Proyecto de Formación -Antillas

PRESENTACIÓN

PROYECTO DE FORMACIÓN ACTUALIZADO PARA LA DELEGACIÓN INDEPENDIENTE DE ANTILLAS PUERTO RICO, CUBA, REPUBLICA DOMINICANA, HAITÍ

CAPITULO I

MARCO DE LA REALIDAD

            Los países que forman la Delegación Independiente de Antillas son marcadamente diversos: Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, Haití; constatamos que es difícil una descripción unánime para todos los países. Sin embargo queremos que los claretianos de la Delegación se formen para vivir y trabajar en comunidad, apreciando las diferencias personales y culturales, y al servicio de la misión universal de la Congregación. (ESM 2004)

            En las islas de las Antillas que forman nuestra delegación, también, hemos cambiado de siglo y de milenio, se ha gastado ya la afirmación de que estamos viviendo no solamente una época de transición, sino de que estamos participando en un cambio de época, en una revolución social a nivel mundial. Esto supone para la V R y para la formación un nuevo reto al que tenemos que responder con creatividad y valentía

A. / REALIDAD SOCIAL

  • Muchas cosas están cambiando en nuestra sociedad que nos están ayudando a un estilo de vida religiosa mucho más situada en nuestras realidades sociales en este momento histórico que nos toca vivir. De ahí la importancia de nuestra relación con la sociedad y con la historia, consideradas hoy como “lugares teológicos”, o sea, de revelación de Dios para la humanidad.
  • En las Islas de las Antillas estamos viviendo, al igual que en nuestro mundo, una realidad de grandes contrastes, desafíos y cuestionamientos. De marginación y exclusión de clases, razas, culturas; de violencia y de muerte. Y, al mismo tiempo, de mucha solidaridad y compromiso en la lucha por mejores condiciones de vida para la Humanidad.
  • Se valora lo autóctono, la riqueza histórica y cultural de nuestros pueblos, así como la necesidad de una enculturación. Sin embargo, también estamos viviendo en un mundo global y planetario que impone modelos de gustos y comportamiento uniformes, y tiende a marginar y humillar a los pueblos y grupos que tienen pocos recursos y no sirven a los intereses de la ideología neoliberal.
  • La globalización, a su vez, nos está permitiendo una mayor y mejor información. Gracias a las nuevas tecnologías la información circula por todo el planeta sin dificultad. Esto nos permite sentirnos más cercanos los unos a los otros y comprender mejor nuestras diferencias. Puestos, sin embargo, estos dinamismos al servicio de intereses particulares y económicos tienen efectos negativos y discriminadores ya que pueden generar pobreza e imponer criterios únicos tanto políticos como económicos
  • En nuestros países se dan, aunque no de forma semejante, grandes contradicciones. Diferencias económicas importantes y diversidad de estratos sociales, deterioro de recursos naturales, violación de los derechos humanos. Y al mismo tiempo, espacios de lucha por la retribución equitativa de los bienes de la creación, de lucha por el respeto a la naturaleza, de empeño en la defensa de la vida amenazada por todas partes por una cultura de muerte.

B. /REALIDAD ECLESIAL

  • Hoy se tambalea la barca de la Iglesia, sobre todo con la amenaza sobre la familia, afectada por una realidad que la desintegra y pone en crisis sus valores; frente al modelo tradicional surgen otras maneras de entenderla y vivirla que crean confusión de roles, vacios existenciales y ausencia de sentido de la vida. Todo esto implica un riesgo grave contra la cuna de las vocaciones a la vez que afecta a los jóvenes que ingresan en nuestros Seminarios.
  • Amenazan a la Iglesia, por una parte, la falta de conciencia de la condición vocacional del bautismo y del matrimonio; por otra, la falta de atención a los cambios culturales y de un lenguaje adecuado para la transmisión de la cultura de los valores del Evangelio. Hay escasez de. Los escándalos y las deserciones sacerdotales están restando credibilidad a la identidad de los pastores; a veces se opta por la vida consagrada para superar estrecheces económicas o afectivas. No se tiene una Pastoral infantil y juvenil serias y hay reduccionismo en la manera de entender y asumir la pastoral vocacional y su carácter decididamente misionero.
  • Sin embargo se perciben signos de esperanza: “La Iglesia Católica en el Caribe, a pesar de las deficiencias y ambigüedades de algunos de sus miembros, ha dado testimonio de Cristo, anunciando el Evangelio y brindado su servicio de caridad particularmente a los más pobres, en el esfuerzo por promover su dignidad y también en el empeño de promoción humana en los campos de la salud, la economía solidaria, la educación, la cultura y la asistencia, entre otros… Esto ha permitido que la Iglesia sea reconocida socialmente en muchas ocasiones como una instancia de confianza y credibilidad”.
  • Se va confirmando, a la vez, el paso de una pastoral “sacramentalista” a otra de evangelización, y de una pastoral de conservación a una decididamente misionera; en el fomento de una cultura vocacional, una nueva pedagogía y un lenguaje más humano y cercano a la gente; la proyección de la pastoral juvenil en la elaboración de proyectos de vida en Cristo; una pastoral vocacional inserta en la pastoral de conjunto; los procesos de acompañamiento y discernimiento; la conciencia eclesial de los animadores vocacionales; su testimonio coherente y su formación; el compromiso vocacional de las comunidades; el testimonio de una Iglesia orante y portadora de esperanza, que no teme ni al sacrificio ni a la donación de sí; y una espiritualidad de encuentro con Jesús como dinamismo interno de las vocaciones.

C/ REALIDAD CONGREGACIONAL

            En las diversas posiciones misioneras que animamos los claretianos de la Delegación Independiente de Antillas podemos resaltar:

  • Que son muchos los jóvenes que responden y participan de nuestros proyectos de Pastoral Juvenil, pero nos ha faltado coordinar y sistematizar más el trabajo con los jóvenes a nivel de País y a nivel de Delegación.
  • Los dos centros de Educación tienen un buen proyecto educativo y están llevado en misión compartida, pero no hemos empleado ni personal ni tiempo suficiente para que sean fuente vocacional, no sólo para la sociedad, sino tampoco para la Iglesia ni la Congregación.
  • Poseemos unos buenos documentos congregacionales para guiar la Formación Inicial, pero nos está costando utilizarlos como material de apoyo.
  • La Delegación está haciendo un gran esfuerzo en la Pastoral Vocacional designando un promotor vocacional en cada uno de los países, pero nos ha faltado la opción de hacer que toda nuestra pastoral sea vocacional. Tenemos muchos jóvenes pero no hacemos en nuestros grupos juveniles una pastoral vocacional.
  • El número de hermanos misioneros en nuestra Delegación es significativo, pero tenemos que promover más y mejor la vocación para esta opción misionera.
  • Es de ensalzar la preocupación y el interés de la Delegación por la formación inicial, el regreso de los estudiantes de teología a la Delegación y la construcción del Seminario Claret en Pantoja son signo de ello, pero constatamos que nos cuesta acompañar y consolidar en nuestros formandos la interiorización e integración de los valores que definen nuestra vida misionera.
  • La formación de los formadores, la participación en la Escuela Corazón de María, participación en encuentros de Pastoral Vocacional y espiritualidad organizados por CICLA, el trabajo en equipo, son una realidad, pero constatamos que en nuestra Delegación necesitamos seguir especializándonos en espiritualidad, vida consagrada, psicología, temas claretianos, etc.

DOCUMENTO CONCLUSIVO

C/ PERFIL DEL JOVEN ANTILLANO

  • La cultura postmoderna que se caracteriza por ser hedonista, individualista y consumista influye en la juventud porque provoca en los jóvenes, también en nuestro formandos, inestabilidad, desestructuración interna, afectividad rota, carencia de sentido, demora en asumir responsabilidades, incapacidad para convivir y donarse en forma estable, tanto a Dios como al prójimo.
  • Algunos de nuestros seminaristas presentan cuadros de inmadurez humano-afectiva, de inconsistencia, de depresión o de tendencia narcisista que luego pueden dificultar, si no se superan, el crecimiento, la autodonación y la configuración integral con el llamado recibido.
  • Muchos de los jóvenes que piden ingresar en nuestra Congregación exaltan el presente y la propia imagen; padecen traumas familiares que han dejado huellas de inestabilidad; establecen relaciones afectivas sin compromiso definitivo, tienen vínculos comunitarios débiles; dependen del ciberespacio que, aunque comunica, disminuye la capacidad de encuentro y de alteridad. Otros carecen de experiencias de Dios o de proyectos de vida apoyados en valores e ideales que permitan trascender.
  • Por otra parte, los jóvenes se caracterizan por “una apertura espontánea a la escucha de la Palabra de Dios y un deseo sincero de conocer a Jesús.
  • Tienen una innata capacidad para crear comunidad y para vivir en comunión, y para dar con ella sentido a su vida y fuerza a sus compromisos sociales; tienden espontáneamente a ser amigos y solidarios con las causas más nobles.
  • Son sensibles a la autenticidad, la transparencia, la justicia, la comunicación y la trascendencia; su curiosidad los abre al conocimiento y a la aventura; tienen facilidad para la tolerancia y son abiertos a las diferencias socioculturales; les fluye la utilización de las nuevas tecnologías para transformar el “continente digital”.

            Este perfil conlleva que se debe prestar mayor atención al proceso de formación humana para la madurez de tal manera que la vocación misionera claretiana llegue a ser proyecto de vida estable y definitivo, en medio de una cultura que exalta lo desechable y lo provisorio. Dígase lo mismo de la educación hacia la madurez de la afectividad y la sexualidad. Esta debe llevar a comprender mejor el significado evangélico del celibato consagrado, a acogerlo con firme decisión y a vivirlo con serenidad y con la debida ascesis en un camino personal y comunitario, como entrega a Dios y a los demás con corazón pleno e indiviso. (Cfr,Aparecida 321)

CAPÍTULO II

NUESTRA IDENTIDAD CLARETIANA

A/ NUESTRO CARISMA

            Somos religiosos que queremos seguir a Jesucristo al estilo de Claret. Nos sentimos orgullosos de que nuestro Fundador realizase su labor misionera como arzobispo en una isla de nuestra Delegación. En la Autobiografía de nuestro Fundador, en las Constituciones y en los Documentos de la Congregación encontramos expresada nuestra identidad vocacional misionera. Destacamos, sobre todo, algunos rasgos que configuran la identidad del claretiano que se convierten en actitudes presentes en todo nuestro servicio a la Iglesia (PGF 18 – 28)

                        Experiencia de Dios Padre, por ello anunciamos al Padre para que sea conocido y amado (Aut 202, 641). Nos preocupa que los jóvenes se encuentren con Dios Padre, ternura y misericordia, acogida y gozo, amante y amigo de la vida (Aut 40). “Nos sentimos llamados de nuevo a ser testigos y mensajeros del Dios de la vida, a serlo decididamente hoy en cada uno de los lugares donde trabajamos” (ESM – Colmenar Viejo 2010)

                        Seguidores de Jesucristo al estilo de los apóstoles.(CC4) Como ellos hemos sido llamados para salvar a los hombres, compartiendo sus esperanzas y sus tristezas, principalmente de los más necesitados de la buena noticia: los pobres, los faltos de amor y de esperanza, aquellos a quienes las experiencias negativas les hace desconfiados hacia la familia, hacia la fe, hacia los demás. “Hoy, pues, no sentimos llamados, como Claret, a “orar, trabajar y sufrir”, a que la calidad de nuestra vida personal y comunitaria refuerce el anuncio del Reino que nuestras acciones apostólicas quieren expresar” (HAC 20)

                        Sentido de la filiación cordimariana Nos sentimos hijos y ministros de María, formados en la fragua de su amor, para ser como ella embajadores de la cordialidad de Dios y testigos de su presencia salvadora; como María estamos llamados a ser para los jóvenes, regazo, hogar, escucha y acogida de sus necesidades e inquietudes y seno para su encuentro con Jesús salvador. “Nuestro nombre carismático expresa la misión a la que hemos sido llamados: ser brazos de mujer que sigue derrotando al dragón (cf. Ap 11,19-12,18) mediante la palabra de Dios de la cual somos oyentes y servidores (HAC 34)

                        Gozo vocacional. Vivimos gozosa y agradecidamente nuestra vocación “a fin de que ellos puedan participar del mismo don” (DVC 147). Nos convertimos personal y comunitariamente en sacramento de llamada, porque queremos que también los jóvenes oigan la llamada de Dios, experimenten el gozo del encuentro con Jesucristo y le sigan. Estamos llamados a “intensificar la dimensión teologal de nuestra vida y el sentido de pertenencia a nuestra congregacional cuidando los tiempos y los modos de profundizar en la experiencia de fe y envío que compartimos” (HAC11)

                        Vida evangélica, siguiendo a Jesús en radicalidad, por ello, estamos llamados a vivir la castidad como don y libertad para consagrarnos de todo corazón a las cosas del Padre (CC 20)y así estar más disponibles y ser expresión gratuita del amor que Dios tiene a todo hombre, a todo joven, sobre todo a los más faltos de amor; la pobreza para compartir la pobreza de Jesucristo (CC 23), poniendo toda nuestra confianza en el Señor (CC 24)y como anuncio de los bienes del Reino; la obediencia, como ofrecimiento a Dios de la libre facultad de ordenar nuestra vida (CC 28) y poder realizar la común misión que tenemos en la Iglesia. (CC 29), estando disponibles para ir donde la evangelización y el anuncio del Reino nos necesite.

