrado su capacidad de aprendizaje.
  • Empieza a ver la realidad sociopolítica y cultural de forma crítica y a apreciar, respetar y valorar lo diverso.

 DIMENSIÓN CRISTIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante profundizó en la formación en los valores fundamentales de la iniciación cristiana y avanzó en el proceso de discernimiento de su vocación.

 Meta 1: Procurar la nivelación en cuanto a contenidos de la fe cristiana desde la centralidad de la persona de Jesucristo.

Actividades:

  1. Teniendo charlas y reflexiones que muevan al apasionamiento por la persona de Jesús.
  2. Realizando un taller de profundización de la propia identidad cristiana.
  3. Programando en los primeros meses un taller de iniciación a la oración misionera, siguiendo un estilo de oración espontánea.

Meta 2: Descubrir la presencia de Dios en la propia historia y discernir la propia vocación.

Actividades:

  1. Teniendo charlas -o cualquier otra técnica- sobre la sacramentalidad de la realidad, la historia –como Historia de Salvación-, las culturas y las personas.
  2. Reflexionando y compartiendo la fe y la propia vida, desde la realidad.
  3. Realizando celebraciones litúrgicas apropiadas y orando desde la Palabra de Dios.
  4. Dando una iniciación al acompañamiento psico-histórico-espiritual.

Cambios esperados

  • Ha progresado en el conocimiento y vivencia de los contenidos elementales de la iniciación cristiana. Tiene capacidad para hacer una opción básica de fe, desde la centralidad de la persona de Jesús.
  • Ha asumido poco a poco el hábito de la oración personal diaria. Se ha iniciado en la vida litúrgica de la Iglesia y en la vivencia de los sacramentos, especialmente de la eucaristía. Sabe experimentar y compartir la fe desde el contexto de la historia (personal, grupal y social). Se ha iniciado en la práctica del acompañamiento espiritual. Ha avanzado en el discernimiento de su propia vocación.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante continuó el proceso de discernimiento vocacional desde la experiencia de la comunidad formativa claretiana.

 Meta 1: Ahondar, desde la comunidad formativa, en la clarificación de las motivaciones vocacionales claretianas.

Actividades:

  1. Realizando el Retiro de integración al inicio del año y los Retiros mensuales.
  2. Teniendo pláticas y entrevistas periódicas con el formador.
  3. Usando técnicas y recursos específicos y especializados (entrevistas, etc).
  4. Compartiendo las experiencias vocacionales en las Eucaristías y Retiros.
  5. Haciendo evaluaciones e informes periódicos, comunitarios y personales.

Meta 2: Iniciar en el conocimiento y vivencia de los elementos básicos claretianos.

Actividades:
  1. Programando pláticas de información elemental sobre la Congregación y la Provincia: introducción a la historia de la Congregación y las Constituciones, Carta de la Provincia, Cartas del Padre General y del Provincial.
  2. Realizando talleres sobre los rasgos fundamentales de la espiritualidad claretiana: rasgos históricos y vocacionales de la vida de San Antonio María Claret[22]; lectura y reflexión de la primera parte de su Autobiografía desde una clave más existencial[23].
  3. Presentando la alegoría de La Fragua como una singular experiencia de Dios que nuestro Fundador vivió a lo largo de su vida misionera, resaltando el primer núcleo: “Quid prodest”[24].
  4. Mostrando a María como madre y modelo de respuesta a la llamada de Dios[25].
  5. Leyendo la vida de claretianos que han vivido, trabajado e incluso dado la vida por el evangelio, como los cofundadores y nuestros hermanos mártires.
  6. Motivando y celebrando las fiestas claretianas y cordimarianas.

 Meta 3: Impulsar una formación inicial en el apostolado misionero.

Actividades:

  1. Realizando variadas actividades culturales, manuales y artísticas que permitan desarrollar la creatividad.
  2. Teniendo contacto con realidades pastorales diversas, que favorezcan la observación, el acompañamiento y la sensibilización ante los más pobres.
  3. Exponiendo la misión claretiana, la situación actual de la Congregación y algunos hechos sobresalientes de su historia.
  4. Preparando, acompañando y evaluando experiencias misioneras de donación a los demás, especialmente en Semana Santa y fin de año.

Cambios esperados

  • Va descubriendo la llamada de Dios a la misión en la propia vida y se siente por ello impactado y seducido. Capaz de afrontar las dificultades, resistencias y tentaciones vocacionales propias de este momento del proceso. Dócil y disponible ante la llamada.
  • Conoce y vive los elementos claretianos básicos. Sabe contemplar la figura de Cristo misionero y de María como madre y modelo de respuesta fiel a la llamada gratuita de Dios. Le entusiasma la figura de nuestro Fundador como modelo de respuesta vocacional. Ha logrado una identificación primaria con la Congregación.
  • Tiene sensibilidad ante las realidades de la vida, especialmente ante situaciones de pobreza e injusticia. Sabe orientar sus actitudes de servicio, y tiene capacidad de observación y donación.

  DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El aspirante se inició en el proceso de escucha, vivencia, celebración y comunicación de la palabra.

 Meta 1:  Iniciarse en el conocimiento y la vivencia de las bases humanas de la comunicación de la palabra hablada y escrita.

Actividades:

  1. Desarrollando la dimensión humana de la escucha (de su propia historia, de las realidades de la vida), del silencio, de la interioridad y de la comunicación.
  2. Favoreciendo la capacidad de admiración y contemplación de la naturaleza, de los acontecimientos, de las personas, del arte, de la propia vida.
  3. Aprovechando las clases de gramática, redacción y ortografía.
  4. Reforzando con un taller sobre: antropología y fenomenología de la palabra; formas diversas de expresión de la palabra (oral y escrita); interioridad, silencio y escucha; medios de comunicación social.

Meta 2: Continuar el discernimiento vocacional desde la confrontación con la Palabra de Dios.

 Actividades:

  1. Realizando un taller de iniciación básica a la Biblia e incluyendo una Celebración de la Palabra con entrega de la Biblia, como símbolo de la Palabra de Dios para su proceso vocacional[26].
  2. Presentando la centralidad de la Palabra de Dios en el carisma misionero claretiano, como marco vocacional: la Palabra de Dios en Claret y en la Congregación; el misionero claretiano, oyente y servidor de la palabra[27].
  3. Profundizando en la experiencia de María como la que escucha y medita la Palabra en su corazón.
  4. Escuchando, meditando y compartiendo la Palabra de Dios en la Escritura y los acontecimientos, y programando tiempos y espacios de silencio y de escucha para ello: celebraciones litúrgicas, oración personal.
  5. Dando orientaciones para una lectura orante de la Palabra en clave claretiana e iniciándose a la Lectio Divina desde textos vocacionales y textos de la liturgia de día[28].
  6. Programando tiempos y espacios de silencio que favorezcan la escucha y la interiorización de la Palabra, y tiempos y espacios para compartirla.
  7. Aprendiendo, a la luz de la Palabra, a leer y asumir la propia historia y la de los demás, y a clarificar y consolidar la respuesta a la llamada de Dios.

Meta 3: Iniciar la preparación y realización del apostolado como servicio misionero de la palabra.

 Actividades:

  1. Dando un conocimiento teórico y haciendo una realización práctica de actividades apostólicas que impliquen la escucha (observar, recoger información, sensibilizarse) y el anuncio de la palabra.
  2. Participado en talleres de análisis de la realidad.
  3. Aprovechando la experiencia misionera de la Semana Santa donde la Palabra ocupa un lugar privilegiado.
  4. Cuidando la preparación y la evaluación de los apostolados: sentido, metodología, actitud.
  5. Acercándose a lugares donde se percibe el rostro sufriente de Cristo para crecer en sensibilidad misionera.
  6. Iniciándose en la oración apostólica a partir de las experiencias realizadas, leídas desde la Palabra.

 Cambios esperados

  • Se ha iniciado en el conocimiento y la vivencia de las bases humanas de la comunicación de la palabra hablada y escrita. Ha desarrollado la dimensión humana de la comunicación. Es capaz de guardar silencio, escuchar e interiorizar. Tiene capacidad de admiración y contemplación. Ha crecido en el hábito de lectura, y avanzado en la ortografía y capacidad de expresarse.
  • Conoce la centralidad de la Palabra en nuestro carisma. Tiene capacidad de escuchar, celebrar y compartir con gozo la Palabra. Ha aprendido de María a escuchar y meditar la Palabra en su corazón. Se ha introducido en la lectura orante y vocacional de la Palabra. Desde ella ha clarificado y consolidado su respuesta vocacional.
  • Se ha iniciado en la preparación y realización del servicio misionero de la palabra, sobre todo en la escucha y observación de la realidad. Ha crecido en sensibilidad misionera. Sabe preparar y evaluar las experiencias apostólicas, y orar a partir de ellas.

PASAJE

  1. Evaluación.
  2. Celebración comunitaria donde se les entrega un signo vocacional.

 III ETAPA:   TRIENIO FILOSÓFICO                                          
 (2º, 3º y 4º de filosofía)

 DIMENSIÓN HUMANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando ha llegado a un grado de madurez humana desde una síntesis vital a partir de la experiencia del aspirantado y de los estudios filosóficos.

Meta 1: Crecer en el conocimiento de sí mismo y desarrollar algunas facultades humanas, especialmente el sentido de libertad y responsabilidad.

 Actividades:

  1. Integrando el acompañamiento con los elementos psico-histórico-espiritual[29].
  2. Realizando, desde la perspectiva de la Vida Religiosa, talleres de crecimiento humano: afectividad, sexualidad, celibato…
  3. Fortaleciendo la aceptación serena de la propia realidad, de la historia personal y de la cultura.
  4. Participando activamente en la elaboración del Proyecto Comunitario y aprendiendo a elaborar el Proyecto Personal y revisándolo en las entrevistas.
  5. Practicando una pedagogía del silencio y los medios útiles para la salud corporal y psíquica: deporte, higiene, aficiones.
  6. Ofreciendo ocasiones donde asumir responsabilidades, tomar decisiones, fomentar el espíritu de iniciativa, creatividad, espíritu de servicio y solidaridad.
  7. Aprovechando las vacaciones como período para trabajar la relación familiar y el fortalecimiento afectivo.

Meta 2: Crecer en la vida de comunidad desde la maduración afectiva y sexual, y desde la entrega a los demás.

Actividades:

  1. Cultivando actitudes que favorezcan la convivencia humana: sentido del orden, disciplina, laboriosidad y corresponsabilidad.
  2. Siendo transparente frente al acompañante y la comunidad.
  3. Viviendo relaciones interpersonales sanas, dentro y fuera de la casa formativa.
  4. Participando activa y creativamente en la vida de la comunidad y asumiendo con normalidad y naturalidad las tareas domésticas como elemento formativo.
  5. Creando los espacios adecuados para la comunicación y optimizándola en los encuentros comunitarios.

Meta 3: Lograr una adecuada comprensión de los estudios filosóficos, desde la realidad Latinoamericana.

 Actividades:

  1. Madurando y viviendo la pedagogía del silencio, con momentos concretos en el horario.
  2. Concientizando en la necesidad de aprovechar al máximo las horas de clase y las libres.
  3. Aprovechando al máximo la biblioteca del centro de estudio y los medios de estudio en casa.
  4. Participando en conferencias y talleres relacionados con la formación académica y expresiones culturales.
  5. Potenciando una formación académica adecuada y un método personal de estudio, de lectura e investigación.

Meta 4: Profundizar en las actitudes sociales y en el conocimiento crítico de la realidad.

Actividades

  1. Potenciando los talleres de sensibilización por la realidad de nuestra gente pobre.
  2. Participando y ensayando análisis de la realidad coyuntural de nuestros países.
  3. Cultivando el sentido ético y estético y la creatividad mediante variadas actividades culturales, manuales y artísticas.
  4. Desarrollando la capacidad de juicio desde el contacto con diversas realidades: pobreza, enfermedad, dolor.
  5. Realizando experiencias de trabajo remunerado o no remunerado.
  6. Aprendiendo un uso ecológico de los recursos.

Cambios esperados

  • Tiene un adecuado autoconocimiento y aceptación de sí mismo, de su historia personal, y sabe orientar maduramente su afectividad y sexualidad. Capaz de conocerse a sí mismo y a los demás sin miedos ni complejos; de expresar sus sentimientos y de afrontar la vida y sus retos, con serenidad y fortaleza. Tiene constancia de juicio y capacidad de elección. Domina los impulsos y muestra coherencia entre acciones, palabras y actitudes. Sabe aceptar las dificultades y elementos conflictivos de la propia historia, desdramatizando y desbloqueando las situaciones. Con capacidad para manejar la libertad con responsabilidad.
  • Capaz de trabajar en equipo y mantener relaciones interpersonales sanas y constructivas. Valora el matrimonio y el voto de castidad. Capaz de asumir la vida con alegría en perspectiva del servicio misionero.
  • Tiene una formación académica adecuada y ha adquirido un método personal de estudio, de lectura y de investigación. Tiene sensibilidad artística.
  • Con capacidad de ver y comprender la realidad de modo crítico y desde la fe. Aprecia los elementos valiosos de la propia cultura y está abierto a otras culturas y formas de pensamiento. Tiene conciencia del valor de la justicia, de las situaciones de pobreza y violencia, y aprecio y respeto a la dignidad e igualdad de la mujer.

 DIMENSIÓN CRISTIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando completó, doctrinal y vivencialmente, el proceso de formación en los elementos fundamentales de la fe cristiana y profundizó en su vocación.

Meta 1: Descubrir progresivamente a Jesucristo y crear las condiciones que preparan para un encuentro personal con él.

Actividades:

  1. Programando charlas, talleres y retiros para el acercamiento a Jesús.
  2. Facilitando el conocimiento y vivencia de las virtudes cristianas, en especial las que tienen una mayor proyección vocacional: la disponibilidad para el servicio fraterno, la castidad, la capacidad de entrega y sacrificio.
  3. Posibilitando tiempos y espacios de silencio, reflexión personal y contemplación; de oración personal y comunitaria; de iniciación y práctica de la liturgia de las horas.
  4. Practicando semanalmente la Lectio Divina o la lectura vocacional de la Palabra.

Meta 2: Profundizar en la espiritualidad cristiana y en la propia vocación desde la realidad latinoamericana, la liturgia y los estudios filosóficos.

 Actividades:

  1. Cultivando la vida de oración, los sacramentos, los valores evangélicos y las diversas presencias y llamadas del Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial.
  2. Iniciándose en la oración litúrgica y en su pedagogía.
  3. Realizando un taller sobre espiritualidad latinoamericana[30].
  4. Escuchando la voz de Dios en las necesidades más urgentes de nuestra gente, y dejándonos afectar en nuestro estilo de vida y espiritualidad por la realidad y el contacto con los pobres.
  5. Proyectando y compartiendo nuestra vivencia espiritual en la Parroquia.
  6. Realizando regularmente escrutinios verificadores de la madurez cristiana y avanzando en la práctica del acompañamiento espiritual mediante el diálogo personal y frecuente con el formador.
  7. Asumiendo los conocimientos filosóficos desde la perspectiva cristiana en nuestros ambientes de pobreza.
  8. Aprovechando los libros de salmos y cánticos, inspirados en la espiritualidad latinoamericana.

