Capítulo 7 : Las Etapas de Preparación: Prenoviciado (Aspirantado y Postulantado)

Introducción

306. El Directorio Vocacional Claretiano (DVC) orienta el discernimiento, la selección y la preparación de los candidatos que desean ingresar en nuestra comunidad congregacional. Entonces es necesario cuidar los criterios expuestos en el DVC para asegurar los fundamentos necesarios de la vocación misionera claretiana y así procurar un camino formativo sólido.

307. Los responsables de la Pastoral Vocacional y del Prenoviciado, así como los candidatos y sus familias, conocerán los criterios generales de discernimiento en vigor para el Prenoviciado.

1. Criterios generales de discernimiento

308. Los criterios generales de discernimiento permiten verificar, tanto al candidato como a la Congregación, si existen signos positivos de verdadera vocación[1].

309. Los criterios señalados por la Iglesia y la Congregación son los siguientes[2]

Recta intención con motivaciones e intereses vocacionales auténticos y válidos.

Plena libertad a la hora de optar por la vida religiosa y, en particular, por la Congregación, atendiendo las normas de cada lugar sobre la mayoría de edad.

Índole, es decir, temperamento, carácter y personalidad apropiados, especialmente para la vida de comunidad, el trabajo en equipo y el servicio a los demás.

Cualidades requeridas para vivir la vida religiosa claretiana y participar en la misión de la Congregación. Entre ellas, buena salud física y psíquica, suficiente nivel intelectual, madurez y equilibrio psicológico según la edad de la persona; y cualidades humanas, morales y espirituales adecuadas[3].

Ausencia de contraindicaciones vocacionales, en sentido estricto, y de otros rasgos de la personalidad que impidan realizar las exigencias vocacionales claretianas.

En relación a las personas con tendencias homosexuales que quieren entrar en la Congregación, o que descubren durante la formación esta situación, en coherencia con el Magisterio, la Congregación, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir a la profesión y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay…. Si son personas con tendencias homosexuales que sólo son la expresión de un problema transitorio, como, por ejemplo, el de una adolescencia todavía no terminada, ésas deberán ser claramente superadas al menos tres años antes de la profesión perpetua[4].

El postulante, novicio o estudiante debe manifestar a los formadores sus eventuales dudas o dificultades en esta materia. Y estos, incluido el confesor, tienen el deber de disuadirlo, en conciencia de seguir adelante hacia la profesión y la Ordenación[5].

310. La exigencia en la selección y en la formación de los candidatos no debe reducirse a excluir a las personas problemáticas, sino a garantizar un camino de formación equilibrado a los que son idóneos, orientado a la santidad y en el que se contemple la virtud de la castidad[6]. Cuando se encuentra un candidato de insuficiente equilibrio psicofísico y moral no debemos pretender que la gracia supla en esto a la naturaleza[7].

311. Es importante tener muy en cuenta el conocimiento de la familia del candidato, el estado de salud física y psíquica de la misma, su situación social y económica, las relaciones entre sus componentes, la vivencia religiosa y el tipo de valores que transmite, para orientar y acompañar más eficazmente su proceso vocacional.

2. Las etapas de Prenoviciado

2.1. Aspirantado

2.1.1. Principios generales

312. El Aspirantado es el modo como la Congregación acepta a un candidato que, de acuerdo con los criterios previamente señalados, presenta indicios vocacionales para acompañarlo personalmente y continuar el proceso de discernimiento. Estos indicios deben ser discernibles a través de sus aptitudes básicas de vida de fe y sensibilidad religiosa y, al mismo tiempo, una incipiente voluntad de seguimiento de Cristo en la Congregación[8].

313. La comunidad claretiana acoge las vocaciones a través de una gran variedad de formas y modalidades, proporcionadas en cada Organismo Mayor y ya suficientemente descritas en el capítulo 7 del Directorio Vocacional Claretiano.

314.  Aunque esta etapa de Aspirantado puede tener configuraciones (en ambiente propio, en grupo formativo o en una comunidad claretiana) y duración muy flexibles y diversas en cada lugar y para cada candidato, para que el aspirante acceda al Postulantado hace falta haber alcanzado los objetivos que a continuación se señalan. Hay que asegurar que el aspirante tenga su propio ritmo formativo según su madurez personal y su camino vocacional sin confundirlo con otras etapas.