                        Vida en comunidad misionera. Vivimos la vocación de discípulos, seguidores y apóstoles en comunidad misionera. Comunidad evangelizada y evangelizadora, queriendo ser fraternidad abierta y convocante, lugar de encuentro de Dios para los que le buscan, e invitación para los que le necesitan. “La Iglesia ha repetido insistentemente que la vida fraterna es comunidad es la primera palabra misionera” (HAC 16. ASM-Colmenar Viejo 2010). “Sentimos, pues, una fuerte llamada a pasar del hombre viejo, que tiende a cerrarse en sí mismo en sus cosas, al hombre nuevo, que se entrega a los hermanos y a las cosas del Reino” (HAC 17)

                        Convocados por el Espíritu para el anuncio misionero de la palabra (SP 7). Por ello vivimos el amor a la Palabra, que leemos, escuchamos y acogemos para comunicar a los hombres el misterio íntegro de Cristo (CC 46). Para nosotros la Palabra de Dios es esencial, por eso uno de los aspectos nucleares de nuestra formación es la iniciación y crecimiento en el ministerio de la Palabra. “Llamados a ser oyentes y servidores de la Palabra, somos conscientes de que la vida en el Espíritu ha de ocupar el primer lugar en nuestro proyecto de vida” (HAC 8) “Hacer que la Palabra de Dios aliente nuestra misión en todas las expresiones” (HAC 59)

                        Evangelizar en misión compartida, como el Fundador, que convoca a “otros a quienes Dios había dado el mismo espíritu” (Aut 489). Por ello nosotros estamos llamados a “hacer con otros” (Cartas selectas, BAC,3l), a compartir misión y colaborar con quienes comparten carisma evangelizador y misionero y con todos los que buscan el Reino de Dios. “Sentimos una especial llamad del Espíritu a a vivar nuestra conciencia de ser enviados, trabajando apostólicamente de forma renovada, “hacer con otros. (…) Intensificaremos el carácter prioritario de la misión compartida afirmado por el XXIII Capítulo General” (HAC 57-58.4)

                        Atentos a las necesidades del mundo y de la Iglesia. Por eso nosotros, como Claret, debemos estar despiertos y ser ágiles en ver las necesidades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y en encontrar los medios más urgentes, oportunos y eficaces para el anuncio de la Buena Nueva. Ser creativos y cualificar nuestra acción misionera (HAC 61)

B/ OPCIONES EVANGELIZADORAS

            Nuestra misión se expresa a través de acciones concretas. Todas ellas, sin embargo, nacen de unas opciones de fondo que las inspiran y les dan el carácter misionero propio de nuestro carisma.

            Opción por una evangelización que nace de la convicción de que la vida en el Espíritu debe ocupar el primer lugar en nuestro proyecto de vida. Para vivir con mayor ardor la llamada a evangelizar necesitamos recordar quiénes somos y a quién pertenecemos. Por ello la definición del misionero claretiano es la mejor síntesis de nuestra identidad (CC 9. HAC)

            Opción por una misión evangelizadora que viva, testimonie y anuncie el Evangelio de la vida que al estilo de los apóstoles esté encaminada a la conversión de los hombres y a la renovación de la vida cristiana (cf. MCH 161-166; EMP 42-43. 47; 62.4; PTV; 64; HAC 20; 61)

        Opción por una evangelización inculturada que promueva y ejerza la cultura del diálogo como estilo y medio de evangelización, (cfr MCH 167-168; SP cfr. 23-33; EMP 45. PTV 68)

            Opción por una evangelización vocacional que nos lleve a formarnos y a invitar a otros para servir al Evangelio de la vida, (MCH 177-179; EMP 36-37 PTV 73; HAC 60)

            Opción por una evangelización desde la perspectiva de los pobres y excluidos, que nos afecte decisivamente en nuestro estilo de vivir y en nuestras obras y actividades de evangelización.( cf MCH 173-176; EMP 44; 48; 50.2; 50.3; PTV 67 HAC 58.3),  

            Opción por una evangelización en misión compartida, desde un modelo de iglesia de comunión y participación (MCH 177-178; SP; EMP 50.1; 62.2; PTV 66; HAC 22; 58)

            Opción por una evangelización profética, que nosayude interpretar nuestra historia personal y la historia del mundo como historia de salvación, descubriendo la presencia amorosa de Dios y su acción misericordiosa. Que nos lleve a hacer lectura creyente de la realidad, a denunciar la injusticia y la insolidaridad, a comprometernos personal y comunitariamente a favor de los menos favorecidos y nos haga estar en constante formación. (MCH 169-172; EMP 20; 25; 43-44; HAC 12 )

            Opción por una evangelización desde la Comunidad como ámbito de vida y misionero que hace de la Eucaristía y la Palabra la fuente de su espiritualidad (MCH; SP 7,8,10-16,18,19,21; PTV 51, 71 HAC 16; 4.c)

            Opción por una evangelización mariana de quien recibimos vida abundante y desde la definición del Hijo del Inmaculado Corazón de María manifiesta cómo podemos asemejarnos a ella (MCH 61, 85, 151; SP 7,15, EMP 20 HAC 34; 36)

C/ CRITERIOS PEDAGÓGICOS (PGF 29-41)

Entendemos la formación como un proceso que lleva al joven al descubrimiento y el desarrollo de su carisma vocacional, de las capacidades recibidas de Dios y genera en él una aceptación progresiva del carisma y del proyecto de vida claretiano. Este proceso tiene los siguientes criterios pedagógicos:

           Pedagogía personalizada que atienda a cada persona en su singularidad y respete su ritmo de crecimiento. Ello supone una preocupación por el acompañamiento personal y comunitario.

           Pedagogía que desarrolle una formación integral e integradora. Que evite dicotomías y extremismos para lograr un desarrollo armónico y equilibrado de toda la persona.

           Pedagogía gradual, progresiva y articulada. Encarnada en la realidad de la persona que se realiza a lo largo de un proceso evolutivo en relación con el mundo. Esto conlleva el que en nuestro itinerario formativo estén planificados los objetivos y las acciones, así como su evaluación.

           Pedagogía diferenciada. Los rasgos de la personalidad, la edad, el contexto sociocultural del que procede, su historia personal, que no son los mismos en cada formando, hacen que nuestra formación, aun conservando su carácter unitario básico, deba ser diferenciada.

           Pedagogía liberadora y profética. De manera que nuestra formación ayude a los formandos a ser más libres y les prepare para la misión liberadora. Esto exige, por una parte, crearles cauces de autoconocimiento para que puedan ir liberándose de todo aquello que les impide asumir responsablemente los distintos compromisos como son los miedos y motivaciones inconscientes negativas; y, por otra parte, exige que desarrollen la capacidad de hacer opciones libres, referidas a los valores del Reino y estimuladas por motivaciones auténticas.

          Pedagogía de la experiencia: pretende ayudar a las nuevas generaciones a vivir la experiencia de Dios desde su misma vida y realidad, leyendo en profundidad hechos y acontecimientos, experimentando la historia personal como historia de salvación.

           Pedagogía comunitaria: la comunidad se convierte en referencia permanente, no sólo por ser origen y meta del proceso, sino en su calidad de testigo, instrumento y medio educativo de la fe y del proceso vocacional.

          Pedagogía de la interiorización: si la tendencia del joven motivado es “hacer cosas”, la vivencia de la espiritualidad claretiana requiere que en el proceso de formación inicial se trabaje la interiorización, la contemplación y los hábitos y actitudes que la favorecen.

           Pedagogía de la utopía y el compromiso: pone al joven en contacto con personas y realidades que le sirven de referencia evangélica y le abren a horizontes nuevos de entrega y compromiso. Inicia en el compromiso transformador y evangelizador.

           Pedagogía de lo más urgente, oportuno y eficaz: discierne los medios más oportunos y eficaces ante las necesidades más urgentes. Aprende a programar y a evaluar. 

CAPÍTULO III

ANIMACIÓN VOCACIONAL

            La animación vocacional consiste en fomentar e inspirar la tarea de promover vocaciones, ayudando a que todos los claretianos de la delegación tengan el interés práctico por la promoción vocacional. “La responsabilidad de la pastoral vocacional y de la formación misionera corresponde a toda la Congregación” (CC 58,76 DVC 105). El destinatario de la animación vocacional no tiene que ser únicamente el claretiano religioso, sino que también es necesario animar a la tarea vocacional a religiosas, laicos y laicas que trabajan con nosotros en misión compartida. (PGF 299)

            Para que surjan vocaciones es fundamental tanto el “testimonio de fidelidad vocacional” (PGF 172), como el hacer una propuesta vocacional lanzando mensajes vocacionales. (DVC 181). Estamos convencidos de que las vocaciones surgen en ambientes con una fuerte experiencia de Dios. “La experiencia de sentirnos bendecidos por Dios, de ser mirados y queridos personalmente por Jesús y de ser ungidos por el Espíritu, es la que nos impulsa, como a nuestro Fundador, a estar en las cosas del Padre, a buscar siempre su gloria y a sentirnos urgidos por el amor de Cristo para anunciar la buena nueva a los pobres” (PGF 51). Todos tenemos que preguntarnos si nuestros ambientes reflejan y contagian a los jóvenes deseos de entrega incondicional al Señor, gozo por vivir la radicalidad evangélica y esperanza en el futuro. No olvidemos que “nuestras palabras y el estilo de la vida misionera son la mejor invitación a abrazar la vocación del Señor” (CC58; HAC 60.7)

Es importante que “revisemos profundamente y actualicemos nuestros proyectos pastorales” (HAC 60.1) y nuestra modo de animar las vocaciones. Para ello:

–          Crear proyectos y programas en cada centro de pastoral con el fin de “intensificar con medidas concretas la atención a los niños, adolescentes y jóvenes y a sus familias” (HAC 60.1)

–          Aprovechar nuestra presencia en la educación, en los centros del Colegio Claret de Santo Domingo y en la Academia Claret de Puerto Rico. (HAC 60.1)

–          Realizar una pastoral juvenil desde la perspectiva de la evangelización y con matiz vocacional. Nuestra Pastoral juvenil tiene que ser evangelizadora y vocacional. Necesitamos dar el salto del reclutamiento a la evangelización. (HAC 60.5)

–          Trabajar con otros también en Pastoral Vocacional. Pasar del aislamiento a la comunión.

–          Implicar a cada comunidad y centro de pastoral en la responsabilidad de la animación vocacional. Pasar del nivel general al nivel local

–          Tomar conciencia de que la animación vocacional conlleva un proceso. Pasar de la recolección a la siembra.

–          Crear en nuestros grupos de jóvenes un ambiente en el que se fomente la profundidad. Pasar de la superficialidad a la profundización espiritual.

–          Esforzarnos para que nuestra pastoral juvenil vocacional sea relevante, no conformarnos con cumplir. Pasar de las mediocridades a la excelencia.