Cambios esperados

  • Conoce y vive los elementos fundamentales de la vida cristiana. Con capacidad de confrontar su vida con la figura de Jesús que llama al seguimiento y a la misión. Sabe lo que significa la vida de gracia y ha crecido en la conciencia de su vocación. Contempla a Dios en la naturaleza, en los acontecimientos y en la propia vida. Cultiva la vida de oración. Con capacidad de entrega y sacrificio, de vivir la castidad; con disponibilidad para el servicio fraterno.
  • Sabe poner en diálogo la realidad, la fe y la filosofía. Con capacidad para hacer una opción fundamental de fe cristiana tras los estudios de filosofía en nuestro contexto de pobreza. Capaz de dejarse acompañar espiritualmente por el formador y la comunidad. Ha profundizado y clarificado su vocación en la Iglesia.

 DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando profundizó en el discernimiento y maduración de la propia vocación desde la opción misionera claretiana.

 Meta 1: Continuar el proceso de purificación y consolidación vocacional con el acompañamiento del formador y la comunidad.

 Actividades:

  1. Realizando el encuentro mensual formador / formando e incluirlo en el proyecto personal.
  2. Programando momentos donde compartir las experiencias de la vida diaria con la comunidad y aprovechando los Retiros mensuales.
  3. Escuchando atenta y responsablemente las directrices recibidas de los demás y haciendo periódicamente evaluaciones e informes comunitarios y personales.
  4. Procurando tener confesor conocido por el formador.

Meta 2: Ahondar en el proceso de conocimiento y asimilación de los elementos fundamentales claretianos.

 Actividades:

  1. Calendarizando semanalmente charlas y/o pequeños talleres sobre estudios congregacionales: rasgos de la figura de Claret[31]; lectura existencial de la Autobiografía (II parte)[32]; valoración de las Constituciones[33]; Historia de la Congregación[34]; materiales sobre los Mártires claretianos; documentos e informaciones de la Congregación.
  2. Estudiando el Plan General de Formación[35].
  3. Deteniéndose en la descripción alegórica de La Fragua: núcleos básicos –especialmente el “Quid prodest”- y proceso de crecimiento[36].
  4. Descubriendo y aceptando a María como madre que acompaña en el camino vocacional y protege en las dificultades[37]; creando un ambiente que facilite la vivencia y la expresión de la filiación cordimariana, y celebrando cuidadosamente las fiestas marianas resaltadas en la liturgia y en la vida de la Congregación.
  5. Dando realce a las fiestas misioneras y celebraciones propias de la Congregación: Pentecostés, patronos de las misiones, DOMUND, Inmaculado Corazón de María, fundación de la Congregación, Beatos Mártires de Barbastro, San Antonio Mª Claret…
  6. Relacionándose con otras congregaciones, que permitan valorar otros carismas y conocer mejor el propio, y presentando concretamente los modos de vivir el carisma claretiano.
  7. Escuchando las experiencias de vida que comparten los claretianos que nos visitan y las actividades apostólicas que tienen encomendadas.

Meta 3: Fortalecer y compartir en comunidad las experiencias de apostolado tanto propias como de otros misioneros .

 Actividades:

  1. Fomentando la sensibilidad misionera y actitudes que abran a la universalidad de la misión.
  2. Participando en las comunidades familiares y realizando los apostolados del fin de semana[38], fin de año y Semana Santa, bien planificados, acompañados y evaluados.
  3. Priorizando los apostolados que favorezcan la inserción en la realidad de los pobres.
  4. Potenciando los espacios para compartir el caminar del apostolado y las experiencias de misión.
  5. Teniendo gestos de desprendimiento y comunicación de bienes.
  6. Visitando comunidades y posiciones apostólicas claretianas significativas, especialmente en Guatemala.

Cambios esperados

  • Capaz de ir respondiendo a la llamada de Dios desde la opción misionera claretiana. Capaz de escuchar las orientaciones recibidas del formador y de la comunidad. Sabe desprenderse de sí mismo, romper y buscar una respuesta más auténtica. Ha purificado, consolidado y madurado las motivaciones vocacionales.
  • Conoce y le ilusiona el modelo de Claret y de los Mártires de Barbastro. Está decidido e identificado con los rasgos de la vocación y de la espiritualidad claretianas. Valora de forma inicial las Constituciones. Se va configurando con la vocación claretiana desde la vivencia comunitaria. Sabe buscar en comunidad e identificarse con la Congregación. Es capaz de desinstalarse por la práctica asidua del examen personal y la revisión de vida.
  • Capaz de compartir la fe con la gente sencilla en las experiencias de apostolado. Ha despertado el sentido de liderazgo y de respuesta a los distintos retos.

 

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El formando ha preparado su base humana, religiosa y vocacional que le posibilita la iniciación y crecimiento en el ministerio de la palabra.

 Meta 1: Aprender a escuchar y expresarse a partir de las realidades humanas, desde donde toma fuerza la Palabra de Dios.

 Actividades:

  1. Ahondando la dimensión humana de la escucha (de su propia historia, de las realidades de la vida), del silencio y de la comunicación y en los obstáculos para escuchar y hablar comunicativamente[39].
  2. Habituándose a la lectura y usando técnicas para su comprensión.
  3. Aprovechando los estudios como medio de expresión y comprensión de la realidad, y de poner en práctica el diálogo filosofía-Palabra-culturas.
  4. Cultivando la sensibilidad artística e introduciéndose en el uso y percepción crítica de los medios de comunicación que más utilizamos y en las diversas técnicas y formas de expresión.
  5. Dedicándose al estudio de otras lenguas y culturas.
  6. Elaborando el boletín propio y diversos afiches.

 Meta 2: Descubrir la importancia de la Sagrada Escritura como mediación privilegiada del encuentro con Dios, del descubrimiento de su voluntad y del discernimiento vocacional.

 Actividades:

  1. Cultivando, diariamente y en tiempos establecidos, la actitud de silencio y oración, donde se pueda acoger, escuchar, meditar e interiorizar la Palabra en la Escritura y los acontecimientos cotidianos.
  2. Releyendo la propia historia personal a la luz de la Palabra y de los modelos que en ella encontramos.
  3. Prosiguiendo con la Lectio Divina desde textos vocacionales y de la liturgia del día, e introduciéndose al Proyecto Palabra-Misión y a la lectura comunitaria de la Biblia.
  4. Conociendo y venerando a María como oyente y servidora de la Palabra.
  5. Aumentando los conocimientos bíblicos, para hacer una mejor aplicación de la Palabra de Dios a nuestra vida.
  6. Fundamentando bíblicamente la espiritualidad liberadora.
  7. Compartiendo con regularidad la Palabra de Dios en celebraciones litúrgicas y el apostolado.

Meta 3: Iniciarse en las dimensiones misioneras de la palabra: proclamación, celebración, comunicación y compromiso que posibilita una nueva escucha.

Actividades:

  1. Cuidando la preparación, la inculturación y la evaluación de los apostolados desde el servicio de la palabra: ver (escuchar, analizar, detectar, sensibilizarse), juzgar (meditar, confrontar, aprender) y actuar (hablar, enseñar, testimoniar).
  2. Compartiendo y comunicando la Palabra en las experiencias misioneras cada semana (comunidades familiares), Semana Santa y fin de año.
  3. Tomando conciencia del mundo que nos rodea y aprendiendo a detectar los signos de los tiempos a la luz de la Palabra de Dios.
  4. Familiarizándose con diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra: música, imagen, escritura, dramatización, etc.
  5. Descubriendo y ejercitando la variedad de formas celebrativas de la Palabra.
  6. Aprendiendo a orar y a escuchar la Palabra desde las experiencias apostólicas vividas[40].

Cambios esperados

  • Sabe escuchar y expresarse a partir de las realidades humanas. Tiene hábito de lectura y comprende lo que lee. Los estudios de filosofía le han aumentado la capacidad de diálogo con las ciencias humanas. Sabe cultivar la sensibilidad artística. Es capaz de un manejo básico y crítico de los medios y técnicas de comunicación. Está abierto al estudio de otras culturas y lenguas. Ha crecido en la capacidad de expresarse, especialmente por escrito.
  • Sabe escuchar la Palabra asiduamente, y, con gozo, celebrarla, compartirla y aplicarla. Tiene capacidad de leer la propia vida desde la Historia de Salvación; de discernir y responder a la llamada de Dios desde la confrontación con la Escritura. Tiene a María como modelo de oyente y servidora de la Palabra.
  • Se ha iniciado en las dimensiones misioneras de la palabra. Es capaz de compartir y comunicar la Palabra en las experiencias apostólicas. Tiene conciencia del mundo que le rodea y es capaz de detectar los signos de los tiempos a la luz de la Palabra. Está familiarizado con los diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra. Sabe ejercitar la variedad de formas celebrativas de la Palabra. Capaz de escuchar la Palabra desde las experiencias apostólicas.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación de cara al Postulantado
  2. Celebración comunitaria del inicio del Postulantado canónico y entrega de un signo vocacional.

 

IV Etapa:   POSTULANTADO                                      

(1er. semestre de 1º de teología)

DIMENSIÓN HUMANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante ha adquirido el grado de madurez humana que se requiere para vivir con aprovechamiento la experiencia del noviciado.

Meta 1: Favorecer, en el cambio de Managua a Armenia, aquellos rasgos constitutivos de la madurez, especialmente los que son básicos para la experiencia del noviciado.

Actividades:
  1. Llevando un acompañamiento y discernimiento personal y comunitario.
  2. Fortaleciendo el hábito de laboriosidad, iniciativa, autodisciplina, creatividad, constancia de juicio, capacidad de elección conforme a unos valores superiores, espíritu de servicio y solidaridad.
  3. Avanzando en la práctica del silencio, sano sentido de soledad y reflexión.
  4. Revisando las relaciones familiares y de amistad, adoptando ante ellas una actitud realista y constructiva.

 Meta 2: Cualificar las bases humanas para la vivencia comunitaria.

Actividades:
  1. Aprendiendo a vivir el amor fraterno en ambiente de familia, por encima de las diferencias de origen, edad, cultura y opinión.
  2. Construyendo un clima de diálogo; relaciones de estima, respeto y servicio; e integrando la diversidad en la unidad.
  3. Usando ejercicios de comunicación profunda y esclarecedora.
  4. Trabajando en equipo.

Meta 3: Progresar en la capacidad de reflexión y de sentido critico, tanto respecto a sí mismo como de los demás, de los estudios teológicos y de la realidad en general.

Actividades:
  1. Apreciando los elementos valiosos de la propia cultura, teniendo apertura a otras culturas y formas de pensamiento, y fomentando la sensibilidad artística.
  2. Haciendo conciencia frente al valor de la justicia, de las situaciones de pobreza y violencia en la nueva realidad de El Salvador, y mostrando aprecio y respeto a la dignidad de la mujer.
  3. Estudiado con esmero las primeras materias introductorias de la teología.

Cambios esperados

  • Manifiesta mayor integración personal. Asume con serenidad las dificultades y los elementos conflictivos de su propia historia. Vive una relación más realista y constructiva con familiares y amigos. Capacidad de interiorización personal profunda.
  • Se ha fortalecido su capacidad para la vida en comunión. Da testimonio de vida fraterna. Privilegia los valores comunitarios. Capaz de prestar diversos servicios a la comunidad.
  • Valora su cultura y se interesa y aprecia otras culturas y formas de pensamiento. Capacidad intelectual para asimilar con ilusión los estudios de teología iniciados. Expresa mayor interés frente al valor de la justicia, las situaciones de pobreza y violencia.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante ha completado y profundizado, doctrinal y vivencialmente, la iniciación cristiana y el conocimiento de la propia vocación en la Iglesia, logrando una síntesis de cara al Noviciado.

Meta 1: Clarificar y completar contenidos de nuestra fe cristiana, y profundizar en el seguimiento de Jesús tal como se propone en el evangelio.

 Actividades:

  1. Continuando con el descubrimiento de Jesucristo, hijo de María, como amigo; fijándose en sus actitudes y estilo de vida tal como aparece en el evangelio (virginidad, pobreza y actitud de absoluta entrega a los planes del Padre); y creando las condiciones que preparan para un encuentro y entrega total a Él.
  2. Haciendo una presentación sintética de la espiritualidad cristiana, particularmente de lo que significa la vida de gracia (conversión), y de la vocación, a partir de la llamada universal a la santidad.
  3. Realizando trabajos de síntesis de la propia identidad cristiana ante el noviciado[41].

Meta 2: Favorecer el crecimiento en las opciones de fe y profundizar en la espiritualidad cristiana y en la propia vocación desde la nueva realidad de El Salvador, la liturgia y los primeros estudios de teología.

 Actividades:

  1. Intensificando los momentos de oración personal y litúrgica, desde las nuevas claves de la teología y desde la nueva realidad.
  2. Acentuando el acompañamiento espiritual y el discernimiento, de cara al conocimiento y la fundamentación de la propia vocación y al paso al Noviciado.
  3. Ejercitando la contemplación de Dios en la naturaleza, en los acontecimientos, en la propia vida.
  4. Realizando gestos de desprendimiento y comunicación de bienes (en la comida, uso de Internet y del dinero), de disponibilidad y de servicio fraterno, de entrega y de sacrificio.

 Cambios esperados

  • Se ven fortalecidas sus convicciones profundas de fe tras iniciar los estudios teológicos. Con capacidad de síntesis de la propia realidad cristiana. Tiene condiciones para vivir el Noviciado como momento de encuentro con Jesucristo y de entregarse totalmente a Él. Ha crecido la atracción por Jesús, sus actitudes y estilo de vida. Conoce los rasgos propios del seguimiento de Jesús, tal como aparece en el evangelio.
  • Tiene un mayor conocimiento y fundamentación de la propia vocación en la Iglesia. Valora el acompañamiento espiritual. Con capacidad de escucha y de silencio, de desprendimiento y comunicación de bienes, de disponibilidad y servicio fraterno, de entrega y de sacrificio. Se fortalece su capacidad de escucha al Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante tiene un conocimiento suficiente de la vida y de la misión claretiana para iniciar el Noviciado, con las progresivas rupturas y adhesiones que implica.

 Meta 1: Favorecer el discernimiento y crecimiento en las opciones de fe hacia la vida evangélica claretiana.

 Actividades:

  1. Teniendo encuentros formativos grupales con el acompañante cada semana y entrevistas personal cada mes[42].
  2. Familiarizándose progresivamente con el estilo de vida propio del noviciado[43].
  3. Entrenándose en las necesarias rupturas que comporta el noviciado y nuestra vida misionera: uso del teléfono e internet, uso de los bienes, pertenencias y del dinero, relación con la familia y amistades, permisos, ritmo comunitario.
  4. Preparándose para las nuevas adhesiones propias del noviciado, haciendo oración personal y lectura espiritual diaria y realizando las prácticas de piedad enraizadas en la historia de la Congregación: examen, rosario, visita al Santísimo Sacramento, lectura y retiro espiritual.

 Meta 2: Potenciar el conocimiento del carisma y misión claretiana.

 Actividades:

  1. Leyendo sobre la vida del Fundador, los episodios fundamentales de la historia de la Congregación y de la Provincia, y las personas que más han destacado como misioneros, y siguiendo al tanto de la realidad de la Provincia.
  2. Introduciéndose al noviciado como La Fragua, como experiencia de fuego, del amor de Dios, desde el núcleo “Patris mei”[44].
  3. Valorando las Constituciones como nuestro proyecto evangélico de vida, como la traducción del Evangelio en clave congregacional; como la expresión de un credo, de una fe vocacional común[45].
  4. Facilitando la vivencia y la expresión de la filiación cordimariana, celebrando cuidadosamente las fiestas marianas y el mes de mayo.
  5. Teniendo un taller, coloquio, lecturas sobre los tres modos de vivir el carisma: hermano, diácono permanente, presbítero.