2.1.2. Objetivos generales

315. Dimensión humana. Procurar la formación humana integral del aspirante ofreciéndole herramientas para el desarrollo armónico de sus condiciones físicas, psico-emocionales, intelectuales y morales correspondientes a su edad.

316. Dimensión cristiana. Fortalecer la fe recibida en el bautismo consolidando su formación cristiana teórica y experiencial de tal forma que el aspirante se disponga a comprender y responder a la vocación divina.

317. Dimensión claretiana. Proseguir el discernimiento y cultivo vocacional, presentando de forma clara y adecuada las características de nuestro servicio en la Iglesia, como hijos del Inmaculado Corazón de María, en sus diversos modos de vivirlo, ya sea laical, diaconal o presbiteral.

2.1.3. Objetivos específicos

318. Dimensión humana 

Capacitar al aspirante para que, conociéndose bien a sí mismo y su propia historia familiar, adquiera las actitudes sociales que favorecen la vida en comunidad y garantizan la perseverancia vocacional: sentido del orden, disciplina, urbanidad, apertura al diálogo, solidaridad, corresponsabilidad, espíritu de servicio.

Crear un clima de fraternidad, apertura y responsabilidad en el que el aspirante pueda orientar maduramente su afectividad y sexualidad. Cuando sea necesario, nos serviremos de profesionales cualificados.

Procurar una buena formación intelectual, teniendo en cuenta la situación personal del aspirante y el ambiente del que procede y facilitando, si fuera el caso, las necesarias habilidades para aprender a estudiar y el tiempo necesario para adquirir la competencia lingüística en la que se desarrollará la etapa siguiente (Postulantado).

Facilitar al aspirante los contactos con grupos juveniles apostólicos que le mantengan abierto a la realidad circundante y que supongan para él mismo un adecuado medio de crecimiento.

Cultivar el sentido ético y estético y desarrollar la capacidad de juicio, procurando el contacto del aspirante con diversas realidades (pobreza, enfermedad, dolor) y realizando variadas actividades culturales, manuales y artísticas que le permitan desarrollar su creatividad.

Educar en la formación de la conciencia crítica frente a la realidad.

Ayudar a que el aspirante crezca física y psíquicamente, adquiriendo hábitos de autocontrol, austeridad y oblatividad.

319. Dimensión cristiana. Desarrollar una formación sólida que ayude al aspirante a vivir profunda y personalmente la fe cristiana y le conduzca a una experiencia de encuentro con Dios y, si fuera el caso, proporcionarle una eventual formación catecumenal.

Estimular al aspirante para que valore la experiencia de fe que le ha permitido plantearse la opción vocacional misionera, respetando las otras confesiones cristianas y religiones[9].

Fomentar la experiencia de oración y la piedad, a través del contacto asiduo con la Palabra de Dios, la iniciación litúrgica y otras prácticas de piedad.

Estimular al aspirante a la práctica y vivencia progresiva de los sacramentos de la eucaristía y de la reconciliación.

Iniciar al aspirante en la práctica de la dirección espiritual como herramienta indispensable para el discernimiento.

Proporcionarle una formación apostólica inicial acorde a su proceso de maduración, de modo que aprenda a vivir su condición cristiana como donación a los demás, sin buscar protagonismos. Preparar, acompañar y evaluar las experiencias en esta línea.

320. Dimensión claretiana. Continuar y profundizar el   acompañamiento personal iniciado en la etapa anterior.

Presentar la figura de Cristo misionero y de María como madre y modelo de respuesta fiel a la llamada gratuita de Dios.

Dar a conocer y contagiar entusiasmo por la figura de nuestro Fundador como modelo de imitación de Cristo y de respuesta vocacional y del Corazón de María, en cuya fragua se forman los misioneros.

Exponer la misión claretiana, la situación actual de la Congregación y algunos hechos sobresalientes de su historia.