Modos de animación

            “La comunidad local es el ámbito en el que se vive el proyecto compartido de vida y misión claretiana. Sobre ella recae la responsabilidad de mantener vivo y perpetuar el carisma heredado. Por ello cada comunidad en concreto ha de plantearse cómo debe organizar su vida para ser una comunidad vocacional” (DVC 131). Esto implica:

  • Que en nuestras comunidades se ore de forma constante por las vocaciones. (DVC 133-136)
  • Que exista un plan de PJV, conocido y asumido por toda la Delegación, en el que cada comunidad participe según sus posibilidades (PGF 297)
  • Que cada claretiano de la Delegación, cada comunidad y cada centro de apostolado tomen conciencia de su capacidad y de su responsabilidad por promover vocaciones.
  • Que nuestras comunidades sean abiertas y acogedoras y tengan calidad de vida espiritual, de modo que resulte motivadoras para los jóvenes que se nos acercan buscando su camino dentro de nuestra Congregación. (DVC 139-141)
  • Que los responsables de la Animación Vocacional preparen materiales de oración y promoción que faciliten la toma de conciencia de responsabilidad personal y comunitaria de la promoción vocacional
  • Que se fomenten los espacios oportunos para informar a la Delegación sobre lo que se hace en la promoción vocacional.
  • Es necesario pasar de la responsabilidad asumida por un solo animador vocacional, a la responsabilidad asumida por todos: la comunidad vocacional. Una comunidad identificada con su carisma y misión, motivará vocacionalmente a los jóvenes. (PGF 59)

CAPÍTULO IV

ETAPAS DE LA FORMACIÓN

ASPIRANTADO

La delegación de las Antillas admite a su proceso de formación en la etapa de aspirantado a aquellos jóvenes que, después de haber sido acompañados durante un tiempo por el promotor vocacional de la región y teniendo informes del responsable de la comunidad cristiana a la que pertenece, muestran signos de vocación claretiana discernibles a través de sus actitudes personales, y opta personalmente por comenzar un proceso de discernimiento de su vocación, siendo consciente de su responsabilidad, tanto en relación consigo mismo como con la comunidad.

            La duración de esta etapa de formación no debe pasar de 2 años, que terminará con la carta al Superior Mayor de las Antillas para ingresar en la etapa del Postulantado.

            Durante el tiempo de aspirantado se pretende ofrecer al aspirante que presenta signos de vocación claretiana, mediante un proyecto formativo adecuado, todos los elementos necesarios para que pueda realizar un proceso personal de conversión, seguimiento de Cristo y opción vocacional en la Iglesia, y pueda, así mismo, discernir, acoger y responder a su vocación claretiana.

PROPEDEÚTICO

Así denominamos al primer año del aspirantado. Se propone como objetivo general ayudar a que los jóvenes aspirantes puedan comenzar un proceso de diálogo y convivencia que les permita experimentar en la normalidad de la vida la realidad claretiana y poder de esta forma hacer un discernimiento vocacional con perspectiva de vida claretiana.

Esta etapa normalmente se realizará en la casa de acogida de San Francisco de Macorís, en las casas de Formación de Haití y La Habana.

DIMENSIÓN HUMANA:

OBJETIVO GENERAL:

Procurar que el candidato vaya conociéndose a sí mismo, sus cualidades y limitaciones en vistas a encontrar una dirección de vida.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Adquirir una experiencia fuerte de vida de grupo.
  2. Orientar hacia el compromiso humano
  3. Posibilitar una formación académica que ofrezca calidad educativa.
  4. Ayudar a que el candidato crezca física y psíquicamente
  5. Ayudar a elaborar la propia historia personal, familiar y social.

ACTIVIDADES:

  1. 1.Elaborando la ficha personal de cada candidato.
  2. 2.Llevando a cabo entrevistas periódicas con el candidato para poder descubrir cualidades y limitaciones de modo que se pueda acompañar en este proceso de humanización.
  3. 3.Visitando la familia del candidato como elemento clave para conocer al joven
  4. 4.Complementando las posibles deficiencias en lo académico previo al ingreso a la etapa del seminario en Pantoja y del estudio de la filosofía.
  5. 5.Teniendo una biblioteca adecuada para este momento del proceso.
  6. 6.Haciendo uso del test psicológico (MMPI) u otro para ayudarle en discernimiento vocacional.
  7. 7.Practicando deporte.
  8. 8.Realizando trabajos comunitarios.
  9. 9.Fortaleciendo la integración del candidato en la inserción y el contacto con las diversas realidades: pobreza, enfermedad, injusticia…
  10. 10.Realizando diversas y variadas actividades culturales, deportivas, manuales, y artísticas que le permitan desarrollar su creatividad.
  11. 11.Haciendo presente a la familia en el proceso educativo mediante una adecuada y favorable relación del candidato con su familia (visita de la familia a la Casa de Acogida y visita del candidato a su familia).

INDICADORES DEL PROCESO

  1. Se manifiesta sincero. Muestra interés en conocerse y en dejarse conocer por el responsable de la Casa de Acogida.
  2. Muestra capacidad de adaptación al grupo. Se le ven actitudes sociales que favorecen la vida en grupo.
  3. Se esfuerza por crecer en todo aquello que posibilita un mejor ambiente entre los compañeros: sentido del orden, disciplina, sinceridad, apertura a la relación.
  4. Se le ve abierto al encuentro con realidades de dolor, enfermedad o pobreza.
  5. Interioriza y asimila los consejos de quienes están al frente de su formación.
  6. Es responsable en sus tareas y en las responsabilidades que asume.
  7. Es un joven respetuoso con los formadores, los compañeros y demás miembros que forman la Casa de Acogida.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO GENERAL:

Crear las condiciones para que el aspirante experimente que existe una manera de vivir en el mundo y en la Iglesia, que es la Vida Religiosa, y que vaya tomando conciencia de que merece la pena conocer e iniciarse en el Seguimiento de Jesús, a la vez que va descubriendo su vocación y respondiendo a ella con generosidad.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Favorecer una formación inicial catecumenal y teológica que ayude al candidato a profundizar en los fundamentos de la fe.
  2. Iniciarse en la oración comunitaria y personal diaria como lugar de encuentro con Jesús y su llamada.
  3. Promover el inicio del contacto con la Palabra de Dios, la iniciación litúrgica e ir desarrollando otras prácticas de piedad.
  4. Potenciar la práctica y la vivencia progresiva de los sacramentos de la eucaristía y de la reconciliación.
  5. Iniciarse en la práctica de ser acompañado espiritualmente.
  6. Prepararse en el compromiso cristiano por los demás, especialmente por los más necesitados y por los que están abiertos a la Buena Nueva de Jesús, para conseguir una formación apostólica inicial.

ACTIVIDADES:

  1. 1.Facilitando una formación catequética y teológica para completar posibles vacíos en esta área.
  2. 2.Realizando una lectura serena de su biografía en clave vocacional.
  3. 3.Dedicando diariamente un tiempo en la mañana y al atardecer para un encuentro de oración comunitaria.
  4. 4.Indicando en el horario el tiempo de oración personal
  5. 5.Responsabilizando cada día a un aspirante de la preparación del momento de oración con el fin de integrar los signos cristianos y otras expresiones religiosas propias y así ayudarles a iniciarse en la oración y la liturgia.
  6. 6.Desarrollando una formación inicial bíblica que ayude al aspirante a vivir profunda y personalmente la fe cristiana y le conduzca a una experiencia de encuentro con Dios y con los hermanos.
  7. 7.Celebrando la Eucaristía diariamente y en los tiempos fuertes tener una celebración penitencial en la que el aspirante tengan la posibilidad de recibir el Sacramento de la Reconciliación.
  8. 8.Manteniendo con el aspirante una entrevista de acompañamiento espiritual cada mes.
  9. 9.Proporcionándole actividades apostólicas a las que tenga que asistir sistemáticamente. Preparar, acompañar y evaluar esas experiencias.

INDICADORES DEL PROCESO:

  1. 1.Es constante y persevera en los compromisos adquiridos.
  2. 2.Muestra interés por el estudio de los fundamentos de su fe y por conocer mejor la Biblia.
  3. 3.Es responsable en su proceso vocacional y se le van notando cambios desde que empezó su proceso.
  4. 4.Tiene sentido apostólico y sabe buscar la ayuda de los demás.
  5. 5.Prepara con responsabilidad la oración cuando le toca, asiste activamente a la Eucaristía y recibe con periodicidad el Sacramento de la Reconciliación.
  6. 6.Se le ve progresos en su oración personal.

DIMENSIÓN CLARETIANA:

OBJETIVO GENERAL

Ayudar a los jóvenes que presentan signos de vocación claretiana para que lleguen a acogerla, discernirla y responder a ella.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Conocer y entusiasmarse por la figura de nuestro Fundador.
  2. Iniciarse en la vivencia de la espiritualidad claretiana aprendiendo a contemplar la figura de Cristo misionero y de María como madre y modelo de respuesta fiel a la llamada gratuita de Dios.
  3. Ejercitarse en la lectura de la Palabra de Dios para llegar a ser un día servidores de la Palabra
  4. Favorecer la experiencia comunitaria y el trabajo pastoral en grupo.
  5. Crear un ambiente propicio que ayude a clarificar los primeros signos de vocación y madurar un primer deseo-elección.

ACTIVIDADES:

  1. Invitando al candidato a hacer la carta de petición de ingreso en el proceso vocacional expresando su compromiso de mejorar aspectos negativos en su crecimiento personal y comunitario.
  2. Facilitando libros, documentos y otro tipo de lecturas que acerquen al candidato a la realidad de la Congregación a lo largo de la historia y en la actualidad.
  3. Facilitándole, también,       algunas experiencias de vida claretiana, revistas vocacionales o misioneras durante el proceso.
  4. Usando las fichas sobre las motivaciones para que, en diálogo con el joven, se puedan conocer qué le mueve a la hora empezar su proceso vocacional.
  5. Dedicando un tiempo semanal al estudio de la Biblia y dar herramientas que puedan ayudar al aspirante a iniciarse en la lectura orante de la Palabra.
  6. Dedicando reuniones de formación al conocimiento de la vida del P. Claret y de sus obras.
  7. Favoreciendo todo aquello que fomenta la experiencia comunitaria, trabajos en grupo, tiempos de ocio, revisión de vida, compartir experiencias, corrección fraterna, etc.

INDICADORES DEL PROCESO

  1. Es creativo en su trabajo pastoral y en todas aquellas actividades comunitarias de las que es responsable.
  2. No huye de los compromisos, sino que los asume con agrado.
  3. Tiene capacidad de interiorización, es un joven con vida interior.
  4. Se le ve feliz y muestra una sana alegría.
  5. No está condicionado agradar al formador, sino que se le ve que es un joven que actúa desde la libertad.
  6. Es sensible ante los problemas de los demás e intenta poner medios para solucionarlos.
  7. Es fiel ante las responsabilidades que ha asumido.

1º, 2º DE FILOSOFÍA

            Esta etapa se inicia al término del propedéutico y se realiza en el Seminario de Pantoja y, dadas las circunstancias de Cuba, en La Habana.

DIMENSIÓN HUMANA

OBJETIVO GENERAL:

            Procurar la formación humana integral del candidato y el desarrollo armónico de las condiciones físicas, intelectuales y morales correspondientes a su edad.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Crear un clima de grupo en el que el aspirante se encuentre a gusto consigo, favoreciendo así el propio conocimiento, la autoestima y la confianza en sí mismo.
  2. Cuidar de forma especial su integración afectivo sexual.
  3. Concienciar al candidato de que él es el protagonista de su propio proceso de crecimiento personal.
  4. Posibilitar por medio de actividades culturales, manuales y artísticas el desarrollo de su creatividad.
  5. Capacitar al aspirante para que vaya adquiriendo actitudes sociales que posibiliten la vida en comunidad, favoreciendo relaciones de amistad y sinceridad.
  6. Facilitar el conocimiento de la realidad de cada País posibilitando el acercamiento a la realidad geográfica, histórica y sociopolítica.
  7. Facilitar, así mismo, el conocimiento de la realidad social y su problemática, especialmente la de los más pobres y educar en la formación de la conciencia crítica frente a dicha realidad.
  8. Ayudar a que el aspirante adquiera hábitos de autocontrol, austeridad y oblatividad.
  9. Adquirir un método personal de estudio, lectura e investigación, de tal forma que se vaya capacitando para conseguir una formación intelectual sólida.

ACTIVIDADES:

  1. Haciendo un estudio psicométrico al aspirante y tener entrevistas periódicas con el psicólogo. Proporcionarle ayuda psicológica si fuera necesaria.
  2. Teniendo en el horario comunitario un tiempo dedicado a encuentros deportivos y recreativos (salidas a la naturaleza, paseos, etc…)
  3. Introduciendo en el calendario del año salidas culturales,
  4. Dando protagonismo a los aspirantes en la elaboración del proyecto grupal y facilitarles instrumentos para que elaboren su proyecto personal.
  5. Ofreciendo ocasiones para que el aspirante asuma responsabilidades en las distintas actividades domésticas.
  6. Formalizando el acompañamiento personal por parte del formador en el que entre otros aspectos se evalúen los compromisos asumidos en su proyecto personal y en el proyecto grupal.
  7. Dando importancia en el horario personal y grupal al tiempo de estudio y al trabajo personal
  8. Leyendo cada dos meses un libro propuesto por el formador.
  9. Organizando talleres y charlas de iniciación a la lectura crítica de la realidad, ya sea dentro de la casa formativa o asistiendo a las organizadas en otros centros.
  10. Teniendo evaluaciones periódicas en las que se revisa la vida comunitaria en todos sus aspectos.
  11. Teniendo presente a la familia y mantener una adecuada relación entre el formador y las familias de los candidatos.