Meta 3: Acompañar las experiencias apostólicas desde una clave más carismática.

Actividades:
  1. Cultivando la sensibilidad misionera frente al valor de la justicia, las situaciones de pobreza y violencia y el respeto a la dignidad e igualdad de la mujer.
  2. Fomentando las actitudes de apertura a la universalidad.
  3. Confrontando lo vivido en el apostolado en las reuniones con el formador.
  4. Analizando las experiencias apostólicas semanales y de Semana Santa desde la perspectiva del carisma claretiano.
  5. Compartiendo en las eucaristías y oración comunitaria la espiritualidad que va generando las experiencias apostólicas.

Cambios esperados

  • Tiene conciencia de la llamada de Dios y es capaz de consolidarla e integrarla en toda su vida personal. Ha crecido en la docilidad al Dios que se nos revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo. Se ha familiarizado con el estilo de vida propio del noviciado y se ha entrenado en las necesarias rupturas y adhesiones que comporta.
  • Ha profundizado en la identificación con el carisma y ampliado el conocimiento de la realidad de la Provincia y de la historia de la Congregación. Valora las Constituciones como la traducción del Evangelio en clave congregacional. Conoce y valora los tres modos de vivir el carisma claretiano. Vive y expresa la dimensión cordimariana y misionera. Practica la pedagogía del silencio y de la escucha.
  • Muestra mayor sensibilidad misionera y apertura a la universalidad. Sabe enriquecer su espiritualidad con las diversas experiencias apostólicas.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El postulante está preparado en el conocimiento y lectura orante de la Sagrada Escritura a partir de su experiencia de vida y misión, y de algunos textos vocacionales, en orden al discernimiento de la propia vocación misionera en el noviciado.

 Meta 1: Crecer en la capacidad de silencio, soledad, escucha, contemplación y reflexión.

Actividades:

  1. Programando tiempos y espacios concretos y leyendo libros o subsidios que ayuden a cultivar cuidadosamente estas capacidades.
  2. Favoreciendo la admiración y contemplación de la naturaleza, de los acontecimientos, de las personas, del arte, de la propia vida.
  3. Poniendo por escrito (u otras formas de lenguaje no verbal) los frutos de la admiración, contemplación, meditación y reflexión.

 Meta 2: Clarificar e ir consolidando la respuesta a la llamada de Dios desde la Palabra.

 Actividades:

  1. Aprovechando, desde la vida y el carisma, las clases introductorias a la Escritura que permitan una mejor comprensión de la misma: historia de Israel, formas literarias, ambiente, etc.
  2. Descubriendo la Palabra como operativa y como origen de nuestra vocación.
  3. Haciendo oración personal y revisión de la propia vida a la luz de la Palabra.
  4. Practicando algunos métodos sencillos que ayuden a orar desde la Palabra[46].
  5. Leyendo textos que presentan a figuras bíblicas en sintonía con la vocación claretiana, especialmente los referidos a María[47].
  6. Resaltando en las celebraciones eucarísticas la unidad de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía y su conexión con la vida.
  7. Subrayando en las Celebraciones de la Palabra el momento de la escucha y compartiendo comunitariamente la vivencia de la Palabra de Dios.

 Meta 3: Asumir el servicio de la palabra como principio configurador y organizador de nuestra vida y acción apostólica.

Actividades:

  1. Entendiendo y experimentando que el servicio misionero de la palabra no es una simple acción pastoral sino el núcleo de nuestro carisma apostólico, un dinamismo integrador de todo nuestro ser, de nuestro actuar y de nuestro significar.
  2. Participando los fines de semana y Semana Santa en experiencias que ayuden a conectar Palabra y realidad como elementos que se iluminan mutuamente: presencia-servicio entre marginados, anuncio explícito de la Palabra.
  3. Cuidando la preparación y el acompañamiento formativo de estas experiencias.
  4. Orando y confirmando el llamado de Dios desde las experiencias apostólicas[48].

Cambios esperados

  • Ha crecido en la capacidad de silencio, soledad, escucha, contemplación y reflexión. Tiene capacidad de admiración y contemplación. Presta atención especial al uso del lenguaje (oral y escrito) como capacidad para hablar de sí mismo y de la realidad que le rodea.
  • Muestra mayor capacidad para leer y asumir la propia historia a la luz de la Palabra. Tiene una mejor comprensión de la Escritura. Ha descubierto la Palabra como origen de su vocación. Tiene capacidad de orar personalmente y revisar su propia vida a la luz de la Palabra. Es capaz de compartir comunitariamente la vivencia de la Palabra. Resalta en las celebraciones eucarísticas la unidad de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía y su conexión con la vida.
  • Ha descubierto que el servicio de la palabra no es una simple acción pastoral, sino el núcleo de nuestro carisma apostólico, un dinamismo que configurar y organizar toda nuestra vida y acción apostólica. Sabe conectar en sus experiencias apostólicas Palabra y realidad. Es capaz de preparar bien los apostolados y dejarse acompañar desde ellos. Sabe orar y confirmar el llamado de Dios desde las experiencias apostólicas.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación para entrar al Noviciado.
  2. Trabajo de síntesis personal sobre las motivaciones para pasar al Noviciado.
  3. Ejercicios Espirituales.

Celebración de inicio del Noviciado y entrega del signo de las Constituciones.

V ETAPA:   NOVICIADO (abierto a México y Antillas)

DIMENSIÓN HUMANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio ha avanzado en un proceso de maduración humana que le permite optar consciente y libremente por la vida claretiana y asumir desde el principio las exigencias que se derivan de ella.

 Meta 1: Favorecer el crecimiento en la unidad de vida (integración de los diversos aspectos de la vida religiosa: oración, comunión, estudio, misión).

 Actividades:

  1. Reelaborando la autobiografía personal desde claves propias del Noviciado y realizando el proyecto de vida personal.
  2. Recordando nociones de la escucha y del acompañamiento; procurando espacios prolongados de silencio y ocasiones para cultivar relaciones humanas armoniosas.
  3. Dialogando frecuentemente con el Maestro y dejándose orientar, corregir y acompañar por la propia comunidad formativa.
  4. Propiciando un clima de ruptura –no ficticio‑ con el estilo de vida anterior, de desierto, de silencio y de nueva apertura a los valores de la vida misionera.
  5. Moderándose en la relación externa con familiares y amigos, y haciendo uso crítico, moderado y responsable del teléfono, del internet y de los medios de comunicación social.
  6. Impulsando acciones de desprendimiento, donación y generosidad misionera.
  7. Ejercitando el trabajo físico y manual y actividades deportivas frecuentes.
  8. Desarrollando espacios para la creatividad y las propias aptitudes humanas, cuidando la sensibilidad y la expresión artística (música, literatura, artes plásticas).
  9. Realizando un taller de formación humana integral, en diversas etapas, para conseguir la unidad personal[49].

Meta 2: Integrarse afectiva y efectivamente en el noviciado en un ambiente de vida fraterna.

 Actividades:

  1. Favoreciendo los diálogos interpersonales en profundidad, la amistad, la convivencia y el compartir la fe, las cualidades y dones, evitando provincialismos y nacionalismos.
  2. Trabajando en equipo y cumpliendo responsablemente los cargos y tareas asignadas.
  3. Haciendo frecuentes revisiones de vida y practicando la corrección fraterna.
  4. Apreciando y respetando la cultura, nacionalidad y organismo de cada novicio sin encerrarse en lo propio.
  5. Practicando la comunicación de bienes dependiendo en todo de la Congregación y poniendo todo al servicio de la misma.
  6. Creando espacios para la celebración fraterna (celebración de cumpleaños, paseos, actividades recreativas).

Meta 3: Desarrollar la capacidad de juicio sobre la realidad.

 Actividades:

  1. Realizando el taller de introducción al conocimiento de la realidad de Guatemala y de los países de los novicios y teniendo apertura a la realidad latinoamericana y mundial.
  2. Haciendo lectura crítica de los medios de comunicación social (noticieros, diarios…).
  3. Teniendo experiencias de encuentro con realidades de pobreza y marginación, y favoreciendo la fidelidad a la situación del pueblo y al tiempo presente como elemento de discernimiento vocacional.
  4. Realizando el taller de Justicia, Paz e Integridad de la Creación.
  5. Respetando, amando y cuidando la vida, como un valor humano y un don de Dios que hay que compartir.

Cambios esperados

  • Conoce, acepta e integra armónicamente los diferentes aspectos que conforman a la persona. Tiene especialmente en cuenta el desarrollo de la capacidad de juicio sobre sí. Asume integra y desarrolla la afectividad y la sexualidad. Es capaz de asumir los retos de la vida de forma serena, madura y responsable. Persona libre y bien integrada que vive la propia identidad y acepta positivamente los conflictos existenciales desde la consistencia de la opción fundamental. Ha cultivado las virtudes humanas: laboriosidad, respeto a sí mismo y a los demás, alegría, oblatividad, disponibilidad, cordialidad, sencillez, constancia, firmeza de voluntad, fidelidad a la palabra dada, dignidad personal en el porte y lenguaje. Tiene sentido de responsabilidad y libertad en la toma de decisiones personales. Capaz de asumir y optar libre y decididamente por el estilo propio de la vida misionera.
  • Sabe dejarse acompañar y acepta la corrección fraterna. Capaz de mantener unas relaciones fraternas y maduras desde la donación. Con mayor conciencia en el uso y administración de los bienes comunitarios.
  • Tiene mayor respeto por la vida, y todo lo que genere vida y amor. Con capacidad de sensibilizarse con la realidad de sufrimiento de nuestros pueblos.

DIMENSIÓN CRISTIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio culmina su año de Noviciado con la Profesión Religiosa como expresión de su seguimiento y configuración con Cristo, misionero del Padre y ungido por el Espíritu para anunciar el Reino.

 Meta 1:Tomar conciencia de la propia vocación como seguimiento de Cristo evangelizador del Reino y unificar en torno a Él toda la experiencia espiritual.

 Actividades:

  1. Realizando talleres sobre las imágenes de Jesús, eclesiología latinoamericana y mariología bíblica en perspectiva vocacional; sobre la oración, la liturgia y los sacramentos con espíritu contemplativo y apostólico; sobre espiritualidad cristiana acercándose a los grandes autores de la tradición espiritual de la Iglesia.
  2. Actualizando e interiorizando el proyecto de vida de Jesús, haciendo una introducción al misterio de Cristo, muerto y resucitado, y poniendo especial atención a los relatos vocacionales, en los que aparece como Maestro y Señor que llama a su seguimiento.
  3. Profundizando en la oración personal[50] con tiempos largos dedicados a ella y una adecuada pedagogía de la misma (fundamentación bíblica y teológica, métodos, dificultades, diversidad de expresiones) y acentuando la oración apostólica[51].
  4. Fomentando una espiritualidad comprometida y compartida con el pueblo de Dios (grupos apostólicos, agentes de evangelización, comunidades eclesiales y populares).
  5. Haciendo referencia crítica y constante a la realidad de nuestros pueblos (a través de noticias, MCS, estudio, contacto con la gente), iluminándola desde la fe, en clave de JPIC.

Meta 2: Profundizar en el discernimiento de la vocación recibida y responder a ella con autenticidad.

 Actividades:

  1. Meditando en el misterio de la Iglesia y participando en la vida de la Iglesia local (apostolado, encuentros, cursos, celebraciones).
  2. Estudiando y recibiendo testimonios de las diferentes formas de vida en el seguimiento de Jesús.
  3. Promoviendo con fidelidad la oración personal y comunitaria según el espíritu de nuestras Constituciones.
  4. Reflexionando sobre la vocación religiosa: discernimiento vocacional (signos, aptitudes, motivaciones, dificultades), teología y aspectos psicopedagógicos.
  5. Haciendo vivencia y ambientación de los tiempos litúrgicos; celebrando diaria y vivencialmente la Eucaristía y de la liturgia de las horas; teniendo celebraciones frecuentes (personales y comunitarias) de la reconciliación, y compartiendo en las celebraciones el don de la propia vocación.
  6. Aprovechando el Retiro espiritual mensual y la práctica anual de los Ejercicios espirituales.
  7. Avanzando teórica y prácticamente en el acompañamiento espiritual[52], el discernimiento y el examen particular[53].

Cambios esperados

  • Capaz de asumir, teórica y vivencialmente, los elementos bíblicos, teológicos y espirituales de la vida cristiana. Vive la fe como adhesión total a Jesús. Goza de una unión firme y constante con Cristo como opción fundamental de vida. Mantiene una apertura de mente y de corazón a la acción del Espíritu para discernir los acontecimientos, desde la clave del Reino, y secundar sus inspiraciones. Muestra su amor filial a María. Vive una espiritualidad comprometida y compartida con el pueblo de Dios. Sabe ver la realidad con el sentido crítico que da la fe e integra el espíritu de unión con Dios y la acción apostólica.
  • Capaz de plantearse la propia vida desde la elección gratuita del Padre, la aceptación del Evangelio como norma de vida y el sentido de Iglesia. Reconoce y valora las diferentes formas de vida en el seguimiento de Jesús y el don de la propia vocación. Posee una actitud de radicalismo –no de rigorismo- en el enfoque de toda la existencia. Tiene disposición para el desprendimiento de todas las cosas. Capaz de adherirse a la fe de la comunidad cristiana y proseguir la misión histórica de Jesús. Es testigo que ha visto y oído. Valora los medios espirituales del Retiro mensual y de los Ejercicios anuales para progresar en la vida misionera. Se deja acompañar espiritualmente, es sensible al discernimiento y practica el examen particular.

 DIMENSIÓN CLARETIANA

 OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio se ha apasionado y optado por el seguimiento de Cristo y sus exigencias evangélicas según nuestro carisma en la Iglesia.

Meta 1: Conocer y experimentar el seguimiento de Jesucristo, pobre, casto y obediente, y madurar la opción por Él en la vida religiosa claretiana.

 Actividades:

  1. Estudiando el seguimiento de Cristo, tal como se propone en el Evangelio, como regla suprema de la vida religiosa claretiana.
  2. Leyendo y meditando las Constituciones desde la clave del seguimiento, la imitación y la configuración con Cristo.
  3. Realizando un taller y otros medios con los contenidos centrales de la vida consagrada y los votos: fundamentos bíblicos, históricos, teológicos y carismáticos; aspectos psicopedagógicos; dimensión teologal, fraterna y apostólica[54].
  4. Fomentando los medios para contemplar e imitar a Cristo: la meditación, la lectura espiritual, el examen de conciencia, la castidad, la pobreza, la obediencia y las virtudes apostólicas[55].
  5. Evaluándose desde la práctica de las virtudes recomendadas a los novicios: fe viva, confianza, humildad evangélica, docilidad al Espíritu, rectitud de intención, fidelidad[56].
  6. Haciendo una presentación más profunda de los tres modos posibles de vivir la única vocación claretiana y ubicándose en uno de ellos; y de las diversas instituciones que integran la Familia Claretiana.
  7. Viendo los aspectos jurídicos del Noviciado y de la profesión religiosa en el Código de Derecho Canónico (CIC) y en nuestro Directorio[57].
  8. Aceptando el discernimiento y la mediación del maestro, superiores y hermanos de comunidad.

Meta 2: Profundizar en la experiencia vocacional, apostólica y misionera de San Antonio María Claret, en la presentación del carisma claretiano y en las Constituciones.