2.1.4. Responsables

321. El formador de esta etapa cumple una función muy importante y delicada. Por eso, debe poseer, además de una suficiente preparación pedagógica, apostólica y religiosa, un carisma educativo que le permita llevar a cabo su tarea. Ha de ser entusiasta de la propia vocación y coherente en el testimonio de vida[10]. El equipo de formadores debe ser un verdadero modelo de identificación para los prenovicios por la autenticidad, la alegría, la fraternidad y entrega con que cumple su misión formadora[11]. Es aconsejable implicar en la labor formativa a laicos de ambos sexos que, mediante sus conocimientos profesionales y experiencia, puedan contribuir a la formación integral de los prenovicios.

322. La admisión al Aspirantado y la dimisión del mismo corresponde al respectivo equipo formativo, oído quien ha acompañado vocacionalmente al candidato o quien conste en el Plan formativo del lugar.

323. Corresponde al Superior Mayor, debidamente asesorado por el equipo de formadores, y teniendo presente la finalidad y los objetivos del Prenoviciado, determinar la modalidad y duración del Aspirantado.

2.2. Postulantado

2.2.1. Naturaleza y finalidad

324. El Postulantado es la etapa de formación inmediatamente preparatoria para el Noviciado[12]. Se ordena a que los candidatos se preparen adecuadamente para comenzar su iniciación en la vida misionera[13] y la Congregación alcance un juicio ponderado sobre las garantías ofrecidas por ellos.

2.2.2. Requisitos

325. Los requisitos por parte del candidato al Postulantado son:

Mostrar signos de vocación claretiana, discernibles a través de sus aptitudes personales básicas, de su recta intención, de una conducta humana y cristiana coherente y de su voluntad positiva de seguir a Cristo en la Congregación[14].

Solicitar por escrito su ingreso al Superior Mayor antes de comenzar el postulantado[15].

Presentar los certificados de bautismo, de confirmación (si la hubiere recibido, caso contrario tendrá que recibir este sacramento durante esta etapa) y de estado libre, así como un certificado médico en el que conste que goza de buena salud física y psíquica para la vida misionera. Si se viere necesario, puede procederse a una adecuada verificación de sus actitudes psíquicas con ayuda de algún especialista, salvando siempre los derechos de la persona a la intimidad y a la buena fama[16]. Igualmente debe presentar un certificado extendido por la policía en el que se garantice que no tiene antecedentes penales ni acusaciones o denuncias por comportamientos sexuales inadecuados.

Informar que no ha estado previamente en otro seminario o casa de formación religiosa para, en caso contrario, posibilitar que se pueda recabar de sus responsables los informes necesarios.

Realizar por escrito, en el acto de admisión, una declaración, firmada por él mismo y dos testigos y conformada en lo posible a las leyes del país, en la que haga constar el carácter no laboral de sus vínculos con la Congregación, que conoce y acepta las normas en vigor sobre prevención y abusos sexuales y económicos, y la ausencia de impedimentos para su ingreso en ella, a tenor de nuestro derecho[17]. Al término del Postulantado hará su solicitud de ingreso en el noviciado al Superior Mayor[18].

2.2.3. Objetivos generales

326. Dimensión humana. Adquirir el grado de madurez humana que se requiere para vivir con aprovechamiento la experiencia del noviciado[19]

327. Dimensión cristiana. Profundizar, doctrinal y vivencialmente, la iniciación cristiana[20] y el conocimiento de la propia vocación en la Iglesia.

328. Dimensión claretiana. Tener un conocimiento suficiente de la vida y misión claretiana para hacer una primera opción por ella[21] con las progresivas rupturas y adhesiones que implica.

2.2.4. Objetivos específicos y medios

a. Dimensión humana

329. Los objetivos específicos son los siguientes:

Descubrir y potenciar los rasgos constitutivos de la madurez de la persona, especialmente los que constituyen la base humana para la experiencia del noviciado.

Vivir y desarrollar las facultades que implica: corporalidad, inteligencia, voluntad, sensibilidad.

Prestar una atención especial y cultivar la madurez afectiva y sexual. Potenciar y cultivar la capacidad para las relaciones interpersonales y la vida comunitaria[22].

Crecer en la capacidad de reflexión y de sentido crítico, tanto respecto de sí mismo como de los demás y de la realidad en general.

Tomar conciencia y asumir la propia historia personal, familiar y social.

Asumir actitudes maduras y responsables en el uso de los medios de información y comunicación.