INDICADORES DEL PROCESO:

  1. Participa activamente en la elaboración del proyecto de grupo.
  2. Se ha esforzado por tener un proyecto personal de vida con objetivos y líneas de acción realistas y evaluables.
  3. Aprovecha bien su tiempo de estudio y su tiempo libre.
  4. Es austero y sabe usar dignamente el dinero y cuida con esmero los bienes comunes.
  5. Es un joven dialogante, sincero, que sabe pedir perdón y perdonar.
  6. Es responsable en lo compromisos que ha asumido y pone amor a la hora de realizarlos.
  7. Se esfuerza por vivir los valores necesarios para la vida comunitaria. No le cuesta relacionarse humanamente.
  8. Vive con normalidad su afectividad y sexualidad.
  9. Va despegándose poco a poco de lazos familia y amistades anteriores, según las exigencias del proyecto de vida claretiano.
  10. Es fiel a las entrevistas con el formador, trabaja las propuestas y se le ve sinceramente abierto a la voluntad de Dios.

DIMENSIÓN CRISTIANA

            OBJETIVO GENERAL:

            Cuidar la vivencia del don de la fe y proporcionar unas vivencias y una formación cristianas que dispongan al aspirante a comprender y responder a la vocación divina.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Desarrollar una formación catecumenal completa que ayude al candidato a vivir profunda y personalmente la fe cristiana y le conduzca a una experiencia de encuentro con Dios.
  2. Cultivar la vida de oración, tanto comunitaria como personalmente, a través del contacto asiduo de la Palabra de Dios y la iniciación a la liturgia.
  3. Vivir las virtudes cristianas, en especial las que tienen mayor proyección vocacional: la disponibilidad para el servicio fraterno y la capacidad de entrega y sacrificio.
  4. Proporcionar una formación inicial al apostolado, de modo que pueda tener experiencia de compromiso por los más desfavorecidos y de anuncio de la propia fe. Preparar, acompañar y evaluar estas experiencias.
  5. Iniciar al Aspirante en la práctica de la dirección espiritual.

ACTIVIDADES:

  1. Introduciendo al aspirante en estudio sistemático de la Filosofía o en las Ciencias Religiosas, en una escuela o universidad con título reconocido.
  2. Ofreciéndole, dentro o fuera de la casa formativa, el estudio del compendio de la doctrina católica, tanto de la fe como de la moral.
  3. Dedicando en el centro formativo reuniones a profundizar sobre temas de formación humana y cristiana.
  4. Celebrando asiduamente el Sacramento de la Eucaristía y con frecuencia el Sacramento de la Reconciliación.
  5. Proporcionando espacios de silencio y reflexión personal, en los retiros mensuales y ejercicios espirituales anuales, para profundizar sobre la acción de la Palabra de Dios en la vida del aspirante.
  6. Teniendo, en la oración comunitaria, sistematizadas distintas intenciones para traer la vida y los problemas de los hombres y de nuestra Congregación       a nuestra oración.
  7. Celebrando los tiempos fuertes que nos ofrece la liturgia para que vayan permitiendo al aspirante ir descubriendo a Jesucristo, hijo de María, y le vaya posibilitando el encuentro personal con Él, fundamento de toda opción vocacional.
  8. Siguiendo iniciando en la oración personal. En el proyecto personal indicar la frecuencia y el horario en el que se va a realizar y evaluar su cumplimiento con el formador.
  9. Posibilitando la teoría y práctica de distintas formas de oración, primando la oración con la Palabra de Dios, o Lectio Divina.
  10. Dedicando un tiempo semanal al apostolado; tanto de servicio humanitario como de catequesis o evangelización.
  11. Tener sistemáticamente, marcada en el horario personal del aspirante y en el del formador la entrevista de acompañamiento espiritual.

INDICADORES DEL PROCESO

  1. Se le ve interesado en el estudio y con ganas de saber y de conocer los núcleos del mensaje cristiano.
  2. Tiene un proyecto personal que le sirve para crecer espiritualmente
  3. Toma decisiones, hace renuncias, lleva con responsabilidad su compromiso evangelizador y solidario
  4. Fidelidad a la entrevista de acompañamiento. Se le ve sincero y abierto al formador.
  5. Muestra la necesidad de la oración personal y comunitaria.
  6. Prepara con esmero la oración comunitaria y se le ve participativo en ella.
  7. Celebra con relativa frecuencia el sacramento de la Reconciliación.
  8. Se esfuerza por vivir en su vida comunitaria los valores del Reino: compartir, perdonar…

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO GENERAL:

            Proseguir el discernimiento y cultivo vocacional, presentando de forma clara y adecuada las características de nuestro servicio en la Iglesia.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. 1.Familiarizarse progresivamente en el estilo de vida y la espiritualidad claretiana. Que el aspirante vaya asumiendo su opción por formar parte de la Congregación con todo lo que ello conlleva.
  2. 2.Fomentar la sensibilidad misionera y las aptitudes características de nuestra Congregación: misioneros al estilo de los Apóstoles, servidores de la Palabra, para que tengan vida, en misión compartida, amantes y preocupados por la conservación de la Creación …
  3. 3.Dar a conocer con mayor profundidad y contagiar entusiasmo por la figura de nuestro Fundador, como modelo de imitación de Cristo y de respuesta vocacional.
  4. 4.Descubrir la figura de Cristo Misionero y de María como madre que acompaña en el camino vocacional y protege en las dificultades.
  5. 5.Fomentar momentos de vivencia comunitaria en el que se vivan relaciones de amistad y sinceridad que desarrollen la capacidad de una relación fraterna en la que prime el compartir, la comunicación profunda de vida y de fe, la corrección fraterna y la revisión de vida.

ACTIVIDADES:

  1. Participando en todas aquellas actividades organizadas por la delegación en las que nos pida colaboración: convivencias vocacionales, acogida a jóvenes con inquietudes vocacionales…
  2. Favoreciendo que la iniciación al apostolado se realice en un centro pastoral claretiano.
  3. Teniendo contacto con el ambiente de procedencia (familia, amigos, grupos..) compaginándolo con una ruptura progresiva exigida por el proyecto de vida claretiano
  4. Dedicando tiempo diariamente a la lectura personal y comunitaria de la Palabra de Dios
  5. Relacionando a los candidatos con otras congregaciones religiosas para que les permita valorar otros carismas y conocer mejor el nuestro
  6. Ampliando de forma organizada el conocimiento de la vida de nuestro Fundador. Utilizando con relativa frecuencia la Autobiografía y otros documentos de la Congregación en nuestra oración comunitaria.
  7. Teniendo lecturas que le acerquen a personas que han destacado como misioneros claretianos e información sobre episodios fundamentales de la historia de la Congregación.
  8. Teniendo un día a la semana, como intención de nuestra oración comunitaria, el orar por la Congregación y nuestra Delegación.
  9. Recordando con frecuencia en la Eucaristía o en la oración de la noche a los fallecidos ese día en la Congregación.
  10. Celebrando con esmero las fiestas congregacionales.
  11. Estableciendo la celebración de la semana claretiana con objeto de estudiar y profundizar en el conocimiento del carisma claretiano, el patrimonio espiritual y la historia de la Congregación.
  12. Posibilitando la lectura de boletines de distintas provincias claretianas que nos llegan, así como las informaciones de la Delegación.
  13. Ofreciendo información sobre la realidad de las otras casas formativas de la Delegación y entrar en comunicación con ellas por medio de un pequeño folleto realizado en el aspirantado.
  14. Teniendo una experiencia de colaboración misionera en una comunidad Claretiana, preparando con esmero dicha experiencia.
  15. Dedicando los sábados a la Oración Mariana y celebrar las fiestas de María resaltadas en la liturgia y en la vida de la Congregación.

INDICADORES DEL PROCESO

  1. Se le aprecia apto y con actitudes para la vida comunitaria
  2. Se le ve interesado en conocer la vida de nuestro Padre Fundador y la historia de la Congregación.
  3. Tiene capacidades para relacionarse con las personas y pone interés en su iniciación al apostolado.
  4. Se interesa y comparte experiencias de Justicia y Paz, e integridad de la Creación.
  5. Lee los boletines y noticias de otros lugares de la Congregación.
  6. Es un joven disponible para toda actividad que se le proponga y realiza con esmero y amor las responsabilidades comunitarias.
  7. El aspirante ha escrito la carta al Superior Mayor de la Delegación para su ingreso en el Postulantado

EL POSTULANTADO

La Delegación de Antillas admite a su proceso de formación en la etapa de Postulantado a los jóvenes que han sido acompañados y han dado muestras de madurez en la experiencia del aspirantado mostrando signos discernibles de vocación claretiana a la vez que están decididos a continuar su proceso de discernimiento vocacional. Esta etapa dura 1 año y termina con la petición de ingreso al noviciado.

El Postulantado comienza con una celebración Comunitaria en la que se le entrega un signo Vocacional.

OBJETIVO GENERAL DE LA ETAPA DEL POSTULANTADO

Seguir ofreciendo al postulante, que ha ido madurando y dando signos de vocación claretiana, los valores humanos, cristianos y claretianos para que vaya profundizando en ellos y llegue a vivirlos con el fin de ingresar en el noviciado

           

DIMENSION HUMANA

OBJETIVO GENERAL

Lograr que el postulante llegue a un grado de madurez humana a partir de las experiencias vitales del aspirantado con el fin de su ingreso en el noviciado.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Crecer en el conocimiento personal y seguir desarrollando facultades humanas, como la responsabilidad y la libertad que les vaya preparando para vivir con provecho el noviciado.
  2. Crecer en la vida de comunidad desde la maduración afectivo sexual y desde la entrega a los demás.
  3. Lograr una adecuada comprensión y asimilación de los estudios filosóficos sabiéndolos aplicar a la realidad de la sociedad del Caribe
  4. Profundizar en sus actitudes ante la sociedad en la que vive.

ACTIVIDADES:

  1. Formando, desde la perspectiva de la Vida Religiosa, en el crecimiento humano prestando atención en su madurez afectiva y sexual y en su opción por el celibato.
  2. Siguiendo participando activamente en la elaboración del Proyecto Comunitario y familiarizándose con el proyecto personal que revisa en la entrevista personal con el formador.
  3. Ofreciendo posibilidades de asumir responsabilidades, de tomar decisiones, de fomentar el espíritu de iniciativa, y de desarrollar el espíritu de servicio y solidaridad.
  4. Cultivando actitudes de convivencia humana como el sentido del orden, de la disciplina, la laboriosidad y la responsabilidad.
  5. Fomentando la actitud de silencio y de responsabilidad en el estudio aprendiendo así a aprovechar los momentos de estudio.
  6. Potenciando el contacto con realidades de pobreza, enfermedad, dolor…
  7. Realizando experiencias de trabajo, remunerado o no remunerado.

INDICADORES DE CONDUCTA:

  1. El postulante tiene una adecuado autoconocimiento y aceptación de sí mismo, de su historia personal y sabe orientar con cierta madurez su sexualidad.
  2. Es capaz de conocerse a sí mismo y en cierta manera a los demás. Siente autoestima y va superando los posibles complejos.
  3. Expresa los sentimientos y va aprendiendo a afrontar la vida y sus retos con seriedad y valentía, a la vez que va adquiriendo capacidad de optar.
  4. Va mostrando coherencia entre actitudes, acciones y palabras.
  5. Se le ve con capacidad para manejar la libertad con responsabilidad.
  6. Está capacitado para trabajar en equipo y para tener relaciones interpersonales sanas y constructivas.
  7. Vive la vida con alegría desde su perspectiva de ser misionero claretiano
  8. Tiene una formación académica apropiada y ha adquirido un método personal de estudio y de investigación
  9. Sabe ver la realidad de modo crítico y desde la fe y aprecia los elementos valiosos de su propia cultura a la vez que está abierto a otras culturas y formas de pensar.
  10. Ha adquirido conciencia del valor de la justicia y de la dignidad de la persona.
  11. Sabe escuchar y expresarse. Tiene hábitos de lectura y comprende lo que lee. Sabe utilizar los conocimientos que ha ido adquiriendo en sus estudios de filosofía. Sabe expresarse por escrito.  