 Actividades:

  1. Conociendo y meditando a fondo la vida del P. Fundador, su Autobiografía y sus escritos, haciendo lecturas diarias sobre su vivencia espiritual‑apostólica y estudiando con especial atención su itinerario vocacional y los rasgos de su figura: espiritualidad, estilo de vida y misión[58].
  2. Dando a conocer la vida de San Antonio María Claret, su espíritu y su obra apostólica.
  3. Entendiendo el significado y la aplicación de la alegoría de La Fragua al Noviciado y a toda la vida misionera profundizando en el “Patris mei”[59].
  4. Celebrando con espíritu congregacional las fiestas y fechas claretianas.
  5. Realizando talleres sobre nuestra historia, el carisma de la Congregación, las Constituciones[60].
  6. Siguiendo las sugerencias que nos ayudan a la interiorización de las Constituciones: leerlas, estudiarlas, meditarlas, celebrarlas, examinarnos desde ellas, orarlas.
  7. Utilizando símbolos de nuestra tradición espiritual: iconografía del P. Fundador, del hecho de la fundación, de los mártires claretianos, y otros.

Meta 3: Ahondar en el sentido de la filiación cordimariana y fomentar su vivencia.

 Actividades:

  1. Realizando un taller y otros medios donde se fundamente nuestra espiritualidad cordirmariana: María, Madre y Formadora; el título oficial de Hijos del Inmaculado Corazón de María; fragua del fuego del Espíritu; modelo de escucha y cumplimiento de la Palabra; significado de nuestra entrega filial y apostólica; modelo y compañera en el seguimiento de Cristo[61].
  2. Fomentando la espiritualidad cordimariana del Magníficat y de la alianza entre el Espíritu y María en las celebraciones y devociones marianas.
  3. Promoviendo lecturas concretas sobre nuestra espiritualidad cordimariana.
  4. Reconociendo a María en el propio itinerario vocacional.
  5. Utilizando símbolos de nuestra tradición espiritual: iconografía del Corazón de María, y otros.

 Meta 4: Experimentar de forma estable la vida comunitaria misionera de acuerdo con las Constituciones.

 Actividades:

  1. Realizando un taller y otros medios con los contenidos básicos de la vida comunitaria claretiana[62]: fundamentos bíblico-teológicos, características carismáticas; dinamismos internos (Eucaristía, oración, estilo de vida familiar, participación en el gobierno y en la ordenación comunitaria, colaboración en la misión).
  2. Estudiando e interiorizando sobre la comunidad misionera el capítulo 1 de las Constituciones y lo que sobre ella dicen nuestros documentos capitulares y cartas circulares.
  3. Evaluando el estilo de vida: comunión de bienes, actitudes fraternas, disponibilidad y docilidad al Espíritu, relaciones interpersonales abiertas, diálogo transparente, respeto a la persona, donación misionera.
  4. Viviendo como una riqueza la diversidad cultural de la comunidad del noviciado, siendo cada vez más intercultural.
  5. Celebrando las fiestas de más relieve para la comunidad y sus miembros, y teniendo relaciones de amabilidad, hospitalidad y servicialidad con quienes la visitan.

 Meta 5: Conocer y experimentar la misión claretiana, así como sus concreciones en las prioridades de la Congregación y en los proyectos de cada organismo.

 Actividades:

  1. Realizando talleres sobre el análisis de la realidad en Guatemala[63] y sobre la Misión Claretiana[64].
  2. Estudiando los documentos de los últimos capítulos generales y los proyectos de vida misionera de cada organismo y asumiendo teórica y vivencialmente las prioridades.
  3. Leyendo las informaciones de la Congregación y de cada organismo: cartas, boletines, revistas, circulares.
  4. Aprovechando las visitas de los misioneros para sensibilizarse con distintas realidades de la misión y teniendo contactos con claretianos de otras comunidades y organismos para compartir sus trabajos misioneros.
  5. Programando, dejándose acompañar y evaluando experiencias apostólicas concretas, en equipo, durante los fines de semana, la Navidad y la Semana Santa, en el campo de la catequesis y la animación de la fe, y de la marginación y la pobreza.
  6. Recibiendo orientaciones para la práctica del apostolado y técnicas del mismo y fomentando dinámicas de solidaridad, comunicación, colaboración y comunión.

 Cambios esperados

  • Vive apasionado por el seguimiento de Jesucristo, Misionero del Padre, en medio de los cambios del mundo, y ha madurado la opción por Él en la vida religiosa claretiana. Tiene conciencia de lo que implica la Profesión Religiosa, el asumir los Votos Religiosos y es capaz de optar por ingresar en la Congregación. Da garantías de fidelidad, fortaleza y constancia en su opción fundamental.
  • Vibra con el espíritu de Claret en el hoy congregacional. Ha crecido en él la identificación con el ser y quehacer claretiano. Ha crecido en el sentido de identidad claretiana y pertenencia a la Congregación. Ha profundizado en el patrimonio espiritual. Asume los valores de las Constituciones.
  • Fomenta la vivencia de la filiación cordimariana. Camina con María, discípula del Señor, dócil y obediente a la Voluntad del Padre.
  • Capaz de vivir de una forma estable la vida comunitaria misionera. Vive la comunión de bienes y relaciones interpersonales abiertas. Valora y acepta el discernimiento y la mediación del maestro, superiores y hermanos de comunidad. Capaz de vivir como una riqueza en la comunidad la diversidad cultural: la interculturalidad. Es amable, hospitalario y servicial.
  • Tiene una mayor identificación y configuración con Cristo Misionero, al estilo claretiano. Ha asimilado el espíritu misionero y lo ha demostrado en las experiencias de apostolado. Es responsable, creativo, alegre y goza de sensibilidad y celo misionero en la acción evangelizadora. Fomenta la solidaridad, la comunicación, la colaboración y la comunión.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El novicio, con la ayuda de una lectura asidua de la Palabra de Dios en clave vocacional claretiana, ha fundamentado el proceso de unión y configuración con Cristo evangelizador como centro unificador de su experiencia espiritual.

 Meta 1: Potenciar el dominio de la comunicación oral y escrita en orden al anuncio misionero de la palabra.

Actividades:

  1. Aplicando ámbitos y técnicas para oír y hablar bien.
  2. Favoreciendo una comunicación interpersonal profunda y evangélica.
  3. Practicando diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra: música, imagen, escritura, dramatización, etc.
  4. Aprovechando los tiempos para leer y sintetizar las lecturas.
  5. Elaborando diversos materiales y el boletín propio de “La Saeta”.

 Meta 2: Profundizar en la experiencia de Dios y en la respuesta vocacional a partir de la escucha y asimilación de la Palabra en clave claretiana.

 Actividades:

  1. Formulando al inicio del noviciado algún tipo de compromiso de lectura de la Palabra e incluyéndolo en el proyecto personal.
  2. Realizando talleres y seminarios sobre iniciación en el ministerio de la palabra; los fundamentos bíblicos de la vocación[65], de la oración, de la vida religiosa y los votos y de nuestro carisma[66].
  3. Teniendo una dedicación diaria y reposada a la lectura de la Palabra de Dios, especialmente de los textos que ofrece la liturgia y de los relatos bíblicos de vocación que fundamentan nuestro carisma: experiencia de Claret, Constituciones, textos marianos, etc[67].
  4. Poniendo atención a la celebración de la Eucaristía, y particularmente a la homilía, como momento privilegiado de escuchar, compartir y vivir la celebración y el anuncio de la Palabra.
  5. Propiciando la lectura de la Palabra de Dios de diversos modos, especialmente la Lectio Divina y la lectura vocacional claretiana[68].
  6. Centrando los Ejercicios Espirituales, que preceden y preparan la primera profesión, en el seguimiento de Cristo, casto, pobre y obediente, a partir de la Palabra de Dios.
  7. Resaltando la inspiración bíblica de oraciones marianas tradicionales, como el rosario y otras.
  8. Articulando todos los contenidos del noviciado e integrando todas las dimensiones de la vida misionera desde la Palabra.

Meta 3: Vivir las acciones apostólicas como servicio misionero de la palabra, dando un especial relieve a la Escritura y su lectura en el contexto histórico actual.

Actividades:

  1. Realizando actividades apostólicas que impliquen de forma especial la comunicación de la experiencia personal de la Palabra vivida y la escucha en el caminar del pueblo.
  2. Fomentando una lectura de la Palabra con el pueblo de Dios desde la realidad y el propio contexto socio-cultural y religioso en las diferentes acciones apostólicas que animamos como misioneros.
  3. Publicando la vida y misión del noviciado en el boletín propio de “La Saeta”.

Cambios esperados

  • Tiene la capacidad de interiorizar y comunicar creativamente a los demás la experiencia personal vivida. Ha potenciado el dominio de diversas técnicas de expresión y comunicación de la palabra. Es capaz de escuchar, hablar y escribir bien. Está habituado a leer y sintetizar por escrito las lecturas. Su comunicación interpersonal es profunda y evangélica.
  • Posee una lectura habitual, vocacional y continuada de la Escritura y, desde ella, fundamenta su proceso de unión y configuración con Cristo evangelizador, ilumina los diversos acontecimientos e interpreta los signos de los tiempos y lugares. Sabe, desde la Palabra, fundamentar, alimentar y articular todos los contenidos aprendidos en el noviciado y todas las dimensiones de la vida misionera.
  • Sabe leer la Palabra desde la realidad (experiencias vividas, contexto socio-cultural y religioso, universal). Tiene la capacidad para comunicar a los demás la experiencia personal de la Palabra vivida y de la escucha en el caminar del pueblo. Vive las acciones apostólicas como servicio misionero de la palabra. Tiene apertura a lo universal y aprecio de las culturas.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación para la Profesión.
  2. Elaboración de síntesis personal del Noviciado.
  3. Ejercicios Espirituales.
  4. Celebración de la Profesión Religiosa.

VI ETAPA:   POSNOVICIADO

(2º semestre de 1º de teología)

 DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso ha conocido, aceptado e integrado los diferentes aspectos que conforman a la persona y a la vida de comunidad, especialmente la capacidad de juicio responsable y libre sobre sí mismo y sobre la realidad.

Meta 1: Cultivar el sentido de responsabilidad y de libertad en la toma de decisiones, y aquellas virtudes humanas necesarias para su experiencia de misión.

Actividades:
  1. Retomando y afinando el proyecto personal.
  2. Continuando el acompañamiento personal y comunitario.
  3. Usando crítica y moderadamente los medios de comunicación.
  4. Siguiendo en la tarea de asumir, integrar y madurar la afectividad y la sexualidad de cara al año de experiencia.
  5. Trabajando la personalización de las cualidades de cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión.
  6. Aprovechando las vacaciones desde la responsabilidad y el afianzamiento afectivo.

Meta 2: Subrayar los rasgos más sobresalientes de nuestro estilo de vida en comunidad.

Actividades:

  1. Trabajando en equipo y practicando la disponibilidad y desprendimiento en el servicio.
  2. Profundizando las relaciones humanas armoniosas, en clima de diálogo, estima, respeto y servicio.
  3. Asumiendo con constancia y perseverancia y compartiendo las distintas actividades a realizarse.
  4. Aceptando y sacando provecho de las determinadas mediaciones comunitarias: superiores, proyecto comunitario, reuniones, programaciones y evaluaciones, correcciones.

Meta 3: Convertir el estudio de la teología y el análisis de la realidad en dinamismos misioneros.

Actividades:

  1. Encontrándose de cerca con las realidades de pobreza y marginación y acrecentando la sensibilidad.
  2. Manejando análisis críticos de la realidad de los pueblos a los que serán enviados en el año de misión.
  3. Poniendo especial interés en el conocimiento de las situaciones de injusticia, pobreza y marginación.
  4. Estudiando con responsabilidad, constancia, rigor y técnica suficiente, y motivando y orientando el estudio desde el anuncio del evangelio.
  5. Cultivando las técnicas de comunicación y lenguaje para ejercer con acierto y de forma atrayente el ministerio.

Cambios esperados:

  • Capacidad para afrontar los conflictos de sus opciones. Posee un suficiente equilibrio psíquico de base y una capacidad para superar los conflictos y tensiones internos y externos de la vocación misionera. Capacidad de entrega y generosidad, coherencia, constancia, estabilidad y perseverancia. Madurez afectiva, buen carácter, capacidad de donación de sí mismo, y disposición para la adaptación a otras personas. Fidelidad a la opción tomada.
  • Valora el proyecto comunitario como un dinamismo normal y necesario. Es capaz de una apertura e integración comunitaria más profunda y responsable.
  • Constancia en el trabajo, en el estudio y en sus tareas apostólicas. Mayor consolidación del hábito personal de estudio.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso ha asimilado la espiritualidad de Jesús evangelizador y está decidido a seguirle experimentando la misión.

Meta 1: Aprender de la práctica de Jesús en relación con el Padre y con el Pueblo.

Actividades:
  1. Teniendo lectura-talleres-retiros relacionados con el Cristo Misionero (Lucas y Marcos).
  2. Contemplando a Jesús en sucesivas escenas de los Evangelios y captando los rasgos fuertes de su espiritualidad.
  3. Asegurándose la amistad personal de Jesús, Amigo-y-Maestro, en la fidelidad a los votos de misionero “consagrado” al servicio del Reino.
  4. Aprovechando y profundizando las diversas clases de teología.
  5. Preparándose para asumir los ministerios de Lectorado y Acolitado en clave misionera[69].

Meta 2: Profundizar en la espiritualidad cristiana vivida en el Noviciado y en la consistencia de la propia respuesta vocacional de cara al año de experiencia de vida misionera.

Actividades:

  1. Continuando la vivencia de la oración personal y litúrgica (oración-vida) desde lo vivido en el Noviciado.
  2. Enriqueciendo con materiales apropiados (hechos de vida, experiencias…) la Liturgia de las Horas.
  3. Participando en celebraciones de religiosidad popular y talleres de lectura popular de la Biblia.
  4. Sabiendo leer en los acontecimientos y experiencias de dificultad, de fracaso, adversidad, rechazo, la fidelidad práctica a nuestro compromiso cristiano.
  5. Llevando un adecuado y continuo acompañamiento espiritual de cara a recoger y sintetizar lo vivido en el Noviciado y de cara también a contar con los fundamentos para el año de experiencia de vida misionera.

Cambios esperados

  • Ha crecido en su pasión por el Reino y por el Cristo misionero de los evangelios. Vive a diario las actitudes evangélicas y la espiritualidad que conllevan los ministerios de Lectorado y Acolitado. Tiene voluntad de servir a Dios y al pueblo cristiano mediante el anuncio fiel de la Palabra. Tiene conocimiento y vivencia profunda de la eucaristía. Es capaz de alimentar su espiritualidad misionera con los estudios de teología.
  • Capaz de descubrir en la historia la acción salvadora de Dios. Conoce los elementos esenciales de la vida misionera. Capaz de vivir tras el Noviciado los fundamentos puestos para la vida misionera. Fiel a los compromisos. Sabe afrontar las dificultades y fracasos.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso, identificado con su vocación claretiana como consagrado, está dispuesto a incorporarse a una comunidad o posición apostólica claretiana para tener su año de experiencia misionera y ejercitar la actitud apostólica con responsabilidad, creatividad y sentido de equipo.

Meta 1: Saber integrar armónicamente la oración (tanto personal como comunitaria), la vida de comunidad, el estudio, el trabajo manual, las actividades apostólicas y el conveniente descanso de cara al año de experiencia misionera.