330. Los medios

Con relación al desarrollo personal:

Valoración psicológica amplia del candidato y ayuda profesional cuando fuera necesaria.

Ofrecimiento de herramientas psicológicas que ayuden a conocer mejor la propia personalidad[23]

Práctica de los medios naturales útiles para la salud corporal y psíquica, como el deporte, la higiene, las actividades artísticas, manualidades, tareas domésticas y las aficiones y el aprecio de la naturaleza.

Ofrecimiento de ocasiones para asumir responsabilidades, tomar decisiones, fomentar el espíritu de iniciativa, creatividad, espíritu de servicio y solidaridad.

Creación de hábitos de laboriosidad, autodisciplina, discernimiento, constancia de juicio y capacidad de elección conforme a unos valores superiores.

Iniciación en la práctica y valoración del silencio.

Dominio de los impulsos y coherencia entre acciones, palabras y actitudes.

Examen de los propios sentimientos, emociones y deseos para contrastarlos con los valores por los que se quiere optar.

Serena aceptación de las dificultades, de las frustraciones y de los elementos conflictivos de la propia historia, desdramatizando y desbloqueando las situaciones ytomando conciencia de la propia debilidad presente en la personalidad[24].

Revisión de las relaciones familiares y de amistad, de modo que se adopte ante ellas una actitud realista y constructiva.

Uso responsable de los medios de comunicación e información siendo conscientes de las posibilidades que brindan a la formación, evangelización y de los peligros que pueden comportar. 

Cultivo de la responsabilidad y la prudencia en las relaciones que se puedan crear y cultivar con otras personas a través de los medios de comunicación[25].

331. Con relación a la sensibilización a los valores:

Aceptación y respeto ante la creación, obra de Dios, el ser humano y toda forma de vida; educación, afecto y amistad hacia las personas (especialmente con los compañeros de comunidad); autoaceptación (sexual, caracterológica) y relaciones interpersonales constructivas; valoración del matrimonio y del voto de castidad.

Aprecio de los elementos valiosos de la propia cultura, apertura intercultural y a diversas formas de pensamiento, y sensibilidad artística.

Sensibilidad ante la realidad y conciencia frente al valor de la justicia, de las situaciones de pobreza y violencia y aprecio y respeto a la dignidad e igualdad de la mujer.

Cultivar la apertura e interés por la historia de vida de los demás.

332. Con relación al estudio:

Instrucción sobre los componentes más esenciales de la madurez humana, acompañada de una reflexión personal y del contraste con el formador y compañeros.

Adquisición de una formación académica adecuada y de un método personal de estudio, de lectura y de investigación.

Introducción progresiva en el análisis de la propia realidad sociopolítica y cultural.

Iniciación en el estudio de las lenguas especialmente las de uso oficial (español e inglés) en la Congregación y las lenguas propias de los lugares de misión.

b. Dimensión cristiana

333. Los objetivos específicos son los siguientes:

Lograr una formación cristiana (teórica y práctica) adecuada.

Descubrir progresivamente a Jesucristo, hijo de María, como amigo, y crear las condiciones que preparan para un encuentro personal con él (ruptura con el pecado, valoración y relativización del mundo).

Cultivar la vida de oración, los sacramentos, los valores evangélicos, y las diversas presencias y llamadas del Espíritu desde la realidad personal, familiar, social y eclesial.

Vivir las virtudes cristianas, en especial las que tienen una mayor proyección vocacional: la disponibilidad para el servicio fraterno, la castidad, la capacidad de entrega y sacrificio.

Encarnar la espiritualidad en la solidaridad eficaz con los más pobres y marginados.

Valorar la comunidad como espacio para vivir la fe de forma concreta.

Sintonizar con la realidad eclesial del lugar.

334. Medios

Con relación a las experiencias:

Participación diaria en el sacramento de la eucaristía y frecuente en el de la reconciliación y, si fuera el caso, preparación y celebración del sacramento de la confirmación.

Contemplación de Dios en la naturaleza, en los acontecimientos, en la propia vida.

Momentos de oración personal basada en la Palabra de Dios, principalmente en el Evangelio.

Introducción en la práctica de la oración compartida comunitariamente.

Iniciación en la práctica del discernimiento cristiano.