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO GENERAL;

Ir completando doctrinal y vivencialmente los elementos fundamentales de la fe cristiana y de su seguimiento de Jesús al estilo de Claret.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Descubrir progresivamente a Jesucristo y preparar las condiciones necesarias para el encuentro personal con Él.
  2. Profundizar en la espiritualidad cristiana y en la propia vocación desde la realidad de la sociedad y la Iglesia del Caribe
  3. Encarnar la espiritualidad en la solidaridad efectiva con los pobres y marginados.

ACTIVIDADES:

  1. 1.Introduciendo en el Proyecto comunitario el estudio de la figura de Jesús y, también, retiros que ayuden a cercarnos a Él,
  2. 2.Posibilitando tiempos y espacios de silencio, reflexión personal, contemplación de la Palabra tanto en la oración personal como comunitaria y lectura espiritual.
  3. 3.Iniciando en la Liturgia de las Horas
  4. 4.Aumentando los conocimientos bíblicos para hacer una mayor aplicación de la Palabra de Dios a nuestra vida
  5. 5.Practicando semanalmente en comunidad la Lectio Divina y la lectura vocacional de la Palabra.
  6. 6.Enriqueciendo, proyectando y compartiendo la espiritualidad en la labor pastoral
  7. 7.Fomentando el acompañamiento espiritual con un director espiritual o en su caso con el formador que realiza regularmente escrutinios verificables de madurez cristiana.
  8. 8.Asumiendo los conocimientos filosóficos o de las ciencias religiosas desde una perspectiva cristiana y desde los ambientes de pobreza.
  9. 9.Encarnado nuestra oración en la realidad del Caribe en la que vivimos.
  10. 10.Valorando a María como oyente y servidora de la Palabra
  11. 11.Leyendo con profundidad para el final del Postulantado los cuatro evangelios.

INDICADORES DE CONDUCTA:

  1. 1.Conoce y vive los elementos fundamentales de la vida cristiana y tiene capacidad de confrontar su vida con la figura de Jesús que le llama al seguimiento y a la misión
  2. 2.Ha crecido en su conciencia de vocación
  3. 3.Sabe contemplar a Dios en la naturaleza y en los acontecimientos de la vida
  4. 4.Cultiva la vida de oración
  5. 5.Se le ve capacidad de entrega y sacrificio, sabe vivir las renuncias que conlleva la opción por nuestro estilo de vida
  6. 6.Sabe poner en diálogo la realidad, la filosofía y la fe.
  7. 7.Se deja acompañar espiritualmente
  8. 8.Ha profundizado y clarificado su vocación en la Iglesia.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO GENERAL:

Seguir ofreciendo a los postulantes un conocimiento suficiente de la vida y misión claretianas para hacer una primera opción seria por ella con todo lo que implica de anuncio, denuncia y renuncia.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Continuar en el proceso de discernimiento y consolidación vocacional.
  2. Ahondar en el proceso de conocimiento y asimilación de los elementos fundamentales de la Congregación.
  3. Descubrir a María como Madre que nos forma en la fragua de su Corazón y nos acompaña en nuestro caminar vocacional
  4. Ampliar el conocimiento de la figura de nuestro Padre Fundador, de la historia de la Congregación y de la realidad de la Delegación.
  5. Fomentar la sensibilidad misionera en el Servicio de la Palabra y desde actitudes de apertura a la universalidad.

ACTIVIDADES:

  1. Continuando con los encuentros mensuales de entrevista personal con el formador
  2. Incluyendo en el plan formativo comunitario temas sobre la Congregación: El P. Claret, Historia de la Congregación, mártires Claretianos, documentos congregacionales, etc.
  3. Celebrando cuidadosamente la fiestas marianas resaltadas en la liturgia y en el calendario de la Congregación
  4. Teniendo en cuenta a la hora de preparar la oración comunitaria el calendario de la Congregación
  5. Realizando los apostolados de fin de semana, Semana Santa y verano, bien planificados, acompañados y evaluados.
  6. Aumentando los conocimientos bíblicos, para hacer una mejor aplicación de la Palabra de Dios en nuestra vida.
  7. Cultivando la actitud de silencio y oración donde se pueda escuchar, acoger y meditar la Palabra que nos viene dada en las Sagradas Escrituras y en la vida diaria.
  8. Practicando algunos métodos sencillos que le ayuden a orar desde la Palabra y prosiguiendo con la Lectio Divina tanto personal como comunitaria.
  9. Conociendo experiencia de vida de claretianos que nos han precedido utilizando sobre todo la colección de “Claretianos de ayer y de hoy” cuadernillos de y el libro Huellas de Claret.
  10. Visitando periódicamente el Gobierno de la Delegación el Seminario y concretamente dialogando con los postulantes que van a comenzar el prenoviciado.

INDICADORES DE CONDUCTA:

  1. Es capaz de escuchar las orientaciones del formador y se aprecia que ha ido consolidando y madurando sus motivaciones fundamentales.
  2. Conoce y le ilusiona la figura del P. Claret y se le ve identificado con los rasgos y espiritualidad del carisma claretiano.
  3. No tiene problemas de vivencia en comunidad y ve la comunidad como ámbito de crecimiento personal
  4. Es capaz de compartir la fe en las experiencias de apostolado y sabe dar respuesta a los distintos retos que se le presentan en su acción pastoral. Va despertando un sentido de liderazgo.
  5. Muestra mayor sensibilidad misionera y apertura a la universalidad.
  6. V creciendo en la capacidad de silencio, soledad, escucha, contemplación y reflexión.
  7. Va descubriendo que la Palabra no es únicamente una simple acción pastoral, sino el núcleo de nuestro carisma apostólico. Va adquiriendo la experiencia de una pastoral bíblica.
  8. Es capaz de preparar bien su apostolado y se deja acompañar en ellos.
  9. Ha realizado satisfactoriamente un trabajo de síntesis sobre las motivaciones para entrar en el Noviciado.
  10. Ha escrito la carta al Superior Mayor de la Delegación para entrar al Noviciado.

NOVICIADO

Esta etapa formativa se realiza en Guatemala juntamente con los novicios de otras Provincias como Centroamérica, México, etc.

TEOLOGADO

            Esta etapa, llamada “período institucional” (CC 72) o “postnoviciado” (Dir. 234), abarca desde la primera profesión hasta la profesión perpetua. Se pretende ir capacitando a las “generaciones futuras” para desempeñar la misión propia como claretianos.

            Esta etapa tiene una duración de cinco años y se vive, en caso de los formandos que estudian teología, en el Seminario de Pantoja. Cabe, también, la posibilidad de que algunos de los estudiantes realicen sus estudios teológicos fuera de nuestra Delegación, siempre que el gobierno de la Delegación lo considere oportuno.

            Durante esta etapa se realizan dos acciones importantes: La experiencia Comunitario – Apostólica (ECA) o año de misión después de finalizar el segundo año y la Preparación a la Profesión Perpetua.

            Terminado el “período institucional” los misioneros en formación son destinados a una comunidad apostólica y allí es donde se prepararán a las Ministerios y a las Órdenes según se señala en el Proyecto de Formación de la Delegación.

OBJETIVO GENERAL:

Los misioneros en formación de la Delegación Independiente de Antillas pretendemos durante este período de formación profundizar y experimentar los aspectos esenciales de la vida misionera claretiana en orden a la incorporación definitiva a la Congregación y al servicio misionero de la Iglesia[1].

Para ello trabajaremos la dimensión humana, la dimensión cristiana y la dimensión claretiana, como las tres dimensiones que garantizan que como misioneros en formación estemos psicológica y espiritualmente maduros a la hora de realizar nuestra opción fundamental mediante la profesión perpetua de los votos[2] . Las tres dimensiones pretenden abarcar la totalidad de la persona ya que la opción afecta todo nuestro ser misionero.

Y nos valdremos de los siguientes dinamismos: la oración, la centralidad de la Palabra de Dios, el estudio, la vida comunitaria, la experiencia apostólica y el acompañamiento personal[3].

DIMENSIÓN HUMANA:

OBJETIVO GENERAL:

Lograr una madurez integral, fundamentada en valores transcendentes y adecuada al proceso formativo de cada estudiante, en orden a una opción definitiva[4].

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. 1.Optar por la excelencia y no por la mediocridad.[5] Promoviendo en la comunidad:
    1. a.El desarrollo de cualidades como: sentido de responsabilidad y de fidelidad a la palabra dada, capacidad de soledad y de silencio, autodisciplina, austeridad y laboriosidad, espíritu de sacrificio, rectitud moral, capacidad de integrar las frustraciones y conflictos, así como una visión esperanzada de la realidad .
    2. b.Una correcta educación sexual y un equilibrio afectivo que ayuden a vivir la castidad consagrada
    3. c. la sinceridad y el discernimiento[6]
  1. 2.Consolidar el hábito personal de estudio para alcanzar una sólida preparación intelectual que nos cualifique para cumplir nuestra misión evangelizadora en el mundo
  2. 3.Desarrollar la capacidad de integración, la convivencia fraterna mediante el cultivo del espíritu de servicio, la generosidad, el respeto y la capacidad de perdón y de consuelo.
  3. 4.Cultivar el espíritu de apertura y de solidaridad, exigido por la dimensión universal de nuestro carisma y los rasgos que son más necesarios para vivir la tarea misionera: la capacidad de juicio crítico de la realidad y la actitud compasiva ante los que sufren las consecuencias de las contradicciones de la misma, la disponibilidad para adaptarse a nuevas situaciones e inculturar­se, el espíritu de iniciativa y el aprecio de los valores ajenos[7]

ACTIVIDADES:

  1. 1.Retocando y evaluando el proyecto personal
  2. 2.Continuando con el diálogo personal con el Formador[8], una vez al mes
  3. 3.Fomentando el acompañamiento espiritual
  4. 4.Utilizando medios como:
  5. a.La meditación diaria
  6. b.La lectura formativa
  7. c.Temas de formación sobre crecimiento humano
  8. 5.Trabajando en equipo y practicando la disponibilidad y el espíritu de servicio
  9. 6.Profundizando en las relaciones humanas armoniosas en clima de diálogo, estima, respeto y servicio
  10. 7.El estudiando con responsabilidad, constancia y rigor la teología
  11. 8.Cultivando las técnicas de comunicación y lenguaje para ejercer con acierto y de forma atrayente el ministerios
  12. 9.Acompañamiento psicológico si se ve conveniente y alguien lo desea[9]
  13. 10.Siguiendo en la tarea de asumir, integrar, y madurar la afectividad y sexualidad

INDICADORES DE CONDUCTA:

  1. 1.Ha cultivado las virtudes humanas: laboriosidad, respeto, alegría, disponibilidad, voluntad, libertad a la hora de tomar decisiones, etc.
  2. 2.Sabe dejarse acompañar y aceptar la corrección fraterna.
  3. 3.Tiene capacidad de afrontar los conflictos. Posee un suficiente equilibrio psíquico y una capacidad para superar los conflictos internos y externos que muchas veces conlleva la opción por la Vida Religiosa.
  4. 4.Es capaz de mantener unas relaciones maduras desde la donación. Se le ve coherente, estable y constante.
  5. 5.Valora la comunidad y los bienes comunitarios. Es protagonista y corresponsable en la vida comunitaria, en los servicios y responsabilidades tan necesarios para la vida comunitaria
  6. 6.Valora el proyecto comunitario y personal como dinamismos de crecimiento.
  7. 7.Es constante en el trabajo, en los estudios, en las responsabilidades adquiridas. Ya tiene consolidado un hábito de estudios. Va adquiriendo una sólida preparación intelectual necesaria para cumplir su misión evangelizadora. Tiene habilidad suficiente para expresarse oralmente y por escrito.
  8. 8.Es de buen carácter, se le ve maduro afectivamente con capacidad de desprendimiento, de entrega y donación de sí mismo.
  9. 9.Posee capacidad de soledad y de silencio, autodisciplina, austeridad y espíritu de sacrificio.

DIMENSIÓN CRISTIANA

OBJETIVO GENERAL:

Crecer en una intensa vida espiritual desde el contexto eclesial del Caribe, que lleve a una progresiva identificación y comunión con Cristo, ungido por el Espíritu y enviado por el Padre para la salvación integral de la humanidad, sobre todo de los más pobres[10].