Actividades:

  1. Elaborando con realismo, concreción, sencillez y flexibilidad el proyecto personal y cumpliéndolo fielmente.
  2. Avanzando en la práctica del discernimiento personal y comunitario y del acompañamiento personal teniendo entrevistas personales con el formador para confrontar la marcha del proyecto personal y su incidencia en el crecimiento integral.
  3. Cuidando especialmente el hábito de oración y estudio personal, y el trabajo en grupo.
  4. Integrando las herramientas adquiridas en el noviciado respecto a la oración y vida de comunidad, ahora desde un ritmo de vida más lleno de actividades.

Meta 2: Fundamentar y sintetizar el conocimiento del carisma y de la misión claretiana.

Actividades:

  1. Profundizando en el conocimiento y amor de Claret misionero.
  2. Entendiendo La Fragua como símbolo del taller en el que nos forjamos como misioneros a lo largo de nuestra vida e introduciéndose al “Caritas Christi”[70].
  3. Aprendiendo de María, modelo en el seguimiento de Cristo[71].
  4. Teniendo las Constituciones como una guía e instrumento de formación y animación para el servicio misionero en la Iglesia[72].
  5. Dando, desde nuestro carisma, una perspectiva misionera y comprometida a los ministerios del Lectorado y Acolitado a los que se prepara[73].

Meta 3: Fomentar la sensibilidad misionera y las actitudes de disponibilidad y servicio comprometido.

 Actividades:

  1. Programando talleres de actualización sobre el análisis de la realidad[74] y sobre la Misión Claretiana[75] de cara al lugar donde hará su año de misión.
  2. Ampliando y profundizando el conocimiento del Proyecto Provincial de Vida Misionera (PPVM) y de la situación actual de la Provincia y de las comunidades y posiciones donde hará su año de misión.
  3. Estudiando orientaciones y técnicas para la elaboración de un proyecto pastoral y la práctica del apostolado.
  4. Realizando las actividades apostólicas con responsabilidad, creatividad y sentido de equipo.
  5. Cuidando especialmente la sensibilidad por las culturas como una habilitación para la tarea misionera.
  6. Sabiendo y experimentando que las tareas de misión son una fuente de espiritualidad.

Cambios esperados

  • Sabe integrar armónicamente todas las dimensiones y tareas de su vida misionera. Capaz de asumir y aplicar las herramientas adquiridas en el noviciado.
  • Está identificado con su vocación claretiana. Tiene sentido de pertenencia congregacional y capacidad de vivir el carisma como construcción del Reino. Capaz de iniciativa y creatividad en la edificación de la comunidad. Tiene interés creciente por la vida y misión de la Congregación y Provincia.
  • Está habilitado para la tarea misionera y dispuesto a incorporarse a una comunidad claretiana para experimentar su vida consagrada a la misión. Tiene sensibilidad misionera, disponibilidad y desprendimiento de sí para servir a los más pobres. Con capacidad para analizar pastoralmente la realidad y elaborar un proyecto pastoral. Conoce el Proyecto Provincial de Vida Misionera (PPVM) y las prioridades de la Provincia. Es responsable, creativo y tiene sentido de equipo. Ha descubierto que la acción misionera es una fuente de espiritualidad.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El neoprofeso está habituado al uso de la Biblia y suficientemente preparado y sensibilizado a una vivencia y proclamación sana y depurada de la Palabra de Dios.

Meta 1: Prestar una atención especial al uso del lenguaje, oral y escrito, como capacidad para hablar de sí mismo y de la realidad que le rodea y como capacidad para comunicar la palabra.

Actividades:

  1. Haciendo ejercicios prácticos de reflexión y comunicación de la palabra, oral y escrita, que ayuden a comunicarla como misionero en el próximo año de experiencia.
  2. Aprovechando los estudios como medio de expresión y comprensión de la realidad, y de poner en práctica el diálogo teología-Palabra-culturas.
  3. Siguiendo con el cultivo de la sensibilidad artística y con el uso y percepción crítica de los medios de comunicación que más utilizamos, y con las diversas técnicas y formas de expresión: mimo, danza, composición de canciones, etc.

 Meta 2: Crecer en la docilidad al Dios que se nos revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo.

 Actividades:

  1. Teniendo un amor intenso a la Palabra de Dios y un contacto diario (lectura y meditación) con la Sagrada Escritura, haciendo de la oración el momento privilegiado de acoger y meditar esa Palabra.
  2. Confrontando nuestra vida con la Palabra para crecer en fidelidad al Evangelio.
  3. Pidiendo incesantemente a Dios que nos haga ministros idóneos de la palabra y viviendo la espiritualidad propia de los ministerios del Lectorado y Acolitado[76].
  4. Subrayando en las Celebraciones de la Palabra el momento de comunicación.
  5. Estudiando seriamente la Escritura para no hacer decir a la Palabra lo que nosotros queremos y para superar gradualmente la tendencia al subjetivismo.
  6. Analizando en la oración los hechos de vida y contrastándolos con el Evangelio[77].

Meta 3: Convertir, de cara al año de misión, las experiencias apostólicas en escuela en la que, al mismo tiempo que el formando anuncia la Palabra, es formado como misionero.

Actividades:

  1. Realizando un taller-coloquio-reflexión para crecer en la toma de conciencia del mundo que nos rodea y aprender a detectar los signos de los tiempos y de los lugares a la luz de la Palabra de Dios.
  2. Orando desde la experiencia apostólica, de modo que favorezca la capacidad para el encuentro con Dios y el descubrimiento de su voluntad en la realidad de los más pobres y marginados.
  3. Fomentando el conocimiento teórico y la sensibilidad práctica tanto con las actividades apostólicas que impliquen el anuncio de la Palabra o donde ésta ocupe un lugar privilegiado, como con los servicios misioneros de los lugares de la misión donde pueda ser enviado.
  4. Creciendo en actitudes propias de nuestro carisma misionero: apertura a lo universal, aprecio de las culturas y conciencia de la necesidad de inculturación y de diálogo interreligioso.
  5. Preparándose desde el servicio misionero de la palabra, propio de nuestro carisma, para los ministerios del lectorado y acolitado[78].

Cambios esperados

  • Tiene capacidad de meterse y conocer la realidad que le rodea. Maneja bien el lenguaje oral y escrito. Es capaz de un manejo crítico de los medios y técnicas de comunicación. Está preparado para el conocimiento cercano de otras culturas y lenguas. Los estudios de teología le han aumentado la capacidad de poner en diálogo fe, ciencias humanas y culturas.
  • A través de la lectura asidua de la Palabra ha consolidado su identidad como discípulo de Jesús y redescubierto la misión que Él confió de anunciar el Reino. Sabe que Dios se revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo. Capaz, como María, de escuchar, acoger y compartir la Palabra. Los estudios de las materias bíblicas le han ayudado a superar la tendencia al subjetivismo. Sabe analizar en la oración los hechos de vida y contrastarlos con la Palabra. Vive la espiritualidad propia de los ministerios del lectorado y acolitado.
  • Suficientemente preparado y sensibilizado a una vivencia y proclamación sana y depurada de la Palabra de Dios. Tiene capacidad para el encuentro con Dios y el descubrimiento de su voluntad en la realidad de los más pobres y marginados. Tiene más conciencia del mundo que le rodea y es más capaz de detectar los signos de los tiempos y lugares a la luz de la Palabra. Sabe ejercitar la variedad de formas celebrativas de la Palabra. Es capaz de escuchar la Palabra desde las experiencias apostólicas. Ha crecido en las actitudes propias de nuestro carisma misionero: apertura a lo universal, aprecio de las culturas y conciencia de la necesidad de inculturación y de diálogo interreligioso. Practica el servicio propio de los ministerios del lectorado y acolitado.

PASAJE

  1. Trabajo de síntesis sobre las herramientas con que cuenta para ir a la Misión.
  2. Celebración de envío al año de misión donde se les confiere los ministerios del lectorado y acolitado centrados en el texto programático de Claret (Lc 4, 14) y se les entrega el signo misionero: una agenda donde apuntar su diario.

VII ETAPA:   AÑO DE EXPERIENCIA MISIONERA

 DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero formando camina hacia un adecuado equilibrio personal que le va preparando a una opción definitiva.

 Meta 1: Facilitar y comprobar el afianzamiento de las convicciones y el crecimiento en la integración de los elementos de la personalidad.

 Actividades:

  1. Llevando a la misión herramientas que le permitan continuar su crecimiento personal y vocacional incluso en medio de frustraciones y conflictos.
  2. Elaborando y evaluando el proyecto personal que complete los elementos para el crecimiento integral.
  3. Sabiendo hacer propuestas, asumir responsabilidades, tomar decisiones, fomentar el espíritu de iniciativa y creatividad, espíritu de servicio y solidaridad.
  4. Manteniendo comunicación epistolar con el formador de su etapa.
  5. Aprovechando las visitas de los miembros del gobierno provincial y del acompañante asignado.

Meta 2: Vivir la experiencia concreta de una comunidad misionera.

Actividades:

  1. Asumiendo el Proyecto de la comunidad donde se está haciendo la experiencia de vida misionera.
  2. Participando activamente en las distintas programaciones y evoluciones.
  3. Dejándose acompañar personal y comunitariamente (la comunidad que acoge se compromete a estar cercana; el superior u otro será su “formador”)[79].
  4. Realizando responsablemente las tareas comunitarias personalmente y en equipo.

Meta 3: Meterse en la realidad de la misión y ponerse al servicio de las personas, especialmente de las más necesitadas.

Actividades:
  1. Conociendo críticamente la realidad social, eclesial y claretiana.
  2. Manteniéndose en contacto y sensibilizándose con sectores más empobrecidos.
  3. Asumiendo las responsabilidades acorde a la etapa formativa.
  4. Llevando a cabo algún taller de inculturación.
  5. Participando en cursos y encuentros que se ofrecen en la realidad donde se está.
  6. Prestando atención a la Doctrina Social de la Iglesia.

Cambios esperados

  • Ha sabido utilizar el proyecto personal como un dinamismo de crecimiento integral. Su personalidad se va haciendo cada vez más libre y recia. Ha afianzado sus convicciones y desarrollado las capacidades de desprendimiento, disponibilidad, superación de prejuicios y adaptación a los ambientes. Sabe integrar mejor las frustraciones y los conflictos. Mostró que es capaz de hacer propuestas, asumir responsabilidades, tomar decisiones, tener iniciativa y creatividad, servir y solidarizarse.
  • Valora el proyecto comunitario. Da sentido y sabe participar en las programaciones y evaluaciones. Ha buscado el acompañamiento personal y comunitario y se ha dejado acompañar. Ha crecido en la capacidad para trabajar en equipo. Es responsable.
  • Ha crecido en madurez afectiva expresada en donación a los más necesitados, generosidad, acogida, respeto, comprensión, capacidad de perdón y de consuelo. Muestra mayor conocimiento de la realidad donde se ha estado y disponibilidad para adaptarse a nuevas situaciones; sabe inculturarse. Se va afianzando en los valores trascendentales de la vida: la verdad, la justicia, la paz, el amor y es capaz de comprometerse por los mismos.

 DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero formando, tras su año de experiencia de vida misionera, ha crecido en su vida espiritual traducida en una progresiva identificación con Cristo Misionero.

Meta 1: Favorecer desde la fe la visión de la realidad personal, comunitaria, social y eclesial.

 Actividades:

  1. Creciendo en la relación filial con el Padre y en la unión firme y constante con Cristo, mediante el cultivo de una oración asidua, particularmente en los momentos de aridez y dificultad.
  2. Abriendo el corazón y la inteligencia a la acción del Espíritu para discernir los acontecimientos y secundar sus inspiraciones.
  3. Utilizando subsidios sobre claves de interpretación: proyectos pastorales, pastorales específicas, actas, crónicas, libros, etc.
  4. Impulsando la apertura y enriquecimiento de la fe desde el contacto con experiencias de misión compartida, diversos agentes de evangelización, otras congregaciones, iglesias, tradiciones religiosas.
  5. Realizando lecturas con referencia a temas específicos: Reino, Iglesia, Cultura, Evangelización.

 Meta 2: Saber integrar en la conciencia personal la vida de oración, la vida de comunidad y el trabajo apostólico.

 Actividades:

  1. Cultivando una espiritualidad liberadora que propicie actitudes de cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión, y que se encarne en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados.
  2. Practicando asiduamente una oración que parta de la vida de la gente, y participando de la eucaristía y en grupos de oración con el pueblo.
  3. Teniendo Retiros y elaborando y revisando periódicamente el proyecto personal.
  4. Haciendo examen diario sobre actitudes y la integración de la oración, vida de comunidad y apostolado; analizando detenidamente las propias motivaciones y encauzándolas rectamente.
  5. Plasmando logros y dificultades en un diario formativo y elaborando tres crónicas durante el año, donde se exprese la integración entre oración, comunidad y apostolado.
  6. Propiciando diálogos periódicos con el acompañante en la misión[80].

 Cambios esperados

  • Se siente más identificado con Cristo Misionero. Da profundidad y sentido a la vida. Interpreta y discierne toda la realidad (personal, comunitaria, social y eclesial) y los cambios del mundo desde la fe. Sabe cultivar la oración también el los momentos de aridez y dificultad. Sabe sentir con la Iglesia y la entiende como Pueblo de Dios en marcha y como misterio de comunión.
  • Sabe orar desde la vida. Muestra mayor capacidad para integrar los diversos aspectos formativos y va dando mayor unificación a su vida misionera. Valora y busca el acompañamiento espiritual y los dinamismos para el crecimiento en la vida misionera. Muestra mayor vaciamiento de sí mismo. Sabe encarnar la espiritualidad en la solidaridad con los más pobres y marginados: actitudes de cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero formando ha fortalecido su identificación con la propia vocación claretiana, con la Congregación, la Provincia y sus opciones misioneras.

 Meta 1: Experimentar el seguimiento de Jesucristo misionero y el ser claretiano desde la integración en una comunidad misionera.

 Actividades:

  1. Propiciando un ambiente de acogida y fraternidad: preparación, presentación, información, proyecto de comunidad y de misión.
  2. Cultivando las virtudes que identifican al misionero con Cristo evangelizador: la caridad, la humildad, la mansedumbre, la modestia y la mortificación, y renovando cada día el propósito de adelantar en el camino del Señor[81].
  3. Utilizando el proyecto personal como medio para integrar todas las dimensiones de la vida misionera desde la consciencia de consagrado por el Reino.
  4. Aprovechando los momentos comunitarios importantes: programación, oración, celebración, corrección fraterna, evaluación, formación, esparcimiento.
  5. Evaluando periódicamente el estilo de vida: comunión de bienes, actitudes fraternas, disponibilidad, apertura, docilidad al Espíritu, relaciones interpersonales abiertas, respeto a la persona, donación misionera, dejarse evangelizar.
  6. Cuidando especialmente la oración personal, el estudio y el trabajo en equipo, y usando las herramientas adquiridas durante los años de formación ahora desde un ritmo de vida distinto.
  7. Teniendo relaciones de amabilidad, hospitalidad y servicialidad con quienes visitan la comunidad.

Meta 2: Favorecer la vivencia del carisma y de la espiritualidad claretiana en la misión.

Actividades:

  1. Experimentando, en la alegoría de La Fragua, la etapa del yunque, del “Caritas Christi”[82].
  2. Valorando la Eucaristía como signo e instrumento de oblatividad y de configuración con Cristo.
  3. Amando filialmente a María, Madre de la Iglesia, formadora de apóstoles[83].
  4. Confrontándose existencialmente con los elementos configurativos de la vocación claretiana que se contienen en las Constituciones y observándolas “con todo el cuidado posible”.
  5. Celebrando con espíritu congregacional las fiestas y fechas claretianas.
  6. Expresando y sintetizando todo lo vivido y sentido en un diario, y confrontando perió–y de manera especial al final- la marcha de la experiencia de misión con algún acompañante señalado[84].