Participación en celebraciones de la religiosidad popular, talleres de oración o de Biblia.

Gestos de desprendimiento y comunicación de bienes.

Testimonio de la alegría vocacional como invitación a otros jóvenes para abrazar la vocación misionera.

335. Con relación al estudio:

Catequesis básica progresiva, que complemente y oriente la experiencia que tiene el postulante como fundamento de su fe cristiana.

Presentación sintética de la espiritualidad cristiana, particularmente de lo que significa la vida de gracia, y de la vocación, a partir de la llamada universal a la santidad.

Nociones básicas sobre la oración (métodos, fórmulas litúrgicas o bíblicas, rosario y otras devociones).

c. Dimensión claretiana

336. Los objetivos específicos son los siguientes:

Tomar conciencia de la llamada de Dios en las experiencias vocacionales previas e integrarlas en esta etapa.

Crecer en la docilidad al Dios que se nos revela e interpela en la Palabra y en los acontecimientos de la vida del pueblo.

Descubrir y aceptar a María como madre que acompaña en el camino vocacional y protege en las dificultades, y también como modelo de fidelidad a Dios.

Fomentar la sensibilidad misionera y las actitudes de apertura a la universalidad.

Entrar en contacto con la figura del Fundador y ampliar el conocimiento de la historia de la Congregación y de la realidad de los Organismos Mayores.

Prepararse progresivamente con el estilo de vida propio del noviciado y entrenarse en las necesarias rupturas que comporta[26].

337.Medios

Con relación a las experiencias:

Contacto con el ambiente de procedencia (familia, amigos, grupos), compaginándolo con una ruptura progresiva exigida por el proyecto de vida claretiana.

Frecuentes entrevistas de acompañamiento formativo y espiritual, e iniciación en un plan de vida personal.

Celebración cuidada de las fiestas marianas resaltadas en la liturgia y en la vida de la Congregación; rezo de las oraciones marianas tradicionales en la Congregación. Creación de un ambiente que facilite la vivencia y la expresión de la filiación cordimariana[27].

Adquisición de hábitos comunitarios (respeto, aceptación mutua, generosa colaboración) y de estudio.

Realización de algunas actividades apostólicas: catequesis, animación litúrgica y acción social.

Visitas a comunidades y posiciones apostólicas claretianas; especialmente, si se puede, a la comunidad del noviciado y a otras que tengan experiencias pastorales significativas por su importancia en la vida de los Organismos Mayores.

Información, por parte de algunos claretianos, de las actividades apostólicas que tienen encomendadas.

Relaciones intercongregacionales que permitan valorar otros carismas y conocer mejor el propio.

Aprovechar los medios digitales para familiarizarse con la vida de la Congregación.

338. Con relación al estudio:

Lectura de la Autobiografía del Fundador; información sobre ciertos episodios fundamentales de la historia de la Congregación y de la Provincia; acercamiento a las personas que más han destacado como misioneros (lectura de los opúsculos de la colección Claretianos de ayer y hoy).

Lectura personal diaria de la Palabra de Dios e iniciación en aquellos dinamismos y prácticas de piedad más enraizados en la historia de la Congregación (retiro espiritual, examen de conciencia, rosario, visita al Santísimo Sacramento).

Ofrecimiento de cursos e instancias con contenido claretiano que se ajuste a la etapa que se vive (por ejemplo, la Semana Claretiana).

2.2.3. Características

339. La organización de esta etapa corresponde al Superior Mayor[28]. Entre los diversos lugares y modos, los más frecuentes entre nosotros son:

En una casa señalada expresamente para este fin.

En una comunidad de la Congregación, aunque sin compartir toda la vida[29]. Como principio, se desaconseja que sea la comunidad del noviciado[30]. Es conveniente incluso que sea fuera de esa casa. No obstante, si el postulantado se establece en la casa noviciado, debe formar una sección aparte[31].

En casos excepcionales, fuera de nuestras comunidades, con tal de que se garanticen un plan específico, algunos períodos de contacto con la Congregación o algunos de sus representantes y, sobre todo, la guía de un claretiano experto[32].

