PRÓLOGO

Nuestra Congregación tiene la fortuna de contar con formadores comprometidos y con directrices relevantes sobre la formación de los misioneros en el curso de nuestra historia, lo cual ha dejado un hermoso legado de formación para que lo sigamos. El PGF 2020 es un hito en este mismo camino.

Desarrollo de las directrices de Formación en la Tradición Claretiana

La formación de los misioneros siempre ha sido una prioridad en el proyecto evangelizador de San Antonio María Claret y sus sucesores. El Padre Claret recuerda en su autobiografía un sermón de su obispo Pablo de Jesús Corcuera durante sus días de seminario que había dejado un profundo impacto en su actitud hacia la formación: Si yo puedo conseguir que los estudiantes sean buenos, después serán buenos sacerdotes, buenos curas… Mucho conviene que los estudiantes se vayan nutriendo con la piedad mientras van estudiando; o, si no, se crían soberbios, que es lo peor en que pueden incurrir, porque la soberbia es el origen de todo pecado. Es de preferir que sepan un poco menos y que sean piadosos, que no el que sepan mucho, pero sin piedad o con poca, que entonces se hinchan del viento de la vanidad[1].

Nuestro Fundador era profundamente consciente de las consecuencias negativas de la presencia de obreros apostólicos mal formados en la Iglesia. Desde su vasta experiencia pastoral de acompañamiento de laicos, religiosos y sacerdotes, el Padre Claret señala el peligro de que los sacerdotes no integrados alejen a los fieles por su comportamiento grosero y sus pasiones no mortificadas en lugar de atraerlos por sus buenos modales e irradiar el buen olor de Cristo en todas partes[2]. Él exclama: se ve la obligación que tenemos de ser instruidos, bien educados y de santas costumbres[3] y ¡Oh cuánto conviene que los Misioneros sean mortificados, muy virtuosos y ejemplares[4]!

Convencido de la necesidad de contar con pastores bien formados en la Iglesia, el Padre Claret se dedicó a dar una formación de calidad a los seminaristas de varias diócesis de España en El Escorial y escribió los dos volúmenes de “El colegial o seminarista teórica y prácticamente instruido” para la formación inicial y permanente. Su libro “Llave de Oro” es un buen manual de consejos para los sacerdotes, especialmente para los confesores. El mejor regalo del Padre Claret para la formación de los misioneros es la Autobiografía escrita por mandato del Superior General, P. Josep Xifré, en la que presenta su propia experiencia transformadora de ser un misionero formado en la Fragua del Corazón de María y enviado en misión. En efecto, la Autobiografía es una propuesta del proyecto de vida claretiano en formato narrativo.

Cuando la Congregación comenzó a aceptar estudiantes en 1858[5], nuestro Fundador mismo escribió la primera guía de formación para los estudios, El Plan de Estudios de la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María, en 1859. Después del Capítulo de 1862, nuestro Fundador redactó el primer documento general sobre la formación, El Reglamento Particular para los Estudiantes y el Reglamento Particular para el Pedagogo de los Estudiantes de la Congregación.

Los Superiores Generales de la Congregación han mantenido viva esta visión holística del Fundador sobre la preparación de hombres idóneos para ser misioneros comprometidos, y han dado oportunas directrices sobre el particular[6]. Tras la decisión del VIII Capítulo General[7], se preparó el primer plan sistemático de formación, después de una amplia consulta con los profesores claretianos, bajo el título, “Statua pro Studiis Congregationis Filiorum Immaculati Cordis Beatae Mariae Virginis” en 1900. Después de un período de tres años ad experimentum, fue revisado y publicado en 1903. Siguiendo la directiva del XII Capítulo General[8] de preparar un nuevo Ordo Studiorum, se creó una comisión para prepararlo y el Ordo Studiorum Generalis pro Missionariis Congregationis Filiorum Immaculati Cordis Mariae Virginis (OSG) fue promulgado en 1929. Este documento fue renovado en 1959 adaptándose a la Constitución Apostólica Sedes Sapientiae del Papa Pío XII (1956).

Después del Concilio Vaticano II, la Congregación acogió la llamada del Concilio al aggiornamento (renovación) del carisma y la misión de la vida religiosa en la Iglesia, y emprendió esa tarea a través de sus Capítulos de renovación[9]. Uno de los últimos frutos del proceso de renovación fue el Plan General de Formación preparado por una comisión internacional dirigida por el Prefecto General de Formación, P. Jesús María Palacios en respuesta al mandato del Capítulo General de 1991[10]. El Plan General de Formación promulgado por el Superior General, P. Aquilino Bocos, el 16 de julio de 1994 ha mejorado mucho la formación de nuestros misioneros durante más de dos décadas.

Un nuevo Plan General de Formación

Veintiuno años después de la publicación y aplicación del mencionado Plan General de Formación, el XXV Capítulo General de 2015 resolvió al respecto: “Revisaremos el Plan General de Formación según nuestros rasgos carismáticos y las interpelaciones de nuestro tiempo, y articularemos la formación (inicial y continua) como proceso realmente transformador[11].