Meta 3: Aprender en la misión, dejarse evangelizar y crecer en la entrega generosa desde las opciones provinciales.

Actividades:

  1. en los proyectos pastorales de la Provincia.
  2. Conociendo e impulsando los proyectos misioneros que hay en la zona donde se ha sido enviado.
  3. 3.Teniendo una dedicación exclusiva a los destinatarios de la misión y dejándose acompañar por ellos.
  4. 4.Participando en talleres que fomenten la sensibilidad misionera y el conocimiento de las diferentes pastorales.
  5. 5.Integrándose en equipos misioneros formados por laicos cualificados.
  6. 6.Encarnando la espiritualidad en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados: cercanía, ternura, escucha, compasión, comprensión, promoción…

Cambios esperados

  • Se va consolidando su opción por el Reino. Capaz de integrar todas las dimensiones de la vida misionera desde la consciencia de consagrado por el Reino. Ha crecido en la conciencia de pertenencia congregacional, con sus luces y sombras, pero con el sentido gozoso de haber recibido la misión común; esto se traduce en capacidad de convivencia real, universalidad, disponibilidad, y en las virtudes del misionero claretiano: caridad, humildad, mansedumbre, modestia y mortificación. Vive con realismo y alegría las consecuencias de nuestro estilo de vida.
  • Ha experimentado los golpes con los martillazos de las virtudes y acciones en la misión. Está identificado con la vocación claretiana, la Congregación y sus opciones misioneras. Valora la Eucaristía como signo e instrumento de oblatividad y de configuración con Cristo. Ama filialmente a María, Madre y formadora de apóstoles. Sabe confrontarse existencialmente con la propuesta de las Constituciones que observa con todo el cuidado posible.
  • Ha crecido en sensibilidad misionera y en entrega generosa. Ha experimentado la misión como oportunidad de dejarse evangelizar, como fuente de aprendizaje y de una espiritualidad más encarnada. Se ha identificado más con la Provincia y su Proyecto de Vida Misionera (PPVM). Ha clarificado sus perspectivas y posible especialización misionera.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

La vida del formando se ha centrado más en la escucha de la Palabra, en las Escrituras y en la historia, como fundamento de su ser misionero.

Meta 1: Practicar la comunicación oral y escrita y utilizar los medios de comunicación social al alcance.

Actividades:

  1. 1.Realizando trabajos apostólicos centrados en la palabra y medios de comunicación.
  2. 2.Fomentando el hábito de lectura desde la nueva situación misionera: análisis, cultura, poesía, historia, espiritualidad, teología, pastoral.
  3. 3.Teniendo contactos con diferentes lenguas, culturas y espacios de diálogo interreligioso.
  4. 4.Llevando con fidelidad el diario personal de misión.
  5. 5.Escribiendo al menos tres vivencias que se va teniendo de la misión y enviándolas a la casa formativa.

Meta 2: Fraguar una espiritualidad misionera centrada en la Palabra.

Actividades:

  1. Ejercitándose en una lectura inculturada y actualizada de la Palabra (Lectio Divina en clave claretiana) que impulse e ilumine las realidades concretas de la misión.
  2. Promoviendo celebraciones comunitarias de la Palabra donde se comparte su resonancia, se iluminen situaciones personales y comunitarias y se hagan presentes las situaciones del pueblo.
  3. Comunicando y compartiendo en comunidad sus experiencias apostólicas.
  4. Realizando las experiencias apostólicas desde la unión con Cristo, el Hijo enviado por el Padre, urgido por la caridad de Cristo; trabajando con dedicación y generosidad, y asumiendo con fortaleza y alegría los sacrificios, dificultades, pruebas y fracasos del apostolado.
  5. Leyendo la realidad como palabra de Dios y escuchándola con actitud evangélica.
  6. Sabiendo integrar desde la Palabra todas las dimensiones de la vida misionera.

Meta 3: Fomentar la inserción en el Pueblo de Dios para compartir la vida de la gente y testimoniar la cercanía de la Palabra encarnada.

 Actividades:

  1. Integrándose en el caminar y la espiritualidad bíblica de las comunidades eclesiales de base.
  2. Participando en talleres de lectura popular de la Biblia.
  3. Realizando trabajos apostólicos centrados en la Palabra con jóvenes, adultos, catequistas, delegados, etc.
  4. Dejándose interpelar por el mismo pueblo y valorando los proyectos pastorales existentes.
  5. Desarrollando la sensibilidad e intuición para captar los retos y urgencias del Reino y para darles las respuestas misioneras adecuadas.

Cambios esperados

  • Se ha metido y conocido la realidad concreta de la misión. Ha practicado diversos lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la palabra. Ha fomentado el hábito de lectura. Ha tenido contacto con diversas culturas y lenguas. Ha sabido llevar su diario y compartir su experiencia con la casa formativa.
  • Es la Palabra de Dios la primera fuente de su espiritualidad. Muestra mayor capacidad para integrar la contemplación de la Palabra con la atención a la realidad histórica y a los problemas de hoy, especialmente de los más pobre y necesitados. Crece en la convicción del puesto privilegiado de la Palabra en la vida del misionero. La pasión por la Palabra le alimenta e impulsa a entregarla a los demás. Sabe comunicar y compartir en comunidad sus experiencias apostólicas. Es capaz de leer la realidad como palabra de Dios y de escucharla con actitud evangélica.
  • Relee el carisma desde las interpelaciones de la actualidad social y eclesial. Sabe ser servidor de la palabra en comunidad. Capaz de compartir la vida de la gente, dejarse interpelar por el pueblo y dar testimonio de la cercanía de la Palabra encarnada. Ha desarrollado la sensibilidad e intuición misioneras. Sabe valorar un proyecto pastoral y tiene capacidad de elaborarlo.

PASAJE

  1. Evaluación personal y con el misionero o comunidad que le ha acompañado más de cerca en el año de misión[85].
  2. Relectura del diario misionero especialmente de las situaciones más significativas.
  3. Celebración de acogida del año de experiencia de misión, al continuar con la teología.

VIII ETAPA:   TRIENIO TEOLÓGICO

(2º, 3º y 4º de teología)

 DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero en formación ha logrado una madurez integral suficiente en orden a una opción definitiva.

Meta 1: Culminar el proceso de hacernos responsables de nuestra propia madurez, formación y unidad de vida.

Actividades:

  1. Asumiendo cada uno la actualización responsable y realista del proyecto personal.
  2. Valorando el trabajo como instancia formativa.
  3. Participando en la gestión, toma de decisiones y evaluación de las actividades (formativas, administrativas).
  4. Llevando el acompañamiento psico-histórico-espiritual[86] para la madurez y opción definitiva.
  5. Profundizando en la formación para conseguir la unidad personal: aceptación positiva del conflicto existencial, personas libres y bien integradas, revisar y potenciar las motivaciones vocacionales, vivencia de la propia identidad, consistencia de la opción fundamental, la eficiencia personal[87].

 Meta 2: Desarrollar las capacidades y actitudes para vivir en comunidad local y provincial.

Actividades:

  1. Asumiendo e integrando la pluralidad de edades, culturas, procedencias, maneras de ser.
  2. Capacitándose para el diálogo y el discernimiento.
  3. Coordinando la reunión de la comunidad formativa.
  4. Participando plenamente en la elaboración y evaluación del proyecto comunitario en un clima de verdadero discernimiento.
  5. Cultivando relaciones personales y comunitarias profundas mediante la generosidad, la acogida, el respeto, la comprensión y la capacidad de perdón y de consuelo.
  6. Participando activa y creativamente en la vida de la comunidad y asumiendo con normalidad y naturalidad las tareas domésticas como elemento formativo y testimonio de pobreza.
  7. Favoreciendo el conocimiento y la comunicación a nivel provincial: encuentros, Carta de la Provincia, visitas, experiencias de misión…

Meta 3: Capacitarse, mediante una sólida preparación intelectual, para cumplir la misión evangelizadora en el mundo.

Actividades:

  1. Consolidando, con las técnicas necesarias, un verdadero hábito personal de lectura y estudio (no sólo de teología, sino también de literatura, poesía, historia…).
  2. Concretando las lecturas personales en el proyecto personal.
  3. Realizando los estudios con responsabilidad, constancia, rigor y técnica suficiente.
  4. Ejercitándose en la expresión hablada y escrita, y en la expresión artística (música, literatura, artes plásticas).
  5. Asegurando un ambiente apropiado, una biblioteca actualizada y otros instrumentos de capacitación técnica.
  6. Motivando y orientando los estudios hacia el anuncio del evangelio, convirtiéndolos en un dinamismo misionero.
  7. Desarrollando la sensibilidad por la cultura y aprendiendo desde la fe a dialogar con ella.
  8. Favoreciendo los estudios de sociología religiosa y de las religiones, y de otras materias que nos ayuden a cumplir nuestra misión, según las opciones prioritarias de la Provincia y de la Congregación.
  9. 9.Estudiando una lengua distinta a la propia, y las lenguas de las culturas indígenas y afroamericanas presentes en Centroamérica[88].

Meta 4: Acentuar, con espíritu crítico, la apertura y solidaridad hacia la realidad y las culturas exigidas por la dimensión universal de nuestro carisma.

Actividades:
  1. 1.Teniendo una reunión mensual para comentar noticias de actualidad y analizarlas críticamente.
  2. 2.Realizando talleres que ayuden a la capacitación en Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), a valorar las culturas y a descubrir en ellas la presencia de Dios.
  3. 3.Cultivando los análisis críticos de la realidad, la compasión, la disponibilidad, el aprecio por los valores ajenos, la iniciativa y la creatividad.
  4. 4.Haciendo suscripciones a revistas de diálogo entre la fe y la cultura.
  5. 5.Articulando nuestro trabajo con los movimientos populares y organizaciones de Justicia y Paz.
  6. 6.Profundizando en la opción por una formación inserta e inculturada en medios populares, dando sentido a la ubicación de nuestra casa formativa en Armenia.

Cambios esperados

  • Posee un adecuado equilibrio personal. Sabe cuidarse la salud física y psíquica. Cuenta con una personalidad libre y recia para la misión: sentido de la responsabilidad y de la fidelidad a la palabra dada, capacidad de soledad y de silencio, autodisciplina, austeridad y laboriosidad, espíritu de sacrificio y abnegación, perseverancia, rectitud moral, capacidad de integrar las frustraciones y conflictos. Tiene capacidad de autocrítica y libertad madura y responsable. Posee también una adecuada madurez afectiva. Sabe vivir las consecuencias de la opción fundamental que ha hecho, cuidando especialmente la sinceridad, el discernimiento y la renuncia.
  • Protagonista y corresponsable de la vida comunitaria, tanto en la elaboración del proyecto comunitario como en la realización de los servicios y tareas necesarios para la vida en común, y en la evaluación periódica de lo realizado. Sabe dialogar, participar, discernir y tomar decisiones en equipo. Es capaz de asumir e integrar la pluralidad.
  • Realiza los estudios con responsabilidad, constancia, rigor y técnica suficiente. Posee una sólida preparación intelectual para cumplir la misión evangelizadora en el mundo. Ha estudiado motivado y orientado por el anuncio misionero de la palabra. Sabe de los procesos de inculturación misionera, se ha sensibilizado e introducido en el diálogo entre fe y cultura. Tiene habilidad suficiente en la expresión hablada y escrita.
  • Con una visión esperanzada de la realidad, sensibilidad ante los signos de los tiempos, responsabilidad ante Dios y ante los hermanos, fortaleza y alegría, confianza ante las dificultades que se presentan e imponen ciertas renuncias. Con capacidad de juicio crítico de la realidad y actitud compasiva ante los que sufren; disponibilidad para adaptarse a nuevas situaciones e inculturarse; espíritu de iniciativa y aprecio por los valores ajenos. Con sensibilidad por los valores de la verdad, la justicia, la paz, el amor y la capacidad de compromiso.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

El misionero en formación, habiendo crecido en su identificación con Cristo, ungido y enviado a la misión del Reino, se decide a seguirle definitivamente.

Meta 1: Integrar el estudio de la teología con la fe y la vida en torno al seguimiento de Cristo.

Actividades:

  1. 1.Buscando el conocimiento y la vivencia perpetua y fiel de los votos en Jesús, Hijo amado y “consagrado” (entregado) a la Causa del Padre.
  2. 2.Tomando como trasfondo el programa profético de Jesús: Lc 4, 14-30[89].
  3. 3.Programando las temáticas formativas de cada mes, entrelazando en su tratamiento la lectura, el estudio, la oración, la espiritualidad y la práctica[90].
  4. 4.Haciendo un estudio apasionado y constante de la Teología, conectándola con la fe, la oración, la vida y la misión.
  5. 5.Elaborando una síntesis personal de la fe, y verificando la propia madurez cristiana con objetividad y ánimo de crecimiento.

Meta 2: Acentuar el acompañamiento de la propia vocación como misionero del Reino.

Actividades:

  1. 1.Resaltando el sentir con la Iglesia universal y con la Iglesia local en las celebraciones litúrgicas del año, oración, vida sacramental, aniversarios de acontecimientos, etc.
  2. 2.Practicando una oración personal y comunitaria más centrada en la persona de Cristo en el Evangelio y en la vida de nuestros pueblos centroamericanos, con sus culturas, sufrimientos y esperanzas.
  3. 3.Viviendo un acercamiento definitivo a la persona de Jesucristo, buscando la configuración personal con su “kénosis” o despojamiento de todo y de cualquier apego, en función de la entrega total al Padre y a su Causa.
  4. 4.Entrando en contacto con experiencias de las comunidades o grupos y personas de los pueblos e Iglesias locales más en sintonía con nuestro carisma misionero, y haciéndonos presentes en las realidades y acontecimientos más afines a nuestra misión en la Iglesia.
  5. 5.Aprendiendo a pedir ayudas puntuales y regulares al formador y a personas experimentadas espiritualmente.

Cambios esperados

  • Decidido a seguir definitivamente a Cristo, consagrado al servicio del Reino. Con capacidad real de afrontar con solidez y equilibrio las cuestiones teológicas y de integrar los estudios en la vida espiritual y apostólica desde la perspectiva de los desfavorecidos y excluidos.
  • Capaz de integrar los diversos aspectos de la formación y de unificar su vida en torno al seguimiento de Cristo misionero. Capaz de vivir las consecuencias del estilo de vida consagrada. Con capacidad de entregarse, de despojarse de todo y de cualquier apego. Sabe hacerse presente y estar disponible para la misión. Capaz de afrontar las crisis y dificultades personales no como algo que hace dudar de la propia vocación, sino al contrario, como retos que se enfrentan y asumen desde el amor personal a Jesucristo y la fidelidad a su llamada.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO OPERACIONAL:

Identificado con su vocación claretiana, el misionero en formación se incorpora definitivamente a la Congregación y sus opciones, inicialmente capacitado para la misión.

Meta 1: Fortalecer el proceso de configuración con Cristo con las claves y la madurez propias de esta etapa de teología.

Actividades:

  1. 1.Creciendo en el seguimiento de Cristo, Misionero del Padre, a través de la experiencia vocacional, y la vivencia de la comunidad, la misión, los votos y las virtudes apostólicas[91].
  2. 2.Aceptando con realismo y alegría las consecuencias del peculiar estilo de vida que nace de la profesión religiosa.
  3. 3.Prestando especial atención a la integración de los estudios de teología con todo lo que conllevan de crisis, búsquedas y nuevos planteamientos en la espiritualidad.
  4. 4.Procurando que los temas de JPIC puedan desarrollarse más en la oración, la reflexión sobre los votos y nuestra identidad apostólica.
  5. 5.Aprovechando los Retiros mensuales para examinarse y adelantar en el proceso de configuración con Cristo.
  6. 6.Reforzando el acompañamiento espiritual.