340. Tanto la admisión del candidato al postulantado como su eventual dimisión son competencia del Superior Mayor, debidamente asesorado por quienes han acompañado al candidato[33]. Si éste proviniera de otro instituto o de un seminario diocesano, es necesario que el Superior Mayor cuente con un informe emitido por el superior respectivo[34].

341. En principio, el postulantado debe hacerse en el país de origen, y, a ser posible, dentro del propio Organismo Mayor. Con todo, cuando los postulantes sean pocos o exista alguna razón que lo aconseje, los Organismos Mayores interesados pueden establecer un centro común.

342. Los Organismos Mayores que comparten noviciado tienen que tener criterios generales comunes y procurar una preparación similar de los postulantes que vayan a hacer el noviciado, así como el conocimiento adecuado de la lengua que se usa en el noviciado.

343. La duración del postulantado, que nunca será menor de seis meses ni sobrepasar generalmente los dos años, corresponde determinarla al Superior Mayor. Será lo suficientemente amplia como para permitir la consecución de la finalidad y objetivos de este período formativo[35].

344. El postulantado tendrá un proyecto formativo aprobado por el Gobierno del Organismo Mayor. Contendrá los objetivos y medios propios del postulantado claretiano, según las circunstancias locales y las modalidades determinadas por el Superior Mayor. Deberá ser evaluado periódicamente para verificar el progreso y preparación de los candidatos al noviciado.

2.2.4. Responsables

345. Entre los miembros del Equipo formativo, hay un responsable de esta etapa (Postulantado) que debe ser un misionero experimentado, con una preparación psicopedagógica y espiritual adecuada, con aptitudes para entrar en sintonía con los jóvenes y con suficiente experiencia pastoral[36]. Su nombramiento corresponde al Superior Mayor.

346. La tarea formativa en esta etapa implica:

Recoger, en colaboración con el candidato, cuantos datos e informaciones sean útiles para discernir los signos de vocación claretiana y sus eventuales contraindicaciones.

Ayudar al postulante a conseguir los objetivos propios de la etapa y a lograr la madurez necesaria para tomar sus decisiones con las debidas garantías de libertad y responsabilidad.

Ofrecerle, independientemente de la forma de realizar el postulantado, una experiencia de vida comunitaria claretiana en un ambiente favorable para el discernimiento[37].

Asegurar la preparación suficiente (especialmente lingüística y cultural) si el postulante tuviese que realizar el noviciado en un país de lengua y cultura diferentes a las suyas.

347. Para asegurar el acompañamiento y la continuidad en la formación, el responsable de esta etapa deberá estar en asiduo contacto con el maestro de novicios, y con los demás formadores del Prenoviciado.


[1] Cf. 1F 104.

[2] Cf. CIC 642; Dir 175; 1F 105; DVC 240-268.

[3] RFIS 19.

[4] Cf. RFIS 199; Instruction sobre los criterios de discernimiento vocacional, n°2 (4 de noviembre de 2005).

[5] RFIS 200.

[6] Cf. FRANCISCO, Discurso de clausura del Congreso de la lucha contra la pederastia, no. 4(25 de febrero de 2019).

[7] Cf. SCa64.

[8] Cf. Dir 183.

[9] Cf. MS 60, 62.

[10] Cf. 2F 14b.

[11] Dir 185.

[12] Dir 186.

[13] Cf. PI 42; CIC 597 §2.

[14] Cf. Dir 188.

[15] Cf. Dir 190.

[16] Cf. CIC 642, 220.

[17] Cf. Dir 190.

[18] Cf. Dir 201.

[19] Cf. PI 43.

[20] Cf. PI 43; Dir 186-187.

[21] Cf. Dir 188.

[22] Cf. RFIS 63, 95.

[23] Cf. OUCP 5-10.

[24] Cf. RFIS 96.

[25] Cf. HAC 2J; MS 18.

[26] Cf. Dir 186.

[27] Cf. NEM, pp. 51-52; HAC 34–36.

[28] Cf. Dir 189.

[29] Cf. Dir 192.

[30] Cf. PI 44.

[31] Cf. PI 44; Dir 192.

[32] Cf. Dir 192.

[33] Cf. Dir 189, 271.

[34] Cf. CIC 241 §3.

[35] Cf. Dir 193.

[36] Cf. Dir 194.

[37] Cf. Dir 191-192.