Capítulo 6 : Los responsables y las estructuras de animación y coordinación

Introducción

271. Conscientes de que la vocación y su crecimiento son ante todo gracia del Señor, la responsabilidad de la formación misionera, por su extraordinaria importancia, corresponde a toda la Congregación, al Organismo Mayor y a la comunidad formativa[1]. De una manera especial está encomendada a los Superiores en sus distintos niveles. Se lleva a cabo también a través de otras mediaciones personales[2] y de diversas estructuras de animación y coordinación vocacional y formativa[3].

1. Los Superiores de la Congregación

272.  La primera responsabilidad en la animación y coordinación de la pastoral vocacional y de la formación recae en los superiores de la Congregación, según los distintos niveles de su jurisdicción y conforme a los criterios señalados por la Iglesia y la Congregación[4]. Considerarán como misión propia suya el tratar de edificar esta comunidad fraterna en Cristo[5].

273. Los superiores desempeñan estas funciones de una manera personal, o con el equipo de gobierno, o delegando algunas funciones en otras personas o en estructuras, tanto de gobierno como de pastoral vocacional y formativa. Su actuación, en algunos casos, está regulada por las normas del derecho universal y propio, las cuales señalan explícitamente las formas y los momentos en los que deben intervenir. Y, en otros, actúan conforme a su propia iniciativa y según las urgencias, necesidades y conveniencias de la Congregación, Organismo y Comunidad.

274. Entre las responsabilidades generales que las Constituciones señalan a los superiores están las siguientes:

El Superior General ha de procurar la conservación e incremento de la Congregación y, en consecuencia, ha de promover en todas partes las vocaciones y velar por la formación de los nuestros[6].

El Superior Mayor ha de procurar con empeño que todo el Organismo se responsabilice y se comprometa en la promoción vocacional y que se ponga la máxima diligencia en el perfeccionamiento de los formandos y de los demás religiosos[7].

Y el Superior Local ha de confortar a los hermanos de comunidad para que crezcan en su vocación misionera, permanezcan fieles a sus promesas y a las demás obligaciones de nuestra vida[8].

275.   Los superiores han de ser guía, estímulo y ayuda para el sector vocacional y formativo de la Congregación, con su ejemplo, con su palabra y con su actuación.

Considerarán la promoción vocacional y la formación, tanto inicial como permanente, como una prioridad a la que han de prestar especial atención y dedicación.

Buscarán, en el nombramiento de los responsables de la pastoral vocacional y de los formadores[9], las personas más adecuadas para dicha función[10], aunque éstas tengan que dejar otras funciones y trabajos[11]. Han de asegurar la estabilidad de los formadores en su cargo por un tiempo razonable.

Darán los criterios vocacionales y formativos prácticos, dentro de su jurisdicción, y establecerán en ella lo dispuesto en los respectivos capítulos y asambleas, en sintonía con los principios y orientaciones de la Congregación.

Aplicarán con esmerada atención y cuidado, previo un serio discernimiento, las normas y criterios eclesiales y congregacionales en todo lo referente a las admisiones y dimisiones de los candidatos a la profesión y a las órdenes sagradas[12].

Organizarán, según las normas de nuestro derecho propio, las estructuras (equipos, consejos, secretariados o comisiones) de animación y coordinación de la pastoral vocacional, y de la formación inicial y permanente. Asegurarán una adecuada formación permanente y especializada de los formadores.

Promoverán la elaboración de los planes de pastoral vocacional y de formación inicial y permanente, según los casos, en la comunidad, Organismo o Congregación, los aprobarán y seguirán de cerca su puesta en práctica.

Mantendrán constante relación y unidad de criterios de actuación con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores[13]. También con los Superiores Mayores de los Organismos que han enviado formandos a su comunidad formativa.

Alentarán, con su presencia y sus orientaciones, a los centros vocacionales y a las comunidades formativas, visitándolos con frecuencia[14]. En las visitas a las demás comunidades, especialmente en las canónicas, suscitarán la conciencia y el compromiso por las vocaciones y la formación del Organismo y estimularán los planes locales de formación permanente.

Dotarán a los centros y comunidades formativas de los medios y recursos necesarios[15].