El Gobierno General confió esta tarea a los Consultores Generales que animan el tercer proceso de transformación (Prefecturas de Espiritualidad y Formación)[12] y se formó una comisión internacional de colaboración en la misma[13]. La comisión se reunió en septiembre de 2017 y estudió los resultados de una encuesta enviada a todas las casas de formación para evaluar el PGF y dar sugerencias para su revisión. Los resultados de la encuesta afirmaron que el PGF existente seguía siendo relevante y sólo se requería su actualización con los necesarios instrumentos para la implementación del mismo. La sugerencia de la comisión fue preparar dos volúmenes del PGF: una versión actualizada del PGF existente y un nuevo volumen como manual que contenga instrumentos para la aplicación del primer volumen. El Gobierno General, en su sesión del 14 de octubre de 2017, aceptó la propuesta. En consecuencia, la comisión comenzó a trabajar en dos grupos[14]. A medida que avanzaban los trabajos, se comprobó que el segundo volumen de aplicaciones prácticas requería que se completara el primero. Por lo tanto, se prestó atención a que se completara el PGF revisado antes de seguir adelante con el segundo volumen. La propuesta de tener un segundo volumen se modificó para prepararlo como un libro de trabajo de cara a la aplicación del PGF 2020 en lugar de como un segundo volumen del PGF. El nombramiento del P. Leo Dalmao, el entonces Prefecto General de Formación, como Prelado de la Prelatura Territorial de Isabela en Filipinas[15] retrasó el trabajo que se encontraba cerca de su finalización. Monseñor Leo Dalmao merece nuestro más sincero agradecimiento por su dedicado servicio en la realización del PGF 2020. El borrador preparado fue estudiado y mejorado por la Reunión de los Prefectos de Formación celebrada en Guatemala en mayo de 2019.

El P. Joseph Mbungu, el nuevo Prefecto General de Formación, se encargó de continuar el trabajo de finalización del PGF revisado (PGF 2020).  Mientras tanto, el borrador se enriqueció aún más con las ideas de los diferentes encuentros organizados por la Santa Sede para abordar algunos temas concretos en la Iglesia. Cabe mencionar dos de ellos en los que participó el Superior General: el Encuentro convocado por el Santo Padre sobre “La protección de los menores en la Iglesia” (21-24 de febrero de 2019) y el primer “Congreso internacional para la pastoral de los ancianos” organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (29-31 de enero de 2020). Ambos encuentros inspiraron la mejora de la parte de la formación permanente.

El Gobierno General aprobó el borrador final del PGF 2020 en su sesión del 19 de marzo de 2020. El PGF 2020 es fruto de la naturaleza sinodal de nuestra Congregación que asegura nuestra responsabilidad común para la vida y la misión de la Congregación.

Como vemos, este documento es un libro de referencia para que toda la Congregación forme a sus hijos en el espíritu misionero que impulsó la vida y la misión de nuestro Fundador. El PGF 2020 propone un proceso formativo que abarca toda la vida de un misionero claretiano. Por lo tanto, es responsabilidad de cada misionero claretiano aplicar creativamente las pautas de formación del PGF 2020 a su propia vida y formarse en la Fragua del Corazón de María como su hijo ungido y enviado a proclamar la alegría del Evangelio en el mundo al estilo de Claret. 

P. Joseph Mbungu, CMF

Prefecto General de Formación


[1] Aut 92.

[2] Cf. Aut 815.

[3] Aut 812.

[4] Aut 816.

[5] El primer estudiante que fue aceptado fue Hilario Brososa, como diácono recién ordenado el 1 de julio de 1858. Cf. Mariano Aguilar, Historia de la Congregación de Misioneros Hijos del Ido. Corazón de María, tomo I, Barcelona 1901, p. 100.

[6] Para una información detallada sobre la historia de la formación claretiana, Cf. Jesús María Palacios, Notas históricas sobre la formación en la Congregación, Roma, Prefectura General de Formación, 1997.

[7] El VIII Capítulo General se celebró en Vic en diciembre de 1899.

[8]  El XII Capítulo General del 1922, pidió la actualización de los documentos de la Congregación de acuerdo con el Código de Derecho Canónico promulgado en 1907.

[9] Los Capítulos Generales que emprendieron el proceso de renovación convocado por el Concilio Vaticano II son los Capítulos de 1967, 1973, 1979 y 1985.

[10] Cf. Actas, 14, 13 Septiembre 1991: Annales 60 (1991) 255.

[11] MS 75.1.

[12] El XXV Capítulo General invitó a toda la Congregación a emprender tres procesos de transformación (MS 62-75) y el Gobierno General se organizó en tres equipos para animar los tres procesos de transformación.

[13] La comisión estaba compuesta por los siguientes miembros: Thèophile Yene y Kenneth Oguejiofor (ACLA), Vianney Lusi Emi y Sid Ching (ASCLA East) James Kannanthanam y Bhyju Anthony (ASCLA West), Paul Smyth y José Ramón Sanz (ECLA), Fernando Kuhn y Marcos Garnica (MICLA), el Prefecto General de Formación, Leo Dalmao, y el Prefecto General de Espiritualidad, Gonzalo Fernández.

[14] Para el primer volumen el equipo estuvo formado por Fernando Kuhn, Marcos Garnica y Paulson Veliyannoor, siendo coordinado por Gonzalo Fernández. El segundo equipo estaba formado por Paul Smyth, José Ramón Sanz, Thèophile Yene, James Kannanthanam, Anthony Bhyju, Kenneth Oguejiofor y Babu Sebastian, siendo coordinado por Leo Dalmao.

[15] El nombramiento fue hecho por el Santo Padre, el Papa Francisco, el 25 de marzo de 2019.