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. 1.Valorar y privilegiar la oración personal, basada en la Palabra de Dios que se da a conocer por medio de la vida y en la Biblia , y celebrar con intensidad los momentos de oración comunitaria primando sobre todo la Eucaristía diaria, que nos abre los ojos para conocer a Jesús[11].
  2. 2.Potenciar los elementos esenciales de nuestra espiritualidad resaltados en “la Definición del Misionero”[12] de nuestro P. Fundador.
  3. 3.Familiarizarnos con la Palabra de Dios, que hace arder nuestro corazón[13], y cuestiona nuestra vida.
  4. 4.Amar filialmente a María y dejarnos formar en la fragua de su corazón para llegar a ser los “brazos” de la Mujer que sigue derrotando al dragón.[14]
  5. 5.Aprender a sentir con la Iglesia, entendida como pueblo de Dios y como misterio de comunión para la misión

ACTIVIDADES:

  1. 1.Llevando un adecuado acompañamiento espiritual de cara a sintetizar lo vivido en el noviciado, a la vez que continuando con la realización y revisión del proyecto personal
  2. 2.Continuando en la vivencia de la oración personal y comunitaria, oración litúrgica, siendo responsables y creativos.
  3. 3.Programando y valorando las reuniones formativas de cada mes
  4. 4.Dando importancia a los mecanismos comunitarios de crecimiento espiritual: la oración, los días de retiro, las reuniones comunitarias de formación y revisión, los Ejercicios Espirituales.
  5. 5.Acompañando al estudiante en su acción pastoral para que le ayude a seguir profundizando en su ser misionero, es decir, es ser oyente y servidor de la Palabra.
  6. 6.Teniendo a María como la formadora de apóstoles que nos lanza a una labor evangelizadora de compromiso dentro de la Iglesia y en favor de los pobres.

INDICADORES DE CONDUCTA:

  1. 1.Se le aprecia decidido a seguir definitivamente a Cristo al estilo de Claret, a la vez que se le ve capaz de vivir las exigencias de la vida consagrada: capacidad de entregarse, de despojarse de cualquier apego.
  2. 2.Tiene voluntad de servir a Dios y a la Iglesia mediante su entrega al anuncio fiel de la Palabra. Se le ve disponible para la misión
  3. 3.Es capaz de alimentar su espiritualidad misionera con los estudios de la Teología.
  4. 4.Afronta las crisis y dificultades personales, no como impedimentos de su vocación, sino como retos que se afrontan desde el amor a Jesucristo y la fidelidad a su llamada.

DIMENSIÓN CLARETIANA

OBJETIVO GENERAL:

Identificarse con la propia vocación claretiana, la congregación, la Delegación y sus opciones, capacitarse para la misión y para ejercitar la actividad apostólica con responsabilidad, creatividad y en misión compartida.[15]

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Saber integrar armónicamente la oración personal y comunitaria, la vida de comunidad, el estudio, el apostolado, el trabajo manual y el conveniente descanso o recreación.
  2. Crecer en el seguimiento de Cristo, a Ejemplo de Claret de quien fue el centro de su vida[16], a través de la vivencia de los votos y de las virtudes apostólicas.
  3. Volver a nuestras fuentes: al P. Claret y al carisma de nuestra Congregación
  4. Profundizar en nuestra filiación cordimariana
  5. Capacitarnos de manera concreta para la misión, sobre todo identificándonos con el ministerio de la Palabra.

ACTIIDADES:

  1. Elaborando con realismo el proyecto personal y evaluando su cumplimiento
  2. Cuidando de manera especial el hábito de oración, de estudio y de trabajo en grupo
  3. Siguiendo dando importancia al acompañamiento personal y espiritual
  4. Teniendo las Constituciones como una guía en la formación
  5. Apreciando y siguiendo los Proyectos pastorales de la Delegación
  6. Aprendiendo técnicas para la elaboración de proyectos pastorales y de solidaridad en las prácticas de apostolado
  7. Experimentando que las prácticas pastorales también son una fuente de espiritualidad.
  8. Profundizando en el conocimiento y amor a nuestro Padre Fundador, mediante la lectura y estudio de su autobiografía, con el fin de conocer su vida, su espíritu y su obra apostólica.
  9. Procurando un conocimiento cada vez más amplio y profundo de nuestra identidad carismática, de la historia de la Congregación, de su situación actual y de sus proyectos misioneros.
  10. Continuando profundizando sobre la dimensión cordimariana al estilo como nos los señala el Capítulo General (HAC)[17]
  11. Intensificando la relación con los demás claretianos de la Delegación y, a través de ellos, con toda la Congregación.

INDICADORES DE CONDUCTA:

  1. 1.Es capaz de vivir los votos y las virtudes apostólicas que le configuran como Misionero Claretiano y de aceptar con realismo y alegría las consecuencias del estilo de vida que surge de la Profesión religiosa.
  2. 2.Valora los mecanismos comunitarios y congregacionales: retiros, Ejercicios, Espirituales, reuniones comunitarias, proyecto personal, acompañamiento como medios para madurar en su fidelidad vocacional.
  3. 3.Muestra conocimientos y amor a Claret, a la Congregación y a la Delegación a la vez que se identifica con la vocación claretiana y ha personalizado la “definición del misionero” que le sirve de guía en su ser claretiano
  4. 4.Va asumiendo como prioridad las prioridades pastorales de la Delegación y sabe asumir responsabilidades pastorales en equipo.
  5. 5.Es testimonio de vida comunitaria y misionera
  6. 6.Conoce con cierta profundidad la Biblia y la Palabra como fundamento y dinamismo de la vida misionera
  7. 7.Sabe acoger, también, la Palabra de Dios que nos llega a partir de los “signos de los tiempos y de los acontecimientos de la vida ordinaria.
  8. 8.Se la aprecia habilitado para la pastoral y con capacidad para responder a los posibles desafíos con creatividad y sentido común.
  9. 9.Como Claret está dispuesto a trabajar con dedicación y generosidad en el anuncio del Evangelio

ETAPA DE DESARROLLO

Y CONSOLIDACIÓN

MISIONEROS EN FORMACIÓN

EXPERIENCIA COMUNITARIO-APOSTÓLICA

DEFINICIÓN:

La Experiencia comunitario-apostólica (ECA) es un tiempo de interrupción en el ritmo normal de estudios en el que se pretende favorecer la madurez del misionero en formación en una comunidad “no formativa” intensificando el contacto con una realidad pastoral determinada[18]. Es un momento importante en el proceso de los misioneros en formación que le pueden permitir lograr una “asimilación más profunda de los valores fundamentales de la vida misionera”[19]

CRITERIOS:

  1. 1.Como norma general, se establece que ECA sea de un año, en la tercera profesión de votos temporales, es decir, después de haber cursado los dos primeros años de teología. Se interrumpen lo estudios y se envía al estudiante a una comunidad de nuestra Delegación distinta al seminario.
  2. 2.Para la elección de la comunidad se tendrán en cuenta tanto las características del estudiante como las necesidades pastorales de la Delegación, pero siempre teniendo como prioridad lo que la comunidad formativa considera que es lo más conveniente para el formando que va a realizar la experiencia.
  3. 3.Aunque no se considere “comunidad formativa” se tendrá en cuenta que haya un claretiano que garantice el acompañamiento integral del estudiante.
  4. 4.Durante este curso, el estudiante ajustará el plan personal de vida y misión al régimen de vida comunitaria, dependerá del claretiano que sea designado para su acompañamiento, y estará bajo la supervisión del Prefecto de formación de la Delegación.
  5. 5.Al terminar el año de experiencia, la comunidad y el estudiante realizarán una seria evaluación que presentarán al Superior mayor de la Delegación y al equipo formativo de la Comunidad formativa a la que, normalmente, regresará para continuar sus estudios.

OBJETIVO GENERAL:

El estudiante va consiguiendo la integración gradual en la vida y misión de la Delegación y va afianzando vivencialmente su vocación misionera de cara a una opción definitiva manifestada en la Profesión Perpetua. Nuestros misioneros en formación que están realizando la ECA toman conciencia a qué se comprometen cuando piden profesar en la Congregación y tienen oportunidad de vivir lo que profesan[20]

DIMENSIÓN HUMANA

El estudiante formando, inmerso en una realidad de comunidad misionera, va fortaleciendo las actitudes humanas que le ayudan en su proceso de crecimiento para vivir una vida comunitaria y apostólica

Objetivo 1: Facilitar y comprobar la personalización de los principios que ha ido recibiendo hasta ahora a lo largo de su etapa formativa.

Actividades:

  1. 1.Reelaborando y evaluando el proyecto personal que le ayude a completar los elementos necesarios para su crecimiento integral
  2. 2.Sosteniendo la entrevista personal mensual con el claretiano que el Gobierno de la Delegación ha asignado como responsable de acompañarle en su desarrollo integral.
  3. 3.Viviendo una vida totalmente integrada en la comunidad y en la actividad pastoral a la que ha sido destinado: haciendo propuestas, asumiendo responsabilidades, tomando decisiones, fomentando el espíritu de iniciativa, siendo creativo, servicial y solidario.
  4. 4.Buscando herramientas que le ayuden a continuar su crecimiento personal y vocacional y a superar posibles frustraciones y conflictos.

Objetivo 2: Vivir y experimentar la vida comunitaria en una comunidad misionera

Actividades:

  1. 1.Asumiendo responsablemente el Proyecto Comunitario de la comunidad en la que está haciendo la experiencia de vida misionera
  2. 2.Participando, como un miembro más, en la programación y en las evaluaciones de la vida misionera de la comunidad. Esto es, tanto en la vida comunitaria como en el apostolado que desarrolla.
  3. 3.Dejándose acompañar y aconsejar por los distintos misioneros que forman la comunidad.
  4. 4.Realizando con responsabilidad las tareas comunitarias que se le asignen

Objetivo 3: Implicarse en la misión que realiza la comunidad a la que ha sido destinado formándose para desarrollar una pastoral comunitaria, desde proyectos, en misión compartida y desde la perspectiva de los pobres y necesitados.

Actividades:

  1. 1.Conociendo la realidad social, eclesial y claretiana de la zona de misión asignada a la comunidad
  2. 2.Asumiendo el proyecto de misión que tiene la comunidad
  3. 3.Siendo responsable en las distintas tareas apostólicas asume.
  4. 4.Participando como un miembro más en la programación y evaluación de las distintas actividades pastorales de la comunidad.
  5. 5.Aprendiendo a programar el trabajo pastoral y también a hacer proyectos de ayuda social
  6. 6.Ejercitándose en el trabajo en equipo y en misión compartida
  7. 7.Comunicando el proyecto pastoral elaborado y estando abierto a posibles sugerencias.
  8. 8.“Cultivando habilidades que le permitan lograr un mayor y efectivo acercamiento pastoral a los destinatarios de la misión”[21]

DIMENSIÓN CRISTIANA  

El estudiante formando va creciendo en su vida espiritual y va encarnando su vivencia de fe en la realidad de la comunidad y de la misión a las que ha sido enviado.

Objetivo 1: Favorecer desde la fe la visión de la realidad personal, comunitaria, eclesial y social

Actividades:

  1. 1.Creciendo en la progresiva identificación con Cristo Misionero “concediendo un lugar prioritario en su vida a la escucha atenta de la Palabra, la celebración digna de la Eucaristía, la oración diaria y la piedad cordimariana[22]” Igualmente cuidando el retiro mensual de la comunidad y los Ejercicios Espirituales que organiza la Delegación.
  2. 2.Fomentando el hábito de lectura y estudio que le ayude a ampliar horizontes y a ver la realidad desde los ojos misericordioso de Dios
  3. 3.Impulsando el enriquecimiento de la fe con experiencias de misión compartida con otros agentes de evangelización: laicos, otras congregaciones y el clero secular.

Objetivo 2: Saber integrar en la personalidad la vida de oración, la vida comunitaria y la misión apostólica.