Meta 2: Volver a Claret y al carisma de la Congregación y cuidar la preparación específica para la profesión perpetua.

Actividades:

  1. Profundizando en el conocimiento y amor a Claret: lectura continuada, contextualizada y aplicada de la Autobiografía (III parte); contacto con los géneros literarios y los distintos contextos históricos; dando a conocer su vida, su espíritu y su obra apostólica, y potenciando y consolidando ésta.
  2. Procurando un conocimiento cada vez más amplio y profundo de la formación claretiana y de nuestra identidad carismática[92]; de la historia de la Congregación, de su situación actual en las diversas partes del mundo y de sus proyectos misioneros[93].
  3. Tomando en cuenta de una forma particular el estudio de las Constituciones de cara a la profesión perpetua[94].
  4. .Ahondando en el conocimiento y la vivencia de La Fragua como itinerario espiritual claretiano, especialmente el núcleo del “Spiritus Domini”[95].
  5. Descubriendo la dimensión cordimariana desde la perspectiva misionera y desde la relación personal con María y su Corazón “consagrado”, Fragua-forjadora (Madre) del seguimiento fiel[96].
  6. Prestando especial atención a aquellas materias de teología que guardan un vínculo más estrecho con nuestro carisma misionero.
  7. Intensificando la relación con las personas de la propia comunidad y Provincia y, en ellas, con toda la Congregación.
  8. Elaborando de cara a la Profesión Perpetua una programación personal y de grupo con insistencia en lo misionero, a partir del Plan General de Formación[97].
  9. Personalizando la Definición del misionero perpetuo, y dando a la celebración litúrgica de la profesión perpetua toda su fuerza de radicalización e irradiación vocacional cristiano-misionera.

Meta 3: Capacitarse, de manera concreta, para la misión.

 Actividades

  1. Evaluando detenidamente las experiencias misioneras: el año de misión en Panamá, Honduras o Guatemala[98]; la Semana Santa y fines de semana, en El Salvador; a final de cada año, especialmente en Honduras y Panamá.
  2. Fortaleciendo los vínculos de contacto y conocimiento de las comunidades y obras de la Congregación, sobre todo de la Provincia, en sus opciones prioritarias a través del NUNC, Carta de la Provincia, comunicación con los que se encuentran en el año de experiencia misionera, misioneros que pasan compartiendo su experiencia y quehacer.
  3. Programando talleres de formación pastoral: estudio y vivencia de los sacramentos[99]; métodos pastorales y de evaluación; criterios que se requieren para las diferentes áreas pastorales; participación en los encuentros provinciales de pastoral diferenciada y estudio de sus conclusiones; administración y elaboración de proyectos para la misió
  4. trabajos apostólicos que permitan colaborar con otras personas (creyentes o no) en la tarea de la construcción del Reino y asumiendo responsabilidades pastorales en equipo: pastoral juvenil vocacional, programas de formación del laicado, promoción claretiana de desarrollo (PROCLADE), utilización alternativa de todos los medios de comunicación social posibles.
  5. Abriendo las experiencias pastorales a lugares y ámbitos no parroquiales e incluso no eclesiales, y participando en las causas de los grupos marginales y en movimientos populares que luchan por los derechos humanos y por la paz y la justicia.
  6. revistas especializadas en pastoral.
  7. Revisando y evaluando las experiencias apostólicas, a fin de evitar el activismo y la dispersión, y sean verdaderamente formativas.

 Cambios esperados

  • Es capaz de vivir los votos y las virtudes apostólicas que le configuran con Cristo misionero, y de aceptar con realismo y alegría las consecuencias del estilo de vida propio de la profesión religiosa. Ha sabido integrar la novedad de los estudios de teología en su camino espiritual. Valora los Retiros y acompañamientos espirituales como tiempos de revisar y adelantar en su fidelidad vocacional. Misionero identificado con los pobres y su causa, para anunciar a todos, en las diversas situaciones de la vida, la Buena Nueva del Reino, como lo hizo Jesús.
  • Ha profundizado y ampliado su conocimiento y amor a Claret, la Congregación y las Constituciones. Vive la dimensión cordimariana desde la relación personal con María, Fragua del seguimiento fiel, y desde la perspectiva misionera. Capaz de ser creativo fruto del estudio y de la apertura a la misión compartida. Sabe relacionarse con las personas de la propia comunidad y de la Provincia. Conoce y vive la vocación como un bien de la persona en su totalidad. Está identificado con su vocación claretiana, ha personalizado “la forma” o definición del misionero claretiano y se ha incorporado definitivamente a la Congregación. Misionero, como Claret, urgido por la caridad de Cristo a trabajar con dedicación y generosidad en el anuncio del Evangelio.
  • Conoce las comunidades de la Provincia, sus obras y opciones prioritarias. Ha asumido como prioridad de prioridades la Pastoral vocacional. Es capaz de percibir en la realidad, con sensibilidad e intuición, los retos y urgencias del Reino. Sabe asumir responsabilidades pastorales en equipo, y vivir y trabajar en comunidad y en grupo, en desinstalación, itinerancia e inserción. Tiene capacidad de coordinación. Capaz de vivir y trabajar en cualquier lugar de nuestra Congregación, siendo testimonio de vida comunitaria y misionera. Habla otra lengua además de la propia. Tiene la capacidad de comprender a las personas y sus circunstancias y una fuerte disposición para servir. El asunto central en sus inquietudes interiores no es tanto el de los problemas personales, sino el interés por la historia de los hombres y mujeres y de los pueblos, así como por el anuncio del Reino.

DIMENSIÓN OYENTES Y SERVIDORES DE LA PALABRA

OBJETIVO OPERACIONAL:

La Palabra de Dios ha modelado y estructurado la personalidad del misionero en formación (sus valores, sus intereses, sus motivaciones), lo ha llevado a la plena configuración con Cristo Misionero y lo ha capacitado para ser ministro idóneo de la palabra.

Meta 1: Profundizar en el arte de la palabra y en el fenómeno de la comunicación y sus medios.

Actividades:

  1. Favoreciendo una comunicación interpersonal profunda y evangélica.
  2. Programando tiempos y libros concretos de lectura.
  3. .Retomando el fenómeno de la comunicación y de los pequeños y grandes medios de comunicación, ahora desde la teología de la palabra y de su anuncio misionero en toda acción pastoral, facilitando el uso de las nuevas tecnologías y preparándose algunos en medios de comunicación social.
  4. Discerniendo los criterios para el uso del Internet.
  5. Elaborando y difundiendo materiales de comunicación popular.
  6. Colaborando en la Carta de la Provincia.

Meta 2: Ahondar en la acogida, interiorización y asimilación de la Palabra de forma que llegue a ser fundamento y dinamismo de la vida misionera.

Actividades:

  1. Promoviendo el conocimiento sapiencial y exegético de la Biblia y haciendo del estudio bíblico una de nuestras preocupaciones centrales.
  2. Realizando talleres en torno a la Palabra que ayuden a enriquecer carismáticamente los estudios teológicos de la Biblia: lectura comunitaria de la Biblia, proyecto Palabra-Misión, Camino de Emaús.
  3. Escuchando la Palabra de Dios desde los signos de los tiempos, lugares y culturas (realidad histórica integral); ejercitándose en una lectura inculturada y actualizada de la Palabra, que realmente impulse e ilumine las realidades concretas de la misión y urja al compromiso en la transformación de las estructuras.
  4. Creando en la comunidad un ámbito de fe y de relaciones donde se pueda compartir fraternalmente la escucha, la vivencia, la celebración y el anuncio de la Palabra con los hermanos de comunidad y donde, a partir de ella, tenga lugar el discernimiento comunitario y formativo.
  5. Evaluando el grado de asimilación de la Palabra de Dios y haciéndola punto de referencia en el acompañamiento personal.
  6. Resaltando, en la preparación y en la celebración de la Profesión Perpetua, la seriedad de dar la propia palabra definitiva en respuesta a la Palabra de Dios que nos llamó en Cristo-Jesús.

Meta 3: Capacitarse en las formas ministeriales del servicio misionero de la palabra.

Actividades:

  1. Haciendo un estudio serio (teológico-litúrgico-pastoral) y un uso práctico de la variedad y riqueza de posibilidades misioneras y formas celebrativas de la Palabra, en la comunidad y con el pueblo (experiencias, creación de esquemas y materiales).
  2. Revisando las formas y los contenidos de los servicios de la palabra que nosotros mismos venimos prestando en nuestros apostolados.
  3. Realizando experiencias y un taller teórico-práctico sobre las diversas formas de predicación (acentuando en ellas la dimensión misionera y profética) como comunicadores “claretianos” de la Palabra del Reino.
  4. Practicando variados lenguajes y técnicas de expresión y comunicación de la Palabra de Dios: música, imagen, dramatización…
  5. Procurando que todas las actividades apostólicas se recojan, sinteticen y expresen por algún medio de comunicación.
  6. Elaborando el boletín, blog popular y programa de televisión “Construyendo el Reino”.

Cambios esperados

  • Conoce el arte de la palabra y el fenómeno de la comunicación y sus medios. Capaz de una comunicación interpersonal profunda con los hermanos de comunidad y una comunicación asidua con la Provincia. Sabe elaborar materiales de comunicación popular y otros medios de comunicación social.
  • Tiene a la Palabra como fundamento y dinamismo de la vida misionera. Conoce sapiencial y exegéticamente la Biblia. Es capaz de crear en la comunidad un ámbito de fe y de relaciones donde se pueda compartir fraternalmente la escucha de la Palabra. Es habitual oyente de la Palabra, estudioso apasionado que se deja interpelar por ella, la acoge desde una óptica vocacional y la comparte con sus hermanos y los laicos. Es capaz de pasar de la escucha y la acogida de la Palabra a la obediencia en libertad y seguimiento de Jesucristo. Sabe escuchar y acoger las otras palabras de Dios que nos llegan a través de la historia y la cultura de los pueblos, en sus silencios y clamores. Es capaz de integrar la escucha, el estudio, la contemplación y el anuncio de la Palabra, prestando atención a la realidad histórica y a los problemas de los más pobres. Es capaz de dar, en respuesta a la Palabra de Dios, la propia palabra definitiva en la Profesión Perpetua.
  • Está habilitado en las formas ministeriales del servicio misionero de la palabra. Es capaz de reconocer los desafíos que la realidad plantea a nuestro servicio misionero de la palabra. Capaz de un diálogo intercultural e interreligioso. Con la capacidad suficiente, tanto para afrontar las dificultades de la misión como para proseguir su crecimiento en la vida evangélica.

PASAJE

  1. Evaluación y aprobación por parte de la Congregación para la Profesión Perpetua.
  2. Trabajo de síntesis de fe, tras culminar el proceso de formación inicial.
  3. Celebración creativa y misionera de la Profesión Perpetua, en torno a la fiesta de San Antonio María Claret.
  4. Celebración del envío al primer destino y de entrada en el Quinquenio.

2.LA FORMACIÓN DE LOS FORMADORES

¿Quiénes llevarán adelante estos procesos formativos complejos e interpeladores? Sin lugar a duda, necesitamos preparar formadores idóneos que se dediquen seriamente, en misión compartida, a la tarea formativa encomendada[100]. Ellos son el fundamento para construir un buen proyecto formativo.

OBJETIVO OPERACIONAL:

Los formadores, en misión compartida, se han preparado idóneamente y se dedican seriamente a la tarea formativa encomendada.

Meta 1: Cuidar la preparación de quien va a asumir la responsabilidad fundamental de la formación inicial en la Provincia.

Actividades:

  1. Seleccionando y preparando personal adecuado y suficiente para llevar a cabo el Itinerario de Formación Inicial de la Provincia.
  2. Participando en la Escuela de Formadores “Corazón de María” o en otras escuelas de formadores a nivel latinoamericano.
  3. Conociendo el Itinerario de Formación Inicial (IFI) de la Provincia y especialmente lo que corresponde a la etapa formativa asignada.
  4. Iniciándose en los estudios sobre el carisma claretiano, espiritualidad, psicología y pedagogía.
  5. Acercándose a las comunidades formativas y teniendo experiencias de iniciación.

Meta 2: Instruirse bien en la tarea formativa encomendada, especialmente en los aspectos específicamente claretianos y en el acompañamiento y formación integral.

Actividades:

  1. Conociendo bien y aprovechando el Plan General de Formación (PGF) y otros documentos y subsidios congregacionales sobre la formación inicial: Iniciación al Ministerio de la Palabra (IMP), Formación en misión profética (FPC, El formador claretiano, Iniciación a la Vida Misionera (IVM).
  2. Aplicando la experiencia espiritual y pedagógica de la Fragua a la formación inicial.
  3. Especializándose en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos.
  4. Aprovechando la formación continua para formadores dada en las Conferencias de religiosos y religiosas de cada país.
  5. Capacitándose en el acompañamiento psico-histórico-espiritual y poniéndolo en práctica.
  6. Promoviendo una formación armónica que abarque todas las dimensiones formativas.

Meta 3:  Procurar desempeñar, con toda solicitud y en misión compartida, la tarea formativa como el servicio primordial confiado.

Actividades:

  1. Construyendo una relación fluida con los misioneros en formación desde una actitud de acogida y escucha y el acompañamiento personal frecuente.
  2. Acompañando a los formandos en sus distintas etapas de crecimiento, respetando su ritmo y ofreciéndoles en cada momento la ayuda necesaria para su desarrollo.
  3. Participando en los encuentros locales e interprovinciales de formadores.
  4. Asumiendo clases en los Centros de académicos donde acuden nuestros Estudiantes.
  5. Buscando apoyo y colaboración de otros hermanos en la tarea formativa y en servicios específicos: experiencias de misión, talleres, Ejercicios Espirituales, economía.
  6. Fomentando los equipos interdisciplinares de formación inicial: acompañamiento psicológico, estudios académicos, vida religiosa, experiencias apostólicas.
  7. Evaluando la tarea formativa y disponiéndose para seguir realizándola más fructuosamente.

Meta 4: Cuidar la fidelidad en la vivencia de los propios compromisos religiosos y el entusiasmo por la propia vocación.