2. Las Prefecturas de Formación

2.1. Aspectos generales

276.  La Prefectura de Formación es una estructura de gobierno que se constituye en el Gobierno General y en los Organismos Mayores según lo acordado por los respectivos Capítulos, general o provincial[16].

277.  La Prefectura de Formación puede organizarse en diversas secciones a través de comisiones y secretariados, temporales o permanentes, según las distintas actividades vocacionales y formativas[17].

278.  Al frente de la Prefectura está el Prefecto de Formación. Éste, que ha de ser una persona competente en el campo formativo, puede ser un consultor, general o provincial, o una persona no perteneciente a los respectivos equipos de gobierno[18].

279. La responsabilidad última de la Prefectura corresponde al Superior General o al Superior Mayor. Al Prefecto le corresponde la responsabilidad formativa de manera inmediata y de forma habitual.

280. Los Prefectos de Formación, bajo la autoridad del Superior respectivo, gozarán de las facultades suficientes para cumplir la misión específica que se les ha encomendado[19].

2.2. La Prefectura General de Formación

281. Tiene como objetivo específico animar y coordinar la tarea formativa de la Congregación ofreciendo orientaciones de carácter general y dejando a las correspondientes Prefecturas Provinciales[20] la aplicación a las circunstancias de cada Organismo y zona[21]. Si la pastoral vocacional o la formación permanente se encomienden a otras prefecturas o secretariados, la Prefectura de Formación trabajará en colaboración con ellas.

282. La designación del Prefecto General de Formación corresponde al Superior General con su Consejo, teniendo en cuenta, en el caso de que sea Consultor, la orientación dada por el Capítulo General[22].

283. El Prefecto, para realizar mejor su función, puede tener un ayudante o auxiliar, que será nombrado por el Gobierno General.

284. El Prefecto General de Formación puede convocar, siempre que sea necesario y oportuno, comisiones especiales de formación para el estudio y asesoramiento de situaciones y casos particulares.

285. Son funciones de la Prefectura General de Formación:

Ayudar directamente al Superior y al Gobierno General en la animación de la formación en la Congregación mediante la información periódica, el asesoramiento y la puesta en práctica de sus decisiones y orientaciones.

Animar el proceso de formación integral y transformadora.

Promover constantemente una cuidada selección vocacional y una formación de calidad, que sea claretiana, personalizada y actualizada, en orden a la misión.

Impulsar la selección y formación de los formadores y estimular y orientar las especializaciones en la Congregación[23].

Ayudar de una manera particular a los Organismos Mayores más necesitados.

Favorecer el intercambio de formadores y profesores entre los diversos Organismos de la Congregación.

Promover entre los responsables de los Organismos Mayores y áreas congregacionales la relación y la comunicación que contribuyan a la ayuda interprovincial.

Cuidar que el PGF sea aplicado y evaluado en los Organismos Mayores de la Congregación[24], de acuerdo con las características de cada área cultural.

Estimular la elaboración de los Planes de los Organismos, los proyectos locales (de formación inicial y permanente) y el proyecto personal de formación, en línea con las orientaciones de la Iglesia y de la Congregación.

286. Son actividades propias de la Prefectura:

La comunicación frecuente con los superiores de la Congregación y con los responsables de la pastoral vocacional y de la formación (inicial y permanente), a través de la correspondencia epistolar, los diálogos personales o en grupo y otros medios de relación.

Las visitas periódicas a los centros vocacionales y formativos, debidamente programadas y organizadas en contacto con los respectivos responsables de los Organismos.

La organización y/o participación, según los casos, en encuentros y reuniones con los responsables de la pastoral vocacional, los formadores y formandos, tanto a nivel general como zonal y del Organismo[25].

El ofrecimiento a los centros de la Congregación de subsidios vocacionales y formativos, claretianos y no claretianos.

La información a los responsables sobre las experiencias vocacionales y formativas que se realizan en la Iglesia y en la Congregación[26].

La organización de iniciativas de formación (Escuela de Formadores Corazón de María, talleres por Conferencias, cursos online, etc.) para los formadores de la Congregación[27].

La organización de encuentros para los responsables de la Pastoral Vocacional y la Formación[28].