Actividades:

  1. 1.Sintiendo el llamado, como Claret, a “orar, trabajar y sufrir” implicándose para que su vida personal y la vida de su comunidad sean ejemplo de lo que anuncia.
  2. 2.Practicando la oración y las celebraciones con el pueblo no como una función, sino como un compartir comunitariamente la fe.
  3. 3.Convirtiendo la Palabra de Dios en la antorcha que guíe su vida, la fuerza de su predicación y el criterio fundamental de discernimiento en todas su decisiones potenciando el estudio y la meditación diaria de la Palabra para animar el trabajo pastoral[23]
  4. 4.Mediante el diálogo personal mensual con el claretiano responsable asignado por el Gobierno de la Delegación

Objetivo 3: Hacer que la Palabra de Dios aliente la misión y potenciar la Pastoral Vocacional

Actividades:

  1. 1.Implicándose en la manera que se les requiera en el proyecto “por la Ruta de la Palabra” que ha asumida la Delegación y todos sus lugares de misión.
  2. 2.Ofreciéndose al Encargado de Pastoral vocacional del País al que ha sido destinado para colaborar en la promoción vocacional.
  3. 3.Fomentando el hábito de lectura y esforzándose en preparar con dignidad catequesis, homilías, encuentros, celebraciones, etc.
  4. 4.Promoviendo celebraciones comunitarias de la Palabra
  5. 5.Comunicando y compartiendo en comunidad sus experiencias apostólicas
  6. 6.Ejercitándose en la Animación Bíblica de la Pastoral

DIMENSIÓN CLARETIANA

El misionero en formación que está realizando la experiencia comunitario apostólica (ECA) va fortaleciendo, desde distintas vivencias que le ofrecen la comunidad y los destinatarios de la misión donde desarrolla su experiencia, su vocación claretiana y va identificándose con las opciones evangelizadoras de la Congregación y de la Delegación y ejercitándose para el servicio misionero de la Palabra.

Objetivo1: Experimentar el seguimiento de Jesucristo misionero y el ser claretiano desde la integración en una comunidad claretiana misionera.

Actividades:

  1. 1.Favoreciendo un ambiente comunitario de acogida y fraternidad
  2. 2.Cultivando las virtudes que identifican al misionero con Cristo evangelizador: la caridad, la humildad, la mansedumbre, la mortificación…
  3. 3.Aprovechando los momentos comunitarios: programación, oración ,retiros, celebraciones, corrección fraterna, formación, salidas
  4. 4.Cuidando con espero la oración personal, el estudio, el trabajo en equipo y en misión compartida, utilizando las herramientas que ha podido ir adquiriendo durante sus años de formación.
  5. 5.Teniendo relaciones de amabilidad, servicialidad con los empleados y con los que visitan la comunidad.

Objetivo 2. Potenciar la vivencia del carisma y de la espiritualidad claretiana en la misión

Actividades:

  1. 1.Valorando la Eucaristía que “nos abre los ojos”[24] como signo de entrega y de configuración con Cristo
  2. 2.Amando filialmente a María, formadora de apóstoles
  3. 3.Celebrando con espíritu agradecido las fiestas y las fechas significativas de la Congregación
  4. 4.Confrontando, personalmente y con el acompañante designado, las actitudes mostradas con los elementos configurativos de la vocación claretiana contenidos en las Constituciones
  5. 5.Valorar la Palabra que “hace arder el corazón”[25] que le ayude a integrar todas las dimensiones misioneras.

Objetivo 3: Aprender en la misión, dejarse evangelizar y crecer en la entrega generosa desde las opciones pastorales de la Delegación.

Actividades:

  1. 1.Conociendo, asumiendo e integrándose en los proyectos pastorales de la Delegación
  2. 2.Conociendo e impulsando los proyectos misioneros de la comunidad a la que ha sido destinado
  3. 3.Teniendo una disponibilidad generosa de toda su persona y sus recursos al servicio de la misión de la comunidad, no cayendo en buscarse sus proyectos personales al margen de la comunidad.
  4. 4.Armonizando lo asumido en la actividad académica con una formación integral para la vida misionera y el compromiso de la vida religiosa según el carisma de Claret potenciada en la experiencia comunitario apostólica.

Indicadores de conducta

–             Va haciendo práctico su proyecto personal de tal forma que le vaya sirviendo como dinamismo de crecimiento integral

–             Va creciendo en valores como la sinceridad, la transparencia y la verdad.

–             Va afianzando sus convicciones y desarrollando sus capacidades de desprendimiento, disponibilidad, superación de prejuicios y adaptación a los ambientes.

–             Valora el proyecto comunitario y la vida comunitaria

–             Se ha dejado acompañar por el responsable que la Delegación ha asignado para su formación y ha asumido los consejos que le han podido dar los demás miembros de la comunidad.

–             Es responsable en las tareas comunitarias

–             Ha crecido en madurez afectiva y en entrega a la comunidad y a la misión de la comunidad, no necesita buscar “compensaciones” fuera.

–             Mostró que es capaz de hacer propuestas, de colaborar en la realización de un proyecto pastoral, de asumir responsabilidades, de tener iniciativa y creatividad, de tomar decisiones, de servir y de solidarizarse.

–             Sabe trabajar en equipo y en misión compartida, que juntamente con la vida comunitaria, se convierten en signos de los valores del Reino

PREPARACIÓN PARA LOS MINISTERIOS Y EL ORDEN

            Antes de ser instituidos como Acólito y lector o ser ordenado como Diácono o presbítero, los candidatos tendrán un tiempo de preparación con el objetivo de prepararse, tanto espiritual como doctrinalmente, para recibir y desempeñar su vocación ministerial, según el carisma Claretiano, en la Iglesia y en respuesta a los desafíos de la realidad en la que va a desarrollar su misión.

Al candidato a ser instituido u ordenado debe cumplir las exigencias indicadas en el Derecho de la Iglesia y en nuestro Directorio. También se debe insistir en la reflexión y en las actitudes desde la perspectiva claretiana indicados en el PGF[26]

            El candidato debe presentar una solicitud formal al Superior Mayor de la Delegación y a su Consejo. También la Comunidad en la que el candidato desempeña su labor pastoral deberá expresar su sentir y avalará al candidato mediante una carta dirigida al Superior Mayor de la Delegación quien dará su visto bueno en orden a proceder con los trámites canónicos.

Para prepararse adecuadamente, cada candidato, ha de presentar con su petición el propio plan de preparación inmediata, elaborado conjuntamente con el Superior local o con quien el Consejo de la Delegación designe, en el que se especificarán las líneas de acción y actividades para lograr los objetivos propuestos.

Las funciones más propias de estos ministerios son las siguientes:

  Ministerio del lectorado: leer la Palabra de Dios y proclamar en la asamblea litúrgica las lecturas de la Sagrada Escritura (a excepción del Evangelio); recitar, cuando falta el salmista, el salmo responso­rial; enunciar las intenciones de la oración universal de los fieles; dirigir el canto y guiar la participación del pueblo; instruir a los fieles para que reciban dignamente los sacramentos, presidir la celebración de la Palabra.

  Ministerio del acolitado: cuidar todo lo referente al servicio del altar; ayudar al diácono y servir al sacerdote en las acciones litúrgicas, principal­mente en la celebración de la eucaristía; como ministro extraordi­nario, distribuir la sagrada comunión, llevarla a los enfermos, expo­ner y reservar el Santísimo Sacramento.

  Para acceder a estos ministerios se precisa la edad conveniente y el grado de madurez requerido para el momento de la formación que se está viviendo. Ad­e­más de las dotes y actitudes que determinen las Confe­ren­cias Episcopa­les, se requiere lo siguiente:

Para el ministerio del lectorado: amor y conocimiento de las Sagradas Escritu­ras, escucha y meditación de la Palabra y esfuerzo por testimo­niarla con la propia vida; voluntad de servir a Dios y al pueblo cristiano mediante el anuncio fiel de la Palabra.

Para el ministerio del acolitado: conocimiento y vivencia profunda de la eucaristía; conocimiento de cuanto se refiere al culto divino y a su significado espiritual; ofrecimiento diario a Dios; sincero amor al pueblo de Dios.

Para la admisión a estos ministerios es necesario:

– Que el candidato manifieste por escrito al Superior Mayor que los pide libre y voluntariamente y que conoce las obligaciones que de ello se derivan.

– Que al Superior Mayor le conste, directamente o por otros, que los candidatos están bien instruidos, teórica y prácticamente, acerca de estos ministerios.

PREPARACIÓN PARA EL DIACONADO CLARETIANO

Durante este tiempo inmediato antes de recibir el Sacramento del Diaconado, se pretende que el Candidato se prepare, espiritual y doctrinalmente, para recibir y desempeñar el Orden del Diaconado desde nuestro servicio misionero claretiano, buscando dar respuesta a los desafíos que nos presenta nuestra realidad concreta.

No se trata sólo de una formación intelectual, sino, y sobre todo, de una preparación para vivir el diaconado “imitando a Jesús que no vino a ser servido sino a servir” y el Candidato mismo pueda “servir evangélicamente al pueblo de Dios y a la propia comunidad en el ministerio de la Palabra, de la liturgia y de la caridad”[27]

I Pasos a seguir en la preparación para el Diaconado Claretiano

  1. 1.Discernir entre el Candidato y su Comunidad sobre la oportunidad de pedir al Superior Mayor de la Delegación ser promovido al Orden del Diaconado e iniciar el proceso de preparación[28] (CIC 1028).
  2. 2.Realizar en comunión con el Superior Local y la Comunidad los trámites canónicos para dicha promoción

1º.    Petición del Candidato al Superior Mayor con una declaración especial para el Diaconado, escrita de puño y letra[29] (CIC 1036), según el formulario que aparece en el PGF[30].

2º.    Preparación de de los certificados señalados, (CIC 1050), de bautismo y confirmación; de estudios; de recepción de los ministerios del Lector y de Acólito

3º.    Certificado de haber emitido la profesión perpetua ( CIC 1037; Dir. 242 f)

4º.    Emisión personal de profesión de fe antes de recibir el diaconado[31] (CIC 933, 6) según el formulario que aparece en el PGF[32]

  1. 3.Efectuar y evaluar juntamente con el Superior de su Comunidad o quien asigne para tal misión el Superior Mayor de la Delegación, el plan que desde la Delegación se ha dispuesto siguiendo el PGF[33]
  2. 4.Informe (escrutinio) antes del diaconado de los miembros de la comunidad y de la Delegación que lo deseen sobre la idoneidad del ordenando[34] (Dir. 243, b). Se puede utilizar el formulario que se nos ofrece en le PGF[35]
  3. 5.Realizar Ejercicios Espirituales, al menos durante los cinco días que prescribe el derecho[36]. (CIC 1039)
  4. 6.El Superior Mayor de la Delegación concede las letras dimisorias para el diaconado[37]. Puede valerse del formulario del PGF[38].
  5. 7.Elaborar juntamente con el responsable de su preparación y adjuntarlo al proyecto personal del Candidato, un plan para el ejercicio de su ministerio diaconal.

II Documentación básica para la preparación al Diaconado Claretiano

  1. 1.Visión Bíblica
  2. 2.Documentos de la Iglesia
    1. a.LG 29 y 41 d
    2. b.Código de derecho Canónico
    3. c.Motu proprio “Ad Pascendum”
    4. 3.Documentos Claretianos
      1. a.Constituciones nº 81
      2. b.Directorio nº 260
      3. c.Plan General de Formación 442-448. Apéndice 3, V, 2.2
      4. d.Iniciación al ministerio de la Palabra
      5. 4.Otros Documentos:
        1. a.Diácono en el nuevo Diccionario de Espiritualidad
        2. b.Diaconado en el nuevo Diccionario de Liturgia
        3. c.…..etc.
        4. 5.Funciones del Diaconado hoy en Las Antillas

III Tareas concretas a realizar por el Candidato en la preparación al Diaconado Claretiano

  1. 1.Leer y reflexionar sobre los documentos de la Iglesia y de la Congregación; el ritual de la ordenación de diácono, así como los artículos y libros que se designan en el plan de la Delegación para la preparación de los Ministerios y el Orden.
  2. 2.Elaborar una síntesis escrita de disco materiales
  3. 3.Orar con las citas bíblicas
  4. 4.Especificar por escrito, pero sobre todo cuidar la espiritualidad del misionero claretiano diácono
  5. 5.Examinarme y ver a qué necesidades concretas de las personas y de la comunidad estoy respondiendo con mi opción de vida de entrega y de servicio.
  6. 6.Vivir la diaconía realizando como Jesús gestos de diaconía. Plasmarlo en el proyecto personal de vida
  7. 7.Prepararme para responder como diácono claretiano a lo que me piden las constituciones en el nº 81, en nuestro Directorio nº 260 y en el PGF 447[39]
  8. 8.Tomar conciencia de mis debilidades y limitaciones a la hora de la entrega intentando llegar a comprender las causas que las provocan. Orar pidiendo perdón y pidiendo generosidad
  9. 9.Todas estas tareas las contrastaré con el responsable que el Superior Mayor de la Delegación ha designado para acompañarme. También puedo buscarme un Director Espiritual que me ayude a crecer en mi proceso.
  10. 10.No olvidarme de cumplir a tiempo con los diversos documentos informes y formularios.