Actividades:

  1. Viviendo a la escucha del Espíritu y estando atentos a sus mociones e inspiraciones.
  2. Afirmando la identidad carismática, el sentido de pertenencia a la Congregación y la disponibilidad para la misión.
  3. Elaborando el proyecto personal y dejándose acompañar espiritualmente.
  4. Haciendo nuestra la profecía de la vida ordinaria, y haciendo de nuestro patrimonio espiritual alimento para el caminar cotidiano.
  5. Cultivando en la oración personal el don de la filiación, del discernimiento y de la intercesión.
  6. Dando un testimonio alegre de vida misionera.
Cambios esperados
  • El formador ha tenido una preparación inicial idónea en carisma claretiano, espiritualidad y psicología. Conoce el PGF, el IFI de la Provincia y ha profundizado lo que corresponde a su etapa formativa. Se ha acercado a las comunidades formativa y ha tenido una experiencia guiada de iniciación. Tiene una necesaria competencia cultural y pedagógica.
  • Ha estudiado y sabe manejar el PGF, el IFI de la Provincia y otros documentos y subsidios congregacionales sobre la formación inicial. Es capaz de aplicar y profundizar la experiencia espiritual y pedagógica de La Fragua en su etapa. Se va especializando poco a poco en espiritualidad, vida consagrada y temas claretianos. Sabe llevar un acompañamiento integral y armónico. Ha aprovechado las reuniones y formaciones de formadores a su alcance para actualizarse.
  • Ha desempeñado la tarea formativa como el servicio primordial confiado, con toda solicitud y en misión compartida. Tiene la capacidad humana de intuición y de acogida, de adaptación y de sintonía con los formandos. Con disponibilidad de tiempo y buena voluntad para acompañar integral y armónicamente a cada formando. Sabe respetar el ritmo de cada formando y ofrecerles en cada momento la ayuda necesaria para su desarrollo. Tiene la capacidad de abordar con realismo y serenidad las cuestiones y problemas formativos que surgen. Es exigente a la hora de poner en práctica el plan formativo. Busca la corresponsabilidad y es abierto a formar equipo con otros formadores. Sabe buscar apoyo y colaboración de otros: misioneros, expertos, disciplinas… Tiene sensibilidad, experiencia pastoral y se identifica con las opciones prioritarias de la Provincia. Es capaz de evaluar su tarea formativa y de impulsarla.
  • Es capaz de vivir a la escucha del Espíritu y de estar atento a sus mociones e inspiraciones. Tiene como alimento para el caminar cotidiano nuestro patrimonio espiritual. Afirma la identidad carismática, el sentido de pertenencia a la Congregación y la disponibilidad misionera. Sabe cultivar en la oración el don de la filiación, del discernimiento y de la intercesión. Vive la profecía de la vida ordinaria y da un testimonio alegre de vida misionera. Acompaña y forma con su testimonio de vida y sus orientaciones.


[1] Cf. PGF 42-49; Encuentro de Superiores Mayores: Los desafíos a la formación claretiana, Panorama actual de la formación, Vic 2004; Encuentro de Prefectos de Formación, Nuestra evaluación, Bangalore 2006.

[2] “Los largos años de la formación inicial (entre 10 y 14) en un buen número de formandos no parecen rendir resultados proporcionales en relación con la madurez espiritual y humana requeridas para un misionero…La gente no acepta más proclamaciones desde el púlpito salvo que vengan respaldadas por la autenticidad de vida del misionero.” (Encuentro de Prefectos de Formación, Desafíos en la formación. Bangalore 2006).

[3] Cf. Acta de visita generalicia, 1ª recomendación. P. Urrabazo, 2006.

[4] “Si queremos ser eficaces en nuestra sociedad de hoy, tenemos que ser fieles tanto a nuestra herencia como a los signos de los tiempos. Para ser relevantes en nuestro tiempo necesitamos estimular a nuestros formandos y a los formadores a un esfuerzo que nos permita pasar:

  • de la mediocridad a la excelencia
  • de la cultura del confort a la cultura del compromiso
  • de una orientación desde los roles a una orientación desde las metas
  • de un planteamiento diocesano de vida sacerdotal a un estilo profético y religioso
  • de la sumisión y la complacencia a la libertad y la responsabilidad
  • de las reacciones momentáneas e irreflexivas a acciones fundadas en la propia identidad como hijos del Corazón de María” (Encuentro de Prefectos de Formación, Nuestra herencia formativa. Bangalore 2006).

[5] Cf. PGF 12-13.

[6] Cf. CC 72; PGF 14.

[7] Cf. Anexo 2, Etapas de la formación inicial: número, nombre, tiempo, lugar.

[8] Cf. Anexo 1: Documentos y Encuentros eclesiales y congregacionales.

Encuentro de Superiores Mayores: Los desafíos a la formación claretiana, Panorama actual de la formación, Prioridades para el sexenio, Vic 2004;

Encuentro de Prefectos de Formación: Nuestra reflexión, Sugerencias prácticas, Bangalore 2006.

[9] Cf. PGF, 31-32; 36-39; IVM, pp. 424-425; PTV, 73.3.; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 45-46.

“La infidelidad y la falta de perseverancia es una consecuencia natural de vivir unas vidas superficiales que no están fundadas sobre realidades profundas y estables. Una de las realidades estables en una persona es el misterio del propio ‘sí mismo’ que transciende las propias pasiones, emociones y pensamientos pasajeros. Uno de los aspectos más fascinantes de la formación es la alegría y el dolor del descubrimiento de sí mismo y la consecución de la libertad interior. Esto es un proceso progresivo de auto-posesión y de auto-donación que es central para nuestra consagración a Jesús y para el compromiso con su misión. Una realidad más estable y profunda que hace posible un compromiso permanente y gozoso es el misterio de Dios que llama a la persona. Sólo cuando una persona está en contacto con su propio “yo verdadero” y con Dios, “la roca de su vida”, es cuando puede ser consistente en sí mismo” (Encuentro de Prefectos de Formación, Desarrollo de la capacidad de diálogo para crecer en madurez vocacional y humana. Bangalore 2006).

[10] “En un contexto en el que las estructuras externas no sirven de mucho apoyo a nuestro estilo de vida, es importante tener sólidas estructuras internas para vivir con gozo nuestro compromiso” (Encuentro de Prefectos de Formación, Desafíos en la formación, Bangalore 2006).

[11] Cf. PGF, 33; 60; 101; IVM, pp. 409-431; FPC, pp. 82-84.

“Un itinerario formativo fragmentado que atiende solamente a la dimensión intelectual, espiritual o psicológica por separado, puede formar eventualmente a personas no integradas que fácilmente abandonarán en los momentos críticos de la vida” (Encuentro de Prefectos de Formación, Formación como transformación, Bangalore 2006).

[12] Encuentro de Prefectos de Formación, Diálogo dentro de uno mismo, Bangalore 2006.

[13] Cf. PGF, 18-28; 187-192; IVM, pp. 188-195; FPC, pp. 79-82; PTV, 73.3; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 44; Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación de la identidad claretiana, Vic 2004.

“La realidad de la vocación y la respuesta a ella se fundan en nuestra experiencia de fe y en la apertura para escuchar y responder a la llamada de Dios en libertad. Es de fundamental importancia que nuestros programas de formación y el clima formativo de los centros y organismos favorezcan y alimenten una profunda vida espiritual. Nuestro carisma solamente puede interiorizarse en un ambiente espiritual” (Encuentro de Prefectos de Formación, Formación para una profunda vida interior. Bangalore 2006).

[14] Cf. CC, 46; PGF, 40-41; IMP, 1-2; 7; 19; FPC, pp. 86-88; PTV, 72.2.; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 47.

Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación para la vida comunitaria, la apertura a la multiculturalidad, la misión universal y los valores de JPIC, Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación: Diálogo interpersonal, diálogo de diversidad, diálogo para la interculturalidad claretiana, Formación para la interculturalidad, Bangalore 2006.

[15] Cf. CC, 68; 77; PGF, 107-113; 413-418; Dir, 184; 194; 210-213; 249-250; IMP, 53; El formador claretiano, pp. 97-105; FPC, pp. 71-89; PTV, 56; Testigos y mensajeros del Dios de la vida, 42-43; Acta visita canónica general, 2006, 2ª recomendación.

Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación de formadores, Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación, Formación de formadores y estructuras formativas. Bangalore 2006.

[16] Cf. Anexo 1: Documentos y Encuentros eclesiales y congregacionales.

Encuentro de Superiores Mayores, Prioridades para el sexenio: formación de la identidad claretiana, Formación de formadores, Formación para la vida comunitaria, la apertura a la multiculturalidad, la misión universal y los valores de JPIC, Formación para vivir con gozo el celibato en el contexto actual, Promoción vocacional y formación de los misioneros hermanos, Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación, Sugerencias prácticas: Formación para la interioridad y la contemplación, Formación específica claretiana, Acompañamiento personal de los formandos, Formación de formadores y estructuras formativas, Formación para los consejos evangélicos, Formación para la interculturalidad, Otras sugerencias prácticas, Bangalore 2006.

[17] Cf. Anexo 2: Etapas de la formación inicial: número, nombre, tiempo, lugar.

[18] Cf. Proyecto Provincial de Vida Misionera (PPVM), 2007.

[19] Cf. DVC 97-104; Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica.

[20] Cf. IVM 480-481.

[21] Cf. DVC, apéndice 2, Textos vocacionales en la Biblia, pp. 223-226.

[22] Cf. IVM, La experiencial vocacional de Claret, pp 120-130.

[23] Cf. Anexo 3: Fichas para leer la Autobiografía.

[24] Cf. Apéndice 4: La Fragua como propuesta pedagógica.

[25] Cf. IVM, pp. 481-482.

[26] Cf. IMP, apéndice 9, pp. 139-146.

[27] Cf. IMP, pp. 25-32; apéndices 3 y 4; IVM, pp. 316-321.

[28] Cf. IMP, apéndice 5; IVM, pp. 322-333.

[29] Cf. Guía psico-histórico-espiritual, “Cuaderno de bitácora para acompañar caminantes”, Carlos Rafael Cabarrús, Desclée de Brouwer, 2000.

[30] Cf. “Espiritualidad de la liberación”, Leonardo Boff; “Espiritualidad de la liberación”, Vigil y Casaldáliga; “Nuestra espiritualidad”, Pedro Casaldáliga; “Espiritualidad latinoamericana”, Fernando Bermúdez.

[31] Cf. IVM, pp. 130-143.

[32] Cf. Anexo 3: Fichas para leer la Autobiografía.

[33] Cf. IVM, pp. 435-452; I Comentario a las Constituciones: Qué son las Constituciones y cómo leerlas, pp. 19-37; II Comentario a las Constituciones: la Constitución fundamental, la Comunidad Misionera y la Oración.

[34] Cf. IVM, pp. 147-174.

[35] Cf. PGF: 1) Los agentes y los modelos inspiradores (90-144); 2) Los factores formativos (145-180); 3) Los dinamismos y medios (181-242); 4) Etapa de preparación: postulantado (325-347).

[36] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[37] Cf. IVM, pp. 482-483.

[38] Los apostolados de fin de semana en esta etapa suelen ser en la pastoral juvenil y vocacional, en las Aldeas S.O.S., en Casa Alianza (con niños de la calle).

[39] Cf. “Llamados a vivir con el corazón consagrado a la escucha y al servicio de la Palabra de Dios”: bases humanas sobre el silencio, la palabra y la escucha para la iniciación al carisma claretiano. Teófilo Cabestrero, Cuadernos de Formación Claretiana, Nº 15.

[40] Cf. FPC, apéndice 1: oración apostólica.

[41] Cf. Anexo 5: Temas formativos en el Postulantado.

[42] Cf. Anexo 5: Temas formativos en el Postulantado.

[43] Cf. IVM, pp. 41-63; PGF 348-378.

[44] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[45] Cf. II Comentario a las Constituciones sobre la Configuración con Cristo, pp. 541-641 y el Credo de la Comunidad Claretiana, pp. 787-790.

[46] Cf. IMP, apéndice 5.

[47] Cf. IMP, apéndices 3 y 4.

[48] Cf. FPC, apéndice 1.

[49] Cf. IVM, pp. 410-431.

[50] Cf. IVM, pp. 340-364.

[51] Cf. FPC, apéndice 1.

[52] Cf. IVM, apéndice 3; Guía psico-histórico-espiritual, “Cuaderno de bitácora para acompañar caminantes”, Carlos Rafael Cabarrús, Desclée de Brouwer, 2000.

[53] Cf. IVM, apéndice 8.

[54] Cf. IVM, pp. 229-255; “Seducidos por el Dios de los pobres. Los votos religiosos desde la justicia que brota de la fe.”, Carlos Rafael Cabarrús, Instituto Centroamericano de Espiritualidad (ICE), 1994.

[55] Cf. IVM, pp. 391-406.

[56] Cf. IVM, pp. 368-388.

[57] Cf. IVM, pp. 489-514.

[58] Cf. IVM pp. 120-143; “Una vida al servicio del Evangelio”, Juan Manuel Lozano; “Huellas de Claret”, Vicente Sanz.

[59] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[60] Cf. PGF 11-89; IVM; Comentarios a las Constituciones; Directorio; “Huellas de Claret”, Vicente Sanz.

[61] Cf. IVM, pp. 484-485; “La misión en el corazón”, Teófilo Cabestrero.

[62] Cf. IVM, pp. 259-284.

[63] Cf. IVM, apéndice 5, pp. 544-548; “¿Victoria de los vencidos?”, Teófilo Cabestrero.

[64] Cf. IVM, pp. 288-311.

[65] Cf. IMP, apéndice 2; DVC, apéndice 2.

[66] Cf. IVM, pp. 316-321.

[67] Cf. IMP, La Palabra de Dios en Claret y la Congregación, pp. 25-32; apéndices 3 y 4.

[68] Cf. IMP, apéndice 5: Métodos para leer y orar la Sagrada Escritura; IVM, Orientaciones para una lectura orante de la Palabra en clave claretiana, pp. 322-335; apéndices 6 y 7.

[69] Cf. PGF 436-439; apéndice 3: V, 3.1; apéndice 4: 6.1.; Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[70] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[71] Cf. IVM, pp. 475-480.

[72] Cf. IVM, pp. 452-458; II Comentario a las Constituciones sobre el Capítulo VII, Nuestra Misión, y sobre el Capítulo VIII, el Progreso en la vida misionera.

[73] Cf. Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[74] Cf. IVM, apéndice 5, pp. 544-548.

[75] Cf. IVM, pp. 288-311.

[76] Cf. PGF 438; IMP 143 a) y b); Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[77] Cf. FPC, apéndice 1.

[78] Cf. Anexo 6: Temas formativos en el posnoviciado y para los ministerios.

[79] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[80] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[81] Cf. IVM, pp. 391-406.

[82] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[83] Cf. IVM, p. 485.

[84] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[85] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[86] Cf. Guía psico-histórico-espiritual, “Cuaderno de bitácora para acompañar caminantes”, Carlos Rafael Cabarrús, Desclée de Brouwer, 2000.

[87] Cf. IVM, pp. 421-431.

[88] Cf. “El conocimiento de las lenguas al servicio de la misión”, José María Palacios, Prefectura General de Formación, Roma 1998.

[89] Cf. EMP 3.

[90] Cf. Anexo 8: Temas formativos mensuales en el trienio teológico.

[91] Cf. PGF 50-89; IVM pp. 206-311. 391-406.

[92] Cf. PGF 11-49; IVM pp. 178-202.

[93] Cf. IVM pp. 147-174; “Claves para leer la historia de la Congregación”, Jesús Álvarez; “Huellas de Claret”, Vicente Sanz.

[94] Cf. III Comentario a las Constituciones sobre el nº 71; el Capítulo XI, los Misioneros en formación; el Capítulo XII, los Misioneros Hermanos, Diáconos y Sacerdotes; y la Fórmula de Profesión.

[95] Cf. Anexo 4: La Fragua como propuesta pedagógica; Subsidios Fragua, Gonzalo Fernández.

[96] Cf. IVM, pp. 485-486.

[97] Cf. PGF, 419-424; apéndice 3, V, 1; apéndice 4, 5.3; Anexo 9: Preparación para la Profesión Perpetua.

[98] Cf. Anexo 7: Evaluación del año de experiencia de vida misionera.

[99] Anexos 10 y 11: Preparación para el Diaconado y el Presbiterado claretiano.

[100] Encuentro de Superiores Mayores: Prioridades para el sexenio, formación de formadores. Vic 2004.

Encuentro de Prefectos de Formación, Formación de formadores y estructuras formativas. Bangalore 2006.

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