La promoción de iniciativas de estudio e intercambio entre los profesores pertenecientes a nuestros centros académicos y a otras instituciones no congregacionales[29].

2.3. Las Prefecturas de Formación

        de los Organismos Mayores

287. La Prefectura tiene como objetivo específico animar y coordinar el proceso de formación inicial y permanente en el Organismo.

288. En principio, el área de la Prefectura abarca la formación inicial y permanente. Según las circunstancias, no obstante, los Capítulos o Gobiernos de los Organismos Mayores pueden crear, según los casos, otras Prefecturas, consejos o comisiones para animar la formación permanente[30].

289.  El Prefecto Provincial de Formación es nombrado o elegido según las diversas modalidades indicadas en nuestro derecho[31].

290.  Son funciones de la Prefectura:

Informar y asesorar al Superior y Gobierno Provincial en los asuntos de pastoral vocacional, formación inicial y permanente, y ejecutar sus decisiones y orientaciones.

Crear entre los responsables de la pastoral vocacional y de la formación inicial un sentido de comunión y corresponsabilidad.

Coordinar criterios y métodos para lograr una eficaz pastoral vocacional y un proceso formativo unitario, gradual y orgánico.

Procurar que se elabore el Plan de Formación del Organismo, teniendo como marco el PGF, y que sea aplicado y evaluado en el Organismo.

Evaluar periódicamente el proceso formativo, inicial y permanente, de la Provincia y ofrecer orientaciones para su mejor funcionamiento.

Informar al Prefecto General de Formación sobre la situación de la formación en su Organismo.

291. Entre las actividades de la Prefectura se indican las siguientes:

La comunicación y relación con el Prefecto General de Formación y más frecuentemente con los responsables de la pastoral vocacional y con los formadores y formandos de los centros formativos.

Las visitas periódicas a los centros vocacionales y formativos y colaboración con ellos en las actividades propias.

La organización de reuniones y encuentros de estudio y formación con los profesores y formadores de la Provincia.

La elaboración y actualización periódica del Plan de Formación del Organismo y la revisión de los proyectos formativos locales[32].

La animación de la formación permanente de las comunidades y de la elaboración del proyecto personal de formación.

La programación de la formación permanente del Organismo, siguiendo las orientaciones de los Capítulos y Gobiernos Provinciales y organización de las actividades programadas (cursos, encuentros, reuniones, ejercicios espirituales)[33].

La elaboración y ofrecimiento de medios y subsidios de formación para las personas y comunidades.

La convocatoria del Consejo Provincial de Formación según esté establecida y siempre que se juzgue conveniente.

2.4. Los Consejos de Formación

292. Teniendo en cuenta las diversas experiencias congregacionales, se recomienda la constitución del Consejo de Formación en cada Organismo[34].

293. El Consejo de Formación es un órgano de corresponsabilidad y participación formativa en el Organismo.

294. Tiene como finalidad inmediata asegurar la unidad y la continuidad del proceso formativo del Organismo y ayudar a la Prefectura de Formación en el cumplimiento de su misión formativa y en la realización de sus funciones y actividades propias[35]. También analiza y presenta soluciones a los diversos problemas que vayan surgiendo en las etapas de la formación y estudia el proceso formativo con una proyección de futuro.

295.  La constitución del Consejo de Formación, sus competencias y su funcionamiento serán determinados por el Gobierno de cada Organismo mediante un reglamento apropiado[36].

296. En el Consejo de Formación debe haber representantes de la pastoral de jóvenes y vocaciones, de todas las etapas formativas, de formadores y formandos, encargados de la formación permanente, y de otros sectores del Organismo.

297. Se organizarán reuniones del Equipo de Formadores, constituido solamente por éstos, para tratar asuntos propios de su competencia.

298. En donde parezca oportuno y dadas las circunstancias del centro formativo, se puede crear el Consejo Local de Formación, integrado por formadores y formandos, como órgano de participación, corresponsabilidad y ejecución de la comunidad formativa. Para tratar asuntos propios de su competencia reúnase periódicamente el equipo local de formadores[37].

299.   Además de expresar su corresponsabilidad con la representación en los Consejos de Formación, los formandos pueden participar también en la animación formativa a través de otras estructuras que los Organismos Mayores juzguen más convenientes según las circunstancias (consejos, asamblea de formandos).