PREPARACIÓN PARA EL PRESBITERADO CLARETIANO

La formación para el presbiterado claretiano requiere que sea progresiva y que se tenga presente tanto en el ejercicio del lectorado y acolitado como en el diaconado[40].

El claretiano que ha recibido los ministerios del acolitado y del electorado y ha sido ordenado diácono, si se orienta a la ordenación sacerdotal, ejerce sus ministerios durante un tiempo prudente, pero, ya desde ese momento,   está llamado a prepararse para el ministerio presbiteral “para que llegue a ser presbítero idóneo, dedicado particularmente al servicio de la Palabra, al estilo de Claret”[41].

Este principio no quita que durante el tiempo inmediato a recibir la orden del presbiterado dedique un tiempo a profundizar doctrinal y vivencialmente algunos aspectos específicos del ministerio ordenado, desde el carisma claretiano para disponerse a asumir con madurez los compromisos eclesiales y misioneros que conlleva la vocación al sacerdocio. No se trata sólo de un ejercicio intelectual, sino, en ir asumiendo y adquiriendo “las actitudes que más unen al candidato con Cristo sacerdote, según la vocación claretiana, para y para irse disponiendo a actuar siempre en su nombre y en representación de la Iglesia”[42].

I Pasos a seguir en la preparación para el presbiterado Claretiano

  1. 8.Discernir entre el Candidato y su Comunidad sobre la oportunidad de pedir al Superior Mayor de la Delegación iniciar el proceso de promoción al Presbiterado
  2. 9.Realizar en comunión con el Superior Local y la Comunidad los trámites canónicos para el inicio y el desarrollo del proceso

1º.    Petición del Candidato al Superior Mayor con una declaración especial para el Presbiterado, escrita de puño y letra[43] (CIC 1036), según el formulario que aparece en el PGF[44].

2º.    Preparación de de los certificados de estudios y de haber recibido el Diaconado como se señala en el Derecho Canónico. (CIC 1050),

  1. 10.Elaborar evaluar y cumplir, juntamente con el Superior de su Comunidad o quien asigne para tal misión el Superior Mayor de la Delegación, un plan sistemático de preparación al presbiterado siguiendo el PGF[45] y las recomendaciones del Plan de Formación de la Delegación.
  2. 11.Informe (escrutinio) antes del diaconado de los miembros de la comunidad y de la Delegación que lo deseen sobre la idoneidad del ordenando[46] (Dir. 242, 243- b). Se puede utilizar el formulario que se nos ofrece en le PGF[47]
  3. 12.Realizar Ejercicios Espirituales, al menos durante los cinco días que prescribe el derecho[48]. (CIC 1039)
  4. 13.El Superior Mayor de la Delegación concede las letras dimisorias para el diaconado[49] (CIC 1052.2). Puede valerse del formulario del PGF[50].
  5. 14.Elaborar juntamente con el responsable de su preparación y adjuntarlo al proyecto personal del Candidato, un plan para el ejercicio de su ministerio presbiteral durante la primera etapa o quinquenio.

II Documentación básica para la preparación al Presbiterado Claretiano

  1. 6.Visión Bíblica
  2. 7.Documentos de la Iglesia
    1. a.Concilio Vaticano II
      1. i.LG 28 y 41
      2. ii.Presbyterorum ordinis
      3. b.Código de derecho Canónico
        1. i.De las obligaciones y derecho de los clérigos (nnº 273-289)
        2. ii.Lo propio de los presbíteros: anunciar el Evangelio (nº 757)
        3. iii.Los presbíteros participan del sacerdocio de Cristo, se consagran a la celebración del culto divino y a la santificación del pueblo bajo la autoridad del Obispo (nº 835,2)
        4. iv.El Presbítero es ministro ordinario del Bautismo (nº 861,1); de la Eucaristía (nnº 899-911. 943); de la penitencia (nnº 959-986); de la unción de enfermos (nnº 998-1007)
        5. v.Asiste válidamente al matrimonio (nnº 1108-1123)
        6. c.Catecismo de la Iglesia Católica (nnº 1536-1600)
        7. d.“Pastores dabo bobis” (Juan Pablo II, 1992)
        8. e.Ritual de los Sacramentos
        9. f.Documento de Aparecida (nnº 198. 326)
        10. g.Documentos que se escribieron durante el año sacerdotal
  • Benedicto XVI: el sacerdote “puente entre Dios y el hombre
  • Conferencia Episcopal Española: Mensaje a los sacerdotes con motivo del año sacerdotal.
  1. i.Otros..
  2. h.Congregatio pro clericis: Jornada mundial por la santificación de los sacerdotes. Fiesta del Corazón de Jesús 30 de Mayo del 2010
  3. 8.Documentos Claretianos
    1. a.Constituciones nnº 7. 82-85
    2. b.Directorio nº 261-268
    3. c.Plan General de Formación 449-459. Apéndice 3, V, 2.3
    4. d.Iniciación al ministerio de la Palabra ( nnº143-152)
    5. e.Semanas Sacerdotales Claretianas
    6. 9.Otros Documentos:
      1. a.Testigos y ministros de una misericordia que sana. El sacerdote ministro del Sacramento de la Reconciliación. D. Alfonso Crespo
      2. b.URIARTE, Juan María, Una espiritualidad sacerdotal para nuestro tiempo, Ed. Sal terrae, Santander 2010
      3. c.Etc
      4. 10.Ser Sacerdote hoy en las Antillas

III Tareas concretas a realizar por el Candidato en la preparación al presbiterado Claretiano

  1. 1.Leer y reflexionar sobre los documentos de la Iglesia y de la Congregación; el ritual de la ordenación de presbítero, así como artículos y libros hasta cumplir con el programa de preparación inmediata para el presbiterado[51].
  2. 2.Elaborar una síntesis escrita de disco materiales
  3. 3.Orar con las citas bíblicas
  4. 4.Especificar por escrito, como aspirante a presbítero claretiano, lo que me piden las Constituciones, nuestro Directorio y el PGF. Confrontar mis actitudes y comportamientos a lo señalado.
  5. 5.Tomar conciencia de mis debilidades y limitaciones a la hora de la entrega intentando llegar a comprender las causas que las provocan. Orar pidiendo perdón y pidiendo generosidad
  6. 6.Todas estas tareas las contrastaré con el responsable que el Superior Mayor de la Delegación ha designado para acompañarme. También puedo buscarme un Director Espiritual que me ayude a crecer en mi proceso.
  7. 7.No olvidarme de cumplir a tiempo con los diversos documentos informes y formularios.



[1][1]PGF 380

[2] Cfr. Directorio Vocacional Claretiano 364

[3] PGF 395

[4] PGF 383

[5] Cfr. P. Mathew, Resumen de la Memoria de Formación XXIX Capítulo General 3.1.1

[6] PGF 386 – Cfr. H.A.C. 63

[7] PGF. 386 -7

[8] HAC 63

[9] Propuestas de la IV Asamblea general de Antillas 3.1 – P. Mathew, Resumen de la Memoria de Formación XXIX Capítulo General 3.1.2

[10] Cfr PGF 384

[11] HAC 44

[12] CC 9 HAC 30

[13] HAC 44

[14] HAC 34

[15] PGF 385

[16] Cfr. P. Mathew, Resumen de la Memoria de Formación XXIX Capítulo General 3.1.2

[17] HAC nº 34-37

[18] PGF 391

[19] P. General en la Introducción al encuentro de Provinciales en Colmenar Viejo, “Los desafíos de la formación”. Septiembre 2010

[20] Cfr. P. General en la Introducción al encuentro de Provinciales en Colmenar Viejo, “Los desafíos de la formación”. Septiembre 2010

[21] Gobierno General: Encuentro con los Provnciales Dossier Colmenar Viejo 2010

[22] HAC 54 1

[23] Mathew Vattamattam, memoria de la formación para el Capítulo General

[24] HAC 44

[25] HAC 44

[26] Al especificar cada una de las órdenes se señalan sus exigencias

[27] PGF 443

[28] 1028 Cuide el Obispo diocesano o el Superior competente de que los candidatos, antes de recibir un orden, conozcan debidamente lo que a él se refiere, y las obligaciones que lleva consigo.

[29] 1036 Para poder recibir la ordenación de diácono o de presbítero, el candidato debe entregar al Obispo propio o al Superior mayor competente una declaración redactada y firmada de su puño y letra, en la que haga constar que va a recibir el orden espontánea y libremente, y que se dedicará de modo perpetuo al ministerio eclesiástico, al mismo tiempo que solicita ser admitido al orden que aspira a recibir.

[30] Formulario 10 en el PGF, Pág. 342

[31] 833 Tienen obligación de emitir personalmente la profesión de fe, según la fórmula aprobada por la Sede Apostólica:

            6/ los párrocos, el rector y los profesores de teología y filosofía en los seminarios, cuando comienzan a ejercer su cargo, ante el Ordinario del lugar o un delegado suyo; también los que van a recibir el orden del diaconado;

[32] PGF. Formulario 11 pág. 343

[33] PGF 442-448

[34] 243 b) Deberán cerciorarse en todo caso sobre la idoneidad de los mismos para ser promovidos. Para ello los miembros de la comunidad están obligados a informar al Superior Mayor sobre la idoneidad de los candidatos al diaconado

[35] PGF formulario 13 pág. 345

[36] 1039 Todos los que van a recibir un orden deben hacer ejercicios espirituales, al menos durante cinco días, en el lugar y de la manera que determine el Ordinario; el Obispo, antes de proceder a la ordenación, debe ser informado de que los candidatos han hecho debidamente esos ejercicios.

[37] 1052   § 1. Para que el Obispo que confiere la ordenación por derecho propio pueda proceder a ella, debe tener constancia de que se han recibido los documentos indicados en el c. 1050, y de que se ha probado de manera positiva la idoneidad del candidato, mediante la investigación realizada según derecho.

§ 2. Para que un Obispo ordene a un súbdito ajeno, basta que las dimisorias atestigüen que se tienen esos documentos, que se ha hecho el escrutinio a tenor del derecho, y que consta la idoneidad del candidato; si el ordenando es miembro de un instituto religioso o de una sociedad de vida apostólica, las dimisorias deben además dar fe de que ha sido recibido en el instituto o sociedad de modo definitivo y es súbdito del Superior que da las dimisorias.

[38] PGF formulario 14. Pág. 346

[39] Ver Anexos

[40] PGF 449

[41] Cfr. PGF 449

[42] PGF 456

[43] 1036 Para poder recibir la ordenación de diácono o de presbítero, el candidato debe entregar al Obispo propio o al Superior mayor competente una declaración redactada y firmada de su puño y letra, en la que haga constar que va a recibir el orden espontánea y libremente, y que se dedicará de modo perpetuo al ministerio eclesiástico, al mismo tiempo que solicita ser admitido al orden que aspira a recibir.

[44] Formulario 12 en el PGF, Pág. 344

[45] PGF Apéndice 3, V, 2.3)

[46] 243 b) Deberán cerciorarse en todo caso sobre la idoneidad de los mismos para ser promovidos. Para ello los miembros de la comunidad están obligados a informar al Superior Mayor sobre la idoneidad de los candidatos al presbiterado.

[47] PGF formulario 13 pág. 345

[48] 1039 Todos los que van a recibir un orden deben hacer ejercicios espirituales, al menos durante cinco días, en el lugar y de la manera que determine el Ordinario; el Obispo, antes de proceder a la ordenación, debe ser informado de que los candidatos han hecho debidamente esos ejercicios.

[49] 1052  § 1. Para que el Obispo que confiere la ordenación por derecho propio pueda proceder a ella, debe tener constancia de que se han recibido los documentos indicados en el c. 1050, y de que se ha probado de manera positiva la idoneidad del candidato, mediante la investigación realizada según derecho.

§ 2. Para que un Obispo ordene a un súbdito ajeno, basta que las dimisorias atestigüen que se tienen esos documentos, que se ha hecho el escrutinio a tenor del derecho, y que consta la idoneidad del candidato; si el ordenando es miembro de un instituto religioso o de una sociedad de vida apostólica, las dimisorias deben además dar fe de que ha sido recibido en el instituto o sociedad de modo definitivo y es súbdito del Superior que da las dimisorias.

[50] PGF formulario 14. Pág. 346

[51] En el plan de formación de la Delegación se señalan algunos textos de lectura que sirven para la preparación pero el candidato, juntamente con el Superior de su comunidad, o el designado por el Superior Mayor de la Delegación para el acompañamiento en ese tiempo de preparación, pueden optar por otros, siempre que respondan a lo propuesto en el PGF en el apéndice 3, V-2.3

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