3. ColabOración interPROVINCIAL

300.   La colaboración interprovincial[38] en el campo de la formación manifiesta el servicio común a la Iglesia, la unidad y la comunión de personas y bienes de toda la Congregación y la fraternidad entre sus miembros.

301. La naturaleza multicultural, el crecimiento de la misión universal y el número reducido de formandos en algunos Organismos de la Congregación favorecen la creación de centros formativos interprovinciales que requieren una colaboración y coordinación estrecha entre diversos Organismos.

302. Debemos promover el espíritu de solidaridad y cooperación entre todos los miembros de la Congregación[39] en todas las etapas formativas, a partir de la pastoral vocacional, procurando favorecer al máximo la mutua ayuda entre los Organismos de la Congregación[40], llegando incluso a la concentración de centros cuando fuere necesario[41].

303. La Prefectura General de Formación y las Conferencias Interprovinciales promuevan y organicen reuniones de las Prefecturas de carácter interprovincial. Su finalidad será contrastar experiencias, estudiar y reflexionar sobre temas específicos y buscar y organizar líneas de acción comunes.

304. Los encuentros interprovinciales y regionales de formandos, así como la organización de acciones conjuntas (preparación para la primera profesión y la profesión perpetua, aprendizaje de idiomas, experiencias pastorales u otras experiencias a discernir oportunamente) contribuyen a profundizar el sentido de pertenencia congregacional y favorecen la apertura universal. Deben ser, pues, estimulados, según la periodicidad y modos que se estimen oportunos según los casos.

305. Los formadores y profesores de nuestros centros estarán siempre disponibles para prestar sus servicios de una manera temporal o permanente en cualquier parte de la Congregación donde fuere necesario. Las diversas instancias impulsarán el intercambio de formadores y profesores de nuestros centros formativos y académicos para un mayor enriquecimiento mutuo[42]. Puede resultar conveniente que el equipo formativo y especialmente el prefecto de formación de Organismos que cuentan con casas formativas interculturales vivan experiencias de corta o media duración en otros centros formativos de la Congregación, especialmente en los lugares de procedencia de sus formandos, o hacer intercambio de formadores.


[1] Cf. CIC 652 §4; CC 58, 76; Dir 160.

[2] Cf. PGF, capítulo 3.

[3] Cf. 1F 84; MS 75.4.

[4] Cf. CC 138.4, 113.5.

[5] PI 27.

[6] CC 138.4.

[7] CC 113 §5; cf HAC 63.2.

[8] CC 104.4.

[9] Cf. Dir 457a, 210, 248.

[10] Cf. OT 5; Dir 264.

[11] Cf. MS 75.5.

[12] Cf. CIC 642, 653, 1025, 1028-1030.

[13] Cf. RC 32; PI 52.

[14] Cf. CC 134.

[15] Cf. HAC 63.4.

[16] Cf. Dir 412.

[17] Cf. Dir 412.

[18] Cf. 1F 164a; Dir 413-414.

[19] Cf. Dir 416.

[20] Cuando decimos Prefecto Provincial se refiere al Prefecto de los Organismos Mayores (Provincia o Delegación). Cuando hablamos de interprovinciales, significa entre los diferentes Organismos Mayores.

[21] Cf. 1F 165.

[22] Cf. Dir 413.

[23] Cf. Dir. 168-169, 245.

[24] Cf. MS 75.1.

[25] Cf. Dir 176; 1F 164c.

[26] Cf. Dir 177.

[27] Cf. HAC 63.3-4.

[28] Cf. 2F 27; CPR 69; MS 75.6.

[29] Cf. 1F 165; 2F 32.

[30] Cf. RG 73.

[31] Cf. Dir 414.

[32] Cf. Dir 168.

[33] Cf. 2F 30; HAC 55.

[34] Cf. Dir 166.

[35] Ibid.

[36] Ibid.

[37] Cf. 1F 85.

[38] Cuando se dice “Interprovincial” se entiende “entre Organismos Mayores”. Sean Provincias o Delegaciones.

[39] Cf. Dir 306.

[40] Cf. Dir 307.

[41] Cf. Dir 239.

[42] Cf. HAC 63.5.